El final de Custer

Los soldados que permanecían en Custer Hill, estaban en su mayoría heridos, otros no habían querido intentar la fuga cuando fueron apabullados por los victoriosos Sioux y Cheyennes. Resistieron hasta el final, un número indeterminado de guerreros murió en el combate final cuerpo a cuerpo.

Muchos de los cuadros y dibujos de los últimos momentos de Custer, muestran a muchos soldados en la colina, y al trompeta llamando a Benteen. Esto es muy dudoso, porque Weir que escuchó los disparos también hubiera escuchado la trompeta.

Custer, en los momentos finales ya estaría muerto o muy mal herido. Fue encontrado boca arriba, encima de un soldado y un caballo. Tenía un disparo en la parte izquierda del pecho y otro en la sien izquierda. En el suelo, cerca de él, se encontraron 17 vainas de su rifle deportivo Remmington. A su lado yacía su hermano Tom, cubierto de flechas y horriblemente mutilado. El ayudante de Custer, teniente Cooke también estaba allí, el guerrero Cheyenne Pierna de Madera escalpó uno de los famosos mechones de su barba. Otros de los cuerpos que se encontraron al lado de Custer  eran el de su hermano pequeño Boston, el trompeta Voss y el sargento Hughes Farther, portador del guión personal de Custer.

El capitán Yates y el segundo teniente Reily, jefes de la compañía F, así como unos 20 soldados de su compañía también encontraron la muerte allí. El teniente Algernon Smith, fue el único hombre de la compañía E encontrado en Custer Hill,  cuando su compañía intentó la huida hacia Deep Ravine o estaba muerto o estaba gravemente herido. Había 42 cuerpos en la colina y 39 caballos muertos. 210 hombres del batallón de Custer estaban muertos. Eran las 17.30

Hacia las 18 horas los guerreros montados cabalgaron para enfrentarse a Benteen y Weir. Los cuerpos de la mayoría de los soldados fueron mutilados por los guerreros y las mujeres que les siguieron. El cuerpo de Custer no fue mutilado, sólo le cortaron un dedo y le taladraron los tímpanos.

Después de...

En Wier Point, los oficiales desconocían que habían sido testigos de los últimos momentos de Custer. El teniente Godfrey comentó: “Mientras esperábamos allí, pensábamos que Custer había sido rechazado y que los disparos que escuchábamos eran los de su retaguardia retirándose. De pronto el fuego cesó, las nubes de pólvora se disiparon y por todas partes jinetes indios venían hacia nosotros”.

Se hizo una muy pobre retirada desde Wier Point,  se abandonó a un soldado que cayó herido. Los soldados que quedaban del Séptimo de Caballería volvieron a parapetarse en Reno Hill. El explorador civil Herendeen y 12 soldados que se habían quedado rezagados en la retirada de Reno, consiguieron llegar al atardecer a la cima de la colina. El teniente De Rudio, el guía Fred Girard y dos soldados más después de pasar toda una odisea, se incorporaron al resto de sobrevivientes dos días más tarde.

Los soldados en Reno Hill, cavaron trincheras poco profundas con herramientas improvisadas, los suministros fueron descargados y las sillas de los caballos e impedimenta de las mulas fueron usados  para reforzar los exiguos parapetos que se habían excavado. Unos 400 caballos y mulas se colocaron en la parte más alejada de la posición. Los indios continuaron disparando y mataron a unas docenas de animales. En una pequeña depresión circular que había en el centro de la posición se instalaron los heridos, protegidos por tres lados por un parapeto y por el cuarto por la línea de ganado. El doctor Porter (único cirujano superviviente) atendió a todos los heridos. Durante la noche hubo 5 muertos y 6 heridos más a causa de los francotiradores.

En la mañana del 26 los indios atacaron otra vez, pero no con la violencia del día anterior. Durante todo el día continuaron hostilizando. Estos nuevos combates ocasionaron 48 bajas más, de ellos 7 muertos. Hacia el final del asedio, Reno tenía 60 heridos. Benteen, al mando de la compañía H mandó una carga a pie, contra un grupo de guerreros que amenazaban con infiltrarse en el perímetro defensivo. Más tarde un pelotón de voluntarios “armados” con cubos, bajaron por el barranco hacia el río para traer agua para los heridos. A varios de ellos les fue concedida la Medalla del Congreso (máxima condecoración militar norteamericana) por esta acción. Como los soldados estaban bien protegidos en sus posiciones y con municiones de sobra, los indios fueron comprendiendo que iba a ser muy difícil el poder acabar con los ellos.

Al atardecer de ese día 26, los guerreros quemaron la hierba de la pradera. Los soldados en la cima de la colina observaban las grandes llamas. El sargento Charles Windolph describió el hecho: “Una fuerte humareda se levantó en un instante, y pudimos ver en el valle a cientos de indios, a pie y a caballo, con sus manadas de póneys y sus travois, perros y animales de carga, como cogidos en una trampa en un gran campo, moviéndose lentamente hacia el sur. Fue como el Éxodo de la Biblia; los Israelitas escapando de Egipto; una gran tribu en marcha”.

Reno enterró sus muertos y ocupó posiciones en el río al atardecer. No había ni rastro de la columna del general Terry. Todos los indios se habían ido. Había sido la más grande victoria de todos los tiempos sobre los blancos..., y la última.

 

Terry llega

El general Terry así como la columna de Gibbon estaban a más de un día de marcha de Little Big Horn cuando acaeció la batalla. Y se encontraban a bastantes millas todavía antes de la  noche del día 26. Los hostiles tenían conocimiento del avance de estas columnas y se prepararon para la batalla. Disponían además de 200 carabinas adicionales y abundante munición tomada a los soldados muertos. En un punto del avance, Terry encontró el regimiento de Custer. Sin embargo, los chaquetas azules con sus guiones desplegados eran Sioux. Se trataba de una columna de guerreros indios que habían cogido los uniformes de los soldados como trofeos. Trataron de entablar combate sin éxito con el comando de Terry. Por medio de unos exploradores indios de Custer que habían huido, el general Terry tuvo conocimiento de la derrota, pero no había dado mucha credibilidad a la noticia.

Cuando las vanguardias del Segundo de Caballería llegaron al abandonado poblado de Little Big Horn, vieron una increíble y grotesca escena. Toda la zona estaba chamuscada, y el olor del humo y de la carne quemada se entremezclaban. Había muchos animales muertos, otros estaban moribundos a causa de las quemaduras. Grandes pilas de carne de búfalo, basura y otras posesiones habían sido abandonadas por los hostiles en su huida. Pronto empezaron a encontrar ropas, efectos personales y lo que fue peor; cabezas y cuerpos de soldados del Séptimo de Caballería. Esto causó una gran consternación. Tres tepees permanecían intactos, los tres servían como enterramiento a varios guerreros indios. Con tantas propiedades abandonadas, se llegó a la suposición de que las columnas de Terry y Gibbon,   habían hecho huir a los hostiles y salvado al Séptimo.

El teniente Bradley, jefe de los exploradores de Gibbon, fue el primero en encontrar los cuerpos. Mandó el siguiente mensaje a Terry: “En estos momentos he contado los cuerpos de 200 soldados y oficiales muertos. Nunca he coincidido con Custer, pero por las fotografías que he visto de él, pienso que uno de estos cuerpos es el del general”. Terry podía ver ya los cuerpos en la colina desde su posición en el valle.

Los tenientes del Séptimo, Hare y Walace, llegaron hasta donde estaba Terry y le preguntaron: “¿Qué ha sido de Custer y sus 5 compañías?, nos dejó antes de ayer y desde entonces no hemos tenido noticias suyas. La última vez que lo vimos estaba en los acantilados encaminándose hacia el otro lado del poblado”. Terry completamente en shock por las noticias recibidas les explicó: “Por la información que he recibido, tengo buenas razones para pensar que están todos muertos en aquella cresta”. Los dos siguientes días los ocuparon en enterrar a los muertos y destruir las posesiones abandonadas por los indios. Se hicieron los preparativos para evacuar a los 60 heridos. Se construyeron camillas para que las transportaran las mulas. Marcharon 20 kilómetros hasta donde desemboca el río Little Big Horn en el Big Horn. La aparatosa columna era muy vulnerable, pero no hubo actividad india. El capitán del vapor Far West, Grant Marsh había navegado hasta la confluencia de los ríos y el 30 de Junio los heridos y las baterías Gatling embarcaron. Los restantes miembros del Séptimo de Caballería junto a los del Segundo regresaron a Fort Pease.

 

Campaña fracasada

Cuando el Far West zarpó, el general Terry confesó sus sentimientos de culpabilidad al capitán del barco: “Todos los soldados que están aquí sufriendo por sus heridas, son víctimas de una terrible metedura de pata, una triste y terrible metedura de pata”. El vapor llegó a Bismark, territorio de Dakota en el insuperado record de 54 horas. 1.142 kilómetros por los ríos Big Horn, Yellowstone y Missouri. Cuando el país entero se preparaba para la celebración del Centenario de la Independencia, llegaron las primeras noticias de la derrota. La “masacre de Custer” así fue como empezó a llamarse la batalla. Políticos, periodistas y la opinión pública en general, pidieron una ampliación de las fuerzas armadas, y una inmediata acción punitiva de castigo contra los hostiles. Había que castigar a todos los indios. Como no era posible capturar a Caballo Loco, Toro Sentado y los demás jefes, el Gobierno represalió a los indios que estaban en las reservas. El 22 de julio, el general Sherman recibió poderes para asumir el control militar en todas las reservas Sioux, y para considerar a todos sus habitantes prisioneros de guerra. El 15 de Agosto, se hizo pública otra ley, en la que se exigía a los indios, la renuncia inmediata de los territorios del Powder y de las Black Hills. Esta ley contravenía todas las disposiciones del tratado de 1868. Tratado que el Gobierno ignoró por completo al argüir que los indios lo habían violado al levantarse en armas contra los Estados Unidos. Todo aquello resultaba incomprensible para los indios de las reservas, puesto que ellos no habían luchado contra ningún soldado. Ni tan si quiera lo había hecho Toro Sentado hasta que fue atacado por Reno.

Los generales Terry y Sherman, investigaron la “metedura de pata”. Ambos mandaron informes más o menos elaborados (trágicos ejemplos de cómo se confunde la verdad). Ambos sutilmente hicieron cargar con la culpa del desastre a Custer, Benteen y Reno por equivocarse en la táctica. Ignorando que había sido la operación que ellos habían concebido la que realmente había fallado.

Crook y Terry volvieron a sus bases de suministros y permanecieron en ellas por espacio de un mes. Recibieron refuerzos y la primera semana de Agosto comenzaron de nuevo las operaciones. Terry contaba ahora con 1.700 hombres y Crook con 2.300. Muchos poblados celebraban todavía  la victoria cerca de las montañas Big Horn. Para muchos guerreros había sido su primera victoria contra los hombres blancos. Algunos indios querían continuar en las praderas y otros hablaban de volver a las reservas. Gradualmente los grandes campamentos se fueron acercando a la región del Rosebud. Las tribus se fueron separando. Los Cheyennes fueron hacia el sur a lo largo del río Powder hacia Wyoming. Los Sans Arc cruzaron el Yellowstone y los Hunkpapas de Toro Sentado se encaminaron al norte hacia el Little Missouri River.

Las dos columnas se unieron por error en el Rosebud el 10 de Agosto. Los 4.000 mil soldados al mando de Terry siguieron la vieja pista que habían dejado los indios un mes antes. Las dos  columnas continuaron juntas pero los suministros se iban agotando. Tuvieron que esperar cerca del río Yellowstone para aprovisionarse de nuevo. Crook se separó el 22 de Agosto para seguir el rastro de Toro Sentado. Terry tomó otro camino pero tuvo que cancelar definitivamente las operaciones por falta de aprovisionamiento. Los ríos habían bajado el caudal y no eran navegables. El 3 de Septiembre Crook no había encontrado nada, y estaba ya al límite de raciones y de forraje, comenzó lo que vino a llamarse “la marcha del hambre”, 600 kilómetros por territorio inhóspito con los soldados a media ración. Sin  forraje  y  con la hierba quemada por los hostiles, los caballos comenzaron a debilitarse, muchos murieron y otros fueron sacrificados para alimentar a los hambrientos soldados. El general Crook se vio forzado ha abandonar la pista y dirigirse hacia la ciudad minera de Deadwood en las Black Hills para reaprovisionarse. El 9 de Agosto, la vanguardia de Crook mandada por el capitán Anson Mills, tropezó con el campamento Oglala de Caballo Americano en Slim Buttes. Los soldados atacaron con mínimos resultados. Caballo Loco contraatacó desde su cercano campamento y con sólo 300 guerreros paró a  las fuerzas de Crook. Esta maniobra de Caballo Loco posibilitó  la huida de los no combatientes. Crook no estuvo muy interesado en perseguir a los Oglalas. El 13 de Septiembre Crook llegó al río Belle Fourche y recibió refuerzos y provisiones. Terminó la “marcha del hambre” y la campaña Sioux de 1876.

 

       Librería "Tercios Viejos: El rincón de la historia" - El Gran Capitán

 

El Gran Capitán. Historia Militar.