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La batalla de Pavía es uno de los hechos más brillantes del enfrentamiento bélico que mantienen los soberanos de los reinos españoles y los reyes franceses, que se inicia a finales del siglo XV con los Reyes Católicos por parte española y con Carlos VIII por parte francesa y se va a prolongar hasta 1559, siendo el Milanesado y el reino de Nápoles los territorios en disputa. Un guerrear casi permanente, que se complica aún más cuando se produce la muerte del emperador Maximiliano I y se plantea el problema de la sucesión imperial, siempre compleja por los intereses encontrados existentes y pródiga en sobornos y artimañas para conseguir los votos de los siete electores –siempre ávidos receptores del dinero de los candidatos a la elección– de quienes depende el resultado que sitúe en el trono del Imperio a su nuevo titular. Milán, Nápoles y la dignidad imperial serán las manzanas de la discordia en el inicio de lo que podemos considerar la segunda etapa de las denominadas guerras de Italia; en la primera etapa, el enfrentamiento era cosa de dos; pero después, entra en liza un tercero, una vez que Carlos I de Castilla y Aragón es elegido emperador, Carlos V. Francisco I, un candidato al trono imperial, que ha recibido malamente ese resultado, decide resucitar las viejas rivalidades, manteniendo cuatro guerras contra él y su hijo y sucesor, Enrique II mantendrá una quinta1.
La primera etapa de las guerras se inicia con la que se desarrolla entre 1494 y 1498. Esgrimiendo sus derechos como pariente de Renato de Anjou, Carlos VIII de Francia en 1493 cree asegurarse la neutralidad del emperador Maximiliano I cediéndole el Artois y el Franco Condado y mediante el tratado de Granada, aspira a que Fernando el Católico no entorpezca sus pretensiones a cambio del Rosellón y la Cerdaña. Cuando muere Ferrante I de Nápoles (25 de enero de 1494), invade Italia, en una rápida marcha cruza Florencia y los Estados Pontificios y conquista Nápoles. Pero sus planes se van a ver entorpecidos por la formación de la Liga Santa o Liga de Venecia (1495), en la que se alinean el papa Alejandro VI, Génova, Venecia, el emperador Maximiliano I, Ludovico Sforza, regente de Milán, y los Reyes Católicos, a la que se une Inglaterra en 1496. Carlos VIII, tras la indecisa batalla de Fornovo (julio, 1495), decide retirarse del norte de Italia, mientras el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, con su ejército hace capitular a los franceses en Atella (julio, 1496), recupera Nápoles y repone en el trono a la rama bastarda de la casa de Aragón en 1497. El 4 de agosto de 1498 Fernando el Católico llegó a un acuerdo con Luis XII, el sucesor de Carlos VIII y por el Tratado de Marcoussis ponen fin a la guerra. El rey francés mantuvo las aspiraciones de su predecesor respecto a Milán y Nápoles. Puso sus miras primero en Milán, como heredero de los Visconti y deseando ocuparlo militarmente, firma con Venecia una alianza ofreciéndole Cremona y con Alejandro VI y su hijo César Borgia, a los que prometió unos territorios de la Romaña. En agosto de 1499, un ejército francés invade el Milanesado, gobernado por Ludovico Sforza, quien ante la superioridad militar francesa abandona el ducado y es ocupado por las tropas del rey francés. Cuando Ludovico intentó recuperarlo con un ejército de mercenarios suizos, fue abandonado por ellos y apresado con su hermano Ascanio por los franceses. Conseguido Milán, Nápoles es el siguiente objetivo francés. Luis XII f irma con Fernando el Católico en 1500 el tratado de Granada por el que se repartían el reino meridional italiano. Rápidamente aprestaron sus ejércitos. El rey napolitano, sin dinero ni tropas, no pudo contener la invasión de ambos contendientes, fue depuesto y el reino dividido, ocupando cada invasor la parte que se habían asignado, pero no tardó en surgir el desacuerdo y lucharon entre sí. Se impusieron los españoles dirigidos por el Gran Capitán en las decisivas batallas de Ceriñola y Garellano (1503), donde su artillería destrozó la infantería francesa. En 1504, por el tratado de Lyon, Luis XII reconocía el dominio español en el reino de Nápoles. En 1510, Fernando el Católico recibe la investidura papal como monarca de ese reino. En 1508, Julio II formó contra Venecia la Liga de Cambray, a la que se unieron Francia, España y el Emperador. El ejército veneciano fue destruido en gran parte por el de la Liga en la batalla de Agnadello (1509), pero Padua resistió. Al año siguiente, la liga se descompuso y el Papa se volvió contra Francia contando con la alianza de Venecia y tras un año de combates, se formó la Liga Santa contra Luis XII, que se ve obligado a abandonar el Milanesado, donde se repone a Maximiliano Sforza, hijo de Ludovico y de Beatriz de Este, al tiempo que Fernando el Católico invadía y ocupaba la Navarra de este lado de los Pirineos, alegando como razón que Catalina y Juan de Albert habían perdido sus derechos por aliarse con Francia. Muerto Luis XII sin sucesión masculina pese a sus tres matrimonios, le sucede Francisco I (1515), primo segundo y yerno del difunto, que mantiene las aspiraciones sobre Italia de sus predecesores, particular e inicialmente sobre Milán, sobre la que empieza a ejercer tal presión, que el 7 de febrero de ese año alemanes, aragoneses, suizos y milaneses con el Papa acuerdan la formación de otra Liga Santa, que se moviliza para aliviar la presión francesa. Los suizos envían un contingente de más de 12.000 infantes y Próspero Colonna llega con 1.500 jinetes pontificios; las fuerzas de la Liga aumentarían hasta unos 17.000-20.000 efectivos, cuando se produjo la invasión del ejército francés de Francisco I, que llegaba con un contingente de unos 40.000-42.000 hombres, donde destacaba la caballería pesada y un impresionante tren de artillería de bronce de diversos calibres. Gracias a la ayuda y colaboración de Renato, duque de Saboya, el rey francés cruza con su ejército el río Tesino; bloquea los pasos alpinos cerrando la retirada a los suizos, que negocian con él en Gallarete, retirándose a su país un gran contingente de ellos y entabla contactos con los venecianos establecidos en Lodi. Avanzando sobre la capital, a 16 kilómetros de Milán, en Marignano se producirá el choque decisivo, que por el número de combatientes fue una batalla gigantesca y excepcional. Los franceses perdieron de 3.000 a 5.000 hombres y sus enemigos entre 6.000 y 10.000. Los vencedores se dirigieron a Milán, donde Maximiliano Sforza fue apresado y murió exiliado en París. Francisco I recuperaba el Milanesado por el tratado de Noyon de 1516. El 21 de enero de ese año muere en Madrigalejo Fernando el Católico. Hasta la llegada del nuevo rey, el nieto primogénito de los Reyes Católicos, Carlos, quedaba como regente en Castilla el cardenal Cisneros y en Aragón, Alfonso de Aragón, bastardo del difunto y arzobispo de Zaragoza. En cuanto a la política italiana, así permaneció la situación hasta la muerte del emperador Maximiliano I y el primer enfrentamiento entre Carlos V y el rey francés a partir de 1521. En realidad, estas primeras guerras de Italia no resolvieron ninguno de los problemas existentes, pero repercutieron significativamente en otros ámbitos de la dinámica internacional. La diplomacia se convirtió en un recurso habitual de la política, pues fueron tantos los acuerdos entre los contendientes, que tuvieron que crear representaciones diplomáticas permanentes en otros países y gestionar alianzas y neutralidades. La guerra también experimentaba cambios significativos, pues mostró las prometedoras posibilidades de la infantería al ser dotada con armas de fuego portátiles individuales, la progresiva obsolescencia de la caballería pesada, así como el desarrollo de la artillería; la movilización de gruesos contingentes influyó en la necesaria previsión logística y los asedios van a exigir nuevos planteamientos defensivos –que se renovarían con la progresiva implantación más adelante de la fortaleza abaluartada– y, en general, la poliorcética ofrecerá nuevas perspectivas: estrategia, táctica y logística serán un trío inseparable en el futuro. Atrás quedaban los contingentes de algunos miles de hombres, habituales en los conflictos entre las piezas políticas del mosaico italiano. Igual sucedía con las mesnadas nobiliarias, incapaces en número y recursos para competir con los ejércitos que podían movilizar las nuevas monarquías nacionales o autoritarias que empezaban a imponerse en el mapa político europeo, gracias a su fortalecimiento interior y a su capacidad para proporcionarse recursos y reclutar hombres. Pues bien, la primera guerra entre Carlos V y Francisco I, inmediata a la muerte de Maximiliano I y la disputa por el trono imperial, la que inaugura la denominada segunda etapa de las guerras de Italia, podemos considerarla como una «guerra de transición» en esa renovación del arte de la guerra que se estaba produciendo por entonces. Aprovechando el quinto centenario de la batalla de Pavía (1525-2025)2, la Revista de Historia Militar, del Instituto de Historia y Cultura Militar, le dedica un número especial en el que, tomando la batalla como referente, se analizan los diversos aspectos que confluyen en esa guerra y sus consecuencias inmediatas. En este sentido, el primero de los artículos corresponde a quien escribe esta presentación y coordina el número de la revista. Se trata de un análisis del proceso que se desarrolla entre Carlos V y Francisco I desde su rivalidad por el trono imperial hasta la declaración de guerra entre ambos, tras ser elegido aquel como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Sigue el trabajo que firma el Dr. D. Germán Dueñas Beraiz, que se centra en el armamento que emplean las tropas de ambos contendientes y que están produciendo un cambio en el desarrollo de la guerra. Las campañas desde el inicio del enfrentamiento bélico hasta la de 1525 constituyen el estudio que presenta el Dr. D. Álex Claramunt Soto. La batalla en sí es abordada por el comandante D. Germán Segura García, quien hace un preciso análisis de los diversos momentos de su desarrollo. Por su parte, el Prof. Dr. D. David García Hernán centra su aportación en el traslado a Madrid del rey Francisco I, su prisión, la firma del tratado de Madrid y el regreso a Francia del monarca francés. Los dos últimos artículos de este volumen están dedicados a los ecos de la batalla. La Dra. italiana D.ª Simonetta Conti se ocupa de la representación cartográfica de la batalla y de la excelente colección de tapices de Capodimonte, que presentan diversos momentos de la batalla. Por último, D.ª Elena Casas Santero recopila y comenta los ecos literarios que tiene el éxito español en la batalla de Pavía y la derrota del francés. Pero basta ya de preámbulos y comencemos la lectura de este volumen.
En Obeilar (Granada), a 24 de febrero de 2025 Centenario de la batalla de Pavía Enrique Martínez Ruiz Coordinador.
ÍNDICE
PRESENTACIÓN .......................................................................... 11
Artículos
− Carlos V y Francisco I: de la rivalidad a la declaración de guerra, por don Enrique MARTÍNEZ RUIZ, catedrático emérito de Historia, Universidad Complutense de Madrid (UCM) ....................................................................................... 19
− El armamento de los ejércitos, por don Germán DUEÑAS BERAIZ, conservador jefe del departamento de Armas del Museo del Ejército. Toledo ....................................................... 55
− Las campañas de Lombardía, 1521-1524, por don Álex CLARAMUNT SOTO, doctor en Medios, Comunicación y Cultura por la Universidad Autónoma de Barcelona ................ 81
− Pavía, la batalla: Batalla y campaña de 1525, por don Germán SEGURA GARCÍA, teniente coronel de Artillería, doctor en Historia ..................................................................... 129
− La prisión de Francisco I y el Tratado de Madrid, por don David GARCÍA HERNÁN, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Carlos III de Madrid, presidente de la ASEHISMI ............................................................................ 159
− La Batalla de Pavía en la cartografía de los siglos XVI y XVII en los tapices flamencos de Capodimonte, por doña Simonetta CONTI, profesora en la Universidad de Campania “Luigi Vanvitelli”, secretaria de la Sociedad Italiana de Historia Militar ....................................................................................... 183
− Ecos literarios de la Batalla de Pavía, por doña Elena CASAS SANTERO, licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, escritora ............................ 205
- Número de revista: 138
- ISSN: 2530-1950
- EAN: 9772530195006 02138
- NIPO: 083-15-112-6
- Fecha de publicación: 27/11/2025
- Año de edición: 2025
- Autor/a: Instituto de Historia y Cultura Militar
- Editor: Ministerio de Defensa. Secretaría General Técnica.
- Número de páginas: 298
- Tamaño: 4,7 MB
- Idioma: Español
- Periodicidad: Semestral
Foro de Discusión:
https://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?p=1483146#p1483146
Para saber más:



































