Al contrario de lo ocurrido en las batallas de Moscú y Stalingrado, la defensa antitanque fue organizada según un plan unificado para toda la zona de defensa táctica y para una profundidad de entre 120 y 150 kilómetros. La base de dicho plan:

a) El sistema defensivo de puntos fuertes de defensa antitanque a nivel compañía, nudos de defensa antitanque a nivel batallón y de unidades móviles de fortificación, reunidos todos ellos en los arriba nombrados “sectores de defensa antitanque” a nivel división y a nivel ejército. Teniente General Moskalenko, Comandante en Jefe del 40º Ejército, en el Frente Occidental: “En los sectores más importantes cavamos fosos antitanque y levantamos muros verticales de hormigón en las riberas de los ríos. Incluso se crearon, mediante voladuras en los bosques, barreras de árboles caídos”.

b) La organización temprana de fuertes reservas de artillaría antitanque.

c) La organización de un sistema de fuegos coordinada al milímetro con las barreras estáticas.

La idea básica: atrapar cualquier asalto acorazado en una red de fuego, tanto lejano como directo. La distribución de las tropas se realizó con la idea de que se protegieran mutuamente con los puntos fuertes de defensa antitanque:

Cada regimiento de fusileros tenía bajo su protección un par de puntos fuertes, formando con cada uno sectores que eran defendidos y organizados de manera independiente. Cada división recibía, de media, unos 11 cañones antitanque y hasta 10 fusiles anticarro por cada uno de los kilómetros que abarcara su frente. Además, cada comandante de regimiento y de división tenía el control sobre una reserva móvil de fuerzas anticarro motorizadas. El sistema de fuegos de los nudos y sectores de defensa anticarro estaba coordinado con el de la artillería, realizado desde posiciones ocultas, y con el de las reservas de defensa antitanque.

Uno de los elementos más importantes en todo este intrincado sistema defensivo: las ya mencionadas unidades móviles de fortificación antitanque, una especie de unidades móviles de zapadores, formadas a principios de 1943 y equipadas con camiones y todo tipo de minas anticarro, cargas explosivas y barreras portátiles que podían ser movilizadas rápidamente en los sectores más amenazados.

Un pelotón o una escuadra de tiradores con fusiles anticarro era estacionada en las direcciones amenazadas. Este mismo principio se seguía para el sistema de fuego de las armas de infantería en la segunda línea y en retaguardia. Para combatir a los nuevos carros pesados alemanes “Tiger” y “Panther”, cada punto fuerte fue reforzado con cañones antiaéreos del 85 y con obuses de 152 mm. Cada uno de estos puntos tenía su plan de fuegos coordinado con sus vecinos, formando con ellos “sacos de fuego”. En los 6º y 7º Ejércitos de la Guardia (Tenientes Generales Tschistjakow y Schumilow respectivamente), del Frente del Woronesch, una parte de cada brigada acorazada y de cada regimiento acorazado o de cañones de asalto que habían sido repartidas entre las divisiones de fusileros debía servir como puntos de fuego en el orden de batalla de la infantería o como barrera antitanque en las direcciones amenazadas.

Otros carros y cañones de asalto fueron parcialmente enterrados en los puntos fuertes con el objeto de disparar sobre los flancos de los carros “Tiger” y “Panther”, que tenían un fortísimo blindaje frontal. Una de las razones de que la defensa antitanque fuese de tal importancia para STAWKA era la falta de experiencia de sus tropas en el combate contra los nuevos carros alemanes y, en especial, contra los nuevos cañones de asalto “Ferdinand”.

General der Panzertruppe von Knobelsdorff (XXXXVIII Panzerkorps): “Paralelamente con la construcción de fortificaciones, el enemigo había procedido a un exhaustivo y bien planeado minado del terreno, especialmente en los sectores del Donez, Rasumnaja y Bjelgorod”.

Teniente General Batow (65º Ejército): “Desde la primera línea hasta bien profundo en la retaguardia del 65º Ejército se colocaron enormes campos de minas. Eran tan numerosos que tuvimos que señalizarlos con carteles y poner puestos de guardia”.

Teniente General Moskalenko (40º Ejército): “En el sector del 40º Ejército se colocaron: 59032 minas antitanque, 70994 minas antipersonal y 6377 proyectiles de artillería enterrados. Los puentes y carreteras fueron asegurados con cargas explosivas. La mayoría de estas barreras estaban colocadas ante la primera línea de defensa”.

En el saliente de Kursk serían colocadas entre 1500 y 1600 minas antitanque por cada kilómetro de frente, un 400 % más que en Moscú y un 250 % más que en Stalingrado.

En las supuestas direcciones principales del ataque alemán la defensa anticarro era aún si cabe más fuerte. En el sector de la 81ª División de Tiradores del 7º Ejército de la Guardia fueron colocadas, en un kilómetro de frente 2133 minas anticarro y 2126 antipersonal. Tras estas barreras, esperaban, en las reservas anticarro del 7º Ejército, tres brigadas y dos regimientos de artillería antitanque.

Teniente General Moskalenko: “se formó, en cada compañía de fusileros, un grupo de destrucción (de entidad pelotón) equipado con minas anticarro, granadas de mano y explosivos y entrenado especialmente para combatir carros enemigos”.

También se implicó profundamente a la artillería en el sistema de defensa antitanque. Su misión: formar, desde posiciones ocultas, fuego de barrera móvil y bombardear el terreno de maniobras de los carros enemigos. Se ordenó a todas las baterías combatir con fuego directo las rupturas.

General de Ejército Rokossowski: “Aunque el manual táctico no preveía el uso de los “Lanzadores de la Guardiapara el combate contra los tanques, decidimos darles también a los “Katjuskas” dicha misión”.

Para diseñar el orden de batalla se dio importancia capital a la creación de una barrera de fuego insuperable. Los espacios defensivos de cada compañía fueron distribuidos en forma de tablero de ajedrez, adaptándolo a la orografía, de tal forma que los sectores de cada batallón se daban fuego de cobertura, además de poder realizar fuego de flanco y fuego cruzado. Tanto en la retaguardia de cada batallón como en la zona inmediatamente anterior a sus primeras líneas, se prepararon, a nivel regimental, planes de apoyo de fuego de ametralladoras pesadas.

Las compañías de lanzagranadas fueron también repartidas entre los distintos sectores y líneas. Incluso las trincheras de enlace fueron construidas de forma que, en caso de necesidad, pudiesen ser convertidas en posiciones erizo. Los nudos de resistencia a nivel batallón estaban preparados para la defensa en todo el perímetro. General de Ejército Rokossowski: “Los elementos de fuego fueron repartidos en toda la profundidad del frente. Se realizaron maniobras de fuego para ejercitarnos en su masificación en las direcciones amenazadas. Para conseguir un sistema simple y seguro de dirección de fuego, se construyó cientos de posiciones de observación unidas por una red fija de comunicaciones”.

La profundidad de la defensa: a nivel ejército: 40-50 kilómetros; a nivel Frente: 120/150 kilómetros. A diferencia de otras luchas defensivas anteriores, las reservas de artillería antitanque (Pak) se reforzaron hasta lo extremo y fueron distribuidas entre la tropa a todos los nivel, desde ejército a escuadra. También la artillería antiaérea (Flak) fue sometida a un entrenamiento especial para combatir a los blindados alemanes. La defensa antiaérea fue también especialmente reforzada: el 50% de todas las ametralladoras ligeras y pesadas, así como varias unidades de fusiles antiblindaje fueron destinadas a la lucha contra la Luftwaffe.

Para solucionar el problema del mando, todos los puestos de mando fueron adelantados lo más posible, para acercarlos a las tropas. STAWKA encargó a dos de sus mejores hombres, el Mariscal Schukow y el Jefe del Estado Mayor General, Mariscal Wassilewski, coordinar los preparativos de la defensa en el saliente de Kursk. Una de sus primeras medidas: reforzar el secretismo bajo el que se realizaban dichos preparativos: todas las comunicaciones quedan sometidas a estricto control. Las conversaciones telefónicas quedan restringidas al mínimo imprescindible. Las comunicaciones por radio quedan limitadas a las estaciones que ya hubieran sido utilizadas en campaña; es decir, a aquellas estaciones que ya habían sido localizadas por los alemanes. Las nuevas incorporaciones han de mantener el más estricto silencio radio. Queda totalmente prohibido hablar a las tropas sobre los preparativos. Los comandantes quedan obligados a dar sus instrucciones a sus comandantes subordinados en persona y sin testigos. Todos los cambios de estacionamiento de las tropas pasan a realizarse de noche.

Se intenta mantener al reconocimiento aéreo alemán a oscuras sobre las verdaderas posiciones defensivas no sólo a través del camuflaje, sino que se le engaña con miles de posiciones falsas: se construyen más de 1000 kilómetros de trincheras, posiciones de fuego y puestos de observación falsos, así como unos 900 tanques de madera (que eran, además, móviles). También se construyeron tres centros de concentración para grandes unidades acorazadas y trece aeródromos, también falsos y que contenían doscientas imitaciones de distintos tipos de aviones. Todas las posiciones verdaderas fueron construidas por los zapadores con especial cuidado en que se confundieran con el terreno circundante.

A parte de los trabajos de construcción, las tropas soviéticas utilizaban su tiempo en maniobras y adoctrinamiento político. General de ejército Rokossowski: “Junto con los trabajos de fortificación, las tropas fueron ocupadas con intensivos ejercicios de combate, dos tercios de los mismos nocturnos. En los estados mayores se realizaban charlas de adoctrinamiento todos los días”.

Las tripulaciones de los carros fueron adiestradas en el disparo en movimiento y en la conducción en formación cerrada. La infantería fue adiestrada en campos de maniobras especialmente construidos en la lucha antitanque. Teniente General Moskalenko: “Los fusileros aprendieron a usar granadas de mano y cócteles molotov para destruir tanques a cubierto de los Panzergrenadiere enemigos. Para aumentar la resistencia de las tropas, hicimos que fueran arrollados repetidamente por T-34 dentro de sus trincheras, para que aprendieran que un fusilero no tiene nada que temer de un carro en una trinchera bien construida y que también puede destruirlo, si conoce sus puntos flacos”.

General de ejército Rokossowski: “Como contábamos con que el enemigo utilizase los carros pesados “Tiger” con sus cañones de 8,8 cm., hicimos que los soldados y comandantes se familiarizasen con los datos técnicos y los métodos de combate contra dichos carros”.

Los comisarios políticos del Frente Central repartieron en esos días entre los tiradores de fusiles anticarro, los artilleros y los fusileros, miles de folletos sobre lucha antitanque, así como ilustraciones de los nuevos tipos de carros alemanes con útiles consejos para su destrucción.

Alrededor de 500000 vagones de ferrocarril cargados de material llegan desde el interior de la URSS al saliente de Kursk, la mejor prueba del grado de concentración de armas pesadas en dicho sector del frente. Incluso la población civil toma parte, de forma más o menos voluntaria, en la construcción de las defensas y de los aeródromos de campaña. Son alrededor de 300000 personas, sobre todo mujeres, niños y ancianos. También tienen que colaborar en la reconstrucción de los caminos y líneas ferroviarias y trabajar en los hospitales. Mariscal Schukow: “En los centros industriales del frente se repararon o repasaron miles de carros, aviones, camiones, cañones y otras armas…”.

Todos los pueblos y aldeas dentro del sistema defensivo (en algunos casos a 150 kilómetros a retaguardia de la línea principal) fueron evacuados. Todos ellos fueron convertidos en fortalezas y ocupados por una guarnición. También las grandes ciudades y en especial, Kursk, fueron transformadas en fortalezas y preparadas para la defensa en todo el perímetro. Para los relevos y las reservas, se construyeron gigantescos campamentos y depósitos de munición con almacenes blindados en los bosques y en las minas.

La distribución y la fuerza del sistema defensivo del saliente de Kursk era el resultado de un alto grado de reconocimiento del enemigo. El ejército soviético poseía un exactísimo conocimiento del territorio enemigo entre el Weichsel y el frente. Sólo en los sectores de los Frentes Central y del Woronesch, se construyeron, a parte de las fortificaciones defensivas y de los puestos de observación artillera, más de 2700 puestos de observación sólo para reconocimiento de las líneas enemigas. Se realizaron alrededor de 100 patrullas de combate y alrededor de 2600 operaciones nocturnas, cogiendo 187 soldados y oficiales alemanes prisioneros, cuyas declaraciones sirvieron para mantener actualizados los conocimientos sobre el enemigo. Además, se enviaron a la retaguardia alemana grupos especiales de reconocimiento. Dichos grupos complementarán el trabajo de los grupos de partisanos y de los agentes del servicio secreto soviético. Como ejemplo, uno sólo de dichos grupos especiales, el comandado por el Teniente Buchtojarow, descubrirá la localización de siete aeródromos de campaña, trece depósitos de munición, ocho depósitos de combustible y hará treinta prisioneros. Las informaciones recibidas por STAWKA contenían no sólo generalidades sobre los planes del Alto Mando alemán, sino también detalles sobre la fuerza, el armamento y la distribución de las fuerzas de los Heeresgruppe Mitte y Süd.

El reconocimiento aéreo intensivo completaba la información sobre los centros de concentración alemanes y sus aeródromos, posiciones defensivas y localización de su artillería. Mariscal Schukow: “El Estado Mayor del Movimiento Partisano fue encargado, en los sectores de Charkow y Orel, de no sólo destruir las comunicaciones alemanas de retaguardia, sino también de reunir la mayor cantidad de información sobre el enemigo y pasarla inmediatamente al cuartel general”.

Según Schukow, había alrededor de 500000 partisanos activos en la retaguardia alemana. El trabajo de reconocimiento de las bandas de partisanos estaba dirigido por comisarios políticos adiestrados como espías, la mayoría de los cuales eran miembros del NKWD. Los informes eran dirigidos al Estado Mayor del Movimiento Partisano de su Frente respectivo. Aquí, eran revisados de nuevo, antes de ser pasados a la Sección de Operaciones del Estado Mayor del Frente. Dicha sección los enviaba, por correo aéreo especial, a STAWKA, dónde eran recibidos el mismo día de su generación. Una vez en STAWKA, empezaba su utilidad. Los resultados del análisis de los informes eran enviados por radio al Comandante en Jefe del Frente afectado. El descifrado de estos análisis debía ser realizado por el Comandante en Jefe en persona.

En el manual de la Sección de Reconocimiento del Estado Mayor General del Ejército Rojo, bajo el título de “Organización del reconocimiento de la retaguardia del enemigo”, el Coronel Ssurin había escrito, entre otras cosas: “sólo con un reconocimiento continuo a espaldas del enemigo nos podemos hacer un cuadro de situación correcto sobre sus fuerzas, que ayudará a proteger a los comandantes y a las tropas de sorpresivas y apuradas situaciones... para un estudio exacto de la situación del enemigo en la profundidad táctica, habremos de utilizar a la población civil y a los grupos de partisanos como base, dado el valor de sus informaciones de primera mano. Como podría haber espías alemanes en los grupos de partisanos, los contactos con estos sólo deben tener lugar por orden expresa del oficial de información”. Para comprobar la fiabilidad de la información, el Estado Mayor Partisano realizaba en cada ocasión una serie de preguntas de control, junto con el complejo de preguntas tácticas o estratégicas de importancia vital, formadas por una serie de preguntas insignificantes, cuya respuesta confirmaba al oficial de reconocimiento o comisario político la identidad del informador.

Uno de los manuales para operaciones de reconocimiento del Estado Mayor Central del Movimiento Partisano contiene un conjunto de 172 preguntas, divididas en 21 teatros de operaciones. Cada Estado Mayor subordinado recibía las preguntas de su sector, que habían de revelar un conocimiento profundo del terreno en que se movía. Esto posibilitaba desenmascarar hasta a los mejor infiltrados agentes alemanes.

Otra de las misiones encargadas por STAWKA al Ejército Rojo, con apoyo del servicio de contraespionaje y del NKWD, fueron las distintas acciones encaminadas a mantener los planes soviéticos de contraofensiva ocultos tras preparativos supuestamente defensivos.

Protegido por las obras defensivas, el ejército soviético estaba preparado ahora para realizar una defensa móvil en el saliente de Kursk y para enfrentarse de forma ofensiva a los ataques alemanes. Repartidos a partes iguales entre los Frentes Central y del Woronesch, esperan dos Ejércitos Acorazados y varios Cuerpos Acorazados para lanzar contraataques en tres o cuatro sectores del frente. Las fuerzas acorazadas soviéticas han alcanzado, cualitativa y cuantitativamente, su cima y han sido reforzadas con regimientos y brigadas acorazadas de nueva creación. Así, por primera vez desde el inicio de la guerra, el Ejército Rojo posee, junto con los regimientos, brigadas y cuerpos acorazados independientes, también ejércitos acorazados. Su misión: frenar los ataques de las fuerzas acorazadas alemanas en Kursk y hacerse con las posiciones de partida para la contraofensiva.

Estos nuevos ejércitos acorazados están formados por dos cuerpos acorazados y uno mecanizado, más distintas pequeñas unidades de refuerzo y para la seguridad. La constitución de dichos ejércitos con su nueva estructura permitirá al mando soviético una mayor y más efectiva concentración de carros de combate. Quedan bajo control operativo de STAWKA, aunque se ceda el control táctico a los distintos Frentes. Equipamiento estándar de estas grandes unidades: carros T-34 con un tres de rodaje mejorado y un motor más potente y cañones de asalto SU-122 y SU-152. Estos nuevos cañones de asalto del tipo 152 se convertirán, con el tiempo, en el más temido enemigo, ya que con sus granadas pesadas de 15,2 cm. son capaces de atravesar el blindaje de todos los carros alemanes.

STAWKA encargará la preparación de la mayor concentración artillera conocida por la historia de la guerra hasta la fecha a su mejor especialista: el Mariscal Woronow, comandante de la artillería soviética en la batalla de Stalingrado. Dispondrá para ello del triple de bocas de fuego que en la anterior campaña.

Casi ninguna otra causa influyó tanto en el planeamiento estratégico del OKH y en el subsiguiente desarrollo de la batalla de Kursk como el tremendo error de cálculo cometido en la estimación de la fuerza del Ejército Rojo: los alemanes consideraban imposible un aumento tan rápido en el armamento y equipos de las fuerzas soviéticas y no tuvieron en cuenta en sus planes la potencia de combate que habían alcanzada por las fuerzas enemigas. Pese a las estimaciones alemanas, las unidades soviéticas pertenecientes a los Frentes Central, Brjansk y Oeste estaban listas para repeler la ofensiva del 9. Armee (GenOberst Model) desde principios de abril de 1943.

El lunes, 19.04.1943, el Generaloberst Model se reunió con todos sus comandantes e Ia (oficiales de la 1ª sección del estado mayor general) en su Cuartel General de Orel. Como resultado de dicha reunión, Model pudo confirmar que las tropas y equipamiento de sus divisiones acorazadas no bastarían siquiera para cubrir mínimamente los objetivos asignados. Radió inmediatamente al Heeresgruppe Mitte: “¡Más tanques!¡Más oficiales!¡Más artillería!¡Mejor adiestramiento de las tropas de asalto!”.

Mientras tanto, el OKH cree haber encontrado el medio milagroso para debilitar a los soviéticos: los desertores del Ejército Rojo. De hecho, a principios de 1943 sirven en el ejército alemán casi un millón de prisioneros rusos como “Hilfswillige” (ayudantes voluntarios), conocidos como “Hiwis”. Están repartidos entre los regimientos como sanitarios, conductores, mozos de cuadra, cocineros, traductores o guías. La mayoría de los prisioneros, sin embargo, continúa malviviendo en los campos de prisioneros. Alrededor de dos millones y medio de ellos encontrarán allí la muerte por inanición y trato inhumano.

El martes, 20.04.1943, el OKH publica su “Orden General Nº 13”. En ella se destaca, de manera sencilla y formal: “Cuanto mejor se trata a los desertores, más acuden a nosotros. Cuantos más desertores, menos combatientes enemigos”. Según esta Orden Nº 13, los desertores “han de ser inmediatamente tratados de forma correcta”. Han de esperarles tabaco, periódicos, libros, instrumentos musicales e, incluso, veladas cinematográficas. A cada tres oficiales o a cada general, les corresponderá un ordenanza. Se les debe dotar de vestuario correcto para sustituir el deteriorado y se les ha de prestar cuidados médicos inmediatos. Se les permitirá “conservar sus objetos personales y su uniforme completo (¡incluidas las botas!)” así como “disfrutar de las mayores comodidades en el transporte” y también “permanecer descansando los primeros días”. Tras esto, se les permitirá una semana de reflexión “para decidir su futuro”. Deberán elegir entre servir en una “Legión Oriental”, trabajar para la Wehrmacht como “Hiwi” o bien el “servicio de trabajo voluntario en los territorios orientales liberados”. Se crean en el sector de cada ejército “puntos de reunión de desertores”. A ellos se llevarán todos los desertores recogidos por el ejército para su reeducación y adoctrinamiento, siendo siempre tratados según lo estipulado por la Orden Nº 13. Al mismo tiempo, el OKH y la Sección Fremde Heere Ost planean una gigantesca operación de propaganda, oculta tras la palabra clave “Silberstreif”: en la noche del 5 al 6 de mayo de 1943 se iniciará la operación “Zitadelle” con el lanzamiento de más de cuatrocientos millones de hojas volantes, entre ellas doscientos millones de ejemplares de la “Orden General Nº 13” en diferentes lenguas orientales.

El mismo día 20 de abril, Rudolf Roessler “Lucy” informa desde Lucerna: “el comienzo de la ofensiva alemana de Kursk ha sido de nuevo retrasado, de principios de mayo a una fecha posterior”. En realidad, sigue estando en vigor la orden dictada por Hitler el 15 de abril según la cual, “Zitadelle” debe ser puesta en marcha el 04.05.1943.

El viernes, 23.04.1943, STAWKA ordena al Distrito Militar de la Estepa (Coronel General Konjew): “dar prioridad al adiestramiento en combates ofensivos”. Una de las principales misiones de este Distrito Militar, la más fuerte de las reservas estratégicas de STAWKA: taponar cualquier ruptura en dirección Orel o Bjelgorod y, tras el paso a la ofensiva, ser el punto de apoyo de todo el ataque.

Dos días más tarde, el domingo 25. 04. 1943, STAWKA se ocupa de la situación en el Frente del Woronesch (General de Ejército Watutin). General Schtemenko: “Se aprobó el plan de defensa para el Frente, y se fijó el 10 de mayo como fecha máxima en que debían estar todos los preparativos ultimados”. Al mismo tiempo, Watutin recibe la orden de que su frente esté preparado como muy tarde el 1 de junio para pasar a la ofensiva. Las tropas del flanco izquierdo de los Frentes Oeste y Brjansk y el derecho del Frente Central han de iniciar el ataque en dirección Orel el 20 de mayo.

El lunes, 26. 04. 1943, Hitler recuerda de nuevo a los Heeresgruppe Mitte y Süd la orden de preparar con todo detalle la Operación “Zitadelle”.

El miércoles, 28. 04. 1943, tiene lugar en Munich una reunión entre Hitler y los Comandantes en Jefe implicados en “Zitadelle”. El Generaloberst Model es el primero en expresar sus opiniones ante el Führer. Muestra dudas con respecto al éxito de la ofensiva, basadas en la falta de 26442 hombres en su Armee y a los conocimientos adquiridos sobre el sistema defensivo levantado por los soviéticos. Según él, sería urgente crear una fuerte reserva en el sector Orel – Karatschew. Model solicita dos nuevas divisiones acorazadas y cuatro divisiones de infantería completas y más tropas del ejército, cañones de asalto, artillería e ingenieros. Propone, además, como ya hiciera el Generalfeldmarschall von Manstein en marzo, retener las tropas reunidas para el ataque en el saliente de Orel, frenar la subsiguiente ofensiva soviética y destruirlos al pasar a la contraofensiva. En caso de que el OKW considerara preciso, por causa de las acciones de los aliados anglosajones en el Mediterráneo o Europa Occidental, trasladar tropas a otros teatros de operaciones, siempre se podría evacuar el saliente, constituyendo una nueva línea defensiva en ambas riberas del Desna y en Karatschew.

Hitler no se deja convencer y se limita a retrasar de nuevo la fecha de “Zitadelle”, ya que, según él: “el equipamiento en carros, cañones de asalto y pak’s de las divisiones de ataque parece no ser aún suficiente frente al sistema defensivo levantado por los soviéticos”. La fecha pasa del 4 de mayo al 12 de junio, por causa de los tiempos de entrega de los nuevos carros pesados.

Panzerkampfwagen V Panther, aún con la pintura de fabrica, camino de Kursk.

Mientras tanto, el número de acciones de los partisanos ha aumentado, en comparación con marzo, en un 50%, especialmente contra la línea de abastecimiento Minsk – Gomel. Así, por ejemplo, la voladura de los puentes sobre el Besed, en la línea ferroviaria Kritschew – Unetscha, única vía practicable de abastecimiento para el 9. Panzerarmee, deja la misma 10 días fuera de combate.

A primeras horas de la mañana del 30. 04. 1943, un pescador onubense saca de las frías aguas del Atlántico el cadáver del Major de los Royal Marines William Martin junto con su bolsa de correo. Los documentos, cartas y mapas contenidos en dicha bolsa no dejan lugar a dudas: se trata del correo del 18th Army Group (General Alexander) cuyo hidroavión (según han informado los británicos) cayó al mar en un viaje entre Londres y Túnez. Cuando el oficial del Estado Mayor español encargado del caso consigue abrir las cartas sin romper los sellos, comprende en seguida que se trata de documentos de la más alta importancia militar. Uno de los documentos es una carta del 2º Jefe del Estado Mayor General del Imperio, General Nye, al General Alexander, 2º de Eisenhower en el norte de África. En ella, se habla de los futuros objetivos de las operaciones aliadas en el Mediterráneo, señalando a Grecia como uno de los posibles objetos de invasión. Otra es una carta personal del Almirante Mountbatten, Jefe del Estado Mayor de Operaciones Combinadas al Almirante Cunningham, Comandante en Jefe de la Fuerzas Navales Aliadas en el Mediterráneo y en la que se señalan los mismos objetivos en el Peloponeso.

Inmediatamente tras el descubrimiento del cadáver, tanto el Vicecónsul británico en Huelva, Mr. Haselden como el Agregado Naval Británico en Madrid, se encargan de exigir, primero de forma discreta y después con urgencia, a las autoridades españolas la inmediata devolución del cadáver y de todos los documentos. Los españoles retrasarán el caso el tiempo suficiente para que los agentes del Abwehr alemán en Huelva puedan aprovechar este fantástico golpe de suerte. Después, el correo es devuelto a sus sobres intactos y las demandas británicas son atendidas.

La historia de este oficial imaginario es, probablemente, la de la más exitosa acción de desinformación de toda la Segunda Guerra Mundial, ordenada personalmente por Churchill. Su nombre en clave: “Operación Mincemeat”. Para aumentar el engaño, en uno de los papeles conseguidos por los alemanes del cadáver del “Major Martin” (abandonado por el submarino “Seraph” (Cdr. Jewell) frente a las costas de Huelva), se señalaba que se utilizaría Sicilia como objetivo de distracción para ocultar los “verdaderos” objetivos en los Balcanes.

Así se quería lograr que si las filtraciones de información sobre los desembarcos en Sicilia, casi imposibles de evitar debido al tamaño de la operación, llegaban a oídos de los alemanes, estos los tomaran como preparativos para la invasión de Grecia, “no dejándose engañar con el falso objetivo de Sicilia”. Incluso, uno de los documentos, sellado como “personal” y “alto secreto”, revelaba la palabra clave “Husky”, camuflándola como “palabra clave para el desembarco en el Peloponeso”.

El mismo día, 30 de abril, el Agregado Militar británico en Moscú hace llegar al Estado Mayor soviético una importantísima información operativa: el mensaje “Enigma” descifrado el 25 de abril sobre la Operación “Zitadelle”, firmado por el Comandante en Jefe del Heeresgruppe Süd y dirigido al OKH, Sección Fremde Heere Ost. Su contenido: un informe detallado sobre la composición de las fuerzas soviéticas del saliente de Kursk en el sector del Heeresgruppe, así como una estimación de su fuerza de combate y de las posibles fechas de actuación de las grandes unidades rusas. En la segunda parte del informe, se detallan las misiones asignadas a ambos Heeresgruppe en la ofensiva.

A través de este informe, caen en poder de STAWKA de golpe dos informaciones que serán de vital importancia en el posterior desarrollo de los acontecimientos:

            1. Los rusos conocen, como mínimo a partir del 30 de abril, los detalles exactos de los planes alemanes para el saliente de Kursk.

            2. Los rusos saben con exactitud hasta que punto los alemanes conocen su fuerza y su sistema defensivo.

Con tales informaciones, cualquier oficial medio de Estado Mayor puede hacer maravillas.

El domingo, 02. 05. 1943, los Comandantes en Jefe de los Frentes del saliente de Kursk reciben una comunicación radiofónica urgente de STAWKA, en las que se les hace saber que “el ataque alemán es inminente”. Esta será la primera de tres advertencias similares que hará STAWKA en los dos meses siguientes, y que causará grandes dudas en los Estados Mayores.

El martes, 04. 05. 1943, Stalin ordena: “la misión principal de las fuerzas aéreas será, a partir de ahora, lanzar ataques aéreos contra ferrocarriles y columnas de camiones”. Como objetivos principales de la ofensiva aérea se señala: “destruir aviones enemigos en sus aeródromos y en el aire, interrumpir el transporte por ferrocarril y estorbar el transporte por carretera”. Los comandantes alemanes aprovechan la pausa en los combates para irse de permiso a casa. También el Generalfeldmarschall von Manstein va a visitar a su familia, siendo sustituido como Comandante en Jefe del Heeresgruppe Süd por el Generalfeldmarschall Freiherr von Weichs.

Generalfeldmarschall von Manstein: “quería estar de regreso en mi Cuartel General el cuatro de mayo, ya que contábamos con iniciar “Zitadelle” a mediados de mayo, al comienzo del segundo tercio del mes como muy tarde. El día tres de mayo, se presentó en Liegnitz mi jefe, el General Busse, con la información de que debía presentarme en Munich al día siguiente para una reunión con Hitler”. A dicha reunión fueron convocados también el Generalfeldmarschall von Kluge, Comandante en Jefe de Heeresgruppe Mitte, el Generalinspekteur der Panzertruppe, Generaloberst Guderian, el Jefe del Estado Mayor de la Luftwaffe, Generaloberst Jeschonnek y el Ministro de Suministros Speer.

Cuando llegaron a la reunión de situación, se encontraron con que Model, a petición de Hitler, ya había tomado la palabra. Model, en quien Hitler tenía la más absoluta confianza, estaba informando, como ya había hecho el día 28 de abril, sobre sus dudas en las probabilidades de éxito de la ofensiva planeada, haciendo especial hincapié en las dificultades que tendrían en atravesar el intrincado sistema defensivo ruso. Esta presentación provocó un fuerte desacuerdo entre Hitler y Model, que empezaron a discutir con crudeza. Model, que debe dirigir el ala norte del ataque contra Kursk, puede probar ahora, a través de fotografías aéreas e informes de patrullas, que los soviéticos han construido, en el sector contra el que debe lanzarse su Panzerarmee, un complicadísimo y fuerte sistema de defensas en profundidad. Además, los movimientos de tropas enemigos indican la concentración de gigantescas reservas en la retaguardia del saliente.

Model insiste en que el 9. Ejército se verá lastrado seriamente en su avance por el sistema defensivo soviético e informa de que, según el Abwehr, los rusos cuentan con unos nuevos fusiles anticarro capaces de romper el blindaje de un Panzer IV. Generalfeldmarschall von Manstein: “Estas informaciones impresionaron claramente a Hitler. Temió que nuestro ataque no sería capaz de romper las defensas soviéticas, al menos no lo bastante rápido como para embolsar a las fuerzas enemigas en el saliente. El Generalfeldmarschall von Kluge, que se sentía claramente ninguneado por el prestigio de Model ante Hitler, declaró, en su habitual tono temperamental, que las observaciones de Model sobre el sistema defensivo enemigo de 20 Km. de profundidad en el sector del 9. Armee eran claramente exageradas. En las fotografías aéreas seguramente se verían también trincheras semiderruidas de otras batallas anteriores. Además, dijo que no podíamos retrasarnos más, ya que el tiempo jugaba en nuestra contra. Si dejábamos pasar más, nos podríamos ver forzados a retirar tropas de “Zitadelle”.

Reunión de la Führerlage en el Führerhauptquartier de Prusia oriental. GFM von Manstein exponiendo ante Hitler sus planes para “Zitadelle”.

Efectivamente, Hitler quiso cerrar la reunión con la opinión de ambos mariscales sobre un posible nuevo retraso en las fechas para “Zitadelle”. Ambos se mostraron contrarios a la idea por diferentes razones. De la misma opinión fue el Jefe del Estado Mayor General, General Zeitzler. Hitler, por el contrario, opinaba que era imprescindible retrasar el comienzo de la operación, con el objeto de reforzar las fuerzas acorazadas. Afirma, incluso, estar pensando en doblar el número de carros. Según la opinión de Hitler, se podría conseguir antes del 10 de junio, con la inclusión de nuevos cañones de asalto, carros de los tipos “Tiger” y “Panther” y, quizá, alguna unidad equipada con los sobredimensionados cañones de asalto del tipo “Ferdinand”. Los Panzer IV y los cañones de asalto recibirían paneles laterales blindados para contrarrestar las cargas huecas rusas. El Generaloberst Jeschonnek se mostró también contrario a seguir retrasando la operación, ya que, según él, no podría ser mantenida en secreto mucho tiempo más. Además, cada retraso no hacía más que reforzar la defensiva soviética. Tanto el OKH como los comandantes en el frente seguían contando con el éxito de la operación, siempre y cuando ésta comenzase antes de la segunda semana de junio.

El Generaloberst Guderian llevó la contraria a todos los presentes al declarar que un ataque en Kursk carecía de sentido: las altísimas pérdidas en blindados que eran de esperar no podrían ser nunca recuperadas. Sus planes y esfuerzos para recuperar la potencia del arma acorazada alemana serían echados por tierra. Guderian insistió en que los nuevos carros pesados, en cuya influencia tanta confianza parecía tener el General Zeitzler, aún padecían todas las “enfermedades infantiles” propias de las nuevas construcciones. “Antes que en un ataque sin sentido en Kursk, deberíamos pensar en reunir reservas acorazadas frescas para el frente occidental, para poder enfrentarnos en 1944 a la invasión anglosajona con fuerzas móviles efectivas”.

El Generalinspekteur der Panzertruppe se mostró, así, partidario de abandonar definitivamente los planes de ofensiva en el este. Sus argumentos fueron apoyados por el Ministro a Armamento y Suministros Speer. El resto de generales no se ponían de acuerdo. Von Manstein, por ejemplo, afirmaba que, aunque el mejor momento para la ofensiva, abril, ya había pasado, un nuevo retraso haría imposible la operación. El Ministro Speer hizo hincapié en los numerosos defectos de construcción que sufrían los nuevos carros, en especial los “Tiger”. Afirmó, además, que el ritmo actual de construcción de 250 “Panther” al mes no podría ser mantenido, debido a la creciente dificultad de conseguir materias primas. El General der Artillerie Jold, del OKW, se mostró partidario de abandonar definitivamente la operación dado “lo inseguro de la situación”.

La mayoría de los participantes en la reunión, pese a las dudas mostradas por Speer, Guderian, Model, Manstein, Jeschonnek y Jold, se mostraron partidarios de lanzar la ofensiva de verano. El mismo Führer no era capaz de decidirse, dado que era consciente de que cada retraso reforzaba la posición de los soviéticos, aunque “de ningún modo quería renunciar a utilizar los “Tiger” y los “Panther””. El Generaloberst Busse, Jefe de Estado Mayor del Heeresgruppe Süd afirmó que: “debemos dejar de discutir sobre el plan de operaciones y encargarnos de decidir si el momento preciso ha pasado o se nos va a pasar”.

Hitler, tan poco convencido por los partidarios del plan de operaciones como por sus contrarios, volvió a dejar pendiente su decisión definitiva, dejando la fecha definitiva pendiente de la constitución de nuevas unidades acorazadas y de las fechas de entrega de los nuevos blindados “Tiger” y “Panther” con que estas debían ser equipadas. Estaba convencido de que una acción por sorpresa con un uso masivo de los nuevos carros sería la ventaja definitiva para lograr el éxito en Kursk. Generalfeldmarschall von Manstein: “Hitler repitió una vez más sus argumentos para un nuevo retraso de la operación hasta el 10 de junio. Con respecto al tema del aumento de carros en ambos campos favorecido por el retraso, afirmó que el aumento numérico de carros rusos se vería compensado por la superioridad técnica de los “Tiger”, “Panther” y “Ferdinand”. Además, no se podían movilizar más divisiones de infantería”. De todos modos, al final de la reunión, Hitler comentó: “¡No puede salir mal!”.

El jueves, 06. 05. 1943, el reconocimiento aéreo alemán aporta, por primera vez, fotografías que muestran tanques soviéticos semienterrados de varias posiciones del saliente de Kursk. El mismo día, la Fuerza Aérea soviética lanza el primer ataque masivo contra los aeródromos de campaña de la Luftwaffe. En la operación participan seis Ejércitos Aéreos: 1º Ejército Aéreo (Teniente General Gromow), subordinado al Frente Occidental; 15º Ejército Aéreo (Teniente General Naumienko), Frente del Brjansk; 16º Ejército Aéreo (Teniente General Rudenko), Frente Central; 2º Ejército Aéreo (Teniente General Krasowski), Frente del Woronesch; 17º Ejército Aéreo (Teniente General Sudeis), Frente del Suroeste; y el 9º Ejército Aéreo del Frente Sur. Han recibido la misión de destruir en el suelo una gran parte de las unidades de la Luftwaffe inmediatamente antes del comienzo de la ofensiva alemana esperada para el 10 o 12 de mayo en el sector de Kursk. La operación será coordinada por el Mariscal del Aire Nowikow.

Los bombarderos rusos atacan en las primeras horas del día 6 de mayo 17 aeródromos de las Luftflotte 4 y 6 entre Smolensk y el Mar de Azow, en un frente de 1200 Km. En ellos se encontraban, en esos momentos, el 60% de todos los aeroplanos de dichas Luftflotte. La operación soviética fue preparada bajo el más estricto secreto, de tal forma, que los detalles sólo eran conocidos por un estrecho círculo de personas. Cualquier referencia escrita, telegráfica o telefónica a la operación estaba terminantemente prohibida. Pérdidas soviéticas: 21 aviones.

Al alba de los días 7 y 8 de mayo de 1943, se repitieron los ataques masivos contra los aeródromos alemanes, aunque con éxito limitado: los alemanes ya habían retirado sus aviones a aeródromos de retaguardia, los restantes habían sido camuflados y la cobertura de cazas había sido reforzada. Tras tres días, STAWKA ordenó abandonar la operación. Esta serie de ataques ha sido descrita como la mayor acción de la Fuerza Aérea Soviética en toda la Segunda Guerra Mundial. En tres días, se volaron alrededor de 1400 misiones y, según fuentes soviéticas, se destruyeron más de 500 aviones alemanes. Las pérdidas soviéticas (según las mismas fuentes), serían de 122.

El domingo, 08. 05. 1943, llega a STAWKA una alarmante información de su servicio secreto (la segunda falsa información, como se vería después): entre los días 10 y 12 de mayo los alemanes lanzarán su ofensiva de verano en la direcciones Bjelgorod – Charkow y Orel – Kursk. Pocas horas después STAWKA radia a los Comandantes en Jefe de los Frentes Brjansk, Woronesch y Suroeste la Orden Nº 30123: el Cuartel General del Mando Supremo ordena que todas las tropas de primera línea y de la reserva han de estar en máximo estado de alerta antes del 10 de mayo. En especial, la orden es aplicable a la Fuerza Aérea, para que no sólo estén en condiciones de frenar los ataques aéreos enemigos, sino también de conseguir la superioridad aérea desde el primer momento. General Wassilewski: “En la directiva dirigida al Comandante en Jefe del Distrito Militar de la Estepa se le ordenó acelerar en lo posible el relleno de sus unidades. Antes del alba del día 10 de mayo, todas las unidades del Distrito debían estar en condiciones de emprender acciones tanto defensivas como ofensivas”.

El lunes, 10. 05. 1943, fue un día muy significativo para la Panzerwaffe alemana. Generalinspekteur der Panzertruppe, Generaloberst Heinz Guderian: “Hitler se encontraba en Berlín el 10 de mayo y yo fui convocado a una reunión en la Cancillería del Reich para hablar con él sobre el acabado de los “Panther”, porque las industrias implicadas no podrían cumplir con los plazos pactados. En compensación, conseguiríamos una mayor cantidad, ya que en lugar de los 250 contratados, para el 31 de mayo sería entregados 324.

Al finalizar la reunión, cogí fuertemente la mano de Hitler y le pedí permiso para hablarle sinceramente. Me lo dio y yo le intenté convencer de abandonar la idea de atacar en el frente oriental; él podía ver claramente con que dificultades nos encontrábamos actualmente en la lucha; una gran operación de tales dimensiones no merecía la pena; la organización de la defensa en el oeste debía tener prioridad. Le lancé la pregunta: ¿Para qué diablos hemos de atacar este año en el este? Aquí, Keitel se entrometió en la conversación: Debemos atacar por motivos políticos. Yo le contradije: ¿Se cree usted que hay alguien que sepa dónde está Kursk? Al Mundo le da igual si nosotros tenemos Kursk o no. Y repetí mi pregunta: ¿Para qué queremos atacar en el Este éste año? Hitler me respondió literalmente: Tiene usted razón, el pensamiento en esta operación me produce siempre una sensación extraña en la boca del estómago; a lo que yo respondí: Entonces tiene usted la sensación correcta sobre la situación. ¡Aparte los dedos de Kursk! Hitler aseguró que en ninguna manera estaba aún decidido del todo, y la conversación terminó”.

A pesar de las opiniones de sus Generales, en realidad Hitler nunca pensó en renunciar a la ofensiva de Kursk. Lo único que cambió fue la fecha, pospuesta de nuevo ahora hasta el 12 de junio. Este retraso debería posibilitar la llegada de los “Panther” y de los “Ferdinand” directamente de la fábrica al frente.

El jueves, 13. 05. 1943, capitularon los últimos restos del Afrika-Korps en la península tunecina de Cap Bon. De esta forma, todo el norte de África queda definitivamente en manos aliadas. Este hecho provocará un nuevo retraso de la operación “Zitadelle”: inseguro de que Mussolini sea capaz de mantener a Italia del lado de sus aliados alemanes tras esta derrota, Hitler llega incluso a plantearse el abandono definitivo de la ofensiva. Planea en secreto el traslado de sus seis mejores Panzerdivisionen del frente oriental al sur de Europa. Para no verse continuamente lastrado por este problema, decide retrasar de nuevo la ofensiva, esta vez hasta finales de junio para, como el mismo afirmará: “prevenir la decisión de la situación en la península de los Apeninos”.

Los preparativos alemanes en el saliente de Kursk continúan, mientras tanto, a toda marcha. Para confundir a los escuchas soviéticos sobre los movimientos de las grandes unidades acorazadas, se realizan grabaciones de maniobras con carros y se emiten a todo volumen desde los bosques cercanos al frente. Pero los rusos no se dejan engañar: las fotografías aéreas muestran la concentración, en el sector Orel – Kromy de más de 900 carros alemanes y de más de 580 aviones en 16 aeródromos.

El viernes, 14. 05. 1943, está el OKH convencido de saber contra que objetivo se dirigirá el próximo golpe de los aliados occidentales tras su victoria en el norte de África: casi con toda seguridad, contra el Peloponeso. Precisamente este será el día en el que el Seekriegsleitung (SKL) del Oberkommandos der Kriegsmarine (Adm. Dönitz), certificará la autenticidad de los documentos secretos hallados en el cadáver del correo británico ahogado frente a las costas de Huelva: “El examen realizado por el 3. SKL ha dado los siguientes resultados: 1) La autenticidad de los documentos capturados queda fuera de toda duda. La duda sobre si nos han sido puestos en la mano adrede, así como la pregunta sobre si el enemigo sabe si éstos han caído en nuestras manos o simplemente se han perdido en el mar, sigue en el aire. Es posible que el enemigo no sepa nada de la captura de los documentos…”. Además, estos objetivos se corresponden exactamente con la opinión expresada por Hitler en noviembre de 1942 sobre los objetivos aliados en el Mediterráneo.

La posibilidad de una invasión aliada en los Balcanes o en cualquier otro lugar de la costa mediterránea del sur de Europa preocupa al mando alemán hasta el punto de convertir cualquier operación ofensiva en el frente oriental en accesoria. Pero es que, en ese momento, ni tan siquiera el mando enemigo las tiene todas consigo. Mariscal Schukow: “Stalin seguía dudando entonces sobre si nuestras tropas debían esperar el ataque alemán a la defensiva o si deberían adelantarse con un golpe preventivo. Stalin temía que nuestras tropas no pudiesen frenar el ataque alemán, como ocurriera repetidamente en 1941 y 1942. Pero es que, al mismo tiempo, no estaba seguro de que pudiéramos vencer a los alemanes en un ataque. Tras varias reuniones, se decidió finalmente a mediados de mayo por la opción de frenar el ataque alemán en un sistema defensivo en profundidad con ataques aéreos masivos y fuertes contraataque de las reservas operativas y estratégicas, con el objetivo de desangrar a las fuerzas fascistas antes que aplastarlas con una contraofensiva en las direcciones de Orel, Charkow y Bjelgorod, formando tres fortísimas columnas de ataque”.

A pesar de que el periodo del barro ya había pasado, los gigantescos ejércitos enemigos permanecían inactivos frente a frente. La única actividad en el saliente de Kursk era la de las patrullas. Solamente los aviadores alemanes permanecen operativos día y noche. General de Ejército Rokossowski: “En mayo y junio se incrementó notablemente la actividad de la Luftwaffe. Volaban misiones contra nudos ferroviarios, estaciones y puentes, con el objetivo de impedirnos trasladar tropas, equipo, munición y combustible al frente. Los objetivos lejanos en nuestra retaguardia eran atacados todas las noches por los bombarderos fascistas en grupos de 20 a 25 aviones. Durante el día, atacaban objetivos en el frente o en sus cercanías con pequeños grupos de bombarderos escoltados por cazas. En ocasiones, los ataques los realizaban aviones en solitario”.

El Comandante en Jefe del Frente Central sabía de qué hablaba, ya que el mismo vivió muy malas experiencias al respecto. Comandante General Antipenko, Jefe de los Servicios de Retaguardia del Frente Central: “Al aproximarme al pueblo en el que estaba instalado el búnker de mando, pude ver como un avión enemigo le daba dos o tres pasadas. En el pueblo, la escena era dantesca: la casa en que Rokossowski residía estaba totalmente destruida y su ayudante yacía gravemente herido entre las ruinas. Nuestra alegría fue grande cuando vimos al General acercándose a nosotros. En el momento del ataque estaba desayunando en la cantina, separada 100 metros de su Cuartel General, así que había salido ileso del ataque. Quiso atenderme enseguida. Le informé de que el enemigo estaba atacando impunemente la línea férrea Kastornoje – Kursk y que, incluso destruían vagones y locomotoras de noche. En dos meses habían caído más de cuatrocientas bombas sobre la línea”.

Mientras tanto, el mando alemán aprovecha la pausa para lanzar la operación “Zigeugnerbaron”, una serie de grandes misiones dirigidas a hacerse con el control de la situación en las gigantescas zonas boscosas de la retaguardia del Heeresgruppe Mitte, cada día más amenazadas por la actividad de las bandas de partisanos. En dicho territorio de bosques y pantanos, del tamaño aproximado de toda Andalucía, se escondían varios miles de guerrilleros que volaban estaciones y puentes, asaltaban pueblos y emboscaban patrullas, soldados de permiso y trenes de transporte y de evacuación de heridos. Constituían el principal peligro para el abastecimiento del 9. Armee.

El Mando General del XXXXVII. Panzerkorps (Gen.d.Pz.Tr. Lemelsen) es encargado de su destrucción. Para ello, le quedan subordinadas las tropas de ocupación formadas por aliados rusos, varias divisiones húngaras de guarnición, una flamenca, parte del III. Batallón de Voluntarios Franceses del L. V. F. (Maj. Pannè) bajo el mando del Captain Madec, una unidad de caballería y varias unidades del Heeresgruppe Mitte: 4. Panzerdivision (GenLt. von Saucken), 18. Panzerdivision (GenMaj. von Schlieben), 10. Panzergrenadierdivision (GenLt. Schmidt), 7. Infanteriedivision (GenLt. von Rappard) y 292. Infanteriedivision (GenLt. von Kluge).

El 15 de mayo finaliza el transporte de las unidades destinadas a “Zigeugnerbaron”. El territorio, cubierto de bosques casi selváticos, con un densísimo sotobosque y miles de charcas, dificulta sobremanera el avance exigiendo el máximo esfuerzo físico a los soldados. El conocimiento del terreno del que gozan los guerrilleros, sus métodos de lucha y el minado de los senderos del bosque con minas de madera, convierten la operación en un comando suicida.

El servicio secreto soviético, que sigue tan perdido como el mes anterior, vuelve a estar convencido de tener pruebas irrefutables de que los alemanes lanzarán finalmente “Zitadelle” la segunda quincena de mayo. Y, por segunda vez en diez días (la última alarma había sido anulada el día 8), vuelven a advertir a STAWKA. Esta vez, los alemanes atacarán “con toda seguridad” (sic en el informe). General Schtemenko: “STAWKA recibió el día 19 nuevas informaciones irrefutables (según creímos entonces) de que el enemigo pasaría a la ofensiva entre el 19 y el 26 de mayo”. STAWKA volvió a dar a sus Frentes la orden de pasar a máximo estado de alerta durante la siguiente semana.

El viernes, 21. 05. 1943, Hitler regresó a su “Berghof” de Berchtesgaden. Al día siguiente, firmo las instrucciones secretas para el Generalfeldmarschall Rommel con el encargo de preparar el planeamiento y los plazos para el estacionamiento de cuatro divisiones alemanas en el norte de Italia. En caso de que Hitler pasara la palabra clave “Unternehmen Alarich”, debían seguirlas otras 18 divisiones de infantería y acorazadas que Hitler aún mantenía bajo su control personal en el frente oriental y en la Europa ocupada. Mientras tanto, el tiempo pasa y Hitler sigue sin decidirse a lanzar “Zitadelle”, temeroso de que un golpe de estado de los generales italianos puedan sacar a Roma del Eje o de que los aliados inicien antes de lo esperado la invasión del sur de Europa.

A pesar de todo, la Luftwaffe inicia el sábado, 22. 05. 1943, la preparación aérea de “Zitadelle” bombardeando los objetivos estratégicos del saliente de Kursk. Objetivo principal: el nudo ferroviario de Kursk. Cazas soviéticos del 2º y 16º Ejércitos aéreos y de la 101º división de cazas de la Defensa Aérea Territorial intentan rechazar el ataque de alrededor de 170 bombarderos.

El conjunto de los dos ejércitos de ataque constituidos por la Wehrmacht, uno en el sector de Orel al norte del saliente y otro en el de Bjelgorod al sur, han alcanzado ya una fuerza de aproximadamente 500000 hombres. También los 1200 aviones movilizados por la Luftwaffe para la ofensiva están listos y en el sitio.

El miércoles, 26. 05. 1943, día en el que como muy tarde (según la alarma de STAWKA) sería lanzada la ofensiva alemana, pasa también sin nada notable que reseñar. Dado que el Alto Mando Soviético se toma muy en serio estas advertencias, no sospechan estar recibiendo informaciones falsas, sino otra cosa muy distinta. Mariscal Wassilewski: “Cuando no pasó nada, el Consejo de Guerra del Frente del Woronesch pensó que el enemigo había cambiadote idea y que había abandonado definitivamente la operación. Por ello, consultaron al Mariscal Stalin si no sería útil adelantarse al enemigo con un ataque propio. Stalin hizo propio inmediatamente el consejo y nos costó muchísimo trabajo a Schukow, Antonow y a mí quitarle la idea de la cabeza”.

A finales de mayo de 1943, el informe de situación del OKH concluye que se puede contar en cualquier momento con una ofensiva sorpresa soviética.

Las tropas alemanas permanecen desde hace semanas en sus posiciones y esperan la orden de ataque. La concentración de fuerzas y el cuidado en su preparación no tienen paralelo en la campaña oriental: el Heeresgruppe Mitte cuenta con más de 1500 tanques y cañones de asalto, el Süd con más de 1600. En total, permanecen en este relativamente pequeño sector del frente alrededor de 3000 blindados y 1800 aviones alemanes, casi tantos como el total utilizado en el ataque a la URSS el 22. 06. 1941. Entonces se usaron, en un frente total de alrededor de 3000 Km. 3580 blindados y 1830 aviones.

Más de dos tercios del total de divisiones acorazadas y motorizadas alemanas del frente oriental combatirán en Kursk. Como el grueso de la artillería de campaña se perdió en Stalingrado, las fuerzas de ataque sufren ahora la carestía de artillería pesada para poder hacer concentraciones de fuego en profundidad. En el Heeresgruppe Süd faltan incluso suficientes divisiones de infantería al 100% de personal.

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