La Logística De Los Tercios
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- Escrito por: Rafa
Desde 1536 el elemento más característico del ejército de la Monarquía Hispánica son los tercios. Sus proezas han sido glosadas con profusión, sus hechos de armas han merecido la atención de una legión de historiadores. Sin embargo, el oscuro trabajo de apoyo logístico que permitió alimentar su colosal esfuerzo bélico permanece en buena medida todavía desconocido. No se trata en los manuales de historia y solo de forma accidental se habla de él en memorias, testimonios o correspondencia. Este estudio pretende ser un somero análisis de esta faceta poco conocida de la historia de aquellos legendarios soldados que, alcanzando logros asombrosos a costa de enormes padecimientos, fueron pagados demasiado a menudo con el abandono y el olvido. Soldados que tuvieron que luchar no solo con los innumerables enemigos de Su Católica Majestad sino también con el hambre, el frio y las enfermedades. Hombres endurecidos y desgastados, que padecen interminables meses de campaña en marcha sin cesar, haciendo alto sólo para presentar batalla o para sepultarse en el pútrido fango de las trincheras de un inacabable asedio. Los veteranos de los tercios se ven obligados a servir en condiciones muy rigurosas, demostrando una resistencia estoica ante las penalidades que pocos soldados tolerarían hoy. Hambrientos y desharrapados, aunque gruñan faltos de pagas y vituallas, por excusar el peligro nunca faltan a su cita con el combate. Se puede contar con que al final de la refriega, deshechos todos los demás, permanezca inmóvil e impasible, semejando una muralla humana, la masa cerrada de la fiel infantería española
Eventos en la Librería Tercios Viejos (Semana del 6 a 12 de mayo)
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- Escrito por: Rafa
Os compartimos los eventos que tendrán lugar durante esta semana entrante en nuestra librería de referencia "Tercios Viejos"
Os esperamos


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La capitulación de las Atarazanas (1714)
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- Escrito por: Rafa.Rodrigo (kappo)

El 11 de septiembre se conmemora en Cataluña “La Diada”, un sentido recuerdo y homenaje a los luchadores por las libertades del pueblo de Cataluña cercenadas por el absolutismo borbónico, cuya figura mítica es Rafael Casanova, inmortalizado en el cuadro titulado L'onze de setembre de 1714 de Antoni Estruch Bros (1872-1857) pintado en 1909, cuando valientemente junto a la bandera de Santa Eulalia defendía las murallas de Barcelona.
Sin embargo, este relato mitológico creado a finales del siglo XIX por el incipiente nacionalismo catalán personificado en Valentí Almirall y La Renaixença, no se es más que una construcción interesada de los sucesos de ese día, olvidado el contexto de la Guerra de Sucesión española y escondiendo de forma premeditada los acontecimientos que tuvieron lugar pasada esa fecha, uno de ellos los que gracias al artista Juan Benavente podemos rescatar del olvido más de doscientos años después.
En primer lugar habría que enmarcar la Guerra de Sucesión y recordar que por lo que se peleaba no era por las libertades del pueblo de Cataluña, sino que el centro del conflicto era la discutida legitimidad al trono de Felipe V de Borbón, heredero de Carlos II de Austria, último rey español de dicha dinastía. Cuando en noviembre de 1700 se abrió el testamento del monarca hispano figuraba como heredero al trono español Felipe de Anjou, nieto de la española María Teresa de Austria, hermana de Felipe IV, casada con Luis XIV de Francia como parte de la Paz de los Pirineos de 1659. Este cambio dinástico fue apoyado en la corte de Madrid por el cardenal Portocarrero frente al denominado bando austracista, el cual, encabezado por el almirante de Castilla y el conde de Oropesa, defendían la sucesión en la figura del archiduque Carlos de Austria, el segundo de los hijos del emperador Leopoldo I.
Los comunistas ante el final de la Guerra Civil.
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- Escrito por: caracalla
La sublevación de Casado produjo un gran desconcierto entre los dirigentes comunistas, que fue creciendo conforme llegaban noticias del enfrentamiento militar de las calles de Madrid durante la noche del 5 al 6.
La resistencia militar de los comunistas en Madrid había sido fruto de una iniciativa de carácter local, y estaba desligada de ningún plan ideado y ejecutado a instancias de los dirigentes del partido. Esto quedó demostrado porque la reacción comunista capitalina no se repitió en ningún otro lugar de la España republicana. Los acontecimientos de Madrid tuvieron una repercusión muy limitada en otros ámbitos, sin llegar a generar, en ningún momento, el riesgo de un contagio en cascada. Fuera de la capital de España no se proyectó ni se preparó previamente una respuesta de tipo militar. Cuando, después del día 5, se intentó alguna iniciativa en este sentido, las vacilaciones y las reservas las hicieron naufragar.
La resistencia militar efectiva habría exigido por parte comunista un plan global, con acciones simultáneas en todos los ejércitos. El ejemplo más convincente procede del Ejército de Extremadura, bajo las órdenes del general Escobar, o en el caso de la ciudad de Murcia. Casado no necesitó la colaboración del ejército para dominar la situación fuera de Madrid. A través de las fuerzas de orden público logró éste el control de las principales ciudades republicanas. Los partidarios de Casado pronto se hicieron con el control de Alicante. Por su proximidad a la residencia de Negrín, Alicante se convirtió en un punto de importancia neurálgica.

U-boote en la Primera Guerra Mundial: Guerra submarina sin restricciones
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- Escrito por: HRM Ediciones
Oficialmente, la historia de los submarinos alemanes se remonta a mediados del S. XIX, en concreto a 1850, cuando el bávaro Wilhelm Bauer presentó en sociedad el Brandtaucher, pensado para romper el cerco que los daneses mantenían por entonces sobre el puerto de Kiel.
El diseño de Bauer, aunque elogiado por su ingenio, no tuvo la acogida esperada dentro de la Deutsche Kaiserliche Marine, la Marina Imperial alemana, en aquel tiempo más interesada en ponerse a la altura de la flota británica que en embarcarse en proyectos submarinos, costosos y sin garantías de éxito a corto plazo.
A partir de 1890, se presentaron y desarrollaron diferentes propuestas. Sin embargo, no fue hasta el verano de 1906 cuando vio la luz el primer U-Boot[1], adscrito a la Deutsche Kaiserliche Marine, el SM U-1.

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