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 Durante el verano de 1939 Japón y la Unión Soviética mantuvieron una breve pero sangrienta disputa a lo largo de la frontera entre Mongolia y Manchuria. El resultado fue una estrepitosa derrota japonesa que alejó al Imperio nipón de un futuro enfrentamiento con la URSS. Un camino que les llevaría hasta Pearl Harbour. El culpable de todo ello fue un entonces desconocido pero prometedor oficial soviético Georgi Zhukov.

Antecedentes 

Desde 1919 los japoneses tenían estacionado en Port Arthur al Ejército de Kwantung, integrado por las algunas de las mejores unidades del Ejército Imperial japonés (EIJ), esta unidad fue la más firme defensora de la continuación de la expansión japonesa en China y la URSS, era la facción partidaria de “Atacar por el Norte”. En 1931 provocaron el incidente de Mukden, que proporcionó la excusa perfecta para la invasión de Manchuria y la creación de un Estado satélite, Manchukuo, al frente del cual instalaron al último emperador de la dinastía Manchú, PuYí. En julio de 1937 se produjo un nuevo incidente en el puente de Marco Polo, a las afueras de Pekín. Pese a ocupar rápidamente Pekín, Shanghai y Nanking el incidente se convirtió en una larga guerra contra China que no concluiría hasta 1945. 

Por su parte la URSS, durante los años veinte, había ocupado la Mongolia exterior que proclamó su independencia en 1924 bajo tutela soviética. En 1931 el Ejército Rojo disponía de seis divisiones de infantería encuadradas en el Ejército Especial del Lejano Oriente. En 1936 se creaba la República Popular de Mongolia (RPM) firmando con la URSS un tratado de asistencia mutua y aumentando la presencia militar soviética. La firma en junio del pacto anti-komintern entre Alemania y Japón llevó a un acuerdo entre Stalin y Chiang Kai-shek, lider del Kuomintang chino, a partir de agosto de 1937 los rusos comenzaron a enviar aviones, unos 225 Polikarpov I-15 e I-16, para ayudar a China a repeler la agresión nipona, además de cerca de 450 pilotos y asesores. Se puede decir que la URSS y Japón mantenían desde entonces una guerra no declarada. En septiembre de 1937 la Unión Soviética envió a la RPM al 57º Cuerpo especial de fusileros integrado por la 36ª División de infantería motorizada, la 6ª Brigada de caballería, la 11ª Brigada acorazada y las Brigadas blindadas 7ª,8ª y 9ª. 

El primer incidente serio se produjo durante el verano de 1938 en Changkufeng/Lago Khasan. Durante ese mes el embajador japonés en Moscú, Mamoru Shigemitsu, se entrevistó con el ministro de Asuntos Exteriores Maxim Litvinov y le solicitó el desalojo por parte rusa de los territorios en disputa a lo largo de la frontera de Manchuria. La frontera nunca se había delimitado formalmente y los territorios eran de reducidas dimensiones. Sin embargo, la tensión entre ambos países creció y entre el 9 y 14 de julio los soviéticos ocupaban la colina de Changkufeng en la frontera entre Siberia y Corea. La zona era un punto especialmente sensible, ya que se encontraba a apenas 50 millas de Vladivostok. El comandante de la 19ª División de infantería del EIJ, el teniente general Suetaka, ordenó al 75º Regimiento del coronel Sato tomar al asalto la colina en disputa, así como  la cercana de Shatsaofeng, también ocupada por tropas rusas. El ataque se produjo en la noche del 30 al 31 de julio. Desde la colina los japoneses podrían amenazar las comunicaciones soviéticas con su base naval de la bahía de Posyet. Entre el 2 y el 9 de agosto los rusos bombardearon con unos 120 cañones y obuses de forma constante las posiciones japonesas en ambas colinas, además su aviación realizó hasta 700 salidas de combate para apoyar varios asaltos de infantería apoyada con carros que fueron rechazados por las tropas niponas. Pero la 19ª División no podía mantener ella sola la posición, por ello el 11 de agosto se llegó a un acuerdo para que los japoneses se retirasen de las colinas en disputa. El incidente les había costado a los japoneses 1.439 bajas, 526 muertos y 913 heridos. Por su parte los soviéticos debieron sufrir unos 1.200 muertos, poco más de 4.000 heridos de diversa consideración y además la pérdida de 96 tanques, según fuentes japonesas. 


Resultado de imagen de Jaljin Gol 1939Los primeros enfrentamientos 

La derrota en Changkufeng debería haber hecho tomar precauciones a los japoneses, pero varios factores hicieron que los mandos del Ejército de Kwantung deseasen enfrentarse de nuevo a los soviéticos. 1938 fue el año de la crisis de Munich, que hizo que la URSS se mantuviese a la expectativa de los acontecimientos en Europa. Además las purgas de Stalin situaran al Ejército Rojo en uno de sus momentos de máxima debilidad. La defensa que hizo la 19ª División en Changkufeng parecía demostrar que aunque los soviéticos eran numéricamente superiores habían fallado a la hora de coordinar los ataques y no habían sabido sacar el máximo provecho de sus blindados y fuerza aérea. Además se confiaba en la superioridad del soldado japonés, imbuido en el espíritu del Bushido, entrenado para ser más agresivo en el campo de batalla, buen conocedor de  maniobras en pequeñas unidades y del uso de la bayoneta. Todo ello le haría capaz de mantener el terreno frente a los asaltos de fuerzas rusas superiores. 

El alto mando del EIJ diseño una estrategia ofensiva, con la intención de aislar por completo el lejano oriente soviético y tras cortar el Transiberiano rechazar a los rusos más allá del lago Baikal. Comenzaron a construir una nueva línea férrea  paralela a la frontera con Mongolia e incrementaron la capacidad de la que discurría desde Harbin a Khaila. En abril de 1939 el teniente general Ueda, comandante en jefe del Ejército de Kwantung, respaldado por el ministro de la Guerra Itagaki, dio órdenes para desarrollar una política más agresiva en la zona fronteriza (Orden de operaciones 1488). Las incursiones de tropas soviéticas o mongolas debían ser rechazadas de forma contundente y los comandantes locales debían realizar patrullas más agresivas. Pero uno de los principales problemas era la falta de mapas detallados de la zona y además que mientras los japoneses consideraban el río Halha - Khalkhin Gol para los soviéticos - la línea de frontera los mongoles llevaban esa demarcación a 16 kilómetros al Este del mismo, incluyendo la aldea de Nomonhan. 

El 11 de mayo un destacamento de caballería del Ejército mongol compuesta por unos 85 soldados cruzó el Khalkin Gol para dar de pastar a sus monturas. Llegaron hasta la aldea de Nomonhan de donde desalojaron a un pequeño destacamento de tropas de  seguridad de Manchukuo. Cuando se presentó un contingente de caballería de refuerzo los mongoles volvieron a cruzar el río. El día 13 regresaron reforzados por tropas soviéticas y de nuevo atravesaron el Halha, donde construyeron el puente de pontones de Kawamata. Las tropas de Manchukuo en esta ocasión no pudieron desalojar a los mongoles y las tropas japonesas comenzaron a concentrarse en la zona. Daba así comienzo lo que los japoneses conocen como el incidente de Nomonhan y los soviéticos la batalla de Khalkhin Gol. 

El teniente general Komatsubara, comandante de la 23ª División de infantería estacionada en Hailaerh, ordenó que una fuerza al mando del teniente coronel Azuma atacara a las tropas mongolas y las rechazara al otro lado del río, estaría compuesta de elementos de reconocimiento de la 23ª División - una compañía de caballería y una compañía de autos blindados -,  el 1er batallón del 64º Regimiento de infantería, menos dos compañías, una batería de cañones anti-tanque de 37 mm y unos 100 vehículos. El día 14 de mayo el destacamento de Azuma llegaba a las proximidades de Nomonhan. El a las 13:00 horas del día 15, lanzó un ataque junto a 150 soldados de caballería de Manchukuo, obligando a las tropas mongolas a replegarse, además un ataque posterior de la aviación japonesa completó la misión, causando cerca de 40 bajas. El teniente general Komatsubara considerando concluida la misión ordenó la retirada de las tropas de Azuma de la zona. Pero las tropas de la RPM, reforzadas con efectivos soviéticos, volvieron a tomar posesión del territorio en disputa. Días después unidades de reconocimiento japonés estimaban en unos 400 los soldados enemigos desplegados en la zona, además de varios cañones y blindados. El día 21 de mayo el teniente general Komatsubara ordenaba al coronel Yamagata, comandante del 64º Regimiento de infantería, expulsar a los invasores. 

Yamagata esperaba rodear a lo que él estimaba como unos pocos cientos de guardias de fronteras soviéticos y tropas de caballería mongolas. Con una compañía realizaría un ataque de diversión en el centro, el batallón del 64º Regimiento atacaría por el Norte y el destacamento de Azuma, moviéndose en paralelo a la columna de Yamagata bloquearía el puente de Kawamata. Azuma confiado en que las tropas enemigas se desbandarían en cuanto viesen a los japoneses prescindió de su batería de cañones anti-tanque, los hechos demostrarían que este sería un gravísimo error. 

El 28 de mayo el destacamento de Azuma - 220 hombres - intentó tomar el control del puente pero a las 05:40 horas y a tan solo 1.700 metros de su objetivo las tropas soviéticas, apoyadas por diez blindados atacaron sus flancos. Además la artillería rusa comenzó a abrir fuego, sin cañones propios para devolver el fuego los japoneses tuvieron que atrincherarse. Mientras tanto las tropas de Yamagata también eran atacadas. Al día siguiente 400 soviéticos y diez tanques, protegidos por una barrera de artillería volvían a atacar al destacamento de reconocimiento. Rodeado, sobrepasado en número y con un elevado número de bajas el mismo Azuma lideró un ataque para romper el cerco con los poco más 70 hombres útiles que le restaban, algunos escaparon pero el coronel Azuma murió en el intento. Su destacamento fue aniquilado como fuerza de combate, teniendo un 63% de bajas 105 muertos y 34 heridos. El resultado del ataque de Yamagata también terminó en retirada, en total los japoneses tuvieron una pérdidas de 159 muertos, 119 heridos y 12 desaparecidos, de un total de 2.082 soldados. Al día siguiente sin interferencias enemigas los japoneses recogieron a sus muertos y se replegaron a Hailhaerh. 

Durante el mes de junio las fuerzas soviéticas tomaron posiciones y se atrincheraron en la zona en disputa. La inteligencia japonesa informaba que tropas enemigas se encontraban a ambos lados del río Halha, que se habían construidos tres puentes sobre el Halha, se detectaba en el área de Tamsag una concentración de casi 300 vehículos y unas 80 piezas de artillería y además la aviación soviética no sólo realizaba salidas de reconocimiento sino también ataques sobre unidades de Manchukuo. 

El 27 de junio la 2ª Hikodan (División aérea) atacó la principal base aérea soviética en Tamsak-Bulak. Participaron 12 bombarderos pesados I-100 (Fiat BR-20) del 12º Grupo aéreo, 12 bombarderos pesados Tipo 97 y 10 bombarderos ligeros del 9º Escuadrón aéreo y unos 81 cazas, entre ellos los Nakajima Ki-27 del 12º Escuadrón aéreo. Los japoneses sorprendieron en tierra a los aparatos rusos y el resultado final fue la destrucción de 98 aparatos soviéticos y 51 más dañados, en total 149. Sin embargo el Estado Mayor del Ejército imperial en Tokyo no había autorizado la acción sobre el aeródromo soviético, y tras una severa reprimenda por la realización de tal ataque se que prohibieron futuras incursiones en territorio mongol. 

Las ofensivas japonesas 

A finales de junio el teniente general Komatsubara jefe de la 23ª División de infantería, recibía autorización para iniciar una ofensiva. Planeó un ataque en pinza con dos columnas. 

La primera al mando del coronel Sumi estaba formada por el 71er y 72º Regimientos de infantería, un batallón del 64º Regimiento y el 13er Regimiento de artillería, menos dos batallones, todos de la 23ª División, reforzados por el 26º Regimiento de infantería de la 7ª División, el 23er Regimiento de ingenieros, el 1er Regimiento independiente de artillería de campaña. Esta columna eliminaría las tropas soviéticas al Este del Halha, cruzaría el río ocupando el banco occidental y las alturas de Baintsagan para luego girar al Sur y tomar el puente de Kawatama, destruyendo las baterías de artillería rusas y los depósitos de suministros al Oeste del río. 

La segunda columna al mando del teniente general Yasuoka estaba compuesta por el 64º Regimiento de infantería, menos un batallón,  el 2º batallón del 28º regimiento de la 7ª División, el 24º Regimiento de ingenieros, un batallón del 13er Regimiento de artillería y estaba reforzada con dos regimientos de carros al mando del teniente general Yasuoka. El 3er Regimiento, al mando del coronel Yoshimaru, contaba con un total de 45 blindados, 26 tanques medios Tipo 89, 4 Tipo 97 y 15 tanquetas Tipo 94. El 4º Regimiento, al mando del coronel Tamada, estaba integrado por 48 blindados, 8 tanques medios Tipo 89, 36 ligeros Tipo 95 y 4 tanquetas Tipo 94. Atacarían las posiciones soviéticas en banco oriental del río Halha y la ribera Norte del río Holsen.  Finalmente convergerían sobre el puente de Kawatama completando el embolsamiento de las tropas rusas. 

El ataque se inició el 1 de julio y la columna norte del coronel Sumi cruzó el río ocupando las alturas de Baintsagan. Sin embargo los soviéticos, que desde principios de junio tenían un nuevo comandante en jefe, el teniente general Giorgi Zhukov de 42 años, lanzaron un atrevido contraataque con la 11ª Brigada acorazada, menos un batallón, el 24º  Regimiento de la 36ª División de infantería motorizada y la 7ª Brigada  blindada.. Pese a las elevadas bajas soviéticas, más de 100 blindados, el resultado fue el embolsamiento casi total de la columna japonesa. El coronel Sumi al contar con tan solo un puente para el cruce de todos los suministros se vio en serios apuros y fue obligado a replegarse el día 5 de julio. 

Mientras tanto el destacamento de Yasuoka atacó la noche del 2 de julio, arriesgándolo todo intentó desbordar a los soviéticos para alcanzar el puente Kawatama, los japoneses perdieron la mitad de sus blindados en este intento, pero no sólo no lo logró sino que tras el contraataque soviético del 9 de julio el destacamento tuvo que pasar a la defensiva. Durante las dos siguientes semanas ambos ejércitos se enzarzaron en pequeñas escaramuzas a lo largo de todo el frente. Especialmente alrededor de la colina 733. Los soviéticos además mientras tanto continuaron reforzando sus posiciones. 

El 23 de julio los japoneses lanzaron otra ofensiva con los regimientos 64º y 72º de la 23ª División para tomar el puente Kawatama. Durante dos días la artillería japonesa martilleó las posiciones rusas, en total 86 cañones (16 obuses de 150 mm Tipo 96, 6 de 150 mm Tipo 89, 12 de 120mm, 16 de 105 mm Tipo 92,  8 de 75 mm Tipo 38 y 24 de 75 mm), pero los soviéticos respondieron con una dureza mayor si cabe, ya que contaban con 76 piezas (12 obuses de 152 mm, 12 de 150 mm, 16 obuses de 122 mm, 24 de 107 mm y 12 de 76 mm). 

Los ataques frontales de la infantería japonesa fueron repelidos por los defensores, la 11ª Brigada acorazada, el 24º y 149º Regimiento de infantería motorizada, la 5ª Brigada de ametralladoras y los regimientos 602º y 603º de la 82ª División de fusileros, no pudiendo los asaltantes hacerse con el control del puente. El día 25 el mando japonés daba por concluida la ofensiva y pasaba a una situación defensiva. Después de los limitados éxitos nipones ambas bandos se dedicaron a una guerra de desgaste a lo largo de todo el frente con continuos asaltos, fintas y escaramuzas, lo que a la larga favorecía a los soviéticos, debido a su mayor número de efectivos. 

A principios de agosto las tropas de EIJ en Manchuria sumaban unos 38.000 hombres, que incluían la 7ª y 23ª Divisiones de infantería, varias unidades de caballería de Manchukuo, 318 piezas de artillería y antitanque, además de 130 blindados. El 10 de agosto estas tropas fueron reorganizadas en el 6º Ejército al mando del general Ogisu Rippu que planeó una ofensiva para el día 24 de ese mismo mes. 

Mientras tanto Zhukov había ido moviendo paulatinamente sus fuerzas, estableciendo una serie de complicadas medidas de desorientación. Las tropas viajaban de noche y el sonido de los tanques se enmascaraba con bombardeos de artillería o fuego de armas automáticas sobre las posiciones japonesas. De forma deliberada ordenó a sus tropas que siguiesen construyendo posiciones defensivas para confundir al enemigo, que enviaba continuamente patrullas nocturnas para reconocer las posiciones rusas, imprimió un manual de medidas defensivas que “permitió” que cayera en manos japonesas y en mensajes radiofónicos, fácilmente descifrables, se discutían obras de defensa y una hipotética campaña  en otoño o invierno. Además Zhukov insistió en la importancia de la colaboración entre las tropas de tierra y el apoyo aéreo. El reconocimiento aéreo servía para detectar las posiciones defensivas enemigas y los pilotos asistían a las reuniones con las tropas de tierra para coordinar los objetivos. 

Desde finales de mayo hasta el 25 de julio los japoneses habían sufrido más de 5.000 bajas, 1.377 muertos, 3.044 heridos y 828 enfermos. Las pérdidas rusas fueron mayores, pero el Ejército rojo contaba con recursos humanos superiores, realmente la batalla se estaba convirtiendo en una guerra de desgaste y en el manejo de los recursos logísticos Zhukov mostró mejores dotes. Su base de suministros más cercana se encontraba a más de 600 kilómetros, en la estación de ferrocarril de Boryza, en la línea férrea del Transiberiano. Desde allí y hasta el frente los suministros debían ser trasportados a lo largo de caminos de tierra. Zhukov estimó que necesitaría 18.000 toneladas de munición para artillería, además de 22.500 de combustible y lubricantes, 4.000 de comida y todo el material necesario para mantener la campaña, en total 55.000 toneladas. Para transportar todos estos suministros contó con una enorme flota de camiones 2.729 GAZ-AA y 1.832 ZIS-5 y 6, además de otros 1.195 vehículos como automóviles, camiones para tanques, tractores o motocicletas. 

Por su parte el sistema de suministros japonés se mostró como claramente ineficaz. Pese a que las cabeceras japonesas del ferrocarril se encontraban en Hailaerh, a apenas 200 kilómetros al Este de Nomonhan las tropas estuvieron durante días sin agua, en una zona donde las temperaturas alcanzaban los 35º. La llegada de suministros fue deficiente durante toda la campaña. Los japoneses no dispusieron de los suficientes medios de transporte para hacer llegar todo el material  y suministros a las tropas de primera línea. 

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La ofensiva soviética 

Una tercera ofensiva japonesa estaba planificada para ser iniciada el 26 de agosto cuando a las 05:45 horas del 20 de agosto el recién creado 1er Grupo de ejércitos con unos 57.000 soldados, apoyados por 438 tanques, 385 autos blindados, 542 piezas de artillería y cerca de 250 aviones, 150 de ellos bombarderos, atacaron a las unidades japonesas a lo largo de todo el frente. 

El plan de Zhukov era lanzar un ataque frontal en el centro para fijar al mayor número posible de tropas japonesas, usando sus dos flancos, donde concentró sus unidades acorazadas y blindadas, para realizar una maniobra envolvente que lograse cercar al grueso de las fuerzas niponas. El despliegue soviético fue el siguiente: 

En el flanco izquierdo, al Norte, el 601er Regimiento de infantería de la 82ª División, la 7ª Brigada blindada, dos batallones del la 11ª Brigada acorazada  y la 6ª División de caballería mongola. 

El centro estaba formado por la 36ª División motorizada de infantería,  la 5ª Brigada de ametralladoras y la 82ª División de infantería, menos un regimiento. 

El flanco derecho, al Sur, contaba con la 57ª División de fusileros, dos batallones de la 11ª Brigada acorazada, tres batallones de la 6ª Brigada acorazada, la 8ª Brigada blindada y la 8ª División de caballería mongola. 

La reserva estaría compuesta por la 9ª Brigada blindada, un batallón de la 6ª Brigada acorazada y la 212ª Brigada aerotransportada. 

Primero atacó la aviación y posteriormente las baterías soviéticas silenciaban a las japonesas, que además estaban cortas de munición, y cortaron las líneas de teléfono, dejando incomunicadas a las unidades niponas. El devastador castigo al que fueron sometidas las obras defensivas japonesas las hizo casi desaparecer. El factor decisivo del ataque estuvo en la coordinación que consiguió Zhukov entre las tropas de asalto, infantería y carros, con las unidades de apoyo, artillería y aviación, además de su aplastante superioridad numérica. 

Tras más de tres horas de intenso bombardeo soviético el asalto comenzó a las 09:00 horas. Los combates fueron tremendamente fieros, sobre todo por la extremada tenacidad demostrada por los japoneses. En el centro la infantería rusa de las divisiones 82ª y 36ª no consiguieron tomar las posiciones japonesas, avanzando apenas 500 metros. De todas formas su principal objetivo era fijar al mayor número de tropas japonesas para que estas no pudiesen reforzar sus flancos, cosa que consiguieron, además de enmascarar el ataque principal. 

En el Norte el ataque comenzó a las 05:00 horas y tras la correspondiente preparación artillera la 7ª Brigada acorazada y el 601er Regimiento de infantería se lanzaron sobre las tropas de caballería de Manchukuo en el sector de las alturas de Fui, el cual estaba bajo el mando el coronel Ioki. El ataque fue tan violento que hizo replegarse a las tropas de caballería, todo ello llevó a pensar al teniente general Komatsabara que el ataque principal se produciría en este sector. En el flanco Sur los ataques soviéticos se encontraron una durísima resistencia del 71er Regimiento, pero sobre todo del 2º batallón del 28º Regimiento, durante el primer día las tropas del coronel Potapov apenas pudieron avanzar unos cientos de metros. 

Durante la noche no cesaron los bombardeos de las posiciones niponas y a las 06:30 horas se producía un nuevo ataque aéreo, pese a la presencia aviones japoneses la superioridad aérea durante todo el ataque correspondió a los soviéticos. Durante el día 21 el Norte japonés sufrió un conato de rebelión por parte de las tropas de Manchukuo lo que obligó a Kamatsubara a enviar sus pocos refuerzos a esa zona, al mando del coronel Sumi. Pero lo peor se produjo al Sur, donde los rusos ocupaban las alturas 780 y 791, cortando de esa manera una posible retirada japonesa hacia el Este. 

En el lado Norte el día 22 los rusos atacaban la base de Uzuru, una de las pocas con agua potable de la zona, además Zhukov envió como refuerzos a la 9ª Brigada acorazada y a los paracaidistas de la 212ª Brigada. La pinza del Norte comenzaba a cerrarse. Los blindados soviéticos de Potapov consiguieron romper totalmente las líneas japonesas el 23 de agosto, tras tres días de encarnizados combates, embolsando a la mayor parte del flanco izquierdo japonés. El día 24 se completaba el cerco de las tropas japonesas cuado las unidades del flanco izquierdo soviético tomaban contacto con las unidades blindadas de Potapov unos kilómetros al Oeste de Nomonhan. Se producía así una doble maniobra envolvente, aislando al grueso de la 23ª División de infantería, la casi totalidad de la artillería y otras unidades japonesas como el 2º batallón del 28º Regimiento de infantería o el 8º Regimiento de Guardias de fronteras. 

Aún así los nipones lucharon con desesperado coraje, un comandante de regimiento prefirió quemar sus banderas y cometer seppuku antes que rendirse. Otro de ellos murió en una carga suicida, armado con su sable, contra los tanques rusos. Todo fue inútil ya mientras la artillería y aviación rusa pulverizaba las posiciones niponas los tanques soviéticos, algunos de ellos OT-26 dotados de lanzallamas, y apoyados por infantería fueron tomando cada uno de los puntos fuertes japoneses. 

El 26 de agosto un contraataque japonés para romper el cerco de la 23ª división fue rechazado por una brigada de tanques rusa. Al día siguiente los japoneses realizaron el último esfuerzo por romper el cerco, también fracasó. La batalla terminó el 31 de agosto con la casi completa destrucción de las tropas japonesas cercadas, los restos de las unidades se filtraron hacia sus propias líneas durante la noche. Durante el mes de septiembre continuaron los enfrentamientos, ya que los japoneses trajeron apresuradamente refuerzos, pero los acontecimientos en Europa, con la invasión de Polonia el día 1 de, llevaron a Stalin a ordenar el cese de la ofensiva de Zhukov. Así que durante septiembre el principal escenario de combate fueron los cielos de Manchuria. Los japoneses llegaron a contar con 255 aviones, 158 de los cuales eran cazas y el mismo día 15 de septiembre atacaban los aeródromos soviéticos en Mongolia. 

Ya el 22 de agosto los soviéticos habían ofrecido un acuerdo al Gobierno imperial a través del embajador japonés en Moscú Togo Shigenori. El 23 se firmaba el pacto germano-soviético, precisamente en mitad de los combates, lo que llevó al periódico Asahi Shimbun a afirmar que “El espíritu del Pacto Anti-Komintern ha sido reducido a un trozo de papel y Alemania ha traicionado a un aliado”. El 15 de septiembre, cuando las tropas de la Wehrmacht se encontraban a las afueras de Varsovia, el embajador Togo firmaba el acuerdo que entraría en vigor al día siguiente, además se produciría un intercambio de prisioneros y se crearía una comisión conjunta para resolver las disputas fronterizas. 

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Consecuencias 

Los japoneses tuvieron unas pérdidas enormes en la batalla, en total 17.364 hombres, 8.440 muertos o desaparecidos y 8.776 heridos, a los que habría que sumar 2.350 enfermos, la 23ª División tuvo un 73% de bajas y el 71er Regimiento el 93%. Además los rusos tomaron unos 3.000 prisioneros, casi todos ellos gravemente heridos. 

En Japón las consecuencias fueron muy importantes, tras la derrota los nipones tuvieron mucho cuidado en no volver a provocar a los soviéticos, además se produjo una notable pérdida de influencia del Ejército de Kwantung y de la facción del Ejército partidaria del “Atacar por el Norte” en beneficio de la Armada y los partidarios de “Atacar por el Sur”. Pese a que en 1941 los nipones firmaron con Alemania e Italia el pacto tripartito, estos mantuvieron un acuerdo de no agresión con la URSS, también firmado en 1941. Esto llevaría al Imperio japonés a una guerra por los recursos estratégicos en el Sudeste asiático que desembocaría en el ataque a Pearl Harbour, con el objetivo de eliminar a su principal enemigo en la zona, los Estados Unidos.

 Sin embargo los japoneses a nivel táctico y estratégico no aprendieron de su derrota. El mayor héroe de esta guerra fue el teniente Sadakaji que atacó con su sable a un carro soviético. La más importante lección sobre el transporte de suministros y equipo tampoco calaron en el EIJ. Se siguió premiando el valor individual del soldado japonés pero no se subsanaron las deficiencias en material pesado, ni en los desfasados tanques, las ineficaces piezas antitanque y sobre todo en la organización. Estos errores los volvieron a cometer años más tarde en la mala planificación de la conquista de la India desde Birmania. 

Las pérdidas soviéticas fueron mayores que las japonesas, 9.703 muertos y 15.952 heridos, 86 cañones de todos los calibres, 694 camiones, 253 tanques, entre ellos 157 BT-5, 59 BT-7 y 18 T-26, y 133 autos blindados. Por su parte los mongoles perdieron 556 hombres, 165 muertos y 391 heridos. 

Zhukov, condecorado como Héroe de la Unión Soviética, fue ascendido a comandante del distrito militar de Kiev en previsión de una invasión soviética de los Balcanes o una guerra con Alemania, cuando se produjo esta en 1941 era el comandante soviético más experimentado. Ascendió rápidamente en el Ejército Rojo y aplicó las lecciones que había aprendido en Nomonhan, la planificación y ejecución de las ofensivas rusas en Moscú a finales de 1941 y sobre todo en Stalingrado en 1942 responden a la perfección a las lecciones aprendidas por Zhukov en las planicies de Mongolia, elaboradas medidas de engaño, brutal potencia de fuego, estrecha colaboración entre infantería, tanques, artillería y aviación y además un total desprecio por el número de bajas propias. Pero además los soviéticos sacaron varias conclusiones importantes, por un lado las deficiencias de su fuerza aérea, lo que llevó al abandono de los diseños de Polikarpov a favor de los de Mikolan y Yakolev o todavía más importante la decisión de primar el desarrollo del futuro IL-2.  Además se demostraron las limitaciones y carencias de los T-26 y los BT-7 que influyeron decisivamente en el desarrollo del T-34.

Bibliografía: 

COOX, Alvin Nomonhan: Japan against Russia, 1939 Standford University Press, California 1985.

DREA, Edward Nomohan: Japanese Soviet Tactical Combat, 1939. Fort Leavenworth, Kansas, 1981.

COLVIN, John Nomonhan Quartet Books, 1999.

VARNER, Douglas To the Banks of the HALHA: The Nomohan Incident and the Northern Limits of the Japanese Empire. Rosedog Pr 2008.

KOLOMIETS, M. Boi u reki Khalkin-Gol. Frontline Ilustration, 2002.

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