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La decisión americana de ir a la guerra con Gran Bretaña se debió a varias causas, como el expansionismo americano y sus ambiciones de incorporar Canadá. Entre ellas, estaban sucesivas iniciativas británicas para impedir el comercio con Francia por parte de neutrales, alterando y ampliando el concepto de contrabando; hasta el punto de que 900 mercantes americanos fueron “detenidos” entre 1807-1812. Especialmente humillante para la opinión pública americana era la “falta de respeto” que percibía en la Royal Navy, cuya voraz demanda de personal le hacía registrar las naves americanas en busca de desertores o marineros británicos, siendo de sobra conocida la estimación de que cerca de la mitad de la marinería de los mercantes oceánicos americanos eran de origen británico. Cerca de 6000 marineros serían arrancados de naves americanas contra su voluntad entre 1806 y 1812, aunque más de la mitad fueron liberados de nuevo. 

Entre los sucesos más humillantes figura cuando la fragata Chesapeake fuera detenida en 1807 y cañoneada por el navío Leopard para obligarle a entregar a 4 supuestos desertores.

En 1811 hubo otro suceso de este estilo, cuando la fragata de 18 libras Guerriere detuvo al bergantín Spitfire de la armada americana, cerca de la costa de New Jersey, y “secuestró” a un pasajero que era ciudadano americano. Al parecer también detuvo varios mercantes y “enganchó” a más tripulantes. Esto se vio como un reto, y dado que la fragata President, del capitán John Rodgers, estaba lista, zarpó en persecución de la Guerriere. 

La noche del 16 de mayo, la President avistó una nave de guerra a la que al acercarse por su popa identificó como “una fragata británica de porte desconocido”. Cuando estuvieron suficientemente cerca como para comunicarse con las bocinas, cada uno preguntó por la identidad del otro. Sin llegar a identificarse una de las naves hizo un disparo, cada bando acusaría más tarde al otro de haber empezado.

El combate duró unos 15 minutos, pudiendo comprobar pronto los americanos que su rival no era una fragata; se trataba de la corbeta de 20 cañones, Little Belt. Los británicos consiguieron alcanzar con varios tiros el aparejo de la President, donde sólo hubo un herido, pero a cambio recibieron un duro castigo en tan breve tiempo, sufriendo 11 muertos y 21 heridos. Rodgers no se disculpó pero ofreció ayuda a la castigada nave para llegar a puerto, ayuda que fue rechazada por un furioso capitán británico. Desde el punto de vista americano prevaleció la idea de que aunque hubiera sido un error, los británicos se lo habían buscado.

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W. Elmes. El “incidente” entre la President y la Little Belt en un grabado de la época.

Cuando en 1812 se declaró la guerra entre ambos países, las fragatas de la U.S. Navy se limitaban a 7: las seis originales ya mencionadas y la fragata ligera Essex. El resto eran naves de menor porte, por lo que las fragatas pesadas americanas estaban llamadas a tratar de desempeñar un papel relevante.

La Constellation, en proceso de reparación al inicio de la guerra, la pasaría entera bloqueada en el Chesapeake, siendo objeto de un intento de captura o destrucción que desembocaría en la batalla de Craney Island (22/06/1813). Los británicos intentaron capturar la fortaleza de dicha isla, que defendía la entrada en la bahía. Entre los defensores se encontraba parte de la tripulación de la fragata.

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Gerry Embleton. El fallido ataque británico a Craney Island, parte de un intento para capturar la Constellation.

Combates durante 1812. 

President vs Belvidera (23/06/1812).
El 21 de junio de 1812, el comodoro John Rodgers decidió zarpar con un escuadrón formado por 3 fragatas: President (24 libras), United States (24 libras), Congress (18 libras) y dos naves menores. Su intención era interceptar el convoy de Jamaica, compuesto por cerca de 100 mercantes. Era el inicio de la guerra y Rodgers quería dar un espectacular (y lucrativo) golpe, antes de que los británicos pudieran reforzarse en aguas americanas; de hecho zarpó sin ordenes de Washington, ordenes que iban en camino y que se limitaban a ordenarle que protegiera la vuelta de mercantes americanos a sus puertos.

En la mañana del día 23, el escuadrón avistó al NE una vela que resultó ser la fragata de 18 libras Belvidera, capitán Richard Byron. El capitán de la Belvidera decidió alejarse de las velas extrañas, iniciándose una persecución. La President del propio John Rodgers era la nave americana más veloz y pronto dejó atrás a sus compañeras. Sobre las 11:30 a 12:00, ambas naves ya estaban suficientemente cerca como para enarbolar sus respectivas enseñas. Byron no había recibido noticias directas de la declaración de guerra pero había hablado con varios mercantes y las noticias le inducían a sospechar las intenciones hostiles de la nave americana, por lo que continuó su rumbo de huida.

A partir de las 14:00 el viento empezó a cambiar, primero de rumbo y más tarde a aflojar, beneficiando a la President. A las 16:20, el propio Rodgers efectuó el primer disparo desde uno de los cañones de 24 libras (girado a proa para hacer de cañón de caza), disparo que era el primero de la guerra. La President abrió fuego inicialmente con una notable puntería por parte de sus cañones de caza. Se cuenta que los 3 primeros disparos dieron todos en el blanco, uno cerca del timón y los otros dos en el espejo de popa. No tardaría mucho en llegar otro disparo certero, que esta vez alcanzaría a unos de los dos cañones de 18 libras que Byron había hecho mover a popa; la explosión del cañón causaría un muerto y seis heridos. 

La Belvidera respondió pronto al fuego con sus dos cañones de popa. Sin embargo la tragedia a bordo del President no vendría por un impacto certero, sino a consecuencia la explosión accidental de uno de sus propios cañones. Al reventar el cañón se incendió un carro próximo que contenía pólvora. La explosión resultante afectó a todos los marineros cercanos, resultando muertos o heridos 16 hombres; entre ellos estaba el propio Rodgers que se vio “catapultado por el aire” y se rompió una pierna al caer. Sólo habían pasado 10 minutos de combate y la zona de babor del castillo de proa estaba destrozada, llevando un tiempo el poder instalar otro cañón ahí.

El fuego cesó durante 10 minutos pero enseguida estaba de nuevo Rodgers “al pie del cañón”, manteniéndose erguido con ayuda de sus oficiales. Ordenó hacer una guiñada a babor para descargar una andanada de costado confiando en alcanzar algún mástil, no lo logró aunque sí unos cuantos impactos de la vela. Se reanudó la caza, y ahora eran los cañones de popa británicos los que iban logrando impactos en la proa americana. 

Rodgers repetiría un par de veces la maniobra de virar para disparar una andanada. No sólo no conseguiría frenar a la Belvidera sino que en cada ocasión perdía inevitablemente algo de terreno que tenía que recuperar luego.

Sobre las 18:25, Byron decidió que era hora de aligerar la fragata. Empezó desprendiéndose de las anclas y continuó a base de arrojar al agua elementos como botes y parte de los suministros. Poco a poco la Belvidera fue ganando terreno, aunque no sería hasta varias horas más tarde cuando la President (y la Congress que la había alcanzado) suspendiera la persecución.

Las bajas en la Belvidera fueron de 2 muertos y 22 heridos (la mayoría leves), mientras que la President tuvo 22 bajas (al menos 3 muertos) en total. El escuadrón americano continuaría su crucero pero no lograría dar con el convoy británico aunque sí capturaría un puñado de mercantes sueltos.

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W.J. Huggins. La “fuga” de la Belvidera. En realidad ni la President llegó a estar tan cerca ni el resto del escuadrón americano estuvo a tiro de la fragata británica.

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Stuart Bolton. La President persiguiendo a la Belvidera

La “gran persecución” de la Constitution (17-18/07/1812).

En la tarde del 16 de julio la Constitution, bajo el mando de Isaac Hull, navegaba cerca de la costa de New Jersey. Se dirigía a Nueva York a reunirse con el escuadrón del comodoro Rodgers cuando avistó 5 velas. Al principio asumió que se trataba del escuadrón estadounidense y se dirigió hacia ellas. Pasadas las 10 de la noche, Hull estimó que estaba suficientemente cerca -entre 6 y 8 millas de distancia- como para izar señales de identificación nocturnas. Al ver que estas no eran respondidas se preocupó y trató de poner distancia.

Cuando amaneció, los americanos descubrieron horrorizados que las otras naves le habían seguido durante la noche y se encontraban al lado de un escuadrón británico. Se trataba del escuadrón del comodoro Philip B.V. Broke formado por el navío de línea Africa (64) y las fragatas de 18 libras Shannon, Guerriere, Belvidera y Aeolus (a lo que había que sumar un bergantín y una goleta). Un par de fragatas se encontraban a sotavento de la Constitution, a un par de millas; otra a popa pero a unas 5-6 millas y el resto de naves, algo más alejadas. Los británicos habían avistado el día anterior también a la fragata y habían intentado darle caza por la noche.

A la Constitution le tocaba largar todo el trapo y huir, pero la ligera brisa reinante durante la noche desapareció y el mar quedó en calma. Con las naves prácticamente a la deriva, la Constitution corría el riesgo de acabar a tiro de las dos fragatas a sotavento. De hecho, una de ellas, realizó algunos tiros de prueba a larga distancia, pasando uno de los disparos por encima de la Constitution.

La persecución derivaría en una batalla de ingenio. Eran sobre las 5:15 de la mañana del día 17 y la Constitution lanzó al agua varios botes con cables para que la remolcaran en dirección Sur, a una velocidad de como mucho medio nudo. Los británicos no tardaron en imitar la maniobra y lanzaron sus propios botes al agua, empezando por la Belvidera 

Los británicos tenían la ventaja de que sus fragatas eran más ligeras. Su desventaja era que, a diferencia de los de la Constitution, los botes remolcadores británicos serían vulnerables a los disparos de las cuatro piezas (3 cañones de 24 y uno de 18) que Hull había ordenado acomodar a popa. 

Lo más sensato por parte británica era mantenerse justo fuera del alcance de los cañones de la Constitution y en cuanto levantara algo de brisa, lanzar a sus fragatas más avanzadas a por la fragata americana y “entretenerla” hasta la llegada del resto del escuadrón.

Para tratar de ganar algo de velocidad, al teniente Morris de la Constitution se le ocurrió una idea. Tras sondear el fondo marino y ver que la profundidad era de unas 22 brazas, propuso recurrir a una técnica, denominada espiar, que a veces se empleaba en puertos para mover una nave en unas aguas en calma. Una de las lanchas de la Constitution partió con un “anclote” atado a un cable cuyo extremo llegaba a un cabestrante de la fragata. A una distancia adecuada, se lanzaba el ancla al fondo y los marineros halaban el tenso cable de tal manera que mientras el ancla permaneciera firme, era la nave la que se desplazaba en su dirección, hasta estar en su vertical, recuperando el ancla. Dicho proceso había que repetirlo una y otra vez, mientras se trabajaba con un ancla se preparaba la siguiente. Así, en combinación con el remolque, se consiguió incrementar la velocidad hasta alcanzar cerca de un nudo. A bordo de la Belvidera no tardaron en darse cuenta del truco, y de nuevo procedieron a imitar a los americanos.

La laboriosa persecución continuó a lo largo de todo el día; en ocasiones se levantaba una ligera brisa pero enseguida decaía. La Belvidera era la fragata más cercana a la Constitution y llegaría a realizar algún disparo a larga distancia, que se quedó corto, respondiendo la Constitution a dicho fuego. 

Habría que esperar hasta más o menos las 11 de la noche para que se levantara una brisa algo más estable y por fin las naves pudieran hacer un mayor uso de sus velas. 

Al amanecer del día siguiente, la Constitution se encontraba a unas 4 millas al SE de la Belvidera, todavía la fragata británica más próxima. Sobre las 4 de la mañana la Belvidera decidió virar en dirección este, y unos 20 minutos más tarde la Constitution también viró en el mismo sentido, para tratar de evitar que la británica consiguiera algún tipo de ventaja gracias a la dirección del viento. La persecución continuó, con la Constitution recurriendo a humedecer constantemente sus velas para hacerlas menos porosas y ganar algo de impulso. 

Sobre las 9, tanto la Belvidera como la Constitution avistaron un mercante americano cerca de la costa. La Belvidera izó la bandera estadounidense para tratar de engañarlo y que se acercara a los británicos; a lo que respondió la Constitution izando la bandera británica. Espantado, el mercante orzó y se alejó del rumbo de las naves.

La persecución continuó a cada vez mejor ritmo. Para las dos de la tarde, la Constitution ya registraba 12,5 nudos de velocidad y se iba distanciando gradualmente. Antes de que estallara la guerra, Hull se había preocupado por mejorar el andar de la fragata; se habían limpiado los fondos, vuelto a forrar de cobre, corregido el lastre y aligerado el armamento superior (con la incorporación de carronadas). Ahora Hull empezaba a recoger los dividendos de sus esfuerzos.

Aun así el punto culminante llegaría sobre las 18:30. Se acercaba una tormenta en dirección a la fragata y Hull ordenó recoger las velas como si la fragata fuera a afrontar una gran tormenta. De nuevo los británicos imitaron la maniobra, por temor a perder alguna vela o incluso algún mástil.

Hull discernió que la tormenta iba a pasar rápidamente y en cuanto la Constitution quedó oscurecida por ella empezó a largar más vela. Su rápida reacción le permitió ganar una milla más de distancia.

La persecución se prolongó hasta la mañana siguiente, cuando los británicos tuvieron que admitir que la fragata americana estaba ya fuera de su alcance. Por su parte la Constitution tuvo que poner rumbo a Boston en busca de un puerto seguro.

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Anton Otto Fisher. La Constitution durante la persecución.


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Tom Freeman. La persecución de la Constitution.


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Frank Ochs. La Constitution intercambia disparos con las fragatas perseguidoras. La perspectiva que da la obra es un tanto errónea con la fragata americana disparando de costado.


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Isaac Hull (1773-1843). 

Constitution vs Guerriere (19/08/1812).

Tras una breve estancia en Boston, Hull zarpó (sin esperar órdenes) con la Constitution a realizar un crucero por su cuenta. El día 19 la fragata navegaba a unas 200 millas al este de Nueva Escocia, en busca de una fragata británica de cuya presencia le había advertido un corsario americano.

Sobre las 2 de la tarde, la Constitution avistó una nave que resultó ser la fragata de 18 libras Guerriere, del capitán James R. Dacres. La Guerriere (1799) era una fragata francesa, capturada por los británicos (1806) con un porte nominal de 38 cañones. En el momento de la acción portaba 48: 30 cañones de 18 libras (2 de ellos en posición “de caza”), 2 cañones de 9 libras y 16 carronadas de a 32. La tripulación ascendía a 263-272 hombres.

La Constitution, nominalmente de 44 cañones, portaba 55 piezas: 30 cañones de 24 libras, 1 cañón de a 18 (para caza) y 24 carronadas de a 32. Todo ello en una fragata mucho más grande (un 50% más de tonelaje) y con unos 200 tripulantes más (469-480). 

Dacres no asumió que su rival era una fragata claramente de un rango superior a la suya. Ya había visto como la Constitution hacía gala de sus condiciones marineras durante la persecución previa pero Dacres compartía el convencimiento generalizado en la Royal Navy de que en un combate uno contra uno, una fragata pesada británica de 18 libras se impondría en casi todas las ocasiones a una enemiga (igual o superior).

La fragata británica lucía un lema en sus velas: “Esta no es la Little Belt”, recordando el incidente con la President antes de la guerra. Vencer a la Constitution, gemela de la President, sería una buena revancha ante lo que la fragata británica consideró un desafío personal.

Tras el avistamiento, ambas fragatas se fueron acercando paulatinamente, reduciendo su velamen a “velas de batalla” durante el proceso. La Guerriere estaba a sotavento con ventaja para la Constitution; así que Dacres decidió, una vez suficientemente cerca, poner las velas en facha y frenarse, posicionándose de tal manera que, sobre las 17:00, pudo descargar una andanada de costado contra la Constitution que se acercaba en línea recta. A continuación viró en redondo para disparar otra andanada, desde el otro costado (el de babor). Los disparos, hechos a larga distancia fueron inefectivos. 

La Guerriere estableció un rumbo con objeto de ganarle el barlovento a la Constitution, lo que obligó a Hull a alterar de vez en cuando su rumbo para mantener siempre a su rival a sotavento. Fracasado su intento, la Guerriere siguió realizando viradas en redondo tanto para tratar de evitar que la Constitution se pusiera en posición de enfilarle la popa como para ir descargando andanadas sucesivas por uno y otro costado. Los disparos siguieron siendo poco efectivos. Probablemente fue durante esos primeros disparos, a larga distancia, cuando aconteció que una bala británica llegó con escasa fuerza al casco de la Constitution y simplemente rebotó. Un alborozado marinero habría jaleado: “¡Hurra!, sus costados son de hierro”, origen del apodo de la fragata: “Old Ironsides”. Desde la Constitution se contestaba ocasionalmente con su cañón de caza de 18 libras.

Durante unos 45 minutos continuó la aproximación metódica de la Constitution, haciendo constantes virajes para dificultar el tiro de la Guerriere y mantener su ventaja posicional. Para el último tramo de aproximación, Hull hizo largar algo más de vela, y un poco antes de las 18:00, la Constitution estaba a “tiro de pistola” de la Guerriere. Para entonces el ritmo de fuego de la Guerriere ya había decaído y los daños en la Constitution eran ligeros, así que Hull se permitió el lujo de retener la orden de abrir fuego hasta estar a medio tiro de pistola (unos 25 metros).

La primera andanada de costado americana, con las piezas cargadas con doble bala, estremeció a la propia Constitution por su virulencia. Los marineros dieron 3 vivas mientras que la fragata británica recibía toda la fuerza del impacto. 

Costado contra costado las fragatas se intercambiaron andanadas durante casi 15 minutos, con una clara ventaja de la Constitution que podía mantener un mejor ritmo y que estaba causando estragos desde el primer momento entre las dotaciones británicas. Pronto, el palo de mesana de la Guerriere se vino abajo, quedando colgando por el lado de estribor y haciendo de improvisado timón que desviaba el rumbo de la fragata. 

Si no hubiera estado rápido Hull, la Constitution simplemente hubiera sobrepasado a la impedida Guerriere; pero una acertada maniobra situó a la fragata americana en posición de lanzarle primero una andanada por la amura de babor y después orzar para hacerle fuego de enfilada por la proa.

Además del sostenido fuego de las piezas americanas, los hombres de la Guerriere tuvieron que sufrir los disparos de los tiradores americanos, tiradores escogidos por su puntería y que no perdían el tiempo recargando ya que contaban con asistentes para pasarles mosquetes ya cargados. 

Las fragatas habían quedado tan próximas con estas maniobras que un desesperado Dacres decidió jugársela al abordaje. Ambas fragatas quedaron enganchadas cuando el bauprés de la Guerriere sobrepasó el coronamiento de popa de la Constitution para engancharse en los obenques de la mesana de la fragata americana. 

En ambas fragatas se prepararon partidas de abordaje. El comandante de los marines de la Constitution, teniente W.S. Bush, se dirigió al coronamiento de popa para organizar a los hombres y fue abatido al instante. Poco después era herido, el primer teniente de la Constitution, el capaz teniente Morris, en el mismo lugar. Por el lado británico, el intento de abordaje también se vio abortado por los disparos enemigos; el capitán Dacres estaba arengando a sus hombres, de pie encima de una de las hamacas colgadas en el castillo de proa cuando fue alcanzado en la espalda por una bala cayendo sobre cubierta. Dacres, aunque herido y magullado, se reincorporó rápidamente, pero ambas naves empezaron a desengancharse.

La Guerriere estuvo a punto de tener un golpe de fortuna ya que mientras ambas naves se iban desenganchando, uno de los cañones de proa de la británica pudo disparar a través del ventanal de la cabina del capitán Hull y provoco un pequeño incendio, pero la tripulación americana consiguió sofocarlo. 

En cambio la desgracia se terminó de abatir sobre la Guerriere. Los temblores que se transmitieron mientras ambas fragatas acababan de desengancharse acabaron por provocar que el ya muy machacado trinquete de la Guerriere se viniera abajo y en su desplome arrastró consigo al palo mayor. La fragata se balanceó peligrosamente, varias piezas de artillería sueltas se convirtieron en peligrosos objetos que rodaban por la cubierta, cayendo algunas al mar.

La Constitution se separó un poco para virar sin impedimento, dedicar unos minutos a efectuar reparaciones y ocupar una nueva posición de enfilada contra la aleta de estribor de la fragata británica. Pudiendo contemplar el destrozado aspecto de su rival era obvio que ya no podía defenderse. Eran las 18:30 y la fragata británica hizo una señal con un cañonazo indicando su intención de rendirse. 
Desde la Constitution despacharon un bote. Al parecer todavía ondeaba una bandera británica sobre el tocón del desaparecido pala de mesana. El teniente Read de la Constitution se vio forzado a preguntar a un herido Dacres si había arriado o no la bandera. La respuesta fue un tanto confusa: “Bueno, no lo sé. Nuestro palo de mesana se ha venido abajo y nuestros palos mayor y de trinquete no están. Creo que en conjunto se podría decir que hemos arriado nuestra bandera”. Una respuesta que no convenció mucho a Read por lo que Dacres finalmente hizo arriar la desafiante bandera .

La Guerriere contabilizó 15 muertos y 63 heridos (al menos 6 de ellos, heridos de muerte). Por contra la Constitution sólo tenía 7 muertos y 7 heridos, aunque los oficiales británicos se “quejaron” de que los americanos sólo contaron los heridos graves y ellos pudieron ver al menos 13. 

El estado de la fragata británica era lamentable; sin mástiles, con 30 impactos en el casco bajo o cerca de la línea de flotación y embarcando 4 pies de agua. Los americanos pronto se dieron cuenta de que no podrían llevar a puerto a su presa y tuvieron que contentarse con pegarle fuego.

La Constitution, que no había recibido grandes daños, regresó triunfante a Boston, y su éxito animó al Gobierno a dar más rienda suelta a sus fragatas. 

Cuando un tribunal británico juzgó la rendición de la Guerriere, absolviendo a Dacres, admitió que se había rendido a una nave “muy superior en cañones y hombres” pero restó todo el valor posible a la victoria americana afirmando que la caída de los mástiles de la Guerriere se debía más a su defectuoso estado antes de la acción que al propio fuego enemigo.

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Michele Felice Cornè. La Constitution derribando el palo de mesana de la Guerriere. Esta obra forma parte de una serie de cuatro sobre el combate, encargada por el propio Isaac Hull.


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Tom Freeman. Constitution vs Guerriere. Ambas fragatas intercambian andanadas de costado. Se puede ver el lema con la referencia a la Little Belt en una de las velas del trinquete de la Guerriere.


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William Gilkerson. La Constitution hace fuego de enfilada por la proa de la Guerriere.


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Thomas Birch. Constitution vs Guerriere. La Guerriere completamente desarbolada tras desengancharse de la Constitution.


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Stephen Biesty. Recibimiento en Boston a la tripulación de la Constitution.

United States vs Macedonian (25/10/1812).

La victoria de la Constitution animó a los estadounidenses a realizar cruceros mas audaces. La United States de Stephen Decatur, había zarpado el 8 de octubre de Boston, en compañía del bergantín Argus. Su objetivo era cruzar el Atlántico en busca de presas. Durante el transcurso del crucero, Decatur decidió que era mejor que el Argus se separara para cubrir más terreno. Al amanecer del 25 de octubre, la United States se encontraba a unas 500 millas al sur de las Azores. A unas 12 millas al Norte, se avistó una vela que resultó ser la fragata de 18 libras Macedonian.

La Macedonian era una fragata británica de la clase Lively. Su porte nominal de 38 cañones se traducía en ese momento en 48 piezas: 28 cañones de 18 libras, 2 cañones de 12 y 16 carronadas de 32, a los que se añadían 2 cañones de bronce franceses de 8 libras que eran propiedad personal del capitán de la Macedonian: John Carden. Su tripulación era de 297-301 hombres.

La United States, nominalmente de 44 cañones, portaba su armamento más o menos usual de 56 piezas: 32 cañones de 24 libras (2 de ellos de caza) y 24 carronadas de 42 libras. Su tripulación rondaba los 428-478 hombres.

Se daba la circunstancia de que Carden y Decatur se conocían con motivo de una visita de la Macedonian a Estados Unidos antes de la guerra. Carden había sido huésped de Decatur y al parecer habían debatido sobre las bondades de los calibres 24 y 18. Carden expresó su opinión de que los estadounidenses se equivocaban montado piezas de a 24 ya que el de a 18 era mucho más apropiado para una fragata, más manejable y veloz de recarga, y que en un combate se acabaría imponiendo.

Cuando Carden avistó a la gran fragata americana, no tenía conocimiento de la derrota de la Guerriere. Y de haberlo tenido probablemente lo hubiera considerado un hecho puntual y no un motivo para emprender la huida ante una fuerza superior.

Inicialmente ambas fragatas se fueron acercando y sobre las 8:30 izaron sus enseñas de batalla. Poco después Decatur hizo virar a la United States como si fuera su intención la de huir para más tarde virar de nuevo hacia el Este. Su intención parece que era asegurarse que el combate se iniciara a larga distancia en la confianza de que sus cañones de 24 libras se impondrían en ese tipo de combate. No era tanto un tema tanto de alcance como del hecho de que las tripulaciones estadounidenses practicaban el tiro bastante más que sus homólogas británicas (salvo excepciones) y sacaban un buen rendimiento de las miras y llaves de artillería con que estaban dotados sus cañones.

Carden no quería perder el barlovento y acabó adoptando un rumbo ligeramente convergente con el de la United States, asumiendo que el combate se iniciaría a mayor distancia de la que le habría gustado. Cerca de las 9:00 se hicieron los primeros disparos por parte de ambas fragatas, mas para determinar el alcance que otra cosa. Por entonces, la Macedonian estaba un poco retrasada pero más veloz, iba ganando terreno. Ambas fragatas habían reducido ya el velamen a la configuración de batalla. 

Sobre las 9:20 empezó el verdadero combate, a una distancia inicial de unos ¾ de milla. La Macedonian disparó primero y su andanada fue respondida rápidamente por la United States. Los disparos británicos derribaron el mastelerillo de mesana americano y los estadounidenses se llevaron por delante el mastelero de mesana y cortaron la driza de la vela cangreja. En el intercambio quedó más perjudicada la Macedonian, que perdió capacidad de maniobra. Decatur aprovechó para desviar ligeramente el timón, dejando a la United States en una posición en la que podía disparar “diagonalmente” contra la británica de manera cómoda, mientras ésta tenía dificultades para responder con todas sus piezas.

Pronto el demoledor fuego de la fragata americana fue desmontando las carronadas británicas del alcázar y castillo de proa, del lado de estribor. A la vez los proyectiles machacaban el casco inglés, varios de ellos atravesándolo de parte a parte. 

Satisfecho de como progresaba el combate, con la cubierta de la Macedonian hecha una ruina, Decatur decidió a las 10:15 que ya se podía acercar y largó la vela mayor. En los siguientes minutos se irían acrecentando los daños y bajas a bordo de la fragata británica, teniendo ahora gran parte de culpa de ello las carronadas americanas. Los masteleros del mayor y el palo trinquete caerían, así como prácticamente todo el velamen con excepción de un poco en lo que quedaba del trinquete. Eran sobre las 11:00 y en la Macedonian aun se atrevieron a exprimir lo poco que quedaba de vela para intentar un desesperado abordaje contra la ahora cercana United States. Sin embargo un nuevo disparo supuso la pérdida de la braza de verga del trinquete, quedando la fragata británica ya completamente incapaz de maniobrar. 

La United States pasó tranquilamente por la proa de la Macedonian pero sin reanudar el fuego. Por un momento los británicos pensaron que se alejaba y se esperanzaron pensando que los americanos habrían avistado alguna nave británica que acudía en rescate. La United States se retiró durante 15 minutos para hacer reparaciones en su aparejo y retornó sin problemas para ocupar una posición en la que pudiera cañonear a la desarbolada Macedonian por la aleta de babor. 

La Macedonian estaba ingobernable, contabilizaba cerca de 100 disparos en su casco y había perdido un tercio de su tripulación: tenía 36 muertos y 68 heridos. Por contra la United States sólo había sufrido ligeros daños en su aparejo y 9 impactos en el casco (alguno bajo la línea de flotación). Sus bajas eran de 5 muertos y 6 heridos (uno de ellos de muerte); de nuevo parece que los heridos leves no fueron incluidos.

La United States había disparado cerca de 70 andanadas por 36 de la Macedonian. Esto erróneamente llevó a afirmar que los artilleros americanos eran el “doble de veloces” que los británicos, obviando el hecho de que durante un tramo final de la batalla los británicos apenas pudieron devolver el fuego mas que con unas cuantas piezas a proa. 

Carden se resignó a rendirse y arrió su bandera. Al subir a la United States para rendirse se declaró “un hombre acabado” pero enseguida Decatur trató de “consolarlo” con la noticia de que no era el primer capitán de fragata británico en rendirse en esta guerra. Carden sería absuelto en el posterior consejo de guerra que investigo la derrota, aunque se le deslizó una crítica por haber sobrevalorado la importancia de mantener el barlovento a costa de perder la oportunidad de acortar distancia con la fragata americana. 

Aunque con fuertes daños, la Macedonian no estaba tan mal como para no poder montarle un aparejo provisional, por lo que fue tomada como presa. Durante el viaje de vuelta se llegó a dar la circunstancia de que la maltrecha Macedonian tuvo que reducir vela para ajustarse al “lento andar” de la United States.

La Macedonian fue incorporada al servicio americano. De forma parecida al caso de la Insurgente, la valoración de la fragata británica fue controvertida. El tribunal de presa la declaró como “de igual fuerza que la United States”; una valoración incorrecta pero que suponía una bonificación en el dinero de presa para sus captores.


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Derek Gardner. Comienzo del combate entre la United States y la Macedonian.


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Patrick O´Brien. United States vs Macedonian. A estas alturas ya se observan importantes daños en la arboladura de la Macedonian.


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Thomas Birch. United States vs Macedonian.


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Stephen Decatur (1779-1820). Decatur ya se había hecho famoso por sus acciones durante la Primera Guerra berberisca.

Constitution vs Java (29/12/1812). 

Tras regresar la victoriosa Constitution a puerto, Hull fue relevado por el capitán William Bainbridge. Se trataba de un relevo ya previsto pero que fue mal recibido por la dotación que estuvo cerca de amotinarse. La Constitution no sólo perdía al capitán que la había llevado a la victoria sino que recibía a cambio un capitán que por dos veces había rendido su nave. Durante la Cuasi-Guerra comandaba la goleta Retaliation, capturada por 2 fragatas francesas; y durante la Primera Guerra berberisca la fragata Philadelphia, capturada por los tripolitanos tras encallar en la costa. 

Bainbridge manejó la situación con mano izquierda pero hubiera preferido comandar la President, llegando a ofrecer al comodoro Rodgers 5.000$ de la época por intercambiar sus puestos. El motivo no era el tema de la tripulación sino el hecho de que la veloz President tendría más oportunidades de capturar lucrativas presas por lo que el dinero hubiera sido una “inversión”.

El escuadrón de Bainbridge se componía de la Constitution, la fragata ligera Essex y la corbeta Hornet. Zarpó de Boston el 27 de octubre con rumbo al Atlántico Sur. El 29 de diciembre, la Constitution navegaba sola cerca de la costa brasileña cuando avistó dos velas, una de ellas se retiró rápidamente, mientras la otra ponía rumbo “de caza” hacia la fragata americana.

Inicialmente la Constitution emprendió la huida pero cuando la nave enemiga se acercó, se pudo comprobar que era una fragata británica y no un navío de línea como Bainbridge había temido. La fragata era la Java de 18 libras, originalmente la fragata francesa Renommée (1808), capturada en 1811. La fragata se dirigía a la India, bajo el mando del capitán Henry Lambert. Recientemente había capturado un mercante americano, al cual correspondía precisamente la otra vela avistada.

La dotación de la Java era de 377 hombres; bastante por encima de la tripulación normal al incluir hombres con destino a la India pero buena parte de su tripulación tenía nula o escasa experiencia, confiándose en que el largo viaje les sirviera para formarse. Su armamento era el típico de una fragata de 18 libras británica: 28 cañones de 18 libras, 2 cañones de 9 y 16 carronadas de 32.

Lambert había declarado a un amigo antes de zarpar, que dada su inexperta tripulación, esperaba no encontrarse con una fragata francesa ya que no se consideraba su igual. Por eso sorprende que la Java buscara el combate con una fragata aún mayor que cualquier francesa, y aún mas teniendo en cuenta que para la fecha en que la Java zarpó de Inglaterra ya era conocida al menos la derrota de la Guerriere por la Constitution.

Algo después de las 13:00, la Constitution orzó para aceptar el combate, largando más vela para compensar el mayor andar de la Java. Se sucedieron las maniobras de ambas fragatas tratando cada una de buscar llegar a distancia de tiro con una posición ventajosa que permitiera hacer fuego de enfilada a la rival.

A eso de las 14:10 ambas fragatas navegaban en rumbo ESE en cursos paralelos, a media milla de distancia, con la Constitution a sotavento. La fragata estadounidense fue la primera en abrir fuego, disparando una andanada desde su batería de babor. La primera andanada quedó muy corta, mientras que la segunda se disparó demasiado elevada. 

Inicialmente la Java no había contestado, esperando acercarse un poco más. Cuando lanzó sus primeras andanadas, estas fueron sorprendentemente certeras, teniendo en cuenta que la tripulación británica supuestamente sólo había practicado una vez antes de la batalla. Los disparos británicos consiguieron bastantes impactos; hubo daños en el aparejo y la rueda del timón quedó destrozada. El propio Bainbridge fue herido, aunque se negó a abandonar el alcázar, dando las ordenes a gritos a un equipo que se hizo cargo de manejar el timón usando unas jarcias.

Ambas fragatas maniobraron, al parecer debido a un intento de la Java de situarse en posición de enfilada por la proa de la Constitution. El resultado final es que ambas fragatas acabaron virando en redondo en dirección Oeste, pasando a dispararse por las baterías opuestas al inicio del combate.

A las 14:35 un nuevo viraje de las fragatas, dejó a la Java en una posición inmejorable pudiendo cruzar por la popa de la Constitution. La exitosa maniobra pilló por sorpresa a la propia dotación de la Java que únicamente pudo disparar una pieza, uno de los cañones de 9 libras, no estando preparados para soltar una andanada completa.

El combate se iba inclinando progresivamente hacia la Constitution, cuyas pesadas andanadas iban haciendo mella en la fragata rival. El combate estaba derivando en una batalla de virajes y con el aparejo cada vez más dañado, a la Java le costaba reaccionar a las maniobras de su rival. Sobre las 14:50 un viraje en redondo de la Constitution que no pudo seguir la Java le permitió lanzar un par de andanadas que acabaron de arruinar la maniobrabilidad de la británica al destrozar el bauprés y el foque de la botavara.

Con su aparejo muy dañado, y los mástiles cayendo a pedazos, Lambert decidió que se la tenía que jugar al abordaje. Era un poco antes de las 15:10 y ambas fragatas estaban a medio tiro de pistola. Con un violento golpe de timón, la Java aproximó su destrozado bauprés a la popa de la Constitution. Lambert ordenó el abordaje y los estadounidenses respondieron con un nutrido fuego por parte de sus fusileros y los cañones de popa; fuego que causó muchas bajas.

El resto del combate derivó en un asedio sistemático de la Constitution que fue desarbolando progresivamente a una Java incapaz ya de oponer una resistencia efectiva. Varias de sus velas colgaban por la borda e impedían el disparo desde la batería de babor ante el riesgo de que se incendiara la nave. Además la Java ya no podía maniobrar para hacer frente a los virajes de la Constitution que buscaba una y otra vez hacer fuego de enfilada.

Sobre las 15:30 el capitán Lambert cayó herido de muerte por un tirador americano. Le sustituyó el también herido teniente Chads. A bordo de la Java los marineros se esforzaban en retirar los destrozos y despejar las baterías. Aun conseguirían volver a poner en acción algunas piezas pero todo era inútil. 

Para las 16:25 la Java era una ruina pero aun así la Constitution se tomó su tiempo, alejándose durante un buen rato para efectuar reparaciones. A su regreso, la Java arrió la bandera. A bordo había 22 muertos y 102 heridos (2 de ellos de muerte). La Constitution tuvo al menos 9 muertos y 25 heridos graves (alguno de ellos de muerte). 

La Java se encontraba en tan mal estado, que al final se le tendría que pegar fuego ante la imposibilidad de llevarla a puerto seguro.


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Derek Gardner. Constitution vs Java.


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Geoffrey Huband. La Java pasa por la popa de la Constitution pero desaprovecha la oportunidad.


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Montardier. La Constitution hace fuego de enfilada contra la Java, mientras a bordo de ésta se afanan en despejar la cubierta.


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Tom Freeman: “una perfecta ruina”. La Java yace completamente indefensa a merced de la Constitution.


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Nicholas Pocock. Destrucción de la Java tras la batalla.

El 20 de marzo de 1813 el Times de Londres publicaba:

“El público se enterará con sentimientos que no presumimos de anticipar de que una tercera fragata británica se ha rendido ante una americana. Cualquiera que hubiera predicho semejante resultado de una guerra con América hace un año hubiera sido considerado un loco o un traidor. Sin embargo, hasta ahora ni una sola fragata americana ha arriado sus colores”.

Las derrotas británicas generaron una ola de indignación entre el público. Se publicaron artículos técnicos en medios más especializados como el Naval Chronicle para explicar la gran diferencia entre una fragata “de 38” británica (18 libras) y una fragata “de 44” (24 libras) estadounidense; “navíos de línea disfrazados” en palabras de muchos comentaristas. 

Quienes defendían que no era deshonroso perder ante una fuerza superior tenían sin duda razón; esto les llevaba a preguntarse por qué los capitanes británicos habían aceptado en todos los casos el combate, teniendo posibilidad de retirarse. La Belvidera sí había huido en su día, pero en su caso era perseguida por varias fragatas. No ayudaba que el propio Dacres de la Guerriere, aun después de ser derrotado, se declaró dispuesto a volver enfrentarse con otra fragata de 38 contra cualquier fragata americana.

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