CORONEL ENRIQUE FERNÁNDEZ DE VILLA-ABRILLE Y CALIVARA.

"Personajes" que han dejado o pretendido dejar huella en la Historia siempre dentro de un contexto militar.

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laguno
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CORONEL ENRIQUE FERNÁNDEZ DE VILLA-ABRILLE Y CALIVARA.

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Vino a nacer Enrique el veintiuno de Noviembre de 1879 en las entonces españolas Islas Filipinas, y era hijo del Teniente Coronel de Infantería D. Faustino Fernández de Villa-Abrille Álvarez y de Dª. Valeriana Calivara y Quirós, natural de Cavite, en esas islas. No sabemos nada de su niñez, pero si que el doce de Julio de 1894 falleció su padre, que ya estaba retirado

La primera noticia que de él tenemos, nos informa que ingresó en la Academia de Infantería el 23 de Junio de 1896 superando con satisfacción cuantas pruebas le pusieron, de tal manera que para el 18 de Junio del año siguiente obtiene el empleo de Segundo Teniente, con el cual 30 treinta de Junio de ese año es destinado a las Islas Filipinas, donde se estaba librando la guerra que a la postre acabaría con la independencia de aquel trozo de España.

Una vez allí, pasa de inmediato al teatro de operaciones militares, participando en varias acciones, como la del reconocimiento del barrio de Bahay Bedré, protección de los trabajos que se estaban llevando a cabo en Bolohonso, formando parte de las fuerzas que protegían los trabajos de Balehema, toma de las cuevas de Minuyau, donde dio pruebas de su extraordinaria bravura. Estaba prestando sus servicios en el Regimiento Iberia Nº 69

Tras estas operaciones, y observando sus Jefes el entusiasmo que derrochaba, le destinaron al Batallón de Guías, que era una unidad formada por personal indígena y con el que marchó a ocupar Cebú, ciudad situada en la isla del mismo nombre, en la región de Visayas centrales, y al desembarcar con las tropas fueron recibidos por los rebeldes con un nutrido fuego, el cual despreció y animando a sus hombres inició la carga contra ellos, recibiendo heridas que obvió, dando pruebas de unas aptitudes para el mando notables, así como serenidad en los momentos de mayor tensión.

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Pasó junto con veintitrés hombres a su mando a Banao, emprendiendo labores de policía, debiendo ser destacadas las que realizó en Balambón, donde le hicieron a los rebeldes siete muertos; la acción de Tulenián, donde cargó sobre el enemigo a la bayoneta; las de Siamón y Tubuián y Hacienda La Colonia en los días 16 y 17 de Octubre de 1898, causándoles al enemigo veintinueve muertos en el primer punto y veintitrés en el segundo; y la acción de Tolonna, que culminó con la toma de un fuerte reducto rebelde.

A pesar de las privaciones y riesgos que Enrique y sus hombres sufrieron durante ese tiempo, no fueron óbice para que siguieran cumpliendo con su deber, y llevando a cabo las órdenes recibidas siguieron realizando acciones brillantes y no exentas de riesgo, como por ejemplo cuando yendo de noche a marcha forzada solo con cuatro de sus hombres en busca de unos cabecillas de la rebelión en su propia guarida, los sorprendió y estos, al verse en mala situación, decidieron vender cara su vida y que fueron muertos por nuestros hombres en un combate donde se llegó a la lucha cuerpo a cuerpo.

Continuando con sus labores de patrullaje y acoso al enemigo, tuvo con estos el veintiuno de Abril de 1899 un encuentro en Ascensión y Toledo, en Cebú, dando por resultado la victoria de los nuestros y por el comportamiento observado por Enrique durante la acción fue recompensado con la cruz al Mérito Militar de 1ª clase roja.

Tras esta acción y pernoctando en un fortín con un pequeño destacamento, se vieron rodeados de enemigos, los cuales les pusieron sitio con ánimo de vencerlos por hambre. Pero no sabían los rebeldes quien estaba al mando, pues a pesar de contar con pocos efectivos y no contar con refuerzos, decidió hacerles frente, permaneciendo sitiado por más de veinte días, rechazando los intentos del enemigo de rendirle y consiguiendo superar la prueba.

El comportamiento tan brillante que tuvo en Tuburán y Hacienda La Colonia le supusieron los elogios de sus superiores, los cuales transmitieron al Alto Mando, el cual no dudó en premiarlo en Septiembre de 1899 con su ascenso a Primer Teniente del arma y por toda su actuación durante la campaña con tres Cruces del Mérito Militar con distintivo rojo. Demostró que era poseedor de un espíritu esforzado, ausencia de miedo ante el peligro y la posibilidad de perder la vida, así como un enorme entusiasmo en el desempeño de sus funciones militares. Destacaba también por su fuerza de voluntad y por su predisposición a realizar cuantos servicios fueran menester.

Perdida la guerra, las tropas españolas abandonaron aquel trozo de España y con ellas nuestro Enrique, el cual partía para la Península el 13 de Noviembre de 1899. Más adelante recibiría la medalla de la Campaña de Filipinas.


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Los hechos materiales son suprimidos, las fechas alteradas y las citas, sacadas de contexto y manipuladas para cambiar su significado"
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laguno
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Una vez ya en territorio peninsular, pasa a desempeñar el servicio de su clase en diferentes puntos, siendo uno de ellos Navarra, donde nos lo encontramos en Septiembre de 1901 en el Batallón de Montaña realizando la comisión de conducir fondos en Estella, situación en la que permanece hasta que pasa al Batallón de 2ª Reserva de Lugo nº 11 primero y al Regimiento de Ceriñola nº 42 después.

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Fotografía realizada en Filipinas sobre 1898

En este destino desempeña diferentes cometidos, siendo uno de ellos la labor de Juez instructor de dicho Regimiento. Como curiosidad y a modo de ejemplo del desempeño de este trabajo, a continuación se reproducen dos requisitorias firmadas por el como Juez:

1º- <<Don Enrique Fernández Villa-Abrille, Juez Instructor del regimiento de Infantería Ceriñola.

Por la presente requisitoria cito, llamo y emplazo á Benigno Barja Nogueira, hijo de Domingo y Vicenta, natural de Quintas, parroquia de ídem, Ayuntamiento de Allariz, concejo de ídem, provincia de Orense, avecindado en su pueblo, Juzgado de 1ª instancia de Allariz, provincia de Orense, Capitanía general de Galicia, de oficio labrador, edad veinticinco años, cuyas señas se ignora.

Para que en el término de treinta días contados desde la publicación de esta requisitoria se presente en esta Juzgado de instrucción a fin de que sean oídos sus descargos; bajo apercibimiento de ser declarado rebelde si no compareciese en el referido plazo siguiéndosele el perjuicio que haya lugar.

A la vez, en nombre de S. M. el Rey (q. D. g.), exhorto y requiero á todas las autoridades, tanto civiles como militares y á los agentes de la policía judicial para que practiquen activas diligencias en busca del referido procesado, y en caso de ser habido lo remitan en calidad de preso con las seguridades convenientes á mi disposición, pues así lo tengo acordado en providencia de este día.

Y para que la presente requisitoria tenga la debida publicidad, se inserta en la “Gaceta de Madrid” y “Boletín Oficial” de la provincia de Orense.

Dado en Orense á veinticuatro de Enero de mil novecientos ocho.

--El Juez instructor, Enrique F. Villa-Abrille -- Por su mandato: El Secretario, Francisco regúlez>>

2ª.- <<Don Enrique Fernández Villa-Abrille, Juez Instructor del regimiento de Infantería Ceriñola.

Por la presente requisitoria cito, llamo y emplazo á Constantino Rodríguez Cotoya, hijo de Perfecto y Carmen, natural de Saa, parroquie de ídem, Ayuntamiento de Nogueira, concejo de ídem, provincia de Orense, avecindado en Saa, Juzgado de 1ª instancia de Orense, Capitanía general de Galicia, de oficio jornalero, edad veinticinco años.

Para que en el término de treinta días contados desde la publicación de esta requisitoria se presente en esta Juzgado de instrucción a fin de que sean oídos sus descargos; bajo apercibimiento de ser declarado rebelde si no compareciese en el referido plazo siguiéndosele el perjuicio que haya lugar.

A la vez, en nombre de S. M. el Rey (q. D. g.), exhorto y requiero á todas las autoridades, tanto civiles como militares y á los agentes de la policía judicial para que practiquen activas diligencias en busca del referido procesado, y en caso de ser habido lo remitan en calidad de preso con las seguridades convenientes á mi disposición, pues así lo tengo acordado en providencia de este día.

Y para que la presente requisitoria tenga la debida publicidad, se inserta en la “Gaceta de Madrid” y “Boletín Oficial” de la provincia de Orense.

Dado en Orense á veintiocho de Enero de mil novecientos ocho.

--El Juez instructor, Enrique F. Villa-Abrille -- Por su mandato: El Secretario, Francisco Regúlez>>


Corría el año de 1909 y hallándose en Tuy ya como Capitán en el Regimiento de Ceriñola, le llegan las noticias del comienzo de las acciones bélicas que se desarrollan en el Rif y deseoso de la acción y de servir a España, marcha como voluntario, desembarcando en Melilla el 13 de Agosto, siendo destinado al Batallón Cazadores de Tarifa Nº 5, con el que entró en acción, pasando en Septiembre como Ayudante en la Plana Mayor de la 1ª media Brigada de la 2ª Brigada de Cazadores, Brigada que estaba a las órdenes del General Morales y la 1ª media Brigada estaba a las órdenes del Coronel D. Andrés Claros de la División Tovar, División compuesta de dos Brigadas y con un total de cerca de ocho mil combatientes de las tres armas, doce piezas de artillería y ocho ametralladoras, y en cuyo destino tomó parte muy activa en el combate desarrollado en Taxdirt, siendo herido de gravedad el día 20 cuando se hallaba combatiendo en primera línea, por lo que hubo de ser retirado e ingresado en el hospital del Buen Acuerdo el siguiente día 21.
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laguno
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Pero eran tal su bravura y sus ganas de acción, que sin estar completamente restablecido, aun convaleciente, se reincorporó a su columna el siete de Octubre, retornando al frente el día nueve y por su actitud mereció de sus superiores el siguiente elogio: “Demostró siempre gran celo, laboriosidad y entusiasmo, prefiriendo en estado de convalecencia continuar los servicios de guerra a atender a su completa curación”

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La carga de Taxdirt

En el frente, estuvo presente en los hechos de Benibú Efrur, el reconocimiento de Barraca, Segangan, Beni Sidel y otros varios más, hasta que con las operaciones de principios de 1910 se dio por terminada la campaña, pudiendo regresar a la Península en Abril, donde se le recompensó con dos cruces de María Cristina, una de ellas por la acción de Taxdirt.

Pasa a desempeñar el cargo de Ayudante en la 1ª media Brigada de la 2ª Brigada de Cazadores, y hallándose en ese destino se le nombra ayudante del General de la 1ª Brigada de la 13ª División, Don Enrique Brualla Gil (9), siendo pocos días después ascendido al empleo de Capitán, en cuyo disfrute acude junto a un nutrido grupo de militares presidido por el General Ríos el dieciséis de Junio de ese año de 1910 a una audiencia con S. M. el Rey.

Pero Marruecos seguía siendo un problema, de modo que en 1911 se reanudaron las hostilidades en el Rif y debieron acudir de nuevo tropas desde la Península para combatir a los rifeños, y junto con estas tropas acudió como voluntario nuestro Enrique, quien se incorporó el dieciséis de Octubre de 1911 y en Nador al Regimiento de Melilla nº59, del que pasó al Batallón Cazadores de Ciudad Rodrigo nº7 y debido al prestigio que por sus acciones y buen hacer había adquirido, la superioridad le confió el mando de una Compañía formada con los mejores tiradores del Regimiento, marchando al frente para cubrir los sitios de mayor amenaza.

Corriendo Noviembre de 1911 su Regimiento, que se hallaba en Ishafen, se constituyó en servicio de avanzada permanente, estableciéndose en las márgenes del río Kert, muy cerca de los campamentos de los rifeños, con quienes mantuvo un constante fuego y causándole cuantiosas bajas, aunque los nuestros también pagaron bien, pues todos los días se produjeron muertos y heridos, más no por ello cejó el Regimiento y Enrique con el de castigar las posiciones enemigas, donde nuestro hombre mostró, una vez más, el entusiasmo militar que le animaba y ello en los momentos de mayor dificultad y peligro y que supo contagiar a los hombres confiados a su mando, quienes veían en el un Oficial capaz, entendido y valeroso.

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Operaciones militares en el Rif
Compañía de fuerzas indígenas apoyando la carga de los escuadrones de caballería Alcántara y Taxdirt


ste entusiasmo y este continuo batallar manteniendo la posición y hostigando permanentemente al enemigo, tuvo su culminación en el heroico hecho de armas que tuvo lugar el veintisiete de Diciembre, pues encontrándose su Compañía en la más extrema vanguardia de la columna de Ishafen, chocó con la tenaz resistencia del enemigo, el cual superaba en número a nuestros hombres, pero ello no fue óbice para que de forma arrolladora Enrique y sus hombres pasaran sobre ellos, seguidos del resto del Regimiento, resultando de este acción trescientos muertos en el Regimiento y de la Compañía de Enrique todos sus hombres o fueron heridos o muertos, incluido el, que recibió tres balazos.

A pesar de estas circunstancias continuó nuestro hombre avanzando, luchando, reorganizando y tomando el mando de unidades dispersas cuyos Jefes habían muerto; retiró heridos y muertos y acudió, excediendo sus posibilidades físicas y anímicas, a cuantos puntos del terreno en disputa fuese precisa su ayuda. Al final, una vez acabado el combate y afirmada la posesión del terreno por parte española, pudo ser llevado Enrique al hospital de Melilla, donde una vez repuesto de sus heridas, salió de nuevo para el frente, pero esta vez luciendo en sus bocamangas la estrella de ocho puntas: por su heroico comportamiento se le recompensó con el ascenso a Comandante y se le asignó el Batallón de Talavera para seguir combatiendo, desde donde continuó tomando parte en las operaciones militares, distinguiéndose especialmente en la del quince de Mayo de 1912, cuando fue muerto el cabecilla de la Harka Amezian “…quien había encarnado con mayor integridad este espíritu de independencia rifeña…” y que dio punto y final a esa campaña.
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Re: CORONEL ENRIQUE FERNÁNDEZ DE VILLA-ABRILLE Y CALIVARA.

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[color=#800000“…Amezian era el hombre en que se encarnaba la necesidad de unidad y el espíritu ofensivo de las tribus. Con la desaparición de Amezian, los rifeños perdieron no sólo a su jefe, sino también el nexo imprescindible que garantizaba el equilibrio de componentes tan heterogéneos. La unidad de las cábilas estaba fundamentada en el consenso y el prestigio que emanaba del jerife y sin él, el movimiento, ahora acéfalo, se descompuso, y la lucha, que hubiera podido durar mucho tiempo aún, finalizó.” ][/color]

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Tras estos acontecimientos, Enrique pasa a situación de excedente en Melilla, situación en la que permanece hasta primeros de Julio, en que pasa al cuadro para eventualidades del servicio en esa ciudad, luego al Regimiento Tetuán nº 45, y a finales de Octubre al Burgos nº36 y, por fin, en Noviembre regresa a la Península, donde recibe la Cruz al Mérito Militar roja, y marchando a ocupar la plaza en su nuevo destino, la Caja de Cangas de Onís nº 101.

Aquí es el momento de mencionar que tras algún tiempo de noviazgo, el 15 de Noviembre se le concede Real Licencia para contraer matrimonio con la señorita Dª. María del Carmen de Zamora y Sierra, matrimonio que se celebró a primeros de Diciembre de ese año de 1912.

Era María del Carmen hija de D. Rafael Zamora y Pérez de Urría y de Dª. María del Carmen de Sierra y Unquera, marqueses de Valero de Urría y que tuvo con Enrique, dos hijos Carmen y Enrique.

Bueno, pues en la Caja de Cangas de Onís permanece hasta mediados de Junio, pues es destinado al cuadro para eventualidades del servicio en Larache, y de ahí al Regimiento Guadalajara nº 20 y a las Fuerzas Indígenas, pues de nuevo sonaban tambores de guerra en el Protectorado.

De nuevo en el frente, mandó la vanguardia de la columna de Arcila, obteniendo un gran éxito en la acción de Sabel. Pasó varios meses de Jefe de la posición de Xarquia, desde donde realizó exitosas y brillantes ofensivas y por el comportamiento observado durante un reconocimiento al mando de una numerosa columna sobre Kesiba, el once de Enero de 1914, fue propuesto para el ascenso.

En Octubre de ese año, volvió a mandar la vanguardia de una numerosa columna, entre cuyos componentes se incluían indígenas -del Tabor Nº 3 y del Grupo de Regulares Nº 4, a quienes transmitió entusiasmo y deseos de distinguirse, pudiendo llevar a cabo a la perfección las órdenes que le habían sido encomendadas, asistiendo a los combates de Side bu Haya, Saf Hamam, Regaia y Jenah el Bibai, acciones que le valieron que en Abril recibese la Cruz de María Cristina como recompensa por los servicios de campaña prestados en la zona de Larache.

En todo momento dio muestras de su talento, actividad y amor al trabajo, los que reportaron gran beneficio a los intereses españoles, siendo por ello, finalmente, ascendido al empleo de Teniente Coronel, pasando a desempeñarlo en el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Larache Nº 4, en el Ejército de Operaciones de Marruecos, para pasar el 28 de Agosto al Batallón de Cazadores de Las Navas Nº 10.

Durante este año de 1915 concurrió a unas maniobras de conjunto, a consecuencia de las cuales y como ejemplo de su aplicación y celo por lo bien hecho, recibió la felicitación del General D. José Villalva, quien elogió el desarrollo de los ejercicios de Oficiales y el estado en que halló el campamento de Zoco el Had de la Garbia, campamento que tuvo a su mando durante una temporada.

Durante el año de 1916 tomó parte junto con su batallón en los combates habidos en Wad-ras y Anyera y desde Julio, fecha en que se suspendieron las acciones, estuvo Enrique con su batallón destinado en la plaza de Larache, donde prestó importantes servicios al Comandante General de la plaza. Plaza en la que a primeros de Enero de 1917 se le comunica que le ha sido concedida ¡por tercera vez ya! La Cruz de María Cristina, y ello por los servicios prestados en las zonas de Melilla y Larache entre el primero de Mayo y el treinta de Junio del año anterior.

Aquí en Larache, tomó a su cargo y sin recibir presiones para ello, la dirección de las obras de construcción y reparación de los caminos y carreteras, pasando poco tiempo en Larache, pues al no haber conflicto bélico, el y sus hombres dedicaron su tiempo a la pesada y difícil tarea de hacer carreteras, trabajo del cual se benefician hoy los habitantes de aquellos lugares.
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Sanatorio madrileño donde falleció Enrique

Estando enfermo le llegó correo notificándole su ascenso a Coronel y su nombramiento como segundo Jefe de la Comandancia General de Larache y ello con tan solo treinta y nueve años. Todo esto le colmó de gozo y comprendiendo que no debía dormirse en los laureles, despreció su enfermedad y continuó esforzándose en su trabajo, no consintiendo en abandonar su puesto ni abandonar Marruecos, del que se había enamorado, hasta que ya, casi moribundo, hubo de admitir que no podía más y se dejó llevar hasta un hospital en Madrid, el sanatorio de Villa Luz, donde no se pudo hacer nada, pues la enfermedad estaba tan avanzada que era imposible aplicar remedio alguno, falleciendo en la capital del reino el dieciséis de Febrero de 1919, manteniendo su pensamiento en su familia y en los campos de Marruecos, a los que tanto llegó a amar.

Su fallecimiento causó hondo pesar en el Ejército, pues de todos era conocido que tuvo por norma de su existencia el sacrificio, el trabajo y, si necesario fuese, morir por su patria, España

Sus amigos y compañeros quisieron perpetuar su gloriosa memoria encargando al laureado artista D. José Ordóñez Valdés, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Almería, un pergamino, que por su delicada y exquisita labor, sería suficiente para cimentar la sólida fama de su autor.

Dicho pergamino se expuso en los salones del Centro del Ejército y de la Armada, en la Villa y Corte. En el centro de dicho pergamino se da la detallada biografía del malogrado jefe y en la orla los escudos de los Cuerpos en que sirvió, alegorías pictóricas de sus principales hechos de armas y, coronando la orla, el retrato del fallecido coronel. Bajo el marco de nogal en que está el pergamino enmarcado, los que fueron subordinados de Don Enrique Fernádez de Villa - Abrille y Calivara en el batallón de Cazadores de Las Navas, han dedicado a su memoria una plancha de plata con una sentida inscripción y el escudo del Cuerpo.

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Esquela comunicando la triste noticia de su fallecimiento. En ella, como podemos ver, se da cuenta de los honores y recompensas que recibió a lo largo de su carrera militar. ¿Cuántas más hubiera recibido si la muerte no hubiera venido a llevárselo? ¿Que altas cimas en el escalafón militar hubiera llegado a coronar por sus méritos militares?

El cinco de Julio de 1935, el Gobierno de la Segunda República dictó una ley por la cual se decretaba que la muerte de Enrique se consideraba como muerte en campaña.

Lo bueno que tuvo morir cuando murió -si es que morir antes de tiempo tiene algo de bueno- es que no fue testigo del desastre humano y militar que tendría lugar en esas tierra marroquíes que tanto amó dos años después, cuando los rifeños propinaron las tremendas palizas a los españoles que tuvieron su punto culminante en el llamado Desastre de Annual.

Así mismo, tampoco fue testigo de la guerra fratricida que destruyó a España entre 1936 y 1939.
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Fuentes Documentales

Para la imagen con la que da comienzo esta biografía y el desarrollo de la carrera militar desde que ingresó en la academia, se ha usado la lámina número 2 del Libro de Honor de la Infantería Española. Industrias Graficas Thomas, Barcelona 1923.

Para todo lo demás, lo que sigue:

1- D. O. del M. de la G. 6-9-1899, página 196
2- D. O. del M. de la G. 5-9-1901, pág. 691 y 692
3- D. O. de M. de la G. 29-3-1905, página 795.
4- Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 29-01-1908, página 4
5- Boletín Oficial de la Provincia de Orense, 5-2-1908, página 4
6- ABC 21-9-1909, página 9
7- La Correspondencia de España 20-1-1910, página 2.
8- Oficial del Ministerio de la Guerra 24-5-1910, página 475
9- La Época 17-6-1910, página 2.
10- ABC 28-12-1911, Página 5
11- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 2-3-1912, Página 653
12- BACHOUD, Andrée: Los españoles ante las campañas de Marruecos, página 55. Espasa Calpe, Madrid, 1988
13- AYACHE, Germain: Les origines de la Guerre du Rif ,página 148, Publications de la Sorbonne - SMER, Paris, 1981
14- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 6-7-1912, Página 50
15- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 24-10-1912, Página 234
16- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 25-1-1913, Página 232
17- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 20-6-1913, Página 870
18- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 18-10-1913, Página 165
19- Periódico El Globo 21-4-1914, página 2
20- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 27-3-1915, página 914
21- Diario Oficial del Ministerio de la Guerra 27-8-15, página 664
22- ABC 2-1-1917, página 13
23- La Correspondencia Militar 13-10-1919, página 1.
24- Gaceta de Madrid 7-7-1935, página 292.
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