La Campaña Naval de los Dardanelos.

Operaciones navales.

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Sin embargo para Kitchener, presente como observador en la anterior guerra ruso-turca, el soldado otomano era valeroso y solo se le podía dominar por el número...

El contingente naval enviado no se puede decir que fuese pequeño, 16 acorazados un tanto obsoletos pero que entre todos montaban más de 50 cañones de 305 mm, el buque más poderoso del mundo en aquel momento y un crucero de batalla... si hubiesen tenido como complemento dragaminas tripulados por miembros de la Armada, todo podría haber cambiado...

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

El ataque de Carden a las fortalezas externas comenzó bajo un sol radiante en la mañana del 19 de febrero. El mar estaba en calma y no había viento cuando el buque insignia de Carden, el crucero de batalla HMS inflexible, y cinco pre-dreadnoughts británicos y cuatro franceses anclaron en las cristalinas aguas azules y comenzó un bombardeo a largo alcance de los fuertes, a 11.000 metros de distancia. Los turcos, con sus cañones fuera de alcance, guardaron silencio. A las 14:00 horas Carden ordenó cerrar a 5.000 metros, distancia en la que el armamento secundario de sus acorazados se unió al bombardeo de los fuertes, pero aún así los cañones turcos no respondieron. Pero a las 17:45, cuando Carden ordenó a los acorazados Vengeance, Cornwallis y Suffren que se acercaran aún más, a una distancia de entre 3.000 y 4.000 metros, las fortalezas turcas a ambos lados del Estrecho entraron en erupción, demostrando que sus armas no habían sido destruidas en absoluto. Con la luz del día apagándose y los fuertes envueltos en humo y polvo, Carden ordenó un alto el fuego, pese a que el Contralmirante de Robeck solicitó permiso para prolongar el ataque, a lo que el Vicealmirante se negó. Los resultados del bombardeo no fueron concluyentes, los buques habían disparado 139 proyectiles de 305 mm, los fuertes habían sido golpeados en numerosas ocasiones, pero los cañones turcos habían seguido disparando. En última instancia los franco-británicos aprendieron que no era suficiente simplemente golpear los fuertes, la única forma de poner un arma fuera de servicio de forma permanente era lograr un impacto directo en ella. Los artilleros eran igualmente difíciles de aniquilar; bajo el bombardeo simplemente se retiraron a sus refugios y esperaron su oportunidad, aunque sin lograr ningún blanco. En este sentido, los eventos del día habían proporcionado una lección útil para los Aliados: los barcos podrían dominar la batalla simplemente manteniendo a los artilleros enemigos lejos de sus armas con un fuego sostenido.

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Fuerte de Sedd el Bahr, en Cabo Helles.

Desafortunadamente la flota no tuvo oportunidad inmediata de aplicar este nuevo conocimiento, esa noche el clima cambió y durante los siguientes cinco días una potente borrasca impidió cualquier acción, retirándose los buques a Mudros. Carden señaló a Londres el 24 de febrero: "No tengo la intención de combatir con mal tiempo, dejando el resultado indeciso como durante la experiencia del primer día. Estoy convencido de que si se dan las condiciones climáticas favorables, la destrución de los fuertes en la entrada se puede completar en un día". El 25 de Febrero la tormenta se alejó y se reanudó el bombardeo de los fuertes exteriores, en esta ocasión encabezada la flota por el HMS Queen Elizabeth, que junto al Agamemno, Irresistible y Gaulois anclaron a 11.000 metros de sus objetivos y comenzaron el bombardeo, El HMS Queen Elizabeth disparó dieciocho proyectiles de 381 mm, uno por uno, sobre uno de los fuertes en el Cabo Helles, que dejaron fuera de combate dos cañones, mientras el HMS Irresistible disparó treinta y cinco proyectiles de 305 mm a otro fuerte de Cabo Helles logrando desmontar otros dos cañones. El HMS Agamemnon ancló demasiado cerca de tierra y un fuerte de la costa europea disparó cincuenta y seis proyectiles contra el acorazado, logrando siete impactos, que mataron a tres hombres e hirieron a otros siete. A las 14:00 horas el Contralmirante de Robeck acercó los barcos a la entrada del Estrecho y enfrentó los fuertes a corta distancia. Los cañones turcos callaron y, entre el humo y las densas nubes de polvo, parecía que los cañones y los fuertes debían haber sido destruidos o al menos parecían estar desiertos ( de hecho los artilleros turcos y alemanes habían sido evacuados temporalmente.) Al final de este día, el Vicealmirante francés Emile Guepratte llevó su Escuadrón cerca del HMS Inflexible con la banda de música tocando "God Save the King" y "Tipperary", mientras los marineros británicos respondieron tocando la "Marsellesa".

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El HMS Canopus disparando sus cañones de 305 mm de la torre A contra los fuertes exteriores de los Dardanelos.

Al día siguiente los acorazados desembarcaron a los infantes de marina para cubrir a los escuadrones de demolición de la Armada, por lo general cincuenta marines que cubrían a treinta marineros, que atravesaron los fuertes de Helles y Kum Kale haciendo explotar las armas abandonadas con cargas explosivas, en los desiertos fuertes de Sedd el Bahr y Kum Kale, diecinueve cañones pesados ​​se transformaron en chatarra, mientras en los emplazamientos cercanos una docena de cañones de mediano calibre Krupp también fueron destruidos. Irónicamente un grupo de marines llegó hasta el pueblo de Krithia, ubicado al pie de una colina llamada Achi Baba que dominaba la península de Gallipoli, siete kilómetros al Norte de Sedd el Bahr; unos meses más tarde hasta cuatro sangrientas batallas se sucedieron por el control del pueblo, pero los británicos nunca volvieron a pisar sus calles. El coste de estas operaciones terrestres fue de nueve hombres muertos o heridos, sin embargo la resistencia se estaba endureciendo, las tropas turcas regresaron con mayores fuerzas y para el cuatro de Marzo expulsaron a los infantes de marina y marineros británicos de Kum Kale y cabo Helles, matando a veintidós hombres e hiriendo a veintisiete, pero su cometido de desmantelamiento de lo fuertes había sido cumplido.

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Fuerte de Kum Kale, en el lado asiático de los Estrechos.

La noticia de que una combinación de disparos navales y partidas de demolición había abrumado a las antiguas fortalezas turcas a la entrada de los Dardanelos y destruido sus armas complacía al Almirantazgo y al Gabinete. Churchill se encontró rodeado de rostros sonrientes y se mostró impresionado por "el número de personas que ahora estaban a favor de las operaciones de los Dardanelos y afirmaban haber contribuido a su iniciación". El 2 de Marzo Carden informó al Almirantazgo que, si el buen tiempo se mantenía, esperaba llegar al Mar de Mármara en dos semanas. En su reunión del 10 de Marzo, el Gabinete de Guerra empezó a debatir qué hacer después de la toma de Constantinopla. La caída de las fortalezas externas de los Dardanelos también impresionó a los neutrales, Italia aceleró los preparativos para unirse a la Entente, pero las repercusiones fueron especialmente significativas en los Balcanes. Si la flota británica estaba a punto de aparecer ante Constantinopla y el Imperio otomano iba a colapsar, ninguno de los estados balcánicos deseaba estar ausente en el reparto de los despojos. Los búlgaros empezaron a inclinarse hacia los Aliados, y más importante aún, el 1 de Marzo, el gobierno griego ofreció tres Divisiones para desembarcar en la península de Gallipoli. La oferta fue escuchada con atención por Londres, pero cuando se informó a los rusos estos se mostraron completamente en contra de la operación, pues temían que los griegos quisieran hacer de Constantinopla su capital (y en este punto no les faltaba razón) y en los planes Imperiales los Estrechos deberían formar parte de Rusia tras la guerra, perdiéndose de este modo la oportunidad de sacar a Turquía del conflicto y cavando el Imperio ruso su propia tumba.

Tras la caída de los fuertes exteriores los turcos se mostraban pesimistas, en el lado asiático del Bósforo dos trenes especiales estaban listos para partir en una hora y llevar al Sultán, su harén y su corte a refugiarse en las profundidades de Asia Menor. Dentro de la ciudad, el Embajador alemán se preocupó de que su Embajada, un enorme edificio amarillo situado en una colina prominente, se convertiría en un objetivo principal para los cañones de la flota aliada, y comenzó a depositar su equipaje personal para su custodia en la Embajada estadounidense. En los Estados Unidos, en previsión de que el trigo ruso pronto saldría a través del Bósforo y los Dardanelos, el precio del cereal cayó en la Bolsa. En Berlín, el Almirante Von Tirpitz observó que "La cuestión de los Dardanelos excita a los países balcánicos, el cambio de alianzas de un pequeño Estado puede afectar fatalmente todo el curso de la guerra, el forzamiento de los Dardanelos sería un duro golpe para nosotros. . . . No nos quedan triunfos ". En sus memorias Ludendorff escribió que la ocupación de los Estrechos supondría el fin del bloqueo a Rusia, lo que conllevaría a que la lucha en el Frente Oriental se volvería mucho más complicada, con repercusiones muy negativas para el conjunto de la guerra. Dos hombres se interponían entre estos negros presagios y la realidad, el Contralmirante Merten y el Vicealmirante Usedom, al mando de las defensas de los Estrechos, conocedores de que la partida solo había empezado a jugarse, que el mantenimiento de los fuertes exteriores era imposible pero que el grueso de las defensas concentradas en los Narrows aún tenían mucho que decir. Usedom pensaba que ante un ataque decidido la flota aliada podría perder cuatro o cinco barcos antes de abrirse paso, ahora la cuestión era saber cuántos buques y hombres estaba dispuesto a sacrificar el enemigo para romper sus defensas.

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En primer plano y la izquierda el Contralmirante Merten, a su lado el Vicealmirante Usedom.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por APV »

Que ocasión perdida, de haber desembarcado en ese momento algunas batallones hubieran asegurado unas posiciones vitales de cara a la campaña.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Quizá unos batallones no, pero esas tres Diviones griegas en ese momento hubiesen podido asegurar las alturas... Para colmo de males, la negativa rusa conllevó la caída del gobierno de Venizelos, lo que supuso la pérdida de un aliado. Y para colmo de despropósitos, el 16 de Febrero se ordenó partir hacia el Mediterráneo a la 29 División, una unidad del Ejército regular, para revocar la orden dos días más tarde...

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

En Londres la inicial victoria de Carden fortaleció la convicción del Almirantazgo y el Gabinete de Guerra de que el Estrecho podría ser forzado únicamente por la Armada. Si solo con la pérdida de unas pocas docenas de royal marines y marineros podían tomar posesión casi indiscutible de los fuertes en ambos lados de la entrada, el plan de Kitchener parecía prudente: no era necesario utilizar soldados para ayudar a la flota en los Dardanelos, aunque una vez que los barcos se hubiesen abierto camino hasta el Mármara, el Ejército sería necesario para la ocupación efectiva de Constantinopla. Sin embargo sobre el terreno el Vicealmirante Carden había comenzado a descubrir formas más inmediatas en que las tropas de tierra podrían ser útiles: los Oficiales de control de fuego en las estaciones de observación en tierra permitirían a sus barcos dirigir su artillería con mayor precisión sobre las fortalezas de los Estrechos, por otra parte las baterías móviles que cubrían el largo espacio intermedio hasta llegar a los Narrows. podrían ubicarse y eliminarse más fácilmente mediante un ataque desde tierra, y por último, a medida que la flota avanzara, los soldados podían desembarcar y tomar posesión de la península para evitar que los turcos regresaran. Con estas consideraciones en mente, Carden le pidió al general Sir John Maxwell, al mando de las fuerzas británicas en Egipto, que proporcionara 10.000 hombres para desembarcar en Cabo Helles ahora que los fuertes exteriores habían sido destruidos. La respuesta a Carden no vino de Maxwell, sino de la Oficina de Guerra en Londres, que declaró con severidad que las tropas de tierra en esta etapa no eran una parte esencial de la operación naval. De hecho, Kitchener advirtió al General Sir William Birdwood, comandante de las fuerzas ANZAC, sobre el riesgo de desembarcar una pequeña fuerza en la península de Gallipoli, donde se creía erróneamente que los turcos disponían de 40.000 hombres. Las tropas que ya estaban en el campamento en Lemnos, decretó Kitchener, debían permanecer en esa isla hasta que la flota hubiera destruido las fortalezas interiores; solo entonces podría ser necesario desembarcar algunos hombres en el cuello de Bulair para evitar que los suministros llegasen a las tropas turcas aisladas en la península. Solo Fisher protestó ante la inacción del Ejército, escribiendo a Lloyd George: “Los Dardanelos de nada sirven sin soldados, antes o después alguien tendrá que desembarcar en Gallipoli”. Aunque su petición era más que razonable Carden no podía discutir, unas semanas antes le había dicho al Almirantazgo y al Gabinete de Guerra que el Estrecho podía ser forzado solo por la flota, ahora se veía obligado a hacerlo.

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Mapa topográfico de los Dardanelos.

El 26 de febrero comenzó el bombardeo de los fuertes interiores, los viejos acorazados entraron en los Dardanelos sin temor a las arruinadas fortalezas exteriores disparando a larga distancia contra las fortalezas de los Estrechos, causando escasos daños, aunque los proyectiles turcos de grueso calibre tampoco lograron ningún blanco. Sin embargo los buques de guerra fueron golpeados repetidamente por las baterías de cañones móviles ubicadas a lo largo de ambas costas. Los proyectiles de 45 kilos de peso disparados por piezas de 15 cm no podían aspirar a paralizar, y mucho menos hundir, un acorazado por antiguo que fuese, pero los repetidos impactos resultaban desconcertantes, y los acorazados hicieron todo lo posible para localizar y eliminar estos adversarios con su artillería secundaria. La dificultad para lograrlo fue rápidamente evidente: cuando las baterías turcas abrían fuego los barcos intentaban localizarlas desesperadamente, pero las armas estaban tan bien ocultas que rara vez tuvieron éxito. Además los cañones cambiaban de posición todos los días y, en aquellas ocasiones en que los disparos navales se volvieron precisos, los artilleros turcos y alemanes simplemente se retiraron a sus cuevas o refugios hasta que terminaba el bombardeo para mover sus cañones a otra posición oculta entre el matorral o los barrancos, y poco más tarde volvían a abrir fuego. También tuvo éxito por parte de los turco-alemanes el uso de docenas de “dummyguns”, que no eran otra cosa que troncos de cedro pintados en gris para confundir al adversario, que gastó inútilmente mucha munición confundiéndolos con cañones

Imagen
Fuerte de Killid Bahr.

Irónicamente, cuando el éxito inicial de Carden incitó a los prohombres en Londres a auto felicitarse y alentó a los Gobiernos de los Balcanes a reexaminar sus alineamientos diplomáticos, el ataque naval contra los Dardanelos comenzó a flaquear, desde el 1 de Marzo en adelante, el progreso del ataque se hizo cada vez más lento. La siguiente etapa consistía en avanzar eliminando las baterías en los fuertes de los Estrechos, en Chanak en el lado asiático y Kilid Bahr en Gallipoli, y para lograr este resultado Carden pretendía usar las tácticas que tan bien habían funcionado contra las fortalezas externas: en primer lugar bombardeo de largo alcance, cuando los cañones turcos hubiesen sido silenciados, un compromiso más cercano para abrumarlos con disparos a quemarropa. Desafortunadamente para los Aliados la geografía local, que había favorecido a los franco-británicos en su ataque a las fortalezas externas, ahora beneficiaba a los turcos. Al atacar las fortalezas exteriores los barcos pudieron usar una amplia extensión del Mar Egeo para maniobrar mientras concentraban su fuego en una pequeña área, sin embargo ahora se invirtió la ventaja geográfica: las defensas intermedias y de los Narrows solo podían ser atacadas desde el interior del estrecho canal de agua y, a medida que las naves se trasladaban a este espacio confinado, podían ser sometidas a fuego concentrado de artillería tanto de las baterías móviles como de las piezas de grueso calibre en las fortalezas, Las disposiciones tomadas por el Contralmirante Merten y el Vicealmirante Usedom demostraron su validez, los vulnerables dragaminas no podían internarse en el Estrecho hasta que los cañones enemigos hubiesen sido silenciados, las minas impedían que los acorazados pudiesen acercarse a corta distancia de los fuertes, y los cañones de grueso calibre representaban un serio peligro para buques con escasa capacidad de maniobrar en los Estrechos y detenidos ante las mismas. Baterías móviles, cañones de grueso calibre y minas formaban un conjunto defensivo que los marinos no sabían cómo encarar, probablemente con la excepción del Comodoro Robert Keyes, quien pronto identificó a los campos de minas como el núcleo de la defensa enemiga, ofreciéndose voluntario para intentar su dragado.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Dado el inefectivo bombardeo contra los fuertes otomanos en el Estrecho, el 5 de Marzo el HMS Queen Elizabeth, que por prohibición expresa del Almirantazgo no podía entrar en los Dardanelos, probó algo nuevo anclando en la costa egea de Gallipoli y disparando sus piezas de 381 mm desde esa ubicación con la ayuda de un hidroavión para la corrección del tiro. La llegada de sus proyectiles desde este ángulo inesperado confundió a los turcos, ya que sus defensas fueron diseñadas contra el fuego de los buques que subían por el Estrecho, pero sus disparos no lograron ningún resultado significativo. Al mismo tiempo el acorazado anclado fue golpeado diecisiete veces por una batería de campaña, sufriendo leves daños en la superestructura pero ninguna baja. Al día siguiente el HMS Queen Elizabeth volvió al mismo lugar para continuar el bombardeo, nuevamente sin resultados apreciables, siendo alcanzado en esta ocasión por tres impactos de 15 cm en la cintura acorazada, que no sufrió ningún daño. Resultaba obvio que el moderno acorazado no lograría nada a menos que entrara en el Estrecho para bombardear los fuertes con fuego directo. Ese mismo días los dos clase Lord Nelson se enzarzaron en un combate con las fortalezas en Chanak, sin lograr resultados aparentes y siendo alcanzado el HMS Agamemnon por ocho proyectiles y por siete el HMS Lord Nelson, que tuvo que retirarse a Mudros para reparar un agujero por debajo de la línea de flotación que inundó dos compartimentos. Algunos en la flota empezaban a dudar de que los disparos navales funcionaran de cualquier forma: "No podríamos seguir gastando municiones en estos bombardeos inútiles", dijo Keyes. "También tuvimos que considerar el desgaste de las cañas, que tenían una vida limitada".

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HMS Lord Nelson.

Mientras tanto Carden se enfrentaba con el grave problema que determinaría el éxito o el fracaso de toda la ofensiva naval: cómo lidiar con los campos de minas turcos. La mitad inferior del paso de catorce millas hasta los Estrechos estaba libre de minas, sin embargo más allá de ese punto diez líneas sucesivas hábilmente colocadas y protegidas por abundantes baterías se extendían a través del canal navegable. Para su dragado el Vicealmirante contaba con dos docenas de pequeños arrastreros recién convertidos en dragaminas, ligeramente protegidos por placas de acero contra balas y astillas, que contaban con su tripulaciones anteriores a la guerra, pescadores que ahora formaban parte de la reserva naval. La embarcaciones tenían tan poca potencia que a una velocidad de barrido de cuatro a seis nudos, no podían hacer más de 2 o 3 en sentido ascendente contra la corriente en el Estrecho. El calado de los arrastreros era mayor que la profundidad de las minas desde la superficie; por lo tanto si pasaban por encima de una tenían la posibilidad de volar por los aires, conocimiento que había deprimido algo la moral de las tripulaciones, pero habían aceptado el riesgo y estaban preparados para seguir adelante y dragar los campos minados… hasta la primera vez que se encontraban bajo un intenso fuego de artillería desde la costa. Los disparos de la artillería de medio calibre resultaban una molestia para los acorazados, pero era un asunto mucho más serio para los lentos y desarmados dragaminas. Antes de comenzar su trabajo las tripulaciones de los arrastreros esperaban que la flota hubiera localizado y silenciado las baterías móviles, pero las armas resultaban casi invisibles escondidas en los barrancos. Los mandos británicos se encontraban en una posición difícil; su avance estaba siendo retrasado por el inteligente sistema de apoyo mutuo ideado por Merten y Usedom: los fuertes, los cañones móviles y los campos de minas dependían unos de otros; los campos de minas bloqueaban el paso del Estrecho; las baterías móviles impedían el dragado de los campos minados, los fuertes y sus cañones de grueso calibre protegían a las baterías móviles manteniendo los acorazados a distancia. El resultado fue un estancamiento, Carden empezaba a barruntar que no lograría forzar el paso en las dos semanas que había predicho.

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Arrastreros británicos en Mudros.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

El 1 Marzo, después de que durante todo el día cuatro acorazados bombardeasen en vano Fort Dardanos (ubicado al Sur de Chanak) y las baterías móviles, se realizó el primer tanteo nocturno contra los campos de minas por parte de siete arrastreros escoltados por cuatro destructores y el crucero ligero HMS Amethyst. Pero los turcos y los asesores alemanes habían previsto esta circunstancia y varios potentes reflectores iluminaron la noche cuando los dragaminas aún se hallaban a dos kilómetros de la primera línea de minas, e inmediatamente seis baterías de cañones de mediano calibre en la costa Norte y otras cuatro en la Sur dispararon sobre ellos, retirándose los británicos como alma que lleva el diablo hacia los buques de escolta, que durante 45 minutos intercambiaron disparos contra las baterías, sin resultado alguno por ambas partes. Al día siguiente tres acorazados volvieron a enzarzarse con los cañones de Fort Dardanos y las baterías ocultas, sin mayor resultado que el HMS Canopus resultó alcanzado por tres proyectiles que causaron escasos daños y un herido. Por la noche los arrastreros realizaron un nuevo intento de acercarse a los campos de minas, pero al igual que el día anterior, retrocedieron a todo lo que daban sus máquinas en cuanto fueron iluminados por los reflectores y los proyectiles empezaron a caer en sus cercanías.

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Fort Dardanos en la actualidad.

No se realizó un nuevo intento hasta la noche del 6 de Marzo, con el mismo resultado de ver a los improvisados dragaminas dando media vuelta en cuanto fueron iluminados por los reflectores y objetivo de las baterías, lo que empezó a exasperar al Comodoro Keyes, pues hasta el momento los arrastreros no habían sufrido ninguna baja, y culpaba a las tripulaciones civiles de retirarse sin emplearse a fondo. Sus Oficiales le informaron de que “los hombres conocían los riesgos de dragar minas y aceptaban que les estallase alguna, pero odiaban el cañoneo al que se veían sometidos, se suponía que no tenían que dragar minas bajo el fuego enemigo, no se habían alistado para eso”. Keyes decidió coger el toro por los cuernos y hacerse cargo personalmente de las fuerzas encargadas de dragar las minas, pidiendo a Carden que solicitase al Almirantazgo una prima monetaria para las tripulaciones de los arrastreros, medida aprobada inmediatamente desde Londres, y también que Oficiales de la flota pudiesen presentarse como voluntarios para dirigir los dragaminas, en este caso la respuesta del Almirantazgo se retrasó hasta el día 12, pero también fue positiva. En la noche del día 10 se inicia un nuevo intento con siete arrastreros con la escolta de cuatro destructores y el acorazado HMS Canopus, con un enfoque diferente, pues los arrastreros debían sobrepasar la primera línea de minas, virar y desplegar sus paravanes a favor de la corriente. Nada más llegar a la zona los reflectores se encendieron y empezó el cañoneo, según cuenta el propio Keyes a bordo del HMS Canupus: “Nos disparaban desde todas las direcciones, se veían los fogonazos y a continuación se oía el silbido de los proyectiles ligeros, el estallido de la metralla y el aullido de los proyectiles de grueso calibre, que provocaban grandes columnas de agua. El fuego era muy caótico y el HMS Canopus no resultó alcanzado, aunque el efecto que hicieron sus disparos para extinguir los reflectores fue el mismo que si hubiese estado disparándole a la Luna”. De los siete arrastreros cuatro lograron sobrepasar la línea de minas, logrando hacer estallar dos de ellas, mientras otra lo hacía al chocar con un arrastrero, que se hundió sin bajas, mientras otros dos recibían varios impactos de 15 cm, pero pudieron regresar y el balance de bajas resultó sorprendentemente bajo, solo dos heridos. Los británicos observaron que el estallido de las minas turcas no era tan violento como las minas en el Mar del Norte, y ciertamente la mayoría de las minas turcas eran antiguas y su carga explosiva menor de lo habitual, pero si esta parecía ser una buena noticia, los alemanes tenían prevista una sorpresa que ocho días más tarde de este ataque causaría conmoción en toda la flota franco-británica…

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HMS Canopus.

Al día siguiente se realiza un nuevo intento con seis arrasterros, en esta ocasión sin escolta de ningún tipo con la esperanza de pasar desapercibidos, pero no es así y tan pronto se encienden los reflectores y las baterías otomanas empiezan a disparar, los pequeños buques no tardan en dar media vuelta, para desesperación de Keyes, quien dejó escrito “Cuanto menos explique sobre aquella noche, mejor”. Tras el nuevo fiasco abroncó a sus Oficiales pues no era de recibo que se retirasen sin haber sufrido ni una sola baja, no eran conscientes de la importancia de su cometido para el buen fin de la empresa, no importaba que se perdiesen seis dragaminas porque había veintiocho más a retaguardia, y que si ellos no estaban dispuestos a aceptar el riesgo, había muchos otros que estaban deseando intentarlo en su lugar. También Churchill empezaba a impacientarse, y ese mismo día 11 envió el siguiente mensaje dirigido al Vicealmirante Carden: “Sus órdenes ponían énfasis en la precaución y el uso de procedimientos metódicos y tenemos en alto concepto la pericia con la que hasta ahora ha avanzado sin sufrir pérdidas. Los resultados que podrían obtenerse son, sin embargo, lo bastante importantes como para justificar pérdidas de buques y hombres si ello fuera necesario para asegurar el éxito de la operación. No es nuestra intención presionarle ni obligarle a actuar en contra de su buen juicio, pero debemos admitir que llegados a cierto punto de la operación debe usted seguir presionando con fuerza hasta alcanzar un resultado decisivo. Es nuestro deseo conocer si considera que este punto ha sido alcanzado ya”. El mensaje fue recibido por un cada día más abrumado Carden el día siguiente, y el 13 respondió que estaba de acuerdo en que había llegado el momento de una acción vigorosa y sostenida, y que un último intento por despejar los campos de minas se realizaría esa misma noche…

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Magnífico mapa a gran resolución con las defensas de los Dardanelos.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Blockchain »

Las minas alemanas contenían 80 Kg de un explosivo potentísimo denominado 'carbonite'. Una de ellas estuvo a punto de echar a pique nada menos que al HMS Inflexible. Supongo que las citadas en el post anterior aún no eran de ésas. ¿Es así?

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Bueno, te has adelantado al relato... :lol: Las mayoría de las minas presentes en el Estrecho eran antiguas y por ello las que lograron explotar los británicos les resultaron menos peligrosas que sus equivalentes alemanas en el Mar del Norte, pero efectivamente la misión alemana en Turquía tomaría medidas al respecto, como veremos más adelante... :dpm:

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Leyendo un poco sobre el tema parece ser que tras la llegada de Usedom se colocaron 145 minas reacondicionadas, y si ampliamos el anterior mapa (ya digo que es magnífico) podemos comprobar como las líneas 8, 7, 4, 3 y 1 son las cinco con las que se ampliaron las defensas a partir de Noviembre de 1914...

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Al igual que los británicos, los alemanes eran conscientes de que el eje de sus defensas en los Dardanelos eran los campos de minas, por ello cuando el Vicealmirante Usedom fue designado responsable de evitar que los Estrechos pudiesen ser atravesados, su mayor preocupación fue, como sabemos, doblar las líneas de minas de cinco a diez. El problema es que el Imperio Otomano no había prestado la suficiente atención a este arma, muchas de las ancladas eran antiguos modelos con escasa capacidad explosiva, hasta el punto de que Usedom ordenó que 145 de ellas fuesen revisadas, reparadas y vueltas a colocar en los nuevos campos de minas, ahora equipadas con el potente explosivo alemán carbonite. La escasez de minas era tal que los turcos recurrieron a rastrear los numerosos campos de minas rusos en las cercanías del Bósforo, tras dragarlas transportarlas cuidadosamente a tierra, equiparlas con carbonite y anclarlas en los Dardanelos, que en el momento del ataque naval británico estaba protegido por unas 370 minas en total, pero solo existían 36 de reserva para el caso de que algunos de los campos resultasen dragados.

Durante los primeros bombardeos británicos dentro de los Estrechos el Contralmirante Merken, como sabemos al mando de las fortalezas, observó que los buques enemigos viraban a estribor tras el fin de los mismos para retroceder al Egeo, y pensó que era necesario fondear un nuevo campo minado paralelo a la costa asiática para sacar provecho de esta maniobra. El buque elegido para esta misión fue el pequeño pero moderno minador Nusret, de 365 toneladas y 40 metros de eslora, construido en Kiel en 1911 para la Armada otomana, donde fue asignado en 1913. Bajo el mando del Teniente turco Tophaneli Hakki, y con la supervisión del Teniente Coronel alemán Geehl, en la noche del 8 de Marzo cruzó los campos de minas propios y sembró veinte de ellas en la costa asiática, separadas por un centenar de metros, sin que nadie en el campo franco-británico fuese consciente de ello, ni ese momento ni en los días posteriores, pese a que se suponía que los hidroaviones que acompañaban a la flota aliada eran capaces de visualizarlas en las generalmente cristalinas aguas de los Dardanelos. Esas veinte minas permanecieron desapercibidas durante los siguientes diez días, sin que nadie fuese consciente de su importancia en los acontecimientos que narraremos en breve, veinte minas que pudieron cambiar el signo de la batalla en ciernes y con ella el destino del mundo.

Imagen
Réplica del minador Nusret en Canakkale (Chanak).

En la madrugada del 14 de Marzo se realizó el último gran intento de dragar los campos de minas durante la noche. El acorazado HMS Cornwallis se internó en los Estrechos y durante una hora bombardeó el área donde se encontraban los reflectores y la baterías que protegían los campos de minas, siendo relevado a las 2:00 por el crucero protegido Amethyst y cuatro destructores, que continuaron disparando contra los mismos objetivos durante una hora más, hasta que a las 3:00 siete arrastreros formando una línea se aproximaron a los campos de minas, con la misma idea de cruzarlos para desplegar sus paravanes y dragarlos a favor de la corriente. Se encontraban en medio de los mismos cuando dos reflectores les iluminaron, se apagaron durante un minuto y volvieron a encenderse, momento en el que las baterías de mediano calibre abrieron un nutrido fuego sobre ellos. En esta ocasión muchos de los tripulantes eran voluntarios y permanecieron en su puesto bajo el fuego enemigo, logrando dragar un indeterminado número de minas, sufriendo varios impactos que causaron dos muertos y algunos heridos, aunque ninguno de ellos resultó hundido. Su retirada fue cubierta por el HMS Amethyst, que a las 4:10 resultó alcanzado por dos proyectiles de grueso calibre que causaron la pérdida de 22 hombres y 38 heridos, de los que cuatro fallecerían poco más tarde. Tras este nuevo fiasco resultaba claro para todos que había que cambiar de tácticas, y el Vicealmirante Carden empezó a planear un ataque masivo por parte de toda la flota contra los fuertes otomanos, con el fin de destruirlos y que los dragaminas pudiesen llevar a cabo su cometido sin interferencias.

Imagen
HMS Amethyst.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por APV »

Modelos de las minas alemanas.
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Modelo de minas turcas
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Labores de minado desde el Nusret:
Imagen Imagen
http://www.turkeyswar.com/navy/naval-operations/
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Buen aporte, no conocía esa página y parece interesante... :dpm:

Saludos.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

El día 14, tras el enésimo fracaso nocturno de intentar dragar las minas, el Vicealmirante Carden recibe el siguiente mensaje de Churchill, que no ayudó a serenar los ánimos del Comandante en Jefe de la flota:

“No comprendo por qué los dragaminas se ven impedidos de trabajar por un fuego que no causa bajas. Doscientos o trescientos hombres sería un precio moderado por limpiar de minas el Estrecho. Apruebo su propuesta de obtener voluntarios de la Armada para su dragado, este trabajo debe ser llevado a cabo sin importar las pérdidas de vidas y buques menores y cuanto antes se realice, mejor. En segundo lugar tenemos informaciones de que los fuertes turcos están escasos de munición, y de que los Oficiales alemanes han enviado informes pesimistas y han solicitado a Alemania más munición. Están considerando la posibilidad de enviar un submarino alemán o austrohúngaro, pero aparentemente ese plan todavía no está en marcha. Todo lo que le acabo de decir es Alto Secreto. Hay que impulsar la operación día y noche, las inevitables bajas deben ser aceptadas. El enemigo está hostigado y nervioso en este momento, pero el tiempo es precioso pues la posible interferencia de submarinos es una amenaza grave”.

Un abrumado Carden respondió que comprendía completamente la situación y que lanzaría su ataque principal lo antes posible, el 17 de Marzo.

La insistencia de Churchill se debía a que era consciente de que el ataque estaba perdiendo impulso. A mediados de Marzo el brillo del éxito creado en Londres por la destrucción de las fortalezas externas por parte de Carden se estaba desvaneciendo mientras se extendía la impresión de un bloqueo en los Dardanelos. En este momento, tras el fracaso de los dragaminas en abrir un paso, hubo tiempo para reevaluar, una oportunidad para volver atrás, para interrumpir la operación si esto parecía sensato. En los primeros debates sobre un ataque a los Dardanelos Kitchener había señalado que la ventaja de un ataque puramente naval era que, si las cosas no iban bien, todo podía detenerse en cualquier momento. Churchill admitió que si el Gabinete de Guerra eligiera este curso, terminar la campaña no sería difícil: "Un gesto con una varita y toda la Armada reunida en los Dardanelos desaparecería como si nunca hubiese existido”. Pero existían muchas razones por las que no se agitaba ninguna varita, ahora el prestigio nacional se había invertido en la expedición, ni Gran Bretaña ni Francia deseaban que el enemigo o los neutrales presenciaran el espectáculo de las potencias de la Entente retirándose ante un contratiempo. Además, el propio Churchill creía apasionadamente que el bloqueo era solo temporal; que los campos de minas serían barridos, que la flota forzaría el Estrecho y derrocaría al Imperio otomano, y al menos por el momento, todos los colegas del Primer Lord estaban de acuerdo con él. Curiosamente, incluso Fisher, dijo Churchill más tarde, "nunca fue más firme en su apoyo". El Primer Lord del Mar, "que tenía una especie de sentimiento de que el asunto era demasiado para Carden", incluso se ofreció para comandar personalmente el asalto, pero Churchill le persuadió para abandonar la idea. El Almirantazgo apoyó unánimemente la continuación del ataque, como lo hicieron el Gabinete de Guerra, la Oficina de Guerra, la Oficina de Relaciones Exteriores y el Primer Ministro. "La sangre de todos ardía", dijo Churchill. "Había una disposición viril para continuar la lucha". Pero todo el proyecto descansaba en los hombros de Carden, debía atreverse a romper las defensas sin importar el precio a pagar.

Imagen
Fuerte de Kilitbahir (Gallipoli).

Sin embargo, al mismo tiempo que los Aliados se estaban preparando para perseverar, la moral de los artilleros turcos y alemanes en los Dardanelos estaba aumentando tras varios días de combate rechazando al enemigo. En esa época, el Embajador estadounidense en Turquía, Henry Morgenthau, visitó los fuertes en Hamidieh, cerca de Chanak, y en Kilid Bahr. En Hamidieh, descubrió que casi todos los artilleros eran alemanes y que el alemán era el idioma que se hablaba de forma habitual. Al otro lado de los Estrechos, en Kilid Bahr, el Embajador encontró una escena muy diferente de la capacitación y calmada profesionalidad de los alemanes en Hamidieh: “Todo era entusiasmo y actividad. Evidentemente, los alemanes habían sido excelentes instructores, pero había más que eso, porque las caras de los hombres se iluminaban con ese fanatismo que alimenta la moral de los soldados turcos... Por encima de los gritos de todos, pude escuchar el canto del líder, entonando la oración con la que los musulmanes se habían apresurado a luchar durante trece siglos: 'Alá es grande ¡Solo hay un Dios, y Mahoma es su Profeta!"

Ambos bandos estaban preparados para lo que sabían sería la batalla decisiva, aunque antes de ello un hecho inesperado convulsionaría el mando británico de la flota aliada...
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por SandoMutt »

Buen hilo, mucha información, alguna desconocida para mí... a falta que nos cuentes la "batallita de las minas", sobresaliente. Pero a lo que se está comentado sobre la pertinencia de la operación naval exclusiva (sin tropas de tierra), me gustaría añadir mi opinión en este punto del relato por que todos los componentes del problema ya están sobre la mesa.

Yo no estoy de acuerdo con que el plan tenía méritos y falló la ejecución. Que la idea era un auténtico despropósito era evidente solo viendo un mapa topográfico del estrecho y sabiendo cómo estaban colocadas las baterías costeras fijas. El que enlazas es perfecto. La mejor analogía que se me ocurre es que forzar el paso solo con medios navales era equivalente a un ataque medieval a una fortaleza de murallas muy altas por una puerta en un receso muy profundo de la línea fortificada, todo rodeado de la misma imponente muralla. Además con el camino plagado de obstáculos para hacer más difícil y lento el recorrido a la puerta. Y las dos murallas dominándolo plagadas de defensores con arcos, lanzas, piedras y aceite. Que un viejo lobo de mar como Fisher se aviniese a consentir la patochada ilustra el estado de impotencia que tenía el alto mando británico ante el desastre del frente de Flandes. A la ambición del Lord del Almirantazgo, que no era marino, el del Mar debería haber puesto pies en pared y anteponer su sapìenza naval; como yo lo veo, así hubiese aparecido la mitad de la Royal Navy con la mitad de la Marine Nationale, el resultado habría sido el mismo; o peor incluso, más barcos hundidos y dañados con toda seguridad, y la misma incapacidad de forzar el paso.

Si nos ponemos en la piel de Carden es cuando todo se ve más claro. Presionado por Londres, se ve obligado a deshacer un nudo gordiano muy jodido: ¿cómo retirar la minas para dejar expedito el paso a los acorazados para machacar los fuertes del interior del estrecho que sólo podían atacarse poniéndose delante de ellos por la orografía del terreno? Y la clave fue la artillería móvil turca. Incluso si los británicos no hubiesen cometido la cagada de enviar civiles a desminar bajo fuego, el problema era que eran simples pesqueros que apenas podían hacer un par de nudos contra corriente. Tiro al pato para la artillería otomana; atizándoles solo con metralla los ponías ya en un serio compromiso ya que apenas podían proteger a la tripulación. Los acorazados no podía adelantarse por las minas; los dragaminas no podían retirarlas por la artillería movil; y los escoltas solo podían servir de blancos a la artillería de los fuertes. Si miráis fotos de satélite del estrecho podéis ver que habían literálmente cientos de sitios donde colocar las baterías móviles turcas, en altura para favorecer su ocultación, incluso en muchos casos desenfiladas del tiro naval. Carden no sabía cuántas líneas de minas tenía delante. Tampoco cuánta artillería móvil tenían los turcos, incluso si tenían obuses pesados que habrían comprometido los acorazados dentro del estrecho (un impacto de un obus de 21cm en trayectoria parabólica no hundiría un acorazado, pero si le daba en la superestructura podría dejarlo inutilizado). ¿Qué opciones tenía? ¿Ordenar toda máquina hasta el Bósforo y que pasara lo que pasara? Posiblemente eso hubiese sido lo único efectivo por lo que sabemos ahora, pero Carden tenía un imposible: si perdía buques y no forzaba el estrecho, las pérdidas habrían sido totalmente baldías; y para forzar el estrecho tenía que asumir pérdidas, incluso importantes, sin estar seguro hasta que llegasen sus barcos al Marmara que había tenido éxito; y después el Goeben y el Breslau, a lo mejor esperando justo delante de la salida al Marmara. El problema era de orden táctico; por más que estratégicamente la idea de sacar al Turco de la guerra poniendo delante de sus narices en Constantinopla unos cuantos acorazados tuviese mucho atractivo y gran sentido, la única forma de asegurar el paso del estrecho era haciendo una operación anfibia; el componente terrestre barriendo el terreno para suprimir en lo posible las baterías móviles, el componente naval dragando y atacando los fuertes de la costa. Todo a la vez, y además a toda velocidad para evitar la reacción del ejército otomano que habría comprometido el esfuerzo del vector terrestre. Pero para eso habrían necesitado al menos dos o tres divisiones, y como muchas veces ocurre, en vez de pensar de una manera conjunta, cada gran mando quiso hacer la guerra por su cuenta; Kirchener apoyando el sinsentido de Flandes y no queriendo soltar ni un soldado para una operación conjunta, Churchill pensando que a las bravas sus acorazados se bastaban para abrirse paso; y en medio los mandos de operaciones (y sus pobres subordinados) sin apenas opciones reales de hacer algo efectivo.

Y así estaban las cosas antes de la desgracia del 18 de marzo; si Carden hubiese tenido cojones, y visto que el dragado de las minas era quimérico por que los otomanos podían bombardear los dragaminas a placer, lo que tendría que haber hecho era retirarse tan pronto como el 11 de marzo, desdecirse de la promesa, y señalar que era imposible por que los turcos habían preparado la defensa del estrecho de manera correcta y era impasable solo con la flota; y dimitir e irse a casa si le contravenian. Pero como sucede en tantísimas otras ocasiones entre los jefes de operaciones falló al ser incapaz de discutir las órdenes, quizás menospreciar al rival y seguramente sobrevalorar la capacidad de sus unidades; y siguió adelante... me adelanto algo, pero en perspectiva pienso que tuvo suerte al tropezarse la flota con la línea de minas nº 11; con el hundimiento del Bouvet la maniobra de forzar el estrecho perdió el ritmo y los buques se dieron la vuelta muy pronto; ¿qué hubiera pasado si hubiesen entrado mucho más y se hubiesen enredado con las líneas más profundas? ¿Cuantos más buques habrían perdido, quizás teniendo que maniobrar para retirarse ante los cañones de los fuertes turcos a corta distancia?
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Me alegra que te resulte interesante el hilo, SandoMutt... :dpm:

Respecto a sacar conclusiones, primero debo narrar la batalla del 18 de Marzo y ello me llevará unos días, entonces será el momento de conocer el tira y afloja entre el Comodoro Keyes y el Mariscal Kitchener, que dada la disparidad en posición e influencia de cada cual ya sabemos cómo terminará, y solo entonces ofrecer mi propia opinión... Respecto a lo ya comentado, totalmente de acuerdo en que fue Kitchener quien tuvo escasa visión estratégica (no olvidemos que como primera opción Churchill pensaba en un ataque conjunto, naval y terrestre), un par de Divisiones más o menos en Francia nada significaban, en Gallípoli hubiesen podido resultar decisivas... Y en lo respectivo a la línea de minas sembradas por el Nusret, adelantando un poco los tiempos, para mí sí resultaron decisivas porque los Aliados tenían conocimiento de donde se encontraba la línea 10 y nunca hubiesen metido allí sus acorazados antes de que esta y las sucesivas fuesen dragadas...

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Blockchain »

En lo que llevo leído de este excelente hilo (mi más envidioso chapeau, Lützow; ya me habría gustado escribirlo yo) veo que de vez en cuando aparece la palabra Chanak, en referencia a un lugar que ni existe ni jamás ha existido. Sucede que en 1915 no existía un idioma turcp (y mucho menos uno otomano), sino docenas, siendo los dos más usuales el Orta Türkçe (la versión que usaba la gente más culta, que como era natural solía ser la más adinerada) o el Kaba Türkçe, que se podría considerar como la variante popular, por no decir golfa. El almirante Limpus, y los 150 oficiales de su misión naval, preferían relacionarse con oficiales e ingenieros otomanos que hablaran inglés, los cuales a menudo se salían del inglés para maldecir y blasfemar en alguna de sus muchas lenguas. Los que alguna vez hayan trabajado con ingleses, en España, sin duda saben que están espléndidamente bien dotados para no aprender una maldita palabra de la lengua de los indígenas, salvo en todo caso paella, tortilla y sangría. En la Istanbul de 1913 a 1914 pasaba lo mismo. Allí, al igual que aquí, se manifestaba en todo su esplendor un legítimo don inglés, el de apropiarse de las palabras, aunque no según las escribían los indígenas (en el dudoso caso de que supieran escribir), sino según resonaban en sus duros oídos. En el caso del Türkçe (Orta o Kaba; a estos efectos da igual) aún era peor, ya que no se escribían en caracteres del alfabeto romano, sino en uno de los infinitos arábigos, los cuales para el británico común eran una especia de conjuros diabólicos; de hechó, el Orta Türkçe no se oficializó en caracteres romanos hasta 1923. No tiene nada de particular que cuando Sir John o sus secuaces escucharan la palabra Çanakkale, que los turcos pronuncian (máh o menoh) como 'Chanaq', decidieran que la ciudad de Çanakkale, situada en el centro de los Dardanelos (con barrios en las dos orillas), decidieron que se llamaba Chanak y se quedaron tan frescos, escribiendo así su nombre tanto en tiempo de paz como durante la sangrienta campaña que se avecinaba. De ahí que os cuente todo esto, a fin de ahorraros la desesperación de buscar Chanak en Google y ver que responde 'leches' (o error 404). Es Çanakkale (pronunciada Chanaq, insisto), y os recomiendo aprendérosla bien por si algún día decidís dar una vuelta por unos Dardanelos que, la verdad, no son nada del otro mundo. Al menos, a mi humilde juicio.

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Interesante explicación Blockchain... :dpm: Continuaré denominando "Chanak" a Canakkale porque de este modo aparece en los mapas que he ido subiendo y en los que me faltan por subir, de este modo resulta más sencillo seguir la acción, pero nunca está de más conocer el motivo de las cosas... Los Dardanelos no son el Bósforo, pero lo poco que vi me gustó, solo estuve una noche en un Hotel a las afueras de Canakkale, tan pegado al agua que pude tocarla, allí donde se extendían las líneas de minas... lo que le falta de bello le sobra de Historia. :D

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

En la mañana del 15 de Marzo, tras pasar otra mala noche debido a la tensión, el Vicealmirante Carden informa al Comodoro Keyes que no está en condiciones de asistir a la conferencia de Capitanes prevista, que su intención es abandonar el mando. Tanto Keyes como de Robeck intentan convencerle para que reconsiderase su postura, indicándole que este paso significaría el fin de su carrera, pero tras seis meses en el mar con responsabilidades crecientes Carden sentía que había llegado a su límite. Al día siguiente fue reconocido por un médico de Harley Street (una calle de Londres con abundantes consultorios médicos, hasta el punto de que Harley Street se ha convertido en sinónimo de “atención médica privada” en Gran Bretaña), quien diagnosticó que el Vicealmirante estaba al borde de un colapso nervioso y que necesitaba al menos tres o cuatro semanas de absoluto reposo, libre de cualquier preocupación. Carden telegrafió a un estupefacto Almirantazgo su renuncia y partió hacia Malta en el crucero protegido HMS Minerva, el mismo día en el que se suponía debía encabezar el gran ataque previsto contra las defensas de los Dardanelos. Resultaba urgente encontrar un sustituto, que por antigüedad debía ser el Contralmirante Wemyss, Comandante de la base de Mudros, quien generosa y sensatamente decidió apartarse a un lado para que el puesto de Comandante en Jefe de la Flota recayera en el Contralmirante de Robeck, quien llevaba varios meses como adjunto de Carden, había estado presente en todos los combates anteriores y conocía perfectamente la flota y a sus Capitanes. Para el General Birdwell, de las tropas ANZAC, que había observado a ambos Almirantes durante una visita a Mudros, “De Robeck valía como una docena de Carden”, aunque menos impresionado se mostraba Churchill con el Contralmirante, pensado que "uno no podía sentir que su entrenamiento y experiencia hasta este período le hubiesen llevado a pensar profundamente en los aspectos más amplios de la estrategia y las tácticas". Pero de Robeck tenía una cualificación abrumadora, estaba presente en la escena en un momento en el que al Almirantazgo empezaba a sentir urgencia en completar sus gloriosos planes, por lo tanto Churchill aceptó de forma inmediata nombrarle Vicealmirante interino.

Imagen
Contralmirante de Robeck.

El día 17 Churchill envió el siguiente mensaje al flamante Comandante en Jefe de la flota aliada: “Mensaje personal y secreto del Primer Lod. Al otorgarle a usted con plena confianza el mando de la flota independiente del Mediterráneo, supongo que usted considera, después de un análisis personal e independiente, que las operaciones propuestas son acertadas y practicables. Si no lo cree así no dude en decirlo, si lo cree, entonces ejecútelas sin más demora a la primera ocasión favorable… y que la Fortuna le asista”.

De Robeck respondió que aceptaba completamente el plan de Carden y que, si el tiempo acompañaba, llevaría a cabo el ataque al día siguiente, el jueves 18 de Marzo de 1915.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Rafa.Rodrigo (kappo) »

Siguiente artículo a subir al portal... y tal vez ¿nuevo libro?
[...] y 100 millones de ducados [...]
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Rafa.Rodrigo (kappo) escribió:Siguiente artículo a subir al portal... y tal vez ¿nuevo libro?
Ni de coña, ya estoy mayor para andar rehaciendo y corrigiendo textos durante tres meses... :lol:

Cuando me jubile estaré cuatro o cinco años mínimo escribiendo un ladrillo de al menos 500 páginas sobre Jutlandia, a ver si ese me lo publicáis.. :)

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por SandoMutt »

Lutzow escribió:Respecto a sacar conclusiones, primero debo narrar la batalla del 18 de Marzo y ello me llevará unos días, entonces será el momento de conocer el tira y afloja entre el Comodoro Keyes y el Mariscal Kitchener, que dada la disparidad en posición e influencia de cada cual ya sabemos cómo terminará, y solo entonces ofrecer mi propia opinión...
Reconozco que me he adelantado, y la valoración de toda la acción descansa mucho en lo que pasó el 18 de marzo; pero creo sinceramente que tras dos o tres intentos infructuosos de desminar todo el pescado estaba ya vendido, sobretodo por que el retraso en los tiempos de la operación favorecían muchísimo a los otomanos al darles oportunidad de reforzarse, incrementar la defensa del estrecho desplazando baterías adicionales y sobre todo preparar el terreno contra una operación de desembarco; como toda operación de flanqueo, la ventaja partía de la sorpresa y de la acumulación de efectivos respecto a los del rival, pero si te retrasas en la ejecución de la maniobra esta se queda en nada y pierde toda fuerza y sentido.
Y en lo respectivo a la línea de minas sembradas por el Nusret, adelantando un poco los tiempos, para mí sí resultaron decisivas porque los Aliados tenían conocimiento de donde se encontraba la línea 10 y nunca hubiesen metido allí sus acorazados antes de que esta y las sucesivas fuesen dragadas...
Igual me he explicado mal, no digo que la línea 11 no fuese decisiva, si no que si por mor de la diosa fortuna no se hubiesen tropezado con ella el 18, el resultado creo que hubiese sido el mismo, la pérdida de varios buques (quizás solo dañados por la artillería) y la cancelación de la operación "solo" naval; por qué tu mismo lo dices muy bien: "los Aliados tenían conocimiento de donde se encontraba la línea 10 y nunca hubiesen metido allí sus acorazados antes de que esta y las sucesivas fuesen dragada", con lo que volvemos al nudo gordiano de la operación: el componente principal de la defensa del estrecho eran las minas, pero resultaban intocables para los dragaminas por la artillería móvil, contra la cual la flota podía hacer muy poco. Y esto debió de ser evidente para todos los oficiales de la flota, seguramente hasta el último sub-lieutenant embarcado, bastante antes del 18. Pero dejemos estos detalles para cuando el relato se finalice y podamos ver toda la secuencia de acontecimientos...
[...] Carden telegrafió a un estupefacto Almirantazgo su renuncia y partió hacia Malta en el crucero protegido HMS Minerva
Ostras, que Carden se bajo del mando por "crisis nerviosa" ya lo sabía, pero que lo hiciera de esa manera en plan "me cojo la baja, me voy para casa y ahí os quedáis"... ojiplático :-o me quedo; no me quiero imaginar lo que soltaría Churchill por la boquita al enterarse del asunto. Ummm, eso me deja adicionalmente perplejo... yo pensaba que de Robeck, al ser el ejecutivo de Carden, se encontró con el pastel del 18 ya en marcha y simplemente lo hizo lo mejor que pudo, pero que Churchill le consultase la pertinencia de la operación y le diese la oportunidad de al menos discutirla lo desconocía; ¿me puedes dar fuentes sobre lo ocurrido con Carden, de Robeck y Churchill? Me interesa especialmente la comunicación con de Robeck y lo que paso el justo antes de la batalla, el 16-17 de marzo.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Sí, hay que esperar un poco más, me llevará algún tiempo poner en orden toda la información sobre el 18 de Marzo.... :lol:
SandoMutt escribió: ¿me puedes dar fuentes sobre lo ocurrido con Carden, de Robeck y Churchill? Me interesa especialmente la comunicación con de Robeck y lo que paso el justo antes de la batalla, el 16-17 de marzo.
La secuencia viene a ser: día 15, Carden dice "ahí os quedáis" y supongo que ese mismo día (porque cuadra los acontecimientos posteriores, la comunicación con Londres lleva su tiempo) telegrafía al Almirantazgo para informar; día 16, el médico confirma que Carden está desquiciado; día 17, Carden se larga a Malta con su baja y Churchill escribe a de Robeck el mensaje que indico en el último post sobre el hilo, y de Robeck responde que seguirá el plan de Carden, solo que con un día de retraso... Las fuentes para este asunto son "Gallipoli" de Alan Moorehead y "Castles of Steel" de Robert K Massie (más el libro de navegación del HMS Minerva, porque a Massie en ocasiones se le va la olla y escribe que este crucero le llevó a UK, pero siguiendo sus movimientos comprobamos que zarpó hacia Malta el 17 para regresar a Lemnos el 22...).

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

El 16 de Marzo el Vicealmirante interino de Robeck, con su bandera en el HMS Queen Elizabeth, presidió la conferencia de Capitanes donde se analizó el plan del enfermo Vicealmirante Carden para un ataque general contra los Estrechos por parte de toda la flota; 18 buques capitales, un portahidroaviones y más de veinte cruceros y destructores. La Escuadra se reorganizó en tres Divisiones y siete Subdivisiones, la primera División formada por los cuatro buques más modernos bajo el mando directo del Vicealmirante de Robeck, la segunda por ocho pre-dreadnoughts británicos bajo el mando del recién nombrado Comodoro Hayes-Sadler a bordo del HMS Ocean y la tercera constituida por los cuatro pre-dreadnoughts franceses más la adición de los británicos HMS Triumph y HMS Prince George, con el Vicealmirante Guepratte izando su insignia en el acorazado Suffren. El detalle sería como sigue:

Primera División

1ª Subdivisión: Queen Elizabeth e Inflexible
2ª Subdivisión: Agamemnon y Lord Nelson.

Segunda División

3ª Subdivisión: Ocean, Irresistible, Albion, Vengeance.
4ª Subdivisión: Swifsure y Majestic.
5ª Subdiviisón: Canopus y Cornwallis.

Tercera División

6ª Subdivisión: Suffren, Bouvet, Gaulois, Charlemagne.
7ª Subdivisión: Triumph y Prince George

La idea general era silenciar los cañones turcos en los Estrechos al tiempo que se dragaban las minas, pues si bien la experiencia había demostrado que resultaba muy complicado destruir los fuertes a una distancia mínima de 7.300 metros (la existente entre la línea de minas número 10 a Chanak), se esperaba que el fuego concentrado de toda la flota lograse abrumarlos lo suficiente, como ocurrió con los fuertes exteriores, para que los dragaminas pudiesen actuar con relativa seguridad.

Imagen
Plano a gran resolución sobre la batalla del 18 de Marzo, con el número que los británicos habían asignado a cada uno de los fuertes o baterías turco/alemanas identificadas, las líneas de minas y las posiciones desde donde cada División de buques aliados debía bombardear sus objetivos (en yardas).

Una vez obtenido el permiso por parte del Almirantazgo para que el HMS Queen Elizabeth pudiese penetrar en los Dardanelos, la primera División formaría la “Línea A”, que a una distancia de 12.800 metros tomaría como objetivo a los principales fuertes otomanos en los Estrechos, los números 13, 16 y 17 (Rumili, Hamidieh II y Namazieh) en la península de Gallipoli y los 19 y 20 (Hamidieh I y Chemenlik) en la costa asiática. Los HMS Prince George y Triumph se ubicarían en la línea imaginaria que marca la distancia de 13.700 metros a los Narrows, el primero en el lado europeo y el segundo en el asiático, con la misión de disparar contra las baterías de mediano calibre que se hallaban en ambas costas, mientras la “Línea B”, constituida por los cuatro acorazados franceses de la 6ª Subdivisión, esperaban su turno a 13.700 metros del Estrecho, para que cuando los barcos integrantes de la Línea A hubiesen empezado a dominar sus objetivos, pasar entre ellos avanzando gradualmente hasta los 7.300 metros con las mismas fortalezas que los primeros como blanco de sus cañones, mientras la Línea A avanzaba hasta los 10.900 metros con el fin de bombardear el fuerte número 24 (Anadolu Medjidieh), a la salida de los Estrechos. Fue el siempre combativo Vicealmirante Grepratte quien insistió en que sus buques formasen la expuesta Línea B, que tras cuatro horas desde el inicio del combate debería ser relevada por la 3ª Subdivisión, mientras los HMS Swifsure y Majestic hacían lo propio con los HMS Prince George y Triumph en los costados de la línea de combate y la 5ª Subdivisión quedaría en reserva para apoyar a los dragaminas para que continuasen sus trabajo durante la noche. Se esperaba que tras las primeras dos horas de bombardeo los arrastreros pudiesen iniciar su labor, dragando un pasillo de 900 metros de ancho en las sucesivas líneas de minas, de tal modo que los acorazados pudiesen acercarse gradualmente a los fuertes para rematarlos a corta distancia. A modo de diversión, siete transportes simularían un desembarco en la costa de Gallipoli y el crucero ligero HMS Dartmouth intentaría silenciar los cañones en la entrada europea de los Dardanelos, mientras su gemelo el HMS Dublin hacía lo propio en la costa asiática. La observación del fuego estaría a cargo de hidroaviones procedentes del HMS Ark Royal, que debería mantener un aparato constantemente en el aire, y la defensa contra posibles minas flotantes estaría a cargo de un piquete armado que acompañaría a cada buque capital, listo para hacer estallar cualquier posible peligro en este sentido.

En total las líneas A y B pondrían en liza ocho cañones de 381 mm y treinta y dos de 305 mm al inicio de la batalla, que se enfrentarían a cuarenta y dos de un calibre de 203 mm o mayor (seis de ellos de 356 mm) en los fuertes principales, en un paraje claramente delimitado de entre 1.5 y 3 kilómetros de ancho y ocho de largo, donde la sorpresa era imposible y el objetivo de unos y otros claramente definido, si los turcos perdían el control sobre esos pocos kilómetros de mar, la batalla para ellos estaría perdida y con ella posiblemente la guerra.
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por APV »

Eso de una crisis nerviosa si lo alegaba un soldado en Flandes le podría suponer un Consejo de Guerra.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Siempre han existido clases... :)

Saludos.

P.S. No perdáis de vista el pedazo de mapa del último post porque resulta importante para seguir las acciones...
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por SandoMutt »

APV escribió:Eso de una crisis nerviosa si lo alegaba un soldado en Flandes le podría suponer un Consejo de Guerra.
Y a un oficial también, no creas; mira incluso lo que pensaba Haig en 1916 sobre los oficiales "cobardes"... pero ten en cuenta que no es lo mismo un infante que un jefe de unidad, más todavía si esa unidad es grande; tanto para lo bueno de la situación como para lo malo. Y ciertamente, tener un jefe de unidad fuera de sus cabales no es lo mejor para el futuro de dicha unidad... Dicho lo cual, pues sí, estamos hablando de los british en los 1910, habían clases y clases. Ahora bien, no hay que negar que Carden lo hizo bien, no fue un Ausencia sin Permiso...
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Al Contralmirante Troubridge le montaron un Consejo de Guerra por el fiasco del SMS Goeben, aunque finalmente resultó exonerado... Carden, pues tuvo la suerte de tener a mano un médico de Harley Street, que supongo no sería lo habitual para un marinero o infante, pero también hay que tener en cuenta otro dato, y es que en el momento de venirse abajo tenía 58 años, y a esa edad no aguantas lo mismo que un chaval de 20 años, ni nadie espera que lo hagas...

Saludos.
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Rafa.Rodrigo (kappo)
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Rafa.Rodrigo (kappo) »

Publicada la primera parte en el portal:
https://elgrancapitan.org/portal/index. ... rdanelos-i
[...] y 100 millones de ducados [...]
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Re: La Campaña Naval de los Dardanelos.

Mensaje por Lutzow »

Buen trabajo Rafa... :dpm:

Saludos.
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