Panzer, detrás del mito (I) De Versalles a Tobruk

Historia Militar 1939-1945.

Moderadores: Japa, Mod.Aux.3

Avatar de Usuario
Farolo
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 18207
Registrado: Sab 19 Jun 2004 22:43
Ubicación: España
Contactar:

Mensaje por Farolo »

Felicidades Jape, ves pensando en un articulo.

Sadus
.-Nemo me impune lacessit
.-La estupidez también es un regalo de Dios, pero uno no debe abusar de ello. Juan Pablo II, pontifex.
.-Ladran, Sancho, luego cabalgamos...

--------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Leiva
Oberfeldwebel
Oberfeldwebel
Mensajes: 651
Registrado: Lun 15 Ene 2007 1:05
Ubicación: España

Mensaje por Leiva »

Buenísima historia, Japa, y qué buena idea desarrollar en paralelo la evolución técnica y la doctrinal.

Enhorabuena


P.D.: enhorabuena también por la magnífica redacción.
Última edición por Leiva el Vie 23 Nov 2007 23:59, editado 2 veces en total.
El individuo sensato se adapta al mundo. El insensato intenta que el mundo se adapte a él. Por tanto, todo progreso depende del individuo insensato. (G.B. Shaw)

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

Puedo prepararlo, pero será muy grande. Tal vez la solución sería separarl en partes, igual que estoy haciendo en el hilo.

Para organizar un poco el maremagnum he ido escribiendo mi texto por capítulos agrupando los asuntos en función de la cronología y las acciones. Hasta ahora la cosa se desglosa así

1ªParte
Introducción y abreviaturas
• Antes de la Guerra
• 1939: Estalla la tormenta
• 1940: Días de Gloria
• 1941: Cadenas en el desierto


2ª Parte
• 1941: La gran apuesta de Barbarroja
• Problemas y soluciones


3ª Parte
• 1942: Cadenas en el Desierto (2)
• 1942: Segundo asalto y desastre
• 1942: Desarrollos de útima hora


4ª Parte
• 1942: El año del Tiger
• 1943: La última victoria de los panzer
• 1943; Antes de la tempestad


5ª Parte
• 1943: Citadelle, Orel y la retirada hacia el Dnieper

6ª Parte
• 1943: Los nuevos gatos y algunos arreglos
• 1943: Sicilia y el frente italiano


7ª Parte
• Reemplazos y nuevas unidades
• 1944: Primeros combates
• 1944: Nuevos cambios, nuevos medios


8ª Parte
• Invasión

Ahora mismo estoy escribiendo sobre las operaciones en torno a Caen a partir del 12 de junio, así que aún va para rato hasta que complete el trabajo. Sine mabrgo iré publicabdo aquí las diversas partes del trabajo y veré qué tal funciona desglosándolo en artículos

Gracias por los ánimos, porque con la pila de documentación que tengo sobre la mesa (acabo de empezar a traducir el informe operativo del CGSC sobre Bagration) a veces me da la depre. :dpm: :dpm:

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

1940: DÍAS DE GLORIA



PREPARATIVOS


Lo sucedido en la campaña de Francia de mayo de 1940 se ha narrado miles de veces. A los efectos, expondré un resumen esencial de la campaña y luego iré detallando los hechos y acciones más llamativos de cara a mostrar los medios y modos de lucha usados por las PzDiv en su más célebre campaña.

El grupo de ejércitos B, formado por el VI y el XVIII ejércitos, y dirigido por Von Beck amagó el 8 de mayo una ofensiva general a través de Bélgica y Holanda, para hacer creer a los aliados que, tal y como esperaban, los alemanes iban a repetir la maniobra de Schlieffen de 1914, tratando de ocupar la costa del canal. Las tropas anglofrancesas, mordiendo el anzuelo, avanzaron hacia el interior de Bélgica para cortar el paso a los alemanes. En esta maniobra de distracción los alemanes emplearon, entre otras unidades, tres divisiones acorazadas.

El resto de las divisiones panzer disponibles, siete, estaban desplegadas al sur, bajo el mando del grupo de ejércitos A, dirigido por Von Rundstedt. El 11 de mayo, cuando ya las fuerzas expedicionarias y el núcleo del ejército francés habían avanzado al norte, estas fuerzas atravesaron las Ardenas, consideradas impracticables para los carros, cruzaron el Semois y penetraron profundamente en el dispositivo francés. El mando aliado reaccionó tarde y las PzDiv avanzaron rápidamente hacia el Mosa, que atravesaron tras combates de cierta intensidad, y luego continuaron rectas hacia el Canal, cortando en dos a las fuerzas aliadas. Tras un fracasado contraataque cerca de Arrás, las fuerzas inglesas se concentraron en torno a Dunkerke y reembarcaron, movimiento facilitado por una parada del avance alemán. Luego, los panzer avanzaron hacia el sur, rompieron las nuevas líneas defensivas de los franceses y tomaron París. El gobierno cedió sus poderes a Petain que firmó el armisticio poco después.

De cara a esta operación Alemania desplegó una fuerza acorazada numéricamente muy similar a la empleada unos meses antes contra Polonia, si bien las LcDiv se habían reconvertido ya a PzDiv. Las cifras de carros eran 523 Pz I, 955 Pz II, 349 Pz III, 278 Pz IV, 106 Pz 35 y 228 Pz 38. Además había 135 unidades de mando, 96 del modelo PzBefw I y 39 del PzBefw III. Como puede verse, todavía el núcleo de las PzDiv seguía estando formado por carros ligeros y el Pz II era el tipo más numeroso presente. Las cifras de Pz III y IV habían mejorado algo, sobre todo la de los Pz III que casi se habían duplicado, pero incluso contando con los carros checos el número de carros con potencial de combate real seguía siendo muy bajo, menos del 40 %. Los 900 carros de combate pesados de los que habla Churchill en su obra no aparecen por ningún lado, a menos que consideremos que incluso un Pz 38 con 9 tn de peso es un carro pesado.

Frente a esa plantilla, los aliados desplegaban más de 3000 carros de combate, de los que los modelos CharB y Somua franceses eran vehículos más poderosos, con mejor armamento y/o protección. La superioridad técnica y numérica no estaba en modo alguno de parte de los alemanes, luego la derrota aliada de 1940 en ningún caso puede atribuirse a causas, digamos, materiales. Sin embargo los aliados no pudieron capturar ni un solo panzer alemán, lo que contribuyó a que los exagerados relatos de las tropas en retirada fueran considerados dignos de crédito. Eso hizo creer a los ingleses que los alemanes gozaban de una enorme ventaja tecnológica.

El primer combate entre grandes masas de carros de la guerra tuvo lugar en el sector norte, cuando la 3ª y 4ª PzDiv, formando el XVI PzKorp (dirigido por el general Hoepner), perteneciente al Grupo B de ejércitos, se enfrentó al I Cuerpo de Caballería francés (dirigido por el general Prioux). Los alemanes disponían de unos 50 Pz IV, 100 Pz III, 200 Pz II y 300 Pz I, mientras que los franceses desplegaban 174 Somuas, 87 Horchkiss H35 y 40 AMR ligeros. Entre los días 12 y 13 de mayo la batalla rugió en torno al pueblo de Gembloux. Excepto los AMR, todos los carros franceses estaban mejor blindados y armados que los Pz III, y eran completamente invulnerables a los Pz I y II, luego técnicamente sólo los escasos Pz IV estaban en condiciones de medirse en combate con los franceses. Sin embargo la habilidad táctica de los alemanes se impuso y aprovechando la mayor movilidad de sus carros ligeros y la excelente coordinación con el resto de armas y con la LW lograron forzar la retirada de los franceses. Ambos bandos perdieron cerca de 100 carros, pero la moral de combate de los franceses había desaparecido mientras que los carristas alemanes seguían hacia adelante repletos de confianza. Un efecto complementario de este duro combate es que convenció a los aliados de que el avance por los Países Bajos era realmente la amenaza principal y se mandaron hacia el norte todos los refuerzos posibles, directos hacia la trampa.

Al sur, las siete divisiones panzer del grupo A habían iniciado su avance y se disponían a aislar a las mejores fuerzas aliadas en un cepo colosal.

La unidad más al norte del grupo A era el XV PzKorp bajo el mando de Hoth, formado por las divisiones panzer 5ª y 7ª, ésta última dirigida un general todavía desconocido pero que mencionaremos mucho a partir de ahora: Erwin Rommel. La división de Rommel estaba algo mejor equipada que la 5ª ya que desplegaba 36 Pz IV y 106 Pz 38, más 40 Pz II y 10 Pz I, lo que era una fuerza de combate excelente para el momento; Hoth la reforzó además con su regimiento de reserva (el 31ª PR) al acercarse al Mosa ya que su avance parecía más prometedor, lo que sumó una treintena de Pz III a las fuerzas de Rommel. El movimiento de esta unidad fue tan rápido que pasó a ser conocida como División Fantasma.

El XLI PzKorp, bajo el mando del general Rheinhardt, estaba más al sur, formando el centro del dispositivo alemán. Lo componían las PzDiv 6ª y 8ª, que al igual que la unidad de Rommel disponían de una gran cantidad de panzer checos y muy pocos Pz ligeros.

El ala izquierda de la fuerza alemana, al sur, era el XIX PzKorp, al mando de Guderian. Era la más fuerte de las tres agrupaciones, integrada por la 1ª, 2ª y 10ª PzDiv. Dado que esta era la agrupación que iba a realizar el mayor esfuerzo en los planes alemanes había sido especialmente reforzada y disponía en total de 170 Pz IV, 270 Pz III, 300 Pz II y 30 Pz I.

Los PzKorp XLI y XIX estaban bajo las órdenes del general Kleist

Como se vé, la distribución de las fuerzas variaba de norte a sur, siendo las unidades más débiles las asignadas al grupo de ejércitos B, aumentando la fuerza acorazada a medida que nos acercamos al ala izquierda del grupo A, de forma que la fuerza disponible se dispusiera de acuerdo al esfuerzo esperado. Por contra los carros franceses estaban desplegados de forma homogénea por todo el frente sin formar una fuerza concentrada en ningún lugar. Eso demostraría ser un error letal.
Última edición por Japa el Sab 24 Nov 2007 12:05, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

RODANDO HACIA LA VICTORIA

La carrera hacia el mar de las PzDiv fue un ejemplo de audacia, maestría táctica y coordinación con la Luftwaffe. No obstante la propia velocidad del avance hizo imposible aplicar la tantas veces estudiada cooperación con la infantería ya que sólo las dos divisiones motorizadas disponibles en ese momento estaban en situación de seguir la penetración de los panzer.

El núcleo más fuerte de la LW apoyó el ataque al Norte, que se esperaba atraería a la mayor parte de las fuerzas aéreas disponibles en Francia, y en una serie de duros combates ganó rápidamente la superioridad aérea, que ya mantendría por el resto de la campaña excepto en los vitales días de Dunkerke. Churchill narra en sus memorias la angustia del imparable drenaje de las fuerzas de la RAF en apoyo de Francia hasta llegar al límite de 25 escuadrones de caza que el mando había establecido como la fuerza irrenunciable si se quería defender Gran Bretaña, y ya no se pudo mandar más ayuda.

La fuente de primera mano más importante del avance de las PzDiv son las notas tomadas por el general Rommel y posteriormente reunidas por su familia con la ayuda de Liddell Hart bajo el título The rommel papers. Dado que Rommel nunca pudo dedicarse a editarlas (su intención era hacerlo cuando acabara la guerra para publicar un libro similar al que sacó sobre tácticas de infantería) están más o menos tal cual las fue tomando sobre el terreno. Una de las cosas que queda muy clara es la inexistencia de una oposición aérea real. Las pocas anotaciones al respecto van siempre referidas a la coordinación con mandos de la Luftwaffe para el apoyo directo a las fuerzas avanzando. Así que ahí tenemos una de las premisas establecidas por Guderian para el uso de los panzer: estrecha colaboración de las fuerzas en avance con las fuerzas aéreas tácticas después de ganar la superioridad aérea.

La concentración de la fuerza ahí donde fuera a ser necesaria es otra de esas premisas, y como vimos anteriormente, se cumplió a rajatabla en el despliegue previo a la batalla. ¿Y una vez comenzada esta?

Si bien la cooperación con las fuerzas de infantería fue a la postre imposible debido a la diferencia de velocidades (se puede decir que había dos Heer, uno motorizado y veloz, el otro hipomóvil y lento) el diseño orgánico de las PzDiv había sido muy bien estudiado de cara a hacer de ellas fuerzas no sólo poderosas, sino además muy bien equilibradas. El batallón de infantería motorizada asignado a la fuerza divisionaria demostró aquí su valía, tanto más grande cuanto que muchos de los carros en uso no tenían ni el blindaje ni el armamento necesario para enfrentarse a posiciones bien defendidas. Las unidades de reconocimiento e ingenieros, y la artillería de apoyo compensaron igualmente el coste de su entrenamiento y permitieron que el avance de los panzer fuera tan incontenible como una inundación.

La única parte de la PzDiv que no funcionó adecuadamente fue el batallón de armas contracarro, pero no porque su adiestramiento o coordinación fueran incorrectos, sino porque las armas que habían recibido eran completamente inadecuadas. Los Pak 36 apenas arañaban la coraza de los carros enemigos, lo que era una penosa noticia porque ése era igualmente el armamento principal de los Pz III y el de los Pz checos era similar. Además los 75 cortos de los Pz IV no eran la mejor solución. Sin embargo al comienzo de la campaña eso no se notó demasiado.

La clave de la victoria alemana fue la desorganización, el caos que siguió a su penetración más allá de las defensas francesas en torno a Sedán. Francia había confiado su estrategia a la existencia de la Linea Maginot, y esa línea condicionaba su defensa de demasiadas maneras. Una de ellas, la más grave, era que el ejército francés no vio en ningún momento la necesidad de disponer de una fuerza de reserva en la retaguardia ya que, si el frente era impenetrable ¿Para qué preocuparse?

Oigamos a un testigo de excepción: Winston Churchill

"…El comandante en jefe (Gamelin) explicó lo sucedido: al norte y sur de Sedán los alemanes habían penetrado…Avanzaban a una velocidad sin precedentes…detrás avanzaban las fuerzas de infantería motorizada estableciendo sus propios flancos al avanzar contra los dos ejércitos franceses aislados a sus lados… Cuando acabó se produjo un silencio considerable. Entonces pregunté "¿Dónde está la reserva estratégica?" y, cambiando al francés "Ou est la masse de manoeuvre?". Gamelin se volvió hacia mí y, encogiéndose de hombros, dijo: "Aucune" ("ninguna")

…No era la primera vez que nos rompían un frente… pero aquí había factores que nunca pensé que habría de enfrentar…"aucune", me quedé atónito ¿qué podíamos pensar del gran ejército francés y de sus responsables? Jamás se me hubiera ocurrido que un comandante que tuviera que defender 800 km de frente pudiera no tener una reserva de maniobra…

…¿Para qué servía la línea Maginot? Debería haber economizado tropas en un amplio sector de la frontera ofreciendo salidas para contragolpes locales y permitiendo el mantenimiento de grandes fuerzas en reserva… resultaba que no había ninguna reserva…"

Se mastica la desesperación que debió sentir el viejo león. La batalla de Francia se había perdido nada más empezar.

La carrera de los panzer hacia el mar
Imagen

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

TOCANDO EL CIELO

El breve parón de las PzDiv el día 19 de mayo dio a los aliados el respiro suficiente como para pensar en un contraataque acorazado. Se trató de coordinar un gran golpe en el que intervendrían blindadas de ambas fuerzas, francesa e inglesa. Por parte inglesa entrarían en acción la 1ª Brigada acorazada, formada por carros de infantería, apoyada por las divisiones de infantería 5ª y 50ª, y por el lado francés lo harían dos divisiones mecanizadas apoyadas por otras dos de infantería. Sin embargo la coordinación se mostró muy difícil y el rápido avance de las unidades de Guderian, cortando en dos las últimas líneas de suministro de las fuerzas del norte, obligaron a atacar con sólo una pequeña parte de las fuerzas previstas. Intervinieron dos batallones de la brigada inglesa, que llevarían el peso del avance con unos 75 carros Matilda I y II, apoyados por su flanco derecho por parte de la 3ª división mecanizada francesa, con otros 70 carros de diversos modelos, principalmente Somuas. No habría casi apoyo de infantería o artillería disponible, pero el tiempo estaba en contra y el mando británico comprendió que esta era una de esas situaciones de "ahora o nunca"

Precisamente el ataque cayó sobre la 7ª PzDiv de Rommel, que estaba apoyada en su flanco izquierdo por la división SS Totenkopf. El 21 de mayo, en Arras, los carros Matilda avanzaron lentamente bajo el mando del general Franklyn; su durísima piel era demasiado para los contracarros alemanes de 37 mm y pronto sobrepasaron las defensas de los alemanes. Aunque carecían de un arma efectiva en fuego de alto explosivo (el I iba armado con una ametralladora y el II con el cañón de dos libras) los Matilda arrollaron a los contracarros pasándoles literalmente por encima.

Durante 9 largas horas el combate arreció en torno a Arras. Los carros ingleses sembraron el caos en las líneas alemanas. Varias fuerzas de infantería de la Totenkopf huyeron presas del pánico (el primer caso de "miedo a los carros" en la guerra) y por un tiempo parecía que los aliados iban a lograrlo in extremis, pero la escasa fuerza de infantería había ido quedando separada de los carros y el general Rommel en persona recorrió los puestos de artillería asignando los blancos y ordenando fuego continuo con todas las piezas disponibles. Finalmente la intervención de los cañones antiaéreos de 88 mm del 23 Regimiento Flak de la LW, asignado a la 7ª PzDiv, logró frenar el avance. Sin apoyo aéreo, artillero o de infantería, los ingleses perdieron la iniciativa y se replegaron protegidos por los restos de la fuerza francesa. Habían perdido 36 carros mientras que los alemanes habían perdido 3 Pz IV, 6 Pz III y una docena de carros ligeros. Las bajas de la 7ª PzDiv ascendieron a casi 280 hombres, lo que fue con mucho el porcentaje de pérdidas más alto de toda su campaña en Francia.

Entre el 20 a 21 de mayo los panzer de Guderian (unidades de avanzada de la 2ª PzDiv) alcanzaron la costa del Canal en Abbeville. La trampa se había cerrado.

Los aliados ahora se retiraban directamente hacia el Canal puesto que la ruta al Sur era impracticable. Sin embargo el contraataque de Arrás tuvo un éxito mucho mayor del obtenido sobre el campo de batalla, porque la contundencia de los combates acabó de convencer a los mandos alemanes de que las PzDiv estaban corriendo un riesgo excesivo. Kluge, Kleist y Rundstedt (sobre todo Kleist) decidieron que avanzar más allá de Arras a ciegas era peligroso y el avance de las fuerzas de Guderian hacia el Canal acabó con sus nervios, convenciendo con facilidad a un Hitler que ya llevaba varios días angustiado por el riesgo. El día 24 las fuerzas de Guderian y Rheinhardt fueron frenadas en seco por una orden del Führer cuando los panzer estaban ya a apenas 15 millas de Dunkerke.

De nuevo la leyenda. Todos hemos oído que Hitler frenó a sus PzDiv porque deseaba que el Cuerpo Expedicionario escapara a fin de facilitar la paz con Inglaterra, o que Hitler juzgó inadecuado el empleo de las PzDiv en terrenos pantanosos. La realidad es mucho más prosaica y señala a un responsable de esa orden muy diferente del cabo austriaco: el mismo Rundstedt, que habló con Hitler el día 23 después de conferenciar con Kluge y Kleist. Nada de planes secretos de Hitler ni evaluaciones del terreno: las PzDiv fueron frenadas por cuestiones estrictamente militares, ya que los mandos en la retaguardia consideraban inaceptable el riesgo que estaban corriendo, y eso fue una consecuencia directa del ataque de Arras, tácticamente un fracaso, pero estratégicamente el único acierto de las fuerzas aliadas en toda la campaña.

Los mandos sobre el terreno como Guderian estaban echando chispas ya que veían la batalla final al alcance de la mano pero ¿fue absurda esa orden?

Hay que tener en cuenta que las PzDiv estaban desgastadas por dos semanas de avance y lucha casi continuos y que una gran parte de su fuerza estaba compuesta por carros ligeros, inadecuados para un combate cuerpo a cuerpo, y ese iba a ser el combate que iba a tener lugar en torno a Dunkerke. No iba a haber posibilidades de amplias maniobras envolventes, ya que se había terminado la libertad de movimiento tras las líneas enemigas al acabarse el terreno; ahora los aliados estaban de espaldas al mar, y ya no eran unidades desorganizadas como las que se habían encontrado las fuerzas alemanas en su avance: en torno a Dunkerke se estaban concentrando cerca de 500.000 hombres, la totalidad del Cuerpo Expedicionario (un ejército casi enteramente profesional) reforzado por una parte de las mejores unidades militares de Francia, con una buena cantidad de equipamiento pesado pese a lo perdido en la retirada y ahora por fin bajo el paraguas protector de la RAF.

Atacar en esas condiciones era violar uno de los principios más claros del arte de la guerra, tal y como lo dejó descrito el mismísimo Sun Tzu: Si el enemigo está acorralado con un río a su espalda, no ataques, porque luchará hasta la muerte. Sin posibilidad ya de retirada las PzDiv se lanzarían contra un ejército desesperado que iba a vender cara la piel, como ya lo hicieron treinta y cinco años atrás los Old Contemptibles frenando el avance alemán hacia el Canal al precio de su virtual aniquilamiento, así que confiar en que las tropas aliadas simplemente se rindieran sin luchar era ilusorio.

Por supuesto que dadas las ventajas de velocidad, apoyo aéreo táctico, moral alta, fuerza concentrada… la victoria hubiera acabado por decantarse por el lado alemán pero ¿A qué precio? Las PzDiv podían sufrir pérdidas excesivas (y dada la ligereza de su equipamiento es más que probable que fuera así) y todavía quedaba guerra por delante, ya que Francia estaba reorganizando sus fuerzas para defenderse al sur del avance alemán. Dadas las circunstancias, el frenazo de Dunkerke pudo ser una decisión equivocada, pero no fue irracional.

Finalmente las PzDiv reanudaron su avance dos días después, pero los aliados ya habían establecido un perímetro defensivo en torno a Dunkerke y pese a la ofensiva aérea ordenada por Goering (decidido a demostrar que la LW se bastaba para acabar con el enemigo), no fue posible destruir a las fuerzas embolsadas. Por primera vez la LW se encontró luchando con un enemigo decidido mientras la Royal Navy, fiel a su tradición, se lanzaba en ayuda del ejército. Y no solo la Royal Navy. El Canal estaba cubierto de centenares y centenares de barquichuelos civiles: al grito de "¡Hay que sacar de ahí a los muchachos!" literalmente cualquier cascarón de nuez capaz de cruzar el Canal se lanzó al mar (yates, pesqueros, remolcadores… hasta una pequeña embarcación de los Sea BoyScouts) y entre todos lograron llevar a Inglaterra a 338.000 soldados ingleses y 140.000 franceses, con lo puesto, agotados, helados, pero vivos para seguir luchando.

Sin embargo, para Francia ya era demasiado tarde. Tras una rápida reorganización y avituallamiento, las fuerzas alemanas giraron 90 grados sus cañones y el 4 de junio, justo cuando acababa la retirada de Dunkerke, las PzDiv se lanzaron hacia el Sur, abriéndose paso por las nuevas defensas erigidas por los franceses. El 5 de junio las fuerzas del ala derecha, el PzKorp de Bock, atravesaron el Canal del Somme seguidas unos días después por las fuerzas de Rundstedt que atravesaron el Aisne el día 8 mientras las restantes fuerzas bajo el mando de Guderian se movían hacia el sudoeste de Sedán.

El día 16 de junio el gobierno francés tanteó la posibilidad de un armisticio que finalmente se acordó el día 22.

Toda la campaña occidental había durado 45 días. Las PzDiv habían logrado una victoria asombrosa y, tras las huellas de sus cadenas, Hitler vivió su gran día de gloria en París.
Última edición por Japa el Sab 24 Nov 2007 18:52, editado 1 vez en total.

Muelhoff
Captain
Captain
Mensajes: 2127
Registrado: Mar 06 Nov 2007 11:16
Ubicación: Chaco - Resistencia

Mensaje por Muelhoff »

que bueno!!!, te preparaste para la guerra mas o menos, me haz dejado helado, seria un excelente tema a tratar!
...Aprender es lo correcto, aunque sea del enemigo.
Ovidio


...La diferencia entre un buen oficial y uno excelente es de unos diez segundos.
Almirante Arleigh Burke EE.UU.

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

ANALIZANDO LA CAMPAÑA: MEDIOS Y USOS

Vista desde fuera, la campaña de Francia parecía demostrar todo el acierto de los postulados de entreguerras del ejército alemán y, sobre todo, las teorías defendidas por Guderian. El mundo había visto asombrado como los soldados alemanes atravesaban limpiamente las impenetrables fortificaciones que cubrían los campos de batalla donde sus abuelos habían malgastado cuatro años inútilmente durante la gran guerra. Parecía claro que los carros alemanes eran armas invencibles. Como dijo David Fletcher (The great tank scandal), acababa de nacer la leyenda de los panzer.

SIn embargo la batalla no había sido un paseo para las PzDiv, ni mucho menos. Casi la mitad de su fuerza acorazada estaba destruida o averiada, siendo especialmente altas las pérdidas entre los carros ligeros. Las armas principales de sus carros de batalla, los Pz III y sus equivalentes checos, se habían mostrado insuficientes para lidiar con sus bien blindados oponentes. Tampoco los 75 cortos de los Pz IV de apoyo habían dado de sí demasiado a la hora de enfrentarse a los CharB o a los Matilda. Eso por supuesto contaba igualmente para el equipamiento contracarro de las PzDiv, ya que se apoyaba en el mismo cañón Pak 36. Por contra los poderosos antiaéreos de la LW, los 88 mm, habían demostrado ser un arma increíblemente apta contra la coraza enemiga, y de hecho lo sería durante toda la guerra.

Las conclusiones en lo que al equipamiento se refiere estaban claras: había que aumentar el armamento de los carros medios y olvidarse de los pequeños carros ligeros Pz I definitivamente. El Pz II todavía podía mantener alguna utilidad, pero su armamento era inadecuado más allá del reconocimiento (eso sí, su movilidad había sido muy útil). Los panzer checos habían aguantado el tirón, pero mejorar su armamento iba a ser un problema. De todas formas se decidió mantener la producción del Pz 38 dado su excelente rendimiento con respecto al precio. Había que pasar ya al cañón de 50 mm para los Pz III, eso no podía esperar más. Con una capacidad previsora sorprendente, Hitler estimó que dada la fuerte coraza de los enemigos que presumiblemente habían de enfrentar los alemanes (pensando en lo duros que habían resultado los matildas) el 50 mm L/42, sería insuficiente, y decidió que el arma debía ser el 50 mm L/60 o 50 largo. Igualmente estimó necesario mejorar el cañón del Pz IV pasando a un cañón largo con mejor capacidad contracarro. Los mandos alemanes hicieron caso omiso de sus peticiones y optaron por seguir adelante con el 50 L/42 y el 75 corto en las siguientes versiones de sus carros. A muy corto plazo iba a verse que se habían equivocado.

En cualquier caso en noviembre del 40 entraría en servicio el Pz III Ausf. G, equipado con el 50 mm corto (aunque las primeras unidades se entregaron con el 37 mm). Dado que también se había visto la necesidad de mejorar la protección, se empezó a añadir a los Pz III un blindaje superpuesto al frontal de 30 mm, lo que llevó a rediseñar la suspensión a fin de que el añadido no sobrecargara al carro. El resultado fue el Pz III Ausf. H que empezó a fabricarse a finales del 40. El Pz IV también recibió más blindaje, reemplazando el añadido de emergencia de la versión E por un blindaje de una pieza de 50 mm en el frontal, lo que dio paso a la producción del Pz IV Ausf. F a comienzos del 41. En la medida de lo posible los modelos ya en servicio se mejoraron para igualar las prestaciones de las nuevas series.

En cuanto al complemento de infantería, se decidió incrementar todo lo posible la producción de semiorugas, pero en la práctica nunca se cubrieron las necesidades previstas, lo que iba a ser un grave handicap en as futuras campañas.

Hay que añadir que el StuG había demostrado valer su peso en oro y el desempeño de las escasas unidades disponibles en la campaña había entusiasmado a los responsables de la infantería. Se ordenó continuar con la producción a fin de completar cuanto antes las plantillas de la Sturmartillerie.

Eso por lo que se refiere a los medios de combate pero ¿Qué conclusiones se sacaron del desempeño táctico de las PzDiv?

Ante todo los mandos concluyeron que las PzDiv eran el sueño de cualquier ejército. Su habilidad les había permitido lidiar con un enemigo numéricamente superior que apenas había sido capaz de oponer una mínima resistencia organizada. La velocidad y la audacia habían demostrado ser claves en el combate y el mando directo sobre las unidades en el frente había sido un factor clave que había permitido aprovechar todas las oportunidades posibles. La coordinación con la LW había sido impecable y las comunicaciones habían dado de sí todo lo esperado.

No se habían planteado problemas logísticos irresolubles y había sido posible mantener abastecidas a las PzDiv durante su avance sin graves esperas y había sido posible reparar muchas de las averías sobre la marcha. Las tripulaciones de los carros habían respondido bien al esfuerzo físico y psíquico de los combates y avances ininterrumpidos y la moral, que había empezado bastante alta, había alcanzado unas cotas inigualables a medida que se desarrollaba la campaña.

La casi absoluta impunidad con que las PzDiv se habían movido a sus anchas en la retaguardia enemiga demostraba que los miedos del mando eran infundados. De hecho los miembros de las PzDiv empezaron a mirar muy por encima del hombro a sus sufridos camaradas de a pie, que apenas eran capaces de irles a la zaga para recoger los frutos de sus esfuerzos. Para Guderian y sus compañeros, las fuerzas de infantería eran un mal menor, unas tropas secundarias cuya misión debía supeditarse a la incontenible marcha de los panzer. Los anquilosados ejércitos enemigos, que usaban los carros como apoyo de los infantes, habían sido barridos sin problemas. El futuro era de los panzer.

O eso parecía en 1940

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

ANALIZANDO LA CAMPAÑA: ERRORES

La realidad no era tan rosa como la veían los generales de los panzer. Lo cierto es que si habían podido practicar sus ideas de guerra acorazada a lo grande, se debió sobre todo a que el enemigo había hecho todo lo necesario para garantizar su derrota. Por muy superiores que fueran las ideas tácticas de los alemanes, los aliados habían cometido un increíble cúmulo de errores que habían facilitado mucho la campaña. Algunos habían sido inevitables (como el avance hacia Bélgica) pero otros se debían a la pura incompetencia de unos mandos que vivían anclados en el pasado.

El primero había sido el de seguir pensando con planteamientos anticuados. Los aliados se habían preparado para volver a luchar la guerra de 1914 y llegaron al campo de batalla con 35 años de retraso. La ciega confianza de los franceses en la Línea Maginot había convertido al mayor ejército de Europa en una máquina anquilosada, incapaz de reaccionar con rapidez. Esa confianza, como vimos, había llevado a soslayar la necesidad de una reserva estratégica y la falta de esa reserva había posibilitado la impunidad del ataque alemán.

Dispersar los numerosos medios blindados disponibles olvidando el principio clásico de la concentración de la fuerza había sido otro error de bulto. Al formar sus primeras unidades acorazadas los franceses las habían infradotado en comparación con las disposiciones alemanas. La dispersión del resto de sus batallones acorazados por el frente como apoyo a las tropas había impedido concentrar la fuerza contra las penetraciones alemanas que habían ido eliminando sin demasiados problemas a las pequeñas agrupaciones de carros que les salían al encuentro.

El repentino cambio de Gamelin por el general Weygand en mitad de la ofensiva alemana había paralizado la toma de decisiones en el EM francés justo cuando era más imperativo actuar sin pérdidas de tiempo, un factor que había contribuido a aumentar el caos en la retaguardia francesa, incrementado por el cambio repentino de planes con la consiguiente lluvia de contraórdenes.

Pero además de los errores de los aliados, los alemanes no fueron capaces de ver que las acciones que les habían parecido razonables y sencillas no siempre iban a serlo.

Por supuesto la superioridad aérea había sido incontestable, pero en los días que duró la lucha en torno a Dunkerke la RAF había logrado frenar a la supuestamente todopoderosa Luftwaffe. Los mandos germanos no parecían ser conscientes de que la misma lluvia de bombas que había paralizado a los aliados y abierto camino a sus panzer siempre que fuera necesario podía un día volverse contra ellos, y de hecho tenían a la vista los primeros presagios. Un efecto pernicioso de la estrecha colaboración entre los panzer y los stukas de Goering era que los mandos alemanes se habían acostumbrado a llamar a la LW a cada momento, sin prepararse para la eventualidad de que pudieran tener que luchar solos algún día, y esa eventualidad no iba a tardar mucho en convertirse en una dura realidad.

La aparente facilidad logística había sido eso, aparente. Los canales de abastecimiento se habían estirado hasta casi romperse durante el veloz avance hacia el Canal y sólo la gran cercanía del frente con Alemania había permitido alimentar el ritmo del avance. Los panzer averiados habían podido ser enviados a casa para ser reparados, lo que había aligerado mucho los problemas en las unidades sobre el terreno, pero era una solución engañosa ya que sólo la brevedad de las distancias había permitido esos métodos: cuando el frente no estuviera a 300 km de las fronteras germanas, sino a 1000, la logística y el mantenimiento iban a ser el talón de Aquiles de las PzDiv.

Además la alta operatividad de los carros se había visto facilitada por la excelente red de caminos y carreteras franceses, pero más allá de Francia no siempre iba a haber una buena carretera para moverse y el desgaste de las máquinas sobre malos caminos o en todo terreno iba a ser mucho mayor del que calcularon los oficiales de mantenimiento tras estudiar la campaña de Francia. Las distancias implicadas además habían sido razonables pero ¿qué pasaría cuando los avances se midieran por centenares de kilómetros a la semana, sin buenas carreteras, o incluso sin ferrocarriles?

Lo peor de todo, los generales alemanes, y no sólo los de los panzer, sino el conjunto de los mandos del Heer y por supuesto Hitler, estaban en manos del mismo síndrome que abotargó las mentes de los mandos aliados en 1918 y que se apoderaría de sus aliados japoneses dos años más tarde: estaban embriagados por la victoria. Habían aplastado a su eterno enemigo francés y forzado a su poderoso aliado inglés a huir abandonando sus armas. Estaba claro que eran invencibles y que su manera de hacer la guerra era la receta definitiva para la victoria. No comprendieron que la caída de Francia se había logrado sin problemas ya que su ejército carecía de las reservas necesarias para sobreponerse a las pérdidas de los primeros momentos, y pensaban que bastaría con lanzarse con rapidez sobre sus futuros enemigos para que cayeran con la misma rapidez, sin entender que eso sólo tenia sentido contra enemigos de un tamaño asequible. Su maestría táctica no garantizaba la victoria estratégica, aunque la caída de Francia parecía demostrarlo. Al igual que sus enemigos 30 años atrás, los mandos alemanes no iban a ser capaces de analizar a fondo lo sucedido en la batalla por Francia.

En definitiva, los alemanes no comprendieron que la victoria de 1940 no se había debido en exclusiva a su habilidad, sino que sus enemigos habían jugado el juego de acuerdo a las normas que más convenían a la Wehrmacht, y era utópico pensar que en futuros combates fueran a repetirse invariablemente esas condiciones favorables.

Sin embargo las siguientes campañas en que se vieron envueltas las fuerzas acorazadas alemanas hasta el verano de 1941 iban a reforzar su confianza y les impedirían ver sus errores hasta que ya fuera demasiado tarde.

Pero aún faltaba más de un año para ese momento. En junio de 1940, las PzDiv se sentían dueñas del mundo.

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

SEGUNDO ENTREACTO

El final de la campaña de Francia tuvo una curiosa consecuencia: nadie había previsto un resultado así, y Hitler menos que nadie. Los mandos más conservadores habían pensado que la campaña sería larga, los más audaces que sería breve y decisiva, pero nadie esperaba que Francia sufriera un descalabro semejante y, pese a todo, los ingleses decidieran seguir luchando.

Hitler siempre había supuesto que, caída Francia, Inglaterra negociaría la paz. Nunca hizo planes para el caso de que esa presunción se revelara falsa, y no sabía qué debía hacer a continuación. Por primera vez su limitada concepción del mundo y de la política le estaba fallando y era incapaz de comprender porqué su "generosa" oferta a los ingleses cayó en saco roto, atribuyéndolo a la ya inevitable conspiración mundial judía encarnada en el obtuso y alcohólico Churchill. En sus conversaciones privadas esas ideas salen una y otra vez a la luz, con comentarios sobre cómo el rey Eduardo habría sido mucho más comprensivo, y con esperanzas indefinidas de que de repente los ingleses se despertarían una mañana y echarían a Churchill del parlamento. Era incapaz de entender lo que los ingleses ya habían asumido, que no había vuelta atrás y que nadie en Inglaterra iba a aceptar negociar nada con él.

Sin embargo pronto empezó a cursar ordenes de cara a resolver la situación, lo que inició los preparativos de cara a SeeLöwe, el paso del Canal.

Hay que decir que para los mandos de los tres ejércitos alemanes SeeLöwe nunca llegó a ser una previsión real. Durante el otoño de 1940 fueron pasándose la pelota entre el Heer, la KM y la LW, cada uno aduciendo responsabilidades de los otros para justificar sus objeciones, y dando pequeños pasos de cara a preparar la operación pero sin sentirse muy comprometidos. Al final se optó por una solución de compromiso: la LW haría todo lo posible para derrotar a la RAF y, si eso no bastaba para forzar un armisticio, se llevaría a cabo la invasión.

Si las PzDiv aparentaban ser invencibles en el campo de batalla, el Canal iba a ser la mejor barrera antitanque jamás vista. Por mucho que los estrategas de café de toda Europa se entusiasmaran con la idea de cientos de miles de paracaidistas alemanes saltando sobre Gran Bretaña (recuerdo un entusiasta y fantasioso artículo al respecto publicado por esas fechas en la revista española "Ejército") el Heer sabía que la única manera de conseguir aplicar su superioridad táctica en suelo inglés era desembarcando con sus panzer en las playas de la isla. Eso llevó a un interesante desarrollo técnico, los TauchPanzer o panzer nadadores.

El proyecto se centró en modificar el chasis del Pz III a fin de impermeabilizar las áreas sensibles al agua del vehículo y hacer estanca la cámara de combate y el motor. El término "nadador" es incorrecto, ya que de lo que se trataba era de lanzar los carros desde las barcazas a una mínima distancia de la costa para que alcanzaran el fondo (ergo, para que se hundieran como piedras); una vez abajo los conductores llevarían los vehículos hasta las playas por el fondo, emergiendo en las mismas narices de los ingleses.

Los problemas técnicos no fueron pocos. Impermeabilizar y estanqueizar los carros no era difícil, pero sí lo era lograr que un carro estanco se sumergiera sin problemas, ya que se convertían en excelentes flotadores. Finalmente se resolvió a base de lastres. Otro problema fue instalar equipos de radio adecuados ya que los conductores iban a ser guiados por radio desde los barcos. El resultado de estos trabajos fue una versión del Pz III capaz de moverse con seguridad a una profundidad máxima de 15 m durante un plazo de unos 20 minutos.

Afortunadamente para los carristas alemanes nunca se llevaron a cabo operaciones anfibias de ese tipo porque el problema de la conducción sumergida era irresoluble con los medios previstos: cualquier mínimo obstáculo hubiera bloqueado sin problemas a los carros en el fondo, no dejándoles más opción que soltar el lastre y subir flotando como corchos sin medios de navegación en superficie, y cualquier corriente medianamente fuerte hubiera desviado a los conductores lo bastante como para errar el lugar de salida en un margen muy amplio. Confiar en que los fondos costeros se pudieran usar como carreteras señalizadas era una temeridad por no decir un suicidio, y los aliados ni siquiera se plantearon un desarrolló así de cara al asalto de 1944, optando por la solución de incorporar a sus carros medios de flotación y navegación suficientes como para que alcanzaran la playa por sus propios medios, pero navegando en superficie.

Sin embargo los Tauchpanzer sí tuvieron utilidad más adelante ya que la capacidad de inmersión se aprovechó para el vadeo profundo en los anchos ríos de la URSS un año después, donde la distancia era lo bastante reducida como para que el desvío no fuera un gran problema.

Imagen
Pruebas de impermeabilización de un Pz III

Imagen
Tauchpanzer III en el momento de salir de un río



Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

Al margen de Seelöwe, el desarrollo de los panzer se deceleró tras la caída de Francia, En parte por el ambiente de relajación que siguió a la victoria y también por los cambios en las prioridades de cara a la producción militar. La indecisión estratégica ante la resistencia inglesa llevó a que la Kriegsmarine recibiera un fuerte empujón no sólo de cara a la invasión, sino relanzando el plan Z de construcción de una escuadra oceánica, que se había paralizado tras el inicio de las hostilidades. Igualmente la LW exigió y obtuvo (no olvidemos quién repartía e pastel) un mayor porcentaje de las inversiones para recuperarse del desgaste de Francia y hacer frente a las necesidades de la batalla sobre Inglaterra, que se revelaron mucho más gravosas de lo esperado.

El resultado es que se ralentizó la producción de carros de combate y el reemplazo de las pérdidas fue lento, no digamos ya la prevista retirada de los carros ligeros para ser sustituidos por Pz III. Además tampoco se emprendió el desarrollo de nuevos proyectos, y lo trabajos para mejorar los modelos existentes se redujeron bastante, aunque no cesaron.

Entre otras cosas se planeó equiparar el armamento de los PzIII y IV con el cañón L42 de 50 mm a fin de simplificar la logística y poder usar ambos modelos en similares cometidos tácticos. A la postre eso se mostró como un error ya que hubiera supuesto reducir la potencia de fuego de los PzIV sin obtener una ventaja apreciable. De hecho al saber que se había ignorado olímpicamente su orden de equipar a los Pz III con el nuevo cañón L60 y a los PzIV con el 75 largo, Hitler montó en cólera, pero sus generales adujeron problemas logísticos y técnicos (que poco después se evidenciaron como simples excusas) y se mantuvo el armamento inferior. Pese a su imagen de modernidad y audacia, los administradores del Heer seguían trabajando con alma conservadora y no se sentían muy entusiasmados con la idea de nuevos cambios.

Otra posibilidad que se planteo fue la de estandarizar la mecánica de los dos carros medios en uso, Pz III y Pz IV. Hubo dos líneas de trabajo diferentes. Una dio lugar a una interesante versión del Pz III conocida como Ausf G/H mit Schachtellaufwerk un vehículo facilmente reconocible ya que la suspensión sufrió un cambio radical, adaptándole el sistema de ruedas entrelazadas que se había previsto en su momento para el PzIV y que era usado por los semiorugas del Heer, la llamada suspensión FAMO, pero no se pasó de preparar algunos prototipos que estuvieron listos a mediados del 41 y nunca se produjo en serie. Los ejemplares construidos se usaron en diversas pruebas entre 1942 y 1943 pero no parece que llegaran a usarse en combate aunque se les empleó como carros de demostración para otros proyectos.

Imagen
Pz III Ausf G/H mit Schachtellaufwerk

La otra línea de desarrollo produjo un interesante vehículo, externamente muy similar a la barcaza del Pz IV pero con mecánica híbrida de los dos modelos. Aunque no llegó a usarse para carro de combate, este proyecto sí acabó fructificando en una nueva familia de vehículos en 1942/43, así que ya hablaremos de él mas adelante.

La situación estratégica cambió de golpe a finales del otoño ya que Hitler decidió que había que dar el siguiente paso y lanzarse sobre la URSS. Diligentemente, el OKH inició sus trabajos. Volvieron a cambiar las prioridades y se aceleró el reequipamiento del ejército, pero se hizo muy por debajo de las posibilidades reales de la industria alemana. el gobierno nazi no quería sobrecargar la economía, temeroso de que una bajada del nivel de vida hundiera su base de poder, así que mientras en Inglaterra hasta el último brazo útil era puesto a trabajar en el esfuerzo bélico, en Alemania se seguía trabajando como si la guerra no hubiera tenido lugar. La industria bélica estaba siendo usada muy por debajo de su capacidad real.

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

SITUACIONES IMPREVISTAS

En la primavera del 41, mientras se organizaba el despliegue de cara a la invasión de la Unión Soviética, a Alemania le surgieron inesperadamente dos nuevos frentes de batalla: los Balcanes y África, ambos por gentileza del flamante aliado italiano, Benito Mussolini. Tratando de ampliar su imperio hacia el Mediterráneo Oriental los italianos estaban cosechando sonoras derrotas en Grecia y Libia, y eso había producido un cambio en la situación política balcánica, acelerado por el brusco viraje del gobierno yugoslavo a posiciones proaliadas tras un golpe de estado.

En los Balcanes la acción de las PzDiv fue breve, contundente y eficaz; llegaron, vieron y vencieron. Hay dos leyendas respecto al comienzo de Barbarroja. La primera dice que las semanas perdidas en esas operaciones fueron la clave de la derrota alemana en la URSS, pero la realidad es que Barbarroja empezó en el mismo momento en que las condiciones climáticas lo permitieron y la lluviosa primavera de 1941 hubiera imposibilitado un ataque en abril. Más real fue el desgaste y cansancio de las fuerzas implicadas, más la complicación logística de un despliegue inesperado y un nuevo redespliegue de cara a la campaña prevista, pero nada de eso fue un problema insoluble. En el momento del ataque sobre la URSS, el Heer se sentía en mejor forma que nunca.

La segunda dice que el desvío de fuerzas hacia el teatro africano debilitó irremediablemente al Heer y eso impidió la victoria sobre el ER. Dada la nimia entidad del cuerpo expedicionario alemán en África (dos divisiones) semejante afirmación no se sostiene, ya que se destinaron fuerzas mucho más numerosas a guarnecer frentes que no corrían ningún peligro en 1941, como Francia o Noruega.

No hablaremos más de los Balcanes, pero en África los panzer alemanes vivieron algunos de sus momentos más brillantes, de la mano de un general que enseguida iba a entrar en la leyenda, así que trataremos este escenario con más detalle antes de volver a Europa Oriental.

Quesalid
Chief Warrant Officer 4
Chief Warrant Officer 4
Mensajes: 1159
Registrado: Mar 14 Nov 2006 10:06

Mensaje por Quesalid »

Ingente trabajo en el que te has metido, camarada Japa. Ten por seguro que estaremos atentos a tus posts.
Quesalid

Winston Churchill: "Por más que la guerra me atraiga y mi mente se fascine con sus situaciones tremendas, a medida que pasan los años cada vez estoy más convencido (y puedo medir ese sentimiento aquí, donde estoy rodeado de armas) de la asquerosa y malvada locura y barbarie que es todo esto".

Avatar de Usuario
Japa
Brigadier General
Brigadier General
Mensajes: 4673
Registrado: Mar 10 Jul 2007 23:00
Contactar:

Mensaje por Japa »

UN BREVE INCISO

Antes de pasar a estudiar las campañas que se desarrollarían en el año 1941 y sus consecuencias para la PanzerWaffe, quiero terminar este apartado con un interesante detalle de tipo técnico.

Si bien el proyecto del carro de ruptura iniciado a finales de los años 30 fue dejado de lado, las empresas alemanas siguieron trabajando en el desarrollo de un modelo de carro pesado. en base a las diversas especificaciones al respecto del Heereswaffenamt. Los primeros resultados fueron los vehículos experimentales DW1, VK3001H y VK6501H.

Imagen
Proyecto DW1, versión pesada del chasis Pz III

Imagen
Proyecto VK3001H, una interesante modificación del chasis PzIV con ruedas entrelazadas

Imagen
Proyecto VK 6501 (H), otro trabajo en la línea del VK3001

Esos proyectos, como puede verse en las imágenes adjuntas, eran en esencia versiones pesadas de los chasis del Pz III y IV, adaptadas para un blindaje frontal de 50-80 mm, una velocidad de unos 40 km/h y un armamento basado en el cañón de 75 mm L/48. Trabajaban en ese proyecto Henschel, Porsche, MAN y Daimler. Inicialmente se trabajó en base a las ideas sobre diseño de carros pesados anteriores a la guerra, aunque ya no se planteó el empleo de torres múltiples.

La situación cambió a raíz de la campaña de Francia. Hitler amplió las características del proyecto demandando una mayor protección y armamento, lo que dio origen a la especificación VK3601 y, posteriormente, en una reunión del Führer con responsables militares e industriales, a la especificación VK 4501 que incluía el uso de una versión especialmente adaptada para su instalación en carros de combate del cañón de 88 mm, que había demostrado una eficacia inigualable en su uso contracarro, a la luz de la experiencia obtenida en la lucha contra los carros CharB y Matilda II, demasiado blindados como para que las armas CC del Heer pudieran destruirlos.

Esta reunión, que fue el punto de partida del proyecto que daría lugar al carro pesado Tiger, se llevó a cabo el mes de mayo de 1941, un mes antes del ataque a la URSS, lo que demuestra que el diseño de ese carro no fue en modo alguno una respuesta al encuentro de los alemanes con los formidables T-34 y KV-1, como tantas veces se ha dicho, sino la consecuencia de un análisis de la campaña de 1940, que mostraba que los panzer estaban mal equipados de cara a la amenaza blindada que habían encontrado en Francia.

A título de curiosidad, los chasis VK3001H construidos para las pruebas fueron posteriormente reutilizados para la evaluación de un proyecto diferente, el cañón ATP Selbstfahrlafette 12.8 Sturer Emil. Se habilitó una gran casamata abierta para el enorme cañón AA de 128 mm en montaje horizontal. La idea era contar con un arma capaz de batir blancos protegidos y carros a grandes distancias, para lo que era necesaria un arma de tiro tenso y no un obús. La evaluación al parecer no fue demasiado satisfactoria y el proyecto se desechó. De los dos prototipos construidos uno se perdió en combate el año 42 y el otro sobrevivió a la guerra, siendo expuesto por los soviéticos en el museo de Kubinka.

A título de curiosidad, los chasis VK3001H construidos para las pruebas fueron posteriormente reutilizados para la evaluación de un proyecto diferente, el cañón ATP Selbstfahrlafette 12.8 Sturer Emil. Se habilitó una gran casamata abierta para el enorme cañón AA de 128 mm en montaje horizontal. La idea era contar con un arma capaz de batir blancos protegidos y carros a grandes distancias, para lo que era necesaria un arma de tiro tenso y no un obús. La evaluación al parecer no fue demasiado satisfactoria y el proyecto se desechó. De los dos prototipos construidos uno se perdió en combate el año 42 y el otro sobrevivió a la guerra, siendo expuesto por los soviéticos en el museo de Kubinka.

Imagen
[img]Sturer%20Emil%20sobre%20chasis%20VK3001H[/img]

APV
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 13153
Registrado: Mar 11 Abr 2006 23:46

Mensaje por APV »

Un detalle tras la conquista de Polonia y la del Oeste, Alemania capturaría muchos carros de combate (igual que había pasado con los Skoda) y los emplearía.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

Responder

Volver a “Historia Militar General”