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Introducción;
Casi 1000 años de historia dan para escribir no unas pocas sino muchas líneas, porque a día de hoy aún sigue activa. Son lugares como Chile tras el terremoto sufrido y África entre otros en los que la Orden ejerce su cara actual, la ayuda humanitaria. Lejos quedan los tiempos de armas y grandes batallas, fanatismo religioso que provocó entre otras las cruzadas motivadas por los llamamientos papales hacia Tierra Santa para conquistar entre otros, Jerusalén.

Múltiples han sido los nombre de la Orden.
Por orden cronológico desde su fundación serían:
Caballeros Hospitalarios (por su misión)
Caballeros de San Juan (por el nombre de su patrón)
Caballeros de Rodas
Caballeros de Malta
A día de hoy el nombre oficial y completo sería, Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta.

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Nace la orden;
Se fundó por el italiano Gerardo Tum en el año 1048 tras conseguir permiso del califa de Egipto Husyafer para la construcción de una iglesia, un convento, y sobre todo un hospital, para proporcionar asistencia médica a todos los peregrinos que allí acudieran, independientemente de su religión. El lugar elegido fué junto a la iglesia del Santo Sepulcro, y de ahí el motivo de su primer nombre, la Orden de San Juan.

No fué reconocida hasta años después en 1113 por el Papa Pascual II mediante la bula Geraudo institutori ac praeposito Hirosolimitani Xenodochii.

En un principio el carácter de la Orden era meramente religioso. Tras la llegada de Raymond du Puy, primer dirigente de la Orden que recibe el título de Gran Maestre cambió su condición religiosa. Las cruzadas y sus conquistas hizo que la Orden tuviera que proteger a los peregrinos que se drigian a Tierra Santa con las armas.

Sus cuarteles
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Ya como orden militar de derecho, la primera para ser precisos, se acuartela en la misma Jerusalén, por la necesidad de proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. Recibe en 1142 de manos del conde de Trípoli Raimundo II, la fortaleza del Krak, la cual durante su ocupación se reforzó durante 100 años y mantuvo una guarnición de 2000 hombres de armas y uno 50 caballeros. La fortaleza se convirtió en un núcleo inexpugnable en la frontera de Trípoli, sufriendo sucesivos asedios y ataques. En 1163 Nur al-Din la sitió sin éxito y posteriormente le ocurrió lo mismo a Saladino en 1188, aunque a punto estuvo de peligrar la fortaleza puesto que tras ser capturado el comandante fué llevado a las puertas de la misma para que les dijera a sus hermanos que se rindieran. Cuenta la leyenda que mientras que primero dijo en árabe que se rindieran, posteriormente dijo en frances que lucharan hasta el último hombre.
Poco duró el poder hospitalario en la fortaleza ya que Jerusalén había sido capturada con anterioridad y el enclave de la Orden tenía que buscar un lugar mas estratégico, fue entonces cuanto pasaron a la ciudad costera de Acre.

La ciudad de Acre había sido conquistada durante la primera cruzada por el rey de Jerusalén Balduino I haciendo de la misma el principal puerto de su reino para el comercio y avituallamiento. Posteriormente y tras la gran campaña de Saladino durante esos años fue conquistada por el mismo en el año 1187. Nuevamente fue asediada sin éxito en varias ocasiones por cristianos hasta que en 1191 la tercera cruzada hacia su aparición con los reyes Ricardo I de Inglaterra, Felipe de Francia y el austriaco Leopoldo. Ricardo durante el viaje se detuvo en la bizantina Chipre para conquistarla y coronarse rey de la misma. Finalmente llegaron a Acre la cual ya sufría el asedio de Felipe, los hospitalarios y los Templarios. El asedio se centró principalmente en la torre Maudita, principal baluarte de la ciudad, y que hasta la llegada de los ingleses y tras una serie de salvajes asaltos no habían conseguido que capitulara. El 12 de julio de 1191 la ciudad se rindió y las negociaciones las llevaron los hospitalarios. La ciudad se puso bajo tutela hospitalaria en 1229 con lo que se trasladó el cuartel general a la ciudad.
Durante 100 años la ciudad no cambió de dueño. Hasta que en 1291 la ciudad sufrió un gran asedio que prácticamente la derruyó. Todo comenzó con los cruzados italianos que consiguieron a sangre que el tratado comercial con Qalawun firmado en 1290 quedara en agua de borrajas. Los italianos llegaron dispuestos a todo, lo que fuera beber acuchillar y no pagar, lo que provocó el enfado de Qalawun y el asedio de la ciudad.

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En noviembre de 1290 Qalawun murió pero no sin antes conseguir la promesa de su hijo al-Ashraf de que destruiría Acre. En Marzo se puso en marcha con un ejercito de 160.000 infantes y 60.000 jinetes y aproximadamente 100 catapultas siendo conocidas las dos mas grandes como “el victorioso” que lanzaba piedras de un quintal y “el furioso”. Por contra el ejercito sitiado era de 14.000 soldados de a pie y 800 a caballo.
Los tres maestres de las tres ordenes militares mas importantes estaban presentes en el asedio, también contaban con algunos caballeros de San Lázaro, algunos de Santo Tomás, chipriotas, venecianos, franceses ciudadanos de Acre y la muchedumbre de “cruzados” italianos que provocaron todo. Se dividieron la defensa en cuatro partes, las doce torres de la fortaleza y el mar eran su principal baza.

La batalla empezó con varias razias lanzadas desde el interior de la ciudad ninguna de ellas obtuvo el éxito deseado con lo que la moral de los defensores se mermó hasta que el rey Enrique de Chipre llegó con unos refuerzos que aún siendo escasos fueron recibidos con alegría. 500 soldados y 200 caballeros.

De nada sirvió la llegada de refuerzos y los intentos de negociación de Enrique, al-Ashraf solo quería cumplir su promesa de destruir la ciudad. La muralla exterior fue masacrada, las torres minadas por los turcos caían una tras otra. Fué entonces cuando el puerto empezó a recibir a desertores y ciudadanos en busca de un pasaje a Chipre. Muchos lo lograron pero muchas más fueron masacrados por los sarracenos en el mismo puerto y otros tantos murieron ahogados por la sobrecarga de las naves. Metro a metro los sarracenos fueron ganando terreno hasta quedar tan solo el templo templario. En él, los supervivientes se fortificaron y resistieron continuos ataques, finalmente al-Ashraf ofreció una rendición la cual fué aceptada, pero al ver salir a los cristianos algunos sarracenos se lanzaron a su captura, siendo diezmados por los cristianos que se volvieron a fortificar. Finalmente los sarracenos minaron sus muros derribando una parte importante del mismo, al ver la brecha 2000 sarracenos se lanzaron al ataque, pero la torre estaba debilitada y se derrumbó matando a unos y otros.
Acre se perdió y con ella la capital en ultramar. Todas las ordenes se trasladaron a Chipre.

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En 1306 Foulques de Villaret navegó con dos barcos con 35 caballeros y 500 soldados a la ciudad de Rodas, que se había convertido en un importante enclave desde donde se lanzaban ataques al comercio cristiano. En un primer ataque fué rechazado pero en los siguientes la fortaleza de Filermo fué tomada y Rodas defendida por bizantinos, fué atacada con dureza y finalmente conquistada. Finalmente la sede principal de la Orden se trasladó a Rodas en 1309.

Fue a raíz de instalarse en Rodas cuando se cambió de política y la Orden ´necesitó formar una potente flota naval.

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Galera siglo XVII

Empezaron a recorrer el Mediterráneo de punta a punta protegiendo naves cristianas y asegurando el comercio de las mismas. Por estas fechas la Orden heredó posesiones, tierras y riquezas de la Orden del Temple, la cual había sido abolida por el Papa Clemente V en la bula Vox in Excelsi. Al mismo tiempo empezaron a realizar actividades de patente de corso, con lo que también ataban a barcos cristianos. Su poder y economía crecieron de tal manera que para simbolizarlo los grande maestres comenzaron a acuñar moneda propia.

A Rodas llegaban caballeros de todos los rincones de la cristiandad, era tal la amalgama de idiomas que hubieron de agruparse por lenguas, siendo siete en un inicio (Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Aragón-Navarra, Inglaterra y Alemania) apareciendo una octava posteriormente al separarse Castilla y Portugal de la Aragonesa.

Durante la estancia de la Orden en la isla las relaciones comerciales y diplomáticas fuen con multitud de países, siendo esta absolutamente independiente. La isla sufrió dos grandes asedios siendo este último el que dio fin a los mas de 200 años de dominio.

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El primero de los asedios fué en 1480, los otomanos se presentaron con una fuerza de 100.000 hombre bajo el mando de Mesih Pasha, por el contrario los defensores disponían de 3000 hombres al mando de Pierre d'Aubusson. Los otomanos basaron su estrategia inicial en atacar la torre de San Nicolás, situada en el puerto, la cual fué bombardeada sin descanso apoyando el ataque con infantería. La defensa contuvo todos los ataques apoyándose en los refuerzos enviados por el Gran Maestre. El segundo ataque fué contra la misma torre pero lanzado desde la zona mas débil, la italiana, una vez más fué repelido.
El ataque final, el mas efectivo, tuvo lugar en el barrio judío. Al frente estaban 2500 jenízaros, los cuales consiguieron entrar en la ciudad tomando la torre de Italia. El Gran Maestre dirigiendo a sus hermanos, lanza en mano y con múltiples heridas consiguió palmo a palmo retirar a los otomanos, que ya sin ánimos y fatigados se retiraban desordenados. Finalmente la flota desistía y ponía fin al asedio. Rodas se salvó pero con alto coste de vidas ya que casi la totalidad de la fuerza defensora murió durante el asedio o posteriormente a consecuencia de las heridas.

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En 1522 Rodas sufrió uno de los grandes asedios de la historia, 6 meses de duro castigo que terminaron con la rendición de la isla.

Esta vez Solimán el magnifico dirigió el mismo a sus tropas. Pero no desde el principio ya que en un primer momento el ejercito de 140.000 soldados junto con 70.000 hombres de trabajo iban dirigidos por Mustafá bajá, inexperto a todas luces. Fue su jefe de equipo, Pir Mehmed Bajá, el que mando llamar al sultan para que dirigiese el ataque. Y así fué ya que los turcos llegaron en junio y un mes mas tarde arribó el sultán con 15.000 hombres mas. Las fuerzas defensoras al mando del gran maestre Philippe Villiers de L'Isle-Adam disponía de 8000 hombres de armas y 700 caballeros.

Desde el primer momento del asedio los otomanos lanzaron un fuerte bombardeo continuo al tiempo que se construían túneles para minar los muros. Tras tres meses de asedio el 4 de septiembre 2 minas explotaron bajo el bastión de Inglaterra abriendo una gran brecha y llenando de escombros el foso, al verlo, los otomanos se lanzaron rápidamente al ataque, frenados por la barricada improvisada que habían construido los ingleses tras el muro exterior y con la ayuda del gran maestre. Contraatacaron y consiguieron expulsar a los turcos de los muros. El ataque se repitió en dos ocasiones mas pero esta vez los ingleses tenían el apoyo de sus hermanos alemanes y de algunas piezas artilleras de corto calibre. Ambos ataques fueron repelidos pero las bajas en ambos bandos fueron elevadas incluidas el comandante teutón Waldner y el turcopolier inglés Buck.

Ahora era el turno de los bastiones de Aragón, Inglaterra de nuevo, Provenza e Italia, en todos ellos el bombardeo fue asfixiante siendo el Aragonés el que mas se debilitó aprovechando esto fue donde el sultán lanzo a sus jenízaros. El bastión cambio de manos en varias ocasiones hasta que el gran maestre liderando a 2000 soldados frescos llegó en su auxilio para conseguir poner en fuga las tropas otomanas. Solimán estaba a punto de levantar el sitio, pero justo apareció en su campamento un desertor albano que informó de que habían muerto tantos hermanos que no aguantarían mucho mas.
Los hermanos estaban casi si pólvora y los bombardeos no cesaron, cada día menos hombres defendían la fortaleza. La guerra de desgaste estaba haciendo mella y poco quedaba por hacer mas que esperar refuerzos, los cuales iban a llegar desde Messina pero una tormenta lo impidió. Durante mas de cinco semanas se esperaron refuerzos y tal era el punto de desesperación en algunos bastiones que algunas iglesias fueron derruidas para reforzar los muros. Finalmente el ataque final llegó pero por gracia divina o simplemente por la suerte de los defensores llovió, provocando que le campo de batalla se embarra de tal manera que los jenízaros fueron rechazados con un gran número de bajas.

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El sultán cansado después de haber perdido a unos 50.000 hombres en la batalla mas los muertos por las enfermedades en el campamento decidió mandar unas buenas condiciones de rendición a los defensores. Estas fueron recibidas con escepticismo puesto que después de la gran cantidad de bajas sufridas no pensaban que les iban a dejar salir vivos del asedio. Tras debatirlo en consejo y escuchar las desesperadas palabras de los ciudadanos se decidió aceptar el 22 de diciembre, dándoles un plazo de 10 días para abandonar la ciudad. El 1 de enero salieron como si de un desfile se tratara poniendo rumbo a creta. Otra vez la Orden se quedaba “huérfana”

Pocos años después en 1530 el emperador Carlos V cedió con el beneplácito del Papa Clemente VII las islas de Malta, Gozo y Comino así como Trípoli con la intención de proteger el mediterráneo del fuerte avance otomano.

Desde este momento la orden sufrió bajas notables puesto que Enrique VIII había disuelto la rama inglesa así como la reforma protestante dejo de nutrir de efectivos a la Orden como años atrás.

En 1565 los Caballeros, a las órdenes del Gran Maestre Frey Jean de la Valette (que dio el nombre a la capital de Malta, Valetta), defendieron la isla durante el Gran Asedio Turco, que duró más de tres meses.

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Fuentes.
La wikipedia
Los monjes de la guerra- Historia de las ordenes militares. Desmond Seward


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