Carga del Mayor Reno

Reno colocó a la compañía que mantenía en reserva en la línea y cargó contra el poblado. Medio centenar de guerreros salió a su encuentro para pelear. A 200 metros ordenó un alto. El caballo del soldado James Turley salió disparado hacia el poblado, nunca fue encontrado. El batallón de Reno desmontó,  un hombre de cada cuatro se hacia cargo de los caballos. Se formó una línea de escaramuza de unos 100 soldados que comenzaron a disparar contra los guerreros que salieron a su encuentro. Eran las 15.15 y la resistencia india se incrementaba por momentos.  Más y más guerreros que habían conseguido hacerse con un póney salían al encuentro de los soldados . El flanco derecho de Reno estaba seguro en la orilla del río pero el izquierdo encontraba en campo abierto. Reno en ese momento sólo había perdido un hombre. Pero a las 15.30 temiendo ser rodeado ordenó una retirada hacia la protección del soto en la orilla del río. En esta retirada Reno comenzó a perder el control y tuvo 9 muertos. En ese momento del combate hizo por primera vez acto de presencia Caballo Loco, Toro Pequeño le grito: “Llegas tarde, te has perdido la lucha”.

Cuando Reno comenzó el combate (15.15), Custer movió su batallón hacia delante. El ayudante de Custer, teniente Cooke recibió un mensaje del explorador Fred Girard comunicándole:  “Los indios no  huyen, están saliendo al encuentro de Reno”. Custer, Cooke y una pequeña escolta cabalgaron hacia los acantilados. Ahí fue donde Custer por primera vez vio el campamento entero, y la gran masa de indios que allí se congregaban. Cientos de no combatientes, ancianos, mujeres y niños estaban poniéndose a cubierto hacia el norte, mientras los guerreros continuaban saliendo al encuentro de Reno. Custer volvió junto a su columna y mandó un segundo mensaje a Benteen con el trompeta Giovanni Martini, un inmigrante italiano que apenas chapurreaba  inglés. Cooke escribió la famosa nota que habría de convertirse en la última señal de Custer. “Benteen venga. Gran campamento. Venga rápido. Traiga la munición. P.S. Traiga la munición”. Custer necesitaba más soldados para continuar con la ofensiva. Se mantenía a unos 100 metros de la otra orilla del río donde Reno estaba combatiendo. Este es el punto decisivo de la batalla de Little Big Horn. Son las 15.45, ha comprobado la gran magnitud del campo indio y ha visto como Reno ha comenzado las hostilidades.

 

 Reno pierde el control de la situación

La rivera del río formaba un parapeto natural muy apropiado para la defensa. Las tres compañías formaron un delgado perímetro defensivo, manteniendo  los caballos y la munición adicional en el centro. Los guerreros rodearon la posición, algunos cruzaron el río para atacarles por la espalda. Otros intentaban infiltrarse entre los árboles, los arbustos y la orilla del río. En la confusión reinante Reno perdió el control de sus soldados. Se defendió por espacio de 20 minutos pero sorpresivamente decidió retirarse. Sin toque de trompeta, el mayor Reno ordenó montar a su batallón. Dio instrucciones para que formaran en columna de cuatro. Hubo muchos soldados que no escucharon estas ordenes, algunos guerreros aprovecharon la confusión para acercarse y disparar una salva casi a quemaropa. Un soldado exclamó que había sido tocado. El explorador favorito de Custer, el Arikara Cuchillo Sangriento que estaba montado al lado del mayor Reno recibió un disparo en la cabeza que esparció sus sesos y sangre sobre la cara y el uniforme de Reno. Reno claramente nervioso dio ordenes y contraordenes mandando sucesivamente montar y desmontar. Reno había perdido su sombrero y se había puesto un pañuelo rojo alrededor de la frente. Con la mirada propia de un loco, salió a todo galope del soto dirigiéndose hacia el río. Gritó a sus soldados: “¡Todo aquel que quiera salvar su vida que me siga!”. La retirada rápidamente se convirtió en una masa confusa de soldados huyendo llenos de pánico (Cuando el ejercito más tarde hizo una investigación sobre  la batalla. El mayor Reno afirmó que la acción para volver a cruzar el Little Big Horn  había sido una carga, no una retirada). Cuando los indios vieron como los soldados estaban en franca huida, los acometieron por todas las partes explotando su vulnerabilidad. Murieron 19 soldados y 17 desaparecieron. Muchos soldados quedaron aislados en el soto. El explorador civil Charley Reynolds murió cuando su caballo fue derribado e intentaba hacerse con uno que estaba sin jinete. El teniente McIntosh, comandante de la compañía G, perdió su caballo pero un soldado le prestó el suyo, fue rodeado por unos 20 indios y murió. El soldado que le dejó su caballo consiguió salvarse escondiéndose entre la maleza de la orilla del río. La desbandada de los soldados vino perfectamente a los guerreros indios, que tan sólo tuvieron que utilizar la misma táctica que usaban en la caza del búfalo. Montados en caballos frescos acosaban y disparaban a los soldados desmontándolos con facilidad. El interprete civil Isaiah Dorman (único hombre negro de toda la expedición) se volvió y disparó a un indio, fue rodeado, mataron a su caballo y él quedó atrapado debajo de el, fue muerto y escalpado por los guerreros. No hubo tropas que protegieran la retaguardia. El capitán Moylan y el teniente Varnum intentaron detener a algunos soldados para formar un pelotón que cubriera al resto, pero fue imposible, el pánico había hecho mella y cada cual procuraba sólo por si mismo intentando llegar a la otra orilla del río.

Era alrededor de las 16 horas, Reno había estado una hora en el valle. Perdió a la mayoría de sus soldados en los 5 fatídicos minutos que empleó en volver  a cruzar el río. Muchos guerreros disparaban prácticamente a quemaropa, otros se lanzaban a por los soldados que quedaban desmontados en la corriente. El ayudante de Reno, teniente Hodgeson fue herido y desmontado al cruzar el cauce, se agarró al estribo de un soldado que lo arrastró fuera del río, al llegar a la orilla le dispararon y murió. Un cabo de la compañía G mató a un indio, desmontó y le quitó la cabellera. A continuación la agitó enseñándola a los guerreros que estaban en la otra orilla. Los últimos soldados de Reno cruzaron el río bajo un intensísimo fuego y perdieron 16 hombres más.

Los exhaustos soldados se vieron obligados a desmontar y asirse a las colas de sus caballos para trepar por  los acantilados en busca de una posición defensiva. Varios soldados, incluido el cirujano Doctor De Wolf se equivocaron de acantilado y subieron a uno ocupado por los indios. Rápidamente fueron rodeados, muertos y escalpados a la vista de sus compañeros. Algunos soldados se recompusieron un poco y dispararon a los hostiles que les perseguían. El teniente Luther R. Hare abrió fuego y lanzó el grito rebelde de guerra: “Si tenemos que morir, lo haremos como hombres. Soy un  hijo de puta luchador de Texas”.

Colina Reno

Hacia las 16.10 llegaron a la cima de la colina los últimos soldados de Reno. De los 175 hombres que componían el batallón, 40 habían muerto,  tres de ellos eran oficiales. Otros  37 estaban desaparecidos. Había también 13 heridos. 17 de los desaparecidos que se habían quedado en el soto consiguieron reintegrarse al batallón sanos y salvos. Los guerreros pararon su persecución. Dejaron un retén con unas docenas de hombres para fijar a Reno en la cima de la colina y el resto giró hacia el norte al encuentro de Custer.

 Llega el capitán Benteen

Hacia las 15.38 el capitán Benteen encontró al correo de Custer sargento Kanipe. Pocos minutos antes el sargento se había cruzado con el hermano menor de los Custer, Boston, que estaba ansioso por reunirse con sus hermanos y participar en el combate.  En aquellos momentos se oía un violento tiroteo, el mayor Reno ya había comenzado su combate. Kanipe les gritó: “Muchachos, ya los tenemos cogidos”. Y continuo cabalgando para entregar el mensaje al capitán McDougal. A las 15.42, Kanipe contactó con el tren de aprovisionamiento. A las 15.53 el trompeta Martini entregó el mensaje de Cooke a Benteen. El caballo de Martini esta herido por una bala pero expresó su opinión de que los indios estaban huyendo. Benteen decidió no esperar al aprovisionamiento y trotó con su comando hacia delante. Algunos guías Arikaras pasaron con algunos póneys que habían separado de la gran manada india. Los exploradores señalando hacia el oeste le dijeron a Benteen que había muchos Sioux. El sonido del combate se intensificaba por momentos. En la distancia Benteen pudo ver como los hombres de Reno ascendían a la colina. A si mismo los guerreros que perseguían a Reno vieron la columna de polvo que levantaba el batallón de Benteen y se retiraron hacia el poblado, dejando unos pocos guerreros para hostilizar a Reno. A las 16.20 Benteen llega a la colina ahora llamada Reno Hill. Reno exclamó: “¡Por el amor de Dios Benteen, detenga su comando y ayúdeme! He perdido a la mitad de mis hombres”. Reno todavía estaba en shock, no había conseguido recuperar el control de la situación. Todavía no había organizado la defensa de la colina. El capitán Weir con su compañía formó una línea defensiva y comenzó a batirse con el puñado de guerreros que les hacían fuego desde abajo. Benteen mandó a sus hombres que distribuyeran munición entre los desmoralizados y derrotados hombres de Reno. El mayor Reno mandó a buscar el cuerpo de su ayudante el teniente Benjamín H. Hodgeson muerto al cruzar el río mientras los restos de su batallón se organizaban en la cima de la colina. A las 16.40 salió el teniente Hare en busca de los suministros para avanzar con las mulas que portaban la munición.

 La última posición de Custer

Desde siempre se ha pensado que Custer había atacado por el centro del campamento. Los indios primero le habían detenido y luego forzado a cruzar de nuevo el río, obligándole ha emprender la retirada. Custer entonces intentó llegar a la cima de una colina, y allí se desplegó esperando que llegaran fuerzas en su auxilio. Caballo Loco fue el jefe que dirigió la maniobra y en poco menos de 30 minutos el séptimo regimiento fue rodeado y aniquilado hasta el último hombre. Este sensacional y fatal relato se debe en su mayor parte a Elizabeth Custer (esposa de Custer). Estas teorías eran inciertas e infundadas como han demostrado las excavaciones arqueológicas que se han realizado en el campo de batalla en los últimos años. El desarrollo final de la batalla fue mucho más complejo.

 Custer desciende al valle de Little Big Horn

El batallón continuaba todavía en las alturas (Medicine Tail Coulee) cuando a las 16 horas, el explorador mestizo Mitch Boyer y el guía indio  Curley de la tribu Crow, informaron a Custer de la retirada de Reno. Custer licenció a los dos scouts. Boyer prefirió quedarse y Curley se fue en dirección este kilómetro y medio. Desde allí, disfrazado con la manta de un guerrero Sioux muerto, vio la derrota de Custer. Cuando Curley se fue, Custer dividió a sus 5 compañías en dos grupos.  El ala izquierda al mando del capitán George W. Yates con las compañías E y F. Y el ala derecha al mando de Custer con las compañías C, I y L. Mandó al ala izquierda de Yates, que contaba con unos 80 hombres en aquel momento, bajar hacia el campo indio con la intención de atacar por la retaguardia a las fuerzas  que asediaban a Reno. Fue localizado un vado (The Medicine Tail Ford) hacia el centro del poblado. Sólo 10 o 12 guerreros aparecieron a la vista de la compañía E que era la que iba en vanguardia, eran las 16.10. El destacamento se acercó al vado y disparó al otro lado del río para alejar a los guerreros. Un par de soldados fueron alcanzados por disparos cuando comprobaban si el río se podía cruzar por allí. La compañía F que se había quedado 400 metros por detrás para proteger el avance hizo unas cuantas descargas hacia el poblado. El Sioux White Cow Bull devolvió el fuego a los soldados. El Oglala He Dog llegó al vado e hizo unos disparos al aire para llamar la atención de más guerreros.  La batalla había comenzado una hora antes y la mayoría de los hostiles estaban combatiendo a Reno, los no combatientes huían hacia el norte. Comenzaron a llegar más y más indios y cruzaron al otro lado del río,  los soldados de la compañía  E se retiraron en buen orden. Yates empleó una buena retaguardia para proteger su retirada hacia la ahora llamada Calhoun Hill donde se reunieron con el resto del comando. En esos momentos han pasado ya 30 minutos desde la retirada de Reno. A las 16.30 las dos alas, izquierda y derecha se reagrupan por un breve momento en Calhoun Hill. Los Sioux siguen a Gall y los Cheyennes a Dos Lunas y Lame White Man por los barrancos, otros muchos guerreros están cruzando el río 3 kilómetros hacia al norte comandados por Caballo Loco. Las tácticas de rodeo de los Sioux comienzan a funcionar. El batallón de Custer todavía está a la ofensiva.  Llega a la posición Boston Custer. Su llegada da importantes noticias a Custer. Ahora sabe que tanto el sargento Ryan Kanipe como el trompeta Giovanni Martini han entregado sus mensajes a Benteen y McDougal. En consecuencia piensa que Benteen ya está en camino. Y por su hermano que ha pasado, sabe que el camino está despejado, los indios todavía no lo bloquean.

 

Huida de los no combatientes

El fin de la campaña, era conseguir que los indios hostiles volvieran a las reservas. Custer sabía que el modo más efectivo de lograrlo, era destruyendo sus posesiones, y capturando a los no combatientes y su ganado. Después de la escaramuza en el vado, la mayoría de mujeres y niños han huido hacia al norte escondiéndose en una serie de arroyos y barrancos llamados Squaw Creek. De acuerdo con los comentarios del superviviente Giovanni Martini, Custer había expresado esos deseos, atacar a las familias y capturar la manada de póneys. Esto causaría mucha consternación a los guerreros, les debilitaría la moral y les forzaría a la rendición. Cuando llegara Benteen y el tren de carga, pensaba que tendría suficientes soldados para conseguirlo.

Inmediatamente después de la convergencia de las dos columnas en Calhoun Hill. El ala izquierda de Yates continuó hacia el norte buscando un vado al otro extremo del poblado e intentando localizar a los no combatientes, marchaba con orden y con un pelotón protegiendo el flanco. El batallón de Custer se desplegó en Calhoun Hill esperando los refuerzos. La compañía L al mando del teniente James Calhoun (cuñado de Custer, estaba casado con Maggie hermana de  Custer), se desplegó en línea. Las compañías C y L quedaron en reserva. Custer y sus ayudantes posiblemente acompañaran a  Yates en su reconocimiento. Mientras tanto, Caballo Loco y sus guerreros cruzaron el Litlle Big Horn al norte del poblado para girar después hacia el este. Gall se aproximaba a Calhoun Hill por el sur. El jefe Cheyenne Lame White Man lo hacía por el oeste. La bolsa se estaba cerrando y las 5 compañías en breves momentos estarían irremisiblemente cercadas por un enemigo muy superior en número y en potencia de fuego. El batallón de Custer espera a Benteen mirando hacia al sureste. Yates regresa de su reconocimiento y se asienta en Cementery Ridge, colina situada al lado de Calhoun Hill. La escaramuza comenzó y continuó unos 20 minutos. Más y más  guerreros seguían acudiendo.

 

Caída de Calhoun Hill

El comandante del ala derecha  capitán Miles W. Keogh, dispuso sus tres compañías según el libro de texto de la Caballería de los Estados Unidos. La compañía L de Calhoun formó un semicírculo donde comenzaba la pendiente de la colina. Los soldados que sujetaban los caballos estaban por detrás. Las compañías I y C estaban desplegadas en reserva en la parte más alta de la colina, cerca de la cresta. El número de guerreros se incrementaba minuto a minuto. La compañía L estaba ya envuelta en un violento combate y sus caballos se encontraban en un serio peligro. El capitán Keogh ordenó al teniente Harington de la compañía C que cargara contra un grupo de guerreros y aliviara la presión que soportaba Calhoun. La carga fracasó por que los soldados quedaron expuestos al fuego que venía desde los barrancos cercanos. Los supervivientes se retiraron de nuevo hacia la cima perseguidos por jinetes liderados por el jefe Cheyenne Lame White Man. La compañía L protegió la retirada de la compañía C. El combate continuaba con extrema violencia, algunos de los soldados perdieron la compostura y huyeron, este hecho envalentonó a los guerreros que cargaron contra ellos desde varias direcciones. Los indios atacaban tanto a caballo como a pie, se produjo un feroz combate cuerpo a cuerpo. Este fue el punto donde la lucha se hizo más intensa y donde los indios tuvieron más bajas.  El jefe Cheyenne Lame White Man encontró aquí la muerte.  El  guerrero Cheyenne Nariz Amarilla, capturó el guión de la compañía L. Algunos soldados fueron muertos mientras huían, otros que permanecían agrupados y se defendían con valor fueron fácil blanco de las flechas. El teniente Calhoun, llamado el “adonis del séptimo” murió en uno de esos pequeños grupos.

 

Avance del capitán Weir

A pesar de escuchar un nutrido tiroteo río arriba, Benteen y Reno decidieron no avanzar hacia Custer hasta que no llegara el tren de aprovisionamiento. Muchos de los hombres escucharon descargas cerradas y especularon con que quizás se trataba de una señal de Custer pidiendo auxilio. El capitán Wier, extremadamente leal a Custer y que había visto el mensaje que Custer había mandado con el trompeta Martini, avanzó con su compañía hacia el sonido de los disparos a las 16.50. El teniente Hare con las mulas que acarreaban las municiones llegaron 20 minutos después, a las 17.10. A las 17.12 Benteen con las compañías H, K y M avanzó. El capitán Wier al mando de la compañía D, llegó al punto que ahora se conoce como Wier Point a las 17.20. Benteen venía por detrás y Reno también se movió hacia delante con las otras tres compañías, las municiones y los heridos.

Desde  Wier Point, los oficiales escrutaron el horizonte con sus prismáticos buscando señales de Custer. Podían ver claramente a su izquierda el gran campamento indio, pero el humo de la pólvora oscurecía las suaves colinas hacia el norte. Wier vio uno de los guiones de “cola de golondrina” flameando con un jinete. Una inspección más atenta reveló que se trataba de una banda de indios que lo había capturado. El teniente Edgerley (llegó a general del ejercito de los Estados Unidos) contó: “Nosotros vimos a un buen número de indios galopando y disparando a objetos que estaban en el suelo”. Años más tarde admitió: “Pudimos ver los cuerpos de los hombres y los caballos de Custer entre un enjambre de indios”. Esos eran los últimos instantes de Custer. Cuando el tiroteo decayó, los victoriosos guerreros comenzaron a converger en Wier Point. Las cuatro compañías mantuvieron una corta escaramuza, pero la posición en que se encontraban era indefendible. A las 18 horas Benteen ordenó la retirada hacia Reno Hill. La compañía K formó la retaguardia y tuvo un muerto. El resto del regimiento se aprestó a defender la cima de Reno Hill a las 18.30. Los guerreros les pisaban los talones y rodearon la posición.

 

La posición de Keogh es destrozada

La compañía L de Calhoun fue destruida, engullida por los guerreros Sioux y Cheyennes. La compañía I de Keogh se desplegó para entablar combate con los guerreros que  perseguían a los pocos supervivientes. Los guerreros de Caballo Loco aparecieron por detrás de la compañía de Keogh en perfecto orden de combate. Los restos de las compañías C y L que eran perseguidas por los hombres de Gall y  Dos Lunas desde el sur se toparon con los guerreros de Caballo Loco que descendían.  Las tres compañías quedaron  rodeadas.

El más absoluto de los caos reino en la posición, los guerreros avanzaron frenéticamente hacia ellos y muchos  soldados aterrorizados  trataron de huir. Algunos  se agruparon y resistieron hasta que encontraron la muerte, otros acabadas las municiones intentaron escapar. Aquí fue donde murió el capitán Keogh junto a un pequeño grupo de sus soldados. Es en esta área  donde se encontró el mayor número de caballos muertos de todo el campo de batalla. Algunos de los soldados que intentaron la huida, consiguieron llegar hasta las compañías E y F que se encontraban en Custer Hill. Desde allí pudieron ver como los guerreros eliminaban a los heridos y como destripaban, mutilaban y escalpaban a sus infortunados compañeros. Eran las 17.22 y la mitad de los hombres de Custer habían ya sucumbido. Los restantes estaban rodeados por un número incalculable de guerreros y en una posición indefendible.

Intento de fuga

El ala izquierda mantenía todavía su cohesión táctica y se preparó para recibir a los más o menos 20 soldados supervivientes del ala derecha. La compañía E desplegada en línea abrió fuego contra los guerreros que venían acosando a los fugitivos y los paró. Con apenas 100 soldados las compañías E y F estaban ya completamente cercadas en Cementery Ridge y Custer Hill. Estaban inmovilizados por un número infinitamente superior de enemigos. Quizás la proporción fuera de 15 o 20 indios por cada soldado. No había ninguna señal de Benteen.

Las dos compañías intentaron llegar a la cima de la colina, era una mala posición pero peor era la que tenían. Cientos de guerreros se movían alrededor galopando velozmente, preparándose para la carga final. Los hostiles consiguieron provocar la estampida de los caballos de los soldados, y muchos de ellos se escaparon. Los soldados se parapetaron detrás de los caballos muertos y  los guerreros desistieron de tomar la posición al asalto. La munición todavía no faltaba y no era motivo de preocupación,  aunque muchos relatos indios hablan de que capturaron muchísimas cananas llenas de cartuchos. Custer quizás ya estaba herido en estos momentos, se hizo un intento de fuga a caballo sin él. Elementos de la compañía E con los corceles que estaban disponibles salieron disparados hacia el oeste, en dirección a Calhoun Hill. El teniente de la compañía E Algeron E. Smith no fue con ellos, quedó atrás muerto o herido. Se dirigieron hacia los barrancos tratando de evitar a los francotiradores que los enfilaban en campo abierto, pero la maniobra falló, cientos de guerreros se lanzaron contra ellos en el barranco llamado Deep Ravine y les dieron muerte.

17.25. Unos 50 soldados  (compañía F y los sobrevivientes del ala derecha) permanecían en Custer Hill. El fuego enemigo causaba muchas bajas y el número de hombres disminuía poco a poco. Inexplicablemente un grupo de 15 a 20 soldados iniciaron una fuga desesperada a pie hacia Deep Ravine, tiraron las armas y levantaron los brazos, fueron rodeados y muertos. Sus cuerpos quedaron esparcidos por toda la colina en dirección hacia el barranco.

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El Gran Capitán. Historia Militar.