Al estallar la guerra tres agrupaciones británicas independientes estaban presentes en el continente asiático y Oceanía. La más cercana a Tsingtao era la denominada Estación de China, con base en Hong-Kong y bajo el mando del Vicealmirante Jerram, que tenía a su disposición el moderno crucero acorazado HMS Minotaur como buque insignia, el crucero acorazado HMS Hampshire, el pre-dreadnought HMS Triumph y dos modernos cruceros ligeros, los HMS Newcastle y HMS Yarmouth. Ya conocemos las características del HMS Minotaur, un buque moderno y con una bien adiestrada tripulación, muy capaz de enfrentarse con uno de los Scharnhorst, no en vano había sido proyectado como respuesta a los buques alemanes.

Sin embargo el HMS Hampshire era un crucero acorazado más antiguo, comisionado en 1903, de 10.850 toneladas, una velocidad de 22 nudos, armado con cuatro piezas de 190 mm en cuatro torres individuales, una a proa, otra a popa y una en cada costado, por lo que solo tres de ellas podrían disparar por cada banda simultáneamente. También disponía de seis cañones de 152 mm en casamatas, de los que cuatro de ellos no podían disparar con mala mar por estar situados demasiado cerca de la línea de flotación, mientras su protección era resultaba en conjunto inferior a la de los Scharnhorst.

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HMS Hampshire.

Comisionado en 1904, el HMS Triumph desplazada 12.175 t, alcanzó los 20 nudos durante las pruebas de mar, estaba armado con cuatro piezas de 254 mm en dos torres dobles y catorce de 190 mm, diez situadas en una cubierta de batería y las otras cuatro en casamatas, como protección contaba con una cintura acorazada de hasta 178 mm, mientras las torres estaban protegidas por 254 mm de acero y el puente blindado por 279 mm. Sin duda hubiese resultado un peligroso rival para los Scharnhorst, de no ser porque en 1914 permanecía en situación de reserva en Hong-Kong, su velocidad no superaba los 18 nudos, y para completar su tripulación hubo que desmovilizar cuatro cañoneras del Yangtze y también recurrir a la infantería ligera del Duque de Cornualles (guarnición militar de Hong-Kong), en forma de dos Oficiales y 106 hombres. Estos dos buques no tuvieron suerte en la guerra, el HMS Hampshire se hundió el 15 de Junio de 1916 tras chocar con una mina cuando navegaba desde Scapa Flow hasta Arkhangelsk, falleciendo 737 hombres de su tripulación, incluido el Mariscal Kitchener, mientras el HMS Triumph fue destinado a los Dardanelos y resultó una de las víctimas del SM U-21 de Otto Hersing, siendo torpedeado y hundido el 25 de Mayo de 1915 con la pérdida de 78 miembros de su tripulación.

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HMS Triumph.

Respecto a los cruceros ligeros tanto el HMS Newcastle como el HMS Yarmouth eran buques modernos, capaces de alcanzar los 25 nudos, el primero de ellos armado con dos piezas de 152 mm y diez de 101 mm, el segundo con ocho de 152 mm, por lo tanto barcos superiores a sus contrapartes germanos. Con la adición del HMS Triumph sin duda la agrupación del Vicealmirante Jerram resultaba más poderosa que la de von Spee, pero teniendo en cuenta la velocidad del pre-dreadnought, incapaz de dar caza a los clase Scharnhorst, en la práctica la Escuadra de la Estación de China solo podría poner en liza a dos cruceros acorazados, uno de ellos antiguo, frente a otros dos alemanes, motivo por el cual von Spee no pensaba que su Escuadra resultase inferior a la rival.

En la Estación de las Indias Orientales, con base en Singapur, el Contralmirante Peirse contaba con el pre-dreadnought HMS Swiftsure, gemelo del HMS Triumph, y dos cruceros ligeros, cuya mayor responsabilidad era custodiar el Golfo de Bengala y el Índico. A ellos se unieron los cruceros acorazados franceses Montcalm y Dupleix, con una velocidad de 21 nudos y armamento inferior a los Scharnhorst, y los cruceros protegidos rusos Askold y Zhemchung, de escaso valor militar.

En conjunto la agrupación más poderosa era la del Dominio de Australia con base en Sydney y bajo el mando del Contralmirante Patey, formada por cuatro cruceros ligeros (dos de ellos modernos, con ocho piezas de 152 mm) y el crucero de batalla HMAS Australia, clase Indefatigable, de 18.500 t, 25 nudos y armado con ocho piezas de 305 mm, muy capaz por sí solo de combatir y vencer contra los dos Scharnhorst a un tiempo.

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HMAS Australia.

Aunque como podemos comprobar las fuerzas de la Royal Navy presentes en el teatro asiático eran una miscelánea de buques modernos y anticuados, si todos ellos se hubiesen dedicado a la caza del Escuadrón de Asia Oriental, posiblemente su vida hubiese sido corta. Pero existían varios condicionantes, el primero de los mismos la necesidad de trasladar tropas de forma inmediata a Francia, por lo que el Escuadrón de las Indias Orientales fue asignado desde el primer día a escoltar los convoyes de tropas indias que, a través del Canal de Suez, fueron destinadas a Francia, lo mismo que poco más tarde ocurriría con las fuerzas del ANZAC. Aun así se podrían haber destinado los buques más antiguos a esta labor y los más modernos y rápidos, como el HMAS Australia y el HMS Minotaur, acompañados de dos o tres cruceros ligeros, a la caza del Escuadrón de von Spee. Si no se llevó a cabo esta opción es porque, ya desde antes de la guerra el Almirantazgo tenía pensado, en caso de que estallase, ocupar todas las Colonias alemanas, incentivando a que tanto Australia como Nueva Zelanda trazaran planes para su invasión, en parte como compensación por su esfuerzo en ayuda de la Metrópoli y en parte como modo de que la opinión pública aceptase el envío de hombres a Europa. Así estimulados, los ojos de Nueva Zelanda se posaron sobre las islas alemanas del Noroeste, en especial Samoa, mientras Australia acumulaba tropas para ocupar Nueva Guinea, las Bismarck y las Salomón. En fecha tan temprana como el 8 de Agosto Nueva Zelanda informaba que, con la apropiada escolta de la Royal Navy, el día 11 podría comenzar el ataque contra Samoa, mientras casi simultáneamente Australia requería de la misma escolta para hacer lo propio con la Nueva Guinea alemana. Churchill aprobó ambos planes y el HMAS Australia fue asignado para escoltar ambas expediciones, de tal modo que los buques de von Spee quedaron relegados al tercer lugar de la lista de prioridades, tras la escolta a los convoyes de tropas y la rapiña de todas las posesiones germanas.

Siguiendo los planes aprobados por el Almirantazgo, el 30 de Agosto el HMAS Australia y otros buques dieron cobertura a la fuerza neozelandesa que ocupó Samoa, y el 15 de Septiembre hicieron lo propio con las tropas australianas que desembarcaron en Rabaul. Tras ello el Contralmirante Patey recibió órdenes de escoltar convoyes de tropas desde Oceanía hasta el Mar Rojo, aunque cuando se supo que el Escuadrón de von Spee había sido reportado en Samoa y se había alejado en dirección Noroeste, el HMAS Australia y el crucero acorazado francés Montcalm (una rémora, pues no sobrepasaba los 21 nudos) fueron liberados para partir en su búsqueda. Solo habían navegado 200 millas hacia las Marshalls cuando fueron informados de que los SMS Scharnhorst y SMS Gneisenau habían bombardeado Papeete, a 5.000 millas de distancia de su ubicación, por lo que regresaron a Rabaul para aprovisionarse de carbón y demás suministros para un viaje tan largo. Finalmente Patey navegó hasta las islas Fiji el 12 de Octubre, pero se le prohibió ir más al Este, para disgusto del Contralmirante, que estaba convencido de que el destino del Escuadrón de Asia Oriental era Suramérica. De la misma opinión era el Vicealmirante Jerram, que en fecha tan temprana como el 17 de Agosto escribía al Almirantazgo: “Probablemente Scharnhorst, Gneisenau y Nurnberg estén operando juntos. Posible destino del Escuadrón alemán, costa del Pacífico de América”. 

Tampoco los japoneses, que habían entrado en guerra el 23 de Agosto y disponían de una poderosa Armada, mostraron interés alguno en buscar los barcos de von Spee, su prioridad fue ocupar las posesiones alemanas en las Marshalls y las Carolinas, además del asedio de Tsingtao. Solo cuando este estaba cercano a su finalización, se ordenó a los buques nipones unirse a la búsqueda del Escuadrón de Asia Oriental, pero para entonces este se encontraba al otro lado del Pacífico. 

Esta relajación, casi dejadez, por parte del Almirantazgo británico y sus aliados se explica en parte porque el comercio en el Pacífico era prácticamente nulo, todo lo contrario que en el Atlántico, de donde se recibían los vitales suministros para poder continuar la guerra en Europa, principalmente procedentes de EE.UU. y Canadá, aunque también resultaba muy valioso el comercio con Suramérica a través del Río de la Plata, que abastecía a Gran Bretaña de carne, trigo y nitratos procedentes de Chile, entre otras mercancías. En este Océano la Kaiserliche Marine tenía destinado un crucero ligero para vigilar los intereses de Alemania en México durante la revolución en este país, el SMS Dresden, que a finales de Julio es relevado por el otro crucero ligero, el SMS Karlsruhe, pero antes de que el primero pudiera regresar a su patria estalla la guerra y se le ordena dirigirse de nuevo al Caribe para actuar como corsario.

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SMS Karlsruhe.

Para afrontar esta amenaza el Contralmirante Sir Christopher Cradock, Comandante de la Estación de la Indias Occidentales, contaba con cuatro antiguos cruceros acorazados de la clase County (o Monmouth) y un moderno crucero ligero, el HMS Bristol. Poco después de estallar el conflicto se le envían otros cinco anticuados cruceros acorazados, entre los que se encuentran el HMS Monmouth y el HMS Good Hope, que convierte en su buque insignia. Tras un mes de guerra Cradock llegó a la conclusión de que los buques de pasajeros alemanes embotellados en puertos estadounidenses, y que se temía actuasen como cruceros auxiliares, no levarían anclas, y que tanto el SMS Karlsruhe como el SMS Dresden estaban actuando más al Sur de su propia área de influencia. Debido a ello el Almirantazgo estuvo de acuerdo en crear una nueva Estación en Suramérica, con Cradock al mando, con la misión de cazar al SMS Dresden y proteger el tráfico marítimo del Mar de Plata, mientras la protección de las Indias Orientales y el Alto Atlántico Sur pasaron a ser responsabilidad del Contralmirante Stoddart, que se ocuparía del SMS Karlsruhe.

En Suramérica la Royal Navy solo contaba con una base en Port Stanley, Islas Malvinas, y hacia allí se dirigió Cradock al frente de su pequeña agrupación, compuesta por los cruceros acorazados HMS Good Hope y HMS Monmouth, además del crucero auxiliar HMS Otranto, mientras el crucero ligero Glasgow ya se encontraba en los mares del Sur, y hemos de detenernos en la descripción de estos buques pues, por una serie de malentendidos y escasa previsión del Almirantazgo, fueron los únicos que se enfrentaron al Escuadrón de von Spee en la batalla de Coronel.

El HMS Good Hope era un crucero acorazado de la clase Drake, comisionado en 1902, de 14.150 toneladas y 162 metros de eslora (18 más que un clase Scharnhorst), pero pobremente armado en comparación, pues solo portaba dos cañones de 234 mm en torres individuales a proa y popa, más 16 de 152 mm, la mitad de los mismos ubicados en casamatas en los costados, tan cerca de línea de flotación que solo podían utilizarse con el mar en calma. John Fisher se quejó amargamente del diseño, señalando que “las armas en las casamatas laterales son prácticamente inútiles, lo sabemos por experiencia. La mitad de las ocasiones no pueden ver el objetivo por su baja ubicación, y la otra mitad resultan inundadas por el mar”. Tampoco la protección era especialmente impresionante para un buque de su tamaño y desplazamiento, con una cintura acorazada que alcanzaba un espesor máximo de 152 mm, la misma densidad que tenía el blindaje de las dos torres principales, mientras la cubierta protegida oscilaba entre los 25 y 64 mm. Sin embargo el puente acorazado estaba mejor protegido que la mayor parte de los buques de su clase, 305 mm de acero, cuyo peso quizá hubiese sido mejor empleado en una mejor protección de las torres. La velocidad era excelente en el momento de su comisión, narrando su Oficial de Artillería, Teniente Ernle Chatfield (durante la guerra Capitán del crucero de batalla HMS Lion) que en la prueba de la milla lanzada se alcanzaron los 24 nudos, convirtiendo al HMS Good Hope en el crucero más veloz de la Royal Navy. También fue el primer buque británico en ser totalmente pintado en gris, abandonando el clásico esquema victoriano. En 1913 pasó a la reserva siendo nuevamente movilizado a mediados de 1914, con una tripulación formada en un 90% de reservistas, que cuando partió de Portsmouth para cruzar el Atlántico prácticamente no había realizado ningún ejercicio de tiro real.

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HMS Good Hope.

Si el buque insignia de Cradock no era un dechado de virtudes, al menos disponía de dos cañones de grueso calibre, no como el HMS Monmouth, clase County, sobre los que Fisher en esta ocasión comentó que “Sir William White diseñó la clase County, pero olvidó añadirle las armas”. Y es que este barco, de 9.900 toneladas, portaba catorce piezas de 152 mm, cuatro de ellas montadas en dos torres dobles a proa y popa, el resto en casamatas con el mismo problema que el HMS Good Hope, tan cerca de la línea de flotación que a poco que el mar estuviese algo movido resultaban inutilizables. Estos viejos cañones Mark VII solo tenían un alcance máximo de unos 11.200 metros, 1,200 metros menos que el alcance de los 21 cm SK L/40 de los Scharnhorst situados en casamatas (elevación máxima de 16º) y 5.000 metros menos que los ubicados en las torres (elevación máxima de 30º) lo que suponía una importante desventaja táctica. La protección también dejaba mucho que desear, con una cintura acorazada que alcanzaba un espesor máximo de 102 mm, al igual que las torres, mientras el puente blindado estaba protegido por 254 mm de acero. La velocidad en el momento de su comisión, Diciembre de 1903, alcanzaba unos respetables 23 nudos, quizá lo único destacable de esta clase de cruceros acorazados. Para colmo de males en Agosto de 1914 se embarcó una tripulación formada principalmente por reservistas, guardacostas e incluso una docena de jóvenes cadetes navales, poco o nada familiarizados con el buque.

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HMS Monmouth. Se puede observar la inapropiada disposición de los cañones situados en las casamatas de los costados.

Acompañaba a los dos buques principales de Cradock el crucero auxiliar HMS Otranto, buque de pasajeros requisado por la Royal Navy al iniciarse la guerra. Comisionado en 1909 para la Steam Orient Company, desplazaba 12.100 toneladas a 18 nudos, y una vez convertido en HMS se le dotó de ocho cañones de 120 mm, con la misión de enfrentarse a cruceros auxiliares germanos, en ningún momento nadie pretendió que pudiese combatir contra buques de guerra enemigos.

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HMS Otranto.

Esperando a la agrupación de Cradock se encontraba el crucero ligero HMS Glasgow, clase Town, comisionado en 1910, de 4,800 toneladas, 25 nudos de andar y armado con dos piezas de 152 mm y diez de 101 mm, con una tripulación entrenada y en conjunto superior a cualquiera de los cruceros ligeros que formaban parte del Escuadrón de Asia Oriental. Antes de estallar la guerra estaba previsto que el barco regresara a Gran Bretaña, motivo por el cual la tripulación había comprado numerosos objetos para llevar a casa, además de 60 loros brasileños que fueron alojados en jaulas en la cubierta. Cuando estalló el conflicto y hubo que desembarcarlo todo, los marineros insistieron en quedarse con los loros (resultaba habitual que los buques británicos contasen con una o varias mascotas), y el Capitán John Luce permitió que se quedasen a bordo, para desgracia de los loros…

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HMS Glasgow.

Para el 18 de Septiembre, cuando Cradock y su Escuadrón arribaban al Río de la Plata, el SMS Dresden estaba cruzando el Cabo de Hornos rumbo al Pacífico, donde como sabemos se reuniría con el Escuadrón de Asia Oriental el 12 de Octubre. Ya durante su viaje hacia el Sur Cradock se preocupó por el destino final de la Escuadra de von Spee, poniéndose en contacto con el Almirantazgo el 5 de Septiembre con el siguiente mensaje: “Scharnhorst y Gneisenau fueron avistados en Las Carolinas el 8 de Agosto, ¿existe alguna información adicional sobre sus movimientos? El Almirantazgo solo pudo responderle que no existía información precisa sobre el enemigo desde el 8 de Agosto, y que el Estrecho de Magallanes podría ser su destino final. Más tarde, el 14 de Septiembre, las repetidas advertencias de Patey y Jerram habían generado preocupación y se envió el siguiente telegrama a Cradock: “Existe una gran probabilidad de que Scharnhorst y Gneisenau tengan como destino la costa Oeste de Suramérica, donde mercantes alemanes están comerciando, deje una fuerza suficiente en el Atlántico contra Dresden y Karlsruhe. Concentré un Escuadrón lo suficientemente poderoso para enfrentarse a Scharnhorst y Gneisenau, convirtiendo Las Malvinas en su base. El Canopus está ahora de camino y le seguirá el Defense desde el Mediterráneo, hasta que se una este barco mantenga a su buque insignia y al Monmouth junto al Canopus. Tan pronto como tenga una fuerza superior cruce el Estrecho de Magallanes y, según la información disponible, regrese para cubrir el Río de la Plata o navegue hasta el Norte de Valparaíso, elimine el comercio enemigo y destruya a los cruceros alemanes”.

Este telegrama, largo, complicado e incluso contradictorio, tuvo una gran responsabilidad en lo que sucedería en Coronel. Cradock entendió que el Escuadrón de von Spee podía estar navegando hacia él, y para enfrentar esta amenaza debía concentrar un Escuadrón lo suficientemente fuerte para destruir los cruceros alemanes, pero al mismo tiempo debía dejar fuerzas suficientes para enfrentarse a los cruceros ligeros Dresden y Karlsruhe en el Atlántico. Los refuerzos que se le prometían eran el HMS Canopus y el HMS Defense, y Cradock se preguntaría qué quería el Almirantazgo que hiciera con el primero de ellos, un viejo pre-dreadnought comisionado en 1899. El HMS Canopus desplazaba 14.300 toneladas, estaba armado con cuatro piezas de 305 mm y 12 de 152, su velocidad máxima en su momento de esplendor era de 18 nudos, pero de ello hacía varios años, ahora se pensaba que con suerte alcanzaría los 16 (veremos que no). De hecho su desguace estaba programado para 1915, tras llevar amarrado al muelle durante más de dos años, pero fue indultado por el estallido de la guerra, se le embarcó una tripulación de reservistas parcialmente entrenados y fue utilizado para escoltar los convoyes que transportaban la BEF a Francia, y luego enviado a Cabo Verde. Su elección tuvo más que ver con su relativa cercanía Las Malvinas que a la utilidad que un buque en su estado podía ofrecer a Cradock.

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HMS Canopus.

Sin embargo el HMS Defense era precisamente lo que el Contralmirante británico necesitaba, un buque moderno, rápido y armado con cuatro cañones de 234 mm y diez de 190 mm, que junto al HMS Good Hope y el HMS Monmouth le permitirían enfrentarse al Escuadrón de Asia Oriental en al menos igualdad de condiciones. Pero incluso con estos refuerzos Cradock pensaba que no tenía buques suficientes para hacer todo lo que le habían ordenado, proteger el tráfico atlántico, hostigar el comercio alemán en aguas de Chile y enfrentarse a von Spee, en el mejor de los casos tendría que confiar en la información recibida y la suerte, transportando sus barcos hacia el mayor lugar de peligro.

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HMS Defense. Un barco desafortunado, buque insignia de Troubridge en el Mediterráneo había jugado un papel poco heroico en el fiasco de la persecución al SMS Goeben, permaneció inactivo en el Río de la Plata durante el desastre de Coronel, y finalmente adscrito a la Grand Fleet, voló por los aires en Jutlandia al resultar alcanzado por los proyectiles del SMS Lutzow, con la pérdida de 904 hombres, toda su tripulación.

La historia hubiese sido muy distinta si se hubiese hecho caso al Equipo de Guerra del Almirantazgo, que ante la presunción de que von Spee se dirigiese a las cotas Suramericanas, propuso en un memorándum el 7 de Septiembre que se reforzase a Cradock con tres cruceros acorazados y uno ligero procedentes del Mediterráneo. El Príncipe Louis Battenberg (Primer Lord del Mar) y el Vicealmirante Sturdee (Jefe del Estado Mayor) fueron más allá al abogar por el envío de dos cruceros de batalla al Atlántico Sur, pero el Almirante Jellicoe (Comandante de la Grand Fleet) se opuso a debilitar la fuerza de Beatty (Comandante de la División de cruceros de batalla), y Churchill no quiso contradecir a quien tenía la mayor responsabilidad de combatir a la Hochseeflotte en el caso de que esta hubiese decidido presentar batalla en 1914, cuando las fuerzas estaban más niveladas. En última instancia el Almirantazgo decidió que solo se podía prescindir del HMS Defense, y como Battenberg insistía en que se hiciese algo más por el Contralmirante Cradock, se decidió enviar al HMS Canopus, que no tenía ninguna misión que cumplir en Cabo Verde, estaba a mano y era “algo más”.

Pero todo cambió cuando el 14 de Septiembre el Vicealmirante von Spee apareció ante Samoa, a 2.500 millas más al Este que su última ubicación conocida, lo que debería haber encendido todas las alertas en el Almirantazgo sobre el destino del Escuadrón de Asia Oriental, pero el hecho de que los buques alemanes se retirasen como medida de decepción en dirección Noroeste resultó una argucia que engañó completamente a los británicos, hasta el punto de cancelar el viaje del HMS Defense, que ya se había trasladado desde los Dardanelos hasta Malta, cuando el día 18 se le ordenó regresar a los Dardanelos. Qué necesidad tenía el Almirantazgo de un crucero acorazado más o menos en el Mediterráneo solo él lo sabe, pero el error se pagaría caro. Se telegrafió a Cradock que el peligro de que el Escuadrón de von Spee se dirigiese a Suramérica había pasado, y que podía utilizar sus barcos para atravesar el Estrecho de Magallanes y atacar el tráfico mercante alemán. Sin embargo olvidaron informarle de la cancelación del traslado del HMS Defense, buque que Cradock esperó durante semanas, calculando que debería llegar al Río de la Plata a primeros de Octubre, vana esperanza…

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Contraalmirante Christopher Cradock.

Cradock recibió el mensaje del Almirantazgo informando que ya no debía preocuparse del Escuadrón de Asia Oriental el 18 de Septiembre, estando en el Río de la Plata, y ante estas noticias decidió zarpar hacia el Pacífico con sus barcos, con el fin de interrumpir las actividades de los mercantes alemanes e intentar cazar al SMS Dresden, según las órdenes recibidas en el telegrama anterior. Pero su intuición le decía que aún resultaba probable que los buques de von Spee se dirigiesen hacia el Estrecho de Magallanes, llegando a escribir una carta al Rey Jorge V (a quien había conocido durante la carrera naval del monarca) indicando que “Tengo la sensación de que los dos cruceros alemanes del Pacífico podrían dirigirse hacia mi área de responsabilidad, cruzaré el Estrecho de Magallanes para recabar información”. Un memorándum que dejó en el Consulado británico de Montevideo subrayó esta sospecha, pues en el mismo destacaba la “urgente importancia de que cualquier información sobre el paradero de Scharnhorst y Gneisenau, así como de los cruceros ligeros germanos, debe hacerse llegar al Contralmirante Cradock sin demora”. Al igual que Patey y Jerran, Cradock demostró tener mejor olfato sobre las intenciones de von Spee que el Almirantazgo, o quizá debería decir que de su Primer Lord, Winston Churchill…

Durante su navegación hacia el Sur, el 25 de Septiembre un mercante le informó que el SMS Dresden había sido visto en el Pacífico una semana antes. El 28 el Escuadrón británico llegó al Puerto chileno de Punta Arenas, donde el Cónsul británico facilitó la información de que el crucero ligero alemán había estado en Orange Bay, y con la esperanza de que todavía pudiese encontrarse allí, zarpó durante la noche con sus naves oscurecidas con el fin de no delatar su partida a la numerosa comunidad alemana de la ciudad. Tras un corto pero movido viaje rodeando el Cabo de Hornos, entre chubascos de nieve y ráfagas de viento que bajaban rugiendo desde las montañas, se alcanzó Orange Bay solo para descubrir que estaba vacío, aunque un trozo de desembarco encontró una madera dejada por el SMS Dresden indicando que había permanecido allí del 8 al 10 de Septiembre. Tras ello Cradock dejó al HMS Otranto en Punta Arenas mientras se dirigía a carbonear en Las Malvinas, y estando en Port Stanley una señal inalámbrica del crucero auxiliar informaba haber interceptado una señal alemana que sugería el regreso del SMS Dresden a Orange Bay. De nuevo zarpa el Escuadrón británico para cruzar las casi siempre difíciles aguas del Cabo de Hornos, pero cuando se alcanza Orange Bay el 6 de Octubre se descubre que nuevamente la bahía está vacía. Tras ello Cradock decide que el Capitán Luce, a bordo del HMS Glasgow, subiera por la costa chilena junto a los HMS Monmouth y Otranto hasta Valparaíso, mientras él regresaría con el HMS Good Hope hasta Las Malvinas, tanto para prevenir que el SMS Dresden regresara al Atlántico como para permanecer en contacto con Montevideo y Londres, así como para esperar la llegada de los refuerzos anunciados, el HMS Canopus y el HMS Defense, ignorante de que este último había recibido órdenes de cancelar su proyectado viaje a los mares del Sur…

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SMS Dresden en las costas chilenas.

Tras un viaje de pesadilla en mitad de un temporal, donde se llegaron a dar bandazos de 35 grados, los tres barcos destacados llegan al Pacífico, Luce deja atrás al HMS Otranto en Vallenar para carbonear mientras junto al HMS Monmouth sube por la costa chilena, con el Escuadrón de Asia Oriental muy presente en la cabeza. Escribiría el Capitán Luce: “Nos pareció tanto al Capitán del Monmouth como a mí mismo que corríamos un riesgo considerable sin mucho objeto, y yo personalmente hubiese preferido navegar solo en el Glasgow, pues sabía que era más rápido que cualquiera de los buques germanos, y a menos que me viese atrapado contra la costa, podría evitar cualquier fuerza superior. Sin embargo el Monmouth en el mejor de los casos podría igualar la velocidad de los alemanes, y su valor en combate era claramente inferior al de los cruceros acorazados del enemigo, por lo tanto estaba muy ansioso de terminar la misión antes de tener un mal encuentro”. El 14 de Octubre los dos barcos hicieron una escala en el pequeño puerto chileno de Coronel, a 275 millas al Sur de Valparaíso, ciudad a la que llegaron al día siguiente, atracando el HMS Glasgow entre varios mercantes alemanes allí refugiados. Se detienen solo el tiempo suficiente para aprovisionarse y regresar a Vallenar, para volver a ascender la costa hasta Valparaíso, donde se dejan ver el 18 de Octubre, en un viaje de ida y vuelta sin sentido salvo impedir que algún mercante alemán zarpase.

Mientras tanto en Port Stanley el Contralmirante Cradock recibió el 7 de Octubre un inquietante telegrama desde Londres, después de que como ya conocemos la estación de las Islas Fiji interceptase un mensaje de von Spee que señalaba su rumbo a la Isla de Pascua. Todavía había tiempo para que el Almirantazgo reforzara la agrupación de Cradock, pero no lo hizo. El mensaje decía lo siguiente: “Parece que Scharnhorst , Gneisenau y Nurnberg se dirigen a Suramérica, debes estar preparado para recibirlos. El Canopus debe acompañar a Glasgow, Monmouth y Otranto en la costa Oeste, si decides que el Good Hope se una a la agrupación, debes dejar al Monmouth en la costa Este para proteger el tráfico en el Atlántico”. Nuevamente no se mencionaba al HMS Defense, pese a que en el Almirantazgo se reconocía al Escuadrón de Asia Oriental como una unidad eficiente y poderosa con excelente moral, dirigida por un Comandante experimentado, muy superior a la agrupación de Cradock. Si en ese momento se hubiese ordenado al HMS Defense zarpar hacia Las Malvinas hubiese arribado en Port Stanley en poco más dos semanas navegando a 15 nudos, pero no se doy orden alguna al respecto, y el motivo es que Churchill confiaba ciegamente en los cuatro cañones de 305 mm del HMS Canopus, sin tener en cuenta la obsolescencia de este buque, su tripulación formada por reservistas poco o nada entrenados y, sobre todo, su escasa velocidad.

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HMS Defense.

Al igual que von Spee, Christopher Cradock había dedicado su vida a la Armada, alistándose en la Royal Navy en 1875 con solo 13 años de edad, sirviendo en el Mediterráneo y ya como Oficial en la Estación de China durante la rebelión de los bóxer, participando en la toma de los fuertes de Taku comandando un destacamento de marineros británicos, alemanes y japoneses, siendo condecorado por ello con la Orden Prusiana de la Corona con Espadas. En 1910 Fisher declaró que “El Capitán Cradock es uno de nuestros mejores Oficiales”, y tres años más tarde fue ascendido a Contralmirante, tomando el mando de la prestigiosa Estación de Norteamérica y la Indias Occidentales. Soltero, siempre se hacía acompañar por su perro, pero no rehuía los actos sociales y era común verle abandonar el camarote del Almirante para tomar una copa con los Oficiales en la sala de guardia. Durante su estancia en Las Malvinas solía ir a comer o buscar conversación, con su perro como una sombra, en la casa del Gobernador de las islas, a quién explicó que la mancha de tinta que aparecía en las tres hileras de condecoraciones que adornaban su uniforme, se debía a que no podía arrancar la concedida por Alemania sin arruinar las demás, y por lo tanto había hecho lo posible por hacerla ver lo más desagradable posible. Aficionado a la caza, antes de la guerra comentó a un compañero que cuando llegase su fin deseaba que fuese estando en acción en el mar, o en su defecto rompiéndose el cuello cazando. Sería la única satisfacción que obtendría durante su malhadado viaje por los mares del Sur.

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Contralmirante Christopher Cradock.

En respuesta al telegrama recibido desde el Almirantazgo, Cradock cuestionó la idea de este sobre que los dos cruceros acorazados irían solo acompañados por el Nurnberg, pues existían indicadores que hacían pensar en que tanto el Dresden como el Leipzig se unirían, si no lo habían hecho ya, al Escuadrón de Asia Oriental. También preguntó directamente acerca del paradero del HMS Defenses y sobre si las reglas del recién inaugurado Canal de Panamá permitían su cruce por buques de guerra pertenecientes a países beligerantes. No era una cuestión baladí, si la respuesta fuese positiva el Escuadrón de von Spee podría atravesarlo y caer sobre el vital tráfico mercante del Atlántico Norte. Pese a los requerimientos de Gran Bretaña a Estados Unidos al respecto los norteamericanos no dieron una respuesta directa, aunque de forma extraoficial se dio por sentado que el máximo de buques de un país beligerante que podrían atravesar las esclusas serían tres al mismo tiempo.

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Inauguración del Canal de Panamá.

Tres días más tarde, el 11 de Octubre, Cradock envía un nuevo mensaje a Londres, indicando la posibilidad de que un solo Escuadrón británico en el Atlántico Sur podría resultar insuficiente para afrontar la amenaza que suponía el Escuadrón de Asia Oriental, pues si los británicos se concentraban en la costa Oeste, los alemanes podrían pasar inadvertidos por el Estrecho de Magallanes y depredar el intenso tráfico en el Río de la Plata, por lo que resultaba perentorio formar un Escuadrón adicional, de tal forma que uno de ellos pudiese actuar en la costa chilena y otro en la argentina. En esta ocasión el Almirantazgo consideró apropiada la sugerencia de Cradock, y decidió que se formase un nuevo Escuadrón con base en el Río de la Plata constituido por los cruceros acorazados HMS Carnarvon (10.850 toneladas, armado con cuatro piezas de 190 mm y seis de 152 mm) y HMS Cornwall (clase County, gemelo del HMS Monmouth), el crucero ligero Bristol (de la misma clase que el HMS Glasgow) y, convocado desde el Mediterráneo, el HMS Defense… Para disgusto de Cradock esta nueva agrupación no estaría comandada por él, sino por el Contraalmirante Stoddart, aunque al tener este menor antigüedad en el cargo pensó que podría ordenarle la cesión del disputado HMS Defense en caso de necesidad.


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HMS Carnarvon.

No sería así, y fue otro error por parte del Almirantazgo no permitir que un único Comandante dispusiera del control de todas las naves disponibles en el Atlántico Sur. Como escribiría el Capitán Luce, Comandante del HMS Glasgow: “Siempre me pareció que jugábamos entre dos aguas. No existían fuerzas suficientes en este momento para poder formar dos Escuadrones que tuviesen la fuerza y la velocidad suficientes para poder enfrentarse a los buques de von Spee, y no deberíamos haber avanzado en el Pacífico hasta conseguir los refuerzos necesarios. Nos tendríamos que haber concentrado en Las Malvinas y esperar, dado que el comercio británico en la costa Oeste no era de vital importancia para nosotros y los mercantes podrían haber permanecido en puerto hasta que hubiese pasado el peligro. Sin embargo Cradock parece haber pensado que el Almirantazgo le estaba presionando para que atacara, y su ardiente espíritu de lucha no estaba preparado para mantener una estrategia defensiva”

Por lo demás en Londres no eran conscientes de la presión que sentía Cradock ni de sus disposiciones, según se puede comprobar leyendo dos memorándum de Churchill tras recibir el mensaje del 11 de Octubre. En el primero de ellos escribe que “Sería mejor para nosotros mantener una distancia suficiente con el enemigo, ya sea en el Estrecho o en Las Malvinas, y posponer el crucero por la costa Oeste hasta que se aclare la incertidumbre actual sobre Scharnhorst y Gneisenau. Ellos y no el comercio alemán son nuestra mayor preocupación por el momento, por encima de todo no debemos perderlos”. Queda de manifiesto que el Primer Lord del Almirantazgo no tenía ni idea de que tres de los cuatro buques de Cradock ya se encontraban en el Pacífico. Dos días después, tras conversar con Battenberg, Churchill escribe lo siguiente: “Entiendo que las disposiciones para el Pacífico y el Atlántico Sur son las siguientes: 1- Cradock debe concentrarse en Las Malvinas con Canopus, Good Hope, Monmouth y Otranto. 2- Enviar a Glasgow para buscar a Dresden y atacar y proteger el comercio marítimo en la costa Oeste de Suramérica hasta Valparaíso. 3- El Defense debe unirse al Carnarvon en la formación de un Escuadrón con base en el Río de la Plata. Supongo que Cradock es consciente de la posibilidad de que Scharnhorst y Gneisenau lleguen sobre el 17 de Octubre a su área de operaciones y que, si no es lo suficientemente fuerte para atacar, hará lo posible por seguirlos a la espera de la llegada de refuerzos.”

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Churchill como Primer Lord del Almirantazgo.

Si Cradock hubiese podido leer estos memorándum se hubiese quedado muy extrañado y confundido, pues nunca le habían pedido que siguiese a los cruceros germanos, por el contrario, el 14 de Septiembre se le había ordenado destruirlos, misión que nunca había sido revocada en los mensajes posteriores.

El 15 de Octubre le llega la noticia de que la formación del nuevo Escuadrón, que incluiría el HMS Defense, por lo tanto su único refuerzo será el HMS Canopus, que teóricamente ya debería estar en aguas de Las Malvinas, pero su llegada se dilataría en el tiempo, pues como veremos el viejo pre-dreadnought ya no estaba para muchos trotes…

El Almirantazgo tenía previsto que el HMS Canopus llegase a Las Malvinas el 15 de Octubre, pero el viejo acorazado no abandonó el Río de la Plata hasta el día 17. Al día siguiente su Capitán, Heathcoat Grant, envío una señal a Cradock informando que no podría llegar a Port Stanley hasta el 20, porque su buque no podía dar más de doce nudos. El Contralmirante se quedó anonadado, si ya le parecía una locura intentar atrapar al Escuadrón de von Spee atado a un barco con una velocidad máxima de 16 nudos, la idea de hacerlo a doce nudos era sencillamente absurda.

La historia tiene su miga, porque más allá de la obsolescencia del HMS Canopus, resulta que el Oficial ingeniero vivía en su cabina, sin haber pisado la sala de máquinas durante todo el trayecto. Este Oficial, William Denbow, fue el encargado de cuidar los motores del acorazado durante los dos años que estuvo amarrado en puerto, y cuando el buque se reactivó y fue enviado primero a Cabo Verde y luego a Las Malvinas, parece ser que sus nervios fallaron. Poco después de que el Capitán Grant hubiese notificado a Cradock su situación, un Oficial subalterno se atrevió a informarle de la actitud del Denbow, que durante el viaje no había abandonado su cabina, ni hablado con sus subordinados, ni visitado la sala de máquinas. Por qué el Capitán no fue informado antes ni se había preocupado por sí mismo de la situación de la maquinaria del buque es un misterio, pero Grant decidió no contar nada a Cradock, poniendo a Denbow bajo vigilancia médica y, más tarde, trasladarlo a un buque de suministros a la altura de Vallenar, siendo licenciado de la Armada.

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HMS Canopus.

El día 18, el cada vez más abrumado Cradock escribió a Londres lo siguiente: “Confío en que las circunstancias me permitan forzar una acción, pero me temo que la velocidad de mi Escuadrón, debido al Canopus, no podrá superar los doce nudos”. Quizá el Contralmirante esperaba que alguien en el Almirantazgo fuese consciente del disparate implícito que significaba zarpar con un barco que no superaba los doce nudos en busca de un rival que podría alcanzar los veinte nudos, de tal modo que le enviasen refuerzos inmediatos o le asignaran una misión diferente, pero en este diálogo de sordos se tomaron su mensaje al pie de la letra, interpretando que Cradock navegaría a doce nudos, siempre acompañado del HMS Canopus. Se enfrentaba a una decisión complicada, podía obedecer las últimas instrucciones del Almirantazgo y operar en compañía del HMS Canopus perdiendo así cualquier posibilidad de interceptar a von Spee, o podría prescindir de él y enfrentarse al riesgo de una derrota. Churchill consideró la segunda alternativa ilógica y desobediente, Cradock la primera, permitir que los alemanes pudiesen trasladarse al Atlántico sin ser molestados, como cobarde y no meditada. 

Finalmente el HMS Canopus atracó en Las Malvinas en la mañana del 22 de Octubre, y su Capitán informó a Cradock que necesitaba al menos 24 horas para limpiar las calderas y reparar fugas en los condensadores. El desalentado Contralmirante decidió no esperarle y zarpar esa misma tarde a bordo del HMS Good Hope, pensando que no podía dejar más tiempo solos a sus tres buques en el Pacífico, pues la probable fecha de la llegada del Escuadrón de Asia Oriental a la zona ya se había cumplido. Partió con el ánimo bajo, más tarde comentaría el Gobernador de las islas que Cradock pensaba que tenía pocas posibilidades, y se sentía decepcionado con el Almirantazgo por no haberle enviado al HMS Defense. Al despedirse le dijo que no le volvería a ver y le entregó un paquete para su amigo el Almirante Meux, que debía ser enviado solo en el caso de que él y su Escuadrón desaparecieran. En la carta prometía a su amigo que él no sufriría el destino del Contralmirante Troubridge, en aquellos momentos pendiente de una Corte Marcial por su actuación durante la fallida persecución del SMS Goeben (finalmente fue exonerado de todos los cargos, pero no volvió a ejercer ningún mando en la mar).

El 26 de Octubre, ya en aguas chilenas, se puso de nuevo en contacto con el Almirantazgo, al que envió el siguiente mensaje: “Con referencia a las órdenes de encontrar al enemigo y nuestro deseo de obtener un éxito temprano, lo considero imposible debido a la baja velocidad del Canopus. Por lo tanto he ordenado a la Estación de Montevideo que el Defense se una a mi Escuadrón, mientras el Canopus será utilizado en la necesaria labor de escoltar a los buques carboneros”. El mensaje llegó el día siguiente al Almirantazgo, en plena efervescencia, pues precisamente en ese momento Chuchill solicitaba la renuncia al Primer Lord del Mar, Louis Battenberg, que fue aceptada el día siguiente. Fue un asunto turbio, porque más allá de sus capacidades, se le juzgo por su apellido y conexiones con la Casa Real Alemana, tras que un sentimiento anti-germano inundase al pueblo, la prensa y los clubes de caballeros. Curiosamente esa misma prensa y caballeros abogaban en su mayor parte por no entrar en guerra durante la crisis de Julio de 1914, pues se sentían más cercanos a la nobleza alemana que al Imperio ruso, pero tras casi tres meses de guerra con las consecuentes graves bajas entre los integrantes de la BEF, sumado a los casi 1.500 marinos fallecidos durante el hundimiento de tres cruceros acorazados por el SM U-9 el 22 de Septiembre, fueron el mejor campo de cultivo para alimentar el odio hacia todo lo alemán.

 

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Louis Battenberg.

El cargo fue ocupado por John Fisher, y tras el desastre de Coronel Churchill admitió que, de no ser por la agitación en el Almirantazgo aquellos días, habría prestado mayor atención a la siniestra sentencia “Utilizaré el Canopus para escoltar a los barcos carboneros”. Pero el día 27 Churchill, además de enojarse por el mensaje recibido donde Cradock prescindía del HMS Canopus, la “ciudadela” alrededor de la cual deberían agruparse el resto de sus barcos (no pensaban lo mismo los Capitanes de Cradock, pues si bien los proyectiles de 305 mm hubiesen causado mucho daño a los cruceros acorazados germanos, dudaban que pudiesen alcanzarlos, dado que su rango era inferior al del enemigo, su cadencia con la inexperta tripulación de un disparo por minuto y las dos torres donde se ubicaban las piezas de grueso calibre estaban bajo el mando de dos Tenientes de la Reserva que nunca habían servido en una…), decidía cancelar las órdenes de enviar al HMS Defense a aguas chilenas. El día 28 envió el siguiente telegrama, poco meditado: "El Defense debe permanecer en la costa Este bajo el mando de Stoddart, esto dejará fuerza suficiente en cada lado en el caso de que los cruceros alemanes aparezcan en las rutas comerciales del Atlántico”. Y no se hizo el menor comentario respecto a la decisión de relegar al HMS Canopus a labores de escolta. Más tarde, consumado el desastre, Churchill argumentó que las palabras “fuerza suficiente” nunca habían llegado a Cradock, en aquel momento en aguas chilenas y fuera del alcance de radio, pero como veremos esto no es cierto.

El 27 de Octubre el HMS Good Hope se había unido a los HMS Monmouth, Otranto y Glasgow, y con el fin de conocer si se le había enviado algún mensaje nuevo, envió al crucero ligero al puerto de Coronel para recoger información y enviar un último mensaje a Londres. La moral era muy baja en todos los buques, como nos contaría el Teniente Hirst, Oficial de inteligencia a bordo del HMS Glasgow, y encargado de recoger todo el correo saliente del Escuadrón para llevarlo a Coronel: “Al subir al Monmouth dos de sus Tenientes, viejos compañeros de mar, me entregaron sendos mensajes de despedida para sus esposas, indicando que el Glasgow tiene la velocidad para escapar, pero nosotros tenemos todas las posibilidades en contra”. Cuando el crucero ligero partió a las 18:30, llevaba consigo la última comunicación de Cradock: “Good Hope, Monmouth y Otranto a la altura de Vallenar. Glasgow patrullando en Coronel uniéndose al Escuadrón más tarde. Tengo la intención de avanzar hacia el Norte manteniéndome lejos de la costa”.

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Crucero acorazado clase County (o Monmouth).

Cuando el 29 los HMS Good Hope, Monmouth y Otranto se disponían a zarpar de Vallenar, hacía su aparición el HMS Canopus y los barcos carboneros. El Capitán Grant informó a Cradock que necesitaría otras 24 horas para arreglar sus pistones de alta presión, y el Contralmirante le dio instrucciones para realizar las reparaciones pertinentes y luego zarpase en pos del Escuadrón. Lo que no dijo Grant es que tras las reparaciones la velocidad potencial del HMS Canopus sería algo mayor que doce nudos, excusándose más tarde porque conociendo la opinión de Cradock sobre su buque en ningún caso le habría esperado. Tendría que haber informado, pero seguramente tenía razón en que Cradock no le hubiese esperado, pues ya alcanzase 12 nudos o 15, sería una rémora a la hora de localizar la Escuadra de von Spee.

Mientras el HMS Glasgow navegaba en dirección Norte, esta vez en solitario, para satisfacción de su Capitán. El día 29, cerca de Coronel, se interceptan señales alemanas con el indicativo del SMS Leipzig, que por su potencia señalaban que no estaba muy lejos. El Capitán Luce pidió permiso para retrasar su entrada en el puerto por temor a quedar encerrado en el mismo, y le fue concedido. Durante dos días permaneció a la expectativa y en la tarde del 31 finalmente echaba el ancla en Coronel, donde el Oficial Hirst desembarcó para entregar el correo en el consulado, siendo informado allí de que la numerosa y activa comunidad alemana en la ciudad pronto delataría su presencia. La advertencia no resultaba necesaria, desde la estación del HMS Glasgow se escuchaban numerosas señales inalámbricas emitidas por Telefunken, una de ellas del suministrador de von Spee Gottingen, que había atracado el día anterior y envió el siguiente mensaje al Almirante: “Crucero ligero británico atracado en el puerto de Coronel a las 19:00 horas”. La cantidad de mensajes inalámbricos llevó a que Luce decidiese salir de allí lo antes posible y preparó su partida para las 9:00 horas del día siguiente, tras lo cual se reuniría con el resto del Escuadrón a 40 millas al Oeste de Coronel.

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SMS Leipzig.

En la mañana del 1 de Noviembre el HMS Glasgow deja atrás Coronel y sobre las 13.00 se encuentra con el resto de buques británicos, balanceándose en un mar movido, tanto que impedía bajar un bote. Para pasar los mensajes e inteligencia recogidos al HMS Good Hope se tuvieron que introducir en una caja de cartucho de 152 mm y remolcarlos para que desde el buque insignia fuesen sacados del mar utilizando un rezón, en una maniobra que recibió las felicitaciones de Cradock. Una vez en su cabina pudo leer el telegrama de Churchill escrito el pasado día 28, donde se le deniega el HMS Defense, no se hace el menor comentario sobre el HMS Canopus y se indica que es una “fuerza suficiente”. No sabemos qué pasaría por la mente del Contralmirante, sí que decidió continuar hacia el Norte en dirección a las señales inalámbricas del SMS Leipzig, con sus buques desplegados en línea de búsqueda con una separación de 15 millas entre ellos, con el HMS Glasgow al Este de la misma, seguido del HMS Monmouth, el HMS Otranto y el HMS Good Hope cerrando la formación al Oeste.

El Vicealmirante von Spee estaba al corriente de los buques británicos que se encontraban en el Pacífico gracias a las transmisiones de agentes alemanes en la costa chilena, y consciente de su cercanía, ordenó que en todas las transmisiones inalámbricas entre buques se utilizase el indicativo del SMS Leipzig. Cuando supo gracias al Gottingen que el HMS Glasgow había entrado en Coronel al atardecer del 31 de Octubre, y conocedor de que solo podría permanecer 24 hora en puerto por las leyes de neutralidad, decidió navegar hasta allí con el fin de atraparle a la salida, donde pensaba llegar antes de las 17:00 horas, por ello puso rumbo Sur pues se encontraba a la altura de Valparaíso. La mañana del 1 Noviembre amaneció despejada pero con un viento del Sur de fuerza 7 (28-33 nudos) y un mar movido. Al mediodía el SMS Nurnberg se detuvo a inspeccionar un mercante chileno, quedando retrasado unas 25 millas respecto al resto del Escuadrón. Cuando a las 16:00 las señales inalámbricas británicas se hicieron más fuertes el crucero ligero recibió la orden de reincorporarse lo más rápido posible, y las 16:17 desde el SMS Leipzig se empezaron a ver varios mástiles hacia el Sur. Tres minutos más tarde en todos los barcos alemanes se dieron las órdenes oportunas para despejar las cubiertas y prepararse para la acción.

Al otro lado del horizonte los buques británicos también descubren al Escuadrón de Asia Oriental, y Cradock enviaría su último mensaje con destino al HMS Canopus, un digno epitafio para un hombre que siempre deseó “romperse el cuello” en un campo de caza o fallecer al mando de su buque durante una batalla: “Voy a atacar al enemigo ahora”.

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