La batalla de Dogger Bank.

Operaciones navales.

Moderador: Lutzow

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Beatty, observando lo que estaba sucediendo y careciendo de energía eléctrica para operar los reflectores o enviar señales inalámbricas, estaba fuera de sí. Intentando por última vez restablecer el orden y dejar claras sus intenciones, le pidió a su Comandante de bandera, Reginald Plunkett, que le sugiriera una señal adecuada. "Lo que necesitamos ahora es la señal de Nelson: Atacar al enemigo desde más cerca", dijo Plunkett. “Sí, ciertamente. ¡Ízala!” respondió Beatty. El Teniente de bandera Seymour buscó en su libro de señales y, para su consternación, descubrió que la señal, en uso desde Trafalgar, había sido eliminada del mismo. La única alternativa moderna que pudo encontrar fue "Mantenerse más cerca del enemigo". Con el permiso de Beatty izó esta señal, pero ya era demasiado tarde, el HMS Lion había caído tan a popa y la driza estaba tan oscurecida por el humo que ninguno de los otros cruceros de batalla pudo verla.

Con Beatty incapaz de comunicarse y, por lo tanto, sin ningún control sobre su Escuadrón, el comando pasó automáticamente al Contralmirante Moore a bordo del HMS New Zealand, el tercer buque de la línea británica. No hubo un momento preciso en que Moore sucediera a Beatty, de hecho nunca transfirió formalmente la autoridad a su segundo al mando, por lo tanto existió un período de confusión cuando ninguno de los Almirantes parecía dirigir las acciones de la flota, y fue en medio de esta confusión cuando la posible victoria se escapó.

Sir Archibald Moore, que había sido Tercer Lord Mar durante gran parte del mandato de Churchill en el Almirantazgo, había suplicado un comando marítimo y se le había concedido el mando del 2º Escuadrón de Cruceros de Batalla. Ahora, con poca experiencia, se enfrentó al desafío supremo: el mando de la Fuerza de Cruceros de Batalla en acción contra su rival natural, el I Grupo de Reconocimiento de Hipper. Moore se vio obstaculizado por el hecho de que, al principio, no estaba seguro de haber sucedido a Beatty, hacia quien sentía una gran deferencia, era reacio a asumir el control sin órdenes concretas al respecto, y veinte minutos después del giro a babor, el HMS Lion estaba fuera de la vista. Moore deseaba cumplir las órdenes de Beatty, ¿pero cuáles eran? Ni Moore ni ninguno de los Capitanes de Beatty estaban seguros, el Escuadrón acababa de alejarse bruscamente del rumbo de Hipper y el alcance se estaba abriendo rápidamente, nadie había sido avisado del supuesto avistamiento de un periscopio y no se conocía la razón que había llevado a Beatty a ordenar un giro abrupto hacia el Norte abandonando la persecución del enemigo. Cuando vio las dos señales "Rumbo Noreste" y "Atacar la retaguardia del enemigo" izadas y arriadas a un tiempo, Moore razonó que Beatty debe haber tenido buenas razones para izar esas señales, y estaba dispuesto a obedecer. ¿Pero qué quería decir Beatty? ¿Dónde estaba "la retaguardia del enemigo"? ¿Era el SMS Blucher, que se encontraba hacia el Noreste? La señal indicaba: "Atacar la retaguardia del enemigo en demora Noreste". Es cierto que resultaba insólito que Beatty renunciara a la presa principal cuando todavía había una oportunidad de atraparla, pero ¿de qué otra forma deberían interpretarse las señales del Contralmirante? Moore concluyó que no tenía otra opción, tenía instrucciones directas de atacar al SMS Blucher y no emitió nuevas órdenes para modificar o contradecir la última señal de Beatty. A las 11:09 los HMS Tiger, Princess Royal y New Zealand dejaron de disparar contra los cruceros de batalla alemanes y se unieron al HMS Indomitable en la destrucción del tullido crucero acorazado alemán. Un mando con mayor iniciativa podría haber pensado que si Beatty había ordenado anteriormente al HMS Indomitable acabar con el SMS Blucher, no tenía mucho sentido lanzar sus tres restantes cruceros de batalla contra un buque que ya estaba sentenciado, pero cuestionar y contradecir lo que creía que eran las órdenes de Beatty no estaba en la naturaleza de Sir Archibald Moore.

Cuando Hipper observó la maniobra británica pensó que era una reacción para evadir la amenaza de sus destructores que se estaban preparando para atacar, lo que conllevó que lo cancelase a las 11:07. Aun así, sintió que debía hacer algo para ayudar al SMS Blucher y se mostraba dispuesto a continuar el combate. Su personal lo observaba en el puente del SMS Seydlitz: "Cuando fue consciente de la completa tragedia que se cernía sobre el Blucher, su lado más humano se abrió paso", dijo el Capitán von Waldeyer-Hartz. “Siempre hubo un estrecho vínculo de amistad y confianza entre él y sus Capitanes. Mantenía un especial afecto hacia el Capitán Erdmann, Comandante del Blucher, por lo tanto, estaba fuertemente tentado a acudir en ayuda de su amigo". Pero los Oficiales de Hipper se opusieron unánimemente a este movimiento, el Capitán Egidy declaró rotundamente que su barco no podía continuar combatiendo, dos de las cinco torres del buque insignia estaban fuera de servicio, embarcaba 600 toneladas de agua en su popa y solo quedaban 200 proyectiles de 28 cm para las tres torres restantes. Hipper se dio cuenta de que al intentar salvar una nave, podría perderlo todo: Cualquier otra línea de acción, cuando ahora no podíamos contar con el grueso de la Hochseeflotte, nos habría conducido probablemente a nuevas pérdidas. Más tarde escribiría: “El apoyo al SMS Blücher involucraría al I Grupo de Reconocimiento en una batalla circular contra los cruceros de batalla británicos y los acorazados que supuestamente navegaban detrás de ellos; a medida que nuestra formación girara gradualmente rumbo Norte, estaría en una posición desfavorable con respecto a los destructores enemigos. A gran distancia de nuestra costa, cualquier daño en los motores de otros cruceros significaría su destrucción sin que ello ayudase al Blucher. Fue sopesada la idea de prestarle auxilio con el ataque de media flotilla de destructores, sin embargo fue rechazada ya que, aunque podrían obligar al enemigo principal a alejarse del Blucher, los cruceros ligeros y destructores rivales podrían rematarlo rápidamente”. Hipper sospechaba de la presencia de más fuerzas británicas además de las que ya había encontrado, y tras considerar todas las circunstancias, decidió no renovar la batalla después de que los británicos hubieran interrumpido la acción. A las 11:12, el Contralmirante se alejó del enemigo con el corazón encogido y reanudó el rumbo hacia el Sureste.

Pocos en la Armada alemana criticaron la decisión de Hipper de abandonar al Blucher. "Si el liderazgo de Hipper mostró durante un breve momento un rastro de indecisión, fue porque Hipper como hombre venció a Hipper como táctico", dijo Waldeyer-Hartz. "Cuando el Capitán Egidy informó que la munición en el pañol de popa era como si no existiera, Hipper se obligó a sí mismo, se podía ver en sus ojos, a mirar los hechos directamente a la cara. No cabe duda de que si la Flota de Alta Mar hubiera avanzado, a pesar de todo, habría intentado rescatar al Blucher o al menos salvar a la tripulación del barco de la muerte o el cautiverio. La decisión de abstenerse la encontró extraordinariamente difícil. Su rostro se nubló; una expresión de orgullo herido, de pena por sus camaradas que tuvieron que ser abandonados, podía leerse en sus ojos. Entonces, de repente, un movimiento brusco, una orden cortante con la seguridad acostumbrada, y el Escuadrón volvió a un rumbo Sureste”. Al contrario de lo que afirma Luis de la Sierra, los tres schlachtkreuzer se retiraron navegando a 25 nudos, no 21, pues como sabemos el tercer y último impacto sobre el SMS Seydlitz causó escasos daños al estallar contra la cintura acorazada, no las supuestas inundaciones que relata el, por otra parte, egregio escritor.


Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Qué público, desmonto el relato de la batalla del pionero Luis de la Sierra (Dogger Bank no es de mejor que ha escrito, mantiene su excelente narrativa pero erra en varios puntos) y nadie dice ni mú... No tengo en mi biblioteca la obra de Mateo Mille, y aunque la leí hace tiempo, no recuerdo los detalles... ¿También da por gravemente averiado al SMS Seydlitz, achicando agua y retirándose a 21 nudos? Por eso de que el primer autor fusiló en parte la obra del segundo...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
pepero
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 18039
Registrado: 15 Oct 2006 13:33
Ubicación: Mallorca
Agradecido : 3 veces
Agradecimiento recibido: 10 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por pepero »

Mateo Mille da al SMS Seydlitz averiado gravemente con las dos torres de popa fuera de funcionamiento y con 600 tn de agua. A continuación menciona los impactos sobre el HMS Lion y los impactos sobre el SMS Blücher , para finalizar con su hundimiento. No entra en detalles sobre la retirada alemana. Comenta que el contraalmirante Moore no persiguió con el ardor debido a Hipper y renuncio a su persecución.

Saludos.
Pepe
--------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

:dpm: Entonces de la Sierra se la liado con la interpretación de alguna fuente británica cuando indica que el tercer impacto sobre el SMS Seydlitz dobla una placa de 239 mm (inexistente en este buque, las placas centrales tenían 200-300-150 mm de espesor) y causa una grave inundación, pero no sé qué errónea fuente será esa...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
pepero
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 18039
Registrado: 15 Oct 2006 13:33
Ubicación: Mallorca
Agradecido : 3 veces
Agradecimiento recibido: 10 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por pepero »

Mateo Mille relata los impactos sobre el SMS Seydlitz:

- 09:45 proyectil de 340 mm del Lion causa la inutilización de las dos torres de popa. Atraviesa cubierta y blindaje que allí media 23 cm de espesor. Lanzando fragmentos enrojecidos por el tubo de conducción de las municiones a la torre de popa, prendiendo varias cargas de pólvora preparadas para los cañones.

Este es el impacto que menciona y detalla en profundidad. Los demás no los detalla.

Saludos.
Pepe
--------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Tampoco es que se explique muy allá, como ya sabemos el proyectil de 343 mm atraviesa la cubierta e impacta sobre la barbeta a la altura de la cámara de maniobra, que efectivamente tenía un espesor de 230 mm...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

El SMS Blucher, abandonado a su suerte, no tenía la menor oportunidad de escapar. Cuando Beatty alzó su señal final a los cruceros de batalla, "Atacar la retaguardia del enemigo", el SMS Blücher estaba combatiendo contra los cuatro cruceros ligeros del Comodoro Goodenough a una distancia de unos 11.000 metros, y aunque la mitad de sus torres de 21 cm estaban fuera de combate tras haber resultado alcanzado por varios proyectiles de grueso calibre procedentes de casi todos los cruceros de batalla británicos, su tiro siguió siendo bueno y ahorquilló a las naves de Goodenough con tanta precisión que a las 11:05 el Comodoro se vio obligado a retirarse a un alcance de 15.000 metros. Mientras tanto, el Comodoro Tyrwhitt se acercaba a bordo del HMS Arethusa, acompañado por cuatro destructores de clase M, que a las 11:20 atacaron al SMS Blücher con torpedos. El SMS Blucher siguió defendiéndose con bravura y un proyectil de 21 cm golpeó al HMS Meteor en la sala de calderas, dejándolo casi al garete y causando dos muertos y tres heridos, uno de los cuales fallecería más tarde. El resto de la flotilla se acercó lo suficiente como para lanzar sus torpedos, y creyeron que habían anotado cinco impactos sobre el crucero acorazado.

Imagen
HMS Meteor.

El barco alemán estaba condenado pero el castigo no había terminado, ahora se convirtió en el objetivo de cuatro cruceros de batalla británicos, pero nadie a bordo pensó en rendirse, pues asumieron que su sacrificio ayudaría a que los schlachtkreuzer pudiesen retirarse, e incluso logró un postrer impacto de 21 cm en el HMS Indomitable, que causó leves daños y ninguna baja. El Contralmirante Moore, cumpliendo el deber que creía que le habían encomendado, reunió a los cruceros de batalla y, con sus dieciséis cañones de 343 mm y otros tantos de 305 mm, comenzó a demoler al derrelicto. Para entonces el castigo al SMS Blücher era puramente gratuito, el buque estaba convertido en una ruina, fuera de control, envuelto en vapor y humo; un superviviente alemán recordó que "el Blücher estaba bajo el fuego de tantos barcos que parecía escucharse una explosión continua. La nave se inclinaba cuando resultaba golpeada en los costados, para luego enderezarse y mecerse como una cuna; la planta eléctrica había sido destruida y bajo las cubiertas no podías observar tu mano delante de la nariz. Las puertas se doblaban como hojalata, cuando un pobre desgraciado pasaba a través de una trampilla, un proyectil estalló cerca y ésta se cerró de golpe, partiendo su cuerpo por la mitad. Los proyectiles penetraron hasta el cuarto de calderas. El carbón en los almacenes estaba ardiendo, y como las carboneras estaban medio vacías, el fuego ardía alegremente. En la sala de máquinas un proyectil cayó en el aceite y lo roció alrededor en llamas azules y verdes. La tremenda onda expansiva resultante de una explosión en un espacio reducido hizo que esta rugiera por cada agujero y se abriera camino por cualquier punto débil. Los hombres fueron golpeados por esa terrorífica presión de aire y arrojados a una muerte horrible entre la maquinaria”.

El HMS Arethusa también estaba acribillando al SMS Blucher con sus dos cañones de 152 mm hasta que el alcance se redujo a poco más de dos kilómetros, momento en el cual el buque insignia de Tyrwhitt viró bruscamente y lanzó dos torpedos que a esa distancia y sobre un blanco detenido no podían fallar.

Los británicos observaron la escena con una mezcla de horror y asombro. Cerca del final, un testigo en el HMS Indomitable vio una lengua de fuego que brotaba de la proa del SMS Blucher que "permaneció en el aire durante unos veinte segundos y creo que debe haber asado a todos en su torre proel". A las 11:45 Tyrwhitt informó a Moore que el Blucher parecía haber arriado su bandera, y el Contralmirante ordenó alto el fuego. Cuando el HMS Arethusa y sus destructores se acercaron para rescatar a los sobrevivientes, Tyrwhitt observó que el Blucher "se encontraba en una condición lamentable, toda su superestructura estaba destrozada y se podían ver pavorosos incendios entre cubiertas a través de enormes agujeros en sus costados". Los cruceros ligeros de Goodenough también se acercaron mientras los cruceros de batalla se preparaban para partir: "Resultó una visión conmovedora ver que ese enorme barco, un simple naufragio, yacer indefenso mientras navegábamos", dijo un joven guardiamarina del HMS Indomitable.

Imagen
El SMS Blucher bajo el fuego británico.

Pese a haber sido impactado por unos setenta proyectiles y siete torpedos, el SMS Blucher no voló por lo aires, y el Capitán Erdmann ordenó abrir los grifos de fondo antes de dar la orden de abandonar el barco. Poco más tarde de las 12:00 horas el buque zozobró a babor, se mantuvo unos pocos minutos flotando boca abajo y finalmente se hundió, dejando una honda impresión entre quienes contemplaron la escena; según se recoge en la historia naval británica oficial, "como ejemplo de disciplina, coraje y espíritu de lucha, sus últimas horas rara vez han sido superadas".

Imagen
Una de las fotografías más famosas de la Gran Guerra, el SMS Blucher zozobrando, tomada desde el HMS Arethusa.

El HMS Arethusa y sus destructores se acercaron al lugar del naufragio, bajaron sus botes y comenzaron a recoger a los naúfragos del agua, logrando rescatar a 234 de una tripulación que superaba el millar de hombres. Uno de ellos fue el Capitán Erdmann, quien posteriormente, como resultado de la exposición al frío durante el naufragio, murió de neumonía como prisionero en Inglaterra. Más marineros alemanes podrían haber sido sacados del mar si no hubiera sido por la inoportuna llegada de dos artefactos voladores alemanes. El zeppelin L-5, patrullando sobre el Mar del Norte, no había sido llamado por Hipper para actuar como explorador aéreo, pero su Comandante, el Teniente Klaus Hirsch, había recibido numerosos mensajes de radio y, curioso por ver lo que estaba sucediendo, dirigió su aeronave en dirección a la batalla. El primero en verlo fue el HMS Lion: "Cuando salimos de acción, observamos un zepelín que se acercaba a unos veinte kilómetros de distancia", dijo Filson Young. “Confieso que nos sentimos bastante indefensos con nuestros dos motores detenidos, y no tenía dudas de que vendría a acabar con nosotros. Aparentemente, sin embargo, no vio al Lion, sino que se dirigió en dirección al Blücher." (resulta obvio que el Teniente no tenía muy claras las limitaciones de un zeppelin para atacar con éxito a un buque acorazado). Unos minutos más tarde los tripulantes del L-5 se encontraron observando la agonía de la muerte del SMS Blucher . Vieron "una escena espantosa, aunque no pudimos oír casi nada del tronar de las armas debido al ruido de nuestros motores", dijo uno de los Oficiales. “Los cuatro cruceros de batalla británicos le disparaban a un tiempo, mientras él respondió todo el tiempo que pudo, hasta que estuvo completamente envuelto en humo y aparentemente en llamas, zozobrando finalmente a las 12:07. No lanzamos bombas sobre los barcos británicos, no tuvimos oportunidad porque las nubes estaban a solo 400 metros del mar, si nos hubiéramos atrevido a volar sobre ellos a esta altitud, nos habrían derribado”.

Las tripulaciones de los inmóviles cruceros ligeros y destructores británicos, que contemplaban la enorme aeronave que zumbaba sobre sus cabezas, se sentían igual de vulnerables que los aviadores alemanes. Luego, de repente, la atención se desvió hacia un segundo asaltante, un hidroavión alemán basado en Borkum que había sido testigo desde lejos del hundimiento del SMS Blucher. El avión identificó erróneamente el barco condenado como británico, un desliz explicable por el hecho de que todos los cruceros de batalla británicos tenían mástiles trípodes y el SMS Blucher era el único gran buque en la Armada alemana que lo portaba. El piloto y el observador, contemplando la operación de rescate, creían que estaban viendo barcos británicos que rescataban del mar a marineros de la misma nacionalidad, de modo que el segundo comenzó a arrojar a mano bombas de nueve kilos desde la cabina trasera. Ningún barco británico fue alcanzado, pero el Comodoro Goodenough, el Oficial superior en la escena, rápidamente ordenó la retirada. Más tarde Tyrwhitt especuló que algunas de las bombas podrían haber matado a marineros alemanes en el agua, pero en cualquier caso, estaba seguro de ello, de no haber sido por el ataque del hidroavión, podría haber salvado a muchos más hombres de entre las heladas aguas.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Mientras se retiraba en dirección a Wilhelmshaven, Hipper consideró enviar a sus destructores de regreso para un ataque nocturno con torpedos, pero decidió no hacerlo porque las reservas de combustible eran bajas y sus tripulaciones estaban agotadas, al ser todos barcos que quemaban carbón, al contrario que sus contrapartes británicos, y los fogoneros llevaban muchas horas paleando. De sus tres cruceros de batalla, el SMS Moltke estaba intacto, aunque su Capitán informó que “en la torre Dora, siete de sus artilleros estaban tan exhaustos que no podían continuar combatiendo, ya que el equipo de ventilación quedó fuera de servicio debido a las vibraciones provocando la asfixia de los hombres", el SMS Derfflinger sufría pequeños desperfectos que no afectaban a su capacidad de combate, y como sabemos el SMS Seydlitz había perdido sus dos torres de popa y portaba la pesada carga de numerosos muertos y heridos a bordo. En el viaje de regreso a su base, la tristeza de Hipper por la pérdida del SMS Blucher se vio algo atenuada debido a los informes de que los británicos habían perdido al HMS Tiger. Según aseguraban desde el SMS Moltke, se había observado un gran incendio en el centro del crucero británico y se asumió no podría sobrevivir al mismo. Esta evaluación fue respaldada por una señal del Capitán del zeppelin L-5, quien declaró que solo podía ver cuatro cruceros de batalla británicos, al haber llegado a la escena demasiado tarde para observar al rezagado y casi al garete HMS Lion.

A las 15:30 los cruceros de batalla de Hipper se reunieron con la Flota de Alta Mar y esa noche anclaron en el río Jade. A la mañana siguiente, los SMS Seydlitz, Derfflinger y Kolberg, se trasladaron a Wilhelmshaven para entrar en dique seco, más adelante analizaremos los informes y conclusiones que sacaron los alemanes de los daños recibidos y de sus tácticas de combate.

Mientras el SMS Blucher se hundía, el Contralmirante Moore tuvo que decidir qué hacer a continuación. Los buques alemanes ahora eran solo eran una nube de humo en el horizonte a casi 25.000 metros de distancia, navegando a 25 nudos. Si Moore reanudaba la persecución, aun navegando a 26 nudos, necesitaría al menos dos horas para volver al alcance balístico, y para entonces, estaría demasiado cerca de la costa alemana. La falta de inclinación de Moore a aceptar este desafío se vio reforzada por la intercepción de su buque insignia de una señal del Almirantazgo a Roger Keyes, cuyos submarinos se encontraban vigilando a la salida de la bahía de Heligoland. El mensaje decía: "Flota de Alta Mar saliendo", con la intención de que intentasen torpedear algún buque, pero en la sala de radio del HMS New Zealand, la dirección del mensaje se invirtió y le dijeron a Moore que fue Keyes quien había informado al Almirantazgo que la Hochseeflotte estaba zarpando, en lugar del Almirantazgo informando a Keyes. Tras este nuevo error Moore ya no tuvo ninguna duda, ni sus instrucciones ni el sentido sentido común dictaban que un Almirante británico debería lidiar con cuatro cruceros de batalla contra la Flota de Alta Mar en aguas alemanas, por lo que decidió retirarse. Su decisión fue reforzada por la preocupación que sentía por el HMS Lion, muy dañado la última vez que pudo observarlo, por lo que decidió acudir a su ayuda. A las 11:52 formó a sus cruceros de batalla con el HMS New Zealand al frente y se dirigió hacia la última posición conocida del HMS Lion, al tiempo que señaló al Almirantazgo: “Informe de salida de la Flota de Alta Mar. Me estoy retirando".

En el Almirantazgo, el informe de Moore parecía implicar una noticia sombría, alguien dijo: “Moore está informando, evidentemente el Lion está fuera de combate”, y escribió Churchill más tarde, siempre melodramático: “En mi mente surgió una imagen fúnebre. Pensé en los servicios conmemorativos a los que tan a menudo había asistido en la Abadía de Westminster: ¡la multitud y los uniformes, el ataúd con Union Jack, Beatty!”. De hecho la vívida imaginación del Primer Lord fue enormemente estimulada ese día: "Puede haber pocas experiencias puramente mentales más cargadas de fría excitación que seguir, casi de un minuto a otro, las fases de una gran batalla naval desde las silenciosas habitaciones del Almirantazgo. Navegando a bordo de los barcos de combate, en medio de las impresionantes detonaciones del cañón, las fracciones del evento se despliegan ante el ojo corpóreo. Existe el sentido de acción en su apogeo; existe la ira de la batalla; existe el intenso trabajo físico y mental. Pero en Whitehall solo funciona el reloj, los hombres entran en silencio con pasos rápidos colocando trozos de papel escritos a lápiz ante otros hombres igualmente silenciosos que dibujan líneas y garabatean cálculos, señalan con el dedo o hacen breves comentarios. Los telegramas se suceden a intervalos de unos pocos minutos, a menudo en la secuencia incorrecta, con frecuencia de dudosa importancia; y de estos, una imagen, siempre parpadeante y cambiante, surge en la mente, destellos de esperanza o miedo". Pero a pesar de los temores de Churchill, Beatty no solo estaba muy vivo, también tremendamente irritado.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Cuando su buque insignia quedó retrasado y fuera de combate, Beatty esperaba que las reparaciones temporales pudieran restaurar rápidamente la energía del motor de babor, sin embargo Chatfield le dio "la horrible noticia" de que no se podía hacer nada más en alta mar y que, de hecho, ambos motores debían detenerse, al menos por un tiempo. Para Filson Young, en la cofa del mástil principal, la condición del barco en ese momento, detenido en el mar y con una importante escora a babor, parecía lo suficientemente precaria como para que él y sus compañeros bajaran del mástil, descubriendo que la cubierta principal era "un espectáculo extraordinario, maltratado y lleno de fragmentos de acero roto y retorcido, con agujeros allí donde habían golpeado los proyectiles alemanes. Los hombres subieron desde las cubiertas inferiores y recogieron recuerdos en forma de astillas y fragmentos de proyectiles”.

Beatty, sin embargo, no estaba dispuesto a rendirse. Cuando los dos cruceros ligeros y los veinticinco destructores de Tyrwhitt regresaron y se acercaron para proteger al HMS Lion, el Contralmirante ordenó al destructor HMS Attack que se abarloara al crucero de batalla, con la intención de trasladarse a él para encontrarse con sus cuatro cruceros de batalla restantes y recuperar el mando. Al bajar del puente de HMS Lion, Beatty encontró a la tripulación reunida a su alrededor, vitoreando y, en el entusiasmo del momento, uno de ellos le dio una palmada en la espalda y gritó: “¡Bien hecho, David!”. La escora de su buque facilitó que Beatty se trasladase al destructor, con Seymour agarrando un puñado de banderas y libros de señales siguiéndole. Luego, de pie en la cubierta del HMS Attack mientras se alejaba de su buque insignia, Beatty saludó con la mano. "El Lion era una gran plataforma de hombres que animaban", dijo Seymour, "pero ofrecía una visión bastante triste escorado a babor, con muchos agujeros en su costado". A las 11:50 , con la bandera del Contralmirante ondeando orgullosamente en su mástil, el destructor deshizo su camino para volver a reunirse con los cruceros de batalla, ahora bajo el mando de Moore.

El intento desesperado de Beatty de unirse a su Escuadrón y continuar la persecución estaba condenado. Pocos minutos después del mediodía vio a los cuatro cruceros de batalla, que habían dejado atrás al destrozado SMS Blucher y regresaban hacia él. Sin saber qué estaban haciendo sus barcos, ordenó al HMS Attack que se abarloase al HMS Princess Royal, subió a bordo y a las 12:33 izó su bandera sobre el buque gemelo del HMS Lion. Esperaba, al alcanzar su puente, que le dijeran que al menos uno, quizás dos, de los tres cruceros de batalla de Hipper habían sido hundidos. En cambio, le informaron que, a pesar de los graves daños que se les presuponía, todos los barcos alemanes habían escapado. Enfurecido, Beatty ordenó instantáneamente a su Escuadrón que cambiara el rumbo y reanudara la persecución, en lo que parece más una decisión cara a la galería, porque a los pocos minutos se dio cuenta de que este esfuerzo no tenía sentido, la distancia ya era irrecuperable, los barcos alemanes estaban tan lejos que no los alcanzarían antes de llegar a la costa germana. Además, el Almirantazgo había señalado que la Flota de Alta Mar estaba saliendo, de modo que Beatty concluyó que no se podía hacer más. A las 12:45 volvió a cambiar de rumbo y se dirigió hacia el Oeste para cubrir la retirada del lisiado HMS Lion.

Cuando lo encontró navegaba a 10 nudos con su motor de estribor, rodeado por una pantalla de cruceros ligeros y destructores. A pesar de la horrible apariencia de sus cubiertas y superestructura, como sabemos las bajas habían sido notablemente leves, el daño crítico se encontraba bajo la línea de flotación, donde los equipos de control de daños habían colocado palletes de colisión para detener la entrada de agua de mar, apuntalado los mamparos y puesto en marcha las bombas. La avería del sistema de propulsión era grave, la contaminación por agua salada del sistema de alimentación de agua de la caldera ya había causado el fallo del motor de babor y ahora también estaba afectando al motor de estribor. Todas las dinamos estaban fuera de servicio y, a excepción de la luz producida por linternas y velas, el barco estaba oscuro y frío, pues tampoco funcionaba la calefacción.

Beatty estaba descontento con el resultado del combate, pero pensó que todavía se podría infligir daño a los alemanes enviando una masa de destructores al Bight para realizar un ataque nocturno sobre los buques de Hipper y la Flota de Alta Mar, por lo que a la 14:30 propuso a Jellicoe que enviara una flotilla para proteger al HMS Lion mientras el resto de destructores serían enviados hacia Heligoland. Sin embargo, antes de que Jellicoe pudiera responder, el motor de estribor de HMS Lion comenzó a fallar, su velocidad cayó a 8 nudos y su Oficial de máquinas informó a Chatfield que no había garantía de que el motor siguiera funcionando durante la noche. A las 15:00 horas, Chatfield le pasó esta información a Beatty, quien ordenó al HMS Indomitable que remolcase al HMS Lion. El Contralmirante eligió al HMS Indomitable en parte porque su Capitán, Francis Kennedy, era conocido como un marinero excepcional, y en parte porque, si la batalla se renovaba de alguna manera, era el menos potente de los cruceros de batalla británicos restantes. Remolcar un enorme barco, que contaba con 3.000 toneladas de agua en su interior y la proa calando dos metros más de lo habitual, era una operación peligrosa y delicada; Kennedy necesitaba toda su experiencia y habilidad. Simplemente establecer el remolque requirió casi dos horas, primero con un cable de 5½ pulgadas que se rompió debido a la tensión de intentar mover demasiado rápido las 30.000 toneladas de acero del HMS Lion más las 3.000 toneladas de agua embarcada. En el siguiente intento se utilizó un cable de 6½ pulgadas que, tensado más gradualmente, hizo que el barco se moviera. A las 17:00 el HMS Lion pudo poner en funcionamiento su propio motor de estribor y, unido en tándem al HMS Indomitable, lograron avanzar a una velocidad de 10 nudos, pero aún les quedaba un largo camino de 500 kilómetros hasta poder regresar a puerto.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

A las 16:30, mientras el HMS Indomitable se afanaba por establecer el remolque del HMS Lion, la Grand Fleet apareció en el horizonte. Jellicoe entendió perfectamente los peligros a los que se enfrentaba el buque paralizado y tomó varias disposiciones para su defensa, pese a saber que Hipper había huido y que resultaba improbable que Ingenohl permaneciese en la mar. En consecuencia, envió los siete pre-dreadnoughts del Vicealmirante Bradford, junto con los cruceros blindados de Pakenham y dos Escuadrones de cruceros ligeros, a una posición de bloqueo a veinticinco millas al Este del HMS Lion, y además separó de la Grand Fleet al crucero ligero HMS Galatea y diecisiete destructores de la segunda flotilla, más el crucero ligero HMS Caroline y dieciocho destructores de la cuarta flotilla, agregando estos treinta y siete barcos al ya de por sí importante anillo defensivo del HMS Lion, que llegó a estar formado por sesenta y siete destructores, probablemente nunca un solo barco en toda la Historia haya dispuesto de una escolta tan considerable.

La decisión de Jellicoe de despojar a la Grand Fleet de sus propios destructores y asignarlos a la protección del HMS Lion fue el resultado de un mensaje urgente del Almirantazgo enviado al HMS Iron Duke a las 15:45: “Los alemanes están preparando un ataque nocturno con destructores, aunque las dos flotillas que operaban con sus cruceros de batalla no tienen suficiente combustible para participar. Nuestros destructores deben proteger las naves dañadas”. Como sabemos Hipper había reflexionado sobre tal ataque con sus propios destructores pero, como había predicho el Almirantazgo, fue disuadido por la escasez de combustible. Los destructores de la Flota de Alta Mar estaban demasiado lejos para poder actuar, pero ni el Almirantazgo, ni Beatty ni Jellicoe podían estar seguros de ello.

Al caer la noche, ansioso por la seguridad de sus propios acorazados, ahora sin escolta, antes de que aparecieran los destructores alemanes, Jellicoe dirigió la Grand Fleet hacia Scapa Flow, mientras poco después, por la misma razón, Beatty aceleró hacia el Norte con sus tres cruceros de batalla restantes. Dejaban atrás al lisiado HMS Lion atado al HMS Indomitable, rodeados por su numerosa escolta y avanzando laboriosamente por el Mar del Norte, pues poco después de que Beatty partiese, el motor de estribor del HMS Lion se detuvo nuevamente y solo pudieron avanzar a siete nudos. Si el enemigo fuese conocedor de este hecho, parecía seguro que intentaría un ataque con destructores o submarinos, pero las horas pasaron sin novedades para los británicos. Al amanecer el HMS Lion todavía estaba a más de cien millas del Firth of Forth: “Fue un viaje extraño que duró toda la noche, todo el día siguiente y también su noche, a lo largo del camino por el que habíamos hecho una persecución tan emocionante por la mañana", escribió Filson Young. “El Lion estaba rodeado por una nube de destructores y esa noche, desde su puente, vi en el tranquilo crepúsculo las hermosas evoluciones de estas naves, entrando y saliendo en formaciones siempre cambiantes, hasta donde podíamos ver las flotillas zigzagueaban tejiendo su red de seguridad a nuestro alrededor”. Al anochecer Tyrwhitt, al mando de los sesenta destructores de la escolta, emitió una orden contundente: “Vigilen la presencia de submarinos al amanecer, si localizan alguno, disparen y embistanle sin consideraciones hacia sus vecinos en el dispositivo”. Dentro del barco la noche transcurrió sin calefacción ni luz eléctrica, una novedad incómoda para Young, que no era un marinero profesional: "El silencio de la nave fue el elemento más extraño de todos", escribió.

A medianoche del segundo día el HMS Lion alcanzó la isla de May a la entrada del Firth of Forth, momento en el que transfirió su cable a los remolcadores, al tiempo que Beatty regresó a su buque insignia y, acompañado por su amigo Tyrwhitt, se paró en el puente mientras el barco se arrastraba lentamente por el estuario. Con su proa calando dos metros adicionales, el crucero de batalla se vio obligado a anclar debajo del puente ferroviario del Forth mientras un buque auxiliar bombeaba el agua embarcada con sus bombas de achique. Terminada la tarea se reanudó el viaje hacia Rosyth: "Había una espesa niebla esa mañana", dijo Young, "pero cuando nos acercamos a la pequeña isla en la que se encuentra el pilar central del puente, pudimos escuchar sonidos de vítores que nos llegaban débilmente a través de la niebla, que se diluyó solo lo suficiente para mostrarnos la costa de la isla abarrotada de gente vitoreando y saludando. La banda del Lion tocó 'Rule Britannia'. Cuando pasamos por debajo del puente, pudimos ver que estaba bordeado de diminutas figuras humanas, saludando y animando”.

En Rosyth el examen reveló que los desperfectos del HMS Lion estaban más allá de la capacidad de reparación de la base. Beatty y Chadwick querían enviar el barco a Plymouth donde podría ser reparado en un dique seco, pero el Almirantazgo, particularmente Fisher, estaba ansioso de que la extensión de su daño se mantuviera en secreto y ordenó que el crucero de batalla no fuera llevado a uno de los principales astilleros navales del Sur. En cambio, Fisher lo envió al astillero de Armstrong en Newcastle upon Tyne a pesar de que no había un dique seco allí. "Fue una mala decisión", dijo Chatfield. "Pasamos casi cuatro meses en el Tyne con el barco permanentemente inclinado mientras el pantoque fue reparado por medio de una enorme ataguía de madera".

La batalla de Dogger Bank había concluido, pero no así sus consecuencias en ambos bandos, algunas inmediatas en forma de responsables, otras no se harían patentes hasta la batalla de Jutlandia, según los análisis que unos y otros harían del primer enfrentamiento entre buques dreadnoughts, como estudiaremos a continuación.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Dogger Bank fue una incuestionable victoria británica, incluso aunque no se lograse la aniquilación total del enemigo que la Armada y el público británicos deseaban con tanto entusiasmo. Los alemanes habían huido a sus bases, el SMS Blucher había resultado hundido, el SMS Seydlitz sufrió graves daños que le mantuvieron en dique seco hasta el 31 de Marzo, el SMS Derfflinger ligeros daños cuya reparación concluyó el 16 de Febrero, y más de 1.200 marineros alemanes resultaron muertos, heridos o hechos prisioneros. A cambio las bajas británicas solo totalizaron 15 muertos y 32 heridos, el HMS Lion había resultado gravemente dañado y no volvió a estar en activo hasta el 28 de Marzo, mientras el HMS Tiger no había sufrido graves daños y la reparación de los mismos se ultimó el 8 de Febrero.

Dogger Bank fue la primera batalla naval entre dreadnoughts cuya alta velocidad y armamento de grueso calibre dominaron la acción. Tanto los Escuadrones de Cruceros de Batalla británicos como los alemanes fueron acompañados por bandadas de cruceros ligeros y destructores, pero excepto en los primeros momentos cerca del amanecer y al final, cuando remataron al SMS Blucher, jugaron un pequeño papel en la lucha. Ni submarinos ni minas estuvieron involucrados, aunque el miedo a su presencia afectó las tácticas británicas. La preponderancia del poder de las armas pesadas debió favorecer a los británicos: los cinco cruceros de batalla de Beatty portaban veinticuatro cañones de 343 mm y dieciséis cañones de 305 mm frente a los ocho cañones de 30,5 cm y veinte de 28 cm con los que contaban los tres schlachtkreuzer de Hipper. Durante la batalla los cinco cruceros de batalla británicos dispararon un total de 1.150 proyectiles de grueso calibre por 976 los alemanes (sin contar los disparos de 21 cm del SMS Blucher), lo que demuestra la mayor cadencia con que dispararon los buques germanos. El HMS Lion resultó alcanzado por 16 proyectiles de los cruceros de batalla alemanes y un impacto de 21 cm procedente del SMS Blucher, seis proyectiles golpearon al HMS Tiger y ninguno en el resto barcos británicos, excepto un impacto de 21 cm en el HMS Indomitable. El SMS Seydlitz fue alcanzado por tres proyectiles británicos, dos disparados por el HMS Lion y uno por el HMS Tiger, el SMS Derfflinger solo sufrió un impacto directo y dos muy cercanos, mientras el SMS Moltke salió indemne de la batalla. La precisión en ambos bandos fue pobre: el 3½ por ciento de los proyectiles disparados por los cruceros de batalla alemanes alcanzaron un objetivo, mientras que en el lado británico el porcentaje logrado por los tres gatos (tanto el HMS New Zealand como el HMS Indomitable solo dispararon contra el SMS Blucher) contra los tres cruceros de batalla alemanes fue inferior al 2 por ciento. Pese al precedente de las Malvinas, cuando el porcentaje de impactos de los cruceros de batalla británicos sobre los dos cruceros acorazados de Von Spee fue similar, se esperaba un mejor rendimiento artillero por parte de estos modernos buques, pero la alta velocidad, la distancia y el humo impidieron mejorarlo, como ocurriría más tarde en Jutlandia.

Sin embargo el HMS Lion fue golpeado dieciséis veces y ningún barco alemán más de tres, la eficacia artillera alemana, pese a la desventaja de combatir a barlovento, resultó ser casi el doble que la británica. La discusión comparativa sobre la artillería comenzó a bordo del HMS Lion incluso cuando el barco estaba siendo remolcado a Rosyth: "Mi impresión", dijo Filson Young, "era que los disparos alemanes fueron mejores que los nuestros inicialmente, logrando centrar antes a nuestros buques. Para cualquiera que estuviera sentado, como yo, en un objetivo rodeado por los proyectiles del enemigo, su disparo parecía dolorosamente preciso; y, de hecho, hacia el final de la acción, cuando dos y posiblemente tres barcos concentraban su tiro en el Lion, su fuego resultó sofocante”. El resultado fue una erosión de la confianza entre los Oficiales navales británicos en su equipo, entrenamiento y tácticas. "Cada uno de ellos", dijo Young, "había sido educado en la teoría del cañón grande, el primer golpe, etc. Teníamos las armas más grandes y obtuvimos los primeros golpes, pero no logramos los resultados que nos habían enseñado a creer. Seguimos golpeando, y golpeando y golpeando, y tres de sus cuatro barcos habían regresado a puerto. ¿Por qué?" (obviamente el joven Oficial, al igual que otros muchos en el bando británico, había confundido con impactos el destello de los disparos de los buques alemanes, que realmente solo fueron alcanzados en cuatro ocasiones, excluyendo al SMS Blucher).

Después de la batalla, Young y sus compañeros asumieron que los resultados y las lecciones aprendidas "habrían sido aplicadas inmediatamente por el Almirantazgo, en toda la Armada había cientos de Oficiales dispuestos a obtener toda la información y datos técnicos que pudieran, todos los Oficiales de artillería de la Flota querían saber exactamente cómo la distancia y velocidad de los barcos involucrados afectaron a la organización existente para el control de tiro". En consecuencia, inmediatamente después de su regreso al Firth of Forth, los Oficiales del Escuadrón de Cruceros de Batalla escribieron informes detallados, se envió una gran cantidad de datos técnicos al Almirantazgo, pero, dijo Young, "el Almirantazgo, después de haber acusado recibo de las masas de material, no dio señales de vida". Después de la guerra, el propio Churchill informó alegremente: "El resultado del compromiso confirmó y fortaleció mis propias convicciones sobre la gran fortaleza de la línea de batalla británica, y en particular de los barcos armados con cañones de 13.5 pulgadas".

Jellicoe, cuya especialidad profesional había sido la artillería, no era tan complaciente. Los informes de batalla que indicaban una precisión superior por parte de los alemanes confirmaron su "sospecha de que la artillería de nuestro Escuadrón de Cruceros de Batalla tenía una gran necesidad de mejora, un hecho que con frecuencia insté a Sir David Beatty". Beatty no necesitaba ser convencido, ya que, desde el día en que tomó el mando de los cruceros de batalla en 1912, instó a que se realizaran ejercicios de artillería a larga distancia y alta velocidad. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, la necesidad de buscar la excelencia en la artillería nunca se logró, en parte porque las aguas fuera del Firth of Forth no se consideraban libres del peligro submarino lo que limitaba las salidas, y cuando se efectuaban prácticas nos vuelve a contar Young: "Salimos al mar para realizar ejercicios con la misma asignación mensual totalmente inadecuada de municiones para gastar. Después de la batalla el HMS Lion fue equipado con un control centralizado de tiro y otras mejoras, pero no hubo desarrollo o modificación de tácticas y la confianza todavía residía en la falacia de que todo estaba bien con nuestro material, que teníamos más y mejor que el enemigo. El resultado fue que nuestra artillería mostró los mismos resultados decepcionantes en Jutlandia que en Dogger Bank".
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
gcoenders
Brigada
Brigada
Mensajes: 621
Registrado: 11 Nov 2019 09:51
Ubicación: Girona
Agradecimiento recibido: 13 veces

Parches

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por gcoenders »

Una pregunta, Lutzow, ¿en los porcentajes de aciertos británicos parece que no cuentas a los blancos sobre el Blücher? ¿Tienes datos de cómo quedan contándolo, aunque hacia el final del combate sea poco representativo por las reducidas distancia y velocidad?

Un abrazo
http://www3.udg.edu/fcee/professors/gcoenders/models.htm

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Así es, los porcentajes solo tienen en cuenta los impactos sobre los cruceros de batalla... No está muy claro cuántos fueron los impactos sobre el SMS Blucher antes del que sellase su suerte, pero no parece que fuesen más de un par de ellos, lo que no aumentaría gran cosa el porcentaje de acierto británico... En cualquier caso el combate principal tuvo como protagonistas a los tres gatos contra sus tres contrapartes alemanes, donde quedó acreditada la mejor puntería de estos últimos, que quedaría claramente reafirmada en Jutlandia.

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
gcoenders
Brigada
Brigada
Mensajes: 621
Registrado: 11 Nov 2019 09:51
Ubicación: Girona
Agradecimiento recibido: 13 veces

Parches

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por gcoenders »

Muchas gracias, Lutzow.
http://www3.udg.edu/fcee/professors/gcoenders/models.htm

Avatar de Usuario
pepero
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 18039
Registrado: 15 Oct 2006 13:33
Ubicación: Mallorca
Agradecido : 3 veces
Agradecimiento recibido: 10 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por pepero »

A mi me ha llamado la atención la desmesurada protección que se le dio al HMS Lion tras el fin de la batalla y lo debilitada que quedo la protección anti-submarina de los demás buques capitales.

La precisión de ambas armadas fue muy pobre, pero como bien dices la de los británicos no mejoro en Jutlandia. Sin embargo, los alemanes no volvieron a tener problemas como los sufridos por el Seydlitz, pero si los británicos en la siguiente batalla y les salio muy caro.

Saludos.
Pepe
--------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Llega a haber un submarino en la zona (que no lo había, y como veremos, el Almirantazgo lo sabía) y consigue torpedear al HMS Lion con una escolta de 60 destructores, es para que rueden docenas de cabezas en el patio de la Torre de Londres... Y algunas rodarían en ambos contendientes, la batalla ha terminado pero aún queda bastante que narrar tanto sobre las consecuencias acerca de los protagonistas como detalles técnicos aprendidos (o no) por unos y otros...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Si la deficiencia en la capacidad de los cruceros de batalla británicos para que su artillería resultase letal fue reconocida por algunos e ignorada por otros, los fatales defectos para sobrevivir a impactos de grueso calibre quedaron ocultos. Desde la construcción del HMS Invincible, los cruceros de batalla británicos habían nacido estructuralmente viciados por la demanda de Fisher para que el peso del blindaje fuese invertido en cañones de mayor calibre y una pesada maquinaria de propulsión que podría generar velocidades más altas. Los alemanes, obedeciendo la aseveración de Tirpitz de que el primer deber de un buque de guerra es mantenerse a flote, habían tomado un rumbo diferente, aceptando una velocidad algo menor y un calibre más pequeño a cambio de un blindaje más pesado, como ya conocemos por la descripción de los buques presentes en Dogger Bank. Pero la batalla que acababa de concluir no mostró este defecto de diseño; de hecho, alentó a Fisher y a la Royal Navy a creer que su elección había sido la correcta. El HMS Lion, a pesar de tener un blindaje más débil que el de sus homólogos alemanes, había recibido el impacto de 16 proyectiles de grueso calibre sufriendo muy pocas bajas, y pese a quedar prácticamente al garete, había sobrevivido al combate, mientras que el SMS Seydlitz, que estaba mejor protegido, había sido golpeado solo tres veces pero había perdido dos torres y casi 200 hombres.

Sin embargo algunos sintieron preocupación al comprobar que el blindaje de 152 mm resultaba absolutamente inútil ante impactos de 30.5 o 28 cm, y que la cintura acorazada bajo la línea de flotación quedaba peligrosamente expuesta navegando a alta velocidad debido a la ola de proa. El HMS Lion había sufrido cinco impactos por debajo de la línea de flotación, cuatro a babor y uno a estribor, que habían dañado unos 450 metros cuadrados de su revestimiento inferior, y se descubrió que la placa de blindaje de 229 mm tenía unos bordes interiores muy afilados que dañaban seriamente el casco al recibir un impacto, aunque no fuese penetrada. Otro factor a tener en cuenta es que los proyectiles alemanes habían impactado en un ángulo muy bajo debido al combate de persecución, ¿qué ocurriría si esos mismos proyectiles impactaban en un ángulo más cercano a los 90 grados? La dolorosa respuesta la obtendrían año y medio más tarde en Jutlandia.

Beatty llegó a decir que si el HMS Lion hubiese estado protegido con el mismo blindaje que los cruceros de batalla de primera generación “seguramente se hubiese perdido” y preguntó al Almirantazgo qué se podía hacer al respecto, pero no se tomó ninguna medida ante la dificultad de mejorar la protección de estos buques, de modo que tanto los Invincible como los Indefatigable siguieron formando parte del Escuadrón de Cruceros de Batalla aún siendo conscientes de su debilidad, entre otros motivos porque Beatty pensaba erróneamente que los alemanes estaban acelerando la construcción de sus nuevos schlachtkreuzer, de tal modo que a principios de 1916 creía que tendría que enfrentarse a dos nuevos clase Derfflinger e incluso a un clase Mackensen, por lo que solo dispondría de cuatro buques de segunda generación para enfrentarse a siete cruceros de batalla alemanes, ignorante de que estos tenían otras prioridades en su esfuerzo de guerra. También Chatfield, Capitán del HMS Lion, se mostraba preocupado tras el análisis de la batalla, escribiendo que “nuestros cruceros de batalla no estaban bien equilibrados” y “los defectos de construcción del Lion fueron la causa por la que pudimos perder el buque en un momento crítico, y de que se perdiesen otros cruceros de batalla en Jutlandia”.

Por parte alemana el análisis se centró lógicamente en el desastroso impacto recibido en la barbeta de la torre Dora del SMS Seydlitz, pues los otros dos recibidos por este buque así como el único directo encajado por el SMS Derfflinger no habían causado graves daños ni baja alguna, sino demostrado la efectividad del blindaje vertical. El Comandante del SMS Seydlitz, Von Egidy, escribió posteriormente: “Un examen exhaustivo demostró que todo se había hecho de acuerdo con las regulaciones. Le dije al Oficial de artillería: Si perdemos 190 hombres y casi todo el barco de acuerdo con las regulaciones, entonces de algún modo están equivocadas”. El examen demostró que el proyectil de 343 mm no había penetrado el blindaje de 230 mm que protegía la barbeta, pero sí creado un orificio y que las esquirlas del propio blindaje, al rojo vivo, prendiesen la pólvora almacenada en la cámara de maniobras; de no ser por el incendio consecuente los daños no hubieran resultado excesivos. Para evitar un suceso similar en futuros enfrentamientos, se reduce la cantidad de pólvora almacenada en la cámara de maniobra (práctica común para poder aumentar la cadencia en caso necesario), esta siempre deberá ir en los casquillos previstos para ello y se añaden nuevas compuertas en las barbetas, de modo que si una está abierta otra permanezca siempre cerrada. En el informe de Von Ingenohl se recogen las conclusiones del examen: “La cámara de maniobra es un peligro para toda la torre, en toda nueva construcción debe ser eliminada. Las barbetas deben estar equipadas con puertas que se cierren automáticamente una vez que hayan pasado los ascensores con la munición y la pólvora, que deben ser entregadas a las armas en una cubierta a prueba de fuego. Las puertas que conectan los cargadores a las torretas adyacentes deben estar aseguradas con candados para evitar la apertura prematura, la llave debe estar bajo la custodia del Oficial de la torre y la orden de abrir solo se debe dar cuando se ha disparado toda la munición". La Armada alemana se movió rápidamente para implementar estas recomendaciones, se instalaron múltiples y elaboradas compuertas "antiflash" entre torres y pañoles en todos los cruceros de batalla y acorazados, el riesgo de propagación de incendios se redujo al limitar la cantidad de munición y pólvora que se acumulaba en la sala de maniobras, y esta última siempre debería ir en casquillos cerrados.

Sobre estos cambios y la razón de ellos, la Royal Navy permaneció ignorante. No se tuvo en cuenta el incendio que afectó a la torre A del HMS Lion, pues afortunadamente no había mucha munición ni cordita en la torre y pudo apagarse con rapidez, por lo que se mantuvo ajena al peligro intrínseco de un incendio que podría propagarse desde la torre a los pañoles. Además, en un intento por mejorar la cadencia de fuego, las tripulaciones británicas comenzaron a acumular sus cargas de cordita, que a diferencia de las alemanas solo estaban alojadas en una bolsa de seda y, por lo tanto, no eran resistentes al fuego, en cualquier lugar donde pudieran encontrar espacio entre los pañoles y la torre, en un esfuerzo para acelerar la tasa de suministro. Era exactamente lo contrario de lo que habían hecho los alemanes, y en el próximo choque entre los cruceros de batalla les costaría muy caro.

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

La victoria de Dogger Bank proporcionó un enorme impulso a la moral civil británica, deprimida por las largas listas de víctimas del Frente Occidental. El día veinticinco, incluso cuando el HMS Lion aún estaba siendo remolcado, Beatty recibió un mensaje del Rey: "Les felicito sinceramente a ustedes, los Oficiales y los hombres de los Escuadrones, por su espléndido éxito de ayer" La prensa británica pregonó la derrota alemana y la venganza por los bombardeos de Scarborough y Hartlepool del mes anterior: "Pasará algún tiempo antes de que vuelvan a matar bebés", ironizó The Globe. La victoria también refutó la afirmación alemana de que la Armada británica estaba escondida en puerto, temerosa de disputar el dominio del Mar del Norte. "Después de la acción de ayer", escribió la Gaceta del Centro Comercial Pall, "no será fácil para los jactanciosos de Berlín mantener la pretensión de que la Flota Británica se está escondiendo por miedo". Una fotografía del Daily Mail mostrando al SMS Blucher zozobrando y a su tripulación precipitándose al agua ofreció satisfacción a millones de británicos, de modo que no tardaron en fabricarse postales con la icónica imagen.

Pero la Armada conocía los pormenores de la acción y no estaba satisfecha. "Por segunda vez, cuando ya estaba en las fauces de la destrucción, el Escuadrón alemán de cruceros de batalla escapó", escribió Winston Churchill. "La decepción de ese día es más de lo que puedo soportar pensar", escribió Beatty a Keyes, “todos piensan que fue un gran éxito, cuando en realidad fue un terrible fracaso. Decidí que íbamos a obtener cuatro, el lote completo, y cuatro deberíamos haber obtenido". Moore se convirtió en el objetivo principal de la crítica, años más tarde Keyes escribió: "Creo que el espectáculo de Moore & Co. navegando alrededor del pobre y torturado Blucher con barcos enemigos dañados aún a la vista es uno de los episodios más angustiantes de la guerra". Moore se defendió diciendo que había obedecido las órdenes explícitas que flameaban en las drizas de señalización del HMS Lion "Atacar la retaguardia enemiga en demora Noreste", el rumbo del SMS Blucher. Debido a que esta confusa señal provenía de su buque insignia, Beatty no solicitó oficialmente el relevo de Moore, sabía que Seymour había tomado una decisión desafortunada al seleccionar e izar las banderas de señales y que Moore había leído correctamente su significado literal cuando fue dada la ejecutiva. Beatty tampoco culpó a Seymour; reconocía que, hasta cierto punto, el error cometido era debido que a todas menos dos de las drizas del HMS Lion habían desaparecido por efectos de los impactos recibidos. "Estoy en contra de todos los cargos", le escribió a Jellicoe, "es molesto e inclina a dañar la confianza", paro añadió: "Francamente, entre usted y yo, Moore no tiene el temperamento adecuado para comandar un Escuadrón de cruceros de batalla. Tuvo una oportunidad por la cual la mayoría de los Oficiales hubiesen dado su cabeza. Es inconcebible que alguien haya pensado que era necesario que cuatro cruceros de batalla, tres de ellos intactos, se volvieran contra el Blucher, que obviamente era un barco derrotado y no podía huir, mientras que a otros tres, también maltratados, se les permitía escapar".

Fisher, crónicamente incapaz de moderar sus opiniones o suavizar golpes, gruñó que la conducta de Moore había sido "despreciable". “Ninguna señal (a menudo involuntariamente ambigua en el fragor de la acción) puede justificar el abandono de una victoria determinante como la que se ofrecía cuando los Derfflinger y Seydlitz estaban ardiendo al final de la acción, gravemente dañados." Con irritación, el Primer Lord del Mar replicó al informe de Moore: "El Almirantazgo requiere saber por qué el Derfflinger y el Seydlitz, ambos fuertemente incendiados y dañados, pudieron escapar cuando, como el Almirante Moore declara en su carta, tanto el Tiger como el Princess Royal podrían haber mantenido el alcance con las naves líderes del enemigo en todos los casos". Jellicoe lo expresó con más suavidad, pero estuvo de acuerdo en que "si, como se ha dicho, dos de los cruceros de batalla enemigos sufrieron daños muy graves, y el hecho era evidente en ese momento, no hay duda de lo que el Contralmirante Moore debería haber continuado la acción". Moore se salvó de la corte marcial, pero la amargura por su incapacidad para aniquilar a un enemigo supuestamente lisiado y que huía le seguiría persiguiendo. A principios de Febrero Beatty escribió a Jellicoe que Churchill "quería tener la sangre de alguien" y que el Primer Lord del Almirantazgo y Fisher tenían enfilado a Moore. De hecho, a finales de Febrero, Moore fue retirado silenciosamente de la Grand Fleet y asignado para comandar un Escuadrón de cruceros en África Occidental, donde la posibilidad de cualquier aparición de buques de superficie alemanes resultaba remota.

Todos los altos mandos en la Royal Navy pensaban que se había dejado pasar una oportunidad celestial de eliminar al Primer Grupo de Reconocimiento alemán, pero entrando en un análisis contrafactual, ¿qué hubiese podido ocurrir de haber continuado Moore la persecución? Como sabemos la idea británica de que dos, o incluso los tres schlachtkreuzer, estaban gravemente dañados es un error, pues si bien es cierto que el SMS Seydlitz había perdido dos torres principales, el SMS Moltke estaba incólume y el SMS Derfflinger solo había sufrido un impacto directo que únicamente había causado daños superficiales y no afectaba en nada a su capacidad combativa. En el mejor de los casos para los británicos, el HMS New Zealand hubiese podido mantener la velocidad y se hubiese repetido un combate de persecución tres contra tres; en el peor, este buque se hubiese quedado atrás y solo dos cruceros de batalla británicos se hubiesen enfrentado a tres alemanes; conociendo la efectividad artillera de unos y otros tanto en el propio Banco de Dogger como en Jutlandia, no resulta complicado suponer que los battlecruiser lo hubiesen pasado realmente mal. Incluso si Moore se hubiese preocupado de mantener a sus tres buques unidos, dado que la formación alemana navegaba a 25 nudos, no hubiese resultado sencillo obtener de nuevo alcance artillero, y si la persecución se hubiese alargado demasiado tiempo, ya con la Hochseeflotte navegando al encuentro de los barcos de Hipper, ¿qué hubiese sucedido si éste vira y presenta el costado a sus rivales? De mantener el orden de la formación el SMS Seydlitz se hubiese enfrentado al HMS Tiger y su demostrada pésima puntería (que no mejoraría demasiado en Jutlandia), aunque los proyectiles de 28 cm demostraron tener problemas para penetrar el blindaje de 229 mm del buque británico, lo mismo que le ocurriría al SMS Moltke al enfrentarse al HMS Princess Royal, mientras sin embargo la primera salva bien colocada del SMS Derfflinger debería haber hecho volar por los aires al HMS New Zealand, como le ocurrió al HMS Invincible año y medio más tarde. Si Hipper hubiese tenido a bien realizar una virada de 180º para ubicar al dañado SMS Seydlitz a cola de la formación, con el fin de que se enfrentase al buque menos potente del rival, solo el escaso remanente de munición del buque germano podría haber evitado nuevamente la voladura del HMS New Zealand, como la del HMS Indefatigable a manos del SMS von der Tann en Jutlandia, mientras el SMS Derfflinger debería haber abrumado al HMS Tiger y el SMS Moltke estaría en la misma situación respecto al HMS Princess Royal. Respecto a las fuerzas ligeras, resulta difícil precisar cuántos buques acompañarían a los tres cruceros de batalla de Moore, teniendo en cuenta que algunos estaban involucrados en el hundimiento del SMS Blucher mientras otros deberían quedarse a escoltar al tullido HMS Lion, por lo que al menos las fuerzas se igualarían bastante. Resumiendo, aunque podría haber ocurrido que otro golpe de mala fortuna alcanzase una torre o una barbeta de los SMS Seydlitz o Moltke (la mayor protección del SMS Derfflinger le convertía en casi invulnerable a los defectuosos proyectiles británicos, sería muy mala suerte que se repitiesen los impactos subacuáticos que tanto daño causaron al SMS Lutzow), cabe pensar que de haber continuado la batalla existen altas probabilidades de que hoy en día no estuviésemos hablando de una victoria británica, sino de una alemana.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
gcoenders
Brigada
Brigada
Mensajes: 621
Registrado: 11 Nov 2019 09:51
Ubicación: Girona
Agradecimiento recibido: 13 veces

Parches

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por gcoenders »

Hay que tener en cuenta, a mi entender, que las mejoras alemanas y los empeoramientos británicos en el manejo de la munición aún no habían tenido lugar. La debilidad del blindaje del HMS New Zealand hace creíble lograr impactos directos perforantes en el pañol y no solo en la torre. Este para mi sería el candidato principal a volar "a lo Jutlandia".

Un abrazo
http://www3.udg.edu/fcee/professors/gcoenders/models.htm

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Lo es, pero también los HMS Tiger y Princess Royal resultaban vulnerables bajo fuego de 30.5 cm (ahí tenemos la voladura del HMS Queen Mary), como por otra parte los SMS Moltke y Seydlitz podrían volver a lamentar una catástrofe repetición de la sufrida por el segundo de ellos si resultan alcanzados por proyectiles de 343 mm en torres o sobre todo barbetas... si tengo que elegir, sin duda me embarco en el SMS Derfflinger, sería el más seguro de los seis. En realidad pudo ocurrir cualquier cosa, pero la gran oportunidad que creían haber dejado pasar los británicos no era tal, por lo que sabemos de la puntería de unos y otros en un combate 3:3 y teniendo en cuenta la mala calidad relativa de los proyectiles británicos, más bien pienso que la ventaja era alemana, pese a la pérdida de dos torres en el SMS Seydlitz, que probablemente se viese más que compensada con una posible voladura del HMS New Zealand, lo que dejaría el combate en un 2:3 lleno de negros augurios para los británicos...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
gcoenders
Brigada
Brigada
Mensajes: 621
Registrado: 11 Nov 2019 09:51
Ubicación: Girona
Agradecimiento recibido: 13 veces

Parches

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por gcoenders »

Efectivamente, la clave es llegar al 2:3, que uno pueda disparar tranquilo sin tener que maniobrar para descentrarse.

Un abrazo
http://www3.udg.edu/fcee/professors/gcoenders/models.htm

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Antes de la destitución de Moore, la furia de Fisher se volcó sobre Henry Pelly, Comandante del HMS Tiger, a quien calificó de "cobarde". Para el Primer Lord del Mar, “resulta inexcusable que el Capitán Pelly hubiera dejado un buque enemigo (SMS Moltke) sin ser tomado como blanco y, por lo tanto, le permitiera disparar contra el Lion sin ser molestado. Y añadía: "¿Por qué Pelly, cuyo barco estaba en cabeza una vez que el buque insignia hubo de salirse de la línea de batalla, no tomó la iniciativa y, en ausencia de órdenes de Moore, continuó persiguiendo a los cruceros de batalla alemanes? Pelly, dijo Fisher, "estaba muy por delante, debería haber seguido si hubiera tenido el menor temperamento nelsoniano, independientemente de las señales. ¡Como Nelson en Copenhague y San Vicente! En la guerra, el primer principio es desobedecer las órdenes. ¡Cualquier idiota puede obedecer órdenes!” Beatty salió en defensa de su subordinado: "Pelly lo hizo muy mal al no cumplir con las órdenes de disparar contra su número opuesto en la línea de batalla alemana, lo que tuvo como resultado desastroso la incapacitación del Lion", reconoció a Jellicoe, pero Beatty también recordó que Pelly estaba al mando de un nuevo barco y que le habían dado una tripulación desigual, que incluía una gran cantidad de desertores detenidos. En cuanto al propio Pelly, dijo Beatty, "lo había hecho muy bien hasta entonces y no creo que vuelva a cometer el mismo error, aunque tiene un carácter nervioso y emocional". Sin embargo, Jellicoe no pudo encontrar ninguna excusa para que Pelly no cumpliera con la orden de Beatty de involucrar a sus números opuestos. "Se hace especial hincapié en las Órdenes de la Grand Fleet en el hecho de que ninguna nave del enemigo debe quedar fuera de fuego, y una consideración de esta regla debería haber llevado al Tiger a ocuparse del número 2 en la línea alemana". Que en Jutlandia se repitiese el mismo error combatiendo nuevamente con un buque de más (6:5), aunque en esta ocasión el error se produjese en el HMS Queen Mary, no habla muy bien sobre el entrenamiento y las disposiciones de la que pronto pasaría a ser denominada “Battlecruiser Fleet”. Pelly sobrevivió porque Churchill prefirió pasar página sobre el asunto. "El futuro y el presente reclaman toda nuestra atención" fue el veredicto del Primer Lord del Almirantazgo, de modo que a pesar de todo, Pelly continuaba al mando del HMS Tiger en Jutlandia, aunque relegado al cuarto lugar en la línea de cruceros de batalla.

Fisher estaba especialmente furioso por la incapacidad de aniquilar al Primer Grupo de Reconocimiento, ya que "en ambos casos (la incursión de Scarborough y la batalla de Dogger Bank), el enemigo apareció exactamente en el lugar señalado por la Room 40". En privado, cuestionó la maniobra de Beatty para evitar al supuesto submarino y el error del Vicealmirante al no explicar su acción ni a otros en el puente del HMS Lion ni al resto de buques del Escuadrón. El miércoles por la noche, 27 de Enero, Beatty, todavía en Rosyth, recibió una carta de Fisher "solicitando urgentemente los motivos por los que la acción se había interrumpido". Esa misma noche Beatty escribió una nota rápida al Primer Lord del Mar, instruyendo a Filson Young, que conocía a Fisher, para que la llevase personalmente a Londres. Young llegó a la capital a las 18:00 del 29 de Enero y fue inmediatamente al Almirantazgo: “Me llevaron al despacho de Lord Fisher, había envejecido mucho en tres meses, y su cara amarillenta parecía muy vieja y gastada, pero sombría como siempre. Me dio la mano y volviendo su viejo y duro ojo hacia mí, dijo: 'Bueno, cuéntame sobre este asunto. ¿Cómo es que se escaparon? ¿Cuál es la explicación? ¿Por qué no conseguisteis el lote? Y el Derfflinger; conté con su hundimiento, y escuchamos que regresó prácticamente intacto. No lo entiendo”. Criticó el giro de 90 grados de Beatty a babor. "¿Submarinos?" dijo Fisher. “No había ninguno, conocíamos la posición de cada submarino alemán en el Mar del Norte, y no existía una sola mina en un radio de cincuenta millas". Dos días después, Fisher le dijo Beatty lo mismo: "Sabemos por las intercepciones de la Room 40 exactamente dónde estaban los submarinos, varias horas alejados de ti". Sin embargo, cuando todos los informes sobre la acción estuvieron en el Almirantazgo, Beatty retuvo la plena confianza de Churchill, Fisher y Jellicoe. El último día del mes, Fisher rectificó su primera carta "muy apresurada" a Beatty con palabras más cálidas: "Ya me he decidido. Tu conducta fue gloriosa. ¡Beatty beatus!" (Bendito sea Beatty).

El propio Beatty permaneció amargamente decepcionado, la aniquiladora victoria se había reducido, en palabras de Ralph Seymour, a "una lucha indecisa a nuestro favor", pero el prestigio del Vicealmirante se disparó en la Armada, cuando Churchill visitó el HMS Lion diez días después de la batalla, encontró entusiasmados a los Oficiales superiores de Beatty. "Recuerdo" escribió, "cómo, cuando salía de la nave, el Contralmirante Pakenham, por lo general imperturbable, me agarró por la manga: "Señor, deseo hablar con usted en privado" y la intensa convicción en su voz mientras decía: "Nelson ha vuelto". Quizá tenían en común su agresividad, pero los medios materiales y las condiciones de los combates siglo largo más tarde eran muy distintas, y quizá para Gran Bretaña la mejor opción durante la Gran Guerra fuese el prudente Jellicoe, aunque es un debate que aún sigue abierto, con furibundos apologistas y detractores de uno y otro. En cualquier caso, 110 años después de la muerte de Nelson, su espíritu seguía impregnando a todos los altos mandos de la Royal Navy.

Después del Dogger Bank la Grand Fleet realizó cambios en los órdenes de batalla, en los sistemas de comunicaciones, señales y organización de la Flota. Jellicoe emitió nuevas órdenes incidiendo respecto a la distribución de fuego sobre los barcos enemigos; no quería más errores como el de Pelly, aunque sus desvelos no parecen haber servido de mucho dado lo sucedido en Jutlandia. Beatty también actualizó las órdenes a los cruceros de batalla, enfatizando que los Capitanes deben poseer, "un marcado grado de iniciativa, recursos, determinación y valor por la toma de responsabilidades. La guerra es un conflicto perpetuo con lo inesperado, por lo que es imposible prescribir de antemano todas las circunstancias que puedan surgir ". Además de un sistema de control de tiro mejorado, todos los cruceros de batalla debían estar equipados con un equipo inalámbrico auxiliar, y la bandera de Nelson, "Enfrentarse al enemigo desde más cerca", se restableció en el libro de señales.

Los Almirantes en el mar resistieron otro cambio impulsado por Churchill y Fisher. El Primer Lord del Almirantazgo, preocupado porque la base de la Grand Fleet en Scapa Flow estuviera demasiado alejada del campo de batalla potencial, quería que Jellicoe trasladara sus barcos a Rosyth. Fisher estuvo de acuerdo, diciéndole a Beatty que, debido a que Scapa estaba demasiado lejos, dudaba de que "los Escuadrones de Batalla de Jellicoe participen en esta guerra". Más tarde, escribiendo a Jellicoe, Fisher explicó: “El hecho fundamental es que nunca puedes llegar a tiempo mientras estés en Scapa Flow y, por lo tanto, nunca habrá una batalla con la Flota de Alta Mar, a menos que Von Pohl (quien como veremos asumió el mando poco después de Dogger Bank) navegue específicamente hacia el Norte para combatir contra ti, ¡y nunca lo hará!" Jellicoe se negó, citando las espesas nieblas del Firth of Forth y su temor a que su entrada resultase minada por los alemanes. El Comandante en Jefe prefirió permanecer en Scapa Flow, ahora bien protegido después de las mejoras acometidas tras el primer medio año de guerra, porque el enorme anclaje era tan grande que los barcos podían llevar a cabo prácticas de artillería y simulacros con torpedos dentro del mismo, libres de amenazas submarinas. Cuando Beatty apoyó a Jellicoe, Churchill y Fisher retrocedieron.

El éxito de Beatty estimuló al Almirantazgo a cambiar la estructura y el nombre de la fuerza de cruceros de batalla. Sin necesidad ahora de este tipo de buques en ninguna parte del mundo, excepto en el Mar del Norte y con la única excepción del HMS Inflexible, de guardia en los Dardanelos contra cualquier salida del SMS Goeben, el Almirantazgo ahora podía colocar todas estas naves bajo el mando de Beatty, y esta nueva fuerza pasó a llamarse Battle Cruiser Fleet, con el HMS Lion como buque insignia. El Capitán Osmond de Brock, Comandante del HMS Princess Royal, fue ascendido a Comodoro y se le dio el mando del Primer Escuadrón de Cruceros de Batalla, compuesto por los HMS Princess Royal, Queen Mary y Tiger. El Contralmirante Pakenham, llamado desde el Tercer Escuadrón de Cruceros Acorazados para reemplazar al deshonrado Moore, se puso al frente del Segundo Escuadrón de Cruceros de Batalla, que incluía a los HMS New Zealand, Australia e Indefatigable. Al Contralmirante Horace Hood se le dio el mando del Tercer Escuadrón: HMS Invencible, Indomitable y, cuando pudiese regresar a aguas metropolitanas, HMS Inflexible. Contra los cuatro cruceros de batalla de Hipper, Beatty ahora disponía de nueve, con un décimo por venir. A pesar de su nuevo nombre y mayor fuerza, la Battle Cruiser Fleet siguió siendo una parte orgánica de la Grand Fleet y Beatty permaneció subordinado a Jellicoe. El 23 de Marzo, el Comandante en Jefe, mirando hacia adelante e imaginando las fases iniciales de una futura batalla, escribió a Beatty, empleando su propia mezcla particular de alabanza paternal y amonestación gentil: “Me imagino que los alemanes tratarán de atraparte usando sus cruceros de batalla como señuelo. Saben que lo más probable es que estés a 100 millas de distancia de mí, y pueden llevarte hacia Heligoland Bight sin que yo pueda prestarte un apoyo efectivo. Esto está bien si mantienes tu velocidad, pero si algunas de tus naves la ven reducida en un combate con sus cruceros de batalla, o por submarinos, su pérdida parece inevitable si eres arrastrado hacia la Flota de Alta Mar estando yo demasiado alejado. Los alemanes te conocen muy bien y tratarán de aprovechar esa cualidad de "no soltarlo una vez que está agarrado" que posee, gracias a Dios. Pero uno debe preocuparse por el resultado para el país de una seria disminución de la fuerza relativa. Si el juego parece que vale la pena, ¡puede correr riesgos! Si no, el deber de uno es ser cauteloso. Creo que verá cuál es el rumbo adecuado y lo seguirá enérgicamente”. No parece que Jellicoe se fiase mucho de Beatty, y algo de razón no le faltaba.

Damos fin a las conclusiones y consecuencias, en el bando británico, de la batalla de Dogger Bank con las siguientes palabras pronunciadas por Churchill en la Cámara de los Comunes el 15 de Febrero: “…esta batalla librada entre los mejores buques de ambas Armadas, es de significancia y valor inestimable, ya que pone de resalto la rivalidad en los sistemas de diseño y armamento, y la relativa eficiencia de sus artillerías. Fue realmente nuestra primera prueba y, sin fiar mucho en ella, creo que es trascendental y animadora a un tiempo. Por encima de todo, vindica, en la medida de su extensión, las teorías de diseño, y particularmente sobre los grandes cañones, en las que ha estado siempre de acuerdo Lord Fisher. El alcance de los cañones ingleses se ha visto que excede con mucho al de los alemanes. Aun cuando el proyectil germano es un formidable instrumento de destrucción, el poder perforante y explosivo del más pesado proyectil británico es decididamente superior, y, lo que resulta aún más importante, nuestro tiro es por lo menos tan bueno como el suyo. El cañón de 13,5 pulgadas (343 mm.) no tiene hoy rival entre todos los que se han puesto en acción. Y, sin embargo, tenemos además el de 15 pulgadas (381 mm.), con el que están armados los cinco acorazados de la clase Queen Elizabeth y los cinco de la clase Royal Sovereign; en calidad, este cañón iguala a los de 13,5 pulgadas pero es enormemente más formidable y destructor”.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

APV
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 13684
Registrado: 11 Abr 2006 23:46
Agradecido : 4 veces
Agradecimiento recibido: 26 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por APV »

Lutzow escribió:
07 Jul 2020 21:50
En la guerra, el primer principio es desobedecer las órdenes
Creía que en la Royal el criterio era el contrario, las órdenes se obedecen siempre sino te ejecutan como a Byng, y eso aunque el barco choque con otro como Tryon (incluso en 1908 casi lo repiten solo que Percy Scott si desobedeció y a pesar de evitar otro estropicio su comandante Lord Charles Beresford le quiso montar un consejo de guerra).
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Beresford era un chalado muy apegado a la tradición, que hizo su carrera en la Armada victoriana; Fisher era otro, pero como rival del primero sus ideas eran todo lo contrario, un revolucionario de mente abierta, imbuido del espíritu nelsoniano (como sabemos, un gran alérgico a las órdenes), por ello no son de extrañar sus frases sobre Pelly, ni que Moore fuese apartado precisamente por cumplir estrictamente con ellas... Ocurre un poco como Jellicoe y Beatty (ambos más competentes durante la Gran Guerra, aunque solo fuese por la diferencia de edad con los anteriores), el primero dedicó mucho tiempo a escribir cientos de órdenes para la Grand Fleet, en un intento de tenerlo todo controlado independientemente de la situación que pusiese darse, sin embargo Beatty era un espíritu libre, y acabamos de leer sus instrucciones a los Comandantes de los cruceros de batalla, exigiendo iniciativa personal, reconociendo que lo inesperado es parte de la guerra y no todo se puede regular... lo que vendría a ser el clásico "ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo", de Von Moltke.

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

APV
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 13684
Registrado: 11 Abr 2006 23:46
Agradecido : 4 veces
Agradecimiento recibido: 26 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por APV »

¿Nos encontramos ante un choque de tradiciones como ya había sucedido en el S. XVIII? Entre los que defienden más iniciativa personal y los que defienden que se mantengan los procedimientos al pie de la letra.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Algo hay de ello, pero sobre todo de resentimientos personales desde que Beresford sirvió bajo el mando de Fisher en la Mediterranean Fleet y después de que nunca lograse alcanzar el puesto de Primer Lord del Mar, la Armada se dividió entre los defensores de uno y otro, en el libro de Coronel y Malvinas trato algo sobre ello... El cambio en las tácticas y dar más libertad operacional a los mandos es un hecho que estaba aparejado a la revolución (o más bien evolución) del HMS Dreadnought, y sobre todo a la aparición de los cruceros de batalla, torpederos modernos y submarinos ("juguetes de Fisher" para Beresford)... El combate se decantó a favor de Fisher, y aunque tuvo que dejar su puesto antes de la guerra, el hecho de que otro innovador como Churchill estuviese al frente del Almirantazgo dio continuidad a su trabajo, no en vano el Almirante era su asesor y al poco de iniciarse el conflicto recuperó el puesto de Primer Lord del Mar... Pero incluso Churchill era demasiado innovador para Fisher y en el hilo sobre la Campaña Naval de los Dardanelos hemos leído como su relación saltó por los aires acabando con la carrera de ambos durante la Gran Guerra... En conjunto pienso que a Gran Bretaña le fue bien teniendo al prudente Jellicoe al frente de la Grand Fleet y a alguien más agresivo como Beatty al mando de los cruceros de batalla, que es lo que demandaba el puesto; si hubiese sido al revés, ni Jellicoe tenía la personalidad para comandar una agrupación como el Escuadrón de cruceros de batalla ni Beatty para tener la paciencia de utilizar la Grand Fleet como flota en potencia sin hacer gran cosa más allá de mantenerla incólume sabiendo que el tiempo corría a favor de Gran Bretaña...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

APV
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 13684
Registrado: 11 Abr 2006 23:46
Agradecido : 4 veces
Agradecimiento recibido: 26 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por APV »

Si eso de que Jellicoe podía perder la guerra en un solo día, pero también pudo haberla ganado (o al menos haber favorecido mucho) con más agresividad en Jutlandia.

Lo del tiempo corre, a medias porque también era cuestión de tiempo que los rusos colapsen, y de no sacrificar Alemania tantos recursos y personal en Verdun hubiera podido ser mucho antes.
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Ciertamente Jellicoe podría haber logrado un mejor resultado arriesgando algo más en Jutlandia, pero según se desarrolló la batalla acabar con toda o la mayor parte de la Hochseeflotte estaba tan fuera de su alcance como que ésta causara graves bajas a la Grand Fleet, por lo tanto no se hubiese abierto la ruta del Báltico y Rusia colapsado igualmente... El peligro de Beatty al mando de la Grand Fleet hubiese podido residir en un uso más ofensivo de la misma que podría hacerla más vulnerable a ataques submarinos, o un combate cercano a Heligoland que beneficiase a los alemanes en 1914 o principios de 1915...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Avatar de Usuario
gcoenders
Brigada
Brigada
Mensajes: 621
Registrado: 11 Nov 2019 09:51
Ubicación: Girona
Agradecimiento recibido: 13 veces

Parches

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por gcoenders »

Lutzow, en tus relatos siempre combinas como nadie el factor humano con el material. Gracias por tan amena lectura imposible de encontrar en otras partes. Por otro lado, la tradición británica siempre ha ido ligada al uso agresivo de sus buques, con lo que a quien le tocara jugar el papel de prudente sabía lo que le acabaría ocurriendo. Sólo hay que comparar las carreras posbélicas de Jellicoe y Beatty.

Tengo entendido que nunca hubo un HMS Beatty ni un HMS Jellicoe, aunque ambos nombres contaban entre las propuestas para bautizar a dos de los nuevos acorazados rápidos tipo King George V. Al parecer la conclusión final fue "mejor no meneallo". Diría que tampoco hubo nunca un HMS Beresford ni un HMS Fisher.

Abrazos
http://www3.udg.edu/fcee/professors/gcoenders/models.htm

Avatar de Usuario
Lutzow
Capitán General
Capitán General
Mensajes: 51127
Registrado: 12 Dic 2009 20:03
Agradecido : 100 veces
Agradecimiento recibido: 58 veces

Re: La batalla de Dogger Bank.

Mensaje por Lutzow »

Gracias por tus amables palabras, gcoenders... El hilo llega a su fin, solo faltan las repercusiones de la batalla en el bando alemán, quizá un post más, dos a lo sumo.
gcoenders escribió:
08 Jul 2020 22:15
Gracias por tan amena lectura imposible de encontrar en otras partes. Por otro lado, la tradición británica siempre ha ido ligada al uso agresivo de sus buques, con lo que a quien le tocara jugar el papel de prudente sabía lo que le acabaría ocurriendo. Sólo hay que comparar las carreras posbélicas de Jellicoe y Beatty.
Quizá una cosa sea desobedecer órdenes en tiempos de paz, por estúpidas que estas puedan llegar a ser, y otra en caso de guerra (siempre que te salga bien, claro...), aunque hubiese sido curioso ver la actuación de los Almirantes de la Royal Navy durante una Gran Guerra en pleno periodo victoriano... Respecto a Jellicoe y Beatty no hay que esperar a la posguerra, tras el relativo fiasco de Jutlandia el primero empezó a caer en desgracia mientras la estrella del segundo continuaba en ascenso, aunque cuando le dieron el mando de la Grand Fleet la superioridad de esta sobre la Hochseeflotte era tal que ya poco dañina podría resultar su quizá excesiva agresividad... Yo me quedo con que Alemania envió una delegación encabezada por el Almirante Foerster al entierro de Jellicoe, mientras miró para otro lado un año más tarde cuando le llegó la hora a Beatty; los agravios durante la rendición de la Hochseeflotte no se olvidaron...
gcoenders escribió:
08 Jul 2020 22:15
Tengo entendido que nunca hubo un HMS Beatty ni un HMS Jellicoe, aunque ambos nombres contaban entre las propuestas para bautizar a dos de los nuevos acorazados rápidos tipo King George V. Al parecer la conclusión final fue "mejor no meneallo". Diría que tampoco hubo nunca un HMS Beresford ni un HMS Fisher.
Ciertamente curioso que ninguno de los dos principales Almirantes durante la Gran Guerra y el diseñador de la Grand Fleet no tengan ningún buque que les recuerde... Pertenezco a un grupo, principalmente formado por británicos, frikis del mar en la Gran Guerra, y hace algún tiempo realizaron una encuesta sobre su preferencia entre Jellicoe o Beatty, y para mi sorpresa el primero venció con claridad...

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
-----------------------------------------------------
Ab insomne non custita dracone

Responder

Volver a “Frente Naval”