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LAS OTRAS ACCIONES NAVALES DE LA GUERRA HISPANOAMERICANA EN EL CARIBE:

A través de esta serie, cuya primera parte ofrecemos a vuestra entendida apreciación hoy, pretendemos dar a conocer otras acciones navales de esta contienda, que se han visto eclipsadas por la importancia de la batalla naval de Santiago de Cuba del 3 de Julio de 1898, entre la escuadra de Cervera y la americana. Intentos de desembarco, combates, bombardeo de puertos, cortes del cable telegráfico submarino, apresamiento de buques, expediciones filibusteras, etc… las cuales espero que resulten de vuestro interés por ser un tema usualmente poco tratado.
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Mapa de 1896 de la Isla de Cuba, aquí los sitios mencionados en este artículo:
1. La Habana
2. Mariel
3. Isla de Pinos
4. Batabanó
5. Matanzas
6. Cienfuegos
7. Manzanillo
8. Santiago de Cuba
9. Guantánamo

El Bloqueo a la Isla y apresamiento de buques:

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El 18 de abril, el Congreso de los Estados Unidos aprueba una resolución conjunta dando plenos poderes a McKinley. Desde este día España sabe que la guerra es inevitable. El 21 de Abril de 1898 en horas de la tarde noche, la escuadra americana, que estaba concentrada en Cayo Hueso (Key West, sur de la Florida y a 90 millas de Cuba), recibió un telegrama con el nombramiento del contraalmirante Sampson como jefe supremo de la flota (pasando por encima de muchos otros marinos que le precedían en el escalafón), y con la orden de bloquear la Isla de Cuba con el objetivo de impedir que España pudiera reforzar y abastecer a su ejército en Cuba. El 22 en la mañana zarpó y puso rumbo a La Habana. Aproximadamente a las 17 horas de ese día se ponía a la vista de la capital cubana, y establecían el bloqueo con lo cual de hecho comenzaban las hostilidades. Al día siguiente 23 de Abril se enviaban buques hacia el Este para bloquear Matanzas y Cárdenas y hacia el Oeste para que bloquearan Mariel y Cabañas, y se establecía una patrulla entre La Habana y Bahía Honda. Cuatro días después se enviaban unidades para bloquear Cienfuegos, ciudad en la costa sur de la Isla, conectada con La Habana por ferrocarril, en previsión de que por ahí pudieran los españoles recibir suministros provenientes de México.
El 26 de Abril, el presidente americano William McKinley emitió una proclama en la que establecía el bloqueo a la isla de Cuba, en ella entre otras cosas daba un plazo a los buques mercantes españoles surtos en los puertos americanos hasta el 21 de Mayo y les garantizaba inmunidad con ciertas limitaciones como no transportar militares, mensajes o cargar mas carbón del estrictamente necesario para su regreso. Esto no se respetó en algunos casos, como el del vapor Buenaventura, de la línea española Larrinaga, capturado el mismo 22 de Abril, podemos decir que “al paso”, por el cañonero USS Nashville en aguas del Golfo de México, mientras la flota americana se dirigía hacia Cuba, a pesar de que había partido el 15 desde Mississippi transportando madera americana para Rotterdam. Al avistar al vapor de pabellón español, que incluso realizó un saludo, el Nashville enfilo a todo vapor en su persecución, disparándole un cañonazo de advertencia (el primero de la guerra) y conminándole a detenerse. A pesar de los papeles que probaban que tenía el permiso de la aduana americana para navegar y para carbonear, el Buenaventura fue escoltado hasta Key West. Cuando los Estados Unidos declaran la guerra a España al día siguiente, el barco es declarado la primera presa de la guerra.
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La segunda presa de la guerra se obtuvo poco después de la primera, casi al anochecer, cuando al aproximarse la flota americana a La Habana, el buque insignia USS New York abandonó la formación para dar caza y capturar al mercante español Pedro. El crucero americano con el Almirante Sampson a bordo, jefe de la flota, perdió contacto visual con la misma por varias horas, delegando el mando de la misma en el capitán Evans, del USS Iowa, quien estuvo muy preocupado todo este tiempo por la responsabilidad, y creyendo que en cualquier momento podían ser atacados por una flotilla de torpederos procedentes del puerto habanero. Efectivamente dentro de la bahía habanera, al resguardo de las poderosas baterías costeras, se encontraba el grueso de la escuadra del Apostadero de La Habana; y dos de sus cruceros, el Nueva España y el Marqués de Molins, realizaron pocos días después (el 25 de Abril) una corta salida de reconocimiento, la cual si bien tuvo la virtud de subir la moral de la guarnición y la población, no podía tener otro efecto, dado el tamaño y el armamento de dichos barcos, así como su mal estado operativo, frente a la envergadura de los buques bloqueadores.

Algunos autores han cuestionado la acción polémica protagonizada por el USS New York, una de las muchas que ocurrieron en esta contienda, ya que hizo perderse la primera acción de guerra de la flota (el bloqueo de La Habana) a su recién estrenado máximo jefe. Plantean que integrando la escuadra habían otros buques más ligeros que podían hacerse cargo de la captura del inofensivo mercante español, y no hacía falta que el buque insignia se encargara. Creen ver el motivo en la ambición de cobrar la recompensa en metálico por la captura de la presa, no ya en el caso del almirante Sampson, que según la ley igualmente cobraría un porcentaje por cada barco capturado por la flota a su mando, pero si para el capitán del New York, French E. Chadwick, el cual se embolsaría una substanciosa suma por los buques enemigos capturados por el USS New York.

Fotocopia del libro de bitácora del USS New York donde se refiere a la captura del mercante español Pedro:
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Como curiosidad podemos apuntar que este fue el último conflicto naval en el mundo en el que se aplicó este sistema de recompensas por las presas capturadas. Como las presas se acumulaban, entre todas las cuestiones inherentes a la guerra hubo también que llevar a efecto la adjudicación y el pago de las cantidades asignadas del botín, en procesos que se alargaron en algunos casos hasta 1900. El jefe de una flota o escuadra recibía el 1/20 del valor de las presas adjudicadas a los buques bajo su mando; el comandante de un buque recibía el 1/100 del valor de las presas adjudicadas a el buque o los buques en los cuales prestó servicios; el comandante de un buque aislado le correspondían 2/20 del valor de las presas adjudicadas al buque bajo su mando; y así sucesivamente. Por ejemplo el Buenaventura fue auditado por el Departamento del Tesoro Americano y vendido el 15 de julio de 1898, el comprador fue la compañía americana L. Luckenbach Transport & Wrecking Co., aunque hay que decir que los mismos tribunales americanos declararon posteriormente que el barco no fue buena presa porque había sido capturado un día antes del inicio oficial de las hostilidades, con lo que el gobierno americano tuvo que indemnizar a la naviera, pesar de que el Congreso de los Estados Unidos había votado la declaración de guerra a España con efectos retroactivos desde el día 21, para justificar así el apresamiento de estos mercantes fuera del periodo de guerra.


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Características del Buenaventura eran las siguientes: 1.763 toneladas 11 nudos; 2 cubiertas corridas; 39 tripulantes.
Botado el 21 de enero de 1.871 por Oswald & Company, de Sunderland;

El USS Nashville de 1.400 toneladas,8 cañones de 10,2 cm y 6 ligeros:
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Cruceros auxiliares, yates y remolcadores armados y otras unidades menores:
Muy pronto las funciones de bloqueo y patrullaje se dejaron a estos buques auxiliares, mientras los acorazados y otros buques capitales se dedicaron a buscar a la escuadra del almirante Cervera.
Hablemos un poco de estos otros tipos de buques que mencionamos en este encabezamiento, ya que integraron en gran número ambas escuadras, desempeñaron importantes funciones y participaron en muchos encuentros y combates.
España poseía una gran flota de rápidos trasatlánticos de gran tonelaje y buena velocidad, propiedad de la Compañía Trasatlántica y de otras muchas, que usó con más o menos acierto como carboneros, escuchas y auxiliares. Estos buques, contrastando con los de la escuadra, estaban en excelentes condiciones mecánicas y de navegación, con tripulaciones y capitanes experimentados y valientes. Al estallar el conflicto compró el Gobierno español a compañías de Alemania los vapores Germania, Normania y Havel, (rebautizados Patriota, Rápido y Meteoro) y el yate Giralda, otras compras fueron obstaculizadas por el gobierno americano.

Cañón de proa con que fue armado el vapor de la Trasatlántica Alfonso XIII:
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Pueden parecer pocas adquisiciones, pero también hay que decir que la marina española contaba con gran cantidad de pequeñas unidades entre cañoneros y lanchas de patrulla, dada las características de la guerra contra insurreccional en que llevaba varios años envuelta, combatiendo el “filibusterismo”. Por ejemplo en Cuba la escuadra del Apostadero de La Habana, bajo mando del contraalmirante Don Ventura Manterola, contaba con 61 unidades, de las cuales 32 eran lanchas cañoneras de menos de 50 ton. Todas eran unidades relativamente nuevas, todas de hélice y ninguna de ruedas, y la mayoría eran de casco metálico.
Otra cosa es el estado operativo en que se encontraban dichas unidades, el cual francamente dejaba mucho que desear, por el desgaste de 3 años de lucha y de la falta de presupuesto para su mantenimiento (por ejemplo en Cuba no se habían construido facilidades para la reparación de estas unidades y había que ir a Jamaica a realizarlas y pagarlas a precio de oro). Los dos cruceros más grandes de que disponía dicha escuadra, el Alfonso XII y el Reina Mercedes, armados cada uno con 6 potentes cañones Hontoria de 16 cm como artillería principal, eran incapaces de moverse por el mal estado de sus calderas, y su papel en la guerra se vio reducido al de baterías flotantes, el 1º en La Habana y el 2º en Santiago. El núcleo principal de esta escuadra se concentro en la capital de Cuba, y el resto quedó repartido en diferentes puertos estratégicos a lo largo de la Isla, donde se concentraron las principales fuerzas españolas de tierra.

Pintura del crucero “Alfonso XII”, perteneciente a la escuadra del Apostadero de La Habana:
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En esta foto de la cubierta del yate Giralda podemos apreciar parte de la artillería añadida: cañones Nordenfelt y ametralladoras Maxim
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Otro cañón montado en un trasatlántico español:
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Otro tanto sucedió en Puerto Rico, aquí con el refuerzo del torpedero Terror, que había quedado separado de la escuadra de Cervera por problemas técnicos en Martinica, y había acabado en San Juan.
No obstante su pésimo estado operativo, estas pequeñas unidades desempeñaron un decoroso papel, sosteniendo muchos encuentros, con resultados favorables algunos (en la bahía de Cárdenas fue un remolcador artillado, el Antonio López, el que se opuso con éxito a una escuadrilla norteamericana, pero esta acción la comentaremos en otro artículo), y al menos evitaron su destrucción, cosa que no pudieron lograr escuadras más grandes y potentes como las de Cervera y Montojo (la única nave de la escuadra de Cervera que logró regresar a la península fue precisamente el destructor Terror).
En cuanto a la US Navy, no podemos dejar de resaltar la magnífica labor del secretario de Marina John Davis Long, quien con gran previsión y energía adquirió, siempre sin regatear el precio, yates, cañoneros, grandes trasatlánticos y remolcadores. No contento aún, fletó cuatro grandes vapores y 15 escampavías que usa como cañoneros auxiliares. Total, 98 nuevas unidades con que aumentó el efectivo de la escuadra americana.
Supo que Bermejo, ministro español de marina, estaba cerrando tratos con Brasil para comprar a esta nación dos magníficos cruceros de guerra, el Amazonias y el Almirante Abreu; toca todos los resortes diplomáticos, abre las cajas de Tesorería, y aquellos buques se llamaron poco después New Orleans y Albany; compró a Brasil también el crucero Nicteroi, de 7000 toneladas, y el Diógenes, que fueron bautizados después Buffalo y Topeka.
Aquí podemos referir algunos ejemplos de la previsión con que actuó el Gobierno americano: El USS Harvard fue construido con el nombre de CITY OF NEW YORK en 1888 por J & G Thompson de Clydebank, Escocia, para la Inman Line. En 1893, fue transferido a la American Line mediante un convenio entre esta y el gobierno americano, por el cual este subsidiaba la compra, pero se reservaba el derecho de utilizarlo por la US Navy en tiempos de necesidad. El mismo acuerdo fue empleado en la compra de su buque hermano CITY OF PARIS, el cual devino en USS Yale durante la Guerra hispanoamericana.
El barco fue conocido por su velocidad, y cuando fue construido era uno de los más grandes trasatlánticos en los mares. En el mismo año que se incorporo a la American Line, obtuvo el record de velocidad cruzando el Atlántico entre Southampton y New York. Cuando estallo la guerra, el gobierno americano ejerció su derecho y se apropio del barco para usarlo como crucero auxiliar.

El City of New York, renombrado USS Harvard cuando fue adquirido por la US Navy:
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El ST. PAUL y su gemelo ST. LOUIS, eran exitosos trasatlánticos (a pesar de no ser muy grandes ni lujosos, cada uno podía transportar 1340 pasajeros entre Inglaterra y Nueva York) hasta que fueron convertidos en cruceros auxiliares al estallar la Guerra Hispanoamericana.

Entre los barcos la Marina adquiridos para el servicio en la Guerra hispanoamericana existieron veintiocho yates. Trece de estos antiguos barcos de placer eran grandes, excediendo las 400 toneladas. Con capacidad relativamente buena para llevar armas y buenas capacidades marineras, fueron muy activamente empleados en Cuba. Varios yates convertidos participaron en encuentros con fuerzas españolas.

Yate armado Gloucester:
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Ametralladora montada en el yate Hist:
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Yate armado Hist:
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Todos estos barcos auxiliares fueron enviados a los astilleros para convertirlos al uso de la US Navy. No solo dotándolos con artillería: por ejemplo los trasatlánticos Saint Louis, Yale y Saint Paul fueron equipados con equipos especiales para pescar y cortar los cables telegráficos submarinos. El Vulcan fue convertido en taller flotante, el cual fue de gran ayuda a muchos buques de la armada, resultando todo un éxito, otros fueron provistos de aparatos para destilar agua, para fabricar hielo, buques hospitales, etc... El secretario Long usó como transportes, sólo en las Antillas, más de dos docenas de grandes vapores.

Crucero auxiliar USS Saint Louis:
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Los cañones de 12,7 cm instalados en el crucero auxiliar americano USS Saint Paul:
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Este inmenso poderío, fue capaz de hacerse sentir en los mares del mundo desde América hasta Oceanía, incluso llegó a amenazar las costas españolas a través de la escuadra del Comodoro Watson, realizó desembarcos, bombardeos de puertos, destruyó escuadras enemigas como las de Cervera y Montojo, e incluso supo mantener el tipo y ganar el pulso, sin llegar a combatir, a miles de millas de sus bases más cercanas, a otras escuadras más poderosas, como a la alemana del almirante Diederichs, en aguas de Filipinas. De todo este enorme material flotante, ni un solo buque se perdió por accidente o por combate, lo que habla muy alto en favor de la pericia de sus capitanes y tripulaciones, y del empuje de una nueva nación que debutaba como potencia en el escenario internacional.

No obstante, tenemos que decir que la única ventaja de estos buques era su velocidad, por la que podían alcanzar y capturar a los lentos mercantes y superar a la mayoría de los buques de la época. En cambio, al no estar construidos con fines militares, sufrían de muchas desventajas al respecto: Poco armamento en relación con su tamaño (caso de los cruceros auxiliares), ningún blindaje, mala comunicación por causa de su gran tamaño y estaban repletos de material altamente combustible. Además como entraron en servicio apresuradamente, su tripulación no estaba familiarizada con el buque ni contaba con suficiente entrenamiento, ya que la mayoría de sus componentes pertenecían a la Reserva Naval de los estados, compuestas por voluntarios e incluso de estudiantes y profesores universitarios. Solo el Capitán y algunos oficiales eran profesionales de la US Navy.

En este articulo mencionaremos cruceros auxiliares, cañoneros, torpederos, yates y remolcadores de ambos bandos implicados.

Bloqueo de La Habana:
Como ya dijimos, las tareas del bloqueo de la capital cubana y otros puertos de la Isla se dejaron en manos de estos buques auxiliares mientras los buques capitales americanos se dedicaban frenéticamente a buscar a la escuadra del almirante Cervera. Ante esto, el almirante Manterola ordenó realizar varias salidas de las unidades de la escuadra del Apostadero de La Habana que se encontraban en la bahía de la capital cubana, con el objetivo de “..obligar al enemigo a sostener el bloqueo con más fuerza” y que se viese obligado a concentrar allí mas buques, distrayéndolos de otros lugares donde representaban más peligro. Podemos decir que este objetivo se cumplió.
Por ejemplo el 14 de Mayo a las 4:20 de la tarde salieron el Venadito (capitán de fragata Esteban Arriaga) y Nueva España (teniente de navío Eduardo Capelastegui), llegando a una distancia que permitía alcanzar con sus cañones al enemigo, efectuando 40 disparos por solo 8 los americanos, que se retiraron para volver a ocupar sus `posiciones cuando los españoles se retiraron al anochecer. Los buques americanos eran 6: Annapolis y Vicksburg, Wasp, Tecumseh y Osceola, estos dos últimos remolcadores. Entre todos creo que podrían haber hecho alguna resistencia a los buques españoles.

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USS Vicksburg cañonero de la clase Annapolis, de 1000 tons, 6 cañones de 100 mm, 4 de 57 mm de tiro rápido, 2 de 37 mm revolvers y 1 ametralladora Colt:
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Tripulación del remolcador armado USS Osceola:
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10 de Junio, mientras se divisaban 9 buques bloqueadores, y ante la insistencia de estos de acercarse a la costa haciendo sondeos, volvieron a salir los barcos españoles, esta vez bajo mando del capitán de navío Marenco, Jefe del Estado Mayor del Apostadero, con el Venadito, Nueva España y Yañez Pinzón, y la lancha patrullera Flecha. Los americanos se replegaron a 10 km de la costa, haciendo algunos disparos ineficaces, al final los españoles se retiraron al ver que no era posible atraerlos bajo el alcance de sus baterías. De nuevo creo que los americanos demostraron excesiva prudencia.

Lancha cañonera Flecha, de 40 tons. Estas lanchas normalmente iban equipadas con un cañón de tiro rápido de 37 mm y una ametralladora.
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USS Annapolis:
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Durante la noche del 23 de junio lograron forzar el bloqueo y escapar de la bahía habanera, los vapores de la Transatlántica Santo Domingo, y Montevideo, cosa que habla muy mal de la labor de los bloqueadores. Estos mantuvieron una composición variable, siempre de buques auxiliares, hasta el 12 de Agosto, fecha en que se presentaron frente a La Habana una escuadra bajo mando del comodoro Howell, compuesta por el crucero protegido USS San Francisco, el monitor Puritan (el más grande de la YS Navy), y el crucero auxiliar Sylvia. Ante la aproximación de tan temibles enemigos, las baterías costeras rompieron fuego, haciendo 22 disparos, logrando que se alejasen. Poco después ambos contendientes recibieron la noticia del armisticio, firmado ese mismo día.

Hay que señalar que la mayoría de los barcos de guerra de la escuadra de Manterola, con la excepción de las lanchas y algunos más viejos que fueron vendidos, lograron regresar a España y seguir prestando servicio a la Marina por algunos años, que es más de lo que puede decirse de sus hermanos mayores que partieron para la guerra de Cuba.

Periódico La Vanguardia, con noticias de la época:
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“Blocade Runners”:
Monserrat:
El más famoso de todos sin duda el vapor Montserrat, de la Compañía Trasatlántica, capitaneado por Manuel Deschamps Martínez, el cual con extraordinaria pericia en dos ocasiones logró burlar a los bloqueadores americanos: La primera vez salió de Cádiz el 10 de abril de 1898, dos días más tarde de la salida de la escuadra de Cervera, con material de guerra, carga general, pasaje y correspondencia con destino inicial a las islas Canarias, para proseguir viaje a Cuba. Llevaba también a bordo 500 soldados y numerosos jefes y oficiales. Deschamps era consciente de lo arriesgado de aquel viaje, a su llegada a Canarias no pudo conocer nada concreto sobre la actitud de Estados Unidos y se hizo a la mar rumbo a la Martinica en medio de la incertidumbre, allí fue informado Deschamps de la declaración de guerra, por lo que aquella misma tarde del día de su arribada salió para Cienfuegos, navegando con tal pericia que burló la línea de bloqueo impuesta por los americanos. Fondeó en Cienfuegos el 26 de abril perseguido de cerca por dos cañoneras yanquis. Deschamps había logrado engañar a los americanos pasando de largo La Habana y el Mariel, doblando el extremo occidental de la isla de Cuba hacia el Sur, y luego al Este, llegando así a la ciudad de Cienfuegos, que le obsequió con un reloj de oro, que tenía en un dije, grabado en esmalte, el escudo de la ciudad. Llamado por el capitán general Ramón Blanco, Deschamps se dirigió a dicha capital por ferrocarril, allí recibió órdenes de regresar a la Península, conduciendo pliegos de importancia para el gobierno, y de nuevo consiguió con habilidad burlar el bloqueo norteamericano. A última hora de la tarde del 6 de mayo salió el buque rumbo sur. Pasó entre las islas Caimán y el sur de Jamaica, y luego entre Guadalupe y Montserrat, poniendo rumbo a La Coruña, donde arribó el 20 de mayo. Por esta acción el capitán Deschamps fue condecorado por la Reina Regente Doña María Cristina, con la Cruz Roja del Mérito Naval, imponiéndosela con toda solemnidad, en el ministerio de Marina, el jefe del Estado Mayor de la Armada, vicealmirante Butler el 24 de Mayo de 1898. Toda la prensa española se hizo también eco de la recompensa marinera.

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El MONTSERRAT era un rápido vapor construido por A.G.Vulcan, de Sttetin, Alemania, para la Hamburg Amerika Linie, con el nombre de DANIA. Botado el 12 de Octubre de 1.889, de 4.377 toneladas de registro bruto. De proa recta y popa de espejo, una chimenea y dos mástiles, aparejado en bergantín, un solo eje, con una velocidad comercial de catorce nudos. En 1.895 es vendido a la Trasatlántica.

En la mañana del 15 de Julio se hacía nuevamente a la mar en Cádiz, conduciendo al Montserrat cargado de víveres y material de guerra. Deschamps hizo la navegación con las debidas precauciones, haciendo la derrota por el Norte, con el fin de entrar en Cuba por el canal nuevo de Bahamas. Así navegaron hasta el día 27, cuando detuvo al barco durante ocho horas, para esperar el anochecer y no hacerse visible. Navego toda la noche por los Canales de Providencia y Nueva Bahamas, muy cerca de los USA y Cuba, y nuevamente el día 28 fondeo en el banco de cayo Sal, para esperar allí la noche. Entonces hizo rumbo Sur a la costa de Cuba, a un punto de la costa a quince millas de Matanzas, eludiendo ir directamente a la boca de este puerto. Aquella misma noche se encontraba corriendo a lo largo de la costa cuando avistaron por babor un buque enemigo, que empezó a hacerle un nutrido fuego de cañón, siendo en extremo difícil la situación del buque perseguido. Tenía este la costa por estribor a menos de dos millas de distancia, y el buque enemigo por babor le impedía la huida mar afuera, encontrándose prisionero en un estrecho paso, en el que las sombras de la noche y la dificultad de apreciar la distancia de la costa le ponían en el peligro de varar en esta.
Sin vacilar, el Capitán Deschamps forzó la maquina a su máxima presión, continuando a toda velocidad hacia la boca del puerto de Matanzas, perseguido por el buque americano, y temiendo hacer las señales convenidas para ser reconocido, porque pudieran estas servir de blanco a los cañones enemigos, no las realizó, sufriendo el riesgo de ser víctima del “fuego amigo” de las baterías españolas. A media noche fondeo en la bahía de Matanzas, que en la mañana del 29, quedo bloqueada por un acorazado y varios cruceros. El ejército y los voluntarios de Matanzas regalaron una medalla y un diploma conmemorativo al Montserrat por haber burlado el bloqueo y entrado en aquel puerto. La Trasatlántica dio a su tripulación un premio en metálico.

Vitrina dedicada al Monserrat y al capitán Deschamps en el Museo Marítimo de Barcelona, con pinturas del buque y de su capitán, y el pergamino regalado por la ciudad de Matanzas:
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Purísima Concepción:

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Los esfuerzos bélicos de la más conocida Trasatlántica, ocultan los no menos importantes de otras navieras, entre ellas una de cabotaje, que transportaba carga y pasajeros entre Batabanó, Cienfuegos, Trinidad, Manzanillo y Santiago, todos en la costa sur de la Isla, y propiedad de Antinogenes Menéndez, cántabro afincado en Cuba, que perdió en esta guerra más de la mitad de sus buques.
Uno de los más destacados de esta naviera transportando armas, medicinas y provisiones y que se convirtió en la pesadilla de la flota americana fue el vapor Purísima Concepción, que se encontraba fondeado en Batabanó, al sur de La Habana, la tarde del 21 de Abril de 1898, recién comenzada la guerra, cuando recibió instrucciones del Capitán General: romper el bloqueo y llegar a puerto neutral y conseguir víveres para el ejército. Al caer la noche salió con las luces apagadas, rumbo al Canal del Rosario, para hacer escala al día siguiente en las islas Caimán, desde donde trazó la estrategia para llegar a Jamaica haciendo maniobras de engaño a sus perseguidores. Así, furtivamente, entró a la rada de Montego Bay, asombrando a los que sabían de la vigilancia de las costas cubanas. Allí se enteró su capitán Fernando Gutiérrez Cueto de la captura del Argonauta (propiedad del mismo armador), y se prometió a sí mismo hundir al Purísima Concepción ante una situación semejante.
De Montego Bay, llegó a Kingston, creando gran alboroto y empeorando su situación, ya que los americanos pronto se enteraron de su presencia y lo vigilaban de cerca, y con más razón porque corrió el rumor entre los americanos que este barco transportaba 100 000 pesos en oro para pagar las nominas de las tropas españolas. El crucero auxiliar Saint Louis (Capitán Caspar F. Goodrich), que acababa de culminar con éxito la misión de cortar los cables telegráficos submarinos que unían San Juan de Puerto Rico con Saint Thomas y Santiago de Cuba con Kingston, (en esta última acción llegó hasta intercambiar fuego con las baterías de El Morro) fondeó muy cerca del Purísima Concepción. Mientras el capitán Cueto gestionaba las provisiones, también preparaba la fuga con previsión; una caldera ardía todo el tiempo para disimular, con su chimenea humeante, las intenciones reales de escape. La ocasión llegó el 16 de Junio cuando el Saint Louis distrajo su vigilancia para capturar al buque mercante ingles Twickenham, fletado por España para que transportara carbón para la escuadra de Cervera en Santiago; el Purísima soltó amarras y enrumbó con destino a Cienfuegos, burlando también al crucero auxiliar USS Yosemite, en una acción que generaría luego polémica, ya que al parecer sus vigías detectaron al Purísima sobre las 5 de la mañana cuando dejaba las aguas neutrales de Jamaica y el capitán Emory no reaccionó a sus avisos (algunos llegaron a especular que estaba borracho).
Enterado Sampson de la fuga, envió a Cienfuegos al crucero auxiliar USS Yanquee , a (capitán Willard H. Brownson) adonde con toda lógica pensaba el almirante americano que se dirigía el escurridizo “blokade runner” español. Los españoles también pensaron igual, y apostaron fuera del puerto al cañonero Diego Velázquez, capitán Juan de Carranza, de 200 toneladas y armado con dos cañones de 57 mm y dos de tiro rápido de 37 mm, a esperar al Purísima Concepción. El Diego Velázquez divisó un vapor y pensando que sería el Purísima Concepción se acercó a reconocerlo, encontrándose que era el crucero auxiliar Yankee de 7000 tons, 10 cañones de 12,7cm y 6 de 5,7. A pesar de la disparidad de fuerzas, el comandante español Carranza logró desarrollar un brillante combate de evolución, aprovechando el menor giro de su cañonero para mostrar el menor blanco posible, utilizar la mayor parte de sus cañones e impedírselo al enemigo, el combate se mantuvo más de 60 angustiosos minutos, tras los cuales logro entrar en Cienfuegos, después de disparar 193 proyectiles logrando algunos aciertos, ocasionándole un pequeño incendio al Yankee y un herido, al penetrar una granada por una de las portas de los cañones. Por su parte el cañonero tuvo 6 heridos, los cuales desembarcó en el puerto de Cienfuegos. El capitán Carranza incluso volvió a salir junto a las lanchas cañoneras Lince y Cometa, ambas de menos de 50 tons, a desafiar nuevamente al enorme crucero USS Yankee, el cual se retiró en espera de mejor ocasión. En declaraciones posteriores el capitán del crucero americano expresó su creencia que se había enfrentado al cañonero torpedero Galicia o al Vasco Núñez de Balboa, mucho mayores que el Diego Velázquez, y que fue molestado en su puntería por el humo de los cañones (había poco viento) y que fue atacado por las baterías de tierra de Punta Sabanilla. Por su parte el capitán español del Diego Velazquez declaró en una revista que nunca fue engañado creyendo que el Yanquee era el Purísima Concepción, y que si se acercó bastante a su enemigo fue para poder tenerlo al alcance de sus pequeños cañones.

Representación del combate entre el crucero auxiliar USS Yanquee y el Diego Velázquez en aguas de Cienfuegos:
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Cañonero español Diego Velázquez (200 tons, 2 cañones de 5,7cm y 2 de 3,7cm ):
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Lancha cañonera Lince:
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Volviendo al Purísima Concepción: Ante la imposibilidad de llegar a Cienfuegos y perseguido de cerca, Gutiérrez Cueto decide poner proa al cercano puerto de Casilda, en Trinidad, donde llega el día 20 de Junio. Allí lo protegen el viejo aviso Fernando el Católico (comandante José María Goicochea) , convertido en pontón, de 500 tons y armado con un cañón de 15 cm y una ametralladora, y el pequeño cañonero Dependiente (llamado así porque fue costeado por la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana). Pronto aparece el US Yanquee que lo estaba cazando, llegando a intercambiar fuego con los barcos españoles, pero sin lograr mas. El 23 vuelve a atacar con idénticos resultados el Yanquee, esta vez acompañado del USS Dixie, de 6000 tons y 10 piezas de 15 cm y del USS Yankton, de 975 tons, un cañón de 10 cm y seis de 47 mm, todos estos buques auxiliares. Considerando inseguro este puerto, el capitán Cueto del Purísima decide marchar de allí. La noche del 23 se escurre entre los cruceros enemigos, y tras una escala en Tunas de Zaza el día 23 por la mañana, llega a Manzanillo el 25 de madrugada, donde había otras unidades navales españolas y varios barcos mercantes refugiados, tras un difícil viaje entre bancos de arena y coral.

Aviso Fernando el Católico:
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Al parecer las intenciones del Capitán General Blanco eran trasladar la carga del Purísima Concepción desde Cienfuegos a La Habana vía ferrocarril, pero ante la imposibilidad de alcanzar este puerto, se decidió bajar todo cuanto tenía a bordo en Manzanillo para enviarlo hasta la bloqueada Santiago por tierra, en arrias de mulos ante la inexistencia de caminos o vías férreas, con la columna del coronel Escario, objetivo cumplido con grandes esfuerzos.
Los americanos no cejaron en su empeño de acabar con este rompedor del bloqueo, y más aun cuando había contribuido a reforzar la atacada por mar y tierra ciudad de Santiago de Cuba. Al parece el arribo a este puerto del Purísima Concepción y su cargamento fue la razón de los repetidos ataques navales a Manzanillo, en los que el resultó hundido el Purísima Concepción junto a otros dos vapores de Antinogenes Menéndez. Hay otra versión española que dice que fue auto hundido por su tripulación, esta versión se ve reforzada por el hecho de que después de la guerra pudo ser reflotado y continuó varios años prestando servicio en Cuba a su dueño. La versión del hundimiento durante el combate por acción de los americanos se ve apoyada porque los otros dos vapores de la misma compañía hundidos en Manzanillo en el mismo ataque no pudieron ser reflotados, si bien estos dos eran de madera y ruedas de paletas.

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Purísima Concepción, botado el 28 de Julio de 1894. Tenía capacidad para cien pasajeros de primera clase, 1300 toneladas, dos hélices, 1200 caballos y doce nudos de marcha. Aquí lo vemos después de reflotado, ya en el siglo XX, enarbolando la bandera cubana

Crucero auxiliar María Cristina:
El 23 de junio, a las tres y media de la tarde, recaló frente a la bocana del puerto de Cienfuegos el crucero auxiliar María Cristina, que pidió y obtuvo práctico, fondeando a salvo en la bahía media hora después. Los tres buques encargados ese día del bloqueo se habían distanciado un tanto, probablemente enfrascados en la caza del Purísima Concepción, y nada pudieron hacer por evitar la entrada del vapor español. El María Cristina era un correo de la Trasatlántica de 6.900 toneladas y 18 nudos, armado como crucero auxiliar con cuatro piezas Hontoria de 12 cm, dos de 9 cm, dos de 57 mm y dos ametralladoras de 25 mm. Estaba al mando del capitán de fragata don Justo Arejula, aunque seguía a bordo su capitán mercante, don Ángel Casquero, figurando como segundo el teniente de navío don Daniel Novas. El buque había zarpado de Ferrol el 6 de junio; en el trayecto detuvo y registró varios barcos que resultaron ser británicos. Tras discusión en junta de oficiales, se decidió por unanimidad entrar en Cienfuegos, descartando obviamente el asediado Santiago de Cuba y el mejor bloqueado puerto de La Habana.
Su misión principal no era la propia de un crucero auxiliar: atacar al tráfico mercante; sino una más decisiva en esta guerra: llevar provisiones a Cuba. El María Cristina desembarcó de sus bodegas nada menos que 1.000 cajas de tocino, 599 de bacalao, 500 barriles de lo mismo y 240 sacos de frijoles. Curiosamente. El María Cristina fue el único crucero auxiliar español que operó en las Antillas y aguas adyacentes. No volvió a salir de puerto hasta el armisticio.
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No todos los barcos españoles que intentaron romper el bloqueo tuvieron tanta suerte, aquí narraremos algunos casos:

Apresamiento del “Argonauta”
En algunas publicaciones este hecho aparece como ocurrido el 25 de Abril y en otros el 29. Al parecer los USS Marblehead, Nashville y Eagle (434 tons) interceptaron un barco de suministros español, el Argonauta, en ruta desde Batabanó hacia Cienfuegos y Santiago. Este barco transportaba avituallamiento, rifles y municiones, así como algunos oficiales del Ejército (algunos de permiso) y soldados, los que fueron hechos prisioneros. Los cañoneros españoles Diego Velázquez, Satélite, Lince y Gaviota (lanchas de 42 tons, 1 cañón de 4,2cm y 1 de 3,7cm) trataron de evitar la captura y atacaron al Eagle pero el Marblehead y el Nashville repelieron el intento.

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USS Marblehead de 2.095 toneladas,9 cañones de 12,7cm,8 ligeros y 3 tubos lanzatorpedos.


Trasatlántico Alfonso XII:

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El trasatlántico Alfonso XII (5200 tons), había salido de Cádiz el 16 de Junio de 1898, e iba cargado de una importante cantidad de víveres y municiones. En Cádiz el trasatlántico Alfonso XII fue equipado con 6 cañones, la tripulación necesaria, 3 compañías de Marines y vituallas para la Isla de Cuba, se demoraron alrededor de 20 días y cerca de Cuba se lanzaron a toda velocidad con la esperanza de burlar el bloqueo y arribar a Cienfuegos, pero ya cerca fue avistado por 3 barcos americanos (uno de ellos el yate auxiliar USS Eagle), entonces el Alfonso XII se desvió y logró perderlos de vista en aguas de Isla de Pinos. Viéndose libre de perseguidores, el capitán decidió dirigirse directamente hacia La Habana, bordeando el extremo occidental de la Isla, pero cuando le faltaban 8 millas para llegar fue interceptado por 3 cruceros americanos (uno de ellos el USS Hawk) que comenzaron a bombardearlo. Entonces el Alfonso XII puso rumbo al puerto del Mariel con la esperanza de poder salvar la carga y desembarcar allí las tropas y provisiones para abastecer la Isla.
Los americanos dispararon más de 100 granadas contra el barco español, de las cuales 8 lo alcanzaron, incendiándolo y derribando uno de los palos, embarrancado a un tiro de pistola de la costa, el capitán Francisco Moret ordenó lanzar la carga por la borda, con la esperanza de que alguna llegase flotando a la orilla, y ordenó bajar los botes. Una bomba fue puesta y detonada por la tripulación entre las 2 chimeneas. Una inmensa columna de humo y grandes llamas destruyeron el mejor barco de la Compañía Trasatlántica y el orgullo de su flota.
Enterado de lo que ocurría el general Blanco (Capitán general de Cuba), decide enviar fuerzas de infantería y artillería para proteger al Alfonso XII, logrando estas que los enemigos se retiren. En esta acción participan las fuerzas del Batallón del Infante y el Aragón. Era el 3 de Julio de 1898, el mismo día de la batalla naval de Santiago de Cuba.
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Modelo seccionado del casco del Antonio López, trasatlántico construido en Escocia en 1881, fue el primer buque español con casco de acero y luz eléctrica. Museo Marítimo de Barcelona:
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SANTO DOMINGO
Construido en 1877 por Robert Napier Co. de Glasgow, primero se denominó Dublin Castle, con un desplazamiento 6.250 Tns., En 1882 lo compró la Cía. Trasatlántica rebautizándolo con el nombre de "SANTO DOMINGO". En 1894 se le hizo una gran reparación y transformación, aumentándosele su capacidad de pasaje y luego, como prácticamente el resto de la flota al llegar 1896, se dedicó al transporte de tropas, recibiendo además la calificación de crucero auxiliar en 1898. El inicio de las hostilidades contra los Estados Unidos lo sorprendió en el puerto de La Habana, quedando bloqueado.
Durante la noche del 23 de junio de 1898, logró salir de La Habana, junto al otro vapor de la Trasatlántica Montevideo, forzando el bloqueo por sorpresa, el Santo Domingo, al mando del teniente de navío don Carlos Latorre, y el Montevideo, al mando del de igual graduación don Antonio Gastón y Cubells, ambos con destino al puerto mexicano de Veracruz , donde el personal diplomático y la colonia española habían conseguido acopiar víveres con destino a la muy necesitada Cuba.
En Julio de 1898 volvía a Cuba con un cargamento de provisiones, tratando de romper el bloqueo, al parecer tratando de alcanzar Cienfuegos. A las 11:05 de la mañana del 12 de julio 1898 fue avistado en aguas de Isla de Pinos por el yate armado americano USS Eagle (500 tons, dos cañones y dos ametralladoras), que inmediatamente comenzó a darle caza, aproximadamente una hora después el barco español embarrancó cerca de un pueblo costero aproximadamente a 2 millas de Punta Piedras, al parecer no fue intencionadamente, quizá en el apuro de la huida el piloto falló en localizar un canal por pocos metros. Inmediatamente un vapor de ruedas de color blanco se aproximó al Santo Domingo, presumiblemente para transferir la carga hacia Batabanó. El Eagle entonces envió por delante botes para sondear el fondo de profundidad variable, y lentamente y mucho cuidado fondeo cuando tuvo al vapor español al alcance de sus cañones, disparando una salva. Entonces el vapor de ruedas se alejó rápidamente, llevando a gran cantidad de hombres en cubierta, seguramente la tripulación del Santo Domingo. El Eagle disparó 104 veces sobre los dos barcos enemigos, alcanzando varias veces al Santo Domingo, el vapor de ruedas rápidamente se puso fuera del alcance de las armas norteamericanas. Al no observar respuesta de ningún tipo desde el trasatlántico español, y no observando movimiento de personas a bordo del mismo, el capitán del Eagle, teniente de navío William Henry Hudson Southerland, se decidió a abordarlo, preparando una tropa de voluntarios que , a bordo de una lancha armada con una ametralladora Colt, se acercó al Santo Domingo. Cuando estuvieron a bordo, los americanos encontraron las calderas ardiendo y a buena presión, la comida del mediodía servida en el comedor y dos cañones de 12 cm, construidos por Portilla, White y Cía, de Sevilla, cargados y los magazines de munición abiertos, indicando todo una precipitada fuga. Encontraron las bodegas y hasta los pasillos y camarotes llenos de provisiones de todo tipo y llegaron a ver dos cañones grandes en las bodegas.
El capitán del Eagle llegó a la conclusión que era imposible reflotar al navío español, ya que se encontraba incrustado en un lecho de coral, que amenazaba también la maniobra del buque americano, además de que presentaba agujeros de proyectiles bajo la línea de flotación por los cuales entraba bastante agua. Además por informaciones recibidas desde la Secretaría de Marina sospechaban la próxima llegada del vapor español Montevideo, y querían interceptarlo también. Trataron de llevarse los cañones que estaban instalados en cubierta, al no poder, desmantelaron los mismos y llevaron los cierres con ellos. El Santo Domingo fue rociado con keroseno e incendiado, para impedir cualquier tipo de salvamento de la carga por parte de los españoles, ardiendo por tres días.
El Montevideo no llegó a salir del puerto de Veracruz antes del fin de la guerra.

Aquí en esta foto de un libro americano de 1913, vemos en una vitrina la bandera capturada en el Santo Domingo (nº 129), con las siglas C M por Correo Marítimo:
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Puerto Rico: El bloqueo de San Juan
Ahora nos referiremos un poco a la isla de Puerto Rico. El bloqueo de San Juan, la capital de Puerto Rico, comenzó desde el 29 de Abril de 1898, cuando la escuadra española de Cervera abandonó las islas de Cabo Verde, y fue llevado a cabo por grandes trasatlánticos armados, los USS Yale, Saint Louis y Saint Paul, que merodeaban perezosamente a la vista de las defensas españolas. La población que los observaba con recelo los bautizó como “los fantasmas de 3 chimeneas”. Estos barcos a demás de bloquear la ciudad, vigilaban cualquier señal de la escuadra española.
El 8 de Mayo fue capturado por el USS Yale el vapor Rita, que había salido de España con destino a Puerto Rico cargado con 5700 tons de carbón destinadas a Cervera.
El 10 de Mayo, el USS Yale se aproximó tanto a la costa que quedó dentro del alcance de las baterías españolas, que le hicieron algunos disparos, aunque sin alcanzarlo. Dos días después, el 12, la escuadra americana de Sampson bombardeaba la ciudad de San Juan, muchos culparon a este primer disparo sobre el USS Yale, ya que pensaban que el bombardeo era una represalia americana, cosa que después se demostró falsa.

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En la bahía puertorriqueña en aquellos momentos las fuerzas navales españolas estaban compuestas por:

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El Isabel II, crucero no protegido de segunda clase, construido en El Ferrol en 1876, de 1.152 toneladas, y un andar de ocho millas. Componían su artillería: Cuatro cañones de 12 centímetros, seis piezas de tiro rápido de seis libras, una ametralladora y dos tubos lanzatorpedos. Comandante capitán de fragata D. José Boada.

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El General Concha, crucero de tercera clase, no protegido, de 584 toneladas, construido en El Ferrol en 1883, con nueve millas de andar en pruebas. Su armamento consistía en tres cañones de 12 centímetros, dos cañones revólver de 37 milímetros y una ametralladora. Comandante teniente de navío de primera clase D. Rafael María Navarro.

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El Ponce de León, cañonero de segunda clase, de 200 toneladas, construido en Inglaterra en 1895. Su armamento consistía en dos cañones de tiro rápido de seis libras y dos de una libra; su andar, en pruebas 11 millas. Comandante D. Joaquín Cristelly.

Criollo, cañonero de segunda clase, perteneciente a la comisión Hidrográfica, construido en 1869, de 201 toneladas; andaba seis millas, y su armamento era dos cañones de tiro rápido de seis libras y una ametralladora.

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Destructor de torpedero Terror, llegó a San Juan, procedente de la Martinica, el día 17 de mayo de 1898; construido en Clyde Bank en 1896, casco de acero, hélices gemelas, tres chimeneas, con 370 toneladas, y un andar de 28 nudos; tenía dos cañones de tiro rápido de 7,5 centímetros (que no los montaba por haberlos quitado durante la travesía, y llevados a bordo del Oquendo), dos de una libra, varias ametralladoras y dos tubos lanza-torpedos Whitehead, de 14 centímetros. Dotación 67 hombres. Comandante La Rocha.

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Crucero auxiliar Alfonso XIII, trasatlántico español construido en 1888, con 4.381 toneladas, y un andar de 16 millas. Montaba cuatro cañones Hontoria de 12 centímetros, dos de 9 centímetros, dos de 75 milímetros y dos ametralladoras. Llegó a Puerto Rico el 4 de Mayo de 1898 No pudiendo seguir para Cuba, quedó en San Juan, procedente de Cádiz. Durante su estadía en la Isla siguió burlando el bloqueo realizando frecuentes viajes a Mayagüez y Ponce para llevar provisiones y materiales de guerra a las tropas. Tiempo después salió para Cuba y forzando también el bloqueo allí, entró en Cienfuegos. De todos los barcos que estaban en Puerto Rico durante la Guerra Hispano Americana sólo el Alfonso XIII desarrollaba una velocidad aceptable, incluso comparándolo con los americanos, por eso logró burlar todos los bloqueos a que se enfrentó.

El 22 de Junio de 1898, cerca de las 8 de la mañana apareció a la vista del litoral de San Juan, el crucero auxiliar USS Saint Paul, capitaneado por Charles D. Sigsbee (el mismo comandante del infortunado acorazado USS Maine).

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Las autoridades españolas decidieron tomar acción contra este buque bloqueador; a las 12 del mediodía del mismo 22 de Junio, acompañado por los acordes de una banda de música y el clamor de una multitud que se había congregado sobre las murallas, levó anclas el crucero Isabel II, y al parecer siguiendo órdenes del comandante naval de Puerto Rico, Vallarino, atacó al barco americano. El crucero español, que solo podía desarrollar una velocidad de 10 nudos a causa de sus maltrechas maquinas y fondos sucios, y temiendo verse superado por la velocidad del crucero bloqueador, comenzó un inefectivo fuego desde gran distancia, para no perder el apoyo de las baterías costeras y , según suposiciones de algunos autores, atraer al enemigo dentro de su radio de acción, pero este no cayó en la trampa y solo respondió con algunos cañonazos de prueba. Ante esta situación, a las 1:30 de la tarde salió el destroyer Terror en apoyo del Isabel II, enfilando su proa a toda velocidad, envuelto en la densa humareda de sus chimeneas, hacia el enorme blanco que ofrecía el buque americano, con intención clara de torpedearlo.
A pesar de la fama y ciega confianza depositada en aquella época en las nuevas armas que eran los torpederos, el comandante americano no se arredró, y lejos de escapar, maniobró para que el intenso oleaje dificultara el avance del destroyer español, y espero con fría calma, apuntando todos sus cañones a que el enemigo estuviese a tiro. El buque español, desprovisto de sus mayores cañones, y solo disponiendo de 2 de 55 mm y dos ametralladoras, confiaba únicamente en sus torpedos. El comandante La Rocha no obstante, a los 4000 m del enemigo dio orden de disparar, para mantener el ánimo de la tripulación el tiempo que faltaba para soltar los torpedos.
Casi al mismo tiempo, los americanos detuvieron el buque y en el mayor orden comenzaron a disparar andanada tras andanada con todas sus baterías. El mar parecía hervir alrededor del Terror producto a los surtidores de espuma que levantaban los proyectiles enemigos, según testigos. Ya el Terror se encontraba a 1200 m y sus tripulantes, llenos de alegría presentían una victoria; pero cuando se aprestaban a disparar el enorme torpedo Withehead, cargado con algodón pólvora, súbitamente el barco se estremeció y comenzó a girar, desviándose de su trayectoria: un proyectil enemigo había impactado en el puente, destruyendo los mecanismos del timón y el telégrafo, el buque dio un bandazo y dejó expuesto su costado al enemigo, que logró colocar otro proyectil esta vez en la sala de maquinas, destruyendo la caja de cambios de una de ellas. Otros proyectiles estallaron sobre la cubierta. Entonces el comandante La Rocha ordenó suspender el ataque y poner proa a puerto, a donde pudo llegar con muchas dificultades para dominar el buque y haciendo agua, protegido por las baterías de las fortalezas y por el crucero Isabel II. El balance de bajas fueron dos muertos y varios heridos y el destroyer casi hundido, necesitando una larga reparación. El USS Saint Paul no fue alcanzado por ningún proyectil y continuó tranquilamente sus labores de bloqueo. Al La Rocha le fue negada por esta acción la Cruz de San Fernando, aunque muchos opinaron que por su valor debió concedérsele.

Grabado de la época sobre el combate entre el USS Saint Paul y el Terror:
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Aquel combate fue como un jarro de agua fría sobre los ánimos de la población de la capital boricua, al evidenciar que nuestras fuerzas navales, contra lo que la propaganda triunfalista pregonaba, y a pesar del arrojo de sus tripulaciones, eran impotentes aun ante mercantes armados. Este ataque nunca debió ordenarse, al menos nunca a la luz del día, quizá de noche hubiese tenido más probabilidades de éxito.

Tumbas de los marinos del Terror muertos en esta acción:
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2ª PARTE