¿Porqué cedieron?
Claramente por las presiones de Freyberg, o tal vez de Tuker. Ambos se vieron obligados a elegir entre el bombardeo y sus carreras. Porque para ambos era evidente que si el ataque fracasaba Freyberg gritaría al mundo que muchos neocelandeses habían muerto porque ellos se habían negado a bombardear un monumento. Eso induciría al gobierno neocelandés a retirar su división, lo que enfurecería a Churchill, que había hecho encaje de bolillos para que la división se quedara en Italia, y significaría, seguramente el fin de la carrera de Alexander, y posiblemente la de Clark, ambas en su momento álgido. Ninguno de los dos tuvo valor para enfrentarse a ellos.
La suerte del monasterio estaba sellada.
Me gustaría analizar, finalmente, aunque muy por encima ¿Cuáles eran estas necesidades militares que unos veían y otros no?
El propio Mark Clark estableció tres motivos para no bombardear el Monasterio: Que a efectos de la batalla no era útil, que entregaría a los alemanes una importante arma propagandística y que afectaría a los civiles que se hallaban dentro refugiados. Podemos añadir un par de ellos mas.
Veámoslos uno por uno.
La escasa utilidad de la destrucción del Monasterio para facilitar su toma por asalto era un argumento especialmente sostenido por el General Keyes, jefe del 2º Cuerpo de Ejército estadounidense. Este consideraba que era mucho mas difícil de defender el monasterio si estaba intacto que si estaba en ruinas, ya que las escasas ventanas de las que disponía permitían muy pocas posiciones de fuego y pocos campos de tiro cruzado. En cambio las ruinas podían convertirse en una excelente posición defensiva, con campos de tiro cruzados, zonas ocultas, posiciones para emboscadas, etc. A esto se oponía el argumento de que en sus sótanos los alemanes podían acumular, fuera del campo de tiro aliado, importantes reservas para un eventual contraataque, que surgirían por el flanco o la retaguardia aliada si se rebasaba el monasterio.
Con respecto a si el monasterio era un puesto de observación artillero, o estaba ocupado por los alemanes, estos habían garantizado un perímetro libre de tropas en torno al edificio. Pero claro, era una promesa que los jefes aliados no tenían la obligación de creer. De hecho en su informe sobre la necesidad militar Keyes, al que ya hemos citado, alega que desconoce si hay tropas alemanas dentro del monasterio o no. En todo caso entre las filas aliadas circulaban los rumores, siempre había alguien que conocía a otro alguien que había visto el brillo de unos prismáticos en una de las ventanas del monasterio. El secretario del abad declararía con posterioridad, sobre esta cuestión, que nunca había habido alemanes dentro del monasterio antes del bombardeo. Podemos tal vez dejar la última palabra sobre este asunto a un alemán, el General Fridolin von Senger und Etterlin, comandante Alemán en Cassino: “Cuales fueran las condiciones, el Monte Cassino nunca hubiera debido servir como puesto de observación de artillería. Ofrecía, cierto, puntos de vista dominantes sobre el sector... pero, desde el punto de vista táctico, consideramos [los alemanes], desde el principio de la batalla, que un punto del terreno tan destacado, no podía ser mas que un objetivo selecto para las armas enemigas” **
El argumento del arma propagandística era evidente. Si los aliados destruían el monasterio, Goebbels aprovecharía la noticia para exponer dicha barbarie ante el mundo entero de la forma mas desagradable posible. De hecho llevaba un tiempo hablando del tema, pues había rumores sobre ello. Esto era algo que no debía afectar a un comandante sobre el terreno, sino mas bien a los políticos que dirigían las naciones en guerra, pero para Mark Clark el del 5º Ejército, que era un general mediático, verse señalado como destructor del Monte Cassino era una pesadilla. Lo único peor era ser culpable de bajas inútiles, precisamente aquello con lo que Freyberg le había amenazado si no ordenaba el bombardeo, o ser corresponsable de la pérdida de toda la división, si era retirada del frente.
Otro argumento era el de la moral de los hombres. Para los soldados en torno a Cassino el monasterio era como el ojo de un cíclope que todo lo ve, era una presencia maligna siempre hurgando en sus secretos, siempre delatándolos ante el enemigo, siempre visible casi desde cualquier sitio.
Fred Majdalany de los Lancashire Fusiliers de la 78th ID, escribió “Cuando la carretera se iba despejando, comenzabas a tener la sensación de que el monasterio te estaba vigilando. Cuando has estado combatiendo mucho tiempo, desarrollas un instinto para los puestos de observación enemigos... es como quedar súbitamente despojado de tus ropas. Estábamos siendo observados desde el monasterio a lo largo de cada centímetro del camino de ascenso por el abrupto senderito a través de los olivares” *
David Cormack, al cargo de un grupo de acemileros italianos: “Maldito monasterio mirándonos fijamente desde lo alto. No podías ni rascarte sin ser visto. Y era algo psicológico. Crecía cuando mas estuvieras allí”. *
El propio Alexander, y tal vez fue lo mas sensato que dijo sobre este tema, dijo que el bombardeo tal vez era “necesario mas por el efecto que tendría sobre la moral de los atacantes que por razones puramente materiales” *
Queda por hablar del asunto de los civiles. Los mandos aliados eran conscientes de que había civiles refugiados dentro del monasterio, y que no era conveniente causar mas muertes de las necesarias, sobre todo teniendo en cuenta que Italia era ahora un aliado. Para solucionar el problema de los civiles se emitió una nota redactada en inglés e italiano, que fue distribuida desde el aire, y decía: “¡ATTENZIONE! Amigos italianos, tengan cuidado: hasta ahora hemos sido especialmente cuidadosos en intentar evitar cañonear el Monasterio de Monte Casino. Los alemanes saben cómo beneficiarse de esto. Pero ahora la lucha se ha extendido cada vez mas y mas cerca de su recinto sagrado. Ha llegado el momento en que debemos apuntar nuestros cañones contra el mismo Monasterio. Os advertimos de que podéis salvaros. Os advertimos urgentemente: abandonad el Monasterio. Dejadlo inmediatamente. Haced caso de esta advertencia. Es por vuestro bien –Quinto ejército. * (curiosamente en este caos no se añadió “de Mark Clark”)
Con el envío de la nota se convertía el bombardeo en una noticia a voces, con ello no sólo se enteraban los civiles, sino también los soldados alemanes que se hallaban fuera defendiendo la línea “Gustav”, que tendrían tiempo de esconderse para evitar los efectos del bombardeo. Curiosamente quienes no fueron informados fueron los soldados de Tuker, posicionados en las montañas al este del monasterio, algunos de los cuales se vieron repentinamente y por sorpresa bajo un diluvio de bombas propias. Para mas error, el bombardeo se llevó a cabo sin coordinación alguna con Freyberg, atacándose la abadía dos días antes de que los neocelandeses estuvieran listos para avanzar, con lo cual ni siquiera se ganó la posibilidad de que el ataque se produjera estando los alemanes desorganizados y abrumados por el bombardeo.

En todo caso, al anochecer del 15 de febrero de 1944, el Monasterio de Monte Cassino era una ruina. Por cuarta vez en su historia. La primera vez habían sido los Longobardos en el 577, la segunda los sarracenos en el 883 y la tercera un terremoto, en el año 1349.
¿Quién fue el responsable en esta ocasión?
* Citado por Matthew Parker, la Batalla de Monte Casino. Inedita 2006.
** Citado por Yves Buffetaut, La Champagne d´Italie (1) Victoire a Cassino. Histoire & Collections 2003.
*** Citado por David Hapgood y David Richardson, Monte Cassino. Javier Vergara 1985
Mas bibliografía empleada:
Franz Kurowski. “Battlegorund Italy 1943 – 1945”. JJ Fedorowicz Publishing 2003
Robert Katz. “La Batalla de Roma”. Turner 2005
Robin Neillands. “Octavo Ejército”. Inédita 2005
Si quieres debatir este articulo entra en su foro de opinión


































