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El 7 de Junio los británicos fueron capaces de ocupar rápidamente las alturas próximas a Delhi, de donde expulsaron sin problemas a las débiles fuerzas rebeldes. Sin embargo, absurdamente, Sir Barnard ordenó incendiar las obras defensivas construidas por los cipayos por considerarlas inútiles. Una decisión que sus hombres tendrían que lamentar, al encontrarse sin protección para el sol en el insoportable verano de Bengala. La fuerza británicas estaba formada por el 60º de Rifles, el 75º de Highlanders, y el 1º y 2º de fusileros de Bengala. Se les denominó popularmente "El ejército de la venganza".

Los británicos ocuparon rápidamente todas las posiciones que quedaban fuera del recinto fortificado de Delhi, con la excepción de la casa Metcalf y el Castillo de Ludlow, en realidad dos grandes mansiones británicas. Tras ellas, se elevaban las fortificaciones de Delhi, poderosas murallas con númerosos bastiones, diseñadas y construidas ya en tiempos de la artillería de sitio. Por si fuera poco, 114 piezas protegían el perimetro, frente a las 38 piezas de campaña, y no de sitio, de los 3.000 soldados de la Compañía. Con un fuerza tan limitada a su mando, Barnard decidió sitiar la plaza, aunque las presiones superiores le obligaron a atacar la fortaleza durante la noche el 12 al 13 de junio. Sin embargo, la decidida oposición del Brigadier Graves disuadió a Barnard de semejante error. En palabras de Graves, tomar la ciudad no suponía ningún problema para sus hombres, pero ocuparla y sostenerla frente a los cipayos, sería imposible. Los británicos no tuvieron otro remedio que mantener su sitio, y soportar sin protección el insoportable calor de Delhi.Los cadaveres de humanos y animales fruto de la furia de los cipayos, corrompidos por el espántoso calor, trajeron una terrible plaga de moscas que hizo aún más duro soportar el calor, y que condujeron inevitablemente a un brote de cólera. Una de las primeras victimas fué el General Barnard, que debido a su avanzada edad murió a las pocas horas. Su sucesor fué el General T. Reed, que decidió ampliar las posiciones de sitio para aliviar en algo el problema del cólera, aunque eso no le salvó de la muerte por enfermedad, pasando el mando a Archdale Wilson, que fué nombrado Mayor General al efecto.

Los cipayos habian mostrado poco interés por las obras británicas, y no habían reaccionado decisivamente tras perder las posiciones de Ludlow y Metcalf, pero el 23 de Junio abandonaron sus posiciones en masa. Los fakires les habían convencido de que aquel día, el centenario de la decisiva victoria de Clive de la India en Plassey, se terminaría el dominio británico. Una columna de 7.000 hombres, fuertemente apoyada por la artillería, se lanzó contra el flanco británico. Allí, el 60º de Rifles, apoyado por los recién llegados Guias del Punjab y los Gurkhas, combatieron en amplia inferioridad en los suburbios semi-edificados. La limitada fuerza anglo-gurkha mantuvo sus posiciones con fiereza, arrojando sobre los cipayos un fuego sostenido que les obligó a retirarse. El efecto de esta victoria británica obtenida en inferioridad de condiciones, tuvo un efecto masivo en la moral de ambos bandos...Pero en sentidos opuestos.

La situacion mejoró decisivamente en Julio. Los refuerzos permitieron alcanzar casi los 7.000 rifles, pero por desgracia se perdieron casi 500 hombres en las semanas siguientes, por enfermedad o fuego enemigo. Llegó la temporada de las lluvias, y con ellas los esperados refuerzos, la columna móvil de 4.000 hombres del Brigadier Nicholson procedente de Lahore. Eran fuerzas del Punjab, remanentes de las fuerzas que habían permanecido de guarnición en el viejo reino Sikh, formadas por fieles Sikhs y Pasthunes que no tenían nada que ver con los Bengalies. La primera fuerza en llegar a Delhi fué el cuerpo de guias, formado mayoritariamente por musulmanes que habían realizado la marcha bajo el sol abrasador en pleno mes de Ramadán, cumpliéndo con el precepto de no tomar comida o bedida durante el día. Nada más llegar al campamento británica, y sin descansar, entraron en acción junto al 60º de Rifles, resultando decisivos en la victoría británica.

El 24 de Agosto, los amotinados decidieron interceptar el tren de sitio de Nicholson, enviando para ello una columna de varios miles de hombres. Nicholson, a la vista de la situación, escogió a sus tropas más móviles, y partió para interceptar la fuerza enemiga.

LA BATALLA DE NAJARFARGH.

El propio Nicholson se puso al frente de la fuerza, animando a los soldados y ordenándoles que esperasen a hacer fuego hasta estar delante de las posiciones enemigas, cargándo después a la bayoneta. La disciplina y valor de las tropas europeas se puso entonces manifiesto, formando en líneas perfectas, como en un desfile, a despecho del fuego enemigo, pero apoyados por su artillería. Solo cuando estaban a menos de 50 metros de las posiciones enemigas, los 2 regimientos británicos lanzaron una descarga concentrada, y con un terrible grito de guerra, se lanzaron a la carga sobre los cipayos. La resistencia fué enconada durante unos pocos minutos, y después los defensores se lanzaron a la fuga, dejando 9 piezas de artillería en manos de los atacantes. La artillería a caballo se encargó de la persecución, montando y desmontando sus piezas, acabando con la vida de centenares de rebeldes hasta que la noche hizo imposible la persecución. Las tropas de infantería, por su parte, descansaron en la posición capturada, agotadas por el combate y la marcha forzada. Por lo tanto, una unidad nativa leal, los Rifles del Punjab, recibieron la orden de tomar un pueblo cercano ocupado por rebeldes. Allí la resistencia de los amotinados fué enconada, muriendo el mismo comandante de los punjabies, Lumsden, al frente de sus hombres. A la vista de esa resistencia se envió a un batallón europeo a apoyar el ataque, sin resultados decisivos. Los rebeldes, comprendiendo que al llegar el día toda la fuerza británica cargaría sobre la posición, la abandonaron amparados por la noche. A un precio de 35 muertos y doble número de heridos, los ingleses habían logrado una victoria completa que aseguró la llegada del tren de sitio el día 4 de septiembre. 60 piezas con 600 cargas, protegidas por 200 hombres del 8º de infantería.Con aquellas fuerzas aumentó la presión de Nicholson sobre su superior para lanzar un asalto definitivo.Wilson aceptó por fin. Disponía ya de 9.000 hombres, 3.000 de ellos europeos, y el resto Sikhs, Punjabies y Gurkhas. Una fuerza de calidad ampliamente superior a los desorganizados amotinados.

EL ASALTO A DELHI.

Para el 11 de Septiembre todas las piezas estaban en posición frente a Delhi. En solo dos días de fuego continuado, se habían logrado 2 brechas: Una junto a la puerta de Kashmir y otra a en Bastión del Agua. Aunque no habían logrado derruir las fuertes murallas, se habían logrado derrumbes parciales que habían dejado prácticables rampas de cascotes. Se consideró que la ascensión por las rampas de material derruido era practicable, y se entregaron las ordenes para un asalto en dos direcciones a través de la brecha, mediante 5 columnas de asalto, que debían converger sobre el palacio del Gran Mogol en el interior de Delhi.

Columna Nº 1: 1.000 hombres al mando de Nicholson, con sus veteranos. Tomarian la brecha de la puerta Kashmir y ocuparían los bastiones cercanos. Se componía del 75º Lígero, el 1º de Rifles de Bengala (Los regimientos de rifles de Bengala eran unidades europeas reclutadas por la Compañía entre los Irlandeses católicos) y el 2º de Infantería del Punjab ( Los rifles de Greene).

Columna Nº 2: 850 hombres del 61 de Infanteria, al mando del Brigadier Jones, ocuparían la brecha del bation del Agua y las defensas cercanas. El 8º Ligero, el 2º de Fusileros de Bengala, y el 4º de Sikhs.

Columna Nº 3: 950 hombres al mando del veterano Coronel George Campbell atacarían directamente la puerta Kashmir en apoyo de la columna Nº 1. El 52º Ligero, El batallón Gurkha Kumaon y el 1º de Infantería del Punja ( Los rifles de Coke).

Columna Nº 4: 860 hombres bajo el mando del Mayor Reid, apoyados por 200 Sikhs enviados por el Maharajah de Kashmir. Su misión sería entrar por la puerta Kashmir una vez que Cambell la despejase, y ocupar los objetivos urbanos. El batallón Sirmur de Gurkhas, los guías del punjab y algunos piquetes de unidades varias.

Columna Nº 5: 1.000 hombres al mando de Lonfield. El 61º ligero, el 4º del Pujab y el Batallón Baluch.

Los hombres del 60º de Rifles precedieron a las columnas como tiradores de vanguardia.

Bajo la cobertura del fuego de todas las piezas británicas, las columnas comenzaron a tomar las posiciones de despliegue. De acuerdo con Jones, Nicholson dió la orden de ataque general. Casi 5.000 británicos y nativos leales, bajo un intenso fuego de fusilería, se lanzaron contra la ciudad que aquella misma noche había sido ocupada parcialmente, al precio de 1.200 bajas, Nicholson incluido.Moriría algunos días después, tras conocer que sus hombres habían ocupado el palacio del Gran Mogol, terminando así con la resistencia organizada en Delhi.

Las 3 primeras columnas bajo el mando de Nicholson habían soportado lo peor de la resistencia enemiga avanzando concentradas contra el antiguo palacio de recreo de los emperadores mogoles, esto permitió parerelamente que la puerta de Kashmir pudiese ser tomada de un modo menos costoso para los británicos. En cualquier caso, la resistencia de los cipayos al amparo de los edificios, que debieron ser tomados uno tras otro en una suerte de Stalingrado del siglo XIX, justifica el elevadísimo número de bajas británicas.

Tras la victoria, se formó una columna de 2.790 soldados bajo el Coronel Greathead para marchar por la ruta de Lahore y restablecer el poder británico entre Delhi y Cawpore. El 9 de Octubre Greathed recibió una llamada de auxilio de la guarnición británica de Agra. Avanzando hacía allí, fué sorprendido por los rebeldes, pero logró ponerlos en fuga con pocas bajas y liberar la posición asediada. Tras su victoría, entregó el mando al Mayor-General Hope Grant, que con refuerzos de Delhi recibió la orden de dirigirse a Cawpore y esperar al nuevo Comandante en Jefe, Sir Colin Campbell.


CAWNPORE. "El espiritu británico se mantiene, pero no podrá mantenerse para siempre"

Posiblemente a muchos los luctuosos sucesos de Cawnpore les resulten extrañamente familiares. No es para menos, ya que la historia se incorporó al guión de "La carga de la brigada lígera" para dar un poco más de profundidad psicológica a la acción de los 600.



Cawnpore era el cuartel general del comandante militar de la provicia de Oudh. Era un punto fundamental, donde el Ganges se cruzaba con las dos grandes rutas terrestres de la zona, hacía Bengala y hacía Jhansi.
Oudh fué anexionada en 1856 por Dalhouise, y se consideró uno de los momentos más impopulares del gobernador, ya que lo había hecho sin más razones, a juicio de los nobles del territorio, que el afán de tierras de la compañía. Oudh era una zona dominada por la élite musulmana, y creó un poso de resentimiento muy fuerte en esta comunidad contra la supuesta arbitrariedad de Dalhouise. Como en muchos otros lugares, el componente europeo entre la guarnición de Cawpore ( Kanpur) era muy limitado. Solo 300 soldados europeos, frente a 3.000 nativos, de los 1º,53º y 56º regimientos Nativos de Bengala, y el 2º de Caballería Nativa de Bengala. Todos servían al mando del General Wheeler, un anciano con 54 años de servicio en la India, considerado generalmente como el oficial más capacitado de la compañía. Por si fuera poco, estaba casado con una mujer de la nobleza nativa, lo que le permitía un conocimiento profundo de los nativos del que carecían sus camaradas. Por desgracia, sobreestimó esta capacidad en el caso de Nana Sahib.

Cerca, en Bithur, Nana Sahib destilaba su odio contra los ingleses, ya que había recibido diversos agravios del gobierno de la compañía, privándole de su status privilegiado. Aunque en un principio los cipayos de Cawpore no se alteraron por las noticias de Delhi, el sagaz Wheeler tomó todas las medidas posibles para proteger a los europeos a su mando de una posible rebelión. Era un momento peligroso, ya que las tropas europeas habían sido enviadas a sofocar los disturbios del 7º de Irregulares Nativo, dejando a la guarnición en una situación muy díficil.

A pesar de que existían posiciones más fuertes, Wheeler eligió con buen criterio un conjunto de barracones militares próximos al río, que era la vía de comunicación más accesible para un eventual refuerzo. Inmediatamente comenzó la construcción de un parapeto y de posiciones para la artillería. Por desgracia, el estado de alteración entre los nativos hizo imposible conseguir suficientes trabajadores, por lo que el parapeto no consiguió la suficiente altura. Del mismo modo, faltaba el agua potable, y no consiguió trasladarla en suficiente cantidad dentro del area defensiva.

A finales de Mayo, Wheeler decidió que no podía retrasar más tiempo el traslado de los civiles, por lo que dió ordenes en esa dirección y envió un mensaje a Henry Lawrence en Lucknow en demanda de refuerzos. Lawrence solo pudo enviarle 84 hombres del 32º ligero, un regimiento de la reina, y 2 escuadrones de irregulares, de lealtad dudosa que se amotinaron y huyeron tras asesinar a su comandante nada más comenzar el asedio.Muchos civiles, pocas tropas, defensas incompletas y alimentos insuficientes. Las perspectivas no eran buenas, y disponer solo de 6 cañones no las mejoraba. 60 artilleros, los 84 del 32º, y unos 200 oficiales europeos de los regimientos amotinados eran toda la fuerza con que se podía contar. Con esas fuerzas había que proteger a 330 civiles europeos de los miles de amotinados. Por desgracia Wheeler cometió un error, seguir confiando en el taimado Nana Sahib. Tanto fué así, que cuando 100 hombres del 84º de infantería Real alcanzaron la posición, envió la mitad a Lucknow confiando en las informaciones de Nana Sahib sobre unos míticos refuerzos que se aproximaban.

La situación se descontroló cuando el 4 de Junio el 2º de Caballería y el 1º de Infantería de Bengala se amotinaron y se unieron a Nana Sahib, que logró convencer a los otros dos regimientos, aún leales, de unirse a él. Aunque su primera decisión fué marchar en dirección a Delhi, Nana Sahib logró convencerlos de que terminasen primero con las fuerzas de Wheeler. No obstante, en una política de calculada ambiguedad, Nana informó al General Wheeler de que los cipayos iban a lanzar un ataque a sus posiciones. Confirmando esto, los amotinados rodearon la posición y comenzaron a bombardearla, mostrándo el error de Wheeler al no haber destruido las piezas de los cipayos.

Del 6 al 25 de junio se mantuvo un fuego constante sobre la posición europea, donde la falta de suministros, el exceso de refugiados y el fuego enemigo convirtieron la vida en un autentico infierno que el sol de Bengala no mejoró en absoluto. A pesar de que los francotiradores nativos mantenían la posición bajo fuego continuo, y que la artillería había derruido los mal construidos bastiones, dice mucho del respeto de los cipayos hacia la capacidad combativa de los europeos que se negasen a asaltar las posiciones a pesar de superar a los defensores por más de 20 a 1. El día 23, coincidiendo con el famoso aniversario de Plassey, lanzaron un ataque descoordinado que fué repelido por el coordinado fuego de la menguada guarnición. Wheeler envió una carta desesperada a Lucknow el día 24: "El espiritu británico se mantiene, pero no podrá mantenerse para siempre.No tenemos medicinas, alimentos ni municiones. No permita que muramos como ratas en una jaula".

El día 25 de Junio la munición estaba a punto de terminarse, y no había ninguna señal de ayuda en el horizonte. Nana Sahib se introdujo entonces en la posición europea, acompañado de una mujer mestiza. Traían una propuesta de paz: "Todos los que no estén implicados en los actos de Lord Dalhouise y estén dispuestos a dejar las armas recibirán permiso para llegar a salvo a Allahabad". Wheeler, que confiaba en Nana Sahib pero no en los amotinados, se opuso a la rendición. Pero el resto de oficiales consideraban que aunque su honor como soldados británicos les exigía entregar su vida en defensa de su bandera, la vida de las mujeres y los niños era una responsabilidad que no podían olvidar. Al final, en un compromiso totalmente de acuerdo con las tradiciones europeas, los ingleses aceptaron entregar la posición, el dinero de la compañía y las piezas de artillería, pero conservar sus armas individuales y 60 cartuchos por hombre. Se les entregarían barcas y alimentos para descender por el Ganges hasta las posiciones británicas. El error de los británicos fué olvidar que no estaban en Europa sino en Bengala.

A las 7 de la mañana del 27 de Junio, la fuerza británica abandonó la posición, formando con los civiles dentro de sus líneas, y protegidos por la escolta personal de Nana Sahib. Sin embargo, cuando se acercaban al Ganges, estos hombres dieron la orden de abrir fuego contra los británicos. Los europeos ya habían embarcado en las barcas, desde donde no pudieron reorganizarse para ofrecer un frente cohesionado. Por si fuera poco, muchas de las barcas habían sido empapadas con aceite, siendo incendiadas después. Con la munición empapada, y separados unos de otros en el río, los británicos ofrecieron una última resistencia tan heroica como inútil.Solo 4 soldados consiguieron escapar para contar su historia, muriendo dos de ellos en las posteriores batallas del motín.

Los civiles que trataron de escapar no tuvieron mejor suerte, y fueron tiroteados y alanceados mientras intentaban llegar a nado a la otra orilla.Un puñado de mujeres y niños fueron recluidos en una pequeña casa, la Bibirgah ( haren),pero cuando llegaron las noticias de que los ingleses se aproximaban de nuevo, todos ellos fueron asesinados y descuartizados. Aunque no hay pruebas de ello, algunos testimonios de la época afirman que las mujeres fueron violentadas por los cabecillas nativos.



EL VIENTO DEL DIABLO. "La venganza de los ingleses perseguiría a los amotinados en esta vida y en la otra"

Las fuerzas que se acercaban eran las tropas de los fusileros de Madrás ( europeos) que llegaban de Allallahabad bajo el mando del General Havelock. Eran fuerzas que habían participado en la reciente guerra contra Persia, y que atravesaron Oudh derrotando a fuerzas aisladas de amotinados. Los cipayos ofrecieron una resistencia simbólica,tras la cual los británicos tomaron la ciudad. Rapidamente encontraron la prisión de los civiles, y la impresión que causó en los soldados británicos aquel espectaculo espántoso fué enorme. Uno de los oficiales escribió traumatizado: "La sangre de aquellos inocentes empapó por completo las suelas de mis botas". Aquello terminó de enloquecer a los europeos, puesto que los amotinados ni siquiera se habián molestado en limpiar el lugar de la masacre. Consecuente con los sentimientos de sus hombres, el Teniente Coronel James George Smith Neill ordenó que cada amotinado capturado sería enviado a la casa y obligado a limpiar un trozo de la misma, tras lo cual sería inmediatamente ahorcado. Pero como se consideró que ser ahorcados era un tratamiento demasiado humano para los amotinados, a muchos se les obligó a limpiar los restos humanos con la lengua, y cuando fuese posible serían atados a la boca de un cañon y despedazados con el consiguiente disparo. Los civiles de la zona denominaron a aquel castigo: "El viento del diablo". En palabras de un testigo: "Un hombre desaparecía así en una nube de fragmentos sanguinolentos y humo". Era un castigo no solo impresionante sino también meditado. Ningún hindú podría reencarnarse después de que sus restos fuesen esparcidos de esa forma. La venganza de los ingleses les perseguiría en esta vida y en la otra,y para asegurarse de ello ,muchos prisioneros fueron alimentados a la fuerza con cerdo y buey, privándoles así de su casta. Neill dirigió una campaña de represión sanguinaria, incendiando varios pueblos de las proximidades, pero no fué nunca juzgado ya que murió como un héroe en la lucha en torno a Lucknow. Como en el caso de Dalhouse, a Neill se le hizo cargar con la responsabilidad por los excesos de la represión, ya que no podía defenderse de la acusación. Havelock moriría más tarde de disentería, pero en el reparto de los papeles, y a pesar de ser su superior, Havelock ya tenía asignado el de héroe. Pero la responsabilidad fué mucho más general. El Times exigía diariamente la ejecución de todos los cipayos capturados, y la Bibirgah se mantuvo relativamente intacta para ser mostrada a los reclutas recién llegados de Inglaterra y borrar de su alma todo rastro de piedad durante las operaciones de pacificación que se extenderían durante 1858 y 1859.

Tras limpiar Cawnpore, Havelock y sus fuerzas siguieron a marchas forzadas hacia Lucknow. A pesar de las imagenes espántosas que habían tenido que presenciar en Cawnpore, y de la desesperación por evitar a sus compatriotas de Lucknow un destino parecido, la fuerza de Havelock se había visto reducida por la enfermedad y el combate hasta un punto en que no era capaz de romper las nutridas líneas de asedio de los cipayos. Fué necesario esperar hasta el 15 de septiembre para lanzar el ataque decisivo sobre Lucknow. Havelock era un oficial de gran experiencia y una sólida formación, su marcha a través de Oudh desde la frontera con Persia había sido toda una proeza en sí misma, pero incluso sus soldados tenían un límite.

Hay que tener en cuenta que solo en trasladar sus 1.500 hombres a través del Ganges, tuvo que emplear 6 días, tiempo de sobra para que los amotinados concentrasen una amplia fuerza
de bloqueo. Havelock fué capaz de derrotarles decisivamente en Unao, pero al precio de la mitad de sus hombres. Reducido a solo 850 rifles, era imposible plantearse siquiera liberar Lucknow. Neill, "la galante capa azul" escribió diversas cartas insultantes a su superior, acusándole de comportamiento timorato. Havelock recibió mientras tanto 257 hombres de refuerzo y algo de artillería a través del Ganges, y trató de avanzar de nuevo. Pero igual que en la ocasión anterior, tuvo que volver a enfrentarse a una nueva fuerza de bloqueo en Unao, a la que nuevamente derrotó, pero también a un coste demasiado elevado.




Ya que no podía liberar Lucknow, se mantuvo al norte del Ganges, patrullando para evitar que los rebeldes se concentrasen de nuevo, y con ello impedirles reforzar los asaltos contra los asediados de Lucknow. No obstante, el 11 de Agosto, el ahora desesperado Neill le informó de que la posición en Cawpore estaba amenazada. Con gran sagacidad, Havelock se dirigió rapidamente contra Unao, derrotando de nuevo a los cipayos, y cruzando de nuevo el Ganges, quemando tras de sí el puente que había construido en los días anteriores. El 16 de Agosto, Havelock se enfrentó a la fuerza enemiga en Bithur, aplastándola decisivamente. Sin embargo, su incapacidad para salir de la zona en auxilio de Lucknow convenció a muchos de los nativos de elegir el bando rebelde.


LUCKNOW. ANTES DE LA TORMENTA.

La provincia de Oudh, como hemos comentado, era un polvorín de inestabilidad desde la deposicion de su rey y la anexión por la compañía. Las reformas modernizadoras introducidas desde entonces, habían levantado una ola de indignación entre la población, y los viejos cortesanos atizaban ese descontento. Y esto era algo a tener muy en cuenta, cuando aproximadamente dos tercios del ejército de la Presidencia de Bengala se reclutaba en la zona.





Sir Henry Lawrence, el comisario en jefe para la provincia de Oudh, trató por todos los medios de calmar los ánimos. A la vez ordenó que se construyese una fortificación de campaña, de forma pentagonal, alrededor de su residencia, aprovechando varios edificios administrativos. Allí debía concentrarse la guarnición de la zona. La primera amenaza procedió del 7º de Irregulares de Oudh ( al que ya hemos mencionado antes), que se negó aceptar los cartuchos engrasados y fué disuelto por la fuerza.

Las noticia del motín de Meerut llegó el 14 de Mayo, y la de la caida de Delhi el día 15. Lawrence fué informado, y de inmediato asumió todos los poderes tanto civiles como mlitares. No obstante hasta el 30 de Mayo no se produjeron alteraciones de importancia. Ese día Lawrence fué informado por un nativo que el motín empezaría a las 9 de la noche, por lo que pudo avisar a sus tropas y evitar la consiguiente masacre. Con su mejor organización y disciplina, las tropas europeas no tuvieron ningún problema para expulsar a los amotinados, que no ofrecieron resistencia.

Durante el mes de junio, la situación se mantuvo en calma, y continuó la labor de fortificación. No obstante, Lawrence se negó a derruir las mezquitas y los templos próximos al perímetro, por miedo a causar una explosión prematura de los rebeldes. Sin embargo, ese fué un error que hubo que pagar muy caro posteriormente cuando los francotiradores enemigos usasen esos edificios para disparar por encima de las fortificaciones.

A finales del mes la guarnición recibió la noticia de que Cawnpore había caido, y Lawrence comprendió que esas fuerzas avanzarían ahora contra Lucknow. Ordenó por tanto que todos los europeos, civiles y militares, se trasladasen de inmediato dentro del perímetro fortificado de la residencia. El 29 de junio Lawrence decidió dirigir un ataque contra una fuerza de rebeldes que se iba concentrando en las proximidades, pero la escaramuza de Chinhat fué un completo desastre para los europeos, que tuvieron que regresar a la desbandada dentro de sus posiciones. Este ataque fracasado alentó a los amotinados a atacar las posiciones británicas, comenzando el día 30 el asedio de Lucknow.