La tercera guerra púnica

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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Bernardo Pascual el Lun 27 Ago 2018 16:50

    “Las opiniones y las tesis acerca de los cartagineses eran varias, pues unos alababan a los romanos y sostenían que habían deliberado sobre su imperio de manera prudente y práctica. Destruir el miedo al enemigo siempre inminente, la ciudad que les había disputado tantas veces la hegemonía y que todavía ahora podía disputársela si se ofrecía la oportunidad, asegurar el dominio de la propia patria fue cosa de hombres juiciosos y que ven muy lejos.”
De las tres opiniones que refleja Polibio ésta parece la más favorable a los romanos, no obstante no me gustaría tenerlo como abogado defensor en un juicio. Si es de hombres prudentes anticiparse, entonces hay que añadir el agravante de premeditación y alevosía. A mi entender, hay una cuarta opción a la que no se refiere Polibio, la que equipara a ambos rivales en una noble pelea.

Si se piensa a fondo, ésta es la peor acusación que les podía lanzar. Los tacha de cobardes.

Ahora bien; imaginemos que Aquiles y Héctor están luchando. No importa que Aquiles sea más fuerte. La pelea es noble de por sí. Pero resulta que cuando Héctor va a arrojar la lanza tropieza y cae al suelo. ¿Qué tiene que hacer entonces Aquiles, dejar que se levante? ¿Qué habría hecho Héctor?

Según tengo entendido, los sioux, para demostrar su valor, no herían al rival, sino que sólo lo tocaban. Marcaban. Me parece que los voy a votar como los guerreros más valientes.
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Elessar el Vie 31 Ago 2018 19:34

Bernardo Pascual escribió:
    “Las opiniones y las tesis acerca de los cartagineses eran varias, pues unos alababan a los romanos y sostenían que habían deliberado sobre su imperio de manera prudente y práctica. Destruir el miedo al enemigo siempre inminente, la ciudad que les había disputado tantas veces la hegemonía y que todavía ahora podía disputársela si se ofrecía la oportunidad, asegurar el dominio de la propia patria fue cosa de hombres juiciosos y que ven muy lejos.”
De las tres opiniones que refleja Polibio ésta parece la más favorable a los romanos, no obstante no me gustaría tenerlo como abogado defensor en un juicio. Si es de hombres prudentes anticiparse, entonces hay que añadir el agravante de premeditación y alevosía. A mi entender, hay una cuarta opción a la que no se refiere Polibio, la que equipara a ambos rivales en una noble pelea.

Si se piensa a fondo, ésta es la peor acusación que les podía lanzar. Los tacha de cobardes.

Ahora bien; imaginemos que Aquiles y Héctor están luchando. No importa que Aquiles sea más fuerte. La pelea es noble de por sí. Pero resulta que cuando Héctor va a arrojar la lanza tropieza y cae al suelo. ¿Qué tiene que hacer entonces Aquiles, dejar que se levante? ¿Qué habría hecho Héctor?

Según tengo entendido, los sioux, para demostrar su valor, no herían al rival, sino que sólo lo tocaban. Marcaban. Me parece que los voy a votar como los guerreros más valientes.
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Creo que era difícil que Roma buscase una manera noble de pelear contra los cartagineses, simple y sencillamente porque ya les habían perdido el respeto como nación rival y eso se explica bien en como actuaron para deshacerse de estos; sumado a que buscaran justificar todo haciéndose ver como un pueblo prudente (como lo hace ver Polibio), que se adelanta a los hechos para evitar futuras catástrofes, algo fuera de lugar, debido a que considero que Cartago no tenia alguna manera de volver a considerarse una amenaza futura. Roma ya era imparable en estos momentos, su rápida expansión lo demuestra.
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Bernardo Pascual el Dom 02 Sep 2018 11:42

Nadie me podrá acusar de injusto por destruir a mi enemigo. Lo injusto, por el contrario, sería que, siendo más fuerte, no lo hiciera. Si el poderoso no destruye al débil no se debe a una bondad innata, pues entonces la piedad sería injusta, algo claramente absurdo, sino a que no le conviene. Las fuerzas al final siempre se equilibran, y en eso consiste precisamente la justicia, en el equilibrio, de ahí que se la represente con una balanza. La caridad, no obstante, se considera una virtud superior porque no tiene una venda en los ojos, porque ve más allá. Digan lo que digan, el amor no es ciego. Ahí es donde fallaban tanto Catón como Polibio, y no sólo ellos Elessar. No estamos debatiendo si Roma podía destruir Cartago, sino si le convenía o no, si a la larga tal acción no le causaría más trastornos que ventajas. Conste que no me refiero a un plazo muy largo; los disturbios en todo el Mediterráneo no se hicieron esperar.

Polibio, por su parte, volviendo a poner los pies en la tierra, se muestra tendencioso. Manifiesta un evidente odio a los romanos:

    “Hacía tiempo que la decisión había sido tomada en firme y ahora los romanos buscaban un pretexto que, a su parecer, fuera honesto de cara a los de fuera.”
Tito Livio lo desmiente:

    “Se describen las causas de la Tercera Guerra Púnica. Se dijo que un gran ejército númida, mandado por Arcobarzanes, hijo de Sifax, estaba en suelo cartaginés y Marco Porcio Catón arguyó que aunque estas fuerzas estaban dirigidas ostensiblemente contra Masinisa, de hecho lo estaban también contra el pueblo romano y que, por lo tanto, debía ser declarada la guerra. Publio Cornelio Nasica defendió lo contrario y se acordó enviar embajadores a Cartago para ver qué estaba ocurriendo. Reprendieron al Senado cartaginés porque había, contrariamente al tratado, reunido un ejército y pertrechos para construir buques, y le propusieron hacer la paz entre Cartago y Masinisa, pues Masinisa estaba evacuando la tierra ocupada. Pero Gisgón, hijo de Amílcar, un hombre revoltoso que ocupaba una magistratura, provocó al populacho para guerrear contra los romanos; de modo que cuando el Senado [cartaginés] anunció que cumpliría con los deseos romanos, los embajadores hubieron de huir para escapar de la violencia. Cuando contaron esto, hicieron que el Senado [romano], ya hostil a los cartagineses, incrementara su hostilidad.”
La victoria de los mercenarios lusitanos en África y la revuelta de los Emporios ponen a Masinisa contra las cuerdas. Ahora es cuando los romanos deberían haber esperado un poco, pero no ocurre así. Todo lo contrario, envían una embajada a Cartago informando de que Masinisa se retiraba y pidiendo prudencia. La guerra no la declararon los romanos sino los cartagineses, quienes se muestran hostiles con los heraldos y, ante el repliegue del rey númida, se precipitan en su persecución. De hecho podían haber salido beneficiados de aquel primer conflicto, sin embargo fueron a por todas.
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Bernardo Pascual el Dom 09 Sep 2018 11:31

Aristóteles cataloga los distintos tipos de gobierno en base al grado de participación en ellos, de manera que en un extremo, el de la participación mínima, sitúa la monarquía, donde todo el poder recae en una sola persona, y en el otro, el de la participación máxima, la democracia. La cuestión está en saber a que se deben una u otra tendencia. La fórmula es la siguiente: la participación en el gobierno es directamente proporcional a los conflictos externos, e inversamente proporcional a los conflictos internos. Así pues, un Estado en el que pesen más los conflictos internos que los externos se organizará como monarquía, y al revés como democracia. Esto se aprecia muy bien en el desarrollo histórico de la antigua Roma. Mientras Roma tuvo enemigos poderosos que hacían peligrar su integridad se mantuvo como república, pero según los fue perdiendo y extendiendo sus fronteras se fue transformando en una monarquía. El punto de inflexión lo constituye la tercera guerra púnica. Publio Cornelio Escipión Nasica, a su manera, abordó este asunto en la Curia. No convenía destruir Cartago porque eso provocaría una crisis institucional.

(Igual que le está ocurriendo a Estados Unidos con la aceptación de su destino manifiesto y la imposición de un nuevo orden mundial.)
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Tchazzar el Lun 10 Sep 2018 15:13

La teoría es buena, al final todos los grandes imperios han sido monarquías.

Roma siempre tubo un poco de todo, por eso el cargo de Dictador. Cuantos más problemas internos tiene una "democracia" más posibilidades tiene que se convierta en un tirano o monarquía. Si se eliminan los problemas externos y solo dejas los internos, hay posibilidad que la población prefiera una persona con todo el poder (la gente prefiere una vida tranquila).

(Estados Unidos es distinto, el orden mundial suyo depende de las guerras económicas, no tanto de expansión territorial como antaño).
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Elessar el Vie 14 Sep 2018 21:22

Bernardo Pascual escribió: Tito Livio lo desmiente:

    “Se describen las causas de la Tercera Guerra Púnica. Se dijo que un gran ejército númida, mandado por Arcobarzanes, hijo de Sifax, estaba en suelo cartaginés y Marco Porcio Catón arguyó que aunque estas fuerzas estaban dirigidas ostensiblemente contra Masinisa, de hecho lo estaban también contra el pueblo romano y que, por lo tanto, debía ser declarada la guerra. Publio Cornelio Nasica defendió lo contrario y se acordó enviar embajadores a Cartago para ver qué estaba ocurriendo. Reprendieron al Senado cartaginés porque había, contrariamente al tratado, reunido un ejército y pertrechos para construir buques, y le propusieron hacer la paz entre Cartago y Masinisa, pues Masinisa estaba evacuando la tierra ocupada. Pero Gisgón, hijo de Amílcar, un hombre revoltoso que ocupaba una magistratura, provocó al populacho para guerrear contra los romanos; de modo que cuando el Senado [cartaginés] anunció que cumpliría con los deseos romanos, los embajadores hubieron de huir para escapar de la violencia. Cuando contaron esto, hicieron que el Senado [romano], ya hostil a los cartagineses, incrementara su hostilidad.”
La victoria de los mercenarios lusitanos en África y la revuelta de los Emporios ponen a Masinisa contra las cuerdas. Ahora es cuando los romanos deberían haber esperado un poco, pero no ocurre así. Todo lo contrario, envían una embajada a Cartago informando de que Masinisa se retiraba y pidiendo prudencia. La guerra no la declararon los romanos sino los cartagineses, quienes se muestran hostiles con los heraldos y, ante el repliegue del rey númida, se precipitan en su persecución. De hecho podían haber salido beneficiados de aquel primer conflicto, sin embargo fueron a por todas.


Creo que esto es otra muestra de que las leyes físicas de como funciona el universo descritas por Newton se puede aplicar en varios ámbitos y con esto me refiero a que el actuar hostil del pueblo cartaginés hacia los embajadores romanos es otro caso en el que se puede aplicar la 3ª Ley de Newton, que describe que "Toda acción, provoca una reacción contraria" y si recapitulamos a todo lo que has descrito en la pagina anterior del tema, los romanos desde que salieron victoriosos en la segunda guerra púnica, no hicieron más que beneficiar en todo arbitraje por cualquier disputa a sus aliados cercanos a Cartago (los numidas) en detrimento de los cartaginenes. Obviamente cualquier pueblo que ve que se les trata de una forma tan injusta a lo largo de todos esos años que separan los dos conflictos, se va a tornar de forma bastante revoltosa en cualquier momento. Es como un regadío de pólvora de un polvorín muy mal cuidado al que solo espera una pequeña chispa para explotar y esto explica el como los partidos proromanos del senado cartagines cada ves fueron perdiendo la simpatía de su propio pueblo (terminado por expulsarlos de la ciudad) que empezó a tornarse a favor de personas tan extremistas como Gisgón; es casi lo mismo que paso con los judíos siglos después, que trataron de buscar a un mesías guerrero que les liberara de la opresión romana, que de hecho hubieron muchos en ese periodo que trataron de tomar ese papel. Ya todos sabemos como termino eso tanto para los Judíos, como para los Cartagineses, prácticamente en la destrucción total de sus capitales. La guerra en ese punto era más que inevitable, tarde o temprano iba a suceder y tiene sentido con lo que describes, de que hayan sido los mismos cartagineses que lo provocaran.
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Bernardo Pascual el Vie 14 Sep 2018 22:36

Me ha gustado; Gracias, Elessar, con eso queda resuelto el aspecto general o profundo de las causas. Vayamos a los detalles, la causa inmediata.

Apiano:

    “Muy pronto, como sucede en situaciones de prosperidad, surgieron diferentes facciones, había un partido prorromano, otro democrático y un tercero que estaba de parte de Masinissa. Cada uno de ellos tenía líderes destacados por su reputación y valor. Annón el Grande era jefe del partido filorromano, a los partidarios de Masinissa los encabezaba Aníbal, apodado el Estornino, y la facción democrática tenía como líderes a Amílcar el Samnita y a Cartalón. Estos últimos, aprovechando que los romanos estaban en guerra contra los celtíberos y que Masinissa había marchado en auxilio de su hijo, que estaba rodeado por otras fuerzas iberas, convencieron a Cartalón, jefe de las tropas auxiliares y que, por razón de su cargo, recorría el país, para que atacase a unas tropas de Masinissa acampadas en un territorio en litigio. Éste mató a algunos de ellos, se llevó el botín y azuzó a los africanos rurales contra los númidas.”

    “La facción democrática en Cartago expulsó a los partidarios de Masinissa, unos cuarenta aproximadamente, y consiguió un voto de destierro e hicieron jurar al pueblo que no los volverían a recibir jamás y que no aceptarían propuesta acerca de su retorno. Los desterrados huyeron al lado de Masinissa y lo presionaron para que declarase la guerra. Éste, que también la deseaba, envió a Gulussa y Micipsa, dos hijos suyos, a Cartago con la demanda de que acogieran de nuevo a quienes sufrían destierro por su causa. Cuando éstos se aproximaron a las puertas de la ciudad, el jefe de las tropas auxiliares las cerró por temor a que los familiares de los desterrados movieran a compasión al pueblo con sus lágrimas. Amílcar el Samnita atacó a Gulussa cuando iba de regreso, mató a algunos de sus hombres y a él mismo lo puso en un aprieto.”

Tito Livio:

    “Reprendieron al Senado cartaginés porque había, contrariamente al tratado, reunido un ejército y pertrechos para construir buques, y le propusieron hacer la paz entre Cartago y Masinisa, pues Masinisa estaba evacuando la tierra ocupada. Pero Gisgón, hijo de Amílcar, un hombre revoltoso que ocupaba una magistratura, provocó al populacho para guerrear contra los romanos; de modo que cuando el Senado [cartaginés] anunció que cumpliría con los deseos romanos, los embajadores hubieron de huir para escapar de la violencia. Cuando contaron esto, hicieron que el Senado [romano], ya hostil a los cartagineses, incrementara su hostilidad.”

    “Entre Marco Porcio Catón y Escipión Nasica, de los que el primero era el hombre más inteligente de la ciudad y el segundo estaba considerado el mejor hombre del Senado, hubo un debate por sus opiniones opuestas; Catón apoyaba la guerra, destrucción y saqueo de Cartago y Nasica estaba en contra. Se decidió declarar la guerra a Cartago porque los cartagineses tenían, contrariamente al tratado, barcos, porque habían enviado un ejército fuera de su territorio, porque habían guerreado contra Masinisa, un aliado y amigo del pueblo romano, y porque habían rechazado recibir en su ciudad al hijo de Masinisa, Gulusa (que iba con los embajadores romanos).”

Coincidencias:

    Los desterrados huyeron al lado de Masinissa y lo presionaron para que declarase la guerra. Éste, que también la deseaba, envió a Gulussa y Micipsa, dos hijos suyos, a Cartago con la demanda de que acogieran de nuevo a quienes sufrían destierro por su causa.

    Pero Gisgón, hijo de Amílcar, un hombre revoltoso que ocupaba una magistratura, provocó al populacho para guerrear contra los romanos; de modo que cuando el Senado [cartaginés] anunció que cumpliría con los deseos romanos, los embajadores hubieron de huir para escapar de la violencia.

    Se decidió declarar la guerra a Cartago porque los cartagineses tenían, contrariamente al tratado, barcos, porque habían enviado un ejército fuera de su territorio, porque habían guerreado contra Masinisa, un aliado y amigo del pueblo romano, y porque habían rechazado recibir en su ciudad al hijo de Masinisa, Gulusa (que iba con los embajadores romanos).
Esta embajada se produce en la primavera del 151 a. C., cuando Escipión Emiliano, a su vez, llegó a África para pedir refuerzos a Masinisa. Se trataría, en principio, de la tercera y última. La siguiente la enviarían los cartagineses…

La cuestión en todo caso, algo que no se ha conseguido hasta ahora, está en ubicar el siguiente suceso:

    La facción democrática en Cartago expulsó a los partidarios de Masinissa, unos cuarenta aproximadamente, y consiguió un voto de destierro e hicieron jurar al pueblo que no los volverían a recibir jamás y que no aceptarían propuesta acerca de su retorno.
    Apiano.
A estos cuarenta partidarios de Masinisa, aunque así lo de a entender Apiano, no se les expulsa de Cartago. Eso no tiene sentido. Se les expulsa de Tapso, de Tusca que dice aquél, de la capital del territorio anteriormente ocupado. De no haber perseguido a Masinisa, los cartagineses habrían recuperado el País de los Emporios. Los cuarenta son los cuarenta ladrones de Alí Babá, el consejo colaboracionista. Como ya propuse, el texto adquiere sentido si se individualiza la fuente, como en el master de la ministra.

    "Estos últimos (la facción demócrata), aprovechando que los romanos estaban en guerra contra los celtíberos y que Masinissa había marchado en auxilio de su hijo, que estaba rodeado por otras fuerzas iberas, convencieron a Cartalón, jefe de las tropas auxiliares y que, por razón de su cargo, recorría el país, para que atacase a unas tropas de Masinissa acampadas en un territorio en litigio. Éste mató a algunos de ellos, se llevó el botín y azuzó a los africanos rurales contra los númidas… La facción democrática en Cartago expulsó a los partidarios de Masinissa, unos cuarenta aproximadamente, y consiguió un voto de destierro e hicieron jurar al pueblo que no los volverían a recibir jamás y que no aceptarían propuesta acerca de su retorno."
    Apiano.
Ese en falla. Yo lo leo como un de.

Ahora también encaja la continuación:

    "Los desterrados huyeron al lado de Masinissa y lo presionaron para que declarase la guerra. Éste, que también la deseaba, envió a Gulussa y Micipsa, dos hijos suyos, a Cartago con la demanda de que acogieran de nuevo a quienes sufrían destierro por su causa. Cuando éstos se aproximaron a las puertas de la ciudad, el jefe de las tropas auxiliares las cerró por temor a que los familiares de los desterrados movieran a compasión al pueblo con sus lágrimas. Amílcar el Samnita atacó a Gulussa cuando iba de regreso, mató a algunos de sus hombres y a él mismo lo puso en un aprieto."
    Apiano.

No hay que confundir el destierro de los partidarios de Masinisa con el recibimiento de Gulussa con cajas destempladas, el cual sucede a continuación ya en Cartago, con los emisarios romanos presentes. Lo de las lágrimas no viene a cuento pero queda bien. Por lo visto, a Gulussa no sólo se le impidió la entrada, sino que también lo corrieron a pedradas.
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Elessar el Vie 21 Sep 2018 20:42

El proceso en el que por medio de la comparación, lograste sacarle la información que posiblemente sea la correcta de estas dos fuentes (de tanto Apiano, como de Tito Livio) ha sacado a relucir la situación convulsa en la que se encontraba la política de esa región norteafricana, dándole más sentido político al trasfondo general que comentamos más arriba, el hecho de que los cartagineses hayan decidido irse a lar armas.

Entonces podemos decir de que tenemos tres hechos diferentes ocurridos en momentos distintos y que esas fuentes la hacen entender como dos únicos o incluso un solo hecho: Es decir que en primera instancia el destierro de los cuarenta de Massinisa se dio en el país de los emporios como dices, que estaba en disputa en ese momento, causado por los partidarios de una Cartago "libre" o por recuperar territorios que en el pasado les pertenecian en propiedad; estos a su vez corrieron, como era de esperarse, hasta donde el Rey Numida para que actuara de forma tajante (militarmente) contra Cartago, ya que estos interfirieron en su proceso de dominio en estas ciudades que expulsaron a sus partidarios. Massinisa (que se dice que lo quería también) actúa de una forma astuta, pero a la vez conservadora, debido a que como dices, este estaba implicado en las guerras de los Romanos en los estados celtíberos, por lo que no se encontraba en posición para atacar de forma directa (ya que de hacerlo no habría tenido el apoyo del senado Romano, que de seguro lo hubiesen rechazado, porque no les convenía políticamente a ojos de los demás reinos extranjeros que veían con malos términos a la forma ya sabida de actuar contra Cartago), por lo que envió a sus dos hijos a parlamentar con el mismo senado de Cartago, ya que su facción revoltosa fue la causante de lo anterior (sabiendo que si estos le rechazaban de forma hostil, habría tenido el casus beli apropiado para atraer a los romanos a la guerra), aqui en segunda instancia ocurre el siguiente hecho y es que los hijos de Massinisa no lograron parlamentar ya que se les cerro las puertas de la ciudad de Cartago, que en esos momentos había ya recibido a la embajada romana. Cuando estos hijos del rey Numida se retiraron, fueron atacados y expulsados del territorio cartagines por el comandante de las fuerzas auxiliares (que fue convencido por los revolucionarios de atacarle). La embajada romana (que había llegado para arbitrar entre los Numidas y Cartagineses para llegar a una paz) al enterarse de que habían no solo rechazado darle entrada a los hijos de su aliado, sino también reunido una fuerza militar y a su vez atacado a los numidas en retirada, les insto en parar con esa actitud, cosa que el senado Cartagines (sabiendo lo que se les venia encima) resolvió en seder a las demandas romanos, no obstante aquí la facción contraria a los romanos y a Massinisa hizo al pueblo levantarse contra esta decisión y aquí ocurrió en tercera instancia la reacción armada del pueblo en contra del senado (que describes en la pagina anterior del hilo), lo que causo que la embajada romana saliera en apuros de la ciudad y que las otras facciones del senado cartaginés terminaran expulsadas. Los embajadores regresaron a Roma para informarles lo que paso, cosa que termino en disuadir al senado romano de declararle la guerra por tercera vez a Cartago y apoyar a Massinisa.

Y dejas claro de que si los Cartagineses no hubiesen salido a atacar a los numidas, posiblemente con la embajada romana ya ahí, habrían solucionado en quedarse con el país de los emporios, así que el actuar de los de Cartago resulto en parte contraproducente; sin embargo como te mencione anteriormente, detrás de esa actitud estaba ya las memorias de un pueblo cansado de que los romanos siempre actuaran a favor de los Numidas, como había ocurrido durante casi 40 años, por lo que la suma de todo los hechos acumulados, terminaron por desencadenar la Tercera Guerra Punica.

Al final puse a la embajada romana ya dentro de Cartago, porque si dicen que a los hijos de Massinisa no se les permitió entrar a la ciudad, esta embajada que supuestamente iba con ellos, no habría podido hablar con el senado para que terminaran con sus actos de intentos de guerrear. No tiene sentido que una embajada vaya primero a encontrarse con los Numidas, para después entrar a la ciudad, si pueden llegar a la ciudad directamente para mediar entre estos hijo de Massinisa y el senado cartagines. Para mi es algo que confunde de las dos fuentes. Ademas que es lo que entendí de lo que escribiste aquí:

Bernardo Pascual escribió: No hay que confundir el destierro de los partidarios de Masinisa con el recibimiento de Gulussa con cajas destempladas, el cual sucede a continuación ya en Cartago, con los emisarios romanos presentes.


No se si al final capte de forma correcta lo que estas tratando de demostrar, si es así, espero que me corrijas. Saludos... :Bravo
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Re: La tercera guerra púnica

Notapor Bernardo Pascual el Lun 24 Sep 2018 20:05

Apiano, al resumir tanto, redondea los sucesos para que encajen unos con otros acortando el tiempo, pero según Tito Livio Gulussa llega a Cartago desde Italia, acompañando a los embajadores romanos.

Hay un fragmento de Livio que no parece encajar en el año en que lo sitúa, el 181 antes de Cristo:

    “Aquel mismo año se les devolvieron cien rehenes a los cartagineses, y el pueblo romano les concedió la paz tanto en nombre propio como en el de Masinisa, que ocupaba con una guarnición el territorio objeto de controversia.”
    Livio, Libro XL, 34, 14.

Llegué a pensar que había habido una guerra anterior, pero ahora me inclino más a que está sacado de contexto y mal datado. Tal vez se relacione con el párrafo de Apiano que individualizo como la fuente B.

    “Masinissa, irritado contra los cartagineses y envalentonado por su amistad con Roma, se apoderó de una gran extensión del territorio cartaginés, so pretexto de que ya le había pertenecido en otro tiempo. Entonces, los cartagineses llamaron a los romanos para pedirles que procuraran una avenencia entre ellos y Masinissa. Los romanos, en consecuencia, enviaron árbitros con órdenes de favorecer cuanto pudieran a Masinissa. De este modo, este último se apropió de una parte del territorio de los cartagineses y se efectuó un tratado entre ambos que tuvo vigencia durante cincuenta años. En este tiempo, Cartago, que gozó de una paz ininterrumpida, acrecentó sobremanera su poderío y población a causa de la fertilidad de su suelo y de su buena posición junto al mar…
    Otros muchos actos de hostilidad tuvieron lugar entre ellos, hasta la llegada de nuevos emisarios romanos, con vistas a restablecer la paz, a los cuales se les ordenó, de igual manera, ayudar en secreto a Masinissa. También ellos consolidaron a Masinissa en los territorios que había ocupado antes con la táctica siguiente. No dijeron ni escucharon nada, a fin de que Masinissa no resultara perjudicado como en un juicio, sino que, situándose en medio de ambos litigantes, estrecharon sus manos. Éste fue el modo en que exhortaron a ambos a mantener la paz.”
    Apiano.

Aquí, de acuerdo con lo que digo, vuelve a surgir otra coincidencia:

    “…ocupaba con una guarnición el territorio objeto de controversia.”
    Livio.

    “Estos últimos, aprovechando que los romanos estaban en guerra contra los celtíberos y que Masinissa había marchado en auxilio de su hijo, que estaba rodeado por otras fuerzas iberas, convencieron a Cartalón, jefe de las tropas auxiliares y que, por razón de su cargo, recorría el país, para que atacase a unas tropas de Masinissa acampadas en un territorio en litigio. Éste mató a algunos de ellos, se llevó el botín y azuzó a los africanos rurales contra los númidas.”
    Apiano.

Este suceso, por tanto, la escaramuza, habría tenido lugar en torno al 153 antes de Cristo, o poco después.

    “Los lusitanos del otro lado del río Tajo y aquellos que ya estaban en guerra con los romanos, cuyo jefe era Cauceno, se pusieron a devastar el país de los cuneos que estaban sometidos a los romanos y tomaron Conistorgis, una ciudad importante de ellos. Atravesaron el océano junto a las Columnas de Hércules y algunos hicieron incursiones por una parte de África y otros sitiaron la ciudad de Ocilis. Mummio los siguió con nueve mil soldados de infantería y quinientos jinetes, mató a unos quince mil de los que estaban entregados al saqueo y a algunos otros, y levantó el asedio de Ocilis. Después se topó, casualmente, con los que llevaban el producto de su rapiña y los mató a todos, de tal manera que ni siquiera logró escapar un mensajero de esta desgracia.”
    Apiano, Iberia, 57.

Estos lusitanos, a los que había reclutado un personaje con el sugerente apodo de Púnico, son los que tenían puesto en apuros a uno de los hijos de Masinisa. La pretura de Mummio se fecha en el 154 antes de Cristo.
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Bernardo Pascual
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