En 1891 el Imperio Qing decide fortificar el pequeño pueblo de Qindgao, en el Norte de China, que ubicado en la península de Shangdon, dominaba la bahía de Kiautschou. A finales del siglo XIX el Imperio Alemán mantenía un “Escuadrón volante” en Asia formado por una fragata blindada y dos pequeños cruceros, que dependía de la buena voluntad de británicos, chinos o japoneses para poder fondear en Hong Kong, Shangai o Nagasaki, lo que motivó que el embajador alemán en China informase a su patria que “nuestros barcos no pueden errar eternamente como personas sin hogar”. La queja fue atendida y en la primavera de 1896 von Tirpitz recorrió la costa china en busca de un apostadero para el Escuadrón de Asia Oriental, llegando a la conclusión de que la bahía de Kiautschou resultaba el lugar más apropiado. No tardó el gobierno alemán en hacer una propuesta para comprar el territorio, conocedor de la debilidad del Imperio Chino tras su derrota el año anterior en la Guerra Sino-Japonesa, pero su oferta fue rechazada. Con von Tirpitz encargado de formar una nueva y poderosa Armada por encargo del Káiser el interés por China quedó en segundo plano, pero una “afortunada” coincidencia se dio el 1 de Noviembre de 1897, cuando dos misioneros alemanes fueron asesinados en la provincia donde la Kaiserliche Marine había puesto sus ojos. Para el Káiser Guillermo II era una oportunidad que no se podía dejar pasar, el Escuadrón de Asia Oriental fue enviado a Tsingtao, los infantes de marina desembarcaron y tomaron la plaza, y ante el hecho consumado el Imperio Chino se avino a firmar una concesión de 99 años, en los mismos términos que los británicos en Hong Kong.

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Mapa de la Península de Shangdon y la Bahía de Kiautschou.

Con un coste de 50 millones de marcos el Imperio Alemán creó una nueva ciudad, con casas de ladrillo y tejas rojas que recordaban a Baviera, amplias avenidas, un hipódromo, escuelas, hoteles, una famosa fábrica de cerveza (que hoy en día es la más bebida en China y conserva el antiguo nombre colonial) y, sobre todo, un puerto que serviría de base naval al Escuadrón de Asia Oriental. A principios de 1914 cuatro buques de guerra con el casco pintado en blanco permanecían en la rada de Tsingtao, con la misión de vigilar las dispersas posesiones del Imperio Alemán en el Océano Pacífico. En el Pacífico central se encontraban las islas Marianas, las Carolinas, las Marshall y Samoa, algunas anexadas directamente, otras compradas a la empobrecida España tras la derrota en la Guerra de Cuba. Hacia el Sur se encontraban otras colonias germanas; el archipiélago de Bismarck, las Islas Salomón, la Nueva Guinea alemana, Neu Pommern (Nueva Bretaña en los mapas británicos) y Neu Mecklenberg (antes Nueva Irlanda). La custodia de todos estos territorios, una colección de islas volcánicas o selváticas y atolones de Coral, era responsabilidad del Escuadrón de Asia Oriental, y se esperaba que ante una guerra contra Francia y Rusia fuese capaz de cumplir su cometido, mientras una guerra contra Gran Bretaña no fue contemplada.
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Vista de Tsingtao en 1914. 

Los dos buques que formaban la espina dorsal del Escuadrón eran los SMS Scharnhorst y SMS Gnesisenau, de la misma clase, los cruceros acorazados más modernos de la Kaiserliche Marine si exceptuamos el SMS Blucher, nacido obsoleto. Comisionados respectivamente en 1907 y 1908, desplazaban 11.600 toneladas, podían alcanzar una velocidad de 22’5 nudos, estaban armados con ocho piezas de 21 cm, cuatro ubicadas en sendas torres dobles en proa y popa, las otras cuatro en casamatas en los costados de la cubierta de batería, a razón de dos por banda, además de seis cañones de 15 cm también en casamatas, tres por banda, así como cuatro tubos lanzatorpedos, uno en la proa, otro en la popa y dos en las amuras, del tipo C/03 de 45 cm, con un alcance de 3.700 metros a 26 nudos. Como protección portaban un cintura acorazada de acero Krupp con un espesor de 150 mm en su parte central, que se reducía a 80 cm en los extremos de la ciudadela, quedando sin blindar proa y popa. La cubierta blindada tenía un espesor de 60 cm en las áreas críticas, que se reducía a 35 cm en el resto, el puente blindado estaba protegido por 200 mm de acero, las torres principales por 170 mm y las ubicadas en los laterales de 150 mm. En las pruebas artilleras tanto el Scharnhorst como el Gneisenau habían ganado en dos ocasiones la Copa Káiser, y había razones que explicaban su buen hacer; por una parte tripulaciones expertas que servían por un periodo más prolongado en el Escuadrón de Asia Oriental que en la metrópoli, por otra que el Comandante en Jefe de la Escuadra, Vicealmirante von Spee, era un reputado experto en artillería, quien se jactaba de que sus hombres podían realizar tres disparos por minuto con sus piezas de 21 cm.


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SMS Scharnhorst.

Tres cruceros ligeros completaban el Escuadrón, los SMS Emden, Leipzig y Nurnberg, buques relativamente modernos pues todos ellos habían sido comisionados después de 1906, con un desplazamiento de entre 3.500 y 4.000 toneladas, una velocidad que en ningún caso superaba los 25 nudos y un pobre armamento uniforme compuesto por diez piezas de 10.5 cm. Más interesado en los buques capitales, von Tirpitz no prestó la debida atención (también por falta de presupuesto) a los cruceros ligeros, que por lo general eran más pequeños, menos rápidos y estaban peor armados que sus rivales británicos, hecho que conllevó la pérdida de varios de ellos. En Junio de 1914 el SMS Emden se encontraba en Tsingtao, el SMS Nurnberg en la costa occidental de México, hacia donde zarpó el SMS Leipzig el 7 de ese mes para hacerle el relevo.

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SMS Emden en Tsingtao.

Maximilian von Spee era un Oficial atípico en la Kaiserliche Marine, tanto por su origen aristócrata como por su religión católica. Nacido en Copenhague, ingresó en la Armada a los dieciséis años, prestando servicios como alférez de Fragata en el cañonero SMS Mowe con destino en la colonia alemana de Camerún, donde contrajo una fiebre reumática que le acompañaría intermitentemente a lo largo de su vida. Durante su servicio en distintos acorazados y cruceros consiguió su reputación como especialista artillero, prosiguiendo su carrera hasta convertirse en Capitán del acorazado SMS Wittelsbach, en 1908 Jefe del Estado Mayor del Comandante de la Estación del Mar del Norte, en 1910 ascendido a Contraalmirante y Jefe adjunto de las fuerzas de reconocimiento de la Hochseeflotte, y finalmente recibió el mando del Escuadrón de Asia Oriental el 4 de Diciembre de 1912, siendo ascendido a Vicealmirante en Noviembre de 1913. Von Spee era un hombre alto y de anchas espaldas, ojos azules, cejas grises y tupidas, barba blanca recortada… Enérgico, resuelto, paciente y tranquilo, solo tenía dos vicios, su afición por el naturismo y por encima de todo, su adicción al puente de mando. Tuvo dos hijos y una hija, los dos primeros Oficiales navales que le acompañaron en su viaje a Asia, Otto como Teniente en el SMS Nurnberg y Heinrich a bordo del SMS Gneisenau.

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Maximilian von Spee.

Resultaban habituales las visitas de las distintas Escuadras presentes en el Mar de China a otras bases, y el 12 de Junio de 1914 fueron los británicos los invitados a Tsingtao, donde el buque insignia del Vicealmirante Jerram, Comandante de la Estación de China, atracó en el puerto alemán. Este buque no era otro que el HMS Minotaur, que junto a sus gemelos HMS Defense y HMS Shannon, fueron la respuesta británica a los Scharnhorst, y los últimos cruceros acorazados botados por la Royal Navy. Los germanos no dejaron de estudiar este posible rival, de 14.600 toneladas, 23 nudos de andar, armado con cuatro piezas de 234 mm en sendas torres dobles ubicadas a proa y popa, más otras diez de 190 mm en torres individuales, a razón de cinco por banda. Su cintura acorazada alcanzaba un espesor máximo de 152 mm, las torres principales estaban protegidas por hasta 203 mm, la cubierta blindada oscilaba entre los 38 y 51 mm, y el puente de mando acorazado por 254 mm. Al mismo tiempo, entre festejos, bailes, brindis por la “hermandad del mar” y concursos varios (en el partido de fútbol los marineros británicos vencieron por 5-2, mientras en el de tirar de la cuerda ganaron los alemanes), nadie dudaba en Tsingtao que ojos observadores no dejaron de inspeccionar las defensas de la Colonia. Incluso un Oficial británico, tras admirar la ciudad y el puerto, declaró a sus anfitriones: ¡Muy bonito lugar, ciertamente! Dos años más y será nuestro… Acertó en que no duraría mucho tiempo en manos germanas, pero erró en quién tomaría posesión de la misma.

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SMS Scharnhorst y HMS Minotaur en el puerto de Tsingtao, Junio de 1914.

Von Spee no era muy dado a fiestas protocolarias, y en su cabeza estaba el proyectado viaje que llevaría a su Escuadrón a recorrer las diversas posesiones germanas en el Pacífico, desde finales de Junio hasta el 20 de Septiembre, después del cual muchos Oficiales regresarían a casa a través de Rusia en el Transiberiano, y tras dos años de servicio en Asia, estarían en Alemania justo para Navidad. El 20 de Junio zarpaba el SMS Gneisenau, seguido tres días más tarde por el SMS Scharnhorst, siguiendo distintos rumbos hasta encontrarse en el atolón de Truk. El día 29, aún en contacto inalámbrico con Tsingtao, ambos buques tuvieron noticia del asesinato del Archiduque Franz Ferdinand en Sarajevo, y el límpido cielo que acompañaba la travesía pareció oscurecerse un poco…

El atolón de Truk era el sueño de cualquier naturalista como von Spee, que disfrutó estudiando los corales, la fauna y la vegetación, pero por encima de todo permanecía su dedicación por la Armada y sus responsabilidades como Comandante del Escuadrón, y cuando el 7 de Julio recibió un mensaje desde Alemania informando que “la situación política no es del todo satisfactoria” entendió que debía suspender temporalmente el crucero en curso y decidió trasladarse a Ponape (Islas Carolinas), 400 millas al Este de Truk, y allí esperar acontecimientos. Ambos buques zarparon el 15 de Julio y llegaron a su destino dos días más tarde, mientras von Spee enviaba instrucciones al SMS Emden en Tsingtao para que suspendiese un proyectado crucero por el Yangtze, y que estuviese preparado para zarpar, al igual que todos los buques de suministro y carboneros sitos en el puerto de la Colonia alemana. El 27 de Julio von Spee fue informado por el Estado Mayor del ultimátum del Imperio Austrohúngaro a Serbia seguido del siguiente mensaje: “Tensas relaciones entre la Dual Alliance y la Triple Entente, probablemente el crucero samoano deba ser cancelado. Se ha ordenado al SMS Nurnberg que se dirija a Tsingtao, el resto de disposiciones quedan a su cargo”. El Vicealmirante pensó que no era buena idea enviar al SMS Nurnberg a Tsingtao cuando soplaban vientos de guerra, pues podría quedar aislado allí si esta estallaba y en ella participaban británicos y japoneses, de modo que revocó la orden de Berlín y pidió al crucero ligero que se uniese a él en Ponape. Las mismas instrucciones se dieron a los buques suministradores presentes en Tsingtao, mientras el SMS Emden decidió zarpar en busca de alguna presa en caso de que estallase la guerra, y la suerte le sonrió el día 4 con la captura del vapor ruso Ryazan (3.500 t) convertido en crucero auxiliar. 

El día 1 de Agosto los acontecimientos se precipitan y von Spee recibe el mensaje “Amenaza de estado de guerra”, y en todos los buques de la Kaiserliche Marine, ya estuviesen en Wilhelmshaven o en mitad del Pacífico, el procedimiento fue el mismo; arrancar los paneles de madera, los tapices, desembarcar sofás, sillones, alfombras… en suma, cualquier objeto inflamable o no necesario para el cometido bélico. En el SMS Gneisenau esta necesidad resultó aún más dolorosa, pues antes de alcanzar Truk había realizado una escala en Nagasaki, donde muchos hombres compraron artículos como jarrones y seda, con la idea de llevarlos a Alemania como recuerdos o regalos de Navidad. “Todo el hermoso mundo por el que habíamos pasado brilló ante nuestros ojos cuando desembarcamos estos tesoros” escribiría un Oficial.

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SMS Gneisenau.

Los peores augurios se cumplieron el 2 de Agosto, cuando el Escuadrón del Asia Oriental es informado de que su país estaba en guerra con Francia y Rusia, pero el hecho que dictaminaría el destino de la Escuadra sería el anuncio dos días más tarde de que Gran Bretaña había entrado en el conflicto en el bando de los enemigos de Alemania. Escribió el Segundo Oficial al mando del SMS Gneisenau: “Contra Francia y Rusia hubiese sido para nosotros una guerra feliz para la que estábamos perfectamente preparados, pero la actuación de Gran Bretaña fue una perfidia, un acto de traición desatado contra nosotros”. Resulta entendible la frustración de este Oficial, pues el peso de la Royal Navy colocaba en una situación muy delicada a todos los buques alemanes allende los mares, pero si hubiese reflexionado quizá debería haberle pedido explicaciones al General Moltke, pues la invasión de Bélgica suponía en la práctica una invitación para que Gran Bretaña entrase en el conflicto.

Al amanecer del 6 de Agosto el SMS Nurnberg entraba en la laguna de Ponape, donde muchos hombres de los cruceros acorazados ayudaron al recién llegado a carbonear, mientras otros sacrificaban una piara de cerdos en tierra, cuya carne fue embarcada junto al relleno de agua potable. A las 17:00 horas los tres buques abandonaban Ponape y desandaban camino para dirigirse hacia la isla de Pagan (Islas Marianas), mil millas al Norte, y encontrarse con la pequeña flota encabezada por el SMS Emden, donde ambas formaciones llegaron el 11 de Agosto.

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SMS Nurnberg.

Mientras se procedía al trasvase de suministros y carbón, von Spee meditaba sobre sus próximos movimientos entre el abanico de posibilidades que se le ofrecía. La inmensidad del Pacífico prometía la posibilidad de golpear y desaparecer con escasas posibilidades de que una fuerza superior le interceptara, pero existían varias restricciones, la más importante de ellas la necesidad de una ingente cantidad de carbón para poder mantener activos sus buques. Los agentes alemanes en la zona ya estaban trabajando para comprar carbón, suministros y fletar buques de carga, pero la tupida red del Almirantazgo británico vigilaba cada puerto, cada tonelada de carbón y cada barco, lo que dificultaría pasar desapercibidos.

El Vicealmirante, al elegir su teatro de operaciones, debía tener en cuenta dónde podría causar más daño al enemigo pero también dónde podría sobrevivir por más tiempo. Se le presentaban dos alternativas tácticas, dividir su Escuadra y que cada buque actuase de forma individual contra el tráfico mercante enemigo o preservarla unida y mantener todo su poder combativo contra las Escuadras que pudiesen salirle al paso. La presencia de los cruceros acorazados desaconsejaba, casi impedía, tener en cuenta la primera opción, pues la clase Scharnhorst podía trasportar 2.000 toneladas de carbón, pero a una velocidad económica de diez nudos se consumían cien diarias, lo que solo permitiría una navegación durante veinte días, mientras a veinte nudos el consumo de combustible se elevaba a 500 toneladas diarias, que agotarían las reservas en solo cuatro días. Si el Estado Mayor del Almirantazgo hubiese pensado en Tsingtao como en una base desde donde poder atacar el tráfico marítimo enemigo, media docena de cruceros ligeros hubiesen resultado mucho más útiles que los cruceros acorazados, sobre todo si hubiesen estado armados con piezas de 15 cm y una velocidad máxima superior a los 27 nudos (lo que vendría a ser un clase Pillau, por desgracia para Alemania comisionados tras el inicio de la guerra), pues estos buques tenían menor necesidad de carbón y actuando en solitario podrían aprovisionarse de sus presas. Pero en tiempos de paz el prestigio primaba sobre cualquier consideración estratégica a medio o largo plazo, motivo por el cual siempre se mantuvo buques acorazados en la base de Tsingtao, que mostrarían orgullosos el pabellón alemán en los puertos que visitasen.
Una vez tomada la decisión de mantener unido el Escuadrón, von Spee debía reflexionar sobre dónde debían actuar sus buques. Las órdenes anteriores al estallido de la guerra daban manga ancha a los Comandantes de cualquier barco o Escuadra que se encontrasen fuera de Alemania en caso de conflicto, consciente el Estado Mayor de que resultaría muy complicado comunicarse con ellos, motivo por el cual fueron elegidos e instruidos para tener iniciativa propia. Las instrucciones generales eran causar el mayor daño al enemigo, en especial al tráfico mercante, sin renunciar a combatir contra una fuerza enemiga inferior o incluso equivalente si resultaba necesario, Unas semanas más tarde, cuando el Estado Mayor Naval en Berlín se encontraba tan a oscuras respecto al paradero del Escuadrón de Asia Oriental como el propio Almirantazgo británico, las apreciaciones del primero reafirmaban la independencia de los Comandantes en el mar; “Es imposible juzgar desde aquí e inútil emitir cualquier orden, ignoramos las disposiciones del Comandante en Jefe. Cualquier interferencia por nuestra parte puede resultar desastrosa, von Spee debe tener completa libertad de acción”. Juiciosa reflexión que bien podrían haberse hecho en el Almirantazgo británico respecto a la Escuadra de Cradock, ya llegaremos a este punto…

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Ruta del Escuadrón de Asia Oriental a través del Pacífico.

Gracias a las noticias traídas por el SMS Nurnberg tras su escala en Honolulu, von Spee supo que el Escuadrón de China bajo el mando del Vicealmirante Jerran se había concentrado en Hong-Kong, pero pese a que consideraba a su Escuadra superior a la británica, descartó actuar en el Mar de China debido a sus reticencias sobre la actitud de Japón, poseedor de una poderosa Armada. Otra opción era atacar el tráfico mercante de Oceanía actuando desde las Bismarck, pero allí se encontraba el crucero de batalla HMAS Australia, muy capaz por sí mismo de batir a sus dos cruceros acorazados con sus cañones de 305 mm y superior velocidad, por lo que resultaba un rival a evitar. Sugerente se presentaba la posibilidad de actuar en el Índico y el Golfo de Bengala, donde no solo cruzaban concurridas rutas comerciales, también la opción de atrapar a un convoy de tropas del ANZAC hacia Europa. Pero era imposible conocer los horarios y rutas de estos convoyes, ni la protección que llevarían, que se presuponía fuerte, y al igual que en el resto de escenarios, poder abastecer al Escuadrón con carbón se presentaba como una posibilidad complicada. Tras estudiar todas sus opciones, von Spee decidió que el Escuadrón se dirigiría hacia el Este, rumbo a las costas de América, donde podrían suministrarse de carbón en todos los países neutrales desde el Sur de Canadá al Cabo de Hornos, algunos de ellos como Chile con una floreciente comunidad alemana que estaría presta a ayudarles. Una vez cruzado todo el Pacífico cabía la posibilidad de bordear Suramérica y atacar el importante tráfico marítimo en torno al Mar de Plata, y quien sabe si una vez en el Atlántico poder encontrar el camino de regreso a Alemania…

El 13 de Agosto de 1914 fue el quincuagésimo tercer cumpleaños de Maximilian von Spee, esa mañana convocó en el SMS Scharnhorst a sus Capitanes, y de pie ante un gran mapa del Pacífico les explicó su decisión de dirigirse a las costas americanas. Tras ello preguntó a cada uno de ellos por su opinión, estando todos de acuerdo, aunque Karl von Muller, Capitán del SMS Emden, sugirió una enmienda al plan del Vicealmirante, aceptando que resultaría imposible para todo el Escuadrón abastecerse de carbón en los mares del Sur, pero que un crucero ligero podría hacerlo de sus presas, y dado que se su buque era más moderno y rápido que el SMS Nurnberg, se ofreció voluntario para llevar la guerra al tráfico en el Índico y el Golfo de Bengala. El plan fue aceptado por von Spee, y esa misma tarde el Escuadrón partió de Pagan hacia el atolón de Eniwetok en las Marshall. Al amanecer, desde el puente de señales del buque insignia alemán, se izan las banderas “Emden, destacarse. Buena suerte” y seguidamente las mismas instrucciones para el aprovisionador Markomannia. Inmediatamente el SMS Emden sale de la formación y vira hacia el Sur, respondiendo von Muller “Agradecemos a su Excelencia la confianza depositada en mí”, confianza que el Capitán de Fragata y su pequeño crucero se ganarían con creces…

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SMS Emden.

Los dos cruceros acorazados, el SMS Nurnberg, el crucero auxiliar SMS Prinz Eitel Friedrich y ocho suministradores se movieron lentamente con destino al atolón de Eniwetok, soltando el ancla en su amplia rada el 19 de Agosto, permaneciendo allí durante tres días, relativamente seguros pues las únicas señales inalámbricas interceptadas eran del Escuadrón australiano, muy lejos al Sudoeste. El uso indiscriminado de la telegrafía que hacían sus enemigos era el único contacto del Escuadrón de Asia Oriental con el mundo exterior, pues el 11 de Agosto el HMS Minotaur había derribado a cañonazos la antena de la estación inalámbrica alemana ubicada en Yap, en las Carolinas Occidentales. Para obtener alguna noticia sobre el trascurso de la guerra y mantener aunque fuese un tenue contacto con Berlín, von Spee destaco al SMS Nurnberg hacia Honolulu, donde avisaría por cable al Estado Mayor que su intención era dirigirse hacia las costas de Chile, con la idea de recalar en la isla de Juan Fernández el 15 de Octubre. Tras haber repuesto carbón y suministros, la Escuadra levo anclas de Eniwetok el 22 de Agosto con destino al atolón de Majuor, en el extremo Sureste de las Marshall, donde llegó el día 26, y dos días más tarde, se reunía con ellos el crucero auxiliar SMS Cormoran (ex –Ryazan, primera presa del SMS Emden) y cuatro mercantes que habían escapado de Tsingtao, con la noticia de que Japón había declarado la guerra a Alemania. Con la adición de estos barcos, ahora el Escuadrón disponía en total de 16.600 toneladas de carbón y 3.000 toneladas de agua potable en reserva.

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SMS Cormoran.

El 29 se zarpa en dirección a la deshabitada isla británica de Christmas, cruzando el meridiano 180 el 1 de Septiembre, lo que permitió a un Oficial del SMS Gneisenau celebrar su cumpleaños dos veces, y se alcanzó el destino el día 7, lugar donde se reunió de nuevo con el Escuadrón el SMS Nurnberg, tras haber visitado la isla Fanning, donde un trozo de desembarco destrozó las instalaciones británicas y cortó el cable de comunicación submarino. También traía noticias, el 30 de Agosto tropas neozelandesas escoltadas por el Escuadrón australiano habían desembarcado en Apia, la capital de la Samoa alemana. Deseoso de acción, von Spee reunió a sus Capitanes para explicarles que pensaba navegar hasta Apia, con el fin de atacar los mercantes que probablemente estarían desembarcando suministros a las tropas de ocupación, y quien sabe si con un poco de suerte encontrar al HMAS Australia anclado y torpedearle. Se deja atrás la isla de Christmas el 9 de Septiembre y se pone proa a Samoa, donde al amanecer del día 14 los buques alemanes se presentan en el puerto de Apia, solo para descubrir que el fondeadero estaba desierto, salvo por una goleta estadounidense y otro pequeño velero. No tenía sentido malgastar municiones y hombres en tratar de recuperar la isla, de modo que los alemanes parten de allí sin disparar un tiro, y cuando escuchan a la estación inalámbrica retrasmitiendo su posición, navegan en dirección noroeste hasta perder la isla de vista, para poner rumbo al Este a continuación. Este sencillo y habitual engaño tuvo importantes repercusiones mes y medio más tarde durante la batalla de Coronel, como veremos cuando se narren las disposiciones de la Royal Navy respecto a la amenaza que representaba el Escuadrón de Asia Oriental.

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SMS Scharnhorst.

Próximo destino, la también abandonada isla británica de Sovorov, pero al llegar el oleaje era tan fuerte que impidió que los barcos pudiesen abarloarse para tomar carbón, por lo que se continuó el viaje hasta la isla francesa de Bora Bora, que se sabía no disponía estación inalámbrica. Cuando los buques alemanes se mostraron en el puerto, sin enseña de ningún tipo, los franceses les tomaron por ingleses, y los germanos les siguieron el juego haciendo que solo los Oficiales y marineros que hablasen inglés desembarcaran. Se compró con oro carbón, cerdos, aves, frutas, verduras e incluso bueyes, que fueron sacrificados de inmediato y su carne trasladada a bordo. De forma sutil los alemanes preguntaron y obtuvieron información sobre las defensas de Papeete, la capital de Tahití, y cuando se disponían a zarpar los franceses desplegaron una gran bandera de su patria en señal de despedida. En respuesta, los germanos izaron educadamente la bandera naval alemana…

Con la información de las escasas fuerzas que defendían Papeete y la importante cantidad de magnífico carbón de Cardiff que allí se acumulaba, von Spee aproó hacia su puerto con la idea de desmantelar sus defensas y apoderarse del carbón; por fin los cañones de sus barcos harían oír su voz durante la guerra.

En Papeete las defensas solo contaban con antiguas baterías de costa dotadas con viejos cañones, 45 artilleros y 50 gendarmes, y en su puerto el único buque de guerra era la veterana cañonera Zélée, comisionada en 1.900, de 680 toneladas y armada con dos piezas de 100 mm, cuatro de 65 mm y otras tantas de 37 mm. Su Comandante era el Teniente Maxime Destremau, que preocupado por el avistamiento del Escuadrón alemán en Samoa había tomado todas las precauciones posibles ante un posible ataque, desembarcando todo el armamento de su buque, excepto el cañón de proa de 100 mm, para reforzar las baterías de costa, así como la mayor parte de su tripulación.

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Cañonera Zélée.

Al amanecer del 22 de Septiembre dos cruceros desconocidos se destacaron en el horizonte, disparando los franceses tres cañonazos de advertencia para que se identificasen, izando entonces los alemanes la bandera de combate, para acto seguido disparar contra el puerto, la ciudad y la cañoñera Zélée, que resulta alcanzada por un proyectil y tras ello es barrenada y hundida por el segundo al mando para evitar que pudiese caer en manos enemigas, siguiendo instrucciones de Destremau. También se hunde en la bocana del puerto al mercante alemán Walkure, previamente capturado por la Zélée en Bora Bora, con el fin de intentar que los cruceros acorazados no pudiesen penetrar en el mismo. Por último se prende fuego a todo el carbón sito en los almacenes, el mayor interés de von Spee por la ciudad, en vista de lo cual el Vicealmirante decide retirarse después de que sus barcos hubiesen disparado 80 proyectiles contra el puerto y las baterías de costa, con las únicas bajas de dos civiles. Un vapor fue despachado hasta Samoa para informar de lo sucedido, pero no fue hasta el 30 de Septiembre cuando la noticia del bombardeo llegó hasta Londres.

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Papeete tras el bombardeo.

Aparte de lamentar las dos bajas civiles, este episodio tuvo otra víctima colateral en la figura del Teniente Destremau, quien tenía una mala relación con el Gobernador de Tahití, a quien acusó de refugiarse en la misión católica durante el bombardeo. Debía de tener mano el Gobernador porque una comisión militar encargada de analizar el ataque acusó a Destremau de haber hundido su barco, y trasladaron al Teniente a la metrópoli para ser juzgado en un consejo de guerra. No hubo tal porque Destremau falleció debido a una enfermedad el 7 de Marzo de 1915, siendo póstumamente exonerado y recibiendo una citación en el boletín del Ejército por su defensa de Papeete. Incluso después de la guerra se llegó a proponer que recibiese a título póstumo la Legión de Honor, aunque la iniciativa no prosperó. En cualquier caso ya era hubiese sido tarde para el desgraciado Teniente.

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Teniente Maxime Destremau.

Continuando con el Escuadrón de Asia Oriental, su próximo destino fue la isla de Nuku Hiva, en las Marquesas francesas, donde permaneció durante siete días carboneando y almacenando nuevas provisiones. Partió de allí el 2 de Octubre con rumbo Sureste, abandonando los paisajes tropicales y el clima caluroso, que pronto tornó en frío y chubascos, con destino a la isla de Pascua. Durante el trayecto se recibió en la sala de radio del SMS Scharnhorst una señal del crucero ligero SMS Dresden, a 3.000 millas de distancia, en la cual informaba que había atravesado el Cabo de Hornos en un largo viaje desde Puerto Príncipe (Haití) donde se encontraba al estallar el conflicto. También informaba, gracias a las señales inalámbricas de estos buques, que los cruceros acorazados HMS Good Hope y HMS Monmouth se encontraban en el Pacífico. Von Spee le ordenó que se dirigiese a la isla de Pascua para reunirse allí con el Escuadrón, y esta señal fue captada por la estación británica en las Islas Fiji y enviada a Londres, que por fin pudo ubicar y conocer el destino de los germanos. También fueron enviadas instrucciones al SMS Leipzig, que como sabemos había hecho el relevo al SMS Nurnberg en México poco antes de iniciarse la guerra, para que se dirigiese a la remota isla chilena, junto a los tres mercantes cargados de carbón y provisiones que escoltaba.

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SMS Dresden.

El primer buque en llegar a la isla de Pascua fue el SMS Dresden en la noche del 11 de Octubre, al día siguiente lo haría von Spee, y el 14 el SMS Leipzig, por fin el Escuadrón de Asia Oriental se encontraba al completo, dos cruceros acorazados y tres ligeros, aunque con el SMS Dresden en lugar del SMS Emden (que casualmente eran gemelos y los dos únicos buques de su clase).
La isla solo mantenía comunicación con el mundo exterior gracias a un velero que dos veces al año hacía el trayecto desde Chile, por lo tanto sus escasos habitantes no tenían ni idea de que se existía una gran guerra, de modo que su administrador y gobernador nominal, un británico de nombre Percy Edmonds, no solo no puso ninguna pega a que los barcos alemanes permaneciesen en sus aguas el tiempo que necesitasen, además les proporcionó carne y verdura. Edmonds aceptó el pago de las mercancías en cheques pagaderos por un banco alemán en Valparaíso, y posteriormente, conocedor por fin de encontrarse en estado de guerra, quedó enormemente asombrado y aliviado cuando le fueron abonados sin mayor problema.

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SMS Leipzig,

Seis días permaneció von Spee en la Isla de Pascua, abandonando la misma a las cinco de las tarde del 18 de Octubre, con los búnker repletos de carbón y las despensas llenas, con rumbo hacia Mas Afuera, uno de los grupos de islas volcánicas de Juan Fernández, a 450 millas de la costa chilena. El SMS Leipzig había partido en misión de descubierta con anterioridad, informando que todo estaba despejado, y tras ocho días de navegación, en la mañana del 26 de Octubre, todo el Escuadrón echaba el ancla en Más Afuera. Tras hacer de nuevo relleno de carbón zarparon dos días más tarde, y el 30 pudieron contemplar a lo lejos la mole del Aconcagua (6.960 metros), el largo viaje a través del Pacífico había concluido. Pese a no haber hecho ninguna presa al navegar por aguas con escaso o nulo comercio, la travesía había resultado un completo éxito logístico, recorriendo 12.000 millas náuticas sin problemas en las máquinas y llegando a su destino bien abastecidos y con elevada moral.

Siendo informado von Spee de que el crucero ligero HMS Glasgow había entrado en el puerto de Coronel el 31 de Octubre, decidió esperarle a la salida con todos sus barcos, desconocedor de que al día siguiente el Escuadrón de Asia Oriental alcanzaría su cénit…

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