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Panzer, detrás del mito (IV): la hora del Destino

Publicado: Lun 18 Feb 2008 17:00
por Japa

Tras las derrotas de 1943 los nazis quedaron solos y a la defensiva en el Este y el Mediterráneo. La iniciativa estaba ahora del lado de los aliados, que podían decidir dónde y cuando se enfrentarían a los ejércitos del Reich. Aún así no todo parecía perdido para Alemania, ya que los angloamericanos aún tenían que desembarcar en Francia. Si el frente oriental resistía, y la invasión occidental era rechazada, tal vez fuera posible buscar una salida negociada. Una victoria germana en el oeste, a ojos de Hitler, podía incluso traer consigo la ruptura de la alianza.

Por otra parte, algunos altos cargos militares empezaron a plantearse la necesidad de acabar cuanto antes con el Führer y el NSDAP, en la idea de que los occidentales negociarían una paz separada e incluso les apoyarían en su guerra contra la URSS.

En ambos casos todo dependía de que los frentes resistieran. Ahora ya no era una guerra de conquista, sino de supervivencia: si los aliados se afianzaban en Francia, si el Ejército Soviético se abría paso hacia occidente, Alemania se hundiría. Con o sin Hitler.

Publicado: Lun 18 Feb 2008 20:55
por Japa
PRIMEROS COMBATES: CHERKASSY-KORSUN

PRELIMINARES

Cuando las fuerzas alemanas se retiraron de la orilla occidental del Dnieper dejaron ocupada un área en la ribera, en plena curva del Dnieper en Nikopol, en el área entre Cherkassy y Korsun. Hitler había insistido en que ese territorio era vital para facilitar el lanzamiento de una ofensiva de primavera y reconquistar Kiev y la cuenca del Donetz. Manstein ya había avisado repetidas veces de que mantener esas posiciones aparejaba un grave riesgo de cerco para las fuerzas allí desplegadas; además la rápida penetración en noviembre de los soviéticos en la orilla occidental había demostrado que el Dnieper no era un obstáculo insuperable, así que sostenerse en ese sector era un esfuerzo innecesario. Todos los razonamientos, como es de suponer, cayeron en saco roto: Hitler se negaba a abandonar sus posiciones más orientales.

El saliente estaba guarnecido por dos cuerpos de ejército, el XI Cuerpo del I PzArm (con las InfDiv 57ª, 72ª y 389ª, y la SS PzGrDiv Wiking) y el XLII Cuerpo del VIII EJercito (con las InfDiv 88ª, 112ª, 198ª, 255ª y 323ª. Estas fuerzas estaban bastante debilitadas tras las luchas de octubre a diciembre y en cuanto a efectivos equivalían en su conjunto a unas seis divisiones (unos 63000 hombres). La única fuerza acorazada presente era la Wiking, que aunque a nivel de efectivos humanos estaba casi al 100% sólo podía desplegar unos 30 panzer y 20 StuG. El XI estaba al mando del general Stemmerman y el XLII a las órdenes del general Lieb

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Estas fuerzas eran insuficientes para guarnecer el área de frente que ocupaban, sobre todo porque sin fuerzas móviles y con la plantillas de infantería bastante incompletas no era posible establecer una defensa adecuada. De haber obtenido permiso para replegarse del saliente Manstein hubiera podido emplearlas para retirar algunas otras unidades del frente y formar una reserva acorazada. SIn embargo las órdenes del OKW fueron tajantes: el saliente debía sostenerse a toda costa.

Hitler esperaba poder lanzar una nueva gran ofensiva en el verano del 44 para retomar Ucrania, en la confianza de que durante la primavera los aliados serían derrotados en Italia. De hecho en enero la Hermann Goering empezó a prepararse para su despliegue en el Este, de cara a ir formando el núcleo acorazado de la ofensiva. Esas ideas eran, por supuesto, del todo ilusorias. Es más, el propio saliente era un punto débil del despliegue defensivo alemán, como pronto apreció Zukhov.

Al igual que el saliente de Kursk medio año antes, la protuberancia hacia Cherkassy era un objetivo inevitable para una ofensiva, esta vez soviética. Stavka consideró a finales del 43 que era imprescindible eliminar esa penetración en sus líneas a fin de simplificar la planificación de la ofensiva de verano. Además el objetivo era realmente tentador, porque la disposición del frente hacía posible plantearse una nueva operación de cerco como la de Stalingrado. El tiempo era decisivo, ya que si era posible iniciar el ataque de inmediato el invierno impediría actuar a la Luftwaffe. La estimación de fuerzas de la inteligencia soviética fue, no obstante, errónea, ya que consideró que las unidades presentes en el área estaban al 100% de sus efectivos, y calculó que sería posible cercar a más de 100000 soldados.

La tarea no iba a ser fácil. El invierno también dificultaría las operaciones soviéticas, y la fuerza disponible para una operación tan precipitada no era muy alta. La campaña del otoño fue muy, muy costosa en bajas: muchas unidades llegaron al final de 1943 por debajo de la mitad de sus efectivos originales. La recluta de la población ucraniana permitió cubrir en parte las plantillas, pero los nuevos alistados carecían de experiencia y era de presumir que sufrirían muchísimas pérdidas.

La operación se encargó a los Frentes Ucranianos I y II, a las órdenes de Vatitin y Konev, respectivamente. Se trataba de realizar un movimiento de pinzas para embolsar todo el área del saliente. El asalto lo iniciaría el II Frente desde el este el día 24 de enero y le seguiría desde el oeste el I, el día 26. Las puntas acorazadas de ambos frentes enlazarían en las proximidades de Tinovka. Seguidamente las fuerzas de infantería reforzarían la línea en prevención de un contraataque desde el exterior y se procedería a la aniquilación de la bolsa.

Las formaciones soviéticas no tendrían más que un par de semanas para preparar el asalto, muy poco tiempo, ya que ambos frentes habían combatido duramente durante diciembre en Kirovograd y Zhitomir, en las que se habían eliminado salientes menores en el frente y habían desviado importantes reservas alemanas, entre ellas las divisiones Totenkopf y GrossDeutschland, de forma que el Grupo de Ejércitos Sur no podría contar con fuerzas de refresco. Zukhov estimó que la rapidez de la operación cogería por sorpresa a los alemanes y compensaría la falta de preparación, Aún así las fuerzas del ER gozarían de una buena superioridad numérica sobre el enemigo.

El II frente desplegaría en el asalto 14 divisiones de fusileros y el V Ejército Acorazado de Guardias, con tres cuerpos acorazados. Las formaciones soviéticas estaban bastante por debajo de su potencial de combate, pero aún así contaban con cerca de 1400000 hombres, casi 200 carros de combate, en su mayoría T-34, y un centenar de cañones de asalto Su-85 y Su-100. El I contaba con menos fuerzas de infantería y estaba más debilitado (sus tropas sumaban unos 90000 hombres), pero su complemento acorazado (VI Ejército) disponía de 210 carros de combate y cañones ATP.

Aunque la superioridad era alta (4 a 1 en tropas, 8 a 1 en carros) no era suficiente como para plantear una operación en profundidad como la llevada a cabo en Stalingrado, con lo que no sería posible hacer retroceder el frente germano y la reducción de la bolsa debería tener lugar antes de que Manstein pudiera planificar un contraataque acorazado para enlazar con las tropas rodeadas. Como veremos, era una previsión demasiado optimista.

Publicado: Mar 19 Feb 2008 20:58
por Muelhoff
huuu, bien Japa, solo me imagino tus post colocados como una enciclopedia o algo asi!, estas lo fin de semana dandole al tecleo?, jejejem

Publicado: Mié 20 Feb 2008 0:29
por Japa
LA RUPTURA

El 25 de enero, tras un reconocimiento en fuerza, el II Frente inició la ofensiva. El ER hizo, como ya era usual, un uso intensivo de la Maskirovka, pero en esta ocasión no hubo ningún resultado, ya que el mando alemán tenía muy claro que los soviéticos tratarían de destruir el saliente de Korsun. Sabiendo que era inminente un ataque (precisamente gracias a las operaciones de decepción) las tropas de 389ª InfDiv estaban alerta y ofrecieron una dura resistencia al avance de Konev. Éste esperaba llevar a cabo la ruptura con fuerzas de infantería, pero se vio obligado a lanzar al combate al V Acorazado de Guardias, que reservaba para aprovechar el éxito inicial. Además Hube había ordenado a las 11ª y 14ª PzDiv que se desplegaran para apoyar a las tropas del saliente, así que no hubo sorpresa táctica.

Por la noche los carros soviéticos lograron atravesar las defensas germanas, pero sus fuerzas acompañantes no lo lograron. Un duro contraataque coordinado entre la Wiking al norte y las divisiones enviadas por Hube al Sur logró cortar la línea soviética por su base.El comandante Rotmistrov, al mando de las fuerzas que habían penetrado en el saliente, no se amilanó: en vez de tratar de volver a enlazar con su retaguardia, optó por continuar hacia adelante, en la confianza de que la infantería pronto le seguiría. Las columnas acorazadas soviéticas avanzaron a toda velocidad sin preocuparse de sus flancos, tal y como hicieron las PzDiv en sus años de gloria. Los carros de Hube tan sólo pudieron reagruparse tras el avance de los T-34, confiando en aislar a los invasores.

Ese mismo día Vatutin pasó a su vez al ataque. Al contrario que Konev, optó por llevar a cabo la penetración directamente con sus fuerzas acorazadas. Las InfDiv 34ª, 88ª y 198ª frenaron su avance y tras combatir durante la mayor parte del día Vatutin decidió cambiar sus planes: desvió hacia el norte el empuje principal y logró penetrar el día 27 con el V Cuerpo acorazado por la zona de Bojarka.

Las fuerzas de infantería del II Frente lograron abrirse camino el 27 y restablecer el contacto con las tropas en avance a la vez que el V Cuerpo acorazado liberaba algunas agrupaciones de tropas que estaban cercadas cerca de Medin. A lo largo del día 27 ambas puntas acorazadas soviéticas avanzaron sin detenerse y el día 28 de enero se unieron en Zvenogorodka: las tropas alemanas estaban cercadas.

De acuerdo a los planes de Stavka el cerco debería haberse completado entre el 26 y el 27, así que con algo de retraso las previsiones parecían estar cumpliéndose. Ahora el ER debía pasar a la segunda fase: asegurar el Kessel. La cuestión es ¿Iba a salir todo como estaba acordado? La rápida reacción de los alemanes era un mal presagio al respecto.

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Al igual que el anterior, este mapa pertenece al libro "No stalingrad on the Dnieper" de Douglas Nash

Las fuerzas de infantería debían establecer un doble anillo en torno a las fuerzas atrapadas, de forma que impidieran cualquier intento de escapada o la llegada de tropas de socorro. Sin embargo ya hemos visto que en los dos avances las fuerzas acorazadas se distanciaron mucho de sus tropas de apoyo. Así las cosas los fusileros tuvieron que desplegarse contra una creciente resistencia germana y sin demasiada ayuda de los carros. La formación del cerco fue bastante más lenta de lo previsto, y un repentino empeoramiento del clima lo retardó aún más.

Manstein, que acababa de regresar del OKW, se encontró en medio de la crisis. Su primera medida fue ordenar al III PzKorp que se preparara para una operación de rescate. Esta agrupación era con mucho la fuerza más poderosa a su disposición, con las 16ª y 17ª PzDiv, la Leibstandarte y el Kampfgruppe Bäke, donde estaba integrado el 503 SpzAbt. Como es lógico solicitó autorización para que las unidades cercadas iniciaran una retirada de las posiciones más hacia el Este a fin de concentrar su fuerza de cara a una ruptura. Y como es fácil de suponer, Hitler se negó en redondo: las tropas debían quedarse donde estaban y, una vez las unidades de rescate enlazaran con ellas, las reforzarían y continuarían la ofensiva hasta retomar Kiev. Fue una oportunidad que no volvería a presentarse, ya que en los días siguientes los soviéticos completaron el cerco.

Tampoco nada sorpresivamente, el Führer rechazó la petición de Manstein de desviar unidades acorazadas del VI Ejército hacia el norte, a fin de contraatacar a las fuerzas de Vatutin. el VI ocupaba otro saliente más al Sur en torno a Nikopol y el ER empezaba a moverse por esa zona, con la intención de eliminar también esa protuberancia.

Manstein contaba con el III y XLVII PzKorp para cortar la penetración soviética y tratar de enlazar con los cercados. El mariscal, como primera medida, transfirió el mando del XLII Cuerpo al VIII Ejército: ahora todas las fuerzas cercadas quedaban al mando de Stemmerman.

Publicado: Mié 20 Feb 2008 13:02
por Japa
PLANIFICANDO

EL día 28 fuerzas del XLVIII PzKorp lograron restablecer temporalmente el contacto con los cercados, pero los soviéticos pronto cortaron la conexión: el anillo empezaba a reforzarse. Las fuerzas de Stemmerman establecieron posiciones para cubrir el frente que tenían ahora a sus espaldas, aunque sin poder desalojar sus posiciones más al este no tenían tropas suficientes y sus líneas estaban peligrosamente estiradas. La Wiking empezó a actuar a modo de apaafuegos, acudiendo allí donde hubiera amenazas de ruptura. Poco a poco el perímetro empezó a reducirse mientras los Frentes ucranianos aumentaban la presión. Sin embargo Konev y Vatutin no estaban sobrados de material pesado y optaron por desplegar sus carros en el exterior del cerco, de cara a frenar cualquier intento de ayuda por parte del Grupo Sur, quedando el anillo interior guarnecido por fuerzas mayoritariamente de infantería.

Los cercados empezaron a recibir suministros por aire el día 28, gracias al aeródromo de Korsun. Igualmente se inició la evacuación de heridos. Afortunadamente el frío obstaculizaba las acciones de la caza soviética.

Manstein esperaba que los soviéticos continuaran avanzando hacia el Oeste a fin de alejar el frente alemán de los cercados, tal y como se había hecho en Stalingrado un año antes. SIn embargo ya sabemos que el ER no disponía de demasiados recursos para esta operación y no estaba previsto un asalto profundo. Así las cosas el mariscal alemán pronto comprendió que de momento no había peligro más allá de la bolsa, lo que hacía viable una operación de rescate casi de inmediato, siempre y cuando pudiera reunir las fuerzas adecuadas. Hitler aceptó las ideas de Manstein con los esperables reparos: debía sostenerse el saliente y retomar Kiev. Para ello sería preciso cercar y destruir a las fuerzas soviéticas que rodeaban a Stemmerman.

Por supuesto la pretensión del Führer era absurda, pero Manstein aprovechó la ocasión: no estaba dispuesto a dejar abandonadas a las tropas del saliente. Organizó un ataque en pinzas para flanquear a los sitiadores y forzar la salida de las tropas cercadas. El III PzKorp, al mando de Breith, debía atacar directamente hacia el noroeste de la bolsa, cortando a las fuerzas de Konev. El XLVIII PzKorp haría lo propio desde sus posiciones en el río Turija contra las tropas de Vatutin.

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La operación requería un importante esfuerzo logístico, ya que el III PzKorp tenía que desplazarse casi 150 km hasta sus posiciones de partida y había que redistribuir las fuerzas al sur de la bolsa para que el XLVIII pudiera lanzarse a la ofensiva. Todo quedó listo para iniciar el ataque el 2 de febrero. Entonces el clima cambió y subió la temperatura.

En cuestión de horas el área se convirtió en un lodazal. El III PzKorp solicitó posponer su avance dos días ya que gran parte de sus unidades se vieron atascadas durante el tránsito. El XLVIII inició en solitario la misión de rescate, operación Wanda.

Publicado: Mié 20 Feb 2008 16:17
por hoff
Para aquellos que no gusten del blanco y negro:

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Lo reconozco, es grande y en francés... pero es bonito.

Para la segunda parte, esperaré al post de Japa.

Publicado: Mié 20 Feb 2008 18:10
por APV
En inglés en color no tan bonita:
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Publicado: Mié 20 Feb 2008 22:38
por Japa
ESPERANZA FRUSTRADA

El general Von Vormann empezó la ofensiva desde el sur del saliente el 3 de febrero, pero carecía de fuerza suficiente como para acometer de esa forma contra Vatutin. El XLVIII tenía menos de un centenar de panzer y StuG, así que su avance quedo pronto interrumpido. Sin embargo su ataque alivió la situación en la bolsa ya que los carros de Vatutin, ocupados en cortar el paso al XLVIII, no podían reforzar a las tropas del anillo. Además la rapidez con la que los alemanes habían iniciado el intento de rescate pilló por sorpresa a los soviéticos, que confiaban en poder destruir a los cercados antes de que Manstein reaccionara. Los planes de Stavka calculaban cuatro o cinco días para completar el cerco tras la primera ruptura y otros tres o cuatro días para aniquilar a las fuerzas rodeadas. La ruptura había costado algo más de lo previsto, el refuerzo del cerco había sido lento, el deshielo había paralizado las operaciones y ahora los alemanes pasaban al contraataque. Dadas las fuerzas empleadas en el conjunto de la operación y los plazos esperados, está claro que Zukhov pecó de optimista.

Breith inició a su vez el ataque el día 4 de febrero. El III PzKorp contaba con unos 200 carros. Al frente, abriendo el camino, iba el denominado Schweres PanzerRegiment Bake, al mando del general del mismo nombre. Esta unidad se constituyó en base al 2ª PzReg de la 6ª PzDiv (que era la unidad del propio Bake) más el 2º PzReg de la 23ª PzDiv y el SpzAbt 503. El 11 pzReg estaba equipado con carros Pz IV G y el 23ª con Pz V Panther, lo que unido a los 45 Tiger I del SpzAbt daba a esta agrupación un tremendo potencial acorazado (unos 130 carros entre los tres modelos).

La agrupación Bake ya estaba en combate desde el 24 de enero para intentar aliviar la presión que ejercía el Frente Ucraniano contra el grupo Sur. Ahora era la única esperanza de los soldados atrapados en la bolsa. Los Tiger diezmaron a los T-34 del XLVII Cuerpo Acorazado, que protegía el sector. Konev apreció pronto el peligro de esa fuerza y desvió la mitad de sus fuerzas acorazadas para golpear el flanco izquierdo de las tropas alemanas.

Breith logró avanzar unos 12 km hasta el día 6, cuando los carros del II Ejército Acorazado cayeron sobre ellos tratando de cortar sus líneas. Breith se vio obligado a ceder algo de terreno y frenar la marcha para reaprovisionarse. El barro estaba convirtiendo el suministro de combustible en una pesadilla. El 8 los panzer reanudaron el avance lenta, agónicamente. Y en la dirección errónea: con los carros de Vatutin cortando el paso del XLVIII PzKorp, la presión de Konev en el otro flanco había producido un efecto de desplazamiento en la bolsa, que ahora quedaba más al suroeste que cuando Breith empezó su ofensiva. En la ruta en la que avanzaba el III PzKorp seria imposible contactar con Stemmerman. Manstein ordenó que el empuje girara hacia el Este. Después de todo pretender envolver a los soviéticos, con el XLVIII bloqueado casi en sus posiciones de partida, era ilusorio.

El día 11 Breith recibió un refuerzo más que bienvenido, la 1ª PzDiv, con casi un centenar de carros y cañones de asalto. Las tropas del III PzKorp alcanzaron la orilla sur del río Kniloy Tikich, pero la penetración se volvió más y más lenta. Los panzer avanzaron algo más hacia el Este, rechazando fuertes ataques de carros soviéticos. Unidades de la Leibstandarte lograron establecer una pequeña cabeza de puente en Lishanka, en la orilla oriental del río, a unos 30 km de la bolsa, que a cada hora se reducía más y más. Así las cosas la única posibilidad era que las tropas de Stemmermann fueran capaces de romper hacia el Oeste por su cuenta para enlazar con las fuerzas que acudían en su auxilio.

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Publicado: Mié 20 Feb 2008 22:53
por hoff
Del 11 al 14...

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Por cierto, Bake no era aún general, sino teniente coronel:

http://www.feldgrau.com/search-officers2.php?ID=58

Publicado: Mié 20 Feb 2008 23:00
por Japa
LA GRAN EVASIÓN

El mando de Stemmermann estaba en Korsun, ya que ahí estaba el único aeródromo apto para los Ju52 de suministro. Las tropas alemanas iniciaron su retirada hacia el Oeste el 12 de febrero, encabezadas por las tropas de la 72ª InfDiv. Las posiciones que aún quedaban en el Dnieper se desalojaron y las tropas así liberadas presionaron hacia el suroeste. Las fuerzas que se enfrentaban a Vatutin retrocedían combatiendo apoyadas por las escasas unidades acorazadas disponibles, de modo que el conjunto de la bolsa fue desplazándose hacia las fuerzas de Breith.

Los alemanes sabían que se jugaban la piel y desarrollaron una actividad frenética durante los combates de retroceso, haciendo recular a fuerzas soviéticas mucho más numerosas. Ante la dureza de los combates Konev creyó que había embolsado a más tropas de las previstas. Eso le llevó a actuar con prudencia, y en última instancia fue la clave para la salvación de los cercados.

Los granaderos de la 72ª tomaron el día 15 el pueblo de Shanderovka, ganando el espacio necesario como para que el resto de las tropas pedieran desplegarse de cara a la ruptura. Los soviéticos retomaron el pueblo pero los alemanes, reforzados ahora con tropas de la Wiking lograron reconquistarlo. Todo estaba listo para salir de la trampa.

El 16 de febrero llegó el momento decisivo. Manstein sabía que esperar a que Hitler se decidiera a dar su permiso equivaldría a una condena a muerte para las tropas de Stemmermann, y él mismo la orden de iniciar la operación. Dada la apurada situación de la bolsa, que podía verse aplastada en cualquier momento, hubo que abandonar a los heridos que no habían sido evacuados y casi todo el material pesado.

Los soldados en retirada esperaban poder moverse rápidamente ya que las fuerzas acorazadas soviéticas estaban bastante castigadas tras varios días combatiendo contra la agrupación Bake. Sin embargo los mandos enemigos comprendieron las intenciones alemanas y desencadenaron una barrera de artillería para frenar a los alemanes mientras acudían fuerzas a cortar la ruta de escape. Las tropas de la Wiking sostuvieron las posiciones a los flancos de las unidades que luchaban para abrir la ruta de retirada, encabezadas por la 112ª y la 72ª InfDiv. La brigada Wallonie (al mando de León Degrelle), destinada como refuerzo de la Wiking, cubrió la retaguardia, a costa de unas bajas espantosas (la unidad perdió casi el 70% de sus efectivos). El propio Stemmermann murió luchando mientras dirigía los combates de cobertura,.

Konev comprendió por fin que las tropas cercadas no eran muy numerosas y sus fuerzas se lanzaron a una persecución frenética. En algunos puntos cundió el pánico entre los soldados que escapaban del cerco. Hubo escenas dignas de la retirada napoleónica cuando la caballería cosaca alcanzó a unidades alemanas que huían a la desesperada, cargando al sable en medio de la nieve. Un oficial soviético describió lo que vino después como el tipo de carnicería atroz que es imposible detener hasta que acaba por sí sola.

Finalmente los sitiados contactaron con las avanzadas de Bake y el III PzKorp hacia mediodía, pero las tropas que llegaban en desorden a la orilla oriental del Kniloy sólo tenían un puente para cruzar y pronto se formó un embudo. Otras unidades llegaron al ría algo más al sur del puente y cayeron presa de la histeria. Los soldados alemanes, ignorando que había un paso más al norte, trataron de cruzar por sus medios.

El Knilby era apenas un arroyo grande, pero con el calor de primeros de febrero no estaba congelado. Se lanzaron camiones al cauce tratando de formar puentes de circunstancias, se derribaron árboles para bloquear el cauce, y bastantes soldados se echaron al agua tratando de pasar a la otra orilla a nado. Algunos lo lograron, pero con la ropa empapada y a temperaturas bajo cero iban muriendo por congelación casi según salían. Así las cosas muchos optaron por desnudarse, hacer un fardo y lanzar la ropa al otro lado del río, metiéndose luego en el agua. Pronto la otra orilla estaba llena de soldados desnudos y rojos como cangrejos, tratando de evitar la congelación saltando y frotándose con nieve. Algunos lograban recuperar su ropa, otros no habían alcanzado la orilla al lanzarla y seguían corriendo desnudos. Las unidades de socorristas hacían milagros, pero cada vez había más muertos.

Las escasas tropas acorazadas de la Wiking retrocedieron para frenar la persecución del enemigo. Finalmente las fuerzas que habían logrado enlazar con los rescatadores iniciaron la marcha hacia las líneas alemanas al Oeste. Los que no lo lograron fueron arrollados por las tropas de Konev. Breith reunió a todas las fuerzas que pudieron escapar y se retiró. La operación Wanda había concluido.

Publicado: Jue 21 Feb 2008 15:38
por Japa
SABOR AMARGO

De los 63000 hombres cercados lograron salir de la bolsa algo más de 30000; otros 6000 fueron evacuados por aire. La decisión de Manstein y la firmeza de Stemmermann evitaron una completa catástrofe. Las tropas del Grupo de Ejércitos Sur respiraron aliviadas, pero con la tristeza de haber perdido a casi 30000 camaradas. Y Stemmermann había pagado con su vida el rescate de sus fuerzas.

Las unidades supervivientes estaban en un estado atroz. La Wiking perdió toda su fuerza acorazada y retiró a restablecerse mientras que la Wallonie sería no sólo reconstituida (se hizo una ingente campaña publicitaria en Bélgica y Holanda sobre el heroísmo de las tropas de Degrelle) sino que se decidió incrementar su fuerza hasta convertirla en una división de granaderos. El resto, las fuerzas del Heer, no tendrían demasiado descanso,

El KampfGruppe de Bake infringió enormes pérdidas a los soviéticos, destruyendo unos 300 carros enemigos en los combates que se prolongaron hasta finales de mes. Luego sus unidades fueron disgregadas y devueltas a sus mandos divisionarios. El SpzAbt 503 fue retirado para reequiparlo, ya que perdió casi dos tercios de sus Tiger (sin embargo se pudieron recuperar muchos y enviarlos a reparación)

No sólo los alemanes sentían un sabor agridulce. Los soviéticos habían visto como la presa se les escapaba de entre las manos en el último momento. Sin embargo el objetivo operacional se había logrado: con el saliente de Korsun eliminado, los frentes ucranianos podrían llevar a cabo sus próximos movimientos sin riesgos y la logística funcionaría mejor ahora que la longitud del frente se había acortado notablemente. De haber empeñado más fuerzas desde el principio la victoria habría sido completa, pero tal y como habían salido las cosas, el resultado era aceptable. Eso sí, se anunció al mundo la aniquilación de más de 100000 soldados alemanes, casi cuatro veces más de las bajas reales de la Wermatch, y en cualquier caso una cifra muy superior a la del total de tropas que habían quedado atrapadas en el Kessel de Korsun.

En cuanto a las conclusiones extraídas por Hitler de los combates de febrero, no podían ser peores. A sus ojos el Heer había perdido espíritu combativo: su falta de voluntad había supuesto la pérdida de las posiciones en el Dnieper. Sólo la presencia de las unidades Waffen impidió un desastre. El general Gille, comandante de la Wiking, y Degrelle, de la Wallonie, fueron condecorados.

Además, mientras que las PzDiv del XLVIII no habían logrado avanzar contra los soviéticos la agrupación de Bake había conseguido rechazar ataques acorazados muy poderosos y abrirse camino. El Führer decidió que había que dar prioridad a nuevas unidades acorazadas en las que primaran los panzer por encima de todo: pronto iban a empezar a formarse las PanzerBrigade independientes, nuevos competidores para las agotadas PzDiv.

La tranquilidad que cayó sobre el frente de Ucrania a finales de febrero era engañosa. El Grupo de Ejércitos Sur estaba cada vez más debilitado y las peticiones de Manstein para acortar las líneas y disponer de fuerzas para una reserva operativa cayeron en oídos sordos: los de Hitler. Estaba a punto de estallar una nueva tempestad.

Pero eso no tendría lugar hasta marzo. Ahora volveremos nuestra mirada hacia el Oeste, donde las cosas iban a empezar de nuevo a calentarse

Publicado: Jue 21 Feb 2008 16:41
por APV
Una cuestión: ¿Cuál fue las bajas de ambos bandos de las operaciones sobre Korsun? Es que visto cifras discrepantes.

Publicado: Jue 21 Feb 2008 19:18
por Japa
Las bajas alemanas entre los cercados varían según las fuentes entre 25000 y 30000, más otras 15000 de las fuerzas enviadas al rescate, lo que suman unas 40000-45000, bastantes menos de las 100000 anunciadas por los soviéticos o las 60000 que da Zukhov en sus memorias, pero se trata d emera propaganda.

En cuanto a los soviéticos, se calcula que perdieron unos 50000 hombres. El porcentaje de bajas fue muy elevado por que las fuerzas que sostenían el cerco eran mayoritariamente de infantería y el barro impidió que se pudiera desplegar equipamiento pesado, de modo que al verse sorprendidos por la rápida reacción alemana los fusileros tuvieron que combatir a pie firme, sin posiciones preparadas y sin casi apoyo de carros. Dado que muchos hombres estaban recién reclutados y carecían de instrucción, sufrieron unas pérdidas mucho mayores de lo esperable en un combate así.

Las pérdidas materiales soviéticas fueron muy grandes: unos 700 carros de combate, ya que además de las fuerzas acorazadas que participaron en la ruptura entraron en acción fuerzas de reserva para cortar le paso al III PzKorp y los tiger y panther se cobraron un precio muy alto. Los alemanes por su parte perdieron entre 150 y 200 panzer y stugs, todos los de la bolsa y una buena parte de los enviados al rescate. También sufrieron muchas bajas por avería, pero esos vehículos eran en su mayoría reparables.

Publicado: Vie 22 Feb 2008 23:42
por Japa
PRIMEROS COMBATES: ANZIO

PRELIMINARES

La campaña italiana estuvo estancada durante los meses invernales. Los aliados avanzaron lentamente hacia el norte para finalmente verse bloqueados por las posiciones de la línea Gustav, Los alemanes tampoco podían forzar un combate decisivo ya que el teatro mediterráneo era secundario ante la gravedad de los acontecimientos en el Este. La Leibstandarte, enviada a Italia como unidad de refuerzo, fue despachada de vuelta hacia el Grupo de Ejércitos Sur, así que kesselring tendría que encarar el año 44 con muy pocas fuerzas.

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Líneas defensivas alemanas en Italia. Mapa de Wikipedia

La estrategia aliada se caracterizó desde el principio por la pusilanimidad de sus mandos, y dado que no fueron capaces de lograr un avance rápido y una decisión clara en la península, ahora se veían sujetos a restricciones similares a las de Kesselring. Pese a la continua oposición de Churchill, que consideraba que el frente italiano debía ser prioritario, los americanos forzaron (con el entusiasta apoyo de Stalin) la decisión de un desembarco decisivo en Francia. La preparación del paso del Canal, Overlord, y su operación subordinada Anvil (un desembarco complementario en el sur de Francia) tenían preferencia en tropas y medios.

Así las cosas el mando del Mediterráneo decidió por fin hacer un movimiento audaz para romper el impasse en la bota italiana. En diciembre las fuerzas aliadas fueron incapaces de avanzar ni un metro más frente a la férrea defensa del X Ejército en Cassino y la Gustav. Alexander, comandante aliado del área, consideró que la única manera de salir del parón era flanquear a los alemanes con un desembarco al norte de la las defensas germanas, amenazando directamente Roma y las líneas de comunicaciones del X. Había que darse prisa, porque del casi centenar de grandes transportes LST disponibles en el escenari en otoño, ya sólo quedaba la mitad y estos pronto serían también reclamados para Overlord y Anvil. Si se quería llevar a cabo una operación anfibia, debía ser cuanto antes.

Se decidió que llevaría a cabo el desembarco el VI cuerpo al mando del general Lucas, formado por la 1ª InfDiv del British Army y la 3ª InfDiv del US Army. A simple vista estaba claro que la fuerza disponible era demasiado escasa, mucho más que en el desembarco de Salerno, pero Alexander confiaba en que el factor sorpresa y la superioridad aérea aliada compensarían la falta de tropas.

En cuanto a Kesselring, si bien no había bajado la guardia y era muy consciente de que en cualquier momento los aliados podían sobrepasarle desde el mar, carecía de fuerzas suficientes como para plantearse la formación de una reserva móvil, así que sólo podía confiar en poder reaccionar a tiempo si había un asalto anfibio. Sus peticiones de más tropas, como ya era usual, cayeron en saco roto.

Así las cosas, el plan de desembarco fue completado y aprobado el 25 de noviembre. El lugar elegido era el área de Anzio, a unos 45 kilómetros de Roma. Empezó la cuenta atrás para la operación Shingle.

SORPRESA, INACCIÓN Y REACCIÓN

La operación llevada a cabo la madrugada del 22 de enero fue un éxito rotundo, mucho más allá de lo que esperaba el mando aliado. Sin apenas resistencia, las tropas aliadas pusieron pie en Anzio y Nettuno y al final del día 36000 hombres y más de 3000 vehículos habían desembarcado estableciendo una cabeza de playa de 4 km. El mando alemán fue cogido por sorpresa ya que la baja operatividad del reconocimiento aéreo de la Luftwaffe hizo que la flota de invasión pasara totalmente desapercibida. Además los aliados lanzaron un nuevo asalto contra la línea Gustav a mediados de enero y Kesselring no esperaba que Alexander tuviera reservas suficientes como para simultanear un desembarco.

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Sin embargo nadie había hecho planes en el mando aliado para una situación similar. De la experiencia de Sicilia y Salerno se había esperado un duro combate a la hora de establecer la cabeza de playa y una serie de inmediatos contraataques acorazados, así que nadie se planteó la posibilidad de que se pudiera lanzar un ejército a las playas italianas sin encontrar oposición.

Un mito muy extendido sobre Anzio dice que hubiera sido posible alcanzar Roma en uno o dos días y cerrar la campaña italiana en febrero del 44. Dada la distribución de fuerzas en el área esa suposición es absurda. La zona al norte de la Gustav no estaba desguarnecida y las fuerzas desembarcadas (dos divisiones de infantería) no tenían capacidad suficiente como para aislar a las tropas germanas. Una fuerza de desembarco más poderosa, integrada por una división de infantería y una acorazada sí hubiera podido actuar de forma contundente, pero hubiera requerido un volumen de transporte más grande. En ese sentido acusar al general Lucas de no tomar Roma el día 24 de enero es una estupidez: no había recibido las fuerzas adecuadas para una operación de ese tipo.

Por otra parte, en su momento nadie vio nada que reprocharle a Lucas, y la operación de refuerzo de la cabeza de playa siguió adelante sin objeciones de Clark o Alexander. Es más, el día 22 el propio Clark previno a Lucas contra las operaciones arriesgadas diciéndole no asomes el cuello, Johnny: lo hicimos en Salerno y nos metimos en problemas. Si se quiere acusar a Lucas, antes hay que repartir basura también a sus superiores.

Sin embargo Lucas sí se mostró incompetente en un punto clave, ya que no trató de expandir la cabeza de playa lo suficiente como para que abarcase las áreas desde las que las posiciones aliadas podían ser bombardeadas por el enemigo, como Cisterna o Campoleone, limitándose a ampliar su zona de operaciones lo justo como para garantizar espacio a las tropas que iban llegando y almacenar suficientes suministros. Ese error es achacable en exclusiva al general e iba a costar mucha sangre a las tropas desembarcadas. De todas formas su prudencia a la hora de acumular todos los suministros posibles iba a pagar buenos réditos, porque las reservas de munición artillera fueron especialmente cuidadas.

Hacia el 28 de enero Lucas tenía ya en tierra unos 65000 hombres y se preparó para iniciar el avance. Sin embargo el enemigo no había estado ocioso.

Algunas mentes calenturientas en el alto mando aliado acariciaron la idea de que bastaría el desembarco para que Kesselring iniciara la retirada, pero el mariscal alemán había combatido a los aliados en Túnez, Sicilia, Salerno y Cassino, y aunque había sido sorprendido por el desembarco tenía muy claro que un avance audaz e impetuoso de las tropas de Alexander era tan improbable como ver a Goering hacer gimnasia y régimen. El único general capaz de algo así era Patton, y había caído en desgracia, así que el mariscal calculó que contaba como mínimo con una semana para establecer una línea de defensa, y empezó de inmediato a trabajar.

El plan de contingencia previsto para un desembarco enemigo (caso Richard) se puso en marcha el mismo día 22, iniciando el redespliegue de la Hermann Goering, la 15ª PzDiv, la 29ª PzGrDiv, la 92ª InfDiv y diversas unidades menores a fin de formar rápidamente dos Kampfgruppe. Además se solicitó el envío inmediato de refuerzos desde Alemania, entre los que estaba, como fuerza de mayor contundencia, el SpzAbt 508.

Entretanto Kesselring desplegó con carácter de urgencia todas las fuerzas disponibles para cerrar el paso a cualquier avance aliado imprevisto, mandando diversas unidades auxiliares y tropas procedentes de varias divisiones que estaban en periodo de recuperación cerca de Roma. Para el día 25 había un perímetro defensivo guarnecido por una fuerza equivalente a dos divisiones, aunque en realidad estaba formada por unidades parciales de cinco. Ya con medios suficientes como para contener en primera instancia una intentona aliada, Kesselring pasó a preparar su ofensiva. La fuerza alemana se organizó como XIV Ejército, al mando del general Mackensen.

Por su parte la Luftwaffe, pese a la superioridad aérea aliada, no se mostró pasiva, y llevó a cabo continuos ataques contra la cabeza de playa y la flota de protección. Se emplearon todos los aviones disponibles en el área: unos 60 Ju88 y He111, reforzados de inmediato por varias unidades de Francia con otros 60 Do217 y He177, equipados con bombas guiadas Frizt X y misiles Henschel Hs293. Las bajas entre los aviones alemanes fueron altas, pero varios buques aliados fueron hundidos (los cruceros HMS Penelope y Spartan, los destructores HMS Jervis y Janus, el destructor USS Plankett…). El almirantazgo decidió alejar a distancia de seguridad los buques cada tarde tras las 16'00, cuando los aviones con base en Sicilia tenían que retirarse a repostar. Igualmente se organizó una ofensiva aérea contra las bases alemanas: para el día 30 de enero los bombarderos americanos habían arrasado todas los aeródromos de la Luftwaffe en el área, pero el mando naval mantuvo una política de prudencia que no beneficiaría a las tropas en tierra.

Y llegamos a finales de enero, con los contendientes listos para iniciar la lucha. Iba a empezar una de las batallas más inútiles de la guerra.



Publicado: Sab 23 Feb 2008 10:33
por Trancos-Alatriste
Japa escribió: Y llegamos a finales de enero, con los contendientes listos para iniciar la lucha. Iba a empezar una de las batallas más inútiles de la guerra.


Cual, ¿Anzio o Cassino?

Bromas aparte, qué mal se hizo lo de Anzio. Si el "Pato Lucas" hubiese expandido rápidamente la cabeza de playa sí que hubiese cumplido con la misión principal del desembarco: Distraer fuerzas alemanas de la línea Gustav e incluso presionarla desde el norte. Pero al final fueron los aliados los que tuvieron que apretar de lo lindo en Cassino para aliviar a los de Anzio.

Estocada: Salvando al general francés Juin y pocos más, el Alto Mando aliado en Italia dio un auténtico Master en INCOMPETENCIA ABSOLUTA.