La última ofensiva.
Pero todo iba a cambiar. A diferencia de las anteriores operaciones lo que se preparaba no era un mero esfuerzo parcial, de una de las mitades del Imperio o de fuerzas locales, se trataba de un ataque masivo con todas las fuerzas que la Romania podía agrupar; iba ser la mayor ofensiva de todo el siglo, una operación estratégica que debería coordinar diversos teatros de operaciones con un fin claro y conciso: destruir al reino vándalo y recuperar el África romana.
Sería una operación ambiciosa, que ofrecía unos inmensos dividendos a ambos imperios: restablecer la paz en el mar, recuperar los tesoros robados por los vándalos durante sus expediciones, reconquistar las ricas provincias africanas (aunque en decadencia en el marco general del Imperio, el dominio vándalo apenas llevaba una generación por lo que no habrían sufrido tanto sus efectos, amén de que las grandes invasiones de las tribus moras no habían llegado todavía), demostrar a los bárbaros y al pueblo que el Imperio era aún poderoso, y sobre todo recobrar la iniciativa bélica.
Es más, recuperada África, hubiera sido fácil enlazar con los dominios romanos en Hispania e imponerse sobre los agotados suevos, que acababan de atravesar una guerra civil total, permitiendo recuperar toda la diócesis y quedando en Occidente sólo dos potencias germanas amenazantes (burgundios y visigodos); con lo que la posibilidad de evitar la caída del .
En 467 la situación política era muy distinta: en el Imperio oriental gobierna León I que quiere desvincularse de la tutela del poderoso Aspar (que fue el que lo puso en el trono) y de los germanos y para ello ve una buena posibilidad de obtener un gran prestigio mediante un triunfo militar. Además esta vez no se espera ninguna intervención de los persas (en tregua con el Imperio y se encuentran ocupados en su propia frontera oriental) ni en los Balcanes (el Imperio huno se ha desmembrado, y los ostrogodos aunque peligrosos están divididos). Y además el emperador Marciano al morir dejó la economía recuperada y las arcas bien surtidas con más 100.000 solidos de oro que servirán como fuente de financiación para sus planes.
En Occidente el emperador reinante es Antemio, yerno de Mayoriano y magister militum per Orientem, desde el 12 de abril del 467, que ha llegado con un importante ejército y el respaldo tanto de León como del magíster militum Marcelino (el mismo del 460), como un intentó del Imperio oriental de asumir la tutela sobre el occidental. La hija de Antemio fue casada con Ricimero para garantizar su apoyo.
Ya para el otoño del 467 Antemio había hecho sus preparativos poniendo al mando a Marcelino, pero la llegada de la estación invernal llevó a detener su inicio.
Finalmente el año siguiente, cuando el buen tiempo lo permitiese, arrancaría el ataque combinado, se trataría de una maniobra inmensa estratégica, parece que se trataba de realizar un ataque por líneas exteriores para converger tres fuerzas sobre el reino vándalo:
-La flota occidental la mandaría Marcelino con sus tropas (como magíster militum en Dalmacia debía contar con limitanei de la zona además de los restos del ejército comitatensis de Illyricum y su guardia personal; aunque gran parte de sus tropas se quedarían protegiendo su dominio) y las aportadas por Antemio y Ricimero, fuerzas sacadas del ejército de Italia (en la Notitia dignitatum éste contaba con unos 30.000 hombres) y de sus ejércitos privados (Antemio había llegado a Italia con un ejército reunido en Oriente).
Su misión sería capturar las islas de Cerdeña y Sicilia, de gran importancia estratégica, pues eran vitales para apoyar el ataque a África, y así crear una amenaza que supusiera una maniobra de diversión al reino vándalo.
Pero la designación de Marcelino traería problemas porque Ricimero era su enemigo, y rivalizaba con él, así que no desearía que tuviese éxito en su encomienda, ya que entonces se convertiría en el principal poder en Occidente.
-Mientras el general Heraclio con tropas de limitanei sacadas de Egipto y Libia reforzadas por mercenarios hunos, en total unos pocos millares, desembarcaría en Trípoli para apoderarse de la Tripolitania.
En mi opinión estos dos ataques debían ser los primeros con el fin de fijar y dividir a las fuerzas vándalas, teniendo en cuenta que la flota occidental estaba más próxima a sus objetivos. Y la cronología de los hechos parece sustentar que éstos comenzaron el ataque, por así decirlo, sobre los flancos del reino de Gensérico.
-Y finalmente el ataque principal vendría desde Oriente con una flota de más de 1.110 navíos; y según Procopio y otros llevaba unos 100.000 hombres.
Parece una cifra de hombres muy exagerada. Pero, si nos fijamos en que la flota de Belisario tenía unos 592 barcos con 30.000 marineros, 2.000 soldados de marina y más de 17.000 soldados (con más de 6.000 jinetes, que supone el llevar a los caballos y sus provisiones ocupando mucho espacio) es decir en total cerca de 50.000. Una flota que es casi el doble debe andar por los 90.000 hombres, de ellos quizás 30.000 soldados, formados por mercenarios de diversos pueblos y por fuerzas sacadas de los ejércitos bizantinos (probablemente un buen número extraídas de los ejércitos praesentalis (los ejércitos de maniobra que acompañaban al emperador oriental)).
El mando de estas fuerzas era algo delicado, pues se trataba de una significativa fuerza, y en el pasado había habido casos de que los generales aprovecharan la oportunidad para proclamarse emperador. Una opción era nombrar a varios generales como en la expedición del 441, otra que la dirigiera el propio emperador y otra que se designara a alguien de confianza.
Un buen candidato era Aspar, pero hay que tener en cuenta que León I quería reducir su importancia, para no estar tan vinculado a su influencia (como pasaba en el Imperio occidental).
Por ello se escogió a Basilisco, que había realizado exitosas campañas en los Balcanes, y tenía en su haber el ser cuñado del emperador, hermano de la emperatriz Verina, y por tanto a través de ésta se mantenía su vinculación y lealtad, evitando que tuviese deseos de grandeza además de carecer del prestigio necesario para lograrlo. Tanto Verina como Aspar lo propusieron (quizás porque vieron que era fácil de manipular) y León posiblemente lo vio como un candidato de consenso, y no peligroso. Como segundo al mando llevaba a un tal Juan.
Para financiar la operación se requirió una gran cantidad de dinero, según Prisco y Procopio unos 58.967 Kg de oro. Cándido (en la Suda bizantina) señala que los prefectos del pretorio de Oriente y el Ilírico aportaron 21.318 Kg de oro y el Tesoro imperial 7.711 Kg de oro y 317.514 de plata (el total a una proporción oro/plata 1/18 serían unos 46.700 Kg de oro) aparte de lo reunido por Antemio. Era una auténtica fortuna que debió poner a ambos Imperios en una grave situación de endeudamiento.
Frente a todos estos efectivos y recursos se hallaba el reino vándalo de Genserico que debía tener de 20 a 25.000 guerreros, pero que sin duda estaban distribuidos sobre sus diversos dominios, con una mayor densidad en el área de Cartago; a ellos se unían algunas tribus moras, si bien la llegada masiva de éstas aún no se había producido por lo que no eran todavía una fuerza clave en la región, además cabía la posibilidad de que se pasaran al bando más poderoso. También hay que tener en cuenta el gran número de naves vándalas que habían estado realizando actos de piratería en el Mediterráneo.
Pero en África los romanos católicos eran la mayoría. Esta población estaba deseosa de expulsar a los “herejes” (pues eran arrianos) germanos y había muchos que recordaban que habían sido gobernados por el Imperio, pues sólo había pasado una generación. Por tanto no eran de fiar para el gobierno vándalo.
Operaciones.
Con la llegada del buen tiempo las fuerzas se pusieron en marcha, si nos fijamos en la expedición de Belisario se puede establecer que partirían en junio o a fines de mayo.
El primero en actuar fue posiblemente Marcelino que desembarco en Cerdeña y en poco tiempo se hizo con su control. Después se dirigió a Sicilia.
Paralelamente Heraclio arribaba a la Tripolitania donde se impuso sin gran dificultad sobre los vándalos. La población romana le daría una buena acogida. Y las ciudades fueron cayendo, en su avance por tierra hacia Cartago.
Genserico reaccionó y quiso interceptar a la flota de Basilisco en Sicilia antes de que pudiera unirse a Marcelino, para así batir al enemigo principal, por lo que parece que no picó en los señuelos de Marcelino o Heraclio, aunque fuerzas vándalas si debieron quedar ocupadas en esos frentes.
En aguas de Sicilia medio millar de naves vándalas fueron derrotadas, por la flota de Basilisco, esto parece indicar que esa flota bizantina contaba con una alta proporción de galeras de combate, que la flota vándala fue vencida por partes o que la flota bizantina era superior (teniendo en cuenta que una flota pirata suele formarse con naves ligeras y rápidas, puede que no fueran rival para naves de guerra mayores). El resultado según Prisco es que se hundieron 340 naves germanas (quizás no todas fueran de guerra). Y probablemente el resto se retiró con importantes daños.
Así Marcelino pudo operar en Sicilia, sometiendo las ciudades y bases vándalas sin graves problemas, el hecho de que hubiera resistencia es prueba de que quedaron aisladas allí potentes guarniciones; sirviendo la isla además de base de apoyo y suministro para la flota de Basilisco.
Parecía que el plan se cumplía a la perfección, el reino vándalo perdía terreno, hombres y naves a un ritmo acelerado, y en poco tiempo se colapsaría.
Pero iban a comenzar los problemas, y así en Sicilia Marcelino será asesinado en el mes de agosto, es probable que por instigación de Ricimero, que quería evitar el triunfo de su rival, y como ya se le había escapado una vez (en el 461), es probable que esta vez no dudase en hacerle matar; además de que no deseaba un gran éxito de Antemio. Como resultado pronto la ofensiva en Sicilia se detuvo.
LAS GUERRAS VÁNDALAS EN ÁFRICA 1ª Parte
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