La guerra que Inglaterra declaró a España el 23 de Octubre de 1.730-contienda igualmente popular en ambas naciones-tuvo en América sus episodios más importantes y en ellos alcanzaron marinos y soldados españoles un extraordinario prestigio. Fue un éxito inicial el que la” flota de las Indias” pudiese burlar la vigilancia de los cruceros ingleses y llevar a las costas de España su cargamento.

 

Para Inglaterra, la guerra era una ocasión de ventilar su viejo pleito con  España, que se atribuía la exclusiva  en la explotación de su inmenso Imperio. Walpole, ministro de Jorge II, envió al almirante Vernon con una fuerte escuadra y un gran ejercito para tomar posiciones en los puntos más vulnerables del continente. El 22 de noviembre de 1739 capitularon las defensas de Portobelo, en la costa atlántica del istmo. El botín no fue cuantioso, pues hubo tiempo de evacuar las riquezas de la ciudad y esconderlas de momento en la selva.

 

Los ingleses, después de destruir las fortificaciones, hubieron de abandonar el puerto, pero este primer triunfo fue recibido en Inglaterra con inmensa alegría. Hasta entonces la guerra en los mares de Europa había sido desfavorable para la marina británica, creándose una leyenda sobre el poder de la escuadra creada por Patiño. Se acuñó una

Medalla-con varios troqueles- en la cual se representaba en una de las caras la toma de Portobelo y en la otra se augura la de Cartagena de las Indias, imaginando a su defensor D. Blas de Lezo -don Blas- , ofreciendo de rodillas las llaves de la ciudad al magnifico almirante Vernon. Según Coxe, la pérdida de Portobelo hizo aún más popular entre los españoles la guerra contra la Gran Bretaña.

 

 

La toma de Portobelo demostró las posibilidades de éxito de un ataque bien preparado e incitó al gobierno inglés a un nuevo intento. Se trataba de una de las expediciones más importantes que nunca había organizado el gobierno de la Gran Bretaña: una escuadra de 21 navíos de línea, mandada por Chalouer Ogle, escoltando los transportes que conducían un ejército de 9.000 soldados. En Jamaica, el general Wentwort tomó el mando del ejército y el almirante Vernon el de la escuadra. Al mismo tiempo, la escuadrilla del comodoro Anson atravesaba el paso de Magallanes y remontaba el Pacífico para atacar Panamá.

  

El plan, perfectamente concebido, consistía en situar posiciones inglesas en el istmo, entre ambos océanos, para aislar el virreinato del norte de los del sur y ambos océanos entre si, haciendo casi imposible el trasiego de mercaderías y tesoros que se venia haciendo a base de los puertos del istmo o de sus cercanías. Las inmensas costas del Imperio indiano estaban prácticamente indefensas, a pesar de los costosos esfuerzos de Austrias y Borbones por fortificar los puertos estratégicos

 

 

 

Por esta vez, el mar no fue propicio a la Gran Bretaña. Los vientos soplaron contrarios a la flota y la dificultad de la travesía dio tiempo a los defensores de Cartagena a reparar y completar las ya formidables fortificaciones de la plaza.

 

Con gran acierto, el gobierno de Felipe V había situado en aquel paraje vital a dos hombres excepcionales : el nuevo virrey ,Don Sebastián de Eslava , a quien Desarmeaux  califica de “ oficial no menos valiente que inteligente, que ardía en deseos de acreditar en defensa de su patria  las virtudes guerreras  que había admirado y aprendido con la lectura continua de las historias griega y romana “ , y el gobernador de la plaza , el teniente general Don Blas de Lezo , marino experto y valentísimo, que en 1704 había perdido una pierna combatiendo con los ingleses y holandeses en Vélez Málaga y quedó inútil de una brazo en el segundo asalto a Barcelona en 1712.

El 13 de diciembre de 1739 se reunió el virrey con los marinos D. Blas de Lezo y  D Rodrigo de Torres y con el jefe de la flota francesa, marqués de Dantin, y aún cuando había discrepancias entre el virrey y Blas de Lezo, se llegó a concertar un hábil plan de campaña para contener con escasos recursos el ata        que más imponente que habían sufrido nunca los dominios españoles en América.

 

En el asedio y el ataque a la plaza de Cartagena tomaron parte 8 grandes navíos de línea, 28 fragatas y 130 buques de transporte, con 9.000 soldados de infantería inglesa ,2.000 negros reclutados en Jamaica, un regimiento de las colonias inglesas de Norteamérica  y 15.000 marinos, contra los 3.000 hombres de Eslava y Lezo .Se combatió encarnizadamente  desde el 15 de marzo hasta el 20 de mayo de 1741, en que los ingleses levantaron el cerco y se retiraron a Jamaica.

 

Hubo hechos heroicos en que los españoles superaron lo humanamente posible, como la defensa del castillo de S. Lázaro por el teniente Navarrete el 19 de abril. La defensa de Cartagena de las Indias es una de las páginas más gloriosas de la historia de España y, sin duda, la hazaña más importante el ejército y la marina borbónicos en el siglo XVIII. Según los partes del virrey Eslava, los ingleses perdieron 9.000 hombres entre soldados y marinos, y el padre Florez señala el número de 16 de sus naves parcial o totalmente destruidas. D. Blas de Lezo murió en Cartagena el 7 de septiembre de 1741.

 

 

  

Fuente: La Historia de España, del marqués de Lozoya, tomo V.


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