Pero detengámonos un momento para analizar detenidamente este día tan clave para el desarrollo de la Guerra de Secesión, día tan importante como cualquiera de los sucesos considerados decisivos en este conflicto.
Como se menciona unos párrafos anteriores, el General Robert Edward Lee que hasta ese momento había sido el asesor militar del Presidente Jefferson Davis asumía el mando del Ejército del Norte de Virginia. ¿Pero quién era este general? Robert E. Lee era un virginiano de 55 años pero que reunía en su persona el ideal del perfecto caballero de la época. Seguía manteniendo un físico atlético y una innegable presencia de elegancia, su pelo aún era negro sólo adornado por algunas canas, aunque la imagen que tenemos de él siempre es con el pelo blanco pero esto fue una consecuencia de la guerra. Aunque sin duda lo más llamativo de Lee era su excepcional bagaje en la vida pues era hijo de uno de los héroes de la Guerra de Independencia, Henry “Ligth Horse Harry” Lee, pero además estaba casado con Mary Custis, quien era “bisnieta” de George Washington, y ambos eran virginianos del más rancio abolengo; por ese motivo se les consideraba en su tiempo lo más parecido a la “nobleza” norteamericana.
Pero Robert Lee no era un hombre “de profesión heredero”, ni mucho menos. En el verano de 1825 ingresó en West Point licenciándose el segundo de su promoción y en junio de 1829 recibía sus galones de Segundo Teniente destinado al Cuerpo de Ingenieros participando en la construcción de diferentes fortalezas y obras civiles. En 1846 fue enviado a la Guerra con México siendo uno de los asistentes del General Winfield Scott destacándose en numerosas ocasiones pero especialmente en la Batalla de Cerro Gordo, para cuando terminó la guerra tenía el grado temporal de Coronel, aunque una vez terminada regresó al grado de Capitán de Ingenieros. En 1852 sería nombrado Superintendente de West Point en donde de nuevo dejó un gran recuerdo por las mejoras que hizo tanto en las instalaciones como el recuerdo que dejó en los cadetes de su época. Y aunque destinado en la Academia podía disfrutar más de la familia en el interior de Robert Lee estaba latente el anhelo de más acción. En 1855 recibía por fin un destino de una unidad de combate y esta fue el 2º Regimiento de Caballería destinado en la frontera de Texas, allí fue destinado como segundo al mando del Coronel Albert Sidney Johnston, (el cual murió durante la Batalla de Shiloh que vimos unos capítulos atrás), dedicándose a la protección de los colonos ante los ataques de apaches y comanches.
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Y en Texas le cogió la Secesión cuando en Febrero de 1861 el General David E. Twiggs se rindió ante la milicia secesionista texana. Robert Lee regresó a Washington y en Marzo de 1861 Abraham Lincoln le nombraba Coronel al mando del 1º de Caballería, pero los acontecimientos se producían a una velocidad vertiginosa y con el aumento de las adhesiones a la Confederación, sólo tres semanas después le ofrecían un ascenso a Mayor General en el ejército que se estaba reclutando para luchar contra los rebeldes. Pero Virginia se decantó por la secesión y uno de sus más destacados hijos decidió que su puesto estaba al lado de su Estado recibiendo el mando de la milicia estatal hasta su ingreso en el Ejército Confederado en donde tras algunas actuaciones muy poco prometedoras fue nombrado asesor militar del Presidente Davis.
Es entonces tras caer herido Joseph Johnston, uno de los “héroes” de la 1ª Batalla de Bull Run, en Seven Pines y la incapacidad manifiesta de su segundo al mando Gustavus W. Smith, Robert E. Lee recibía el mando del ejército en Virginia. Su llegada al puesto no tuvo ningún recibimiento cálido, en sus primeras actuaciones de la guerra había sido derrotado en el Oeste de Virginia en la Batalla de Cheat Mountain y en Abril de 1862 estando destinado al mando del Departamento de Carolina del Sur, Georgia y Florida había perdido Fort Pulaski, considerado casi inexpugnable, y nadie había sabido ver que era la pérdida por salvar Savannah. Después cuando ya estuvo destinado en Richmond su principal contribución a los ojos del público fue la ingente obra defensiva a la que destinaba las tropas destacadas en la capital, por lo que recibió el apodo de “Rey de Azadas” pero que cosas tiene la vida, esas trincheras tan ridiculizadas por la prensa eran las que ahora mismo ocupaban los confederados ante el asedio de los unionistas.
Para este primer día de su mando al frente del Ejército del Norte de Virginia y con un ambiente en la capital confederada caótico, familias enteras estaban abandonando la ciudad convencidos de que los unionistas entrarían de un momento a otro, incluso el Gobierno Confederado tuvo que ser persuadido para que no huyese, y la opinión de la prensa era que Lee no haría otra cosa que atrincherarse y esperar las acometidas federales la situación no pintaba nada bien para el General Lee.
La respuesta inmediata de nuestro general fue aparentar que disponía de todo el tiempo del mundo y en vez de planear ninguna acción comenzó a reunir todas las fuerzas disponibles y animar la moral de las tropas con pequeños gestos. Se ha dicho muchas veces que fue Lee quien renombró al ejército el nombre de Ejército del Norte de Virginia como un detalle para animar a los soldados, pero eso no es cierto. El cambio de nombre se realizó el 14 de Marzo de 1862, antes era el Ejército del Potomac, cuando el Ejército de la Península fue integrado en un mando único bajo el ahora herido Johnston. Así que Lee recibió un ejército unificado, pero que había demostrado que no estaba organizado y ni mucho menos capacitado para desarrollar planes de batalla muy complicados.
Mientras Robert Lee aparentaba en Richmond que todo estaba tranquilo de puertas para adentro el trabajo era frenético. Si repasamos un poco los datos mencionados anteriormente recordaremos que Lee había estado destinado en el Departamento de Carolina del Sur, Georgia y Florida sólo unos meses atrás, pues este tiempo de pausa aportó a los confederados unos muy necesarios regimientos georgianos que estaban llegando a Richmond y que habían comenzado su instrucción bajo el mando de Lee. También tenemos que acordarnos de otra “actuación de Lee” y esta no puede ser otra que su plan de enviar a Stonewall Jackson al valle Shenandoah para dispersar las fuerzas unionistas, pues bien, Jackson levantó su campamento el 18 de Junio y comenzó a embarcar sus tropas en trenes que los llevarían de regreso a Richmond; no podemos dejar de mencionar que el relevo de Jackson en el Shenandoah lo realizó el Brigadier Alexander R. Lawton y sus seis regimientos de Georgia.
Ahora teniendo en marcha los movimientos de tropas preliminares tocaba planificar la actuación de esta concentración de todas las tropas confederadas disponibles en la zona, y esta vez no se podía fallar pues el margen de maniobra era de sólo 7 millas, la distancia que separaba al Ejército del Potomac de las calles de Richmond. Había llegado el momento de otro de los protagonistas de esta guerra y este no era otro que el Brigadier General James Ewell Brown “JEB” Stuart.
El Brigadier General Jeb Stuart era un virginiano de 29 años graduado en West Point en 1854, en donde destacó en tácticas de caballería aunque también disfrutaba de las matemáticas. Era flojo en dibujo pero se puede apreciar en su expediente que el último año bajaron sus notas y se comenta que fue a propósito para romper con la tradición familiar de ser destinado al Cuerpo de Ingenieros que él consideraba muy aburrido. Así que su primer destino fue en Texas pero a los pocos meses es destinado al recién creado 1º de Caballería en Kansas, en donde tuvo ocasión de demostrar ampliamente sus capacidades de liderazgo en la “Sangrienta Kansas” así como contra los cheyennes.
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El 22 de Abril de 1861 es ascendido a Capitán del USArmy, pero el 3 de Mayo renuncia por carta y se dirige a su Estado natal para presentarse al servicio de la Milicia de Virginia. Su primer destino sería como Tte. Coronel de infantería en el Shenandoah, pero Thomas Jackson ignora su nombramiento y le encarga dirigir a la caballería siendo el creador del 1º de Caballería de Virginia. Tras la batalla de Bull Run se ve la necesidad de agrupar la caballería en una brigada y Stuart es ascendido a Brigadier General asumiendo el mando de toda la caballería del entonces Ejército del Potomac que después sería el Ejército del Norte de Virginia el cual estaba bajo el mando de Joseph E. Johnston que dirigió el siguiente mensaje al Presidente Davis:
(Stuart) is a rare man, wonderfully endowed by nature with the qualities necessary for an officer of light cavalry. ... Calm, firm, acute, active, and enterprising, I know no one more competent than he to estimate the occurrences before him at their true value. If you add to this army a real brigade of cavalry, you can find no better brigadier-general to command it.
Stuart es un hombre raro, maravillosamente dotado por la naturaleza con las cualidades necesarias para un oficial de caballería ligera. … Tranquilo, firme, agudo, activo y emprendedor, sé que nadie es más competente que él para comprender los acontecimientos antes que él en su verdadero valor. Si se añade a este ejército una verdadera brigada de caballería, usted no podrá encontrar un mejor Brigadier General para su mando.
General Joseph E. Johnston, letter to Confederate President Jefferson Davis, 10 August 1861
Así que Jeb Stuart participó desde el principio en la actual Campaña de la Península pero el terreno no era el apropiado para las acciones de la caballería por lo que prácticamente no tomo parte activa en la misma y fue empleado como oficial de infantería, pero esta situación iba a cambiar cuando el 10 de Junio se le pidió que se presentase ante su nuevo Comandante, Robert E. Lee, en su cuartel general situado en Dabb House.
Esta pausa que se había instaurado en el frente otorgó el tiempo que necesitaba Lee para preparar un plan de operaciones que contemplase todas las opciones posibles y una de esas opciones era atacar el flanco derecho unionista al norte del Chickahominy. Este era un terreno crucial pues en teoría el Norte del Richmond estaba cubierto por unas tropas que no existían, las unidades que debían proteger esa zona se encontraban en realidad en el Valle Shenandoah por lo que si el I Cuerpo de McDowell en vez de acudir a la “trampa” de Jackson en el valle se decidía a avanzar contra Richmond no había nada que le parase. Así que como mencionamos antes se cursó la orden para que Jackson se pusiera en marcha hacia Richmond. Mientras las tropas disponibles eran llamadas llegaba el momento de planificar su empleo más efectivo y para eso hay que saber primero ¿dónde se encontraba ese flanco derecho unionista?, ¿cuántas fuerzas había entre el río Chickahominy y el Totopotomoy? Y ahí donde Stuart tendría su oportunidad para demostrar sus cualidades.
Stuart había escrito a Lee cuando este asumió el mando del ejército planteándole realizar un reconocimiento de la zona para después realizar un asalto en masa apoyado por una concentración artillera antes de que los unionistas pudiesen reforzar sus posiciones. Lee prestó atención a la sugerencia pero teniendo un conocimiento más realista de las fuerzas disponibles y la capacidad artillera de la Unión preparó una misión más ajustada a la situación. La reunión fue muy fructífera entre ambos y con ella daría comienzo a una estrecha relación que produciría unos resultados muy satisfactorios para las armas confederadas.
A la mañana siguiente 11 de Junio de 1862 comenzaría una de las acciones de guerra más destacadas de todo el conflicto. Jeb Stuart recibía esa mañana las últimas instrucciones de Lee:
"You will return as soon as the object of your expedition is accomplished, and you must bear constantly in mind, while endeavouring to execute the general purpose of your mission, not to hazard unnecessarily your command or to attempt what your judgment may not approve; but be content to accomplish all the good you can without feeling it necessary to obtain all that might be desired. I recommend that you take only such men as can stand the expedition and that you take every means in your power to save and cherish those you take. You must leave sufficient cavalry here for the service of this army, and remember that one of the chief objects of your expedition is to gain intelligence for the guidance of future operations. . . . Should you find upon investigation that the enemy is moving to his right, or is so strongly posted as to render your expedition inopportune-as its success, in my opinion, depends upon its secrecy-you will, after gaining all the information you can, resume your former position."
“Debe volver tan pronto como se logre el objetivo de su expedición, y debe tener siempre en mente, mientras procura ejecutar el propósito general de su misión, no arriesgar innecesariamente su mando o no intentar lo que a su juicio no se pueda aprobar; pero sea contenido para lograr todo lo bueno que pueda sin sentir realizar lo necesario para obtener todo lo que se desea. Le recomiendo que tome sólo a los hombres que puedan soportar la expedición y que tome todos los medios en su poder para salvar y apreciarlas en su medida. Debe dejar suficiente caballería aquí para el servicio de este ejército y recordar que uno de los principales objetivos de su expedición es obtener información para la dirección de operaciones futuras.... Se encuentra tras una investigación de si el enemigo se está moviendo a su derecha, o si es tan fuerte en cuanto a presentar su expedición como inoportuna – si esto sucede, en mi opinión, depende de que lo haga en secreto, después de obtener toda la información que usted puede reunir en su posición anterior.”
Lo más destacado de las órdenes y este mensaje final era mantener la discreción ante la importancia de la misión. Rápidamente Stuart había escogido a sus hombres de confianza y mayor valía; estos eran el Coronel Fitz Lee del 1º de Caballería de Virginia que se completaría con 4 compañías del 4º de Virginia, también iría el Coronel William Henry Fitzhugh “Rooney” Lee con su 9º de Virginia reforzado con 2 escuadrones del 4º y por último el Tte. Coronel Will Martin de la Jeff Davis Legion que escogería 250 hombres de su unidad y la South Carolina Boykin Rangers. Completaría la expedición dos piezas de artillería, un “12 libras” y un “rifle-gun” al mando del Teniente Jim Breathed.
Debemos destacar las peculiaridades de esta fuerza seleccionada de 1.200 hombres que partieron en un completo silencio esa mañana del 11 de Junio sin saber salvo su comandante cuál era su destino.
Como podemos imaginarnos por los apellidos de Fitz Lee y “Rooney” Lee eran familia de Robert Lee, sobrino e hijo respectivamente; pero destacaba sobremanera el personal del Estado Mayor de Stuart en donde se encontraban personajes tan curiosos como el prusiano Heros von Borcke que se había alistado voluntario como ayudante de campo y se había destacado en la batalla de Seven Pines; o John S. Mosby de quien avanzada la guerra hablaremos más detalladamente y era un abogado que destacaba por su total falta de uniformidad, su voz cansina pero sobre todo por su audacia. Otro integrante destacado era el explorador Capitán William Downes Farley, surcarolino amante de Shakespeare y que alistado como soldado había ascendido por méritos propios como intentar capturar al comandante del 1º de Pennsylvania en Noviembre de 1861 y que le hizo pasar una temporada en prisión hasta que fue intercambiado; cuando Stuart y Farley se conocieron se hicieron inseparables siendo en adelante su sombra en las misiones más audaces. El último integrante de esta tropa sería un explorador llamado Redmond Burke quien habiendo nacido en un puesto de diligencias y sabía desde su infancia todo cuanto un buen explorador debe conocer de la naturaleza.
El 11 de Junio este heterogéneo grupo seguido de los 1.200 jinetes y dos cañones se dirigieron hasta Kilby’s Station en donde acamparon unas horas y hacia las 2 de la mañana del día 12 Stuart ordenó reanudar la marcha hacia Louisa Court House en dirección norte, por lo que pronto comenzó a correr el rumor de que se dirigían al Valle Shenandoah para unirse a Jackson en su campaña. Ese día la marcha fue de 22 millas hasta acampar en Winston’s Farm, Taylorsville, junto al río South Anna. Aprovechando la cercanía Stuart acompañó a Rooney Lee para que visitase a su familia y que pasó seguramente celebrando su reciente 25 cumpleaños, Stuart pasó la noche durmiendo en una silla. Al día siguiente se reanudó la marcha en la misma dirección Norte pero cuando estaban ocultos ante cualquier mirada indiscreta la columna giró hacia el Este tomando los senderos menos frecuentados, este giro hizo que todos supieran que no iban al encuentro d Stonewall Jackson en el Shenandoah. En un alto de la ruta Stuart llamó a sus oficiales y les puso al corriente de la misión que acababa de iniciarse dejando bien claro que el objetivo era recopilar la mayor información posible con la mayor discreción.
Era el viernes 13 de Junio de 1862 cuando la columna llegó a las inmediaciones de Hanover Court House y tuvieron constancia de la presencia de piquetes unionistas por lo que era indispensable capturarlos para evitar que dieran aviso de su presencia. Fitz Lee y su 1º de Virginia se dirigió hacia el Sur del pueblo y transcurrido un tiempo el resto de la columna irrumpió en el pueblo. Pero los federales no aparecían y Fitz Lee tampoco, ¿qué había pasado? Pues que Fitz Lee se había equivocado de ruta y había quedado “atrapado” en un pantano y para cuando Stuart apareció por el horizonte los unionistas habían salido huyendo por el camino que tenía que haber cerrado Fitz Lee. Retomando la marcha de inmediato esta vez la cabeza de la columna sería el 9º de Virginia de Rooney Lee qué destacaría en avanzada un destacamento dirigido por el Teniente W.T Robins. La ruta a seguir era en dirección a Old Church, la misma por la que habían huido los federales y tras siete millas se encontraron con los unionistas en un lugar llamado Haw’s Shop. Estos respondieron con algunos disparos pero rápidamente Stuart llegó al lugar y ordenando cargar barrió la posición unionista, capturando a casi todos los hombres. Estos primeros prisioneros resultaron ser del 5º US Cavalry, regimiento creado a partir del 2º y en el cual Fitz Lee había estado destinado hasta el inicio de la guerra.
Pero no había tiempo para recordar viejos tiempos y la marcha se reanudó hacia Totopotomoy Creek el cual sólo se podía cruzar por un puente y que era de suponer que estaría guarnecido. A pesar de que los prisioneros habían dado información de que no había tropas en la zona, Stuart actuó con cautela y adelantó una escuadrilla para que inspeccionase el puente. ¡No había un alma!
Stuart hizo detenerse a la columna y tomarse un tiempo para analizar la situación, recordemos que era muy apreciada su audacia pero también había destacado por su rápida comprensión de las situaciones, y esta cualidad es la que demostraría en esta ocasión. Eran las 3 de la tarde y los unionistas no aparecían por ningún sitio a pesar de la importancia del puente, esto a Stuart no le cuadraba pues sabía que era su suegro el Brigadier General Philip St. George Cooke quien dirigía la caballería unionista y este era un militar de la “vieja escuela” que nunca hubiese dejado desguarnecido un puente que además era paso obligado de la ruta de suministros federales desde los embarcaderos Pipping Tree Ferry y New Castle Ferry hasta el frente yankee.
Al cabo de unos minutos los exploradores informaron que los unionistas estaban en marcha hacia su posición y puesto que no había otro camino posible Stuart ordenó prepararse a sus hombres y acto seguido ordenó cargar contra el enemigo. El choque entre las columnas fue muy duro pero con una segunda carga se decantó a favor de los confederados que deshicieron la columna unionista. Fitz Lee con su 1º de Virginia localizó el campamento de su antiguo regimiento y se dispuso a destruir cuanto en él había menos una ambulancia y un barril de whiskey que fue requisado.
Con esta acción se podía dar por cumplida la primera parte de las órdenes recibidas que era “localizar el extremo derecho unionista y confirmar si había tropas en la zona”, Stuart se encontraba a 14 millas de Hanover Court House y allí no había ninguna fuerza desplegada en la retaguardia unionista. Ahora quedaba cumplir la segunda parte de las órdenes que era “regresar para informar con las menores pérdidas posibles”, lo cual le hacía plantearse a Jeb Stuart si debía tomar el mismo camino, el cual era de suponer que pronto quedaría cerrado si los federales destruían el puente del río Totopotomoy, al tiempo que ocuparían Hanover Court House y los vados del río South Anna, que eran de paso obligado. Pero hacia el Sureste se presentaba una ocasión única, pues a sólo 9 millas se encontraba Tunstall’s Station que pertenecía al York River Railroad, línea que era la principal ruta de suministros de todo el Ejército del Potomac de McClellan.
Claro que también había un aliciente, si la cabalgada resultaba y esta llegaba a oídos de la Prensa, Jeb Stuart entraría con honores de héroe en el “salón de la fama” confederado; y ya hemos apuntado que la Prensa ejercía una tremenda influencia en esos años pues era un “poder” novedoso que aún los gobiernos no eran capaces de controlar. Y Stuart es que estaba predestinado a ser un héroe, pues no podemos dejar de comentar su impecable aspecto, con su frondosa barba e impecablemente vestido con una capa de forro gris, fajín amarillo, sombrero con un ala recogida y adornado con 8 plumas de avestruz, una flor roja en su solapa y habitualmente perfumado; pocos podían rivalizar con él en elegancia quizás George Custer por parte unionista; y un detalle que lo dice todo, era el único capaz de bromear e incluso hacer sonreír a “Stonewall” Jackson.
Pero centrándonos en el aspecto militar lo cierto es que teniendo el camino libre, conseguir controlar ese punto tan importante en el dispositivo de todo ejército aunque sólo fuese por unas horas en las que se destruiría material, que siempre es necesario para mantener una fuerza en campaña, obligaría a McClellan a tomar medidas y aliviar su presión sobre Richmond. Además en caso de regresar por el mismo camino daba igual hacerlo ahora que 9 millas más adelante. También se podía pensar en dar un rodeo completo de todo el Ejército del Potomac, a sólo 11 millas más al Sur estaba el puente Forge Bridge sobre el Chickahominy que con una rápida puesta a punto sería practicable para el paso de la columna y si era necesario incluso Robert Lee podría realizar un ataque de distracción que permitiese cruzar las líneas gracias a la proximidad del puente al frente de batalla. Y un detalle siempre importante en una acción militar, la sorpresa, toda acción que el enemigo no espere parte con una gran probabilidad de éxito y si esta sorpresa se le daba a un siempre extremadamente precavido McClellan había muchísimas posibilidades de éxito.
La decisión estaba tomada, se dieron las órdenes y Stuart tomó dirección a Tunstall’s Station siguiendo el curso del río Pamunkey. Y rápidamente se dieron cuenta de que contaban con un excelente “aliado”, la población local, que muchos eran familiares de los soldados de Stuart y les informaban puntualmente de la presencia o paso de los unionistas por la zona. Así que en poco tiempo estaban en Wynne’s Shop a escasas dos millas de Garlick’s Landing, en donde los unionistas descargaban las provisiones de los ferrys y tras un reconocimiento que reveló la escasa guarnición en el lugar dos escuadrones fueron destacados con la orden de destruir cuanto fuese posible y requisar todos los caballos que cayeran en sus manos. (Si vamos sumando las millas recorridas veremos que este es un detalle muy importante).
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El resto de la fuerza se dirigiría sin dilación hacia el objetivo principal, pero al llegar a Tunstall’s Station se encontraron con carros volcados y todo tipo de material que parecía abandonado. ¿Quizás habían recibido noticias de la proximidad de los confederados? Así que se hizo avanzar a la artillería por un camino que era todo fango, ¿la solución?, se le ocurrió al Teniente William McGregor que colocando un barril del whiskey que habían requisado en Old Church sobre cada cañón logró que los hombres no dudaran un segundo en meterse en el fango hasta las rodillas y llevaron los cañones a su posición. Pero en ese momento llegó el explorador Capitán Frayser que informaba de que la única guarnición de la estación eran dos compañías de caballería. La decisión fue automática y al instante los hombres de Stuart se lanzaban de nuevo a la carga arrollando a quien se les opuso y capturando muchos prisioneros. El siguiente paso fue que en segundos había comenzado una vorágine de fuego y destrucción que se comenzó a realizar a conciencia incluyendo la vía férrea y el telégrafo, McClellan y todo su Ejército del Potomac quedarían aislados de su base de aprovisionamiento. Cuando de repente se oyó a lo lejos que un tren estaba a punto de hacer su entrada en la estación. Los confederados rápidamente comenzaron a arrojar a la vía cuanto había a su alcance mientras se desplegaban a ambos lados de la misma. La tensión se notaba ¿sería un tren rutinario de suministros o un transporte de tropas?, y justo cuando el tren estaba a punto de hacer su entrada y había comenzado a frenar un soldado no pudo contener su impulso y realizó un disparo. El maquinista rápidamente abrió la válvula de vapor y comenzó su huida arroyando cuanto encontró a su paso. Con la prisa por comenzar la destrucción del depósito nadie se había acordado de llevar los cañones a la estación y el tren logró escapar.
De nuevo Jeb Stuart debía tomar la decisión de que ruta seguir a continuación. El objetivo estaba más que cumplido así que debía decidirse entre cruzar el Chickahominy para regresar rápidamente a las líneas confederadas o a sólo 4 millas se encontraba White House, la base logística principal del ejército yankee y Cuartel General de McClellan, si la incursión tenía éxito se podría incluso pensar que sólo 1.200 hombres habrían hecho retroceder a 100.000. Pero la presa era “mucho bocado para tan poco perro”, las noticias habían empezado a correr especialmente por el tren que había escapado, también había que esperar a que regresaran los hombres que habían atacado Garlick’s Landing que no lo harían hasta la noche tras dar buena cuenta de dos goletas y un innumerable número de carros, y llegando a la estación con 25 prisioneros más y una buena recua de mulas de los carros. Pero al igual que Stuart estaba seguro de su éxito por la columna de humo que divisaba, esta también era visible para los federales en muchas millas a la redonda y estos no se quedarían de brazos cruzados. Tras dedicar el día a una destrucción de lo más concienzuda y en cuanto toda la columna estuvo de nuevo reunida se inició la marcha aunque el sol estaba a punto de desaparecer.
La columna tomó dirección hacia el Chickahominy y hacia las 8 y media de la tarde llegaron a St. Peter’s Church en los alrededores de Tallersville, allí había instalado un hospital federal con 150 enfermos, pero ninguno fue molestado. La marcha continuaba aunque ya la noche era cerrada pues Forge Bridge estaba ya a sólo 7 millas, pero los caballos comenzaron a dar claras muestras de agotamiento y es aquí donde un buen oficial de caballería como Stuart demostraría su previsión, pues como recordaremos había ordenado expresamente a los dos escuadrones que atacaron Garlick’s Landing que apresaran cuantos caballos o mulas encontrasen, así que con estas monturas de repuesto los confederados y sus 165 prisioneros tomaron sus nuevas monturas con el objetivo de llegar al puente antes del amanecer.
Pero el Teniente Jonas Christian, que era de Sycamore Springs, había comentado a Stuart de la existencia de un vado a través de los pantanos de la zona y que les ahorraría tener que ir hasta el puente que además habría que reconstruir. Stuart apreciando que el cansancio se estaba haciendo notorio tanto en hombres como entre las monturas decidió seguir el consejo del Teniente. Pero cuando vio por fin el supuesto paso este no presentaba el aspecto que él recordaba, la corriente en el río era de una fuerza considerable y con una anchura digna de consideración. El Coronel “Rooney” Lee se dispuso a cruzarlo a nado pero tuvo que regresar así que la sensación que tuvieron era que estaban atrapados.
Poco a poco toda la columna fue llegando al lugar y era claramente visible que necesitaban tomar un descanso. Stuart mientras tanto se dirigió río abajo para inspeccionar la zona y localizar un posible punto que permitiese cruzar, éste punto fue localizado por George Beale del 9º de Virginia y al poco rato un grupo de jinetes seleccionados siguieron sus pasos, entre estos hombres iba Turner Doswell quien portaba un mensaje para Robert Lee en el que Stuart solicitaba que se realizase una distracción que le despejase el camino de regreso.
Aunque un grupo lo había logrado no es lo mismo hacer cruzar a una columna de 1.200 hombres así que se decidieron por comenzar a talar árboles para construir unas balsas con los troncos y los correajes de las monturas. Pero esta idea no estaba resultando y el paso inexorable del tiempo aumentaba las probabilidades de que quedasen atrapados por los unionistas que seguramente estarían tras su pista. Era el momento de decidirse por una acción decidida así que Stuart ordenó a los 35 hombres que había al otro lado que acompañasen la marcha de la columna hacia Forge Bridge. Y cuando llegaron comprobaron que la información que tenían era cierta, el puente estaba destruido pero las pilastras aún estaban en pie hasta una isla en medio de la corriente.
Así que empleando unos las maderas de un almacén cercano rápidamente se realizó un paso hasta la isla para los hombres mientras los caballos fueron nadando, pero esta pasarela no permitía cruzar los cañones y eso Stuart no estaba dispuesto a permitirlo, así que demolieron el almacén y reconstruyeron el puente para cruzar los cañones. Cuando los confederados estaban ya cruzando desde la isla hasta la orilla sur del Chickahominy se le aplicó fuego al puente provisional; al cabo de un rato caballería unionista hacía su aparición en la orilla Norte, tres horas habían estado los confederados para cruzar el río y se habían salvado por 10 minutos.
El éxito estaba asegurado, Richmond estaba a sólo 35 millas y tenían 20 millas de ventaja sobre las líneas federales. Era el 15 de Junio y tras 48 horas de cabalgada ininterrumpida Stuart se presentaba ante Robert E. Lee en su cuartel en Winston Farm, la columna llegaría a Richmond al día siguiente ante los vítores de sus habitantes.
Al Norte del Chickahominy los yankees seguían persiguiendo a Stuart y los siete regimientos que supuestamente le acompañaban según la información que había llegado a McClellan. Y lo que era más irónico, rápidamente se supo que el Brigadier Philiph St. Geoge Cooke que estaba al mando de la caballería había sido burlado claramente por su yerno rebelde al que aún suponía en la zona de Old Church. Pero esta acción había cumplido con creces los objetivos marcados, detallando claramente la disposición de las líneas unionistas para los planes que se estaban realizando. Además Stuart disfrutó de esta oportunidad capturando y quemando 14 carros y dos goletas de carga, al igual que apoderarse de casi 300 caballos y mulas junto con 175 prisioneros. Esta cabalgada sólo había costado una baja confederada. Y algo que sería de vital importancia en fechas venideras, Robert Lee había comprobado que podía contar con Jeb Stuart y su caballería.
A su vez los confederados cogieron gusto por la infiltración y el ataque por sorpresa en toda Virginia. De las escaramuzas más destacables está la del 14 de junio en Turnstall Station, al norte del Estado, donde un tren fue tiroteado y causaron 12 bajas entre los unionistas. Y entre las líneas de McClellan el día 13 el 5º US Cavalry fue emboscado en Old Church y el 18 una compañía del 16º de Massachusetts fue barrida en la Williamsburg Road.
Con la información recopilada en esta cabalgada de Stuart alrededor de McClellan y su Ejército del Potomac, Lee podía comenzar a definir un plan al poder situar con detalle la distribución de fuerzas unionistas. Y es que cualquier plan de ataque hubiese resultado arriesgado e incluso suicida si no se basaba en un sereno análisis del timorato estilo de guerrear por parte de McClellan. Este tenía dos errores básicos en su despliegue:
• Había tomado como única base de aprovisionamiento White House Landing, la cual se encontraba lejana y con el río Chickahominy entre ella y el ejército.
• El lento avance había creado una situación estanca con cuatro Cuerpos al sur del río Chickahominy y sólo el V Cuerpo protegiendo su base de aprovisionamiento.
El tiempo seguía pasando y aunque esta pausa les había venido de maravilla a los confederados, no quiere decir que McClellan se hubiese quedado cruzado de manos. Este se había decidido por amenazar directamente desde el Este y había hecho cruzar el río Chickahominy a cuatro de sus cinco Cuerpos, quedando sólo el V Cuerpo de Fitz John Porter en la orilla Norte. Además desplegando su potencial artillero estos Cuerpos estaban cubiertos por una imponente barrera artillera y su respectiva red de trincheras, dispositivo ante el cual un ataque confederado no tenía ninguna posibilidad de triunfar.
En cierto modo McClellan había resuelto las posibles dudas que pudiese tener Robert Lee, pues no le dejaba otra opción que preparar un ataque contra el aislado V Cuerpo de Porter que se encontraba posicionado en las inmediaciones de Mechanicsville junto al Beaver Dam Creek. El plan no resultaba nada fácil y más recordando la actuación realizada en Seven Pines, de nuevo se tenía que recurrir a un movimiento coordinado de diferentes unidades y estos movimientos debían ser precisos pues se debía superar mediante la maniobra la superioridad numérica unionista. Además se debía lograr una superioridad numérica puntual en la zona del ataque para lo que Lee había dispuesto que de sus 90.000 hombres disponibles se concentrarían 2/3 de su fuerza ante los 30.000 hombres que se calculaba que disponía el V Cuerpo, una superioridad local de 2 a 1; pero esto dejaba con sólo 25.000 hombres divididos en las Divisiones de los Mayor General Benjamin Huger y John B. Magruder posicionados en las trincheras, que se habían podido reforzar durante estas tres semanas de calma, ante los al menos 60.000 de McClellan y que contaban con una amplia capacidad artillera. La mejor baza para que Lee se decidiese por este plan era la excesiva prudencia que McClellan seguía demostrando.
Por supuesto que si McClellan no era el tipo “arrugado” que Lee juzgaba, podía aprovechar la ausencia del grueso del ejército confederado para avanzar y si nadie que se lo impidiese tomar Richmond y establecerse en ella. Lo que provocaría un jaque mate a la Confederación. O podía ordenar a todo su ejército cruzar el Chickahominy una vez iniciado el combate, lo que podía convertirse en una ratonera para Robert Lee y que le costase desde un mal rato hasta aniquilar a la mitad del ejército confederado.


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