Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

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Flavius Stilicho
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Cierto a pesar de sus numerosas crisis y periodos de división, China siempre ha tendido a la unificación y es heredera de ese Imperio Han que tantas veces se ha comparado con el Imperio Romano.
En ese aspecto los chinos han triunfado donde los romanos "hemos" fracasado, aunque no necesariamente nos hubiera ido mejor...


"Con más facilidad se les llama bravos a los audaces que seguros a los prudentes".

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pepero
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por pepero »

Flavius Stilicho escribió:Ya he hablado un poco de ello, pero está bien comentarlo aparte pués es una cuestión importante. Las cifras es posible que estén exageradas pero probablemente menos de lo que podamos pensar. China tenía una población de en torno a 100 millones o más de habitantes por esas fechas, por tanto en teoría había potencial humano. A lo largo del texto suelo hablar indiferentemente de mongoles, Yuan o simplemente norteños para diferenciarlos de los Song del Sur. Lo cierto es que los ejércitos mongoles y especialmente la Armada eran chinos. El componente puramente mongol sería reducido y probablemente centrado en la caballería. Sí vemos a generales mongoles al frente de unidades navales, junto a otros chinos (tanto del Norte como nuevos súbditos) pero la presencia "mongola" en las armadas me imagino que sería testimonial.
En el fondo, bajo dirección mongola, la conquista del Sur de China fue una unificación llevado a cabo por los propios chinos que triunfaron donde los mongoles por sí mismos nunca lo hubieran hecho. La Armada Yuan no es otra cosa que una Armada china, al servicio del régimen mongol, y modelada bajo el patrón de la propia Armada Song a la que debía enfrentarse.

Respecto al número de naves, ya comenté que los cronistas chinas, dejando aparte exageraciones, no dejan muy claro como se distribuyen por tipos y tamaños. Mil naves pueden parecer muchas pero sí 900 de ellas son meros botes estilo sampán, sería poca cosa. En cualquier caso recordar que un largo y bullicioso río como el Yangtsé circulaban por esa época miles de embarcaciones comerciales. Según Marco Polo, más que por todos los ríos y mares de Europa.
Es decir algo parecido, guardando las distancias, a lo que hicieron los españoles en la conquista de América. Se aprovecho el potencial humano, las tribus sometidas y explotadas, para destruir los imperios que existían en el Nuevo Mundo.

Saludos.
Pepe
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

Flavius Stilicho escribió:Cierto a pesar de sus numerosas crisis y periodos de división, China siempre ha tendido a la unificación y es heredera de ese Imperio Han que tantas veces se ha comparado con el Imperio Romano.
En ese aspecto los chinos han triunfado donde los romanos "hemos" fracasado, aunque no necesariamente nos hubiera ido mejor...
Ya lo decía Sun Yat Sen; los europeos han luchado por cuál es la religión verdadera, por su señor o su reyezuelo, por la ideología "más justa", o por su nación particular; pero los chinos siempre han luchado por lo mismo, por quién será el próximo emperador...y eso vale también para la guerra entre Mao y Chiang, aunque se revistiera de lucha ideológica y aunque (oficialmente) no haya un emperador en China :-
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Poliorcetos »

Muy bueno, muy ilustrativo. Me ha impactado el para mi desconocido asedio a Xiangyang. Imponentes murallas. Amplia plataforma para la artillería, bien labrados sillares, solidez enorme. Pocas torres, poco más que en las puertas (puertas-torre) Y no sé si para el tiempo de la batalla contaba con este impresionante foso, el río circunvalando la ciudad. Ya excavaron, ya.

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Complicado asedio con esas distancias. El alcance aumentado de los trabucos de contrapeso era la diferencia. Con esa anchura de foso, pocas máquinas podrían operar, superadas además por la mayoraltura de los defensores. Y los proyectiles explosivos, algo que se comenta poco y considero fundamental.

Por otra parte, las ciudades con amplios ríos o mar, siempre disponen de pesca para comer, como Constantinopla, complicado derrotarlas por hambre. En los peñascos, estilo Crac, como no comieran gorriones, otra cosas no había. El ganado vivo, complicado. Ese tema me hace dar al coco mucho.
Prometí también que no haré guerra ni paz ni pacto a no ser con el consejo de los obispos, nobles y hombres buenos, por cuyo consejo debo regirme.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Lutzow »

Ya estamos con el Krak, que según las crónicas estaba abastecido para un asedio de dos años, y que si cayó fue porque lo defendían cuatro gatos y aún así por una traición (bueno, o un pacto disimulado, es un asunto peliagudo...). No creo que una guarnición tan importante como la de Xiangyang pudiese alimentarse solo de la pesca, tendría unas reservas enormes de alimentos, amén de lo que pudiese entrar en algunas de la expediciones de socorro...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

El problema de las ciudades era que a más defensores, más bocas que alimentar :~i
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Poliorcetos escribió:Muy bueno, muy ilustrativo. Me ha impactado el para mi desconocido asedio a Xiangyang. Imponentes murallas. Amplia plataforma para la artillería, bien labrados sillares, solidez enorme. Pocas torres, poco más que en las puertas (puertas-torre) Y no sé si para el tiempo de la batalla contaba con este impresionante foso, el río circunvalando la ciudad. Ya excavaron, ya.

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Complicado asedio con esas distancias. El alcance aumentado de los trabucos de contrapeso era la diferencia. Con esa anchura de foso, pocas máquinas podrían operar, superadas además por la mayoraltura de los defensores. Y los proyectiles explosivos, algo que se comenta poco y considero fundamental.

Por otra parte, las ciudades con amplios ríos o mar, siempre disponen de pesca para comer, como Constantinopla, complicado derrotarlas por hambre. En los peñascos, estilo Crac, como no comieran gorriones, otra cosas no había. El ganado vivo, complicado. Ese tema me hace dar al coco mucho.

Ya se habla en esa época de los problemas que supuso el foso para los sitiadores. Las ciudades fortificadas chinas solían contar con impresionantes murallas. De hecho parece que era muy raro que una fortaleza china cayera a causa de una brecha en la muralla. Si se tomaban por la fuerza, o era por escalada o tomando alguna puerta. De hecho concentrarse en las puertas era el procedimiento "habitual" y no extraña que cada vez nos encontremos en China con puertas cada vez más fortificadas y mejor protegidas.
Como bien dices, para los chinos los proyectiles explosivos eran muy importantes. De hecho el termino "pao" que evolucionó hacia referirse a cañón o pieza de artillería, parece que originalmente se refería a un proyectil explosivo. De ahí que se argumenta que cuando los chinos nombran "huihui pao" al fundíbulo o trabuco de contrapeso lo vieran más como otra clase de "lanzabombas" que como un "lanzapiedras".

De Xiangyang ya comentamos que se refleja que hubo escasez de sal y ropa, pero no parece que llegara a haber gran escasez de alimentos en sí, por lo que aparte de grandes reservas debía ser capaz de autoprovisionarse; a pesar de que debía tener una gran guarnición. Como dice Antigono, estas enormes ciudades fortificadas chinas requerían de una gran cantidad de tropas para defenderlas eficazmente.

Aquí hay una ilustración del Wujing Zongyao, que ya he mencionado varias veces en el texto:
Imagen
Mas o menos esto sería la típica muralla china de la época. Un foso, a ser posible grande. Tras él vemos una pequeña muralla o empalizada que según el documento recibía el nombre de muralla para ovejas y caballos, por lo que la zona hasta la muralla principal se debía usar para tener (o al menos pastar) ganado. Vemos como la puerta está protegida por una barbacana.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Poliorcetos »

Gracias por compartir estos conocimientos. Ahora, me toca recalcular también para ovejas. Había echado un número gordo para vacas.
Una vaca de 400 Kg, que se puedan aprovechar 250 de carne (los huesos para buenos caldos y los órganos también se comen) daría 1.000 raciones de 250gr. En la Wiki leí que había 8.000 soldados defensores, tiro de ese número (desconozco en qué se basa y que la carne sería para los soldados) así que tendrían que matar 8 vacas al día. Ahora el rendimiento de los pastos. A 5.000kg por Ha, y un consumo de 50kg por vaca y día, podríamos tener hasta 100 vacas por Ha. Pero claro, con digamos 20 días de reposo para el pasto, necesitaríamos 20 Ha para 100 vacas, que darían para comer a los 8.000 soldados durante 12,5 días. También, con un número muy gordo, de 3.000m de perímetro de murallas (3 lados de 1km) y una anchura de la berma de 50m, salen 15 Ha, así que disminuimos el número de vacas. Quedan, además de las ovejas, cerdos y gallinas, mis favoritas.

Estos números seguro que hay quien los conoce y maneja con precisión, yo no. Sólo es un indicativo de la cantidad de alimento que puede proporcionar el ganado vivo. Y queda el tema caballos, si los mantenían o se los comían, pues también consumen. La pesca es el gran recurso. Perdón por la salida de tiesto.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

4.4 La campaña costera; 1276-1279.
Un grupo de oficiales y cortesanos “patriotas” o “lealistas” se negó a rendirse a los Yuan. De entre ellos, los más destacados fueron los conocidos como “los tres leales ministros de los Song”: Wen Tianxiang, Lu Xiufu y Zhang Shijie.
A Zhang Shijie ya le hemos visto intentando sin éxito detener el avance norteño por el Yangtsé. Cuando Shijie abandonó la capital Song no sólo se llevó las naves que pudo reunir, sino que junto a otros oficiales de la Corte, consiguió escamotear a dos hermanos del emperador; Zhao Xi (7 años) y Zhao Bing (4 años). Zhao Xi fue proclamado como nuevo emperador con el nombre de Duanzong.

Los fugitivos se refugiaron en Fuzhou, en la provincia costera de Fujian. Fujian era conocida por su gran tradición marítima por lo que Shijie pudo rápidamente reforzar la armada Song e incluso pasar al contraataque contra una armada Yuan que todavía no se sentía muy cómoda en mar abierto.
Los primeros contraataques fueron incursiones rápidas y exitosas; mientras que por tierra se intentaban recuperar ciudades que los Yuan habían dejado prácticamente desguarnecidas.
Los problemas vinieron cuando se intentaron objetivos mas ambiciosos. En junio un escuadrón de mas de cien naves fue prácticamente aniquilado (perdiendo 77) cuando intentó tomar Guazhou. Al siguiente mes fracasó un intento de tomar por sorpresa a la escuadra Yuan en el puerto de Tongzhou (Nantong) en la entrada del Yangtsé.
Mas tarde, el propio Shijie, con “mil naves”, se dirigió contra la isla de Zhousan, con la intención de tomarla, bloquear el puerto de Mingzhou (Ningbo) y controlar el sur de la bahía de Hangzhou. Sin embargo el comandante mongol Qaradai consiguió hacerle huir de vuelta a sus bases.

En el otoño de 1276, los Yuan estaban en condiciones de proseguir su avance contra los “rebeldes”. Varias columnas avanzaron por tierra mientras que por mar la escuadra mongola iba avanzando de manera coordinada con dichas columnas. Qaradai, al mando de la vanguardia de la escuadra Yuan, derrotó en un par de enfrentamientos a los Song. Sin embargo no pudo impedir que la armada Song evacuara Fuzhou el 24 de diciembre. Los Song aprovecharon una intensa niebla para escapar.

La itinerante corte Song, se dirigió hacia el puerto de Quanzhou (conocida como Zaiton) en Fujian. Quanzhou era un gran puerto comercial y estaba en manos de Pu Shougeng, un magnate local con grandes intereses marítimos. Shougeng se mostró dispuesto a acoger a los fugitivos pero Shijie desconfiaba, sospechando que tenía tratos con los Yuan, lo que era cierto. Varios oficiales animaron a Shijie a dar un golpe de mano, arrestar a Shougeng y hacerse con la ciudad y su importante flota mercante. Shijie no se atrevió pero varios hombres por su cuenta se hicieron con algunas naves de Shougeng. El resultado es que Pu Shougeng tuvo una excusa para cerrar las puertas de la ciudad, se negó a ofrecer suministros a la armada Song y cuando llegaron los Yuan se pasó abiertamente a ellos.
Shijie intentaría conquistar Quanzhou, poniéndola bajo sitio entre julio y septiembre de 1277. Pero Pu Shougeng logró retener la ciudad hasta la llegada de refuerzos Yuan. El experimentado Shougeng se convertiría en un gran activo para los Yuan proporcionando naves y suministros navales con los que continuar la campaña.


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Zhang Shijie.


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Liu Yong Hua. Mongoles combatiendo en el interior de una ciudad china. Los Yuan tuvieron que enfrentarse a rebeliones instigadas por los “lealistas” Song.


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La caída del Imperio Song, movimientos militares.



Los Song se habían tenido que retirar de Fujian para refugiarse en la provincia de Guandong, en el delta del Zhujiang (el río de las Perlas). La capital provincial de Guangzhou vivió intentos combates, con los Song recuperándola por tres veces de manos Yuan. Una escuadra Yuan colaboró en la recaptura de Guangzhou mientras otra permanecía vigilante en Fujian para hacer frente a las incursiones Song.
En diciembre de 1277 la escuadra Yuan de Liu Shen se dirigió contra la base naval Song sita en Tsuen Wan y estos tuvieron que evacuarla. La Corte Song tuvo que ir saltando de base en base, mientras recibía la demoledora noticia de que Guangzhou, recapturada por cuarta vez, había vuelto a caer.
Durante uno de los continuos traslados de la armada de Zhang Shijie, en enero de 1278, la flota se vio atacada por un tifón provocando que el emperador niño cayera al agua. Aunque fue rescatado, enfermó de muerte y tuvo que ser reemplazado por su hermano pequeño, que recibió el título de emperador Dibing. Tras el tifón la retaguardia Song fue alcanzada por la escuadra de Liu Shen que consiguió capturar 200 naves.

Zhang Shijie dirigió la armada Song hacia el oeste, en dirección a la isla de Hainan y la península de Leizhou; pero los Yuan se habían adelantado y se habían hecho con la región. Shijie lanzó varios ataques contra la península pero fue repelido. A su vez Guangzhou, que se había alzado por quinta vez, cayó de nuevo en manos de los Yuan.
Los Song se iban quedando sin opciones y muchos partidarios fueron abandonando la causa. Hubo un plan para trasladar al emperador a Champa (Indochina) pero finalmente se optó por recluirse en un reducto fortificado: la isla de Yaishan (o Yamen), dominada por el monte Ya que le daba nombre. Bordeando la isla a través de canales se podía acceder a una especie de bahía interior, protegida por acantilados.


Imagen
Una maqueta de una nave fluvial/costera de la época. Obsérvese los estabilizadores a los lados para evitar volcar.


Imagen
Una flotilla de juncos Yuan.


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Una reconstrucción de la cubierta de un junco de guerra de la época, con sus piezas de artillería.



Batalla de Yaishan (19/03/1279).
El encargado de aplastar el último reducto Song era el general Zhang Hongfan. Kublai Kan le dio completa autoridad a finales de 1278 sobre la operación de limpieza de los últimos reductos Song. Aunque previamente otros chinos “han” habían desempañdo papeles relevantes en las campañas mongolas, era la primera vez que uno recibía el mando supremo de una campaña. Hongfan escogió como su segundo al príncipe de origen tangut Li Heng.

Zhang Shijie contaba con unas 700 naves (“mil” según alguna crónica) en Yaishan. Varios oficiales recomendaron que la armada se situara a la entrada del canal de acceso a la bahía pero parece que Shijie temía que algunos aprovecharan la oportunidad para escapar. Los suministros escaseaban desde que los Yuan habían retomado las ciudades costeras próximas.
Shijie adoptó de nuevo una táctica que tan mal resultado le había dado en el pasado; anclarlos juntos formando una masa compacta, con las proas hacia fuera y las esquinas de la formación reforzadas con naves equipadas con torres. Según los Yuan la formación Song se asemejaba a una ciudad amurallada. El general sureño demostró que algo sí había aprendido y se preocupó por ordenar preparativos para hacer frente al fuego: se aplicó una capa de barro para prevenir incendios, se instalaron “tuberías” de bambú para bombear agua y se organizaron equipos con ganchos para atrapar y desviar los potenciales brulotes.

Zhang Hofan contaba con una armada de 500 naves según un cronista, testigo presencial de la batalla a bordo de la armada Song. En dicha crónica se relata que 200 naves “se perdieron” y llegaron tarde a la batalla; lo que no queda claro es si esas 200 son en exceso de las 500 presentes desde el principio o bien habría que sustraerlas.

Las primeras naves Yuan empezaron a llegar a Yaishan el 22 de febrero -tras capturar una nave Song que les confirmó la presencia de la armada sureña en dicho refugio-, y para el 7 de marzo ya estaba presente el grueso de la armada, de tal forma que Hongfan inició una primera aproximación. La armada Yuan trató de pasar por el norte de la isla de Yaishan pero las aguas tenían poco calado por lo que tuvo que girar para después rodear la isla por el Sur.
Dado que Shijie había abandonado la isla, haciendo embarcar a la gente, los Yuan la tomaron; movimiento que privó a la armada Song de su principal fuente de agua fresca y leña. Hongfan desestimó instalar piezas de artillería en la isla para bombardear al enemigo, por temor a que estos huyeran. El principal temor de Hongfan era que los líderes Song escaparan con su niño emperador y la guerra prosiguiera.

Inicialmente se intentó provocar la rendición; no sólo privando de suministros básicos a la armada Song sino mediante interlocutores. A bordo del insignia de Hongfan, se encontraba Wen Tianxiang, reciéntemente capturado en tierra mientras seguía alentando la resistencia contra los Yuan. Tianxiang se negó a redactar una carta para Shijie, rechazando de pleno tanto someterse él a los Yuan como fomentar la sumisión de sus colegas. Hongfan también recurrió a un sobrino de Shijie para intentar convencerle de rendirse, pero sin éxito.
La soga se fue cerrando aun más sobre los Song, cuando los Yuan consiguieron localizar canales al Norte de Yaishan por los que consiguieron introducir naves ligeras, al mando de Li Heng. Shijie envió sus propias naves ligeras contra las de Li Heng pero fueron rechazadas. La presencia al norte de la escuadra ligera Yuan dificultó todavía más la obtención de suministros.

Hubo un intento de apoyar a la armada Song por parte de lealistas de la zona que reunieron un enorme número de botes e intentaron llegar por el norte de la isla. No se trataba de gente de guerra y fueron fácilmente vencidos. Con las embarcaciones capturadas se hicieron brulotes pero el ataque fue un fracaso debido a las medidas adoptadas por los Song, ya mencionadas.
Faltos de suministros, recurriendo a beber agua de mar y comer cereales sin cocinar, los Song vieron como la disentería se extendía entre sus fuerzas. Hubo al menos un intento fallido de romper el bloqueo, pero aunque fracasó sólo unos pocos de entre los Song desertaron.


Imagen
Wen Tianxiang (1236-1283), al que vemos aquí capturado por los mongoles tras liderar una rebelión contra las fuerzas Yuan, se convertiría en un símbolo popular en China de patriotismo y rectitud, al negarse a someterse a los Yuan a pesar de las generosas ofertas que recibió.


Imagen
Mural dedicado a los guerreros Song en la batalla de Yaishan.


Imagen
Mapa de la batalla de Yamen con la aproximación de las fuerzas Yuan.



Aunque podían limitarse a esperar; los Yuan optaron finalmente por atacar para el 19 de marzo. La armada Yuan se dividió en 4 escuadras. Hongfan atacaría personalmente desde el Suroeste mientras que Li Heng atacaría desde el Norte y Noroeste; otras dos divisiones atacarían desde el Sur y desde el Oeste. El lado este de la armada Song quedaba protegida ya que daba a la isla y la flota estaba orientada hacia el Oeste, formando en línea con sus flancos curvándose a Norte y Sur. Shijie confiaba en que sus catapultas y piezas de artillería similares se impusieran en un combate de proyectiles incendiarios.

El día de la batalla amaneció con el cielo oscurecido por nubes que descargaban lluvia, algo que Hongfan consideró auspicioso. Dentro de la bahía de Yaishan la marea era cíclica y al comienzo de la batalla la corriente empujaba en dirección sur. Por ello la división de Li Heng fue la primera en llegar hasta la línea Song, sobre las 9 o 10 de la mañana. Al establecer contacto hizo girar sus naves para presentar las popas en donde había hecho instalar arqueros de élite, de modo que tuvieran la ventaja de la altura. Tras el intercambio de proyectiles los guerreros de Li Heng asaltaron la “empalizada” que formaban las ancladas naves enemigas. Li Heng contaba con “tropas de élite”, probablemente el puñado de mongoles que combatían en una armada Yuan mayoritariamente china. Aun así se encontraron con una fuerte resistencia por parte de tropas que aunque malnutridas eran en buena parte veteranos de los combates en los ríos Yangtzé y Huai.
La división de Li Heng consiguió penetrar la línea sureña y hacerse con 3 naves enemigas pero a continuación se nos dice que tuvo que dirigir sus tropas contra las “naves rápidas” Song. Es de suponer que no todas las naves de Shijie estaban ancladas sino que había establecido algún tipo de escuadrón volante para ir a reforzar la línea donde hubiera peligro.

Pasadas las 11 de la mañana, cerca del mediodía, la corriente cambió y empezó a correr de Sur a Norte. Esto significaba que por fin Hongfan y las fuerzas que se aproximaban desde el Sur podían intervenir con la corriente a favor. El ataque fue recibido con una barrera de artillería que logró al menos incendiar y hundir una nave Yuan pero parece que pronto se agotaron los proyectiles incendiarios, parece que por escasez de pólvora.
A las fuerzas de Hongfan les costó inicialmente conseguir triunfos. El propio insignia de Hongfan libró un duro combate contra su objetivo: el navío de un almirante Song de nombre Zuo Tai. Hongfan había hecho reforzar su castillo de popa con escudos y pantallas que recibieron numerosos impactos de flecha hasta el punto de que la nave de Hongfan se asemajaba a un puercoespín. Cuando por fin se agotó la lluvia de proyectiles, los soldados de Hongfan hicieron caer sus maltrechos parapetos defensivos y pasaron al ataque y tomaron la nave enemiga. A continuación, las fuerzas de Hongfan fueron abriéndose paso y tomando 7 naves más.

Tras su éxito inicial, Hongfan dejó la batalla en el Sur en manos de sus oficiales y marchó en un bote a reunirse con Li Heng en el Norte. Zhang Shijie trató de reforzar el baqueteado flanco sur con fuerzas del norte. Liu Heng volvió al ataque y Shijie, dando al parecer por perdidos ambos flancos, pasó a reforzar su centro para organizar un intento de ruptura. Varios oficiales en los flancos viendo como las mejores tropas eran retiradas hacia el centro se desmoralizaron y rindieron.
Se acercaba el anochecer y la llovizna había dado paso a una intensa niebla. Shijie ya tenía organizada su operación de ruptura cuando se presentó un inconveniente. Había mandado un bote a recoger al emperador pero éste no regresaba. Dibing se encontraba junto al ministro Lu Xiufu en el junco imperial. Según una versión, Xiufu pensó que se trataba de una trampa y se negó a que el emperador subiera al bote. Es bastante posible que la negativa de Xiufu se debería a que no viera sentido a continuar huyendo. Xiufu agarró al niño, se ató a él y junto a los sellos imperiales se arrojó al agua, hundiéndose en la bahía.
Se cuenta que decenas de miles de los Song decidieron también arrojarse a las aguas para suicidarse. No fue el caso de Shijie, que decidió romper el bloqueo y lo consiguió con 16 naves, despistando a sus perseguidores en medio de la niebla. Algo después perecería cuando su nave naufragó cerca de la isla de Hailing.
El tercero de los “leales ministros Song”, Wen Tianxiang, se negaría a reconocer la legitimidad de Kublai como emperador de China, a pesar de la desaparición de la dinastía Song. Sería ejecutado en 1282.

Los Yuan proclamaron haber capturado 800 naves pero lo fundamental era que los mongoles habían conquistado por fin China, aunque al final había sido imprescindible el concurso de los propios chinos para lograr la victoria. El instrumento de la victoria sobre el Sur, la armada Yuan, era una armada genuinamente china, modelada bajo el patrón de la armada Song.


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Ilustración de la batalla de Yaishan.


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Ilustración de la batalla de Yaishan.


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Estatua dedicada a Lu Xiufu. A la espalda lleva atado al emperador Zhao Bing y está presto a arrojarse al agua con él.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

5. Las expediciones a Japón.
5.1. La campaña de la era Bun´ei; 1274.
Preparativos.
En el año 1266 Kublai Kan ordenó a su vasallo el rey Wonjong de Goryeo (Corea) preparar tropas, suministros y naves para una invasión o bien del imperio Song o bien de Japón. Para Kublai era obvio que Corea debía colaborar en las nuevas campañas y que era una plataforma ideal tanto para atacar a los Song (a tres días de viaje con vientos favorables) como en su caso Japón (se podía zarpar al amanecer y llegar al anochecer).

Aunque se tratara de un imperio “en expansión”, resulta extraño que los Yuan decidieran ejecutar la invasión de Japón cuando todavía estaba en marcha la guerra contra los Song.
No están muy claras las razones de Kublai para el ataque. En China había quienes la consideraban una tierra rica, conocida por tener minas de oro, pero un embajador Yuan a su regreso informó al Kan de que la tierra no era especialmente rica y la gente era belicosa por lo que no recomendaba la conquista. En Japón algunos creían que la causa era precisamente esa belicosidad y que el Kan quería conquistarlos para servirse de sus guerreros en la conquista de otras tierras.
En cualquier caso se trataba de una nación próxima, conocida por sus relaciones comerciales y amistosas con los Song y que no mostraba la debida consideración al nuevo poder emergente en China. Además estaban las incursiones de los piratas wako en la vasalla Corea, la primera había tenido lugar en 1223 y la última en 1265, e incluso llegaron rumores en 1269 de que los japoneses tenían intención de invadir Corea. De hecho es posible que fueran los propios coreanos los que instigaran la invasión aunque por otra parte eran reacios a dedicar recursos a una costosa campaña.

Hasta 1273 Corea no se encontró en situación de atender las demandas de Kublai. En primer lugar la nación había quedado medio destruida por las incursiones previas mongolas y después de su vasallaje, había visto un rebrote de resistencia a cargo del sector mas nacionalista del ejército. Tropas Yuan habían tenido que acudir de nuevo a Corea para ayudar a las tropas coreanas leales a suprimir a los rebeldes. De hecho uno de los bastiones rebeldes había sido la isla de Jeju, base clave para los preparativos navales coreanos.

En el invierno de 1273-1274, se acometió en Corea un programa de construcción de 900 naves para el que se reunió una fuerza de trabajo de 30.500 hombres, desde carpinteros hasta veleros. Un tercio de las naves tenían que ser grandes juncos de 60 toneladas de carga; otro tercio naves ligeras de combate “baator” (probablemente para el desembarco) y el último tercio, naves auxiliares de carga. Todas se debían hacer teóricamente siguiendo las líneas de las naves Song en vez de modelos autóctonos, aunque probablemente al final sólo lo fueran los grandes juncos, naves que no serían habituales en Corea.
A comienzos de julio de 1274 la escuadra Yuan estaba lista. Los comandantes Yuan eran Hindu (comandante en jefe), Hong Dagu y Liu Fuheng que ya habían participado en operaciones navales durante la supresión de los rebeldes coreanos. A su disposición tenían una fuerza de 15.000 (o hasta 24.500 según la fuente consultada) tropas Yuan, así como 6.000 coreanos (sin contar los que ejercían de marineros y remeros). El contingente Yuan incluía chinos “han” norteños así como mongoles. Una fuente básica de reclutamiento parecen haber sido los granjeros-guerreros instalados como colonos en el norte de Corea. Asimismo dentro del contingente “mongol” muchos hombres se reclutarían entre los yurchen de Manchuria.
Un hecho inesperado demoraría la expedición. El rey de Goryeo murió el 23 de julio, y hubo que esperar para celebrar las ceremonias fúnebres y el ascenso de un nuevo rey: Chungnyeol.


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Liu Yong Hua: rebeldes coreanos atacan un carruaje mongol.


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Interpretación como “lancha de desembarco” de un baator (denominación mongola para valiente).


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Un gran junco oceánico Yuan de la época de las invasiones de Japón.


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Ruta de la invasión de 1274.


La Invasión.
La vanguardia de la expedición zarpó el 2 de noviembre desde Happo (Masan). Su primer objetivo era la isla de Tsushima desde donde fue avistada el día 4. El primer desembarco tuvo lugar al día siguiente en la playa de Komoda. Unos 1.000 guerreros Yuan se enfrentaron a una pequeña de defensores compuesta por 80 samuráis montados y sus respectivos seguidores, fuerza liderada por Sō Sukekuni, shugodai de Tsushima. Los japoneses atacaron resueltamente a los invasores pero resultaron derrotados y su comandante muerto. Un nuevo desembarco en otra zona de la isla supuso la llegada de mas tropas Yuan, y durante la semana siguiente devastaron la indefensa isla.

El 13/14 de noviembre desembarcaron en la isla de Iki cerca de 500 tropas Yuan, bajo cobertura de los fundíbulos de las naves. El shugodai local, Taira Kagetaka, dirigió el pequeño contingente de Iki a combatir a la playa, sólo para ser rechazado. Al día siguiente llegaron refuerzos mongoles y rodearon el castillo en el que se había refugiado Kagetaka, que se suicidó con su familia.

Tras invadir Iki, la armada Yuan recorrió la costa de la isla de Kyushu, realizando un par de incursiones para dirigirse después a su verdadero objetivo: la bahía de Hakata. La bahía ofrecía playas para desembarcar y un refugio protegido donde fondear. Además a corta distancia se encontraba Dazaifu, la capital administrativa regional.
Los invasores tenían cierto conocimiento de la zona debido a que era un punto habitual de llegada de naves chinas y coreanas. Incluso se había aprovechado el envío de las últimas embajadas a Japón para hacer labor de espionaje y sondear la profundidad de ciertas zonas.
El lugar de la invasión no pilló de sorpresa a los japoneses ya que era el lugar obvio, e incluso en las crónicas antiguas podían ver que ya en 1019 los piratas jürchen la habían elegido como su objetivo tras asaltar Tsushima e Iki, el patrón se repetía.

El día 18, 50 naves Yuan entraron en la bahía y tomaron la isla de Noko. El desembarco se produciría al día siguiente, día 19. Tropas coreanas serían las primeras en desembarcar, contando con el apoyo de la artillería naval. Enfrente tenían a las fuerzas locales lideradas por Shoni Kagesuke y Shimazu Hitsasune. No se conoce el tamaño de las fuerzas enfrentadas pero los japoneses serían varios miles entre samuráis y seguidores de estos; unos 10.000 según una crónica.

El combate en las playas reveló dos estilos de combate muy contrapuestos. Los samuráis, arqueros a caballo, se lanzaban en pequeños grupos contra los invasores buscando objetivos que abatir de manera individual; a veces iban acompañados por sus sirvientes a pié. Si pillaban algún grupo enemigo disperso tenían las de ganar pero muchas veces se encontraban frente a formaciones disciplinadas de infantería que maniobraban al unísono al sonido de tambores y gongs para asombro de sus rivales nipones. A su vez los japoneses se vieron sometidos a andanadas de flechas y de vez en cuando a proyectiles explosivos. Algunos mongoles también montaron a caballo al desembarcar y probablemente fueran estos los que disparaban las flechas envenenadas que mencionan las fuentes japonesas.

Al parecer tuvieron lugar varios desembarcos y al menos una de las playas iniciales fue abandonada por los Yuan en busca de otro sitio mejor. Tras un día de combate, al anochecer, los japoneses tuvieron que retirarse de sus líneas en torno a Hakata. Antes de retirarse, Shoni Kagesuke logró alcanzar con una de sus flechas a un oficial Yuan de alto rango: Liu Fuxiang.
Las fuerzas japonesas se retiraron a los restos del Mizuki (“fortaleza del agua”), una antigua fortificación para bloquear el acceso a Daizafu desde la bahía. La fortaleza databa del siglo VII, construida ante el temor de una invasión china (dinastía Tang).

Tras la batalla, los comandantes Yuan se reunieron para decidir que hacer. Se habían hecho con una cabeza de puente en territorio enemigo pero a costa de bastantes bajas. Al parecer escaseaban ciertos útiles como por ejemplo las flechas. La crónica Yuan presenta a su fuerza expedicionaria como un pequeño ejército aislado que debe enfrentarse a una enorme fuerza (según los mongoles: 102.000 japoneses). Una alternativa es “quemar las naves” de tal manera que a sus soldados sólo les quepa vencer o morir. Otra es optar por la prudencia y retirar las fuerzas.
Esa misma noche de la batalla, las fuerzas mongolas fueron reembarcando. A la mañana siguiente los japoneses únicamente encontraron un puñado de rezagados a los que ejecutaron y una nave encallada.

Las prisas por reembarcar parece que se debieron a la inminente llegada de un temporal. Probablemente los pilotos coreanos insistieron en que sí había que regresar, se debía hacer lo más rápido posible ante la posibilidad de que el cambio de tiempo los dejara atrapados en la bahía o los impulsara fuera de rumbo. Probablemente el temporal alcanzó a la armada Yuan fuera ya de la bahía. La crónica Yuan habla de una gran tormenta que arrojó a las naves contra las rocas pero las japonesas no reflejan dicha destrucción, mas allá de la solitaria nave y simplemente hablan de que se levantó un viento contrario. El caso es que la expedición regresó a Corea con 13.500 hombres menos entre las bajas a causa de los japoneses y las provocadas por el temporal.

Los tres principales comandantes Yuan fueron convocados por Kublai Kan. No sabemos si le ocultaron o no las bajas pero la operación parece haber sido aceptada como un relativo éxito; una especie de reconocimiento en fuerza tras el que se asumió que bastaría un nuevo ataque para conquistar Japón. Kublai se mostró dispuesto a repetir la intentona inmediatamente pero uno de sus ministros abogó por no dividir esfuerzos en un momento en que estaba en marcha una gran campaña contra los Song. La invasión se pospuso y en su lugar se envió una nueva embajada, cuyos miembros fueron ejecutados por los japoneses por considerarlos espías.
Esta invasión es conocida como batalla o campaña de Bun´ei por el nombre de la era japonesa en la que tuvo lugar, era que se extendió entre 1264 y 1275.


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Masacre de los isleños de Tsushima por parte de los mongoles.


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Richard Hook. Combate en la playa durante la batalla de Hakata.


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Los japoneses se retiran de la playa. Se puede ver a Shoni Kagesuke abatiendo a un comandante mongol durante el repliegue.


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La armada Yuan azotada por una tormenta.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

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Subidas las partes III y IV:
https://elgrancapitan.org/portal/index. ... perio-song
[...] y 100 millones de ducados [...]
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

5.2 La campaña de la era Kōan ; 1281.
Preparativos.
El 20 de marzo de 1279, el día después de la batalla de Yaishan, Kublai Kan ordenó iniciar las preparativos de una nueva invasión de Japón. La verdad es que no tenía modo de saber que la batalla había tenido lugar pero no deja de ser adecuado que el final de la campaña contra los Song se enlazara con una nueva campaña.
La decisión de invadir se tornaría irrevocable cuando más tarde Kublai tuviera noticia de que unos embajadores enviados previamente a Japón para solicitar de nuevo la sumisión habían sido asesinados.
Dado que 1281 se inscribe en la era japonesa Kōan (1278-1288), así suele ser conocida esta segunda operación.


Los planes mongoles planteaban la intervención de dos “fuerzas” o armadas. Una organizada de nuevo en Corea y otro organizada en el recién conquistado Sur de China. En 1281 las fuerzas habían quedado configuradas de la siguiente manera:

Fuerza Oriental (Corea).
Comandante: Hindu.
- Naves: 900.
En el verano de 1279 se ordenó a Corea que empezara a construir una escuadra de 900 naves. Es de suponer que no todas las naves serían de nueva construcción, sino que quedarían naves en buen estado construidas para la expedición de 1274 o en años posteriores.
- Marineros (y remeros): 17.000 coreanos (concretamente 17.029 según un censo coreano).
Un informe coreano habla de las dificultades para lograr los 18.000 marineros teóricos que requerían las 900 naves; teniendo que recurrir a granjeros para completar la fuerza por falta de gente de mar.
- Tropas: 25.000-40.000; divididos en 15.000-30.000 soldados Yuan y 10.000 (9.960 según un censo) coreanos.
Los Yuan habían previsto aportar 30.000 pero parece que hubo problemas a la hora de reclutar. La fuente básica fueron soldados yurchen y han del norte de China, de manera similar a como ya se había reclutado para 1274; de hecho parece que se esperaba que los supervivientes volvieran a participar. Esta fuente fue insuficiente y al final incluso se recurrió a reclutar convictos. El ejército Yuan incluía además una fuerza de 4.000 tropas “de élite” procedentes de la capital.
Respecto a las tropas coreanas parece que estas adolecían de equipamiento, ya que solicitó a China el envío de 5.000 conjuntos de armaduras y 5.000 arcos, aunque recibiendo únicamente 100 armaduras y 1.000 arcos; así que los Yuan tampoco iban sobrados de material.

Sí damos por buenas estas cifras nos sale una media por nave de casi 19 marineros y entre 28-44 guerreros.


Fuerza Meridional (Sur de China).
Comandante: Fan Wenhu.
-Naves: ¿3.000+?
En 1279 se ordenó la construcción de 600 nuevas naves en el sur de China; en la ciudades de Quanzhou, Yangzhou y Changsha. Quanzhou, bajo Pu Shougeng, era en principio un lugar idóneo para nuevas construcciones oceánicas; y Yangzhou, al lado de Nankín, y cerca del delta del Yangtsé, no era irrazonable. El caso de Changsha es más extraño ya que se encontraba muy en el interior, en la provincia de Hunan, a orillas del río Xiang (un tributario del Yangtsé), por lo que era más apta para naves fluviales.
A todas estas nuevas construcciones, había que añadir las naves ya existentes y las capturadas a los Song en la última campaña. Fan Wenhu fue el encargado de inspeccionar las naves para seleccionar aquellas más apropiadas para una expedición oceánica.
En junio de 1280 se ordenó por parte del gobierno “construir” 3.000 naves en las provincias costeras. No está muy claro si hay que entender esto como construcciones adicionales a las ya existentes o el objetivo final a reunir. Incluso aunque fueran nuevas construcciones no hay garantías de que el plan se llevara a cabo y además las costas de China no podían quedar desprotegidas.
Se ha aventurado la cifra de 3500 naves como la fuerza reunida para la Armada Meridional, pero no deja de ser aventurado dar una cifra, aunque se cree que pudieran haber sido al menos 3.000 (de diversos tamaños).
- Marineros (y remeros): 42.572.
Alguna estimación habla de 65.000 pero otras nos dan una cifra (nada redonda) de 42.572.
-Tropas: ¿100.000?
A Fan Wenhu se le ordenó reunir “100.000 hombres” en el sur de China. Siguiendo la lógica mongola, se le ordenó reclutar entre aquellos grupos que debían de “congraciarse” con el nuevo régimen. Así que la mayoría eran ex-soldados Song que habían servido en las campañas costeras, piratas amnistiados y desertores. Además de equipo militar, la Armada Meridional transportaba útiles de agricultura, por lo que probablemente se les había prometido a estos hombres tierras en las que asentarse en Japón.
Justo antes de la marcha de la expedición, Fan Wenhu consiguió que se le asignaran 10.000 soldados chinos traídos del Norte, considerados más fiables. Previamente ya se le habían asignado 3.000 mongoles por si acaso los nuevos reclutas creaban problemas, aunque no está claro si esta fuerza se unió o no la expedición. A la fuerza de Fan Wenhu también se unieron algunos arqueros coreanos de refuerzo.

Asumiendo 3.000 naves, 42.500 marineros y 100.000 guerreros, nos quedaría una media por nave de 14 marineros y 33 guerreros.

El mando supremo de la expedición era el general Arakhan que viajaría junta a la Fuerza Meridional. Sin embargo Arakhan enfermó y fue reemplazado por Atahai (o Ataqai).



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Guerreros coreanos de la dinastía Goryeo en combate contra un samurái.


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Mapa de la segunda expedición contra Japón.


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Mapa mostrando los restos del muro defensivo construido por los japoneses, tras la primera invasión, para proteger la bahía de Hakata,


La segunda batalla de Hakata.
La Fuerza Oriental zarpó de Happo (Corea) el 21 de mayo, pero necesitó de varios días para reorganizarse en alta mar y después se vio afectada por una tormenta, teniendo que buscar refugio en la isla de Geoge. No sería hasta el 8/9 de junio en que pudiera llegar a Tsushima.
La segunda invasión siguió el patrón de la primera. Primero se asaltó Tsushima, derrotando a sus escasos defensores, A continuación se dirigió contra la isla Iki (13/14 de junio) que tomó tras un desembarco apoyado por la artillería naval. La propia crónica china reconoce que tras derrotar a los defensores la ocupación devino en una masacre y que se persiguió a los isleños hasta las montañas para matarlos guiándose por el llanto de los niños.

El plan de operaciones preveía que la Fuerza Oriental esperara en Iki la llegada de la Fuerza Meridional, que tenía una larga travesía por delante. Sin embargo parece que los comandantes Yuan recibieron de sus prisioneros en Tsushima información de que los defensores japoneses habían dejado una franja de la costa pobremente defendida y se podía usar para asaltar Dazaifu.
Una división de 300 naves fue enviada hasta el estrecho de Shimonoseki, plantándose en las costas de la provincia de Nagato en la isla mayor de Honshu. Probablemente se tratara de una especie de finta o ataque de diversión para confundir al gobierno japonés sobre las intenciones de los Yuan.

La fuerza principal se dirigió hacia la bahía de Hakata. El gobierno japonés (bakufu), controlado por el regente del shogunado, Hōjō Tokimune, llevaba tiempo esperando el ataque. Los japoneses sospechaban que se produciría un ataque en el mismo lugar que en 1274 y habían construido una larga muralla para proteger las playas. La muralla medía unos 20 km. de largo y alcanzaba los 2 metros de altura; estando situado en muchos tramos a apenas 50 metros de la playa. Los muros eran de piedra en el lado que daba al mar, mientras que en el lado interno contaba con terraplenes que permitían el paso de la caballería samurái.


En torno al 22/23 de junio, la Fuerza Oriental atacó la bahía de Hakata. Algunas naves se acercaron hasta las playas, siendo rechazadas por los arqueros japoneses. A la vista de las defensas niponas, los invasores se contentaron con tomar las desprotegidas islas de Genkai y Noko y concentraron sus esfuerzos en el extremo de la península de Shiga. Shiga era en realidad una isla unida a tierra por un estrecho banco de arena. Los coreanos lograron tomar la propia Shiga, apoyados por la artillería naval, pero no pudieron progresar mas allá de la punta de la península.
Además de construir la muralla, los japoneses parece que habían reunido una gran fuerza, superior a la de 1274. Se habla de 250.000 hombres, lo que parece muy exagerado, pero si consta un gran esfuerzo por lograr una coordinación entre los oficiales enviados por el shogunato Kamakura y los señores locales de la isla de Kyushu, como los Otomo, Shoni y Shimazu.

Además los japoneses habían creado su propia “armada” en forma de pequeñas naves costeras a remos, poco más que botes en algunos casos. Además de intentar atacar por el estrecho corredor que llevaba a la punta de Shiga, los samuráis japoneses se lanzaron con entusiasmo a acosar a las naves enemigas.
Las naves niponas o bien trataban de “cargar” como si se tratara de caballería contra naves aisladas o bien hacían incursiones nocturnas. Las naves se utilizaban como plataformas de arqueros, aunque a veces también se intentaba tomar al asalto alguna nave utilizando ganchos o incluso aprovechando que el mástil de las naves era abatible para usarlo como improvisado puente de abordaje. También hay relatos de ataques hechos por nadadores.

Los combates por mar y tierra duraron cerca de una semana. Aparte de en Shiga, parece que las fuerzas mongolas consiguieron alguna otra cabeza de playa provisional antes de ser expulsados. Así se nos relata como en una ocasión, el general Yuan Hong Dagu tuvo que escapar a caballo de un contraataque nipón.
Tras verse incapaces de progresar, los comandantes de la Fuerza Oriental, optaron por regresar a la isla de Iki. El repliegue tuvo lugar el 30 de junio, con los botes nipones marchando detrás para intentar capturar a cualquier nave rezagada.
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El ejército japonés espera a los invasores en la muralla que protege la bahía. Ilustración del Mōko Shūrai Ekotoba.


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Un combate entre botes japoneses y juncos Yuan, en una ilustración del Mōko Shūrai Ekotoba


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Otra versión del ataque de botes japoneses a la armada Yuan.


Takashima.
La fecha prevista de llegada de la Fuerza Meridional a Iki era la del 2 de julio. Pasada esa fecha empezó a cundir la preocupación, ya que aunque la armada había partido con 3 meses de provisiones, empezaban a manifestarse problemas debido al clima caluroso y al consumo de comida en mal estado y de agua salobre. Unos 3.000 hombres perecieron en los siguientes días a causa de enfermedades.
El 10 de julio llegarían a Iki 300 naves procedentes de China. Se trataba de una avanzadilla de la Armada Meridional y llegaba con la noticia de que el grueso de la Armada se retrasaba debido a la inoportuna muerte del general Arakhan. Fan Wenhu había decidido esperar a que Kublai Kan le enviara un sustituto como comandante en jefe; Atahai.
Las primeras naves meridionales llegaron a la isla de Hirado, en el noroeste de Kyushu, a partir del 16 de julio. Es posible incluso que estas naves no formaran parte del grueso de la Armada Meridional sino que simplemente se tratara de esa vanguardia que tras establecer contacto con la Armada Oriental días antes, marchara a desplegarse en el punto de espera designado.

Al llegar a Iki, la Armada Oriental tuvo que fondear adoptando una posición defensiva. Las naves mayores formaron un anillo defensivo en cuyo interior se alojaron las naves más pequeñas. Para mayor seguridad se ataron las naves entre sí con cables, y se instalaron pasarelas para pasar de unas a otras. Las grandes naves, equipadas con lanzadores de proyectiles incendiarios y plataformas para arqueros, debían ser los baluartes defensivos ante incursiones niponas.
Los japoneses siguieron lanzando algunos ataques contra la armada presente en Iki, y parece que también contra la que se iba concentrando en Hirado. La sólida formación defensiva de las armadas mongolas hizo que estos ataques fueran infructuosos. En uno de ellos perecería uno de los jóvenes miembros del clan Shoni, Shoni Suketoki a causa de un “huopao” (granada explosiva); con posterioridad se le consagraría un templo en la propia isla de Iki.


Para la segunda semana de agosto, la Fuerza Meridional ya estaba concentrada en Hirado. El alto mando mongol decidió obviar un nuevo intento sobre Hakata y optó por concentrar ambas armadas en la isla de Takashima y usarla como base para desembarcar en la bahía de Imari, al oeste de la bahía de Hakata, y desde allí tomar el camino en dirección a Dazaifu. En torno al 12 de agosto se produjo un combate nocturno en torno a la isla de Takashima, probablemente un nuevo ataque de los japoneses en sus botes para dificultar la reunión de ambas armadas.

El 15/16 de agosto, la Armada Meridional penetró en la bahía de Imari con cautela para evitar embarrancar. Los pilotos Yuan vieron con horror como se estaba formando un tifón, algo nada inusual en esa zona en esas fechas de agosto. A bordo de muchas naves se perdió el control ante el pánico de los hombres, quedando a merced de los elementos. Las naves fueron empujadas unas contra otras y a su vez contra las rocas en el interior de la bahía. La mayor parte de la Armada Meridional se hundió en la bahía, aunque algún escuadrón que se negó a entrar consiguió capear el tifón.
Respecto a la Armada Oriental, esta tuvo mucha mejor suerte ya que no estaba en la zona de la bahía. Además se especula que las naves coreanas eran más robustas y pudieron afrontar mejor el temporal.


Tras el devastador paso del tifón, tifón al que los japoneses divinizarían como “kamikaze” (viento divino o viento de los espíritus), habían quedado todavía fuerzas mongolas en las costas niponas. Fan Wenhu llegó flotando en un tronco o balsa hasta Hirado, donde el comandante Zhang Xi había conseguido preservar algunas naves, haciéndolas anclar separadas unas de otras y a una distancia más o menos segura de la costa.
Además de las fuerzas presentes en Hirado, un buen número de supervivientes se había refugiado en la isla de Takashima a la que llegaron nadando. Se cuenta que Zhang Xi abogó por continuar la campaña y valerse de la desesperación de los supervivientes que les haría luchar con un esfuerzo redoblado. Fan Wenhu se negó y zarpó para Corea llevándose las mejores naves de Xi. Este lo seguiría más tarde, tras hacer un gran esfuerzo por embarcar al máximo número de hombres en sus escasas naves.

Los supervivientes de Takashima quedaron sin líderes y eligieron como tal a un “comandante de cien hombres” de nombre Zhang. Planearon construir balsas para escapar, pero pronto se vieron atacados por los japoneses. Muchos murieron y los prisioneros fueron trasladados a Hakata. Los japoneses ejecutaron a aquellos cuyo origen eran mongol, coreano o del Norte de China. Aquellos que procedían de la antigua dinastía de los Song meridionales fueron perdonados. Según fuentes japonesas se tomaron 2.000 prisioneros. Alguno de los prisioneros supervivientes consiguiera regresar a China y su testimonio se utilizó para condenar a Fan Wenhu, sobre la base de que había abandonado “100.000 hombres” en las costas de Japón, una cifra irreal.

En contraste con la Armada Meridional, la Fuerza Oriental consiguió regresar en un relativo buen estado a Corea. Se calcula que perdió en torno al 30% de sus efectivos. Los propios coreanos cifraron en 7.592 sus muertos sobre un total de casi 27.000 hombres.
En cuanto a la Fuerza Meridional se estima que perdería entre el 70-90% de sus efectivos, aunque no hay cifras al respecto. Sí existe una referencia en 1282 a una orden para reparar 300 naves que Fan Wenhu había traído de vuelta de la expedición de 1281.
Los restos arqueológicos hallados en la zona del desastre confirman una gran catástrofe y aportan indicios de que las naves se hundieron muy rápidamente y de que estas no se encontraban en muy buen estado en el momento del hundimiento; tal vez por su acelerada construcción o por haberse hecho ésta por sureños recién incorporados al Imperio Yuan y poco fiables.


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El tifón se abate sobre la armada Yuan.


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Otra versión del “viento de los espíritus” y el hundimiento de la armada invasora.


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Richard Hook. Los japoneses rastrean los restos de la armada Yuan hundida en la bahía de Imari.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

5. 3. Preparativos para una nueva invasión.
Kublai Kan no aceptó precisamente con resignación la noticia del fracaso en Japón. En primer lugar se reforzaron las defensas en Corea y China ante posibles incursiones de represalia niponas. Dichos preparativos no impedirían ataques “wako” en Corea en 1283 y más adelante, aunque estos fueron incialmente de escasa importancia.

Acto seguido, Kublai ordenó que se iniciaran los preparativos para una tercera expedición que debía ejecutarse lo más pronto posible. Atahai, cuya presencia final en la expedición de 1281 no está clara, recibió instrucciones para ser el organizador de la nueva expedición.
Uno de los oficiales supervivientes de la catástrofe, Xiang Wei, advirtió al emperador de los riesgos de precipitarse. Afirmó que se había evidenciado que las prisas por tener a punto la Armada en la expedición anterior habían derivado en naves de frágil construcción. Señaló que había que tomarse tiempo para construir naves fuertes y entrenar tropas en tácticas navales, y que además unos preparativos prolongados contribuirían a que los japoneses se relajaran y sería más fácil pillarlos desprevenidos.
Kublai parece que hizo caso al principio de los sabios consejos de Xiang Wei, pero en 1282 le volvieron a entrar las prisas, queriendo tener lista la expedición para el verano 1283. Los decretos para construir nuevas naves se sucedieron y se reclutaron grandes cantidades de hombres no sólo para la Armada sino para tareas como la tala de árboles y el transporte de madera para uso naval. Asimismo los mercaderes y constructores navales vieron como se les confiscaban las naves y/o se les obligaba a construir para el Gobierno. Tanto en Corea como en el Sur de China hubo malestar ante las demandas de naves, recursos y hombres. En el caso del Sur de China el malestar fomentó la aparición de revueltas que tuvieron que ser sofocadas militarmente.
Kublai ignoró inicialmente las suplicas de sus consejeros de que la expedición se pospusiera y se relajaran las demandas tanto impositivas como de labor sobre el Sur de China. Finalmente dio su brazo a torcer, posponiendo la expedición. Sin embargo el principal motivo de la suspensión fue el hecho de que parte de los recursos asignados al denominado como “Departamento Ambulante para la Invasión del Este” se necesitaban en el Sur, al haber surgido problemas en Indochina como más tarde veremos.

En otoño de 1285 se reanudaron los preparativos de la expedición, con vistas a que estuviera lista para verano de 1286. Mas bien adquirieron un carácter más formal, ya que los preparativos nunca se habían abandonado del todo, aunque sí se había suprimido el “Departamento Ambulante”, el cual fue restaurado.
Como complemento de las naves militares existentes o en construcción, se ordenó la reconversión de transportes de grano en transportes de tropas y la confiscación de naves mercantes. Como cambio respecto a la política anterior se intentó recurrir a voluntarios para marinar las naves. Se llegó a ofrecer el rango de “comandante de cien” a quien consiguiera reunir 100 marineros y el de “comandante de mil” a quien consiguiera reclutar a 1.000. A pesar de estos y otros incentivos, el número de voluntarios siempre fue insuficiente por lo que hubo que recurrir a desertores, ex-contrabandistas y criminales; y cuando esto no fue suficiente se recurrió a las impopulares reclutas forzosas.
A lo largo de 1285 nuevos problemas surgieron en Indochina que hicieron que Kublai se replanteara la operación. Finalmente un decreto de febrero de 1286 anunciaba al Imperio la suspensión de la operación contra Japón. Aunque en el mismo decreto se conminaba a aplicarse en la guerra contra Annam (Norte de Vietnam), las crónicas recogen el júbilo en muchas regiones, muestra de lo onerosas que estas expediciones contra Japón eran para muchas regiones de China y para Corea.

Aunque no se llegara a preparar como tal una nueva expedición, la idea nunca se fue del todo de la cabeza de Kublai Kan, y de vez en cuando se emitían decretos para construir naves y entrenar tropas de cara a una eventual reanudación de las operaciones contra Japón.
Por su parte los japoneses permanecieron en guardia hasta más o menos 1312, cuando se suprimieron las obligaciones de “defensa costera” a la que todavía estaban sometidos los samuráis de la zona de Hakata.
Los chinos no volverían pero más de un siglo más tarde, los coreanos volverían a desembarcar en la isla de Tsushima en dos ocasiones, 1389 y 1419. Se trató de dos incursiones en represalia por las actividades de los piratas “wako”, actividades que se recrudecieron a partir de 1350.



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Varios autores. Kublai y su entorno junto a la ciudad de Dadu/Daidu (o Khanbaliq) en construcción; la nueva capital hecha construir por Kublai y que se sitúa en lo que hoy es Pekín.


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Una replica del “Mado 1”, construida en base a la información de los restos del naufragio de un carguero coreano de 15,5 metros de la época Goryeo.


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Maqueta recreando el junco “Nanhai Nº 1”, un hallazgo arqueológico que data de la época de los Song del Sur. Se trataba de un mercante cargado de porcelana Song y barras de plata.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Rafa.Rodrigo (kappo) »

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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

6. Campañas en el Sudeste Asiático.
6.1. La intervención en Champa; 1282-1284.
Los movimientos militares mongoles en lo que hoy es Vietnam datan de bastante antes de la caída de los Song. La conquista del reino de Dali (Yunnan) por el propio Kublai, había provocado que los mongoles se hicieran con un territorio fronterizo tanto con el propio Imperio Song como con varios estados del Sudeste Asiático.
Como parte de la gran estrategia de Möngke de flanquear a los Song, tras la conquista de Dali, se procedió a despachar un ejército hacia el vecino reino de Đại Việt, la tierra conocida por los chinos como Annam.
La invasión tuvo lugar en 1258 bajo el mando de Uriyangkhadai, padre de Aju que también participó al mando de la vanguardia. El ejército mongol marchó hasta la capital Thăng Long (Hanoi) mientras la Corte vietnamita de la dinastía Trần tenía que huir a refugiarse en una isla.
El ejército mongol se vio obligado a retirarse poco después, dejando a su paso una senda de destrucción. A partir de 1260 la diplomacia Trần consideró conveniente enviar tributos a los mongoles, pero sin dejar de mandarlos también a los Song. Se trataba de una suerte de vasallaje nominal desde un punto de vista mongol, pero lo cierto es que los Trần lo consideraban más bien como una cortesía diplomática y evitaron el cumplimiento de las obligaciones de vasallaje mongolas conocidas como “las seis tareas”, poniendo unas pegas u otras. De momento Kublai dejó pasar el tema, concentrado como estaba con la conquista de los Song. Además no había muy buen recuerdo de la campaña vietnamita donde el ejército mongol había sufrido por el “clima pútrido” y la caballería había sido bastante inefectiva en una región de marismas y montañas.


Al finalizar la conquista del Imperio Song, los Yuan empezaron a mirar con más detenimiento a Vietnam, aunque de momento confiaban en que sus presiones diplomáticas llevaran a la región a un vasallaje efectivo. Además de seguir presionando a Annam, se consiguió en el 1280 que Champa, situada al Sur de la anterior, se sometiera a vasallaje; aunque aquí también de manera reluctante. Champa era una federación de 5 reinos, federación liderada en ese momento por el reino de Vijaya.
La posición de Champa la convertía en una región clave para el control de las rutas comerciales marítimas entre China y las regiones del Sudeste Asiático, así como al Índico. Además podía servir de estratégica base para nuevas expansiones territoriales.

En el verano de 1282 estalló la crisis en Champa cuando varios enviados Yuan de paso hacia otros estados (Siam y Malabar) fueron detenidos y encarcelados. Kublai consideró que esta era una acción en la que los responsables eran el príncipe heredero Harijit y exiliados Song que habían buscado refugio en la región.
Dicha acción venía precedida de una cada vez mayor tensión diplomática al negarse Chapa al establecimiento en su tierra de una base Yuan, en concreto del establecimiento del “Departamento Ambulante para Champa”, al mando del general Sodu (o Sögetu), creado en 1281 y situado de momento en Guangzhou a la espera de recibir permiso para instalarse en el puerto de Sri Banoy.

A finales de 1282 se despachó finalmente a Sodu a Champa, pero iba al frente de una armada “punitiva” consistente en 100 naves oceánicas y 250 naves auxiliares, así como unos 10.000 soldados y marineros.
El viaje de la armada duró cerca de un mes, para en diciembre llegar a la bahía de Quy Nhơn, puerta de acceso por mar hacia la capital de Vijaya tierra adentro y a la vez enclave donde se situaba el ambicionado puerto de Sri Banoy.
La bahía estaba rodeada de montañas y los Cham habían construido una empalizada/muralla defensiva en la única zona apta para desembarco al lado de Sri Banoy. Además según ,alguna crónica habían reunido una notable colección de 100 “hui hui pao” (fundíbulos de contrapeso)
Sodu se tomó su tiempo para analizar la situación y despachar enviados a la corte Cham; así como reagrupar sus fuerzas tras un largo viaje, habiendo recorrido la armada una distancia mucho mayor que la de la expedición a Japón.

Sobre mediados de febrero de 1283, los Yuan pasaron a la acción, asaltando las posiciones defensivas de los Cham. Las naves zarparon de noche para realizar un desembarco justo al amanecer a lo largo de varios puntos de la costa y atacar la empalizada desde varias direcciones. El desembarco se hizo en medio de vientos adversos y un fuerte oleaje, y se cuenta que 7 u 8 de cada 10 naves “naufragaron”. Probablemente encallarían en la costa, pues no parece que se perdieran muchas vidas ya que los asaltantes lograron rechazar el contraataque del ejército Cham para después penetrar en la fortificación y “matar y ahogar a varios miles”.
Asegurado el lugar de desembarco, Sodu se dirigió hacia Vijaya, encontrando que había sido abandonada por la dinastía real. Sodu tenía instrucciones de “poner orden” en la corte Cham y castigar a la facción anti-mongola pero se encontró con que el propio rey al que supuestamente tenía apoyar había huido a las montañas y el país estaba alzado contra los mongoles.
Incapaz de progresar y sufriendo a causa de las tácticas de guerrillas de los Cham, no le quedó otra que pedir refuerzos al Kan. A la postre sería dicha petición la que supondría la suspensión de la invasión de Japón en 1283. Atahai tuvo que desprenderse de 15.000 hombres y 200 naves, que serían enviadas en 1284 a Champa bajo el mando del general Alihaya.
El malestar entre las fuerzas reclutadas para invadir Japón y después desviadas a Champa, quedó reflejado en el hecho de que durante el viaje, un escuadrón entero se amotinó y desertó.
Para cuando Alihaya arribó a la bahía de Quy Nhơn, Sodu ya la había abandonado, habiéndose establecido en el norte de Champa. Cuando Alihaya se acercó a la nueva base de Sodu una tormenta se abatió sobre su armada, hundiendo varias naves.
Finalmente, Champa se sometió de manera nominal, a finales de 1284.



Imagen
Mapa de la campaña de Champa.


Imagen
M. Gorelik. Guerreros Cham en canoas combatiendo contra sus vecinos jemeres (camboyanos) en el siglo XII.


Imagen
Marek Szyszko. Comandante y guerreros Yuan a bordo de un junco.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Lutzow »

La Campaña de Champa como si me hablas en chino :) cuántas campañas desconocidas en Occidente...
Flavius Stilicho escribió:La muralla medía unos 20 km. de largo y alcanzaba los 2 metros de altura; estando situado en muchos tramos a apenas 50 metros de la playa. Los muros eran de piedra en el lado que daba al mar, mientras que en el lado interno contaba con terraplenes que permitían el paso de la caballería samurái
.

Aquí se construían murallas kilométricas como churros... No entiendo muy bien lo de los terraplenes para la caballería, ¿se supone que los caballos podrían saltar al otro lado los dos metros de muralla?

Saludos.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

No. Si no lo entendí mal, los terraplenes interiores eran para que la caballería pudiera subir y circular por lo alto de la muralla. Otra cosa es que fuera práctico o no.
Aquí hay un corte de la muralla aunque en la ilustración el jinete va por fuera supongo que para reflejar la altura.
Imagen
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

Como dice Lutzow, poca gente conocerá que los mongoles lanzaron una campaña de conquista contra el Sudeste Asiático, concretamente contra Vietnam...una muestra más de que el Extremo Oriente es casi otro mundo para nosotros :~i
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Que los mongoles intentaron invadir Japón es relativamente bien conocido en Occidente, pero es verdad que no pasa lo mismo con las campañas del Sudeste Asiático aunque como hemos visto fueron precisamente estas campañas las que desviaron la atención de un nuevo intento de invadir Japón.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Lutzow »

La ilustración está muy bien, pero como dices, no le acabo de ver ninguna utilidad para la caballería, no sé qué pintaría un jinete en lo alto del terraplén, para tirar de arco más cómodo a pie y menos expuesto...

Saludos.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Prinzregent »

Si no me equivoco en aquellos momentos los samuráis eran una fuerza eminentemente de caballería, que ponía un gran énfasis en el uso del arco y finalmente de la katana, de relativamente reciente introducción y que algunos remontan a los Song y otros a los emishi, los denominados "Bárbaros del Norte" por los japoneses. Era un duelo individual en el que cada samurái, acompañado por unos pocos asistentes, se enfrentaba a su rival con arco y flechas. La sorpresa fue el modelo mongol de Lluvia de flechas, que anulaba las habilidades del samurái de abatir a su blanco de un único disparo preciso. De todas formas me sorprende la idea de caballería en lo alto de la muralla. Como bien dice Lutzow hace destacar al samurái, anulando la posible protección que brinda la muralla, y como dice un adagio cuartelero alemán, la regla es procurar no destacar por si el enemigo tiene poca munición. Pero dado el mundo japonés en el que se alababa el valor, el desprecio ante el peligro y la posible muerte y los actos individuales de valor casi suicida ante el enemigo no me sorprende mucho. Prácticamente coincide salvando las distancias, con el ethos que se intentaba inculcar entre los caballeros y nobles de Europa.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Lo de que era para uso de la caballería es una interpretación que se hace de por qué la muralla tomaba la forma de una gran rampa -al menos en alguna sección de la larga muralla- aunque supongo que se podrían tratar de buscar explicaciones alternativas.
En la ilustración contemporánea de la muralla se ve a los samuráis de pie o sentados directamente encima de ella. Tal vez las rampas mas que para que subieran a caballo era para permitir a los samuráis tener cada uno el caballo justo detrás, al pie de la rampa, y poder montar velozmente para acudir a otro punto. Dada la mentalidad tan individual de los samuráis tal vez les pareceria eso más apropiado. Además del caballo también permitiría que los sirvientes quedaran abajo pero justo detrás de su señor y a un paso para cuando los necesitara para algo.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

Flavius Stilicho escribió:no pasa lo mismo con las campañas del Sudeste Asiático aunque como hemos visto fueron precisamente estas campañas las que desviaron la atención de un nuevo intento de invadir Japón.
De hecho, creo recordar que hubo una expedición a Java o a Borneo...¿no? :?
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

:lol: Ya llegaremos a eso, Antigono.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

Uy, he hecho spoiler :-X
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

6.2. La invasión de Đại Việt de 1285.
La crisis de 1284 en Champa hizo que los Yuan volvieran su atención al poco colaborador reino de Đại Việt (Annam). Los vietnamitas se habían mostrado reacios a que tropas mongolas pasaran por su territorio en dirección a Champa e incluso parece que llegaron a preparar hombres y naves para enviarlos como ayuda a los Cham.

A comienzos de 1285, un ejército al mando del príncipe Toghan (uno de los hijos de Kublai), invadió Annam desde el Norte, mientras Sodu avanzaba algo más tarde desde Champa. También desde Yunnan se despecharon tropas mongolas.
De nuevo los Yuan se encontraron en una campaña donde el control de los ríos era imprescindible y ahora regresaban conscientes de la necesidad de crear una fuerza fluvial. Usando naves capturadas a los vietnamitas y naves construidas in situ se creó una armada a cuyo frente se pusieron los generales Omar Batur y Li Heng.
Inicialmente la armada Yuan se enzarzó en una serie de indecisos combates a lo largo de pequeños ríos, en operaciones que incluían no sólo gran cantidad de botes (por millares según las crónicas) sino también movimientos de infantería y caballería. Finalmente, Omar se impuso sobre un armada liderada por el propio emperador vietnamita Trần Nhân Tông y las fuerzas Tran se replegaron para defender su capital de Thăng Long (Hanoi), pudiendo las fuerzas mongolas remontar del río Đuống.
El 19 de febrero de 1285 tuvo lugar una gran batalla en la ribera del Río Rojo, donde de nuevo los Yuan se impusieron a pesar del masivo uso vietnamita de fundíbulos (instalados en la orilla). Según los Yuan, se derrotó a una “armada de mil naves”.

La Corte Tran se vio obligada a abandonar la capital y ante el riesgo de quedar atrapada por el avance por 3 frentes de las fuerzas mongolas, escapó en bote hacia la costa hasta llegar a la bahía de Ha Long, estableciéndose en la isla de Tam Trĩ.
La armada Yuan se dirigió a la costa en persecución de los Tran y en abril, en la bahía de Ha Long, vencieron en una batalla en la que estuvieron cerca de capturar al rey Trần Nhân Tông. En una segunda batalla, en Giao Thuỷ, los Yuan proclamaron haber capturado “10.000 botes”, pero no consiguieron impedir que los líderes vietnamitas huyeran hacia el Sur.
A continuación la armada Yuan, con Omar al frente, se dirigió igualmente hacia el Sur para apoyar al ejército de Sodu, que se encontró con que la fugitiva corte Tran se había situado a su espalda, entre él y Champa.

Las cosas rápidamente se torcieron para los Yuan, faltos de suministros y acosados por contraataques vietnamitas. Además llegó la temporada de los monzones con su clima húmedo y caluroso que propició la aparición de enfermedades entre los invasores. El príncipe Toghan decidió retirarse de Hanoi y regresar a China, perdiendo por el camino a su comandante naval Li Heng por una flecha envenenada. Sodu y Omar se encontraron aislados en las orillas del Río Rojo. Atacados por los vietnamitas en el puerto de Hàm Tử, fueron derrotados. Sodu pereció y Omar a duras penas consiguió escapar regresando a China por mar.
Este desastre mongol en Vietnam en 1285, sería el que a la postre supondría la cancelación a comienzos de 1286 de una nueva fuerza expedicionaria contra Japón. Un Kublai enfurecido decidió que era prioritario regresar a Annam.


Imagen
Campaña de Đại Việt de 1285.


Imagen
Ilustración de un bote/canoa de guerra de Champa, basada en relieves camboyanos. Las naves fluviales de los Tran serían probablemente similares a las de sus vecinos.


Imagen
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

6.3. La invasión de Đại Việt de 1287-1288.
A lo largo de 1286 se hicieron intensos preparativos para una nueva invasión de Đại Việt. Otras cuestiones, como la campaña en marcha en Birmania y la necesidad de suprimir una rebelión de tradicionalistas mongoles en Manchuria, liderados por el príncipe Nayan, retrasaron el envío de la expedición hasta finales de 1287.
Las fuerzas reunidas, bajo el príncipe Toghan, sumaban 94.000 hombres. Para apoyarlos se había reunido una armada de más de 500 naves, bajo el mando de Omar Batur. Además de naves de guerra se habían reunido una sustancial cantidad de naves de carga, ya que en campañas anteriores se había demostrado la dificultad de mantener aprovisionadas a las tropas en Vietnam por tierra, por lo que debía ser la Armada la que se ocupara de acarrear y distribuir la mayor parte de las grandes cantidades de grano almacenados para la campaña. El transporte de suministros para Annam quedó asignado a una de las 4 unidades logísticas navales recién creadas, con “comandantes de diez mil” al frente, la de Pingjian (siendo las otras tres, las de Quanzhou, Fuzhou y Shanghai)
Un último paso fue el de nombrar como “rey de Annam” a un príncipe vietnamita que había desertado al bando mongol: Trần Ích Tắc.

El ejército principal mongol, bajo el propio Toghan, avanzó por tierra; a la vez que un pequeño ejército de 6.000 hombres avanzaba desde Yunnan. Por su parte Omar debía avanzar por mar transportando los preciosos suministros y una división de 18.000 hombres.
El 1 de enero de 1288, Toghan alcanzó Van Kiếp tras derrotar en varias escaramuzas a los defensores vietnamitas, deteniéndose ahí a esperar la llegada de las fuerzas navales.
Omar había zarpado el 16 de diciembre anterior. La armada se dirigió hacia la bahía de Ha Long. A su entrada, en Vân Đồn, estaba estacionada una armada vietnamita de 400 juncos al mando de Trần Khánh Dư.
El encuentro se produjo en la noche del día 2 de enero. La armada vietnamita esperaba tender una emboscada a su rival pero fue descubierta. Las naves de guerra Yuan se desviaron de su rumbo e intentaron rodear a la escuadra enemiga. Los combates duraron hasta el amanecer, consiguiendo las fuerzas Trần romper el cerco pero a costa de unas pérdidas que según los Yuan fueron de un centenar de naves y de 4.000 hombres.

Omar, victorioso, prosiguió su periplo y se internó en el río Bạch Đằng rubo a Vạn Kiếp, para reunirse con Toghan. Toghan ya había ocupado la capital de Thăng Long (Hanoi) pero la había encontrado desprovista de suministros. La llegada de la armada de Omar Batur le fue de poco alivio ya que se había cometido un error de bulto. En su marcha hacia Annam, la armada de guerra de Omar había dejado atrás a la fuerza naval de Zhang Wenhu encargada de transportar los preciosos suministros.
La escuadra de Zhang Wenhu se componía de 3 “divisiones” y se vio pronto acosada por las dificultades. Dos de las divisiones se vieron afectadas por fuertes vientos que las desviaron del rumbo y acabaron refugiándose en la isla de Hainan tras diversos avatares ya que una de ellas se vio empujada en dirección a Champa antes de conseguir dar la vuelta.
Quedaba la división principal de 70 transportes bajo el mando del propio Zhang Wenhu. Dicha división había zarpado antes que las otras dos por lo que se libró de los vientos adversos. El problema ahora es que aunque Omar había vencido a la armada vietnamita no la había expulsado completamente de la zona.
Al acecho estaba un ansioso Trần Khánh Dư, que ya había sido convocado para ser destituido por su derrota frente a Omar. Khánh Dư no dejó pasar la oportunidad de resarcirse y se abalanzó con 30 juncos de guerra sobre las 70 naves de Wenhu. Wenhu decidió sostener el envite aunque sus cargados juncos no eran los más aptos para un combate naval, aun así confiaría en su superioridad numérica. Sin embargo al tiempo descubrió que era una trampa y aparecían más naves enemigas.
Para escapar de la trampa los juncos Yuan tuvieron que recurrir a tirar por la borda su carga de arroz, huyendo de vuelta a China tras perder 11 juncos. Los Trần eran conscientes de que esta pequeña victoria tenía grandes consecuencias estratégicas y liberaron a prisioneros para que difundieran entre las fuerzas mongolas la desmoralizadora noticia de que los ansiados suministros no iban a llegar.


Imagen
Estatua de Trần Hưng Đạo, el gran héroe militar vietnamita de las invasiones mongolas.


Imagen
Una maqueta de un Mông Đồng vietnamita del siglo XVII, el clásico bote fluvial de guerra de la región durante cerca de un milenio.


Imagen
Mapa de los movimientos Yuan (en negro) desde Van Kiếp hasta la batalla de Bạch Đằng.


La debacle de Bạch Đằng.
Ante la grave falta de suministros, el príncipe Toghan decidió abandonar tanto Hanoi como la estratégica base de Vạn Kiếp. Las fuerzas Yuan salieron de la zona de Van Kiếp el 30 de marzo.
El ejército de Toghan puso rumbo a Siming en China, y Omar con la armada bajó por el río Bạch Đằng hacia el mar. Una vez allí su plan era seguir la costa, para mantenerse relativamente cerca del ejército (caso de ser necesario ya que el ejército tendría que abrirse camino por la fuerza hasta la frontera) y tal vez toparse con la flota de suministros caso de que ésta estuviera de camino.

El 8 de abril, la armada Yuan llegó a Truc-dong, a unos 10 kilómetros al norte de Hai Phong. Allí chocaron con la armada vietnamita, poniéndola en fuga y capturando 20 naves/botes.
Al día siguiente se alcanzó la desembocadura del río. De nuevo encontraron presencia vietnamita y en un breve combate, las naves Trần estaban de nuevo huyendo. La persecución llevó a los mongoles a una trampa. Los ligeros botes vietnamitas condujeron a los juncos Yuan a una zona donde camufladas entre juncos y ramas se habían plantado grandes cantidades de estacas con punta de hierro. De hecho era una táctica que ya habían usado los vietnamitas en el 938 contra los chinos en el propio río de Bạch Đằng y que les había proporcionado una victoria decisiva; táctica que el comandante vietnamita Trần Hưng Đạo decidió copiar y aplicar.
La presencia de las estacas se hizo patente cuando la marea empezó a bajar y las naves Yuan se encontraran atascadas en el campo de estacas. Los vietnamitas procedieron a reanudar el ataque contra los inmovilizados juncos.
La batalla (que había empezado al amanecer) se prolongó hasta el anochecer. 400 naves Yuan fueron capturadas y se hicieron numerosos prisioneros aunque miles de marineros Yuan perecieron ahogados tras arrojarse al agua al verse copados.
Omar Batur fue capturado por los vietnamitas.


Esta gran derrota se completaría poco después con la destrucción de la escuadra de suministros de Zhang Wenhu. Wenhu había conseguido reagrupar a su dispersa flota y tras hacer las oportunas reparaciones, se dirigió hacía la desembocadura del Bạch Đằng con intención de remontar el río en busca del ejército Yuan al que debía entregar provisiones.
Ignorante de la derrota de Omar pocos días antes, Wenhu penetró en la desembocadura del río y se encontró frente a la armada vietnamita. Al tratar de retroceder la bajamar sacó a la luz el campo de estacas que dificultaba la huida. Buena parte de la flota resultó destruida aunque Zhang Wenhu consiguió escapar con algunas naves y regresar a China.


La de Bạch Đằng había sido una gran victoria para los Trần, pero estos no se dejaron cegar por el éxito militar y reanudaron la ofensiva diplomática. Tras la retirada de los Yuan, enviaron rápidamente enviados a Kublai con tributos y una oferta de sometimiento “nominal”. El emperador vietnamita siguió en sus trece de no acudir a la corte Yuan para rendir vasallaje pero en su lugar envió una estatua de oro de sí mismo.
A su vez los embajadores vietnamitas cargaron las tintas contra los generales Yuan -excluyendo diplomáticamente criticar al príncipe Toghan-, afirmando que las tropelías de Alihaya primero y Omar Batur después, habían llevado a los vietnamitas a alzarse contra los Yuan, pero que el emperador Trần solicitaba su perdón.
Sorprendentemente, Kublai pareció aceptar inicialmente las “sinceras muestras de arrepentimiento”. Pronto empezó a sospechar de que los Trần no eran demasiado sinceros. Kublai había ordenado la liberación y regreso a China de los generales Yuan prisioneros, entre los que destacaba Omar Batur.
Omar era uno de los generales señalados por los Trần como responsables de numerosos crímenes, entre los que estaba el haber mancillado una tumba imperial. Omar fue embarcado en una nave que “naufragó” camino de China. Los enviados vietnamitas informaron a Kublai Kan de que “no se había podido salvar” a Omar de ahogarse debido a que pesaba demasiado.
Se da por hecho que Omar pereció, siguiendo órdenes de Trần Hưng Đạo, y parece razonable suponer que Kublai sospecharía que le habían mentido.

El emperador Trần Thánh Tông moriría en 1290 y los Yuan redoblarían sus exigencias de vasallaje formal, convocando al nuevo emperador que también se negó a acudir a Daidu. Ante un nuevo fracaso por la vía diplomática, se empezó a prepara en 1291 una nueva fuerza de invasión de Annam, con el objetivo de poner a un príncipe Trần más dócil en el trono.
El núcleo de la fuerza de invasión deberían ser “1.000 naves” que debían transportar 65.000 hombres y una gran cantidad de suministros.
Los meticulosos preparativos para la expedición se alargaron y ésta fue cancelada tras la muerte de Kublai Kan en febrero de 1294.



Imagen
La batalla de Bạch Đằng.


Imagen
Wayne Reynolds. Un junco Yuan atrapado en un campo de estacas y atacado por canoas vietnamitas que arrojan bombas de nafta.


Imagen
Estacas recuperadas de la zona de Bạch Đằng frente a una representación de alguna de las victorias logradas por los vietnamitas sobre los chinos en dicho río.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Lutzow »

Dicen de Afganistán, pero Vietnam no se queda atrás en lo referente a la lucha contra un invasor y en las tácticas de guerrillas, y nada menos que contra el Imperio Mongol de Kublai Kan, que es como decir el EE.UU. de los años 60... Interesantísimo relato de unos hechos totalmente desconocidos para mí... :dpm:

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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Gracias. Para los vietnamitas, la derrota de los mongoles es uno de los hitos militares de la Historia del país. Es verdad que en Occidente desconocemos mucho de los acontecimientos en esos estados asiáticos antes de la época de las colonizaciones occidentales.
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Re: Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan.

Mensaje por Flavius Stilicho »

6.4. La campaña de Java, 1293.
A la vez que los Yuan llevaban a cabo sus fallidas campañas en “Annam” y Champa, los enviados mongoles seguían recorriendo las rutas comerciales entre China e India. Dichos enviados llegaron hasta las distantes Costa de Malabar y Costa de Coromandel en busca de tributos y relaciones comerciales. El archipiélago de Indonesia tenía una gran relevancia en dichas rutas comerciales, tanto como fuente de valiosas mercaderías tales como especias, tanto como por su posición estratégica para controlar la ruta hacia la India.
En la época de Kublai, el reino javanés de Singhasari era la fuerza dominante en la región. Su rey, Kertanagara (r. 1268-1292), llevó a cabo una política expansiva por la región que al parecer incluyó algún tipo de alianza con Champa.

En 1289 un enviado Yuan, de nombre Meng Qi, llegó a la corte de Kertanagara y fue duramente tratado. Se le marcó la cara con un hierro candente como si fuera un vulgar ladrón y se le cortaron las orejas, para después ser expulsado del reino javanés. Según la tradicional crónica china del Yuanshi, ésta indignidad contra un diplomático mongol fue la que propició que Kublai ordenará una expedición punitiva contra el reino de Singhasari. A ello habría que añadir alguna otra afrenta, como el hecho de que Kertanagara atacara en 1290 el reino musulmán de Jambi en Sumatra, estado que gozaba, al menos a efectos de los Yuan, de una consideración de vasallo.
A pesar de las afrentas y la importancia estratégica de la región para las rutas comerciales marítimas mongolas, el hecho es que lanzar una expedición contra la lejana Java era algo arriesgado. Otra cosa hubiera sido si conforme a los planes expansivos Yuan se hubiera contado con una base naval en Champa. Además la prioridad en ese momento deberían haber sido los preparativos para una nueva intentona sobre Đại Việt (Annam).

A pesar de las inconveniencias, los preparativos para la expedición a Java empezaron en marzo de 1292, con vistas a estar listos para fin de año. Cuando los preparativos entraron en su última fase, la armada Yuan “bloqueó” a los barcos mercantes extranjeros en los puertos chinos, impidiendo su salida, para que las noticias no se filtraran a los javaneses.
Es de suponer que a la vez que los Yuan intentaban que no se filtraran sus planes intentarían recopilar información sobre su objetivo. No sabemos que noticias llegarían a la corte de Kublai pero lo cierto es que los sucesos en Java pondrían en cuestión el supuesto objetivo de la expedición. Una rebelión en Java (aprovechando que el grueso del ejército de Singhasari estaba de campaña fuera de la isla) culminó en el asesinato de Kertanagara, en mayo o junio de 1292. El protagonista de la rebelión era el príncipe Jayakatwang, que proclamó la restauración del antiguo reino javanés de Kediri, con capital en Daha, reino desaparecido siete décadas antes.


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Liu Yong Hua. Mercaderes mongoles en la India.


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Maqueta de junco chino dotado de fundíbulo.


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Mapa de la expansión del reino javanés de Singhasari.



La expedición de Java, “Departamento ambulante para Java”, se conformó en base a 20.000 hombres y “mil naves”. La armada Yuan debía zarpar con el equivalente a un año de suministros almacenado en sus bodegas. Los comandantes seleccionados fueron: Shi Bi, Gao Xing y Yikmis (Ike Mese). Shi Bi era el comandante en jefe y Yikmis debía ocuparse de los aspectos navales de la expedición.
Con un par de meses de retraso sobre los planes, la armada Yuan zarpó del puerto de Quanzhou el 22 de enero de 1293. Un mes más tarde se encontraba fondeada en Borneo para hacer reparaciones y recibir enviados de diversos estados de la región de los que se había solicitado previamente su sumisión (al menos nominal) al Gran Kan y que quedaron impresionados por la presencia de una gran fuerza Yuan a sus puertas.

También se habían enviado representantes al nuevo reino de Java, confiando en que el nuevo régimen se mostrara mejor dispuesto a entablar relaciones de tributo con los Yuan. Al ser rechazadas las oberturas diplomáticas, la expedición siguió su curso.
El 22 de marzo, la armada se presentó ante el puerto de Tuban (Kambang Putih) -habitado por una importante colonia china- y procedió al desembarco del ejército sin oposición. A continuación la armada mongola se dirigió hacia la desembocadura del río Brantas, con intención de remontarlo hasta Karuhipan donde se reuniría de nuevo con la columna terrestre para avanzar juntas hasta la capital de Daha.
En Karuhipan se encontraron con una fuerza naval javanesa, compuesta por naves cuyas proas lucían “cabezas de demonio”, pero los javaneses se retiraron sin luchar e incluso abandonaron 100 grandes naves fluviales.
Poco después, los Yuan recibieron un ofrecimiento por parte de un príncipe local, Raden Wihaya, que buscando venganza por la muerte de su pariente Kertanagara ofreció su sumisión a Kublai Kan y una alianza contra Jayakatwang. Las fuerzas aliadas conquistaron Daha sin muchos problemas y pusieron fin al reino de Kediri.

Los comandantes mongoles creyeron haber encontrado en Raden Wihaya un vasallo leal para los Yuan y le cedieron el gobierno del conquistado reino. Sin embargo éste les traicionó e hizo asesinar a la guardia de honor Yuan que se le había asignado, para después atacar por sorpresa a las desprevenidas fuerzas Yuan.
Los mongoles consiguieron abrirse paso por el río Brantas y escapar pero por el camino perdieron 3.000 hombres y un número indeterminado de naves. Tras reagruparse, los comandantes Yuan deliberaron si continuar con la expedición o regresar a China. Los vientos del monzón estaban a punto de cambiar y si no los aprovechaban corrían el riesgo de quedarse atrapados en la isla durante 6 meses.
Confiando en que el botín recogido en la isla y los prisioneros hechos en la corte de Jayakatwang mitigaran el impacto de lo que no dejaba de ser una aventura fallida, se optó por el regreso. Un enfurecido Kublai castigaría tanto a Shi Bi como a Yikmis a recibir latigazos y perder una tercera parte de sus propiedades.
Raden Wihaya, tras aprovecharse de los mongoles para librarse de su enemigo, fundaría el reino de Majapahit que se expandiría en los siguientes años hasta convertirse en un imperio regional.


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Ilustración (basada en relieves) de una nave tradicional javanesa dotada de batanga para darle estabilidad.


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Interpretación de una nave javanesa hacia el año 1300.


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Raden Wihaya contempla las cabezas cortadas y las naves destruidas a los mongoles.
"Con más facilidad se les llama bravos a los audaces que seguros a los prudentes".

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