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--- Tren de artillería ---

INTRODUCCIÓN

Si la artillería bajo el Primer Imperio es un tema muy extenso no se puede eludir la cuestión de las municiones ya que sin ellas la artillería resulta totalmente inútil. Para entonces cada cañón lleva un cofre de cureña que permite empezar el fuego apenas llegar al campo de batalla pero ¿ qué podrían hacer los artilleros con los 9 cartuchos de bala que contiene ? Según Napoleón, “Un cañón tiene que disponer de 300 disparos en reserva : es lo que se consume en dos batallas.” ¡ Qué lejos estamos de la cuenta ! El cajón de municiones es la solución al problema.

Antes de empezar, teniendo en cuenta que es inevitable hablar de las medidas utilizadas desde la monarquía hasta el periodo imperial, puntualicemos algunos aspectos de la época que nos interesa.

Primero, recordemos que el “calibre” de un cañón se expresa en libras, las que pesa el proyectil que dispara la pieza ; así cuando hablamos de un cañón de 12, hay que entender de 12 libras por disparar balas de hierro de este peso. En el caso de los obuses y morteros, se utilizan las pulgadas.

En segundo lugar, cuando hablamos de dimensiones, hay que tener presente a la mente que cuando damos los equivalentes modernos de las medidas de entonces no pueden ser sino aproximaciones porque, por ejemplo, la “pulgada del Rey” corresponde a 27,069 95 mm y cuando se sabe que hay 12 líneas en una pulgada y 12 puntos en una línea, uno puede imaginarse el valor de dicha línea o dicho punto… Así que nos resumiremos diciendo que :
1 libra = 500 gr
1 toesa = 5,97 pies = 1,94 m
1 pie = 12 pulgadas = 32,5 cm
1 pulgada = 12 líneas = 2,7 cm
1 línea = 12 puntos = 2,25 mm

En lo que sigue indicaremos las medidas con el sistema antiguo para que queden aparentes las proporciones que rigieron las elecciones pero las “traduciremos” al sistema métrico para que no queden demasiado abstractas para el lector.

LOS ORÍGENES DEL CAJÓN

La artillería antigua
Con la artillería antigua, esencialmente estática ya que empleada sobre todo para el asedio de plazas, el transporte de municiones se realiza mediante carros : unos llevan las balas (proyectiles esféricos de plomo, hierro y hasta de piedra), otros tapones de heno que servirán para los tacos, otros por fin toneles de pólvora. Llegados a su destino, dejan su cargamento en el suelo a disposición de los artilleros, menos los toneles de pólvora de los que se deja uno al lado de la pieza y los demás a una distancia prudencial, a cubierto de los disparos enemigos. A la hora de disparar, se quita la tapa del tonel, se mete la pólvora en el cañón con una especie de cuchara y se van introduciendo sucesivamente un taco de heno, la bala de hierro y otro taco de heno antes de disparar.

Los inconvenientes de la técnica son múltiples : requiere mucho tiempo, es poco práctica, la cantidad de pólvora introducida de un disparo a otro puede variar, influyendo sobre la fuerza y la precisión del tiro, la presencia del tonel cerca de la pieza así como el pasar la pólvora de éste al cañón con la cuchara presentan un peligro permanente de explosión. El transporte por carros “especializados” conlleva también sus inconvenientes : las balas pueden llegar pero si la pólvora tarda demasiado la situación se vuelve crítica.

En caso de retirada, los toneles abiertos se quedan a disposición de las tropas enemigas y no es raro que las balas, dejadas en el suelo, tengan el mismo destino.

Mientras la artillería se dedica exclusivamente a los asedios todos estos problemas no pesan demasiado pero cuando empieza a ser móvil y a apoyar las tropas durante las batallas la urgencia de resolverlos se vuelve patente.

La artillería moderna
Llevada por la necesidad de acompañar a la infantería y por lo tanto de acrecentar su movilidad, la artillería tiene que renunciar a la táctica del “dejo las municiones donde están los cañones” e imaginar otros medios de transporte y conservación de las balas y pólvora. La artillería moderna introduce entonces una primera revolución : la aparición de la pólvora en paquetes de papel o de tela que limitan las manipulaciones de la misma. Con este primer adelanto la dosis es ahora constante, introduciendo más comodidad en el manejo y más precisión en el uso. En cambio se sigue guardando los cartuchos en toneles.

A continuación aparecen los cartuchos completos ya listos para disparar. Son usados para dos tipos de munición esencialmente : la bala y la metralla. La adopción de este sistema hace imposible amontonar las municiones en un tonel y es preciso transportarlas verticalmente, con el proyectil hacia abajo para que su peso no aplaste el saco que contiene la pólvora. Al principio este transporte se hace en un simple cofre de madera llamado cajón que dará su nombre al vehículo que vamos a estudiar.

LA REFORMA DE GRIBEAUVAL

Cuando se habla de la artillería del signo XIX es ineludible hablar de Jean-Baptiste Vaquette de Gribeauval (1715-1789) : va reformar la artillería francesa a partir de 1765, transformándola en la mejor de Europa. El objetivo de todos sus esfuerzos es unificar y estandarizar el material.

En su afán por normalizar, Gribeauval no se limita a los solos cañones sino que modifica todo lo relacionado con la artillería ; no se trata únicamente de estandarizar los calibres de las piezas sino los componentes de cada uno de los elementos : las cureñas, los ejes, las ruedas que tendrán el mismo diámetro, menos pequeñas diferencias en lo que respecta a las piezas de 4 por hacerlas más ligeras.

El cajón de municiones de la época imperial tal como lo conocemos es el resultado de las reformas emprendidas bajo Luis XV de Francia que darán como resultado lo que se llamará “el sistema Gribeauval”.

Especialización de las piezas
Lo primero es adaptar las piezas al papel que se les quiere asignar, repartiéndolas entre cuatro grupos principales :
- La artillería de campaña se compondrá de cañones de 12, de 8, de 4 y de obuses de 6 pulgadas.
- La artillería de asedio recibirá cañones de 24, de 16, de 12, obuses de 8 pulgadas y morteros de 12, 10 y 8 pulgadas.
- La artillería de plaza y de costa será dotada de cañones de 36, de 24, de 18, de 16 y de 12 libras.
- La artillería naval adoptará cañones de 36, de 24, de 12, de 8 y 6 libras.
Como la artillería de campaña es la que, concretamente, más recurre a los cajones de municiones por la necesidad de ser la más móvil, nos vamos a centrar en ella a continuación.

Las municiones
Respecto a las municiones se adopta un sistema de cartucho que reúne la pólvora y la bala o la metralla en un solo dispositivo, acelerando de esta forma las operaciones de carga de las piezas y por consecuencia la cadencia de los disparos. Concretamente su usan tres tipos de municiones : la bala, la metralla (o más exactamente “cartucho de balas”) y el obús.
Respecto a las municiones se adopta un sistema de cartucho que reúne la pólvora y la bala o la metralla en un solo dispositivo, acelerando de esta forma las operaciones de carga de las piezas y por consecuencia la cadencia de los disparos. Concretamente su usan tres tipos de municiones : la bala, la metralla (o más exactamente “cartucho de balas”) y el obús.

La bala
La bala es una esfera de hierro que viene montada en un salero o sea, una pieza cilíndrica de madera de tilo, olmo o fresno cuya superficie superior tiene un hueco correspondiente a la cuarta parte de la bala. Exteriormente, la base es redondeada para poder entrar más fácilmente en la bolsa ; a dos pulgadas (5,4 cm) de la base está una ranura que sirve para sujetar la bolsa con una cuerda sin que pueda deslizarse.


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--- Cartucho (“gargousse”) con la bala ---

Se fija el proyectil al salero mediante dos tiras de chapa de unas 4 líneas (9 mm) de ancho dispuestas en cruz y fijadas al salero en sus extremos por dos clavitos. Se aplica este método desde 1772 porque protege el ánima de la pieza : salero y bala forman una especie de cilindro que centra y dirige la bala en su recorrido por dentro del tubo, evitando así que los choques que se producen en el caso de una bala suelta reduzcan la vida de la pieza.

La bolsa, de tela de sarga, cuyo extremo se sujeta al salero mediante un cordón doble, contiene la pólvora cuyo peso para un cañón de campaña corresponde, de forma fija, a la tercera parte del peso de la bala. El tejido ha de ser muy apretado para que la pólvora no lo atraviese. La elección del textil no se debió al azar: al quemar la sarga no deja carbonilla susceptible de provocar accidentes cuando se introduce la carga siguiente.

La bolsa, el salero y la bala juntos forman un “cartucho de artillería” (“une gargousse”, en francés).

La bala disparada por el cañón puede alcanzar blancos a 900 m pero a 2000 metros sigue siendo mortal. Se dispara en tiro directo o en tiro “a rebote”.

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--- Municiones de bala y de metralla ---

La metralla
Otro tipo de munición, utilizado a corta distancia éste, es el cartucho de balas al que se suele llamar “bote de metralla” que actúa como un cartucho de postas, por la dispersión de las balas, pero su eficacia es limitada por la distancia a 300-360 m. Se compone de un cilindro de chapa, provisto de un fondo de hierro y lleno de balas que el artillero introduce en el cañón. En el bote de metralla que adopta para todos los cañones de campaña, Gribeauval sustituye las balas de plomo por balas de hierro. Cada pieza dispone dos modelos de bote : uno corresponde a balas gruesas y otro a balas pequeñas. El cañón de 12, por ejemplo, usa un bote de metralla que contiene 42 balas gruesas o 95 pequeñas y pesa entre 19 y 22 libras (9,5 kg a 11 kg). Las balas gruesas tienen un diámetro de 1 pulgada 5 líneas (unos 38 mm), su peso oscila entre 226 y 238 gr ; las pequeñas miden una pulgada (unos 27 mm) y pesan alrededor de 100 gr.

El obús
El obús, también conocido como “bomba”, es una esfera de hierro colado hueca, llena de pólvora, con un agujero por donde pasa una mecha que enciende la carga. El obús de 6 pulgadas pesa unos 12 kilos. Lo dispara un cañón obús a una distancia de 700 a 1200 m. Los cascos despedidos por la explosión son peligrosos en un rayo de 20 m. El único remedio frente a este artefacto es echarse al suelo ya que los cascos se esparcen verticalmente ; huelga decir que si la infantería puede aplicarlo bastante fácilmente las tropas a caballo se ven mucho más expuestas.


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--- Obús y cofre de transporte ---

En esta foto de un obús se puede apreciar el orificio donde se coloca la mecha que enciende la carga de pólvora que provocará la explosión.

Los cajones

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--- El cajón ---

El cajón es básicamente un cofre de madera, cubierto con hojas de hierro y dotado de cuatro ruedas, que sirve para el transporte de mercancías, pertrechos para ambulancia, documentos, pan, municiones para la infantería, pólvora, cartuchos para cañones, cartuchos de metralla y accesorios como mechas, estopines … Una de sus evoluciones más específicas será el famoso “wurst” del barón Percy destinado a los primeros auxilios a los heridos en el campo de batalla.


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--- El wurst del barón Percy ---

Gribeauval reduce a un solo modelo los diferentes tipos de cajones. El diseño de la estructura interior hará que se adapte a los diferentes usos.

El cajón tiene que responder a ciertos criterios que van a definir su estructura. Sencillez, solidez y uniformidad van a determinar su resistencia y la posibilidad de reutilizar las piezas de un cajón fuera de servicio para arreglar otro. El cargamento tiene que ser protegido contra la humedad ya que una pólvora húmeda es inútil. Los cartuchos no deben deteriorarse durante el transporte. Los riesgos de explosión tienen que ser prevenidos. A la raíz de su concepción el principal criterio es optimizar las dimensiones para que un mismo cajón pueda transportar cualquier tipo de munición perdiendo el mínimo espacio posible.

LA ESTRUCTURA

En este artículo trataremos sobre todo del cajón de municiones de artillería donde, como para los cañones, todo está relacionado con las dimensiones de las municiones ya que su función primera ha de ser el abastecimiento de las piezas, no teniendo las otras aplicaciones un carácter preferente.


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--- Cajón de artillería Gribeauval (Maqueta Musée de l’Armée des Invalides) ---

Dentro de la estandarización imaginada por Gribeauval un mismo modelo de cajón tiene que permitir el transporte, modificando la distribución de los compartimentos, de municiones para cañones de 12, de 8 y de 4, para el obús de campaña o municiones (cartuchos) para la infantería. Esta primera obligación está sometida a varias otras :
- cada cañón tiene que disponer de 170 disparos.
- por ser la pieza de 4 libras la del batallón de infantería, la que necesita mayor movilidad para no estorbarlo en sus movimientos, se decide que dicho batallón llevará consigo sino un solo cajón.
- las dos terceras partes de las municiones tienen que ser cartuchos de bala y la tercera parte cartuchos de metralla.
- en la medida de lo posible, el vehículo ha de ser “ligero”.

La cuestión es pues encontrar dimensiones que sean múltiplos del calibre de las municiones. Desde un principio se admite que un mismo cajón no puede contener en ningún caso la misma cantidad de cartuchos, variando ésta en relación con el calibre. Habrá pues que decidir cuál va a ser la “estructura base”. Como queda dicho, el batallón de infantería debe llevar todas sus municiones en un solo cajón cuya capacidad sería de 170 disparos. Esta va a ser la “base de trabajo”.

La estructura general

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--- Cajón de artillería ---

Exteriormente, el cajón de artillería se presenta como un cofre rectangular cubierto por una tapa en forma de tejado de dos vertientes. En la parte delantera los varales que se prolongan de un pie (unos 33 cm) permiten, en un primer tiempo, transportar un costal de avena destinado a los caballos sometidos al esfuerzo de arrastrar el cajón ; con el tiempo recibirán un cofre de herramientas para el conductor. El sistema descansa sobre cuatro ruedas, siendo las traseras mayores que las delanteras que pertenecen a un avantrén dotado de una lanza a la que se unen dos pares de caballos. La parte trasera ofrece un eje orientado oblicuamente en el plano vertical para colocar una rueda de recambio ; también lleva algunas herramientas necesarias para desatascar el cajón en caso de necesidad : picos, palas ....

En esta foto de uno de los pocos cajones existentes (sólo quedan dos en el Museo del Ejército de los Invalides en París y uno en el Museo del Ejército de Dresde), la lanza no está montada en el avantrén pero aparece una en el lado izquierdo.


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--- Interior del cajón ---

Interiormente, tres separaciones inamovibles de 1 pulgada 3 líneas (3,4 cm) de espesor contribuyen a la robustez del conjunto y dividen el cajón en cuatro compartimentos. La altura de estas separaciones rebasa las partes laterales de una pulgada (2,7 cm).

El ancho
Para calcular el ancho interior se utiliza como referencia el cartucho de 4. La capacidad total del cajón ha sido repartida en 4 compartimentos donde tienen que caber 170 cartuchos. Habrá que contentarse con 160, a razón de 40 cartuchos por compartimento. Queda como admitido que la diferencia la compensa el contenido del cofre de cureña.

Como el diámetro de la munición de 4 libras es de 3 pulgadas 2 líneas (8,55 cm) es preciso disponer los cartuchos sobre cinco filas de ocho cartuchos paralelas al eje del cajón, conservando un juego de 2 líneas (0,5 cm). Sobre la anchura, cinco municiones ocupan un espacio de 15 pulgadas 10 líneas al que hay que añadir 4 tablillas de 5 líneas (1,12 cm) de espesor para separar las filas y el juego de 2 líneas llegando así a un total de 18 pulgadas 4 líneas de ancho (50 cm).

Respecto al calibre de 8 con un diámetro de 4 pulgadas (10,8 cm) se realizan cuatro filas paralelas al eje del cajón separadas por 3 tablillas de 5 líneas de espesor, sumando 17 pulgadas 11 líneas con el juego de 2 líneas (48,37 cm). La diferencia de 5 líneas (1,12 cm) es perfectamente admisible.

El cartucho de 12 cuyo diámetro es de 4 pulgadas 4 líneas (unos 11,7 cm) implica disponer 4 cartuchos sobre el ancho conservando un juego de 2 líneas (medio centímetro) para facilitar el manejo de los cartuchos. Se llega a un total de 18 pulgadas (unos 48,6 cm). Como los grupos de 4 cartuchos se disponen perpendicularmente al eje del cajón, las tablillas de separación no intervienen en este caso.

Los obuses tienen un diámetro de 6 pulgadas y se transportan separados de la carga de pólvora, no presentan por lo tanto problema alguno ya que caben exactamente 3 obuses sobre el ancho del cajón.

El ancho interior queda fijado pues en 18 pulgadas 4 líneas, unos 50 centímetros actuales, a lo que hay que sumar 1 pulgada 3 líneas de espesor para cada uno de los lados exteriores. El ancho exterior es al final de 20 pulgadas 10 líneas (56 cm).

El largo
Con el calibre de 4 libras, teniendo 5 cartuchos sobre el ancho y teniendo que colocar 170 en total, se podría pensar en un primer tiempo en 34 cartuchos sobre el largo pero como esta disposición implicaría compartimentos de capacidades diferentes se abandona esta solución y se adopta la de cuatro compartimentos con 40 cartuchos en cada uno que se distribuyen pues en 5 x 8 cartuchos, lo que nos hace llegar a 160 disparos. El largo de cada compartimento va a ser de 2 pies 1 pulgada 4 líneas (68,6 cm) como mínimo, lo que corresponde a 8 cartuchos (sin dejar el espacio habitual de 2 líneas).

Por otra parte, este largo tiene que ser un múltiplo del diámetro del obús de 6 pulgadas. El largo anteriormente definido corresponde a 4 obuses a los que vienen a sumarse tablillas de 5 líneas de espesor destinadas a mantener los obuses de la capa inferior, alcanzando así 2 pies 1 pulgada 3 líneas (68,38 cm). Considerando que con estas dimensiones no queda juego para un cargamento cómodo de las municiones, se añade un espacio suplementario de 5 líneas (1,12 cm), llegando así a un largo definitivo de 2 pies 1 pulgada 9 líneas (unos 70 cm).

En el caso de la munición de 12 libras, cada compartimento va a contener 20 cartuchos por grupos de 4 separados por 4 tablillas, dejando un espacio de 2 líneas para facilitar el manejo de los cartuchos. Tenemos pues 5 cartuchos de 4 pulgadas 4 líneas de diámetro sobre un largo de compartimento ; teniendo en cuenta el espacio de 2 líneas por cartucho dejado para favorecer el cargamento y las cuatro tablillas de separación de 5 líneas de espesor, se llega a un total de 2 pies 2 líneas (unos 65,5 cm), bastante menos que el largo ya definido.

El calibre de 8 se ve sacrificado al tener que adaptarse a los otros modos de cargamento : recibirá 4 rangos de 6 cartuchos, perdiendo así espacio ya que con un diámetro de 3 pulgadas 10 líneas no caben 7 cartuchos. La diferencia se va a compensar con unas tablas paralelas a las separaciones principales.

Quedando el largo de cada compartimento en 2 pies 1 pulgada 9 líneas (unos 70 cm), llegamos a un largo interior total de 8 pies 7 pulgadas (unos 2,80 m) a lo que hay que añadir las tres separaciones interiores y las extremidades de 1 pulgada 3 líneas de espesor. El largo exterior alcanza pues 9 pies 1 pulgada o sea, 2,96 m.

La altura
La altura interior mínima del cajón se decide a partir del largo de la munición para el cañón de 12 libras por ser la más larga. Los cartuchos se disponen verticalmente con la bala hacia abajo : miden 13 pulgadas y 6 líneas (36,5 cm). Para poder sacarlos cómodamente, se decide restar una pulgada (2,7 cm) a la altura de los lados que así quedan en 12 pulgadas y 6 líneas (unos 34 cm). La diferencia de una pulgada se compensa con la parte móvil del cajón en forma de tejado.

Esta altura conviene a los obuses de 6 pulgadas, distribuidos en dos capas, porque la capa superior se ajusta a los huecos que dejan entre sí los de la capa inferior. Dispuestos de esta forma, las dos capas no llegan a una altura de 12 pulgadas y sobra sitio para montar el sistema que los sujeta durante el transporte.

Por ser más cortas las municiones de 4 libras (12 pulgadas y 2 líneas, unos 33 cm) se adopta una altura de 11 pulgadas, es decir 1 pulgada 6 líneas menos (unos 4,5 cm) que en los cajones de 12 y 8. La reducción de altura reduce el peso de tal forma que el cajón puede ser movido sin necesidad de caballos, por lo menos para distancias cortas.

El sistema Gribeauval presenta al final dos modelos de cajones : el cajón “de 4” y el cajón “de 8 y 12” que se distinguen por la altura.

La disposición elegida para los cartuchos no es pura fantasía ya que en cualquier otra posición, con el peso de la bala y las sacudidas del transporte, podrían ser dañados los estuches de tela que contienen la pólvora, haciendo que se esparciera por el fondo del cajón, transformándolo en verdadera bomba. Dispuestos verticalmente, si las balas de hierro se quedaran en la parte superior, acabarían por aplastar el saco de tela bajo su peso. Dispuestos horizontalmente, la bala golpearía en los lados de los estuches vecinos o rozaría contra ellos, desgastándolo.

Exteriormente, el largo del cajón mide finalmente 9 pies 1 pulgada 3 líneas (2,96 m) al sumar el largo de los 4 departamentos, las tres separaciones interiores y las dos extremidades de 1 pulgada 3 líneas. El ancho exterior es de 20 pulgadas 10 líneas (56 cm), el ancho ideal : es de recordar que los artilleros tienen que alcanzar la totalidad del contenido del cajón sin tener que subirse encima y que no pueden acceder sino por uno de los lados largos ya que el otro recibe la bisagra del tejado. En cuanto a la altura, a las 12 pulgadas 6 líneas (unos 34 cm) hay que añadir la altura el tejado, unas 10 pulgadas, llegando así a 1 pie 10 pulgadas 10 líneas, unos 62 cm.

El diseño que sigue muestra perspectivas por los lados izquierdo (arriba) y derecho (abajo). En el derecho se puede llevar una lanza de recambio mediante un sistema de estribos y en el izquierdo un eje. La vista desde arriba presenta las divisiones interiores donde notaremos a la izquierda, que corresponde a la parte delantera, el departamento donde viene alojarse la clavija maestra del avantrén. En la parte inferior del diseño están dos aspectos del cajón y sus ruedas visto desde delante con el avantrén (a la izquierda) y desde atrás con el eje fijo (a la derecha). Se pueden apreciar los aros de las ruedas cuyo plano queda al exterior del cubo. En el centro, podemos ver el tejado mantenido en posición abierta.

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--- Diseño del cajón ---

El tejado

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--- Tejado y barra de mantenimiento ---

La humedad es el problema más arduo, el que va a condicionar el aspecto característico del cajón de municiones. La presencia de un 75% de salitre, muy hidrófilo, en la composición de la pólvora negra hace que mantenerla al seco es indispensable para tener municiones en condiciones. La primera solución es proteger el cargamento de la lluvia mediante un tejado de dos aguas revestido de una chapa metálica. Algunos recomiendan el uso de cobre, menos sujeto a la oxidación o, cuando menos, que se cubran juntas y clavos con estaño pero no se aplicarán estas recomendaciones.

El fuego es el otro enemigo y la cubierta de metal, aparte de preservar de la lluvia, también protege contra las proyecciones de chispas vengan del combate o de las hogueras de los vivaques. Asimismo puede ser una protección contra las balas pero no contra proyectiles de mayor tamaño por su poco espesor.

El tejado va unido al cajón por bisagras de cuero para reducir la presencia de hierro en el interior del cajón, ya que este metal presenta el peligro de provocar chispas que enciendan la pólvora. Para mantenerlo abierto se dispone una barra que descansa en el borde del cajón.

Las ruedas


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--- Las ruedas ---

Las ruedas adoptadas para el cajón son de madera reforzadas con hierro en su perímetro pero no se trata de un aro continuo sino de 6 piezas distintas sujetas a la madera con clavos. Esta técnica permite arreglar las ruedas rotas más fácilmente que si se tratara de un aro : más comodidad para reconstituir la parte que rodea la rueda pero también para remplazar los elementos de madera rotos ya que se pueden recuperar en cualquier otra rueda y que no es preciso disponer de madera seca, difícilmente asequible en campaña, ni calentar el aro para montarlo en la rueda.

Las ruedas grandes montadas en el eje trasero miden 4 pies 10 pulgadas (1,57 m) de diámetro. Las pequeñas de 3 pies 6 pulgadas (1,13 m) corresponden a un avantrén cuya clavija se inserta en la parte delantera del cajón. Este sistema permite orientar las ruedas delanteras para girar a la derecha o a la izquierda pero el ángulo de 40 grados que autorizan es reducido por no poder pasar las ruedas por debajo del cajón : para dar una media vuelta sin maniobrar se necesita un espacio superior a 10 metros de ancho. Un intento para corregir este defecto se quedará en mero proyecto por provocar una debilidad en el conjunto. Como veremos más lejos, el sistema de la clavija induce inconvenientes, entre ellos el de hacer perder sitio en el interior ya que atraviesa el fondo del cajón.


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--- El avantrén ---

Gribeauval unifica la distancia de rueda a rueda de todos los vehículos de artillería, fijándola a 4 pies 8 pulgadas 6 líneas (1,435 m) para adaptarla a los surcos que dejan los carruajes civiles en los caminos pero sobre todo, cuando los desplazamientos en convoy, todos los carruajes pasan por las mismas huellas. El plano de la rueda queda al exterior del cubo, lo que permite ampliar el ancho de vía sin alargar el eje, aumentar la estabilidad y la solidez sin acrecentar el peso del eje.

Las ruedas también participan en la protección contra la humedad. Al quedar el plano de la rueda hacia el exterior hace que, cuando se circula sobre un terreno lodoso, el barro es despedido lejos del cajón. Por otra parte las ruedas elevan el fondo del cajón respecto al suelo, evitando así las proyecciones de agua que pudieran penetrar por debajo. El límite para la altura va a ser la comodidad para sacar las municiones guardadas en el cajón sin que sea necesario subir encima de éste con el riesgo de pisar los cartuchos. La altura del fondo queda pues fijada a 37 pulgadas (un metro) del suelo.

Un eje de hierro largo de una toesa (1,902 m) similar al de los cañones sustituye al antiguo eje de madera. Es una parte esencial en el cajón ya que no debe romperse ni doblarse lo que significaría la pérdida del vehículo y de su precioso cargamento. Para reducir el roce entre la rueda y el eje, el cubo recibe una pieza de cobre a modo de palier que se engrasa con sebo. La reducción del largo del eje permite disminuir el peso y la fragilidad ; para lograr este resultado sin restringir el ancho de las ruedas, se recurre a un aro desplazado hacia el exterior respecto al cubo.

La rueda “de recambio”
En la extremidad trasera el cajón lleva, montada en un eje, una rueda de recambio que pertenece a una de estas tres categorías : rueda de cureña de 4 pies 7 pulgadas para las piezas de 12, de 8 o de obús de 6 pulgadas (1,49 m), rueda grande de cajón de 4 pies 10 pulgadas (1,57 m) que sirve lo mismo para la fragua o el cajón de municiones, o una rueda pequeña de 3 pies 6 pulgadas (1,13 m) para los avantrenes. En teoría, las ruedas se reparten por tercios entre todos los cajones.

El sistema tiene no obstante un punto débil : el eje de transporte no aguanta siempre el peso de las ruedas de cureña que pesan 102 kg. Un momento se piensa en poner la rueda debajo del cajón pero este proyecto no se lleva a cabo, sin duda porque la rueda cuyo diámetro es superior al ancho del cajón estorba a los artilleros a la hora de sacar las municiones. En el caso de la rueda pequeña sobrepasa de 30 cm por cada lado ; la de mayor diámetro de 50 cm. ¿ Cómo acceder cómoda y por lo tanto eficazmente al contenido del cajón en estas condiciones ?

DISPOSICIÓN DE LAS MUNICIONES

Recordemos que la artillería de campaña se compone de cañones de 12, de 8, de 4 y de obuses de 6 pulgadas. Por otra parte tenemos tres tipos de municiones : cartucho de bala, cartucho de metralla pequeña y cartucho de bala gruesa. Siendo los cajones del mismo tamaño, se trata pues de imaginar un cargamento que pierda el menor espacio posible ya que cada disparo disponible tiene su importancia y que por otra parte combine las diferentes municiones para que los artilleros puedan adaptarse a la situación presente en el campo de batalla.

El alcance medio de un cañón de 12 es de 900 m con bala y 300 a 360 m con metralla. Para el cañón de 8 son 800 m con bala y 260 a 300 m con metralla y para el de 4 son 700 m con bala y 200 a 240 m con metralla. Aunque se trata de alcances medios, una bala de 12 puede llegar a distancias de 1800 a 2000 m, vemos que en el campo de batalla se va a utilizar preferentemente el cartucho de bala mientras que la metralla se va a emplear para distancias cortas y, por lo tanto, menos intensamente ; este razonamiento justifica la repartición de las municiones en los cajones : dos tercios de cartuchos de bala por un tercio de cartuchos de metralla.


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--- Disposición de las municiones ---

Como hemos visto, según el calibre de la pieza, la disposición de las subdivisiones del cajón es diferente. En el interior, empezando por la parte delantera (a la izquierda en nuestro diseño), está un compartimento transversal que contiene un bolso con estopines, una funda con lanzafuegos también llamados botafuegos, tres punzones, dos dediles y dos espátulas para atacar las estopas. El segundo compartimento puede contener correones de recambio y otros materiales. A continuación vienen cuatro compartimentos grandes cuyos contenido y organización son diferentes de un cajón a otro según la pieza a la que se destinan las municiones como comentamos en el apartado dedicado a las exigencias que presidieron la construcción del cajón.

En el cajón de 12 (arriba), en el primer compartimento empezando por la izquierda <E> se guardan los correones. El segundo <D> recibe cuatro cartuchos de metralla pequeña y dos bolsos de pólvora. En el tercero <B> se conservan cuatro cartuchos de metralla gruesa (aunque según qué autores se habla de metralla pequeña) y dos bolsos de pólvora. En el cuarto <B> están seis bolsos de pólvora, cuatro verticalmente y dos horizontalmente sobre los primeros. Del quinto al decimosexto <C> se transportan los cartuchos de bala verticalmente con la bala hacia abajo. En el cuarto empezando por la derecha <B> están seis bolsos de pólvora, cuatro verticalmente y dos horizontalmente sobre los primeros. Y en los tres últimos <A> a la derecha hay 4 cartuchos de metralla gruesa.

El cargamento total se reparte entre 48 cartuchos de bala, 12 cartuchos de metralla gruesa, 8 de metralla pequeña y 14 bolsos de pólvora.

En el caso del cañón de 8 los cartuchos se disponen por grupos de 6 paralelos al eje del cajón. En el primer compartimento <O> están los correones. El compartimento siguiente se divide en 4 partes : en las laterales <M> están 10 cartuchos de metralla pequeña, en los centrales <N> 10 bolsos de pólvora. Los ocho compartimentos siguientes <F> guardan cada uno 6 cartuchos de bala ; a éstos hay que añadir los dos laterales del último compartimento <F>. En esta parte trasera, encontramos en una de las secciones centrales (la segunda a partir de arriba) 10 cartuchos de metralla gruesa <G> y 2 bolsos de pólvora <H> ; la otra se subdivide en dos partes, una que recibe 2 cartuchos de bala <I> y la otra 8 bolsos de pólvora <K>. Se llega a un total de 62 cartuchos de bala, 10 de metralla gruesa y 20 de metralla pequeña. Se notarán los suplementos en las separaciones principales destinados a compensar la diferencia entre la suma de los diámetros de los cartuchos y el ancho del compartimento.

El cajón “de 4” tiene la misma organización que el “de 8” pero con 5 subdivisiones en vez de 4. El primer compartimento <X> contiene correones y bolsos con pertrechos. El segundo recibe en las partes exteriores <T> 6 cartuchos de bala y en las tres interiores <V> 6 cartuchos de metralla gruesa. El tercero se compone de cinco subdivisiones, conteniendo la central <S> 8 cartuchos de metralla gruesa y las cuatro otras <P> 8 cartuchos de bala. La cuarta recibe cinco filas <P> de 8 cartuchos de bala. La última ofrece 8 cartuchos de bala en los dos compartimentos exteriores <P> y 8 cartuchos de metralla pequeña en cada uno de los tres interiores <Q>. El total se eleva a 100 cartuchos de bala, 26 de metralla gruesa y 24 de metralla pequeña.


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--- Disposición de los cartuchos y obuses (vista desde un lado) ---

El cajón para obuses tiene una disposición diferente en el sentido en que los obuses, por ser de un diámetro de 6 pulgadas, se ajustan a cada compartimento que va a contener una primera capa de 3 de ancho por 4 de largo y una segunda de 2 de ancho por 3 de largo que descansa sobre la primera, ajustándose los de la capa superior a los huecos que quedan entre los de la capa inferior. Cada compartimento <a> contiene pues 18 obuses mientras que el cuarto <b> sólo recibe 13, lo que nos lleva a un total de 49 obuses. Un último compartimento <c>, el de la derecha, recibe 3 cartuchos de metralla gruesa. El tercer compartimento contiene 52 bolsos de pólvora repartidos entre cinco subdivisiones <d> paralelas al eje del cajón, así como mechas, estopines y todo lo necesario para el uso de los obuses puesto que éstos no vienen preparados en cartuchos. Para mantener los obuses durante el transporte, se ha ideado un sistema de tablas horizontales, sujetas por bloques de madera, unos en forma de O donde se introduce un extremo de la tabla, otros, fijados en el lado opuesto, en forma de U dispuesta horizontalmente donde se introduce el otro extremo de la tabla deslizándolo horizontalmente.

Como las municiones tienen que resistir sin deterioro a las sacudidas sufridas durante el transporte se comprime un relleno de estopa entre los cartuchos para mantenerlos en los compartimentos de los cajones sin que se puedan caer o rozar, lo que dañaría la tela de los sacos. Si no se utiliza totalmente el contenido de un compartimento se rellena el espacio vacío con estopa, siempre para evitar que los cartuchos restantes se caigan y se rompa el saco.


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--- Repartición de las municiones ---

Cuando se trata de transportar municiones de infantería (un cajón por batallón), se tiene que considerar que los cartuchos de unos 45 gr para fusiles vienen por paquetes de 15 que pesan unos 675 gr cada uno. El cargamento se reparte sobre tres pisos separados por entarimados montados como ventanos para evitar que los cartuchos se aplasten bajo el propio peso. Cada piso tiene una altura de 3 pulgadas 9 líneas (unos 10 centímetros) para disponer los paquetes verticalmente pero en el cajón “de 4”, por ser menos alto que los “de 12” y “de 8”, los paquetes del piso superior se guardan horizontalmente. El largo de los paquetes se alinea paralelamente al largo del cajón, lo que permite distribuir once paquetes sobre el ancho del compartimento y nueve sobre el largo. Un cajón de “12 y 8” contiene 1089 paquetes, lo que equivale a 16335 cartuchos para el fusil modelo 1777. Por cierto, como cada cartucho incluye su bala de plomo el peso total, unos 750 kilos, es muy superior al de un cargamento con municiones para cañón : la diferencia alcanza 161 libras (unos 80 kilos), más que lo recomendado, restando movilidad a este tipo de cajón. Al final, el cajón de “12 y 8” se queda en el parque de artillería y se usa el cajón “de 4” para seguir a la tropa : si éste “sólo” transporta unos 14000 cartuchos, tiene la ventaja de pesar unos 100 kilos menos.

LOS RIESGOS DE EXPLOSIÓN

Por el contenido mismo, el cajón es seguramente el material más peligroso del que puede cuidar un soldado. Los cartuchos de bala tienen el inconveniente de que el saco de tela que contiene la pólvora no es totalmente impermeable : actúa como un verdadero cedazo que deja escapar la pólvora más fina que es también la más inflamable. Este polvorín es la obsesión de los artilleros como de los constructores.

Entre las primeras precauciones está evitar la presencia de hierro que podría originar chispas. Se corta la cabeza de los clavos para que no sobrepasen de la madera y se siguen hundiendo unos milímetros para que nada pueda dar con el metal. Cuando no es posible, se cubren los clavos con estaño. Se usan tuercas de cabeza plana que son hundidas y cubiertas a continuación con un tapón de madera pegado. Las tuercas de ensambladura pasan por la madera sin aparecer en el interior del cajón. Las bisagras se realizan con cuero.

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--- Alojamiento de la clavija maestra del avantrén ---

Un lugar particularmente sensible es el agujero por donde entra la clavija del avantrén. En realidad, si el polvorín llega hasta el orificio no sólo está expuesto a cualquier llama exterior sino que, metiéndose entre las piezas que componen este elemento, puede explotar por el frotamiento que se produce entre el avantrén y el cajón. Como se puede apreciar en la ilustración, esta parte está perfectamente separada del resto del cajón. Para prevenir la amenaza, se va a reservar un espacio de un pie (33 cm) de ancho que se divide en tres partes para no desperdiciar espacio ; las tablas que las delimitan están embarbilladas de 4 líneas (1 cm) en el fondo y en los lados para que la pólvora no penetre en el espacio reservado.
El peligro de explosión por compresión entre las tablas que componen la estructura aunque no muy frecuente también es una realidad y fue a raíz de explosiones espontaneas.

Durante la manutención de las municiones, se tiene sumo cuidado a no utilizar estopa que haya caído al suelo : podría contener gravillas susceptibles de provocar chispas.

Las chispas que emanan del cañón a cada disparo, la mecha permanentemente encendida a su lado, los disparos del enemigo, el choque de dos piezas metálicas pueden convertirse en cualquier momento en detonador de una verdadera máquina infernal.

Hasta la vida de cada día, en los momentos de desahogo, a la menor imprudencia, puede provocar un desastre : las hogueras para calentarse y guisar pueden transformar un momento de bienestar en una muerte segura ; la pipa, la inseparable compañera de cada soldado, puede confirmar que “el tabaco mata”. El simple hecho de acercarse con zapatos de suelas claveteadas sobre un suelo de piedra presenta un peligro.

REPARTICIÓN DE LOS CAJONES

Según Napoleón “Una pieza de cañón tiene que disponer de 300 tiros : es lo que se consume en dos batallas.” Esta visión de las necesidades de la artillería va a decidir del número de cajones que acompaña cada pieza. Gribeauval y los reformadores habían fijado a 170 disparos el contenido del cajón “de 4” ; puede parecer una evidencia pero, siendo los cartuchos de diámetros diferentes en relación con su peso, contra mayor el calibre, más cajones serán necesarios para llevar la misma cantidad de municiones, implicando la obligación de aumentar el número de caballos. Así pues, si el cañón de 4 tiene que contentarse con un solo cajón, para llevar la misma cantidad de municiones son necesarios 2 cajones para la pieza de 8 y 3 para la de 12.

En 1805 la organización de la artillería atribuye a cada cuerpo de ejército :

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En tiempo normal, esta organización requiere 88 caballos, 36 de ellos para los cajones.

Una compañía de artillería a caballo incluye 4 piezas de calibre 8 y 2 obuses de 6 pulgadas arrastrados por 24 caballos y 24 cajones con 96 caballos.

En 1805 Napoleón decide la organización de la artillería de la Guardia. Será dividida en tres divisiones, incluyendo cada una cuatro piezas de calibre 8, dos de 4 y dos obuses de 6 pulgadas. Las arrastrarán 44 caballos. Diez cajones de 8 serán dotados de 48 caballos repartidos de la manera siguiente : a cada pieza corresponderá un primer cajón con 6 caballos, los otros tendrán 4 caballos ; tres cajones de 4 con 14 caballos y ocho cajones de obús con 36 caballos ; cinco cajones de infantería con 20 caballos.

En 1811 el material de la artillería de la Guardia se distribuye de la manera siguiente :
- 12 cañones de 12 con 72 cajones
- 32 cañones de 8 con 92 cajones
- 24 cañones de 4 con 40 cajones
- 16 obuses de 24 con 64 cajones
- 48 cajones de infantería

Los cajones llegan así a un total de 316. Los solos cajones para municiones requieren cerca de 1300 caballos.
Durante la batalla de Wachau (16 de octubre de 1813) la artillería a pie de la Guardia Imperial dispone de una reserva de 44 000 disparos para 202 piezas.

LOS DESPLAZAMIENTOS

Hasta 1800, los conductores del tren de artillería son paisanos empleados por empresas privadas y como tales, no quieren poner en peligro la vida propia ni la de los caballos y se quedan a distancia más que prudencial del fuego.

Napoleón va a concretar la exigencia de tener conductores fiables con la creación, el 3 de enero de 1800, de los batallones del Tren de Artillería compuestos de soldados carreteros que, si parecen tener un papel poco activo a los ojos de los combatientes durante las batallas, no dejan de estar presentes ni de arriesgar la vida. En medio de los combates tienen que cambiar el material de posición y traer nuevas municiones desde la reserva exponiéndose a las cargas de caballería y a los disparos contrarios.

El cajón es arrastrado por dos pares de caballos y hasta tres para el “cajón de 12”. Se habla de caballos de primer rango, segundo rango … pero al contrario de lo que se podría suponer los de primer rango son los que están más cerca del cajón. Los caballos de mano están a la derecha de la lanza y llevan anteojeras mientras que los de silla están a la izquierda y sin anteojeras. Los de silla van montados por un conductor cuya pierna derecha está cubierta por una pernera de cuero para protegerla de los golpes y roces.

Durante los desplazamientos el cajón sigue exactamente los de la pieza, detrás de ella cuando sube al frente y delante en caso de retirada. Cuando hay varios cajones para una misma pieza, sólo uno la sigue hasta la posición que tiene que ocupar durante el combate, quedando los otros más atrás para formar el “parque menor”.

EN EL CAMPO DE BATALLA

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--- Organización en el campo de batalla ---

En este cuadro podemos distinguir la organización reglamentaria en el campo de batalla : a la derecha están las piezas listas para disparar ; en el centro, está el avantrén con el cofre de cureña, con los caballos de espaldas al cañón para estar en posición de engancharlo directamente o con prolonga para desplazarlo ; a la izquierda de la fila distinguimos el primer cajón. Los artilleros tienen que ir y venir entre las piezas y los cajones, llevando las municiones en unos bolsones de cuero. Por estar a cubierto, no aparecen los otros cajones que acompañan la pieza.

Cuando la pieza llega a su posición, abre el fuego con el contenido del cofre de cureña que ha sido llevado a 8 toesas (unos 16 m) más atrás, dando así tiempo al primer cajón para llegar a su posición definitiva. En realidad un solo cajón está a proximidad de la pieza.

Los otros cajones están alineados en fila o en columna a 16 o 20 toesas (32 o 40 m aproximadamente) del frente, protegidos en la medida de lo posible por el relieve o la vegetación ya que un disparo a uno solo de ellos desencadenaría explosiones en serie. Entre cajón y cajón se respeta un espacio de 30 pasos (unos 20 m). Los caballos miran hacia los cañones, listos para avanzar y remplazar el cajón que está suministrando las municiones a la pieza que dispara cuando esté vacío. El cajón que sirve la pieza está orientado de tal forma que, cuando está abierto, presenta el tejado hacia los cañones para evitar que las chispas de los disparos, llevadas por el viento, puedan alcanzar el contenido. En cualquier caso se procura que los cajones no estén a sotavento respecto a las piezas. Claro, es pura teoría porque el terreno influye mucho, por no decir que decide, sobre la posición de la artillería y el viento no obedece a las ordenanzas militares.

Cuando el cajón más cercano a la pieza está vacío, lo reemplaza uno de los que están en reserva y el vacío va a buscar municiones al parque mayor.

Si recordamos las condiciones de una batalla, podemos calcular que, con un promedio de tres disparos por cada dos minutos y basándonos únicamente en los cartuchos de bala que constituyen lo esencial a la vez del cargamento y del uso, con un cajón de 12 que contiene 48 cartuchos se puede disparar durante 32 minutos, con los 62 cartuchos del cajón de 8 durante 42 minutos y con el cajón de 4 con sus 100 cartuchos durante 66 minutos. Extendiendo nuestros cálculos a la dotación de cada pieza, el cañón de 12 triplica el tiempo con sus 3 cajones llevándonos a 96 minutos, más de una hora y media ; la pieza de 8 alcanza los 84 minutos con sus 2 cajones ; en cuanto a la pieza de 4, no pasa de los 66 minutos ya que no dispone sino de un solo cajón. En los tres casos, minutos más minutos menos, cada cañón puede disparar durante hora y media. Después, como queda dicho anteriormente, tiene que contar con que vuelvan los cajones vacíos que se han vuelto a llenar.

VENTAJAS E INCONVENIENTES

Los inconvenientes
El cajón de municiones no va a dejar de suscitar críticas desde su aparición. Si buena parte de ellas se explican por la mera oposición, por envidia o por razones políticas, de contrarios al sistema de Gribeauval, hay que reconocer que este vehículo no es exento de reproches.

En el caso del cajón de municiones también se manifiesta el inconveniente recurrente del tren de la época napoleónica : el problema de los caballos que en gran parte provocará la caída del Imperio después de las inmensas pérdidas, nunca compensadas, sufridas durante la campaña de Rusia. El tren necesita grandes cantidades de caballos y éstos no siempre tienen la fuerza necesaria para arrastrar cañones y cajones sobre según qué terreno.

El avantrén con ruedas que no llegan a pasar por debajo del cajón implica una curva demasiado amplia que perjudica las maniobras. Los intentos para corregir este defecto traerán otros inconvenientes : el cajón pierde estabilidad y solidez. El diámetro reducido de las ruedas comporta otro reparo : son paralizadas por obstáculos de modesta altura.

Otro reproche frecuente es que no protege bastante los cartuchos transportados contra el peligro que presenta el paso de la pólvora tamizada a través de la tela que los constituye. Se imagina una suspensión parecida a la del wurst del barón Percy pero no se llegará a aplicar. La solución propuesta al problema preconiza cartuchos realizados con cuidado utilizando una tela densa y, para el transporte, que se apriete más la estopa intercalada entre las municiones. Esta solución atraerá otra crítica : para sacar una estopa demasiado apretada se usa un gancho que, si no es manejado con cuidado, puede desgarrar la tela ; el remedio es peor que el mal.

Una vez cargado, el cajón resulta muy pesado pero el problema aparece sin solución. Si tomamos el ejemplo del cartucho de 12, la sola bala pesa 12 libras como indica su nombre ; la carga de pólvora es de un tercio del peso de la bala, 4 libras en nuestro caso ; con el resto de los componentes, llega a un peso de 18 libras por cartucho o sea, unos 9 kilos. Sin entrar en más detalles, basta con decir que transporta 68 cartuchos para un peso total de 612 kilos, sin contar los 14 bolsos de pólvora y los diversos pertrechos. El cajón para obuses de 6 pulgadas transporta 49 obuses de 12 kilos cada uno, 3 cartuchos de metralla gruesa y 52 bolsos de pólvora… Reducir el peso significa disminuir el número de municiones transportadas y, para respetar el suministro fijado de antemano para cada pieza, sería preciso aumentar el número de cajones y por lo tanto de caballos.

La rueda de recambio por fin presenta un problema con la ruptura frecuente del eje que la soporta. Como hemos visto más arriba la solución de colocarla debajo del cajón presenta demasiados inconvenientes. Entonces ¿ qué hacer con ella si no es quitarla ? pero esta solución tampoco es aceptable y el cajón la conservará durante toda su existencia en el lugar previsto por Gribeauval.

Las ventajas
A pesar de los reproches que se le hacen, el cajón no deja de presentar ventajas y la principal, como en todo lo ideado en el sistema Gribeauval, es la estandarización de las piezas que pueden pasar con facilidad de un vehículo a otro. Gracias a esta normalización, se ahorra dinero pero sobre todo tiempo ya que no es necesario esperar la llegada de piezas nuevas para arreglar un vehículo o un cañón.

El cajón es polivalente ya que, como se ha dicho, puede ejercer funciones muy diferentes con muy pocas modificaciones : presenta una estructura única que igual sirve para municiones como para alimentación, documentos, farmacia, etc.

Los estudios previos han llevado a un vehículo funcional : la distribución de las municiones es lógica, cualquier artillero sabe dónde está lo que necesita, sea el que sea el cajón que llegue ; tanto cargar como sacar las municiones se hace cómodamente porque la altura es la adecuada, ni muy alto ni demasiado bajo, y también porque desde un principio se ha calculado el juego necesario entre los elementos de la carga.

Por muchos reproches que se hayan hecho al primer modelo, si algunas modificaciones de detalles consiguieron mejorarlo, las versiones sucesivas no lo reemplazaron nunca, lo que tiende a demostrar que sus cualidades eran superiores a sus defectos.

La reforma Valée
A partir de 1822 y hasta 1830 el general Sylvain Charles Valée (1173-1846), elevado a la dignidad de conde bajo el Imperio pero que sigue en activo durante la Restauración, reforma la artillería ; nos limitaremos aquí a la reforma del cajón de municiones y de su avantrén.

Entre las medidas que toma decide abandonar el cajón de Gribeauval para adoptar el sistema utilizado por los británicos durante las guerras napoleónicas y que los franceses habían tenido el “privilegio” de admirar en París después de Waterloo.


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--- Tren de la Royal Horse Artillery británica ---

En 1827 nace el nuevo sistema Valée. Conservando las piezas Gribeauval sustituye a las clásicas gualderas una cureña de lanza cuya extremidad se une al avantrén mediante un gancho situado debajo de éste. La transformación permite un ángulo de las ruedas más importante que aporta una capacidad de maniobra aumentada así como más facilidad para unir los dos vehículos.


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--- Cañón unido a su avantrén ---

El avantrén incluye un cofre para municiones de mayor capacidad que el antiguo cofre de cureña. En este cofre pueden sentarse dos artilleros durante los desplazamientos haciendo que la artillería sea más móvil y rápida respecto al sistema Gribeauval que obligaba a los artilleros a desplazarse a pie. La nueva estructura permite tener proyectiles suficientes, expone menos la dotación de cada pieza y ofrece más ligereza a la hora de mover los cajones. Este método va a ser utilizado también para el transporte de municiones que se compone del avantrén con su cofre al que se añade un segundo vehículo con dos cofres y una rueda de recambio. Las ruedas ven su diámetro fijado en todos los casos a 1,49 m en vez de 1,13 m en la versión Gribreauval. Esta evolución corrige el defecto señalado de ser bloqueadas por pequeños obstáculos y sigue con la línea de estandarización inaugurada por Gribeauval.

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--- Avantrén y transporte de municiones ---

CONCLUSIÓN

El cajón de municiones imaginado por Gribeauval va a tener una vida larga ya que se usa por primera vez en 1754 y termina oficialmente su carrera en 1827 con la reforma de Valée que deja de construirlo, lo que viene a decir que se utiliza durante tres cuartos de siglo. Durante su larga existencia se propusieron modificaciones para corregir los principales defectos pero sin que llegaran a realizarse hasta 1827 porque, tal como estaba, prestaba buenos servicios y las modificaciones aportadas si corregían los defectos a su vez traían otros.

La sin duda última vez que se utiliza en tiempos de guerra es en 1870 durante la guerra franco-prusiana por el Ejército del Norte bajo las órdenes del general Faidherbe.

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--- Cajones de Gribeauval en Lille en 1870 ---

Si el ejército francés sigue utilizando cajones de Gribeauval podemos suponer que es porque en una situación desesperada como la de entonces se echa mano de cualquier recurso pero significa también que seguían en un relativo buen estado después de los años transcurridos.

Pero la idea tenía que seguir caminando…
Un siglo después de las campañas napoleónicas, durante la Primera Guerra Mundial, el cañón de 75 sigue siendo abastecido por un cajón que recuerda el sistema Valée.

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--- Cañón de 75 mm modelo 1897 con su cajón de municiones ---

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--- Tanque Renault FT Transporte de municiones ---

Aunque en la misma época el cajón se moderniza presentando evoluciones sorprendentes hasta transformarse en blindado para el transporte de municiones.

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--- Vehículo Morris ---

Poco más de un siglo después, durante la Segunda Guerra Mundial, el cajón se ve integrado en un “todo en uno” con el sistema Morris británico. Un vehículo Morris Commercial C8 FAT (Field Artillery Tractor, tractor de artillería de campaña), apodado el Quad, remolca un cañón anticarro Ordnance QF 17 pounder de 25 libras y su cajón de municiones. Más de 10 000 unidades fueron construidas, principalmente par Morris, Karrier y General Motors Canada.

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--- PPLOG DP ---

Dos siglos después… En 2012 este camión blindado y armado puede transportar municiones, alimentación y piezas de recambio, lo mismo que el antiguo cajón de Gribeauval. Dotado de un motor de 6 cilindros en línea de 12 litros el PPLOG (Portador Polivalente LOGístico) desarrolla una potencia de 450 caballos, alcanzando los 90 km/h sobre carretera como sobre caminos empinados. En la versión DP (Dispositivo de Protección), la sola cabina, climatizada, pesa 4 toneladas ; es blindada, diseñada para resistir a los explosivos improvisados y a las minas y ofrece un parabrisas de 3 cm de espesor. Dispone de una torreta desde la que un soldado puede utilizar una ametralladora MAG 58.

¿ Habrán soñado alguna vez los artilleros de 1812 con semejante “cajón de municiones”?

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--- Artillería a pie de la Guardia Imperial (Edouard Detaille) ---