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Alexey Bogolyubov. Captura de la Venus.

4. La fragata Venus.

La carrera más singular de cualquiera de las fragatas de la clase “Bellona”, corresponde a la Venus (1783). 

Captura (01/06/1789).
Al comienzo de la Guerra ruso-sueca (1788-1790), la Venus formaba parte del pequeño escuadrón, con base en Gotemburgo, en compañía de sus hermanas de clase: Bellona y Minerva. Como tal, es de suponer que participó a principios de agosto en la captura de las pingües bálticas Kildyuin y Solombal, que viajaban rumbo a Arcángel transportando equipamiento naval, incluyendo un gran número de cañones. Sin embargo, la Solombal terminó escapando, debido a que los suecos dejaron una dotación de presa muy débil.

Casi un año más tarde -bajo el mando de Magnus Hansson-, se encontraba realizando una patrulla en solitario, cuando fue avistada por un escuadrón ruso (mayor general Lezhnev). Dicho escuadrón se componía de 2 navíos de línea, 2 fragatas y un cúter. Hansson pensó que podría escapar pero las condiciones de viento reinantes le obligaron a internarse en el fiordo noruego de Christiania, con la esperanza de encontrar o bien una ruta de escape o bien de que la neutralidad danesa (Noruega pertenecía a Dinamarca) disuadiera a los rusos. 

El protagonista de la captura de la Venus sería el Merkurii, un cúter de dos mástiles (a veces definido como cúter-bergantín), comprado en Gran Bretaña en 1788. En teoría se encontraba armado con 22 carronadas de 24 libras y contaba con una dotación de unos 110 hombres (frente a los 340 de la Venus). A pesar de sus potentes carronadas se trataba de una nave muy inferior a la gran fragata sueca. El Merkurii, estaba comandado por el teniente Roman Crown (escocés al servicio de Rusia).



Según la versión rusa más tradicional, el Merkurii habría descubierto la localización de la Venus y se habría acercado usando remos hasta ponerse en posición de batirla con sus carronadas a corta distancia. Dicha aproximación se habría realizado bajo el “disfraz” de nave mercante, y por tanto habría pillado desprevenidos a los suecos. 
El Merkurii habría procedido a hacer fuego contra una aleta de la Venus y después contra la otra, consiguiendo derribar el trinquete. Sorprendidos por el feroz ataque y viendo que se aproximaba el resto del escuadrón ruso, los suecos se habrían rendido al haber perdido la oportunidad de escapar. En el breve combate, el Merkurii habría perdido el palo mayor y sufrido sólo 2 heridos; o bien, en otra versión, 4 muertos y 6 heridos. A bordo de la Venus habría habido al menos un muerto y varios heridos. Cerca de 300 marineros fueron hechos prisioneros.

Según las versiones suecas, la Venus no habría sido sorprendida. Hansson habría decidido anclar fijando su posición con ayuda de cables a tierra, de tal manera que pudiera presentar su costado al enemigo, pero la fuerza de la corriente la habría descolocado. 

Los suecos habrían contemplado como uno de los navíos rusos era remolcado hasta ponerse en posición de batir a la Venus por la aleta de estribor mientras que al menos una de las dos fragatas se posicionaban para hacer lo mismo por la otra aleta. Según Hansson, el fuego a larga distancia de estas naves fue totalmente inefectivo, pasando sus disparos por encima de la fragata

El combate de casi dos horas se habría reducido en la práctica a unos pocos disparos intercambiados entre el Merkurii y la Venus. Los suecos no se declararon sorprendidos por la aproximación del cúter, y afirman que respondieron inmediatamente al primer disparo de la Merkurii, y le causaron fuertes bajas.

Hansson conferenció con sus oficiales y decidieron evitar un sacrificio inútil, en la confianza de que si se rendían, todavía existía la posibilidad de que Dinamarca obligara a Rusia a restituir la fragata a Suecia, al haberse violado su neutralidad. Antes de rendirse, se desembarcó a un grupo de hombres para contactar con los autoridades locales danesas. 

Los rusos se quedaron con la Venus, y Crown -que ya tenía varios éxitos previos- fue ascendido a capitán y se le entregó la propia Venus. A pesar de las quejas suecas, los daneses no estuvieron por la labor de quejarse. Algo comprensible, ya que eran enemigos de los suecos, y sólo las presiones británicas les habían obligado a salirse de la guerra en 1788.

Hansson fue juzgado en 1791 por la perdida de su navío. En su defensa alegó que fue un imprevisible cambio en el viento lo que había provocado que su nave quedara atrapada en el fiordo y no una mala decisión suya. A su vez aportó un informe que recogía unas declaraciones de Crown en las que reconocía que la Venus no se había rendido a el Merkurii sino al escuadrón; y que de continuar el combate, el cúter hubiera sufrido graves daños. 


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Alexey Bogolyubov. Otro momento de la captura de la Venus, aquí ya izando la insignia rusa.

Reval y Viborg.
La Venus de Crown se encontraba agregada al escuadrón ruso de Chichagov, estacionado en Reval, cuando tuvo lugar el ataque sorpresa sueco en el 13 de mayo de 1790. Los suecos contaban con una aplastante superioridad numérica con sus 20 navíos de línea y 6 fragatas pesadas. Los rusos procedieron a formar sus naves principales en una 1ª línea defensiva, a la entrada del puerto. Dicha línea la formaban los 10 navíos de línea presentes, y copiando a los suecos, añadieron a la Venus a la línea de batalla.

Los fuertes vientos reinantes dificultaron el ataque sueco, y la mayoría de sus navíos no se acercaron a la línea rusa, haciendo un fuego totalmente inefectivo. Uno de los que sí se acercó, eligió precisamente a la Venus (3ª en la línea) como referencia para su rumbo de aproximación, antes de virar y recorrer la línea. Se trataba del Konung Adolf Fredrik (70), pero no consiguió hacer un daño relevante ni a la Venus ni a los siguientes navíos de la línea, y en cambio recibió fuertes daños. 

Las bajas de la Venus se limitaron a 1 muerto y 2 heridos (el total ruso fue de sólo 8 muertos y 27 heridos). Durante la batalla, sus piezas hicieran 737 disparos.


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Maqueta de la fragata Venus.

Al comienzo de la batalla de Viborg (04/07/1790), Crown se encontraba al mando de un pequeño escuadrón, formado por su Venus, la fragata de 18 libras Premislav (32) y 4 cúters. Su misión era vigilar uno de los accidentados puntos de la costa por donde podían intentar escapar las naves suecas de la “escuadra del archipiélago”. 

La Venus ya había obligado a rendirse a un buen puñado de galeras, cuando recibió órdenes del almirante Chichagov de abandonar la zona y unirse a la persecución de la escuadra de alta mar sueca. La mayoría de las presas de la Venus salvo un par, volvieron a izar la bandera sueca y continuaron con su intento de escape. Aunque Crown no fue consciente de ello, había estado también cerca de atrapar al propio rey sueco, Gustavo III, que rompió el bloqueo en su yate personal.

Al anochecer del día de la batalla, la Venus se encontraba junto con el navío Kir Ioann (74), dando caza a la retaguardia de la escuadra sueca. La falta de luz evitó que se pudieran hacer con la fragata Gripen (44), que según alguna crónica rusa se llegó a rendir pero aprovechó la noche para escabullirse.

Al día siguiente, continuó la persecución. Esta vez, la Venus de Crown se encontraba acompañada por el navío Iziaslav (66). Dos navíos suecos, se habían quedado rezagados de la escuadra principal: el Götha Lejon (70) y el Rättvisan (62).

El Iziaslav marchó contra el Götha Lejon, mientras que la Venus se atrevía a acometer al Rättvisan. El Götha Lejon consiguió escapar debido a una errónea maniobra del Iziaslav, pero el Rättvisan -que había perdido previamente un trinquete- se encontró pronto acosado por la Venus. El Iziaslav acudió junto a la Venus y rindieron al infortunado navío sueco.

En algunas versiones se habla de que la Venus llegó a abordar al Rättvisan; y asimismo discrepan en si el Rättvisan se rindió a la Venus o al Iziaslav. En cualquier caso fue una notable actuación por parte de la fragata, y no deja de ser simbólico que su victima fuera uno de aquellos navíos, diseño de Chapman, construido por las mismas fechas en que se botaron la Venus y sus hermanas.


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K.V. Scharenberg. Captura del Rättvisan.


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Roman Crown (1754-1841), cuyo nombre original era Robert, tendría una distinguida carrera en la armada rusa, llegando al rango de almirante. 

Guerras Napoleónicas.
La Venus formó parte del escuadrón ruso (almirante Khanykov) “alquilado” a Gran Bretaña en 1795, y que operó en 1795-1796 vigilando la costa holandesa. En 1797, la Venus todavía se encontraba en Gran Bretaña, con el encargo de dar escolta a unos mercantes con rumbo al Báltico.

La Venus fue reconstruida en 1804, justo a tiempo para partir hacia el Mediterráneo oriental bajo el mando del capitán R.I. Elfinston. Formaba parte del pequeño escuadrón del comodoro Aleksei Greig (hijo del almirante Samuel Greig), integrado además por 2 navíos de línea y una fragata “con remos”. Uno de los navíos de línea, era un viejo conocido de la Venus: el Rättvisan. 

Los rusos establecieron su base en Corfú, y en unión a naves procedentes de la escuadra del Báltico, operaron en la zona, protegiendo a su “protectorado” de las islas Jónicas, y escoltando mercantes y convoyes de tropas.

En mayo de 1806, varios mercantes rusos fueron retenidos en Trieste por los austriacos debido a presiones de Francia. El almirante Senyavin, comandante de la escuadra del Mediterráneo, se presentó ante Trieste con 3 navíos de línea y la fragata Venus, amenazando con bombardear la ciudad si los mercantes no eran liberados; cosa que los austriacos hicieron.

Un par de meses más tarde, la Venus capturó el medio-jabeque francés Tremenda, cerca de la costa de Spolatro.

En diciembre de 1806, Turquía declaró la guerra a Rusia. La Venus estuvo presente en la toma de la isla de Tenedos en 1807 y en la posterior batalla de los Dardanelos (22 y 23/05/1807), en la que una escuadra otomana intentó recuperar la isla. La batalla devino en una persecución rusa de los otomanos, que viraron de vuelta en busca de la protección de sus fuertes en los Dardanelos; seguridad que finalmente alcanzaron aunque tres navíos encallaron.

Una vez dada la orden de caza general, la Venus -comandada por E.F. Razvozov- se adelantó y fue la primera en alcanzar a los fugitivos turcos, disparando contra la popa del navío de cola. Uno de los navíos contra los que disparó, junto al navío Rafail (74), parece haber sido el propio insignia turco: Messudiye, de 120 cañones. Las naves rusas acosaron al gran navío, pero en todo momento procuraron maniobrar para evitar una andanada de costado por parte del otomano.


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Anatoliy Gorbunov. Fragata Venus.

En noviembre de 1807 se encontraba en Lisboa, donde recaló la escuadra de Senyavin, durante su viaje de vuelta a Rusia. Rusia había declarado la guerra a Inglaterra, y dicho escuadrón acabaría bloqueado en Portugal. Para entonces, la Venus ya no se encontraba allí, porque había sido despechada de vuelta al Mediterráneo en busca de otras naves rusas. 

Durante su travesía tuvo que recalar en Palermo para reparar unas averías. Una vez en Palermo, los británicos rápidamente la bloquearon. Extraña que se eligiera Palermo como puerto por parte de la Venus, porque el reino de Sicilia era un aliado y protegido británico, aunque no estuviera en guerra con Rusia.

Los rusos optaron por la solución más razonable, que fue vender la fragata a la armada borbónica de Nápoles y Sicilia (entonces reducida a Sicilia). El traspaso se produjo el 12 de enero de 1808, y la fragata fue renombrada como Venere por los sicilianos. No parece que los sicilianos la valoraran mucho ya que en diciembre de 1809 fue desarmada. En 1814 fue vendida (¿para desguace?).

Su final tal vez no fue el más apropiado para una nave que logró importantes laureles al servicio ruso. Su legado en la Armada rusa no se limitó a su historial, sino que como veremos más adelante, sirvió de modelo a una serie de fragatas rusas.


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Planos de la fragata Venus.

5. La fragata Af Chapman.

Tras la guerra ruso-sueca, en la que se perdieron 3 de las “Bellona” por diferentes causas, únicamente se botó en Suecia una nueva fragata de 24 libras. No es que los suecos renegaran del concepto, ya que no se botaron fragatas de otros tipos, sino que se vivió un gran frenazo en la construcción naval después del gran esfuerzo realizado en los años previos a la guerra.
La nueva fragata sería también obra de Frederik H. Chapman. Para entonces estaba oficialmente retirado de su función como supervisor de los astilleros reales, pero seguía trabajando en diseños de naves usando un tanque que había hecho construir para realizar pruebas hidrodinámicas de modelos de cascos.

Por sus servicios a la corona sueca Chapman había sido en su día ennoblecido con el título de Af Chapman, y en un raro honor la nueva fragata recibió dicho nombre. 
La fragata fue botada en 1803 y parece que inicialmente fue una decepción; ni era tan rápida ni viraba tan bien como sus antecesoras. Sin embargo, parece que al menos parte de los problemas se resolvieron tras encontrarle una adecuada configuración del aparejo.

Características de la “Af Chapman”.
Astillero: Karlskrona.
Periodo de servicio: 1803-1825 (vendida).
Dimensiones: 47,8 (eslora) x 11,9 (manga) x 5,4 (puntal).
Armamento: 26 cañones (¿largos?) de 24 libras (cubierta) y 14 de 8 libras (alcázar y castillo), sustituidos más tarde por 14/16 carronadas de 24 libras.

La Af Chapman participó en las guerras napoleónicas junto a sus parientes de la clase “Bellona”, sin que parezca haber protagonizado ningún hecho especialmente destacado.

Tal vez no acabara de convencer del todo en la armada sueca, ya que en 1825 fue vendida, a pesar de ser la fragata más moderna con la que contaba la escuadra por entonces. Aunque hay que señalar que Suecia también ofreció a la venta la Eurydice (de la clase Bellona), por lo que puede ser que simplemente estuvieran desesperados por “hacer caja”.


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Planos de la fragata Af Chapman.


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Fredrik Henrik af Chapman (1721-1808).

Baile de pabellones y al final, la gloria.
Aunque nos salgamos de la época, es interesante seguir el rastro de la Af Chapman.
El comprador en 1825 de la Af Chapman fue la armada de la Gran Colombia, con el trasfondo de las guerras de emancipación. La compra de la fragata y de un navío de línea en Suecia se realizó a través de un intermediario, Johann Bernhard Elbers, y debía ser pagada con fondos de un préstamo negociado en Inglaterra. Tras su llegada a Cartagena, fueron examinadas y finalmente, en enero de 1826, el gobierno grancolombiano decidió rechazarlas por no estipularse a lo acordado con Elbers al respecto de especificaciones, calidad de los materiales y edad máxima (se habían pedido naves de una edad no superior a cuatro años).

Un par de meses más tarde, las naves estaban en Nueva York en busca de comprador. A principios de 1827 fue comprada por la firma Hullet Bross & Co, por cuenta esta vez de la armada de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Recibió el nombre de Congreso (nombre que posiblemente ya ostentó o iba a ostentar de haber servido bajo pabellón grancolombiano).

El armamento previsto para su servicio bajo pabellón argentino era el de “26 cañones largos de a 24 libras, 18 carronadas de a 24 libras y 2 cañones largos de a 6 libras (cañones de caza en la mira de proa)”. La mención a cañones largos de 24 libras es interesante, aunque no podemos saber si los suecos ya la habían equipado con este tipo de cañones en vez de los cortos de las “Bellona”. La impresión del nuevo capitán provisional de la Congreso, el capitán Quin, fue “muy favorable” aunque necesitaba ser examinada y reparada.

La Congreso, junto a la también adquirida fragata Buenos Aires, fue despachada en primer lugar a Inglaterra para hacerle una reparación a fondo. Antes de recalar en Inglaterra, las fragatas dieron un rodeo para desembarcar su material de guerra en los Países Bajos, por miedo a ser incautadas por parte del gobierno británico por su condición de naves de guerra. 

Al final no sería el gobierno de Londres quien incautara las fragatas, sino el banco Baring, al que hubo que entregárselas en 1828 como compensación por parte de la deuda generada por el famoso “Empréstito Baring”, negociado en 1824.


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Planos de la fragata Af Chapman, publicados en un atlas francés de 1840.


Una vez mas la Af Chapman se puso a la venta. En 1831 la compró el recién abdicado emperador de Brasil, Pedro I. La antigua Af Chapman, puesta a la venta como simple “fragata mercante”, fue rebautizada Rainha do Portugal, y pasó a formar parte de una pequeña escuadra comprada por parte de Pedro para dotar a los liberales portugueses -defensores del derecho al trono de su hija María- de una armada con la que luchar contra los miguelistas. A su vez se reclutaron numerosos oficiales británicos para comandar y marinar las naves liberales.

La fragata estaba armada con 46 cañones largos y cortos de 18 libras. No sabemos si no portaba cañones de 24 libras por decisión o por falta de ellos, aunque sí sorprende que no llevara carronadas cuando las otras fragatas liberales si contaban con varias de 32 libras; tal vez fueran escasas.

La fragata formó parte del escuadrón encargado en 1832 de escoltar el transporte de las tropas liberales desde las Azores hasta el Portugal peninsular participando a su vez en una escaramuza contra un escuadrón miguelista cerca de Vigo. 

En 1833 asumió el mando de la escuadra liberal el capitán inglés Charles Napier, con el rango de almirante (y bajo el seudónimo de Carlos de Ponza). La Rainha do Portugal, iba a ser la insignia de Napier en el decisivo encuentro naval de Cabo San Vicente (05/07/1833). En dicho encuentro, su capitán era el “comodoro” Wilkinson.

La escuadra liberal se componía de 3 fragatas: Rainha do Portugal (46), Dom Pedro (50) y Dona Maria II (42), así como de varias naves menores. Por contra, la escuadra miguelista (almirante Torres de Aboim) contaba con 2 navíos de línea y dos fragatas: Dom João VI (80), Rainha (76), Martim de Freitas (48) y Princesa Real (56); así como varias naves menores. La superioridad miguelista era clara, al menos teóricamente. La escuadra miguelista formó en dos líneas, con las 4 naves principales formando la línea principal.

La dirección del viento favorecía el ataque de la escuadra liberal contra la miguelista, al haber conseguido Napier situarse a barlovento de los miguelistas. 

El ataque liberal lo encabezó la propia Rainha do Portugal, que se dirigió hacia el 2º navío en la línea rival: el Rainha. Las naves miguelistas reservaron el fuego, hasta casi el último momento y la Rainha do Portugal recibió en su aproximación una terrible andanada por parte de 3 de las 4 naves enemigas. Se había ordenado a la dotación de la Rainha permanecer tendida, por lo que el efecto de los disparos fue más aparatoso que letal.

Al ver que la “pequeña” Rainha se dirigía hacia la popa del “gran” Rainha, el navío miguelista intentó orzar para descerrajarle una andanada de costado con su batería de estribor. Sin embargo la fragata fue más ágil y maniobró a su vez con un fuerte golpe de timón para negar al navío el ángulo de tiro. 

A continuación el peligro vino procedente del Dom João, situado, delante del navío Rainha en la línea miguelista; el gran navío viró a babor para tratar de conseguir ángulo de tiro contra la fragata de Napier. De nuevo, la Rainha do Portugal, maniobró con destreza, y viró para pasar de nuevo por detrás de la popa de la Rainha (que estaba intentando recuperar su posición). El bauprés de la fragata pasó rozando la popa del navío, y la fragata se deslizó por el costado del navío, no sin antes descargar una letal andanada con unos cañones atiborrados de balas y metralla.

El letal fuego a corto distancia tuvo unos efectos palpables en la Rainha, sobretodo entre los tiradores miguelistas que previamente habían causado bastante daño al parecer cesaron el fuego. 

Napier capitalizó la confusión en el navío de línea para ordenar el abordaje. La fragata se deslizó hasta el costado del navío de línea, y los primeros hombres del trozo de abordaje, liderados por el comodoro Wilkinson, empezaron a subir al navío de línea. El abordaje se vio interrumpido cuando ambas naves se separaron, al tener cada una el timón orientado hacia lados opuestos. Los aislados marineros liberales estuvieron en riesgo de ser aniquilados, y tanto Wilkinson como el propio hijastro de Napier resultaron gravemente heridos.

El oficial mayor Pearn, que había quedado al mando de la fragata, consiguió volver a pegar la fragata al navío de línea, y se procedió a enlazarlas firmemente con cables. Se reanudó el abordaje y subieron el resto de hombres, dejando prácticamente a nadie a bordo de la fragata. Se había acordado que el almirante Napier no participaría del abordaje, pero este también acabó subiendo.

El abordaje fue un éxito, y se capturó el navío de línea. Es muy probable que la gran mayoría de marineros miguelistas hubieran sido nuevos reclutas y no estuvieran especialmente motivados; aun así se trataba de un éxito mas que notable. También son llamativas las pocas bajas que tuvo la fragata: 8 muertos y 23 heridos. 

Tras la captura del Rainha, se procedió a desenganchar las naves y asegurar los tambaleantes mástiles. A pesar de su mal estado y con las velas hechas jirones, aún enfiló hacia el Dom João, que ya se alejaba perseguido por la fragata Dom Pedro, navío que decidió sorprendentemente rendirse. Otras dos fragatas y una corbeta miguelistas también serían rendidas, en lo que fue una victoria aplastante sobre un enemigo superior.

En 1835, la fragata todavía estaba en servicio en Portugal, no estando muy claro cuando fue dada de baja.

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Antoine Leon Morel-Fatio. Batalla de Cabo San Vicente. En la imagen se ve una fragata pesada atacando un navío de línea; sin duda se quiere representar el combate de las “Rainhas”, aunque el perfil de la fragata no se corresponde al real y es mas bien de una fragata pesada típica de la época.

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Retrato de Charles Napier(1786-1860) como almirante portugués, en torno a 1834.

PRIMERA PARTE

FORO DE DISCUSIÓN