Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Operaciones navales.

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Blockchain »

Releyendo el excelente post del que parte este hilo he visto que una de sus fuentes, quizá la principal, es una obra de Luis de la Sierra. Siempre he sentido una gran admiración por Luis de la Sierra, el cual tiene mucha culpa de uno de mis mayores vicios, la historia naval, aunque no por eso pienso que su obra es perfecta. Vaya por delante que cuando él escribía no estaba a su alcance, ni por difusión ni por facilidad de acceso, la inmensa cantidad de documentación que hoy tenemos a nuestra disposición. En los sesentas y los setentas, los años de mayor actividad histórico-literaria de Luis de la Sierra, dar con información fiable, y poder consultarla, era una cosa que lindaba con el heroísmo. Los historiadores modernos, desde que Digital puso en servicio el primero de los 'search engine', Altavista, lo tienen incomparablemente más fácil, al punto que basta un PC y un ADSL modestito para que cualquiera pueda dedicarse a lo mismo que se dedicó Luis de la Sierra, seguramente con mejores resultados, pero sin el corazón que ponía él en lo que hacía.

Si os cuento esto es porque, volviendo al post original del hilo, he visto algún dato que, según mis fuentes, no sólo no es exacto, sino que puede ofrecer una visión distorsionada de la en verdad apasionante fuga del Goeben y el Breslau, desde que dejan Messina tras haber bombardeado Bone y Philippeville hasta que se libran del Gloucester algo más allá del cabo Matapán. Lo que nos dijo Luis de la Sierra y se repite en el citado post es que Milne (comandante en jefe de la British Mediterranean Fleet) estaba apostado con sus cruceros de batalla en la entrada norte del estrecho de Messina, esperando a los cruceros alemanes, y que al saber que se iban por el sur decidió no perseguirlos, pues para ello debería cruzar el estrecho y eso sería entrar en aguas territoriales italianas. A cambio cedió los trastos a su segundo, el contralmirante Troubridge, a la sazón en la costa de Cefalonia, para que con sus numerosos barcos interceptase a lo alemanes si decidian marchar hacia Pola, al norte del Adriático. Bien, pues no fue así. Milne estaba en La Valetta, a bordo del Inflexible, su buque insignia, encantado de haberse conocido y convencido de que Souchon, el almirante alemán, dejaría Messina por el norte. Uno de sus otros dos cruceros de batalla, el Indefatigable, había dejado Bizerta tras carbonear, dirigiéndose al extremo oeste de Sicilia, donde pensaba Milne que se daría con el Goeben y el Breslau cuando se dirigieran a seguir bombardeando puertos franceses. El otro, el Indomitable, aún seguía carboneando, también en Bizerta. Si hubieran estado en la posición del Dublin, en la salida norte del estrecho, al ser avisados por el Gloucester de que los alemanes salían por el sur, habría cruzado el estrecho sin temor a crear conflictos diplomáticos, pues en tiempo de guerra los estrechos son libres para los buques beligerantes (aunque no para combatir en ellos). Si no estaban donde debían fue, simplemente, porque Milne había subestimado muy seriamente la capacidad intelectual de Souchon, el cual era un verdadero guerrero de los mares, Quizá le influía la reunión que tuvo un año antes con su antecesor, Trummler, que ni de lejos era tan astuto como Souchon.

En cuanto a Troubridge, no estaba en Cefalonia, sino cubriendo el canal de Otranto, mucho más al norte. Era el punto más estrecho entre las costas italianas y austrohúngaras, y por tanto el más adecuado para lanzarse sobre los cruceros alemanes cuando éstos entraran en el Adriático rumbo a Pola. Lo que terminó de convencer a Troubridge de que Souchon haría eso fue que nada más dejar Messina, perseguido por el Gloucester, Souchon puso un rumbo directo al Adriático. El Gloucester lo monitorizaba contínuamente, de modo que para Troubridge todo era esperar con calma. Sin embargo, a la una y media de la madrugada Souchon viró bruscamente a estribor, poniendo un rumbo directo al cabo Matapan. El Gloucester lo comunicó de inmediato, pero el Goeben montaba un destacamento del B-Dienst equipado con interceptores de frecuencia muy potentes, de modo que sólo hora y media después, y tras salirse de alcance, pudo Kelly, el comandante del Gloucester, comunicar al fin con Troubridge. En esos momentos, el Goeben y el Breslau lanzados a 22 nudos hacia el SE, y los cruceros de Troubridge, que no daban más de 19, muy lejos hacia el norte, no había forma de que éste los pudiera interceptar. A su alcance sólo había lanzar un crucero ligero (que no era el Dublin) y algunos destructores a tratar de dar con los alemanes, pero no llegaron ni a ver sus humos.

La conclusión de no pocos (yo entre ellos) es que ni Milne ni Troubridge hicieron bien su trabajo. A Milne lo cesaron quince días después. No se le formó consejo de guerra, pero cayó en un ostracismo total. No volvió a recibir un mando, y acabó por retirarse uno o dos años después. A Troubridge le fue peor, por haberse dejado engañar por los arteros alemanes. Le formaron consejo de guerra y, según se dice, se libró por los pelos de acabar como el almirante Bying tras la pérdida de Menorca (fusilado en la cubierta del HMS Monarch, arrodillado ante la tripulación), aunque pasó a ser un apestado. Ni que decir tiene que jamás recibió mando alguno, y que se retiró en cuanto pudo.

Años después Milne escribió su historia del asunto. La he leído, y en cierto modo da pena. ¿Recordáis eso de 'mandé a mis barcos contra los hombres, y no contra los elementos'? Pues mah o menoh.

Feliz finde



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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Casi todas las memorias son autojustificaciones y dan pena, independientemente del bando y de la guerra... No sabía que el SMS Goeben había interceptado los mensajes del HMS Gloucester, o al menos no lo recuerdo... Tampoco el motivo por el cual Milne le ordenó suspender la persecución...

Saludos.
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Blockchain »

Hasta donde he investigado, la intercepción se produjo a la altura de Crotona y se prolongó hora y pico. El Gloucester dio media vuelta en el cabo Marapán por un motivo muy prosaico: necesitaba carbonear.

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Satur
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Satur »

Yo creo que Luis de la Sierra no ha perdido valor siempre que se tenga en cuenta que no contaba con todos los datos. Por lo demás, como bien dices, es un placer leerle y se explica de maravilla. Yo que me suelo perder en las descripciones de operaciones militares aprecio mucho esa característica.

En cuanto al tema que nos ocupa, siempre la toma de decisiones es difícil y estábamos en una época en que la técnica se había complicado enormemente con los consumos de combustible mientras que aún no se tenía el auxilio de máquinas calculadoras complejas (ni hablemos de las computadoras). Combinar las necesidades previsibles de una flota ante las variantes que se podían presentar tenía siempre a los mandos en un tris de perder por falta de carbón o, incluso, de munición.
Cuando el líder eficaz ha dado por terminado su trabajo,
la gente dice que todo ocurrió de un modo natural.
LAO TSE.

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Blockchain »

El Instituto de la Ingeniería de España (IIE) anuncia una conferencia que se celebrará el próximo 2 de octubre. Versará sobre el tema 'El navío que cambió el destino del mundo, el Goeben'. El programa y los procedimientos de inscripción se detallan aquí: https://iies.es/eventos/el-navio-que-ca ... el-goeben/

Los aficionados a los barcos de guerra modernos, y a la historia de la Gran Guerra, quizá encuentren aquí la ocasión de pasar un par de horas interesantes.

Saludos

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por pepero »

Blockchain escribió:El Instituto de la Ingeniería de España (IIE) anuncia una conferencia que se celebrará el próximo 2 de octubre. Versará sobre el tema 'El navío que cambió el destino del mundo, el Goeben'. El programa y los procedimientos de inscripción se detallan aquí: https://iies.es/eventos/el-navio-que-ca ... el-goeben/

Los aficionados a los barcos de guerra modernos, y a la historia de la Gran Guerra, quizá encuentren aquí la ocasión de pasar un par de horas interesantes.

Saludos
Sera muy interesante. Suerte que tenéis los que viváis en la capital.

Gracias.
Pepe
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Lloro por trabajar en turno de tarde y no poder acudir, nada menos que el SMS Goeben, yo hubiese firmado el mismo subtítulo, el barco que cambió el mundo... Quien pueda acudir que no lo dude, y que luego nos cuente, con todo detalle...

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Una curiosidad, la bandera del SMS Goeben a bordo de la fragata TCG Yavuz:

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Un mapa donde se observan con claridad los movimientos de los SMS Goeben y Breslau desde su partida de Pola hasta su llegada a los Dardanelos, así como de sus perseguidores.

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Blockchain escribió:
28 Jun 2018 14:42
La conclusión de no pocos (yo entre ellos) es que ni Milne ni Troubridge hicieron bien su trabajo. A Milne lo cesaron quince días después. No se le formó consejo de guerra, pero cayó en un ostracismo total. No volvió a recibir un mando, y acabó por retirarse uno o dos años después. A Troubridge le fue peor, por haberse dejado engañar por los arteros alemanes. Le formaron consejo de guerra y, según se dice, se libró por los pelos de acabar como el almirante Bying tras la pérdida de Menorca (fusilado en la cubierta del HMS Monarch, arrodillado ante la tripulación), aunque pasó a ser un apestado. Ni que decir tiene que jamás recibió mando alguno, y que se retiró en cuanto pudo.
Milne no era ningún luces, pero tampoco le ayudaron desde el Almirantazgo, en especial su Primer Lord, el ubicuo (creo que aparece en todos los hilos de este Subforo) Winston Churchill y su necesidad de entrometerse en todas las operaciones navales contactando directamente con los Almirantes al mando, hecho que correspondería al Primer Lord del Mar, que por algo se supone que era un profesional, mientras el del Almirantazgo no dejaba de ser un puesto político... A Milne se le ordena en primer lugar que proteja a toda costa el embarque del XIX Cuerpo de Ejército francés desde el Norte de África hasta la Metrópoli, pues Churchill no confiaba un pimiento en que toda la Armada francesa fuese capaz de contener al SMS Goeben, que según su fértil imaginación sortearía gracias a su elevada velocidad a los acorazados galos para hundir a placer a los mercantes abarrotados de soldados; menos mal que ahí estaba la Mediterranean Fleet y sus tres cruceros de batalla para solucionar el entuerto... Pero según se le acumulaban las ideas al Primer Lord del Almirantazgo se las iba comunicando a Milne, quien ya no solo debía proteger el embarque de las tropas francesas, también tenía que vigilar el Adriático, impedir que el SMS Goeben cruzase el Estrecho de Gibraltar para atacar el comercio británico y por último, destruir al crucero de batalla alemán; demasiadas tareas para alguien que no destacaba por su brillantez, al contrario que Souchon...

Pero se me ha hecho muy tarde tras un par de horas releyendo textos sobre todo acerca del SMS Goeben, mañana continúo...

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

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Archibald Berkeley Milne.

Si nos preguntamos por los orígenes de Milne, su currículum no podía ser más elevado, pues tanto su padre como su abuelo habían sido Almirantes de la Royal Navy, aunque parece que su carrera se fundamentó en largos servicios en los yates reales, donde trabó amistad con los Príncipes de Gales, luego Eduardo VII y la reina Alexandra. Cuando Churchill alcanzó el puesto de Primer Lord del Almirantazgo le nombró Comandante de la Mediterranean Fleet, para gran disgusto de Fisher, que por entonces estaba retirado pero mantenía su influencia en los asuntos navales, y que calificaba al recién ascendido de "canalla", "chivato", "inútil" y "serpiente del tipo más bajo", acusándole de obtener su puesto gracias a "gatear por Balmoral", escribiendo a Churchill: “Me temo que esta debe ser mi última comunicación contigo. Lo siento, pero considero que ha traicionado a la Armada, y cuál podría haber sido la presión para inducirlo a traicionar su confianza está más allá de mi comprensión. Sabe que sir Berkeley Milne no está capacitado para ser el Almirante principal a flote, como ahora lo ha nombrado, no puedo creer que no preveas todas las consecuencias. ¡Esto será irreparable, irremediable, eterno ". Como siempre, las opiniones de Fisher sobre tal o cual Almirante hay que cogerlas con pinzas, pues más allá de las capacidades o falta de ellas de los escrutados, lo que movía al antiguo (y futuro) Primer Lord del Mar era su eterna disputa con Beresford, todas las personas se dividían ante sus ojos en dos grandes grupos, las que estaban con él y las que simpatizaban con su enemigo, y resulta que Milne había servido bajo el mando de éste, incluso tuvo la osadía de ofrecerse a testificar contra Fisher en un procedimiento del Almirantazgo...

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Continúo con retazos relativos a la persecución del SMS Goeben durante los primeros días de la guerra, no en forma de relato pues el original de Jaro está bastante bien escrito y por lo tanto resultaría redundante en su mayor parte, de modo que me centro en comentar pequeñas cuestiones relativas a este acontecimiento, centrándome más adelante en la corte marcial a Troubridge, sobre la que no tenemos nada que yo sepa...

Imagen
Wilhelm Souchon junto a Von Sanders y su esposa en una fotografía de 1917 tomada en Estambul.

Como ya sabemos, Souchon tuvo la inteligencia de prever que el asesinato del Archiduque en Sarajevo podría desencadenar una guerra mundial y actuó en consecuencia, llevando al SMS Goeben a Pola para reparaciones urgentes de su maquinaria, sustituyendo 4.000 tubos de calderas, o casi porque cuando recibió noticias desde Alemania de la posibilidad de un conflicto inminente las tareas todavía no habían concluido, lo que limitó la velocidad máxima de su crucero de batalla a 24 nudos, cuando la de diseño se acercaba a los 28. Este hecho resultó decisivo para descartar regresar a Alemania y unirse al Primer Grupo de Reconocimiento de Hipper, pero incluso con su velocidad disminuida el SMS Goeben seguía siendo el buque capital más veloz presente en el Mediterráneo (los cruceros de batalla británicos, en teoría capaces de alcanzar los 25 nudos, también se hallaban mermados por falta de carenado y no llegaron a superar los 22) y Souchon decidió intentar cazar los transportes que debían trasladar el XIX Cuerpo de Ejército francés desde el Norte de África a la Metrópoli, por lo que el 29 de Julio abandonó Pola y el 1 de Agosto se presentó en Brindisi para carbonear en lo que se suponía un país aliado, pero se le negó con la excusa de que el mar estaba muy agitado, lo que el Contralmirante interpretó correctamente como que Italia iba a renunciar a la Triple Alianza. Necesitado de carbón se desplaza a Messina, el mismo día en que Italia declara su neutralidad, noticia que Souchon recibe con las palabras "vergüenza" y "traición", pero comenta el propio Contralmirante: “No suplicamos mucho, simplemente nos ayudamos a nosotros mismos ". Se reunió en torno al SMS Goeben a todos los mercantes alemanes sitos en el puerto, se utilizaron hachas y palancas para destruir todo lo que obstruyera la rápida extracción de carbón (cubiertas, mamparos, cabinas, pasillos) y por este procedimiento se embarcaron dos mil toneladas, de mala calidad, pero mejor que nada.

Italia basó su decisión en que firmó la Triple Alianza con propósitos defensivos, y dado que había sido el Imperio Habsburgo quien había declarado la guerra a Serbia sin ninguna consulta previa a su Gobierno, no estaba obligada a participar en la guerra en ciernes, y no le faltaba razón. Esta decisión fue apoyada por la Reggia Marina, quien había informado a su Gobierno que no estaba preparada para defender sus ciudades costeras contra las Armadas francesa y británica, y esto es más discutible porque si Italia hubiese entrado en guerra a primeros de Agosto y unido sus fuerzas a la K.u.K, más el SMS Goeben, la suma de fuerzas entre uno y otro bando resultaba bastante pareja y las Potencias Centrales hubiesen podido disputar el dominio del Mediterráneo a la Entente, en cualquier caso puede resultar un buen punto de partida para un What if?

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por APV »

Siempre queda la duda de que de haber salido bien la ofensiva de 1914 y Francia y Rusia hubieran pedido la paz, que cara le hubiera quedado a Italia.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

O de si hubiese intervenido y atacado Francia en 1914, les obliga a distraer tropas esenciales y el dominio del Mediterráneo estaría muy reñido... ¿Te animas a abrir un What if? en Historia Alternativa?

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Mientras Souchon tenía muy clara su línea de actuación, decidido desde un principio a alcanzar Constantinopla con el fin de involucrar al Imperio otomano en la guerra, y que lo lograse habla muy bien de sus capacidades, las decisiones de Milne se veían lastradas por el hecho de que la guerra llegó a Europa en espasmos convulsivos: primero el Imperio Austrohúngaro contra Serbia, luego Rusia contra Austria, después Alemania contra Rusia, luego Alemania contra Francia y finalmente Alemania contra Gran Bretaña. La planificación militar y naval se complicó por el hecho de que, en un día cualquiera, nadie sabía qué naciones estaban en guerra, cuáles no y cuáles podrían o no entrar mañana. Esto fue especialmente cierto para cualquier consideración que involucrara a Gran Bretaña, que no sabía si iba a la guerra hasta el día en que lo hizo, excepto para Churchill, que estaba decidido a que su país participase en el conflicto y como hemos visto antes empezó a enviar instrucciones días antes de que ocurriese. Aún así, y pese a que existía un tratado anglo/británico anterior a la guerra por el cual la Marine Nationale se concentraría en el Mediterráneo, hasta el día 4 no hubo una reunión entre ambos Almirantazgos, donde el Primer Lord indicó a los franceses que podrían utilizar Malta como si fuese Toulon, nada de esto sirvió a Milne, que no tenía medio de comunicarse con el Almirante Lapeyrère, hasta el punto de tener que enviar un crucero ligero hasta Bizerta para obtener información, sin conocer pues que el Almirante francés había decidido retrasar algunos días el traslado del XIX Cuerpo de Ejército tras la incursión de los SMS Goeben y Breslau en la costa norteafricana, por lo que continuó pensando que su principal misión era defender los convoyes de un ataque germano.

También se le había ordenado vigilar a la K.u.K., que a la sazón no entraría en guerra contra Gran Bretaña hasta el 12 de Agosto, por ello Milne envía a la entrada del Adriático a los cuatro cruceros acorazados de Troubridge acompañados de los cruceros de batalla HMS Indomitable e Indefatigable, un movimiento más político que efectivo, porque si la K.u.K hubiese salido en fuerza el Escuadrón británico no hubiese podido contenerla, por ello Milne se cuidó de dar instrucciones a Troubridge para que en ningún caso se enfrentase a fuerzas superiores, lo que luego tendría sus consecuencias. Una vez fue informado de la estancia del SMS Goeben carboneando en Sicilia, retira los dos cruceros de batalla a Troubridge y los envía hacia el Oeste, aunque hasta que los buques alemanes bombardearon Bona y Philippeville, el Vicealmirante británico no tenía ni idea de dónde se encontraba la agrupación de Souchon. Ya nos ha narrado Jaro el encuentro entre los cruceros de batalla de ambos bandos y como el SMS Goeben dejó atrás a sus perseguidores para dirigirse de nuevo a Messina con la necesidad de volver a llenar sus carboneras, donde llegó en la mañana del 5 de Agosto, cuando ya se había formalizado el estado de guerra entre los Imperios alemanes y británico. Con solo 24 horas de permiso para permanecer en puerto, todas las manos se afanaron en cargar carbón de los mercantes alemanes, conscientes de que los británicos estaban informados de su presencia allí y que era más que probable una batalla según abandonasen Messina. Narra Souchon: "La gente en harapos se ofreció a vender fruta, golosinas, postales y recuerdos de todo tipo; cantantes con mandolinas, órganos y castañuelas; policías, niñas, monjes, soldados, monjas e incluso algunas personas bien vestidas, intentaron incansablemente lidiar con nuestros hombres semidesnudos y ennegrecidos por el carbón, para robar todo lo que no estaba remachado o clavado, desde los botones de los jerséis hasta los mangos de las palas, en memoria de “esos a punto de morir." El ruido de las brasas, el silbido del vapor, el estruendo de los molinetes, el chirriar de las palas mezclado con el polvo, el olor a aceite y sudor, y finalmente los gritos de los vendedores de papel con carteles especiales: “En las fauces de la muerte”. . . “La última salida”. . . “Deshonra o Muerte”. . . "El peligroso salto a la cima de la gloria". . . “Todo el día para morir”. . . “Vergüenza o derrota”. . . "Viaje a la muerte o la gloria".

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Al mediodía de su segundo día en Messina, 6 de Agosto, el SMS Goeben había cargado 1.500 toneladas de carbón y su tripulación estaba agotada; los hombres yacían tirados ​​en cubierta, con las palas aún en las manos llenas de ampollas. “Con el corazón apesadumbrado, porque todavía quedaba mucho carbón por transferir”, Souchon ordenó detener la tarea. “Era esencial”, dijo, “descansar al menos un poco antes de prepararse para la batalla”, y dio la orden de levantar vapor para zarpar a las 17:00 horas.. Poco antes había recibido un mensaje del Estado Mayor Naval donde se le informaba que el acuerdo con Turquía no estaba cerrado y varios de los miembros de su Gobierno estaban en contra de permitir que el SMS Goeben atravesase los Dardanelos, también facilitaban al Contralmirante la noticia adicional de que el Imperio Habsburgo se había negado a brindar asistencia naval activa a Souchon, por varias razones. Primero, Austria, aunque aliada de Alemania contra Rusia, aún no estaba en guerra con Francia. En segundo lugar, el Almirante Anton Haus, Comandante naval austrohúngaro, consideraba que su novel flota era inferior a la de Francia y no deseaba luchar sin la ayuda de los italianos. Una vez que Italia declaró su neutralidad, Haus decidió que sería imprudente salir del Adriático al rescate de Souchon, exponiendo sus barcos a la flota francesa. Además, el gobierno austrohúngaro estaba ansioso por evitar conflictos con Gran Bretaña y le había dicho a Haus que no quería que sus barcos se enfrentaran a buques de guerra británicos (el Gobierno Habsburgo parecía vivir en la inopia si a esas alturas aún creía posible una guerra localizada contra Serbia y Rusia). Como resultado de todo ello, se informó a Souchon que la K.u.K no viajaría al Sur para apoyarle.

En estas circunstancias, Berlín autorizó al propio Souchon a decidir adónde ir. El Contralmirante eligió Constantinopla, a pesar de las órdenes anteriores. “Me resultaba imposible quedarme en el Mediterráneo ante la aplastante superioridad del enemigo y la total falta de medios de subsistencia. No quería entrar en el Adriático y depender de los austriacos. Por lo tanto, decidí firmemente entrar en los Dardanelos, si era necesario contra la voluntad de los turcos, para llevar la guerra al Mar Negro. Espero atraer a los turcos a una guerra contra su enemigo tradicional, los moscovitas ”. Tomada su decisión, Souchon dio órdenes: el SMS Goeben levaría anclas a las cinco de la tarde, el SMS Breslau le seguiría 10,000 metros detrás. Si no había batalla fuera del puerto, se dirigiría en dirección Norte hacia el Adriático. Después del anochecer, haría un amplio y subrepticio giro hacia el Sureste, con la esperanza de eludir a sus perseguidores, y luego dirigirse al mar Egeo, donde se había ordenado a un carbonero que le esperase. El éxito, calculaba Souchon, dependía de la incertidumbre del enemigo en cuanto a su destino, de su ignorancia sobre sus calderas dañadas y de su reducida capacidad de velocidad. Pero el éxito estaba lejos de ser seguro: antes de partir, Souchon escribió su testamento y lo envió a tierra. Luego, a las 17:00 horas del 6 de Agosto, los SMS Goeben y Breslau tomaron la salida Sur del Estrecho de Messina, con la tripulación en zafarrancho de combate y la banda tocando en cubierta.

El Vicealmirante Milne no esperaba fuera del puerto. Una vez que el SMS Goeben había dejado atrás a los HMS Indomitable e Indefatigable, Milne había regresado a lo que él entendía como su misión principal: proteger los transportes franceses. Para lograrlo, colocó su fuerza para bloquear cualquier intento de los alemanes de navegar hacia el Oeste en dirección a las rutas marítimas entre Francia y el Norte de África. Ahora consciente de que el SMS Goeben era capaz de navegar a velocidades superiores a sus propias naves más rápidas, Milne consideró que la única forma segura de cumplir su misión era concentrar sus cruceros de batalla al oeste de Sicilia, en Malta.. Allí, si se le avisaba con suficiente antelación del acercamiento del enemigo, podía interceptar y enfrentarse al SMS Goeben con dos cruceros de batalla. En consecuencia, Milne esperó con los HMS Inflexible e indefatigable (el HMS Indomitable, que había consumido la mayor parte de su carbón en la persecución, se había dirigido a Bizerta para rellenar sus búnkeres) a que el SMS Goeben navegase por la salida Norte del Estrecho de Messina y se dirigiera hacia el Oeste. Solo el crucero ligero HMS Gloucester fue asignado para patrullar la salida Sur, que era la ruta hacia el Este.

Milne se había enterado la mañana del 6 de Agosto de que la agrupación alemana se encontraba en Messina. En ese momento, un Almirante diferente, un Nelson en Copenhague, podría simplemente haber ignorado la neutralidad italiana y haber ido tras los barcos rivales, pero esto habría significado desobedecer órdenes específicas del Almirantazgo. A las 18:00 del 4 de Agosto, antes de que Gran Bretaña estuviese oficialmente en guerra, a Milne le habían dicho que “el Gobierno italiano ha declarado la neutralidad. Debe respetar esta neutralidad rígidamente y no permitir que ninguno de los barcos de Su Majestad se acerque a menos de seis millas de la costa italiana". Esta política se había originado en el Ministerio de Asuntos Exteriores; en este momento delicado, con Italia alejándose de la Triple Alianza, Sir Edward Gray no deseaba hacer frente a las sensibilidades italianas. El hundimiento de un solo barco enemigo, incluso el buque más poderoso del Mediterráneo, no podía tener prioridad. Después de la guerra, Churchill lamentó la negativa a autorizar a los buques de guerra británicos a seguir al SMS Goeben en el estrecho de Messina. No mencionó a Gray; más bien dijo que ni el Príncipe Battenberg ni el Vicealmirante Sturdee, el Jefe del Estado Mayor del Almirantazgo, le habían mencionado el asunto. “Si me lo hubieran propuesto, debería haber consentido de inmediato. El premio valía la pena el riesgo de molestar a los italianos ".

Pero si las órdenes impedían esperar a la agrupación germana fuera del puerto de Messina, ¿por qué no ubicar un crucero de batalla en cada una de sus salidas? Esto habría estado totalmente de acuerdo con las instrucciones de Churchill del 3 de Agosto: “Goeben es tu objetivo. Síguelo donde quiera que vaya y prepárate para actuar con la declaración de guerra". El propio Churchill declaró más tarde que esto era lo que Milne debería haber hecho: “Ciertamente, si hubiese confiado en estas instrucciones dominantes y reiteradas, podría situar un crucero de batalla en cada lado del Estrecho de Messina, en lugar de todos en el mismo, y en consecuencia habría obligado al Goeben a un combate inevitable, y de este modo hubiera protegido así los transportes franceses de la manera más eficaz, nadie podría haberle criticado por haber excedido sus órdenes ". El problema, todavía no sospechado por los británicos, quienes confiaban en el mayor calibre de sus cañones (350 mm en los Invincible por 28 cm en el SMS Goeben), es que en un combate uno a uno, lo más probable es que el schlachtkreuzer hubiese aniquilado al HMS Inflexible o al HMS Indefatigable, cuya protección resultaba muy deficiente en comparación con el SMS Goeben.
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por APV »

Lutzow escribió:
03 Ene 2021 18:06
el riesgo de molestar a los italianos
No dejaba de ser un riesgo grave en ese momento, si Italia volvía hacia la Triple Alianza o al menos permanecía totalmente neutral podía suponer un quebradero de cabeza en Londres y Paris.

En cuanto al plan de dividirse, que el Goeben hundiesen un crucero de batalla en combate ante la costa italiana también sería decepcionante a nivel diplomático al mostrar debilidad en la Royal.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Estoy de acuerdo, Churchill era demasiado impulsivo y no medía bien las consecuencias de sus actos, como quedarse con los acorazados otomanos o esta idea de batallar a las afueras de Messina, Grey era más cauto... El plan de dividirse podía parecer lógico en un momento en el que los británicos estaban auto-convencidos de la superioridad de su material (y siguieron estándolo hasta Jutlandia), pero como decía, aún teniendo en cuenta que el azar puede resultar decisivo en un combate, las posibilidades de que el SMS Goeben hiciese volar por los aires a un crucero de batalla británico de primera generación eran muy elevadas, y hubiese dejado el orgullo de la Royal Navy por los suelos...

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Como todos sabemos, nuestro gozo en un pozo, no hubo batalla alguna a las afueras de Messina entre dos cruceros de batalla, los SMS Goeben y Breslau tomaron la salida Sur en dirección al Mediterráneo Oriental, seguidos a prudente distancia por el crucero ligero HMS Gloucester, que pese a las interferencias alemanas, pudo transmitir en todo momento rumbo y velocidad de los buques rivales.

La cuestión del papel del Imperio Austrohúngaro se sumó a los problemas y responsabilidades de Milne. Gran Bretaña estaba en guerra con Alemania, pero ¿qué pasa con su aliado? "¿Austria es un poder neutral?" preguntó el Vicealmirante al Almirantazgo el 5 de Agosto. La respuesta, como casi todos los mensajes procedentes de Londres, fue ambigua: “Austria no ha declarado la guerra a Francia ni a Inglaterra. Continúe vigilando el Adriático con el doble propósito de evitar que los austriacos emerjan sin ser vistos y evitar que los alemanes entren". Este mensaje creó más confusión en el Vicealmirante. Habiendo sido advertido por primera vez que el SMS Goeben atacaría los transportes franceses, y después atravesar el Estrecho de Gibraltar rumbo al Atlántico, el Almirantazgo especuló ahora que Souchon podría, después de todo, estar pensando en regresar al Adriático para unirse a la K.u.K. Milne, todavía enfocándose en los transportes franceses, mantuvo su flota dividida: los tres cruceros de batalla permanecieron con él frente a Sicilia en el Oeste, mientras que el Contralmirante Troubridge y sus cuatro cruceros acorazados continuaron protegiendo el Adriático. En este punto, Milne advirtió específicamente a Troubridge que no se enfrentase a toda la flota austriaca: “El Primer Escuadrón de Cruceros no debe comprometerse seriamente con una fuerza superior".

Souchon había dirigido su agrupación hacia el Adriático como medida de decepción antes de reunirse con un carbonero en el Egeo, pero tras cinco horas de navegación hubo de variar el rumbo pese a la molestia que significaba la delatora presencia del HMS Gloucester, que a las 22:46 transmitió: "Goeben está variando el rumbo hacia el Sur", y poco antes de la medianoche informó de otro cambio de rumbo hacia el Sureste: "Goeben se dirige hacia Cabo Matapan, velocidad 17 nudos". En este punto, el Contralmirante Troubridge, que patrullaba al sur de Corfú en la entrada del Adriático, comandaba la única fuerza británica que podía interceptar al SMS Goeben . Individualmente, los cruceros acorazados HMS Defense, Warrior, Duke of Edinburgh y Black Prince eran más pequeños, más lentos y más débiles que el crucero de batalla alemán, pero eran cuatro, desplazaban un promedio de 14.000 toneladas y, en combinación, sus veintidós piezas de 234 mm disparaban una pesada andanada. Troubridge también tenía ocho destructores armados con torpedos, aunque cortos de combustible. Gracias a los informes del HMS Gloucester, el Contralmirante conocía el rumbo y la velocidad de Souchon, por lo que cuando en un principio indicó que el SMS Goeben se dirigía al Norte hacia el Adriático, Troubridge se había colocado en posición de luchar contra el schlachtkreuzer en la oscuridad y en aguas relativamente confinadas, donde sus buques tendrían la oportunidad de acercarse y neutralizar la ventaja alemana en alcance de sus cañones. Después de la medianoche, cuando quedó claro que Souchon se alejaba del Adriático, Troubridge se dio cuenta de que si navegaba hacia el Sur de inmediato, aún podría interceptar a la agrupación alemana.Incapaz de contactar con Milne, decidió por su cuenta intentar hacer esto. Durante cuatro horas el cuarteto de grandes cruceros acorazados británicos navegó hacia el Sur a 19 nudos, su velocidad máxima en formación, con la perspectiva de actuar al amanecer. Nadie en la Royal Navy que conociera a Troubridge y su reputación de valentía, podía dudar de que esta decisión conduciría a una gratificante demostración de habilidad profesional y coraje...

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Imagen
Contralmirante Ernest Troubridge.

A pesar de su reputación, Troubridge estaba preocupado mientras sus barcos navegaban hacia el Sur. Antes de partir de Malta rumbo al Adriático, Milne le había mostrado el mensaje de Churchill del 30 de Julio en el que declaraba "debes cuidar tu fuerza desde el principio para evitar ser llevado a la acción contra fuerzas superiores". Troubridge sabía que estas instrucciones habían sido dirigidas a Milne y se referían a cualquier posible enfrentamiento entre los tres cruceros de batalla británicos y los acorazados austriacos, más lentos pero mejor protegidos. Pero el hecho de que Milne le hubiera mostrado el mensaje de Churchill fue entendido por el Contralmirante como una advertencia que también le involucraba. Después de esta reunión y antes de zarpar el 2 de Agosto, Troubridge había reunido a sus Capitanes y les había advertido que "no debían sorprenderse si veían que el Escuadrón se retiraba". Además, Milne le había advertido específicamente que no se enfrentara seriamente a una fuerza superior. Aquí, de nuevo, Milne se refería a la K.u.K., pero Troubridge aplicó la advertencia de manera más general. No tenía ninguna duda de que a la luz del día el SMS Goeben, con su mayor velocidad, calibre y alcance de sus armas, era una fuerza superior a la suya y, por lo tanto, sus instrucciones de no atacar resultaban aplicables. También tuvo que considerar que sus destructores tenían una grave escasez de carbón y se estaban quedando atrás del Escuadrón; a la luz del día, sólo tres de los ocho originales estarían en su compañía. Sin embargo, todavía creía que podría tener éxito si podía encontrar y atacar al SMS Goeben al amanecer, cuando la falta de luz podría anular parcialmente la ventaja del mayor alcance de los cañones del buque alemán.

Estos pensamientos estaban dando vueltas en la mente de Troubridge cuando, a las 2:45 de la madrugada, se encontró enfrentado en la sala de navegación por el Capitán del HMS Defence, Fawcett Wray."¿Va a combatir, Señor?" preguntó Wray, quien, como Capitán de bandera, también era el segundo al mando de Troubridge. "Porque, si es así, el Escuadrón debería saberlo". "Sí", respondió Troubridge. "Sé que está mal, pero no puedo hacer que el nombre de todo el Escuadrón Mediterráneo apeste". Troubridge luego indicó a sus barcos: “Estoy tratando de cruzar la proa del Goeben a las 6:00 y tengo la intención de enfrentarme a él si es posible. Si no lo hemos logrado, tengo la intención de evitar una acción a larga distancia".

Wray, un experto en artillería, se fue perturbado por esta respuesta. Cuarenta y cinco minutos después, regresó decidido a expresar su opinión. Encontró a Troubridge acostado en la litera de su camarote, las luces estaban apagadas pero el Contralmirante estaba despierto. "No me gusta, Señor", dijo Wray. "A mí tampoco, pero ¿por qué?" preguntó Troubridge. Wray sabía que Troubridge tenía órdenes de no entablar combate con "una fuerza superior" y compartía la opinión de Troubridge de que, a una distancia superior a 15.000 metros (el alcance máximo de las piezas de 234 mm), el SMS Goeben era una fuerza de ese tipo. Wray le explicó al Contralmirante cómo el SMS Goeben, usando su velocidad superior, podía rodear el Escuadrón “a una distancia más allá de los 15.000 metros. Parece probable que sea el suicidio de tu Escuadrón".

Troubridge preguntó si Wray estaba seguro de que los cruceros no podrían acercarse antes de que el SMS Goeben abriera fuego. Wray dijo que estaba convencido de esto, pero que pediría confirmación al navegante de su barco. Antes de que Wray se fuera a buscar a este Oficial, Troubridge dijo: “No puedo alejarme ahora. Piensa en mi orgullo". Wray respondió: “¿Su orgullo tiene algo que ver con esto, Señor? Es el bienestar de su país lo que está en juego ".

Cuando apareció el navegante del HMS Defence, Troubridge preguntó si, con su rumbo y velocidad actuales, el Escuadrón tendría alguna posibilidad de poner al SMS Goeben dentro del alcance de los cañones británicos de 234 mm antes del amanecer. El navegante respondió que no había ninguna posibilidad y unos minutos después de las 4:00, Troubridge canceló la intercepción. Cuando Wray volvió a verlo, dijo: "Almirante, eso es lo más valiente que ha hecho en su vida". Más tarde, Wray agregó: "Creo que estaba llorando".

A las 4:05 Troubridge informó a Milne: “Siendo capaz de encontrar al Goeben solo fuera del alcance de nuestras armas y dentro de las suyas, he abandonado la persecución con mi Escuadrón. Goeben evidentemente navega al Mediterráneo Oriental. Tenía la esperanza de encontrarme con él antes del amanecer". Pidió instrucciones, dándole a Milne la oportunidad de anular las suyas y ordenar la batalla a toda costa. Durante seis horas, según Troubridge, no recibió respuesta. Solo entonces Milne respondió: “¿Por qué no seguiste persiguiendo al Goeben ? Él solo navega a diecisiete nudos". Para entonces, sin embargo, Troubridge se hallaba muy lejos del crucero de batalla; de hecho a las 10:00 entró en el puerto griego de Zante para que sus destructores pudiesen carbonear antes de regresar al Adriático.

Más tarde esa mañana, en un largo mensaje a Milne, Troubridge intentó explicar su decisión: “Con la visibilidad en ese momento, podría haber sido avistado desde 20 a 25 millas de distancia y nunca podría haberme acercado a menos que el Goeben quisiera llevarme a la acción, lo cual podría haberlo hecho en las circunstancias más ventajosas para él. Tenía la esperanza de encontrarle a las 3.30 de la mañana con poca luz. En vista de la inmensa importancia de la victoria o la derrota en una etapa tan temprana de una guerra, consideraría una gran imprudencia colocar un Escuadrón en la posición para que lo hundan sin poder responder efectivamente ".
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por gcoenders »

Interesantísimo hilo, y adornado por el factor humano, como siempre.
Lutzow escribió:
05 Ene 2021 18:47
Individualmente, los cruceros acorazados HMS Defense, Warrior, Duke of Edinburgh y Black Prince eran más pequeños, más lentos y más débiles que el crucero de batalla alemán, pero eran cuatro, desplazaban un promedio de 14.000 toneladas y, en combinación, sus veintidós piezas de 234 mm disparaban una pesada andanada.

Saludos.
Bueno, hay que tener en cuenta que sólo podían disparar por una misma banda 16 piezas, aún así, la andanada era de 2720 kg. con lo que se aproximaba bastante a la del Goeben.

Sea como sea, la única opción inteligente del Goeben habría sido huir, cosa que podía hacer perfectísimamente y nada hace suponer que Souchon optara por lo contrario. Aún si lograra hundir los 4 cruceros británicos, ello no representaría ninguna pérdida importante para la Royal Navy, y no compensaba las averías difíciles de reparar en el Mediterráneo ni el probable gasto casi total de las municiones, también difíciles de reponer, que habrían impedido utilizar el buque durante mucho tiempo, cosa que impedía el objetivo principal.

¡Salud!
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

gcoenders escribió:
07 Ene 2021 15:24
Interesantísimo hilo, y adornado por el factor humano, como siempre.
Muchas gracias... :D
gcoenders escribió:
07 Ene 2021 15:24
Bueno, hay que tener en cuenta que sólo podían disparar por una misma banda 16 piezas,
Correcto, bien señalado...
gcoenders escribió:
07 Ene 2021 15:24
Aún si lograra hundir los 4 cruceros británicos, ello no representaría ninguna pérdida importante para la Royal Navy,
Materialmente no, pero podría haber resultado un desastre en pérdida de vidas y un duro golpe para el orgullo de la Royal Navy nada más iniciarse la guerra, pienso que Troubridge hizo bien, pero ya entraremos en detalles cuando trate su Consejo de Guerra... Por lo demás el SMS Goeben necesitaba reponer sus reservas de carbón, y no podría hacerlo con cuatro cruceros acorazados siguiendo sus pasos; ciertamente podría evitar el combate con siete nudos de diferencia entre ambas agrupaciones, pero aumentar la velocidad también representaría un importante gasto de combustible, se llegaría a Denusa con los búnkeres vacíos y el temor de que te localicen carboneando, lo peor que le podría pasar...

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Pues venga, puestos a traducir, narro todo el relato aunque resulte redundante con el inicial de Jaro, no creo que le importe porque hace muchos años que no sabemos de él, por desgracia...

__________________________________________________________________________________________________________________-


Mientras tanto, sin poder conocer lo cerca de estuvo de tener que enfrentarse a la presencia de cuatro cruceros acorazados, Souchon continuó hacia el Este. Cuando amaneció, más o menos cuando los cruceros británicos podrían haber abierto fuego, el mar Jónico se mostraba vacío. Luego, a popa, apareció una columna de humo, de nuevo el molesto HMS Gloucester. Souchon, por supuesto, no sabía que los tres cruceros de batalla británicos, los únicos antagonistas cuya velocidad y potencia verdaderamente amenazaban a su agrupación, estaban muy lejos al Oeste; por lo que él sabía, podrían encontrarse siguiendo la estela del HMS Gloucester, esforzándose por darle alcance. Por este motivo Souchon no quería virar y enfrentarse al crucero ligero británico, pero tampoco podía dirigirse a Denusa para carbonear del barco que estaba esperándole en la isla con la presencia del mismo.
Desesperado por deshacerse de esta sombra, le indicó al SMS Breslau que intentase espantarlo pretendiendo poner minas en su camino.

Por su parte el Capitán Howard Kelly, Comandante del HMS Gloucester estaba igualmente ansioso por retrasar al SMS Goeben hasta que, como suponía era inminente, llegara Milne con los cruceros de batalla. Cuando el SMS Breslau viró, Kelly decidió atacarlo y, por lo tanto, obligar al crucero de batalla a girar y enfrentarse a él. A las 13;35, el cañón proel de 152 mm del HMS Gloucester abrió fuego a una distancia superior a los 10.000 metros, cayendo el proyectil a popa del SMS Breslau.El crucero ligero alemán respondió de inmediato con sus piezas de 10,5 cm, con buena puntería porque los surtidores de agua emergieron a solo treinta metros del buque británico. Kelly respondió aumentando la velocidad, cerrando la distancia a 9.000 metros y guiñando para disparar con todas las piezas de un costado.

Esta combate finalmente provocó a Souchon, desde el puente del HMS Gloucester se observó como el SMS Goeben cambiaba de rumbo y también brillantes resplandores en su armamento principal; segundos después, aparecieron en el mar altas columnas blancas de agua, producidas por los proyectiles de 28 cm. Kelly, habiendo logrado su propósito de obligar al crucero de batalla a detener su avance, no tardó en alejarse a toda velocidad antes de sufrir un percance. Souchon, que no podía permitirse gastar carbón ni municiones persiguiendo un crucero ligero, reanudó su curso original hacia el Este, y el HMS Gloucester continuó con su distante persecución. A las 14:45 Kelly señaló a Milne: “Me he enfrentado a larga distancia con el Breslau y me he retirado cuando el Goeben giró. Ahora le sigo de nuevo". El HMS Gloucester había disparado dieciocho proyectiles de 152 mm y catorce de 101 mm, y según algunas fuentes habría alcanzado al SMS Breslau con uno de ellos en el costado, pero sin causar bajas ni disminuir su velocidad. Durante otras tres horas Kelly persiguió a los alemanes, pero a las 16:40, cuando las montañas del cabo Matapán, el promontorio Sur de la península del Peloponeso, aparecieron en su amura de babor, con el carbón casi agotado y con severas órdenes de Milne que le prohibían ir más allá, Kelly interrumpió la persecución. Había hecho todo lo posible, había mantenido el contacto con el enemigo durante todo un día con su noche y solo abandonó la persecución bajo órdenes explícitas y por falta de combustible. Libres por fin, los SMS Goeben y Breslau rodearon el cabo y entraron en el mar Egeo.
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por gcoenders »

Efectivamente, la conservación de las municiones debía estar en la mente de Souchon y lo estaba.

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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Ciertamente no tenía mayor sentido gastar munición contra un crucero ligero, más sin saber dónde estaban los battlecruisers, y además existía el problemilla del carbón, motivo por el cual se navegaba a 17 nudos y no una velocidad mayor... Sigamos con el ladrillo.

__________________________________________________________________________________________________

Todo el esfuerzo realizado por el HMS Gloucester no sirvió de mucho porque mientras tanto Milne permanecía tranquilamente con sus tres cruceros de batalla en Malta. Cuando el Comandante en Jefe finalmente zarpó del puerto de La Valetta a la 1:00 del 8 de Agosto, puso rumbo hacia el cabo Matapan, donde se había visto por última vez a las fuerzas alemanas ocho horas antes. La velocidad de Milne era tranquila, de 12 nudos; todavía convencido de que el rumbo de Souchon era una finta elaborada y que finalmente el SMS Goeben regresaría hacia el Mediterráneo Occidental, el Vicealmirante británico estaba conservando su carbón para la presumible persecución y posterior batalla. A las 14:30 de la mañana siguiente, una señal urgente del Almirantazgo trastornó este progreso: "Comiencen inmediatamente las hostilidades contra Austria". Las órdenes de guerra originales de Milne dictaban que en caso de conflicto con el Imperio Habsburgo, debería concentrarse cerca de Malta y vigilar el Adriático. Obedientemente, viró hacia el Norte para unir sus tres cruceros de batalla con los cuatro cruceros acorazados de Troubridge y prepararse para enfrentarse a la K.u.K,, y en estas circunstancias el SMS Goeben fue momentáneamente olvidado.

De hecho, la guerra entre Gran Bretaña y el Imperio austrohúngaro no se declaró hasta cuatro días más tarde, el telegrama de guerra erróneo fue producto de la equivocada iniciativa de un empleado del Almirantazgo que, al descubrir un borrador de un mensaje codificado de contingencia que estaba en una bandeja sobre el escritorio de un colega y deseando ser útil, lo envió. Cuatro horas más tarde, se corrigió el error y un Almirantazgo avergonzado le dijo a Milne: "Negativo al telegrama sobre las hostilidades contra Austria". Sin embargo, durante casi veinticuatro horas, Milne mantuvo su flota concentrada; luego, dejando a Troubridge para proteger el Adriático, volvió a virar hacia el Este. Todavía sin prisa, esperando a que el SMS Goeben volviese sobre sus pasos, redujo su velocidad a 10 nudos. ¿Los alemanes había entrado en el Egeo? se preguntó ¡Espléndido! Ahora tenía un plan para mantenerlos alejados de los transportes franceses, que seguían siendo su obsesión.

Souchon, finalmente libre de vigilancia, puedo por fin centrarse en su preocupación principal, rellenar los búnkeres de carbón. Hizo una señal a su carbonero, procedente del Pireo, para que se reuniera con él en Denusa, una isla remota y escasamente habitada al otro lado del mar Egeo. Durante las horas diurnas del 8 de Agosto, el SMS Goeben navegó furtivamente entre las islas griegas y, al amanecer de la mañana del 9 de Agosto, se deslizó silenciosamente hacia la bahía de Denusa, que estaba desierta a excepción de unos pocos pescadores. Mientras el sol se elevaba y el calor irradiaba de las paredes de roca escarpada de los acantilados circundantes, los SMS Goeben y Breslau carbonearon simultáneamente, un buque de guerra en cada costado del mercante, ambos barcos dispuestos para la acción y preparados para largar amarras en treinta minutos. La labor de carbonear continuó durante la noche a la luz de las velas; los reflectores que normalmente se utilizan para iluminar las cubiertas permanecían apagados para que no se vieran resplandores en el mar. Día y noche, los vigías apostados en la cima de un acantilado oteaban el horizonte con sus prismáticos. Sin embargo, los primeros signos de peligro se dieron en la sala inalámbrica de Goeben, a partir de las 21:00 del día 9, los operadores de radio del barco empezaron a captar señales procedentes de buques de guerra británicos. Las señales se hicieron paulatinamente más fuertes, a las 3:00 de la madrugada del 10 de Agosto, Milne y sus tres cruceros de batalla entraban por fin en el Egeo.
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por pepero »

gcoenders escribió:
07 Ene 2021 15:24
Sea como sea, la única opción inteligente del Goeben habría sido huir, cosa que podía hacer perfectísimamente y nada hace suponer que Souchon optara por lo contrario. Aún si lograra hundir los 4 cruceros británicos, ello no representaría ninguna pérdida importante para la Royal Navy, y no compensaba las averías difíciles de reparar en el Mediterráneo ni el probable gasto casi total de las municiones, también difíciles de reponer, que habrían impedido utilizar el buque durante mucho tiempo, cosa que impedía el objetivo principal.
¿Creéis que el SMS Goeben tenia suficiente munición para hundir esos cuatro cruceros acorazados? Yo sinceramente creo que no. A parte del gasto del carbón.

Saludos.
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

Con un remanente de 810 proyectiles de 28 cm por municiones no sería, porque con cada salva centrada la posibilidad de que uno de los cruceros acorazados volase por los aires sería elevada, como le ocurrió precisamente al HMS Defense en Jutlandia, pues su protección no era adecuada ni para resistir proyectiles de 30,5 cm ni de 28 cm... Otra cosa es que como se ha comentado a Souchon le interesase un combate donde gastar sus preciadas municiones y el escaso carbón, aunque por otra parte tendría que deshacerse de ellos de una forma u otra antes de entrar en el Egeo...

Saludos.
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por pepero »

Lutzow escribió:
10 Ene 2021 19:55
Con un remanente de 810 proyectiles de 28 cm por municiones no sería, porque con cada salva centrada la posibilidad de que uno de los cruceros acorazados volase por los aires sería elevada, como le ocurrió precisamente al HMS Defense en Jutlandia, pues su protección no era adecuada ni para resistir proyectiles de 30,5 cm ni de 28 cm... Otra cosa es que como se ha comentado a Souchon le interesase un combate donde gastar sus preciadas municiones y el escaso carbón, aunque por otra parte tendría que deshacerse de ellos de una forma u otra antes de entrar en el Egeo...

Saludos.
Al HMS Defense en Jutlandia le dispararon a menos de 7.300 m varios buques, entre ellos el SMS Derfflinger, estaban muy cerca.

Lo que esta claro es que a Souchon no le interesaba ese combate por lo comentado.

Saludos.
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por Lutzow »

¡Herejía! Al HMS Defense le hundió el SMS Lutzow... En Jutlandia el SMS von der Tann solo necesitó una docena de medias salvas (y tenía una torre menos que el SMS Goeben) para hundir al HMS Indefatigable a unos 15.000 metros, que sería la distancia elegida por Souchon si se veía obligado a combatir... De todos modos este asunto se tratará en la Corte Marcial a Troubridge, casi podemos decir que fue el punto focal de la misma.

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
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pepero
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Re: Goeben y Breslau: una epopeya de la Gran Guerra

Mensaje por pepero »

Lutzow escribió:
10 Ene 2021 20:15
¡Herejía! Al HMS Defense le hundió el SMS Lutzow...
Las prisas por contestar y la comodidad de la wikipedia. Entendí que fue el SMS Derfflinger. Debería haber revisado tu libro.

Saludos.
Pepe
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