Panzer, detrás del mito (IV): la hora del Destino

Historia Militar 1939-1945.

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Japa
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LOS PANZER EN NORMANDÍA: PLANTEAMIENTOS

Por fin llegamos al quid de la cuestión: el despliegue de la PanzerWaffe en Normandía. Rommel consideraba que necesitaba un mínimo de tres PzDiv situadas tras la línea costera a fin de cubrir las áreas más probables para el desembarcos. Como ya hemos dicho Rundstedt abogaba por establecer la reserva acorazada más atrás, a fin de poder concentrar toda la fuerza para un contundente golpe bien contra la cabeza de playa, bien contra las fuerzas que iniciaran la penetración en Francia.

El planteamiento de Rundstedt era en principio correcto: disponiendo de la reserva acorazada en el área al Este de París tendría espacio para una adecuada maniobrabilidad y podría enfrentarse sin problemas a cualquier penetración enemiga tanto en Caláis como en Normandía como en el sur de Francia gracias a las facilidades de comunicación de Francia, con buenas carreteras y ferrocarriles. Sin embargo este punto de vista, digamos clásico, se basaba en la premisa de que realmente las tropas acorazadas podrían desplazarse sin problemas.

Rommel, al contrario que Rundstedt, había podido ver lo que sucedía cuando la Luftwaffe desaparecía de los cielos, y tenía muy claro que cualquier planteamiento aperativo que requiriera largos desplazamientos era ilusorio. Cuando la fuerza aérea aliada se empleara a fondo sobre Francia carreteras, puentes, ferrocarriles, estaciones, túneles… todo desaparecería bajo una lluvia de bombas, y las columnas acorazadas serían el siguiente blanco de la aviación. Así pues no se podía contar con que las unidades estacionadas cerca de París pudieran acudir a tiempo a los puntos donde se produjeran los desembarcos antes de que las defensas costeras fueran abrumadas por el enemigo y se establecieran las cabezas de puente. Además cuando lograran llegar lo harían de forma fragmentada y escalonada, y bajo la superioridad aérea enemiga más el peso de la artillería naval sería imposible maniobrar para concentrar la fuerza acorazada de cara a un contraataque.

Asumiendo (acertadamente y con argumentos sólidos, como hemos visto) que los aliados desembarcarían en Normandía, Rommel opinaba que las divisiones debían estar disponibles ya sobre el terreno con tiempo suficiente para reconocer adecuadamente las mejores rutas y ejercitarse en todas las tácticas que iban a ser necesarias, al igual que lo estaban haciendo las guarniciones de la costa. Sólo así se podría reaccionar a tiempo y sin excesivas pérdidas antes del combate, ya que cuanto más cerca estuvieran las pzDiv del campo de batalla más fácilmente podrían desplazarse. Otra ventaja de estacionar las PzDiv en el área normanda sería el establecimiento de las bases logísticas a menor distancia: si la munición, los carburantes y los repuestos debían llegar desde París la capacidad táctica de las unidades se deterioraría rápidamente. Se podría objetar que los aliados tendrían que mandar sus pertrechos desde los puertos del Canal, pero la experiencia de Anzio había mostrado con crudeza que la capacidad logística de los aliados le permitiría trasladar su material con gran rapidez y en cantidades más que suficientes, ya que su dominio del mar era absoluto.

Tras plantear sus argumentos a Runsdstedt en abril éste se mostró finalmente de acuerdo con los planteamientos básicos de Rommel: las fuerzas acorazadas debían estar lo más a mano posible ante el desembarco. Guderian, como Inspector de la PanzerWaffe fue igualmente informado y también se mostró de acuerdo, considerando que la experiencia de Rommel, con quien ya había mantenido contactos el año anterior, le daba un punto de vista adecuado para la situación que se avecinaba.

Sin embargo tanto los dos mariscales como Guderian estaban fuera del centro de decisión de la PanzerWaffe porque como ya hemos visto la reserva acorazada dependía del general Schweppenburg, que no estaba subordinado a ellos. Era él quien en primera instancia podía recomendar a Hitler un despliegue adecuado de las fuerzas acorazadas.




Oskar Matzerath
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Mensaje por Oskar Matzerath »

APV escribió:Como lanza en favor de la Marina alemana 9 Eboats atacaron el ejercicio Tigre el día 28 de abril en el que los americanos ensayaban el desembarco que realizarían en Utha en la playas de Slaton (inglaterra) hundiendo 2 LST y dañando gravemente otro causando unos 750 muertos y cientos de heridos.

Los accidentes de fuego amigo elevaron la cifra a un millar de muertos en esas maniobras.
¿El problema del ejercicio Tigre no fue la falta prácticamente total de apoyo naval y aéreo?

Creo que hubo un problema de comunicación entre las unidades y no todas llegaron al punto de encuentro. Además, la protección creo que iba a cargo de destructores, ni sombra de la flota que llegaría ante Normandía.

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Mensaje por Japa »

LOS PANZER EN NORMANDÍA: REALIDADES

El núcleo acorazado con el que contaba Rommel era el I SS PzKorp, con cinco divisiones, (más la 2ª SS PzDiv, adscrita de forma temporal mientras completaba su equipamiento), bajo el mando del PzGr oeste de Schweppenburg. Hitler había prometido en marzo a Rommel otras tres PzDiv antes de junio, e igualmente le había garantizado que el PzGr Oeste sería puesto bajo el mando del Grupo de Ejércitos B. Como ya era habitual, las promesas del Führer quedaron en agua de borrajas.

Schweppenburg había sido puesto al cargo del PzGr con funciones de adiestramiento en enero de ese año, nominalmente subordinado a Guderian en todo lo referente a organización y a Rundstedt en temas operacionales. Sin embargo había acabado por ser el comandante de facto del PzGr con mando independiente gracias a sus buenas relaciones con el OKW.

Inicialmente suscribió las opiniones de Rundstedt sobre el despliegue de las PzDiv en torno al área de París y posteriormente se negó a cambiar de planteamiento. En apoyo de su posición llegó a afirmar que la presencia del PzGr allí permitiría abortar cualquier intento de los aliados de llevar a cabo una invasión aerotransportada con visos a establecer bases en el corazón de Francia. Dado lo absurdo de semejante teoría parece claro que Schweppenburg simplemente no estaba dispuesto a renunciar a su independencia para quedar subordinado a Rommel, con quien parece haber mantenido unas relaciones como mínimo tensas. Por supuesto Schweppenburg carecía de cualquier tipo de experiencia real de combate con los aliados, menos aún en cuanto a la gestión de semejante volumen de tropas, pero eso no pareció importar al OKW.

Ante la diversidad de criterios Hitler optó por una solución salomónica. Una parte de la fuerza acorazada estaría cerca del frente y otra en París. En abril la 21ª PzDiv ocupó posiciones cercanas a Caen, y en la conferencia del 21 de mayo Hitler prometió a Rommel que igualmente la 130ª Panzer Lehr sería estacionada en Avranches y la 12ª SS HitlerJugend en la península de Cotentin, pero no se hizo nada para cumplir ese despliegue con urgencia y dos semanas después ambas divisiones seguían a la espera de una decisión final de marcha.

Igualmente se rechazó el despliegue de una brigada de lanzacohetes en Carentán y como ya vimos la Luftwaffe se negó a trasladar el III Flak Korp al área del Orne.

El día 5 de junio la única fuerza móvil de cierta entidad disponible en el frente de Normandía era la 21ª PzDiv. Nada más. Todas las otras recomendaciones y peticiones de Rommel, apoyadas por Rundstedt y Guderian, fueron rechazadas u obviadas. Nadie estaba dispuesto a creer que el movimiento de las fuerzas acorazadas tras el desembarco se haría imposible; además si Goering había prometido el despliegue de 1000 cazas para acabar con la superioridad aérea aliada es que no había nada que temer. Y así la primavera de 1944 pasó sin que se hiciera nada para asegurar que la batalla que se avecinaba pudiera lucharse con posibilidades de éxito.

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MiguelFiz
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Dilema

Mensaje por MiguelFiz »

El eterno dilema que tiene a admiradores y detractores del "Zorro del Desierto" en pugna enterna.

¿Cual punto de vista era mas valido?, ¿el que sostenia que las fuerzas acorazadas debian situarse en retaguardia?, ¿o el que insistia en tener a dichas fuerzas cerca de las playas?.

Se menciona que Rundstedt y Schweppenburg digamos mantenian un enfoque mas "clasico", mientras que Rommel defendia una tesis digamos mas basada en la experiencia.

Sin embargo la experiencia digamos mas inmediata, de Italia, indicaba que los esfuerzos por detener un desembarco, ya fuese en sus etapas iniciales (Gela y en menor medida en Salerno) o bien una vez que se consolidaba una cabeza de puente (caso Anzio) se estrellaban contra el muro que representaba la superioridad naval y aerea, sobre todo la primera, aunque la segunda tenia muchisima importancia, dada la extension de la costa a defender era muy dificil que aun teniendo el doble de unidades blindadas que pedia Rommel se hubiera podido detener la invasion.

En realidad me parece que Rommel, Rundstedt, Schweppenburg y demas se enfrentaban simplemene a una cuestion insoluble, me gustaria saber en realidad hasta que punto Rommel estaba consciente de ello.
Actualmente leyendo...

  • "South Pacific Air War" Volumenes del 1 al 3 de Claringbould & Ingram
    "American Amphibious Gunboats in World War II", De Robin Rielly
    "A Bright Shining Lie, John Paul Vann and America in Vietnam" de Neil Sheehan
    "
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...Si tienes que decir algo, dicelo a la infanteria de marina, los marineros no te escucharan" (Frase comun en el "slang") militar anglosajon)

Nota dejada por los marines en un transporte antes de desembarcar en Peleliu
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Mensaje por uge »

Japa escribio:
Había otra medida de gran urgencia que no se podía acometer desde tierra, que era el minado del Canal. Si se podían establecer nuevos barrajes a partir de las bocas del Sena sería factible forzar a la flota de invasión a dividirse e incluso a desviarla de sus puntos de desembarco, canalizándola hacia las áreas mejor defendidas. Ante esa petición la Kriegsmarine respondió con otra negativa y los minadores alemanes iniciaron el establecimiento de campos de minas en las bocas del Gironde ¡más de 200 km al sur de Normandía! con la excusa de proteger los accesos a los puertos usados en el sur por los submarinos alemanes, submarinos que hacía cerca de un año que ya no eran eficaces. Por supuesto no había planes para establecer barrajes de urgencia cuando los aliados estuvieran en el mar
El Marinegruppe West había identificado la costa entre Le Havre y Cheburgo como un sector particularmente expuesto a la invasión, obrando en consecuencia con una operación intensiva de minado durante el primer trimestre de 1944. La renovación de dicha barrera se hizo muy problematica desde el mes de abril, debido a las masivas contramedidas aliadas (facilitadas en extremo por el descifrado de Enigma).
Tras el dia D se ejecutaron los barrajes de emergencia planificados, utilizando por primera vez minas de presión (denominadas Oyster por los aliados) para las que, obviamente, no se habían desarrollado contramedidas. Dos esquadrones de la Luftwafee participaron desde el aeródromo de Le Mans en estas operaciones. Hasta el 21 de junio: 44 barcos aliados habían sido hundidos o dañados por minas.*

La Kriegmarine, al igual que la Luftwafee, planto cara a la Invasión con todo los medios disponibles, sabiendo de antemano que su sacrificio esaba abocado al fracaso.
* Fuente: The Last Year of the Kriegmarine ( V.E.Tarrant )[/quote]

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Es decir, después del desembarco, cuando el enemigo ya estaba en tierra y el dominio aliado del Canal era absoluto. Como suele decirse en Castilla, a buenas horas, mangas verdes.

También el Heer sabía que se enfrentaba a una tarea casi imposible, pero eso no les impidió hacer todo lo posible.

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Mensaje por uge »

Japa escribió:Es decir, después del desembarco, cuando el enemigo ya estaba en tierra y el dominio aliado del Canal era absoluto. Como suele decirse en Castilla, a buenas horas, mangas verdes.

También el Heer sabía que se enfrentaba a una tarea casi imposible, pero eso no les impidió hacer todo lo posible.
Es completamente lógico que el barraje de emergencia planeado se siembre tras el dia D, ya que su objetivo es interrumpir en lo posible el abastecimiento a las playas mediante el minado sorpresa del "Spout" (denominación aliada de los diez canales que se mantenían constantemente dragados y por los transcurria todo el trafico marítimo hacia las playas).

Saludos

satrack
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Mensaje por satrack »

La Kriegmarine, al igual que la Luftwafee, planto cara a la Invasión con todo los medios disponibles, sabiendo de antemano que su sacrificio esaba abocado al fracaso.
Mucho se ha hablado (hemos hablado) de la inoperatividad de la RM, pero encerrar la KM en Noruega para proteger el pais nordico de una pretendida invasion y la teoria de flota en potencia de Tirpitz es de ordago.
Que no estaban preparados y fueron engañados (la Kiregsmarine no la Luftwafee), es cierto, pero eso no viene al caso.
"Yo hoy no mojo la pólvora, volaremos antes" Victoriano Sánchez Barcáiztegui

En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo autor y supremo legislador de la sociedad...

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Mensaje por Japa »

Mi punto de vista (opinable como todos) es que de actuar, había que hacerlo antes del desembarco, no después, porque el momento de máxima vulnerabilidad del enemigo era en el momento de la invasión, y todo aquello que la obstaculizara contaría a favor de la defensa. Con los aliados ya firmemente asentados en tierra, dominando ambas orillas del canal, con absoluto dominio del mar y del aire, cualquier cosa que hiciera la Kriegsmarine sólo eran alfilerazos: el momento ya habia pasado. De nada valía minar unos pasos por los que había un verdadero ejército de dragaminas operando metódicamente: en cambio minar unos días antes de la invasión para canalizar el flujo del enemigo sí hubiera sido útil, porque en el día D, con una flota dantesca avanzando por el Canal, los dragaminas no podían actuar con la misma eficacia por el simple peso del tráfico naval.

Ya lo hemos comentado en Sicilia y volveremos a tocar ese punto un poco más adelante, pero la Kriegsmarine, entre otros defectos, no tenía la más mínima idea de lo que significaba una operación anfibia: su única acción parecida (lejanamente) fue la operación de Noruega, y les costó practicamente toda su escuadra
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Mensaje por Japa »

UN BREVE INCISO: LA 21ª PZDIV.

Dado que la 21ª PzDiv fue la única fuerza acorazada presente desde el mismo inicio de la campaña de Normandía hasta la retirada de la bolsa de Falaise merece la pena echarle un vistazo, ya que se trataba de una división algo peculiar.

Anteriormente nos hemos encontrado ya con esta unidad, que combatió con Rommel en África y que se organizó específicamente como PzDiv allí, siendo la única creada en ese teatro de operaciones. Posteriormente fue transferida al V Ejército en Túnez donde fue finalmente aniquilada.

A mediados del 43 se inició la reorganización de una nueva 21ª en Francia, a partir de miembros de la vieja que habían logrado salir de la trampa de Túnez, algunos veteranos de otras unidades y tropas de guarnición.

Al frente de la nueva división se puso a un curioso personaje, el general Edgar von Feuchtinger. Este militar, oficial de artillería en la reserva, no tenía experiencia de combate, y carecía de experiencia en lo relacionado con las fuerzas acorazadas. Sin embargo estaba muy bien relacionado en el partido ya que había formado parte de la organización encargada de las demostraciones populares y las grandes concentraciones ceremoniales de Nuremberg, siendo responsable de los asuntos referidos al ejército (desfiles, exhibiciones…). Gracias a ello había logrado ser ascendido a una posición de mando prestigiosa como era la de una PzDiv tan afamada como la 21. Ese cargo le garantizaba un cómodo estilo de vida al estar esta unidad acuartelada en Francia, algo que a Feuchtinger, un gran aficionado a la dolce vita, le parecía sumamente ventajoso,

Feuchtinger solía pasar la mayor parte de su tiempo de servicio en importantes asuntos confidenciales, que en general implicaban vino, locales nocturnos y faldas: su presencia en los cuarteles de la división era anecdótica. SIn embargo, y pese a su relajado espíritu castrense, no era ningún idiota, y aprovechó su influencia para rodearse de buenos mandos, en la confianza de que contando con subordinados eficaces podría desentenderse de las tediosas tareas divisionarias. Así fueron destinados a esta unidad excelentes veteranos como el coronel Oppeln-Bronikowski, oficial de caballería que a su buen hacer como carrista unía su fama como medallista olímpico (oro en Doma clásica en 1936), o el teniente coronel Von Luck, un experimentado comandante de la campaña francesa de la 7ª PzDiv, de la campaña rusa en 1941 y de la propia 21ª PzDiv en África. Luck iba inicialmente a ser destinado a la división de élite Panzer Lehr pero Feuchtinger movió sus hilos para que se lo asignaran (precisamente Luck en sus memorias nos dejó un buen retrato del carácter de su general).

Como hemos visto esta división fue finalmente desplazada desde París hasta las cercanías de Caen, con gran pesar de su jefe, que se veía obligado a realizar largos desplazamientos para continuar con sus ocios parisinos.

La 21ª, por motivos no muy claros, fue la única PzDiv que no quedó adscrita a la nueva estructura divisionaria tipo 43. Estaba autorizada a contar con tres batallones acorazados en su PzReg y aunque no llegó a desplegarlos al completo (sólo contaba con dos batallones realmente operativos en el momento del desembarco) recibió además varias unidades adicionales como el 305 batallón Flak, equipado con cañones autopropulsados de 88 mm y la 315 compañía acorazada, que si bien carecía de Panzer estaba equipada con cañones de asalto StuG IV y carros radiodirigidos BorgWard.

Por otra parte los mandos divisionarios, hombres con bastante iniciativa, aprovecharon el tiempo para mejorar el equipamiento de su unidad con medios locales. Así además de completar su equipamiento con carros franceses a la espera de reemplazarlos con material alemán, trabajaron con los talleres Hotchkiss modificando chasis de carros H-39 para reconvertirlos en cañones de asalto pesados de 105 mm. El resultado era bastante feo, pero funcional. Entre estos medios improvisados, los carros capturados, los Marder, los StuG y algo más de un centenar de Pz IV de diversos modelos la 21ª PzDiv contaba con una razonable fuerza combativa de cara a la defensa de la zona. Además tenía una buena cantidad de cañones Pak y el apoyo de los 88 del 305 FlakBon, lo que de cara a enfrentarse a los carros aliados era una buena baza.
Imagen
Uno de los improvisados cañones de asalto FH 18/40 auf Geschützwagen 38 H diseñados por el mayor Becker, de la 21ª PzDiv

La división fue desplegada formando tres Kampfgruppe con una reserva formada por el regimiento de artillería divisionaria y el regimiento antiaéreo. En las semanas anteriores a la invasión las tropas de la 21ª no estuvieron ociosas, estudiando el terreno, preparando la logística y colaborando en la construcción de defensas improvisadas.

Dado que esta unidad estaba desplegada, podríamos decir, a pie de obra de la invasión, hubiera sido lógico que jugara un papel decisivo en los combates del desembarco, pero las circunstancias se confabularon para que la única división acorazada presente en Normandía estuviera prácticamente inactiva durante las primeras 48 horas de la invasión, justo cuando más importante hubiera sido su participación.

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AL OTRO LADO DEL CANAL

¿Qué hacían en el bando aliado? ¿Cómo se estaban preparando los angloamericanos de cara al desembarco?

Al contrario que los alemanes, los mandos aliados era muy conscientes de las enormes dificultades que implicaba un desembarco de las dimensiones previstas, en el que iban a trasladarse por mar para el asalto una fuerza equivalente a cinco divisiones, más otras dos divisiones aerotransportadas que se lanzarían tras las líneas alemanas. Además esta fuerza debía crecer a toda velocidad, ya que la experiencia de Anzio mostraba que para garantizar un asentamiento firme en Francia había que llevar refuerzos a Normandía más rápido de lo que fueran capaces de hacerlo los alemanes.

A la ya de por sí ardua tarea de apoyar un desembarco de esa magnitud (recordemos que en Anzio se había usado una fuerza algo mayor de un tercio de las ahora implicadas, y en Dieppe se había dispuesto apenas de una brigada de combate) había pues que sumar el enorme esfuerzo naval requerido para trasladar diez veces más tropas en cuestión de un par de semanas, y suministros para todos ellos.

El dominio naval aliado era incuestionable, pero los alemanes confiaban en negar al enemigo las facilidades necesarias para el avituallamiento, asegurando la posesión o destrucción de los puertos adecuados para el torrente de suministros que acompañaría al ejército invasor. Contando con que los alemanes harían justamente eso, los aliados habían preparado todo lo necesario para que los suministros no dependieran de los puertos franceses. Para sorpresa de los alemanes, el enemigo traería sus propios puertos consigo y para evitar el uso de petroleros (que resultarían extremadamente vulnerables a los ataques aéreos o submarinos) se había preparado un oleoducto submarino para bombear combustible a Francia directamente desde el sur de Inglaterra.

La superioridad aérea estaba garantizada y con ella se esperaba desbaratar cualquier intentona alemana contra la cabeza de playa, algo para lo que también se contaba con el devastador poder de la artillería naval, que ya en Italia había mostrado una eficacia contra objetivos terrestres muy superior a la de los bombarderos.

El adiestramiento fue largo y duro: las tropas estaban más que preparadas para lo que suponían que se encontrarían una vez tomaran tierra. Luego, en cuanto hubiera suficientes fuerzas acorazadas disponibles, los ingleses y canadienses avanzarían desde Caen para desplegarse en la llanura al este de la península, en Falaise, y dirigirse hacia el Sena, mientras los americanos (y algunas divisiones francesas bajo mando americano) terminaban de limpiar la península de Cotentin y despejaban el puerto de Cherburgo.

Todo parecía bien planificado, pero los mandos aliados habían pasado por alto un punto muy importante: aunque el desembarco se afianzara, y una vez en las planicies las tropas aliadas avanzarían sin grandes problemas, había un paso intermedio entre las playas y Falaise. Antes de poder moverse hacia el interior de Francia tendrían que atravesar las defensas germanas. A priori no parecía un problema ya que Monty iba a tomar Caen en las 48 horas inmediatas al desembarco, pero nadie previó que el desembarco sería un éxito, la cabeza de playa se consolidaría y aún así Caen seguiría en manos alemanas.

En consecuencia no se había planeado nada para el caso de que fuera necesario abrirse paso luchando en un terreno que, en los mapas aéreos, era apenas una sucesión de suaves colinas, pero que en la práctica se iba a convertir en una batalla de pesadilla en un laberinto de obstáculos. No había ideas tácticas adaptadas a ese tipo de lucha, ni medios adecuados para llevarla a cabo: toda la preocupación se había centrado en cómo atravesar las playas, pero nadie había pensado en lo que habría detrás.

Un factor iba a ser especialmente doloroso para las tropas aliadas: la lucha contra los blindados alemanes. Todos esperaban poder batir tácticamente a los alemanes en una guerra de movimientos, pero en Normandía no iba a verse ese tipo de lucha.

¿Con qué medios contaban los aliados? Los carros de combate principales iban a ser los M-4 Sherman y, en menor medida, los británicos Cromwell. A grandes rasgos sus capacidades de protección, movilidad y armamento eran similares, y eran un adversario razonablemente digno para los Pz IV alemanes (aunque la munición CC del 75/48 le daba una importante ventaja frente a los cañones 75 aliados)

Ningún carro aliado tenía el potencial suficiente para batir a los carros Tiger y Panther. Esto no preocupaba demasiado a los estadounidenses, ya que de su experiencia en Italia dedujeron que los Tiger no eran numerosos y bastaba con flanquearlos, y no esperaban que los Panther fueran un problema muy diferente. Además los aliados habían capturado algunos AusF D y pensaron que los nuevos carros alemanes no eran demasiado fiables.

Los ingleses, al contrario que los americanos, veían con alarma el peligro de los gatos alemanes, y habían preparado una solución bajo la forma del cañón de 17 libras instalado en los Sherman Firefly. Los americanos hicieron caso omiso de los planes de sus aliados y rechazaron comprar o fabricar los 17 libras. En su lugar habían equiparon un cierto porcentaje de shermans con el cañón de 76 mm de los cazacarros M-10 y 18, pero el diseño de ese cañón no respondía ni de lejos a las expectativas creadas. Además los mandos sobre el terreno pensaban que los Sherman A1 (los primeros así armados) eran innecesarios y no eran aptos para el uso de granadas explosivas, así que los carros desembarcados en las primeras fases de la lucha eran todos Sherman con el cañón de 75 que tan buenos resultados había dado en 1943.

Sí había batallones de cazacarros M-10, ya que la teoría táctica americana implicaba que los carros de combate llevarían a cabo las misiones de penetración y explotación del éxito, mientras los Wolverine y Hellcat daban cuenta de los carros alemanes. En Anzio los M-10 habían sido muy eficaces contra los Panther, o eso pensaban los mandos, sin ver que los Pz V alemanes se habían empleado precipitadamente en un terreno inadecuado, y en movimientos ofensivos, pero ahora lo harían en forma defensiva, donde la superioridad de sus armas y corazas (que al igual que las del Tiger eran abrumadoras) marcarían la ley. En esas condiciones los cazacarros americanos, apenas blindados, tenían que acercarse a quemarropa para poder ser efectivos, y podían ser destruidos mucho antes de poder hacer algún daño a sus oponentes. En esas mismas condiciones, además, los cañones de asalto y cazacarros germanos harían estragos ya que su protección frontal y el mayor alcance de los 75 y 76,2 empleados por los alemanes les ponía igualmente a salvo de las armas americanas.

En el terreno en el que se iba a luchar en las próximas semanas los carros aliados no podrían aplicar su mejor baza, la movilidad táctica, y la infantería iba a verse en demasiadas ocasiones combatiendo en solitario o sin coordinación, ya que en otro extraño descuido las radios de la infantería y de los carros operaban en diferentes longitudes de onda y nadie había previsto cómo podrían comunicarse adecuadamente las tropas con su apoyo blindado.

A eso se sumaba un error en el empleo de las unidades americanas, que era el de no dotar a las divisiones de infantería con un batallón acorazado propio. En su lugar se empleaban batallones independientes que se asignaban a las divisiones de infantería de acuerdo a las necesidades de cada momento. Eso daba una notable flexibilidad al despliegue acorazado, pero implicaba que las unidades acorazadas no se adiestraban en la coordinación con la infantería dentro de las propias unidades, luego no sólo no había medios de comunicarse entre los carros y los infantes, sino que ni siquiera había tácticas comunes.

Esto podría haberse paliado si las tropas aliadas hubieran ido adecuadamente dotadas de un buen equipamiento contracarro, pero no era el caso. El arma CC individual de los infantes era o bien el lanzacohetes bazooka americano o el inglés PIAT. Ambas armas de carga hueca sólo eran útiles a distancias estremecedoramente cortas contra el lateral de los gatos alemanes (inútiles del todo contra el frontal de un Tiger o un Panther) y sólo eran relativamente eficaces contra otros vehículos como los Pz IV i StuG. No deja de ser curiosa esta grave deficiencia en el armamento individual de los aliados, porque habían tenido ocasión de sobra de ver los PanzerFaust alemanes, devastadores contra cualquier carro del momento (incluidos los germanos). Los propios alemanes habían tomado el Bazooka americano y le habían corregido su principal defecto, el escaso calibre de 60 mm, rediseñándolo como el Panzershreck de 88 mm, tan letal como los PanzerFaust.

En cuanto a los cañones CC, aunque había algunos buenos cañones CC como el 17 libras remolcado o el 90 mm americano (un antiaéreo que podía usarse en fuego CC), y la artillería de campaña aliada podía emplearse contra los ataques acorazados enemigos con una devastadora eficacia, en los combates que se avecinaban el arma estándar sería el cañón de 57 mm del US Army (una licencia del homólogo inglés de seis libras), que si bien podía batir objetivos medianamente protegidos no era más útil contra los carros alemanes de lo que lo habían sido los 37 mm alemanes contra los T-34. Su único uso exitoso era contra laterales, traseras o cadenas, pero frente a la coraza principal de los vehículos enemigos su empleo era un suicidio directo.

Así pues los aliados no habían previsto ni las tácticas ni los medios necesarios para la lucha que tendrían que librar desde el momento en que se afianzaran en tierra hasta que pudieran hacer valer su superioridad material en la guerra de movimientos. Esa falta de visión marcó el desarrollo de los combates hasta mediados de agosto, produciendo una agotadora guerra de desgaste que ningún mando angloamericano había previsto.

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INVASIÓN

El 5 de junio reinaba un ambiente de tranquilidad en los cuarteles alemanes, motivado por el atroz tiempo que había sobre el Canal. Lluvias, fuertes vientos, oleaje… en esas condiciones parecía lógico suponer que los aliados pospondrían el asalto. Una vez perdida la marea baja tendrían que esperar al menos un mes: más tiempo para preparar la defensa.

Rommel había concertado un encuentro con Hitler: esperaba convencer al Führer para que visitara el frente y se hiciera una idea por sí mismo de la situación, tal vez en la esperanza de que sobre el terreno sería más fácil hacerle entender la necesidad de un mando más racional y, quizás, refuerzos adicionales. Partió hacia el Este, con la idea de aprovechar para visitar a su familia y marchar camino del OKW al día siguiente.

El general Feuchtinger estaba esa noche en una de sus misiones confidenciales en París, bastante lejos de cualquier teléfono donde nadie pudiera localizarle.

El comandante del III FlakKorp fue llamado a consultas al cuartel general de Goering en Prusia Oriental, sin previo aviso y, por supuesto, sin avisar a Rommel ni a nadie de su Estado Mayor de su ausencia.

Considerando el estado del mar, la Kriegsmarine consideró que no había nada que temer y no hubo ningún tipo de patrulla marítima. Por supuesto la Luftwaffe tampoco realizó ninguna operación de reconocimiento aéreo, porque con esa tormenta ningún avión, aliado o alemán, podría volar.

Resumiendo: todo el mundo fuera y la casa sin barrer.

El mando alemán en Francia estaba ciego, disperso y confiado porque los meteorólogos creían que el temporal se mantendría durante unas semanas convirtiendo junio del 44 en uno de los meses climáticamente más tempestuosos que se recordaban. Sin embargo los alemanes no tenían medios para obtener datos de primera mano del Atlántico, y los aliados sí.

Las tropas de Eisenhower se embarcaron el día 4 para desembarcar el 5, pero la tormenta abortó el asalto: Ike estaba redactando un informe asumiendo toda la responsabilidad del fracaso. Entonces recibió noticias sobre el tiempo: el temporal se mantenía, pero una masa de altas presiones se acercaba desde el Oeste y estaría sobre el Canal en cuestión de horas. Sería una mejoría breve, pero coincidiría más o menos con las mareas y tal vez durara lo suficiente como para lanzar el ataque. Eisenhower lo pensó, aceptó el riesgo y ordenó que todo el dispositivo se pusiera en marcha: la resistencia francesa (al igual que el ABWERH) escuchó en la radio un mensaje, blessent mon coeur d'une langueur monotone.

La suerte estaba echada: una de las mayores flotas de todos los tiempos empezó a cruzar el Canal mientras sobre sus cabezas el cielo se cubría de aviones.

Había llegado la hora.
Última edición por Japa el 07 Mar 2008 13:06, editado 6 veces en total.

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SORPRESA Y REACCIÓN

Las vicisitudes del amanecer del día 6 de junio no entran dentro del área de este estudio: digamos solamente que las tropas aliadas lograron establecerse en la costa sin demasiada oposición, a excepción de las tropas que desembarcaron en Omaha y se encontraron con la durísima resistencia ofrecida por la 352ª InfDiv, una unidad veterana cuyo despliegue en las líneas defensivas había pasado inadvertida. Igualmente las tropas aerotransportadas lograron tomar tierra sin demasiados problemas, y aunque no se logró tomar Caen en el plazo previsto el asalto había sido un éxito.

Al margen de la 352ª, las tropas alemanas que combatieron en las primeras horas del desembarco eran fuerzas estáticas, y la 352 era hipomóvil. SIn embargo en Caen estaba la 21ª PzDiv cerca de la 716ª de infantería, otra unidad en buenas condiciones de lucha, bien situadas para hacer frente a los desembarcos ingleses en Sword ¿Cómo reaccionó la única fuerza acorazada disponible el día D?

Inicialmente, sin reacción. Hasta la mañana no fue posible hacerse una idea clara de lo que estaba ocurriendo, y en ausencia del general nadie se puso al cargo de la unidad y los mandos regimentales tuvieron que actuar de acuerdo a su criterio.Aunque se le localizó en París y se puso en camino a toda prisa, Feuchtinger, confuso y aturdido, no estaba en condiciones de dirigir el contraataque, pese al apremio del general Richter, de la 716ª.

Hay una cierta niebla en torno a las instrucciones que tenía la 21ª PzDiv en caso de una emergencia. El general Speidel, del EM de Rommel, afirma que la división había recibido órdenes explícitas de contraatacar sin esperar órdenes del cuartel general en cuanto se iniciara la invasión, sin embargo Von Luck no menciona esas órdenes. Rommel, por su parte, acusó al jefe de la 21ª de negligencia e incumplimiento de las órdenes. Lo más probable es que sí estuvieran en la mesa de Feuchtinger, entre un buen montón de documentos ya que el general no era demasiado dado al trabajo administrativo (ni a ningún otro).

La situación empezó a aclararse con la mañana: a medida que llegaban informes de las tropas cercanas a las áreas de desembarco de los paracaidistas los mandos regimentales pudieron hacerse una idea de las dimensiones del asalto. Más o menos a las cinco horas de iniciada la invasión las tropas del 125ª PzGrReg, al mando de Von Luck, estaban combatiendo contra los paras en torno a Troarn y Colombelles mientras Richtie organizaba un contraataque con tropas de ambas divisiones para recapturar los puentes de Bénouille, en manos de los aliados.

El contraataque fue encabezado por tropas del 192 PzGrReg apoyados por algunos vehículos acorazados. Otras tropas del 125ª trataron de romper las líneas inglesas cerca de Herouvillete. Ambos ataques estuvieron mal coordinados y carecían de suficiente fuerza, siendo rechazados por los paracaidistas.

El general Marcks, al cargo del LXXXIV Korp, vio con claridad que el principal objetivo inglés era Caen y alertó a la 21ª para que se lanzara un contraataque con toda la fuerza acorazada disponible por el norte de la ciudad. El asalto fue dirigido por el coronel Oppeln-Bronikowski al mando del 100º PzReg y apoyado por un batallón del 192º PzGrReg. Los carristas de la 21ª carecían en su mayoría de experiencia, y los panzer avanzaron frontalmente contra las avanzadillas inglesas, que les recibieron con una lluvia de fuego. La artillería y los Firefly de la 3ª InfDiv británica barrieron las líneas alemanas, que se dejaron en el terreno una treintena de Pz IV. Las tropas del 192º PzGrReg, por el contrario, lograron abrirse camino apoyados por algunos de los carros restantes, y enlazaron en la playa con las fuerzas de la 716ª que resistían frente a las tropas desembarcadas.

Los alemanes estaban en condiciones de arremeter contra la cabeza de playa. En ese momento llegó una nueva oleada de planeadores con más paracaidistas y carros ligeros Tretarch. La súbita aparición de nuevas tropas enemigas y fuerzas acorazadas literalmente caídos del cielo acabó con los nervios de Feuchtinger que, temiendo que su división se viera envuelta desde el aire, ordenó la retirada en vez de continuar presionando. Así concluyó el contraataque de los panzer el día D.

Con todo, la acometida de la 21ª PzDiv, aunque tardía y descoordinada, no fue infructuosa, ya que logró frenar el avance de las tropas británicas hacia Caen, y las previsiones de Montgomery para una rápida penetración hacia Falaise quedaron cortadas de raíz.

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Me disculparéis que deje el hilo parado un par de días: por fin he recibido el libro "grenadiers" de Kurt Meyer y antes de continuar quiero contrastar lo que tengo ya escrito con sus comentarios sobre la batalla de Caen.

Mick
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Mensaje por Mick »

ok, disculpado, pero no nos hagas esperar demasiado, que esto está excelente, un saludo.

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ENCONTRONAZO EN CAÉN

La previsión inicial de Montgomery, tomar Caen el día 6, no se cumplió. Pero nadie puede acusar al mariscal inglés de rendirse al primer contratiempo (ni al segundo, ni al tercero… si el empecinamiento fuera una virtud el vizconde de El Alamein sería su espejo. Monty consideró que no habría problema en capturar la ciudad al día siguiente del desembarco, porque la principal oposición, la 21ª PzDiv, no parecía capaz de hacer frente a sus tropas. Organizó un asalto por parte de dos InfDiv canadienses y sus correspondientes brigadas acorazadas de apoyo (al igual que los estadounidenses con sus divisiones triangulares de infantería, los ingleses estructuraron el apoyo blindado a sus fusileros con unidades de carros independientes). Las tropas debían hacerse con el aeropuerto de Carpiquet y desde ahí rodear los flancos del casco urbano. La tarea parecía fácil porque los defensores del aeropuerto, tropas de campaña de la Luftwaffe, lo abandonaron a la carrera durante los bombardeos del día 6.

Los defensores sin embargo no estaban ociosos: Rommel había obtenido permiso para desplegar dos PzDiv adicionales en el sector antes del desembarco y ante la llegada del enemigo las divisiones del I SS PzKorp se pusieron inmediatamente en marcha. La que más cercana era la 12 SS PzDiv HitlerJugend y su primer grupo de combate, al mando de Kurt Panzer Meyer llegó justamente a la zona de Caen el 7 de junio, lo que fue una proeza dada la superioridad aliada (porque los prometidos 1000 cazas a reacción de la Luftwaffe no aparecieron ni el día 6, ni el 7 ni ninguno de los siguientes).

Las fuerzas de Meyer se desplegaron en torno a Carpiquet. Estas primeras tropas de la HitlerJugend, dos regimientos de PanzerGrenadier apoyados por un batallón acorazado con Pz IV, debían unirse a la 21ª PzDiv para lanzar un inmediato contraataque hacia la cabeza de playa. Los alemanes confiaban en que, al igual que en Anzio, los aliados necesitarían un tiempo para reorganizarse, concentrar fuerza y avanzar hacia el interior. Como sabemos eso no iba a suceder: si algo habían aprendido los aliados en Italia es que la rapidez de movimientos era imprescindible. Sin embargo la punta de lanza inglesa que se dirigía hacia Caen confiaba en encontrar tan solo unas posiciones desiertas

Mientras las fuerzas de Meyer se disponían a avanzar hacia la costa, la 3ª división canadiense, apoyada por la 9ª brigada acorazada, apareció ante sus ojos. De la descripción que da Meyer de los combates se deduce que los carristas aliados se movieron sin prestar demasiado interés al reconocimiento, como si no hubiera enemigos delante. Fue un terrible error.

Los cachorros de Meyer actuaron con gran rapidez y tendieron una eficaz emboscada a los sherman atacantes: a 9ª brigada fue a caer en medio de un diluvio de fuego que la obligó a retirarse dejando cerca de la tercera parte de sus carros sobre el terreno. Sin apoyo blindado los canadienses tan sólo pudieron aferrarse al terreno y rechazar los furiosos asaltos de los enfebrecidos miembros de las Juventudes.

Por suerte para los canadienses los alemanes no habían podido trasladar a la vez toda la HitlerJugend y no tenían de la suficiente concentración de tropas como para barrer al enemigo. El PzGrReg de la 21ª que debía haber apoyado el avance de los HitlerJugend no llegó a aparecer y los jóvenes SS tuvieron que combatir sin apoyo, en medio de una tremenda barrera artillera, ya que a la artillería de campaña de los canadienses se sumó de inmediato la devastadora acción de los cañones navales.

Hay que decir que el empleo de la artillería naval aliada fue una desagradable sorpresa para los alemanes. La Kriegsmarine había afirmado al OKW que los cañones navales no serían una amenaza importante más allá de los 8 o 10 km de la línea de costa, pero los primeros combates en torno a Caen probaron que ese cálculo estaba muy equivocado. Los proyectiles de navales no sólo caían en torno a las tropas en primera línea de combate, sino que batían sin problemas la retaguardia germana más allá de la ciudad, a más de 15 km de las playas. Su eficacia impidió que los alemanes pudieran enviar refuerzos en apoyo de los soldados de la Hitlerjugend.

Un problema adicional (que pronto se volvió gravísimo) fue el de la concentración de fuerzas. Los dos PzGrReg de Meyer fueron lanzados al combate casi nada más llegar, y sus panzer de apoyo apenas pudieron llegar a tiempo para incorporarse a la lucha. Lo lógico hubiera sido esperar unas horas al menos para concentrar las fuerzas acorazadas y golpear el día 8, pero no había tropas disponibles para contener a los aliados y los panzergrenadier fueron enviados al combate antes incluso de disponer de combustible para sus vehículos. A medida que pasaron los días se repitió el mismo proceso, y las unidades que iban llegando al frente eran mandadas de inmediato a la batalla.

Esta situación fue debida a que las únicas fuerzas de infantería presentes en la zona y capaces de combatir con eficacia, las InfDiv 352ª y 716ª fueron casi destruidas en la primera jornada de combates y tan sólo quedaron operativos algunos restos aislados. Las tropas de guarnición cercanas carecían de eficacia táctica y por orden del OKW fueron concentrándose en torno a Cherburgo: cualquier apoyo de infantería que requiriera la defensa de Caen debía venir de fuera.

Sin embargo Hitler estaba convencido de que la invasión del día 6 era un bluff, y que de inmediato se produciría el desembarco principal en Caláis, así que las tropas del XV ejército, con 7 divisiones de infantería y otras tantas en reserva, permanecerían allí inmovilizadas a la espera de que desembarcara el ejército fantasma de Patton, que a su vez estaba preparando al III ejército del US Army para desplegarse en Normandía en cuanto hubiera suficiente espacio. Rommel solicitó inmediatamente que al menos cuatro de las divisiones del XV se mandaran a Normandía, pero su petición cayó en oídos sordos. En las primeras fases de la batalla sólo dos divisiones de infantería, la 346ª y la 77ª, llegarían al frente.

Rommel igualmente pidió que las tropas de guarnición en las islas del Canal, entre las que había incluso un PzReg, se desplegaran de inmediato en el continente, al igual que las tropas de guarnición en Bretaña. Dado que las islas eran el único suelo inglés en manos alemanas Hitler se negó en redondo, condenando a esas tropas a la inactividad hasta su rendición. En cuanto a Bretaña, la Kriegsmarine declaró que sostener esas posiciones era imprescindible ya que allí estaban las bases de sus submarinos (submarinos que no luchaban desde hacía casi un año) e igualmente se rechazó la petición.

El resultado de la operación de desinformación aliada y la necedad del OKW fue que las tropas acorazadas alemanas que irían llegando por partes a Normandía a lo largo de toda la batalla no podrían concentrarse adecuadamente para una contraofensiva ya que serían desplegadas de forma fragmentaria para sostener el frente. Una situación parecida se había vivido el año anterior en Kursk, cuando la falta de infantería forzó al IV PzArm de Hoth a desplegar parte de sus fuerzas acorazadas para cubrir su flanco occidental, perdiendo así bastante empuje en su avance hacia el norte. En Normandía la superioridad aérea enemiga haría las cosas mucho más difíciles ya que los movimientos de despliegue y concentración sólo podrían hacerse de noche, y para empeorar las cosas, las noches ya de por sí breves de junio se irían acortando más a medida que se acercara el mes de julio.

(No obstante no todo eran malas noticias para Rommel. El 10 de junio los aliados le hicieron un inesperado favor bombardeando el puesto de mando que Von Schweppenburg acababa de establecer en Le Caine. El general sólo fue herido, pero quedó tan anímicamente afectado que dejó de intervenir en las operaciones, lo que contribuyó a simplificar la caótica estructura de mando alemana)

El día 8 la Panzer Lehr inició su despliegue al sur de la HitlerJugend. El equipamiento de estas dos unidades fue una muy desagradable sorpresa para los aliados. Los Panther y Tiger (la Panzer Lehr tenía algunos adscritos) estaban en su elemento en la lucha defensiva y los PzIV y StuG no les iban a la zaga. Los Panzergrenadier iban a sacar de sí todo lo mejor de su experiencia táctica y en el extraño terreno de Normandía los angloamericanos no iban a poder hacer valer el peso de su ventaja en material y movilidad. Además de estas fuerzas Rundstedt consiguió convencer a Hitler para que se enviara como refuerzo a la Liebstandarte, la Das Reich y tres regimientos pesados. Las unidades acorazadas más poderosas de Alemania iban a colisionar frontalmente con las tropas de Montgomery.

La rápida penetración que los aliados esperaban en los primeros días del desembarco se iba a convertir en una feroz lucha de desgaste: ahora empezaba de verdad la batalla por Caen.

Leiva
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Mensaje por Leiva »

Una de las personas que más hizo por favorecer el desembarco aliado sin duda fue Feuchtinger.

Feuchtinger no tenía experiencia de combate en la SGM. Por supuesto, no tenía ninguna experiencia en el manejo de las divisiones panzer. Se había hecho un nombre como organizador de paradas militares, a través de las cuales consiguió buenos contactos con Hitler y el partido nazi.

Feuchtinger fue posteriormente juzgado por los alemanes y condenado a muerte y degradación, aunque se le conmutó la pena de muerte y paso a servir como un artillero más hasta que pudo rendirse a los ingleses.

Es ilustrativa la opinión que tenía Von Luck de él:

"Cuando pienso en nuestros valientes soldados que tan brillantente lucharon, y en los miles de muertos, heridos y desaparecidos, no puedo evitar reprochar a Feuchtinger el habernos hecho tan mal servicio."

Aquí se cubriron todos de gloria: Rundsted, Rommel, el OKW, Schmundt, ...

Sólo tenían una división acorazada en Normandía y nombran a este elemento para mandarla.
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Mensaje por Japa »

La responsabilidad es exclusiva del OKW: los nombramientos de los generales de las PzDiv no dependían de Rommel o Rundstedt, sino de Schweppenburg, y él respondía directamente ante el cuartel del Führer. Había sobradas pruebas del caracter de Feuchtinger, pero como el partido le protegía y Bormann dormía a la puerta del dormitorio de Hitler no era posible relevarle. Si nos fijamos un poco, podemos ver que todos los problemas, tirando del hilo, acaban en el mismo punto
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Es más, ROmmel acusó directamente a Feuchtinger de incompetencia y desobediencia a las órdenes por su actuación el día 6, pero nadie hizo caso al respecto, y sólo se le destituyó cuando se le hizo la misma acusación en el invierno del 44, esta vez por parte de las Waffen
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Satur
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Mensaje por Satur »

A pesar de todo, el buen resultado que dieron las reacciones rápidas como las de Marcks o la Hitlerjugend nos dan idea de lo que podría haber conseguido un sistema de mando mejor organizado, con comandantes agresivos o buenos tácticos interpretando adecuadamente los planes del enemigo.
Cuando el líder eficaz ha dado por terminado su trabajo,
la gente dice que todo ocurrió de un modo natural.
LAO TSE.

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VILLIERS SÛR BOCAGE

Dado que los primeros intentos habían fracasado por la rápida reacción germana, Montgomery decidió lanzar un asalto en fuerza con un cuerpo completo para el día 12 de junio. Esta vez no iba a usar tropas del montón: el asalto iría encabezado por la 7ª división blindada, los veteranos Dessert Rats, y la 51ª de Higlanders: la crema del ejército británico.

Para ese momento no sólo las primeras PzDiv estaban desplegadas en torno a Caen sino que también habían llegado los Tiger del 101 SS SpzAbt y una brigada de lanzacohetes. Monty no esperaba, empero, una resistencia inquebrantable ya que en los combates de días anteriores (como el intento de la 21ª PzDiv de romper las líneas de los paras ingleses en Escobille) habían sido rechazados sin mayores dificultades gracias al devastador fuego de la artillería aliada.

Los alemanes, al igual que el día 7, habían organizado una contraataque hacia la cabeza de playa para el día 12, así que cuando los ingleses iniciaron su movimiento el 11 de junio el enemigo estaba haciendo lo propio. La barrera artillera inicial cogió por sorpresa a los alemanes, pero tras el aturdimiento inicial se prepararon a dar la bienvenida a las tropas aliadas.

La 21ª PzDiv se llevó lo peor del bombardeo, pero se repuso con la suficiente rapidez como para rechazar a los Higlanders que, al igual que los canadienses unos días antes, no tuvieron más remedio que aferrarse al suelo y sostener sus posiciones.

Pese al fracaso de los escoceses las cosas no parecían ir mal para los aliados: a lo largo del día 12 y gracias a la eficacia del apoyo artillero la 7ª división acorazada se movió hacia Caen, con la idea de rodear la ciudad aprovechando el hueco que habían abierto en el frente hacia el pueblo de Villiers sûr Bocage. Al final del día parecía que la ruptura del frente alemán era definitiva.

La mañana del 13 su columna de avanzada entró en el pueblo y se encontró de frente con cinco Tiger de la 2ª compañía del 101 SS SpzAbt, al mando del célebre Michael Wittmann. En lo que se convertiría en uno de los combates acorazados más célebres de toda la guerra los Tiger emboscaron, cortaron la retirada y aniquilaron a la columna acorazada británica que dejó sobre el terreno dos docenas de carros entre Cromwells, Stuarts y Fireflies, más otros tantos vehículos de transporte.

Sólo la dura reacción de los infantes ingleses forzó la retirada de los alemanes cuando sus cañones CC, casi a quemarropa, lograron inutilizar la rueda motriz del carro de Wittmann. Él y su tripulación se retiraron cubiertos por sus compañeros. Pese a ello las fuerzas británicas estaban tan asombradas por lo sucedido que la división se detuvo para reorganizarse antes de continuar su avance.

El mismo día 13 una compañía de carros de la Panzer Lehr trató de romper las líneas aliadas en Villiers, pero tras un duro combate contra las posiciones CC de los ingleses tuvieron que replegarse. Sin embargo el frenazo al avance inglés fue suficiente como para dar tiempo a que se desplegara la 2ª PzDiv, recién llegada tras un tránsito de tan solo dos días (un récord que dice mucho del excelente adiestramiento al que había sometido a sus tropas el general Von Luettwizt). Esta unidad, equipada con Pz IV, V y VI (había incorporado algunos de los Tiger del 507 SpzAbt) era una fuerza formidable e inesperada para los británicos. Los panzergrenadier reconquistaron Villiers y estabilizaron el frente.

La segunda intentona de Montgomery había fracasado estruendosamente y los Tiger habían pasado a convertirse en la pesadilla de los carristas aliados.

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UN EXTRAÑO CAMPO DE BATALLA

Si nos fijamos, en estos primeros combates en Normandía se repite una pauta: los aliados avanzan a ciegas, siendo sorprendidos por los defensores que, pese a la aterradora lluvia de proyectiles, sostienen sus posiciones. ¿Cómo era esto posible? Después de todo los aliados tenían el dominio absoluto del aire y los buques podían cubrir visualmente objetivos casi hasta 20 km al interior, ya que el terreno era bajo, sin formaciones montañosas ni quebradas. La respuesta está en una peculiaridad de la agricultura normanda.

Si tomamos un mapa del año 44 de Normandía en el que venga detallado el tipo de terreno agrario podemos ver una amplia extensión denominada como bocage que ocupa todo el área entre Cherburgo, Coutances y Caen. Geográficamente se trata de una planicie ligeramente ondulada, sin elevaciones más allá de 120 ó 150 m. Al margen de algunas carreteras centralizadas en Caen, el resto del país estaba cruzado sólo por vías agrarias, pero no parece una tierra impracticable, al menos desde el aire, y los aliados no estaban muy preocupados al respecto en sus planes antes del día D. A ras de suelo, sin embargo, la cosa cambiaba mucho.

Bocage es un término normando que podría derivar del antiguo término francés Boscage, es decir, bosquecillo, y describe un terreno formado por granjas familiares de mediana o pequeña extensión delimitadas por setos que forman una especie de cuadrícula un tanto caótica, generada a lo largo de siglos y siglos de compartimentación del suelo. Sin embargo el término castellano seto se queda muy corto a la hora de definir el bocage. Las únicas estructuras similares en Europa son los Hedgerows de la campiña inglesa.

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Vista del paisaje del bocage en la península de Cotentin

El Bocage está formado por sólidos muros de vegetación y tierra formados a lo largo de casi ocho siglos. Su función no era sólo delimitar, sino además impedir que la lluvia arrastrara el suelo fértil, así que a la hora de hacer el seto los granjeros normandos primero acumulaban un talud, aproximadamente de medio metro de alto y uno de ancho, a veces un poco más, sobre el que sembraban arbustos y herbáceas que lo sostuvieran. Con el tiempo el talud se compactaba, se asentaba y crecía ya que la hojarasca. las raíces y la retención de polvo y barro iba aumentando su volumen. De forma natural iban arraigando allí árboles, enredaderas, zarzales… el resultado tras centenares de años de crecimiento es algo que sólo puede describirse como un ecosistema lineal, dotado de una asombrosa variedad de plantas y animales residentes de todo tipo, desde topillos e insectos hasta tejones y zorros, con una base de sólido suelo vegetal repleto de raíces de hasta dos metros de altura y tres de anchura en algunos sitios (y de media un metro de altura y anchura), cubierto de una vegetación espesa y entrelazada virtualmente impenetrable a todo lo que no sea una buena carga de dinamita o un leñador con muchos días de trabajo disponibles. Tras la guerra parte del Bocage fue arrancado para reconvertir el uso agrario de las tierras, pero afortunadamente se ha reconocido el enorme valor ecológico de esas murallas verdes y tanto en Normandía como en Gran Bretaña se ha establecido una legislación estricta para la protección de un medio natural asombroso nacido de la mano del hombre.

Imagen
Estructura de un seto típico del bocage normando

Pero en 1944 lo único que veían los aliados era un paisaje de pesadilla en el que era imposible avanzar por los caminos rurales porque la espesura los convertía en el paraíso de las emboscadas. La única solución era atravesar los setos, pero eso implicaba unas habilidades tácticas que nadie se había molestado en desarrollar.

Los alemanes tampoco se habían planteado jamás que un día el Bocage sería un campo de batalla, pero desde el primer día de combates advirtieron la asombrosa ventaja que ese tipo de terreno daba al defensor e improvisaron métodos de combate que iban a convertir la vida de sus enemigos en un infierno. Al igual que en Italia, la habilidad táctica del soldado alemán iba a dio de sí lo mejor en un escenario improvisado y en unas condiciones de lucha que día a día iban a volverse más atroces.

El esquema defensivo alemán se estableció en base a pelotones de infantería posicionados en los escaques formados por la vegetación, usualmente en las esquinas posteriores, desde las cuales era posible cubrir adecuadamente con armas automáticas y lanzagranadas ( a veces también con cañones Pak de 50 o 75 mm) todo el muro frontal barriendo a cualquier fuerza enemiga que tratara de penetrar a través de los caminos o atravesando los setos.

Imagen
En este mapa de Osprey (Op. Cobra) puede verse la extensión del bocage. Al tratar de flanquear Caen por el suroeste los ingles se metían de lleno en él, al igual que los americanos al tratar de avanzar hacia el sur.

En los puntos desde donde era posible batir extensiones de terreno más amplias se emplazaban los cañones CC de largo alcance, los Flak de 88 y los vehículos acorazados, cubriendo así las rutas por las que podrían penetrar las columnas de carros enemigos. La propia densidad del Bocage hacía que la artillería aliada, naval o de campaña, fuera muy poco efectiva en apoyo de la Infantería porque la naturaleza del terreno impedía observar adecuadamente la situación real de los blancos a la hora de apuntar con precisión y la tremenda solidez de los setos actuaba como colchón contra la metralla en las barreras artilleras. La observación aérea no ayudaba porque desde el aire era virtualmente imposible distinguir nada en el asombroso puzzle de las granjas normandas. Los observadores de enlace de la artillería tenían el mismo problema. Se dio el caso de observadores que daban los datos estimados de su propia posición, ordenaban fuego, y luego calculaban el error del tiro con respecto a donde ellos estaban.

En ese campo de batalla los panzer y Stug, bien camuflados, estaban en su salsa, ya que sus frontales bien blindados y el mayor alcance de sus armas (no sólo los 88 y 75 L/70, ya que los 75 L748 eran más eficaces que los de los Sherman o Cromwell) les hacían invulnerables ante los blindados enemigos, y en donde no estaban presentes blindados ni Pak los panzergrenadier sembraban el terror entre los carros aliados con sus demoledores PanzerFaust y PanzerSchreck (versión alemana mejorada y aumentada del americano M1 Bazooka) tremendamente efectivos a las cortas distancias en que se combatía.

Imagen
Vista de uno de los setos normandos en la actualidad, bastante más despejados que los de hace sesenta años

Los carros aliados no podían avanzar sin más en apoyo de la infantería, porque los caminos eran una trampa mortal cubierta por una red de armas de largo alcance y el campo a través requería del apoyo directo de la infantería, pero el sistema americano de divisiones triangulares de Infantería apoyadas por brigadas independientes de carros había impedido un buen adiestramiento en operaciones combinadas. Los ingleses, con una doctrina de apoyo acorazado similar, tenían el mismo problema. Por supuesto los Sherman podían tratar de atravesar los setos a toda velocidad, pero para ello los remontaban, dejando al descubierto su vientre, un blanco enormemente vulnerable, y aunque no fueran destruidos era fácil que al caer del remonte volcaran.

Se suponía que en casos así los cazacarros debían cubrir el avance de los Sherman, pero los Wolverine estaban mucho más desprotegidos que los M-4 y eran un blanco fácil para la infantería alemana. Así las cosas ni carros ni cazacarros podían avanzar en el laberinto de las granjas, y sin apoyo blindado ni una eficaz cobertura artillera los infantes tampoco podían abrirse paso porque cada recodo podía esconder una emboscada.

Más adelante veremos cómo se decidieron los combates del Bocage. Ahora sólo añadiré que los mandos aliados se vieron obligados a repensar todas las ideas previas que traían de Inglaterra para hacer frente a algo que ningún manual de táctica había incluido jamás. En esa tarea los estadounidenses se mostraron mucho más eficaces que los ingleses, no sólo por su mayor capacidad de improvisación, sino porque resulta mucho más sencillo aprender que olvidar, y los ingleses traían mucho más lastre intelectual.

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CHERBURGO (Y ORADOUR)

Mientras los ingleses trataban de cumplir con su objetivo de hacerse con Caen como paso previo a la ruptura hacia el interior de Francia las tropas estadounidenses iniciaban las operaciones previstas tras el desembarco: ampliar la cabeza de playa en el Oeste, despejar la península de Cotentin y tomar el puerto de Cherburgo. Se trataba de eliminar cualquier amenaza enemiga por ese lado, hacer sitio para el despliegue del III Ejército de Patton y capturar unas buenas instalaciones portuarias a fin de aumentar el flujo de tropas y suministros.

Rommel y Rundstedt ya habían solicitado inmediatamente tras el desembarco que se sacasen las tropas de Cotentin y Cherburgo tras demoler el puerto, ya que su posición era muy arriesgada y la pérdida de esas fuerzas era casi segura, pero recibieron la respuesta que ya estaban acostumbrados a escuchar: había que defender Cotentin hasta el último hombre. Así pues el VII Ejército, al mando del general Dollmann, se enfrentaría a las tropas de Bradley.

El VII no era una fuerza demasiado impresionante a comienzos de junio, ya que la mayoría de las unidades acorazadas estaban frente a las posiciones británicas. A lo largo de las líneas americanas Dollmann sólo desplegaba la 3ª división paracaidista, la 91ª aerotransportada, la InfDiv 352 (muy diezmada), tres divisiones de guarnición (las 243ª, 275ª, desplegada en Cherburgo) y una PzGrDiv, la 17ª, que era la única unidad dotada de medios pesados de combate. Se decidió adscribirle la PzDiv Panzer Lehr y la SS Das Reich, pero la primera estaba comprometida desde el día 8 en los durísimos combates de Caen, y la Das Reich estaba en tránsito, sometida a la presión aérea de los aliados y los ataques del maquis. No lograría llegar a Normandía hasta el 26 de junio y una vez en la zona la mayor parte de sus tropas serían desviadas hacia Caen.

Hasta ahora no se han mencionado en este texto los crímenes nazis. Las unidades acorazadas, como fuerzas de primera línea, no se vieron envueltas abiertamente en las acciones de exterminio en el Este, aunque hubo casos donde en la furia del combate se cometieron desmanes (parece haber sucedido así en la tercera batalla de Kharkov, donde se dio muerte a millares de heridos soviéticos) y hombres como los miembros de la Totenkopf, formada con personal de seguridad de los campos de concentración, no eran precisamente hermanitas de la caridad. Es probable que en Ucrania se cometieran desmanes con la población civil, pero si fue así no han trascendido. Sin embargo en la campaña normanda las cosas cambiaron, por obra de la división Das Reich, al mando de Christian Tischen. Esta unidad fue trazando una línea de sangre durante su avance hacia la península normanda, ofreciendo a los franceses una muestra del trato que recibían los pueblos de Europa Oriental a manos de los ubbermensch.

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El 8 de junio la división inició su marcha, encontrándose con los primeros conatos de resistencia en Groléjac. Ahí no hubo represalias pero sí unos km más adelante en Roufillac, donde una veintena de rehenes (entre ellos mujeres y niños) fueron ejecutados en el restaurante Marty. Los combates se sucedieron más al norte, de forma que al final del día la división había perdido varias horas de avance y había empezado a cubrir de inmundicia su nombre.

El 9 de junio hubo nuevos enfrentamientos en torno a Tulle y nuevas represalias: 99 personas seleccionadas al azar fueron ahorcadas. Los enfrentamientos continuaron en torno a Limoges. Entre las bombas y las emboscadas los hombres de la Das Reich tenían los nervios crispados.

Los primeros combates de importancia en el sector occidental del VII ejército se iniciaron el día 10 de junio cuando las tropas americanas iniciaron el avance por Carentan. Ese mismo día, los hombres de la Das Reich llegaron a la población de Oradour sûr Glane: buscaban a un oficial que había sido capturado por el maquis, el mayor Kämpfe. Al no conseguir pistas iniciaron la matanza y ya no se detuvieron: 190 hombres fueron fusilados, 245 mujeres y 207 niños fueron quemados vivos.

El día 11 los soldados que defendían Carentan empezaron a ceder sus posiciones: sin apoyo blindado ni suministros la resistencia era prácticamente imposible. Mas al sur los hombres de la Das Reich estaban dinamitando el pueblo de Oradour tratando de ocultar los hechos: su coartada (no demasiado imaginativa) era que el pueblo había quedado destruido y toda la población muerta al volar accidentalmente los centenares de polvorines que debía tener la resistencia en las casas.

El 12 los paras de la 101 limpiaron el pueblo expulsando a los defensores (casualmente paras también, del 6º regimiento de Fallschirmjäger). La Das Reich retomó su avance hacia el campo de batalla, sembrando el camino de ahorcados y fusilados.

La noche del 12 al 13 de junio los Fallschirmjäger alemanes fueron reforzados por tropas y StuG de la 17ª PzGrDiv. Al amanecer asaltaron las posiciones de la 101 en Carentan, pero pese a lograr hacer recular a los paras y expulsarlos del pueblo, el contundente apoyo de la artillería de campaña americana y un contraataque de la 2ª División Acorazada lograron restablecer la situación.

Sin fuerzas para frenar a los estadounidenses, las defensas alemanas fueron cayendo rápidamente y los americanos avanzaron a gran rapidez hacia el Oeste de la península. Hitler autorizó retirar las tropas, pero no a posiciones defensivas en torno a Cherburgo, sino a una línea trazada arbitrariamente sobre el papel para defender la península entera. Por supuesto la nueva línea cedió y el 22 las tropas del general Collins (9ª División de Infantería) iniciaban el asalto a la ciudad, que cayó en la siguiente semana.

El puerto de Cherburgo no estaba utilizable cuando los americanos se hicieron con él, pero al menos se había logrado despejar de enemigos la península de Cotentin. Era el único haber en la cuenta aliada tras el desembarco, ya que Caen resistía frente a Monty y el objetivo de ampliar la cabeza de playa no se estaba cumpliendo

Las primeras tropas de la Das Reich fue llegando a las posiciones del VII Ejército entre el 23 y el 25 de junio. Pese a las protestas de Rommel no se tomaron medidas contra sus integrantes por los sucesos acaecidos durante su marcha. Oradour Sûr Glane sigue hoy en día tal cual la dejaron, como testimonio de ese mundo ideal que pensaban construir los nazis.
Última edición por Japa el 10 Mar 2008 11:43, editado 1 vez en total.

Jpuente
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Mensaje por Jpuente »

Japa escribió:Por supuesto sin apoyo aéreo, sin blindados y sin suministros la nueva línea cedió y el 22 las tropas del general Collins (9ª División de Infantería) iniciaban el asalto a la ciudad, que cayó en la siguiente semana.
¿Te refieres al General 'Relámpago' Collins? Este mandaba el VII cuerpo de Ejército USA. Supongo que esa división estaba encuadrada dentro de ese cuerpo, pero no queda claro en el texto.

Por otro lado sigue así, como siempre me está encantando, como el resto de la historia :dpm: :dpm: .

Saludos
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En efecto, me refiero al general Lawton Collins. La 9ª formaba parte del VII Cuerpo
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COMPÁS DE ESPERA

Tras los primeros fracasos ingleses Monty decidió dar un golpe definitivo a los alemanes en torno a Caen. Esta vez ni iba a andarse con chiquitas, ya que para la operación Epsom (los ingleses habían adoptado la costumbre de llamar a sus operaciones con nombres de carreras hípicas) lanzaría al combate una división acorazada, dos de infantería y dos brigadas acorazadas independientes: más de 50000 hombres y 600 carros de combate con la misión de romper a través de una estrecha sección del frente. Organizó el asalto para el día 21 pero había circunstancias que escapaban a su control, y el tiempo era una de ellas

En todo el frente normando se impuso una tensa pausa a parir del día 19 de junio, debido a una tremenda tormenta que sacudió el Canal y las costas. Imposibilitada de volar, la aviación aliada se vio forzada a permanecer en tierra. Los dos Mulberries aliados sufrieron enormemente con el viento y el oleaje y el americano quedó casi destruido. Con el mal tiempo era imposible mantener el suministro necesario como para preparar el asalto, y sin apoyo aéreo sería muy arriesgado iniciar cualquier operación, así que Monty aplazó cinco días sus planes.

Dicho sea de paso, siempre se ha alabado el papel indispensable de los Mulberries para la estrategia aliada, pero precisamente la destrucción del americano tira por tierra esa consideración. Los estadounidenses tenían sus propias ideas sobre el tema y sólo habían aceptado usarlo ante la insistencia de Churchill. Así que cuando la tormenta pasó opinaron que ya habían sido suficientemente educados y no se molestaron en reconstruir el puerto, limitándose a acercar los barcos a las playas Utah y Omaha, embarrancarlos en la arena cuando la marea estaba baja y descargarlos para reflotarlos en la siguiente marea alta: el resultado fue un volumen de suministros que casi duplicaba al conseguido con el Mulberry (2.900 tn diarias frente a 1500 con el puerto artificial). El esfuerzo de ingeniería invertido en los Mulberries impresionó muchísimo a los mandos alemanes, pero en realidad era innecesario.

Por cierto que eso implicaba que a partir de la última semana de junio los estadounidenses iban a disponer del doble de suministros que los ingleses, con interesantes consecuencias. Pero volvamos con Montgomery.

El VIII Cuerpo fue puesto al mando del general O'Connor, contando como fuerza acorazada con la 11ª acorazada, al mando de Pip Roberts, uno de los generales que habían ganado sus laureles en África al frente de las Dessert Rats. Al contrario que su general, la 11ª era una unidad de nueva formación, bien equipada pero sin experiencia de combate, al igual que una de las dos brigadas independientes que apoyarían el asalto. Tan sólo la 4ª Brigada Acorazada era una unidad veterana. En cuanto a la infantería, no había sido adiestrada adecuadamente en la cooperación con los carros porque en la planificación táctica inglesa la punta de lanza acorazada no requería apoyo de infantería. Una mala idea, como se vería muy pronto.

Por supuesto los alemanes no estaban ociosos. El empeoramiento del tiempo dio un respiro a los defensores que fue aprovechado para acelerar el tránsito de las unidades, trasladar suministros y mejorar el despliegue defensivo. Además se produjeron algunos ajustes en la jefatura.

Tras la conferencia de Margival, en la que Hitler volvió a negarse a enviar tropas desde Caláis y a consentir ningún repliegue operativo en Normandía, la cadena de mando en torno a Caen quedaba establecida con Rundstedt como jefe del mando occidental, Rommel al cargo del Grupo de Ejércitos B, a sus órdenes el 7º Ejército comandado por Dollmann, desplegado al Oeste, frente a las posiciones estadounidenses, y el PzGr Oeste al mando de Scheppenburg frente a las fuerzas británicas y canadienses, que contaba con los SS PzKorp I y II a las órdenes respectivas de Sepp Dietrich y Paul Hausser (el II SS PzKorp, no obstante, aún no había llegado a la zona). Sin embargo el jefe del PzGr Oeste fue dejando más responsabilidades en manos de su inmediato subordinado, el general Eberbach, hasta entonces en el cargo de Inspector de las Fuerzas Acorazadas de Reserva. Habría más cambios en el mando, ya que Normandía resultaba muy poco saludable para los generales alemanes: en la primera semana de lucha habían muerto Marcks, comandante del LXXXIV Cuerpo y Witt, de la HitlerJugend, Schweppenburg estaba bastante afectado tras el ataque aéreo a su cuartel y Dollmann, caído en desgracia por la pérdida de Cherburgo, se suicidaría antes de fin de mes.

Pese a todo hacia finales de junio las fuerzas disponibles eran ya suficientes como para volver a plantearse una nueva concentración acorazada de cara a un ataque contra la cabeza de playa aliada. Además el III Flak Korp había organizado por fin su despliegue en Normandía y disponía en torno a Caen de unas 20 baterías de 88 mm en apoyo de las fuerzas acorazadas. Los ingleses al adelantarse otra vez a los preparativos alemanes, iban a morder un durísimo hueso.

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OPERACIÓN EPSOM

El 25 de junio el VIII y XXX cuerpos iniciaron sus movimientos preliminares contra las posiciones alemanas de Rauray. La 49ª división de infantería debía preparar el terreno para que los veteranos de la 15ª escocesa pudiera abrirse camino la día siguiente, pero se dio de frente contra los Panzergrenadier de la Hitlerjugend apoyados por fuerzas de la Panzer Lehr. Los ingleses fueron rechazados tras un duro combate y el terreno circundante, y sobre todo las vitales colinas cercanas a Rauray, permanecieron en manos de los alemanes.

Los escoceses iniciaron su asalto al día siguiente apoyados por la 31ª brigada acorazada, una unidad que se estrenaba en Epsom. Tras una fenomenal barrera preparatoria (lo que ya era una marca de la casa en las operaciones de Montgomery) se movieron inicialmente sin dificultades, pero a los pocos kilómetros se vieron envueltos en una feroz pelea cuerpo a cuerpo, ya que las posiciones que habían sido machacadas tan concienzudamente por la artillería estaban prácticamente vacías ya que los alemanes se habían retirado prudentemente a otras posiciones más atrás, mucho mejor protegidas.

Imagen
Posiciones en torno a Caen. Mapa de Wikipedia

Pese a todo los escoceses lograron abrirse camino hacia St. Manvieu, amenazando el flanco occidental de las posiciones germanas de Caen. En ese momento se inició un contraataque acorazado liderado por los carros de la 21ª PzDiv que sólo pudo ser rechazado gracias al intenso apoyo artillero. Cheuz fue tomado al final del día, pero el pueblo había sido reducido a escombros en una feroz lucha que dejó a las tropas aliadas al borde del agotamiento.

Por su parte la 11ª acorazada pasó a la ofensiva hacia los cruces del río Odon, sólo para caer en un entramado de posiciones CC bien defendidas y una red letal de fuego tendida por los 88, que barrieron a los Sherman de avanzada desde las alturas tras las líneas alemanas. Sin apoyo de infantería los carros de O'Connor ni siquiera podían acercarse a su objetivo así que se envió a la brigada de reserva de los escoceses en su ayuda.

Al final del día 26 estaba claro que las previsiones para Epsom habían sido demasiado optimistas. Ni los combates preliminares ni la barrera artillera habían dado resultado alguno, y no sólo no se habían cubierto los objetivos esperados sino que las escasas ganancias de terreno se habían pagado muy, muy caras. El precio no iba a bajar porque las colinas seguían en manos alemanas.

Las tropas germanas también estaban sufriendo fuertes bajas en los combates, y la noche del 26 las primeras tropas de la Leibstandarte se desplegaron tras las líneas amenazadas a modo de reserva a medida que iban llegando de Bélgica. Igualmente las fuerzas de la Das Reich iniciaron su despliegue y se esperaba la inmediata llegada del 503 SpzAbt, el 102 SS SpzAbt y las 9ª y 10ª SS PzDiv del II SS PzKorp. Sin embargo con la mejoría del tiempo las unidades en tránsito volvieron a sufrir la contundencia del poder aéreo aliado.

El 27 los escoceses volvieron a la carga apoyados por los fusileros de la 43ª Wessex y los carros de la 11ª. En vez de una rápida penetración la lucha se convirtió pronto en otra pelea metro por metro. A primera hora de la tarde se alcanzo finalmente el Odon y los escoceses establecieron una cabeza de puente en la otra orilla. Ahora las tropas de O'Connor trataban de abrirse camino hacia Grainville, pero el VIII Cuerpo estaba muy extendido a lo largo de una ruta muy estrecha (que pronto fue conocida como pasillo escocés) y sus flancos estaban muy expuestos, lo que fue aprovechado por los alemanes para un nuevo contragolpe acorazado, esta vez a cargo de los Panther de la HitlerJugend apoyados por los Tiger del 101 SS SpzAbt. Los escoceses lograron sostenerse gracias al devastador fuego de la artillería aliada, pero de nuevo llegó la noche sin que se hubiera logrado romper el frente alemán.

Al día siguiente la cosa no fue mejor. Los carros de la 11ª división y la 29ª brigada acorazada fueron frenados por una contundente barrera CC ya que los alemanes habían tenido tiempo sobrado de calcular los movimientos enemigos y establecer bien sus posiciones, y tan solo se logró mejorar algo la posición aliada ganando algo de terreno en la cabeza de puente y forzando nuevos cruces del odon, que aliviaron el tráfico de suministros. La lucha se centró en torno a la posesión de la colina 112, la única altura de la zona desde la que era posible dirigir el tiro de artillería contra el área de Caén. A lo largo del día los escoceses lograron hacerse con ella pero al caer la tarde los panzergrenadier lograron reconquistarla.

Para entonces la Liebstandarte y la Das Reich estaban ya completamente desplegada en el frente y las otras dos divisiones SS estaban por fin en Normandía. Sin embargo la fuerza real de esas unidades era relativa: las dos primeras llegaban seriamente castigadas en su tránsito y las SS PzDiv 9ª y 10ª eran unidades muy mediocres, con escasa experiencia de combate. Por su parte la HitlerJugend estaba diezmada tras varias semanas de lucha ininterrumpida: el 26º SS PzGrReg, que había llevado el peso de los combates, apenas alineaba ya la fuerza de un batallón, al igual que el 12º SS PzReg, cuyos carros habían sido empleados como apagafuegos, volando de un sector a otro.

Con nuevas divisiones acorazadas de refresco, Rommel inició los preparativos para un golpe acorazado. Por desgracia para los carristas alemanes el día 29 el tiempo despejó del todo en la península: los cazabombarderos y la artillería naval impusieron su ley sobre las concentraciones de panzer. Aún así a media tarde del 29 la 9ª SS PzDiv inició su asalto sobre las posiciones escocesas, apoyada al sur por la Das Reich y algo más al oeste por la 10ª SS PzDiv. El frente aliado reculó, pero resistió con la llegada de refuerzos acorazados y a la caída de la noche los panzer fueron rechazados. No obstante las pérdidas de O'Connor eran muy altas. La 11ª Acorazada fue duramente diezmada y de acuerdo a la observación aérea y los informes de Ultra los contraataques del día 29 habían sido tan sólo un tanteo. La noche del 29 al 30 de junio el VIII se preparó ante la inminencia de una ofensiva alemana de gran magnitud.

Las tropas se atrincheraron en las posiciones del pasillo escocés y aguardaron a lo largo del día 30, pero no sucedió nada. El día 1 de julio los alemanes retomaron su ofensiva, pero la aviación y los cañones navales se cebaron con las divisiones recién llegadas. La Das Reich descubrió ese día que luchar en Normandía no era tan fácil como quemar niños: sin saberlo, los artilleros aliados estaban saldando la cuenta de Oradour. Al caer la tarde la ofensiva germana había muerto antes de empezar, al igual que la operación Epsom, finalmente cancelada.

Las esperanzas de Monty, una vez más, quedaron frustradas. Aunque se había ganado terreno hacia Caen la ciudad seguía en manos del enemigo, las líneas alemanas no se habían roto y las tropas aliadas estaban desplegadas en un saliente bastante vulnerable. Lo único positivo que se había conseguido era desmantelar el II SS PzKorp, en el que Hitler tenía puestas muchas esperanzas, en apenas dos días de combates.

El general Dollmann murió el 30 de junio poco antes de presentarse a una corte marcial acusado de traición y cobardía por la pérdida de Cherburgo. Fue reemplazado al mando del VII por Paul Hausser, siendo el primer general SS al mando de un ejército. A su vez Hausser fue reemplazado al frente del II SS PzKorp por el general Bittrich.

El ascenso de Hausser trajo duras protestas por parte de Rommel y Rundstedt ya que ponía a unidades del Heer bajo el mando de un general de las Waffen SS, y con el I SS PzKorp al mando de Sepp Dietrich ahora todas las fuerzas acorazadas alemanas estaban bajo el control de los generales Waffen.

(En puridad no debería usarse el término "general" al hablar de los mandos de las Waffen SS ya que ese grado era ajeno a la escala de mando de la Guardia Negra: Hausser, Dietrich y Bittrich eran Oberstgruppenführer, pero a efectos de simplificación seguiremos usando los términos militares)

De lo dicho no debe deducirse que los mandos de las SS y los del Heer estuvieran en constante disputa: de hecho la colaboración era abierta y la relación entre las divisiones Waffen y sus homólogos del Heer era de franca camaradería. Hombres como DIetrich o Hausser eran tan críticos con las decisiones militares de Hitler como Rommel o Rundstedt. El problema era que el Heer temía verse reemplazado o absorbido por el ejército político de Himmler, y las abiertas preferencias de Hitler levantaban muchas ampollas. Por otra parte es posible que hubiera otra cuestión de fondo, ya que algunos testimonios (principalmente el del general Speidel) avalan que Rommel estaría en contacto directo con los conspiradores del 20 de julio, y a estos la presencia de los generales SS al mando de la Panzerwaffe no debía resultarles demasiado tranquilizadora.

El baile de mandos continuó. A primeros de julio Rundstedt fue relevado del mando y reemplazado por el mariscal Von Kluge. Schweppenburg apoyó la petición de Rundstedt de retirar las tropas de Caen, y compartió el destino del mariscal, siendo reemplazado oficialmente por Eberbach. De momento hacia Normandía sólo llegaban nuevos generales, porque Hitler seguía empecinado en la amenaza de un desembarco en Caláis y no se envió ninguna división desde allí.

En el campo de batalla la situación volvía a quedar en tablas, pero sólo aparentemente, porque aunque ambos bandos habían sufrido grandes pérdidas los británicos las iban a compensar muy pronto, mientras que el 7º Ejercito estaba muy debilitado tras tres semanas de lucha casi continua, el II SS PzKorp había quedado casi fuera de combate en sus primeras jornadas de lucha y ahora que la península de Cotentin estaba segura los estadounidenses estaban empezando a presionar para abrirse camino, ya que los ingleses no parecían estar haciéndolo demasiado bien.

No obstante los americanos también tenían sus propios problemas.

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Japa
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Mensaje por Japa »

Con este apartado he completado el trabajo de edición de todo lo que tenía escrito. A partir de ahora iré redactando desde cero, así que la cosa irá más lenta.
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Satur
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Mensaje por Satur »

Un excelente trabajo Japa, no te apresures, lo importante es que sigas manteniendo la calidad como hasta ahora :dpm:
Cuando el líder eficaz ha dado por terminado su trabajo,
la gente dice que todo ocurrió de un modo natural.
LAO TSE.

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Mensaje por Felix_Feito »

Y mientras, insisto, vete pensando seriamente en públicarlo
¡Pero no dispares más, hombre, que le vas a dar a alguien!

Dicho desde una trinchera republicana a otra nacional. Y pararon...

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