El Imperio vuelve al ataque.

En esa situación Justiniano consideró que tenía un buen motivo para intervenir, escribiendo a Gelimer para que restaurase en el trono a Hilderico. Justiniano en su proyecto de restaurar el Imperio Romano, veía en África un buen comienzo una vez firmado un tratado de paz con los persas, instigado posiblemente por los exiliados, e incluso valorando las posibilidades lo con una visión excesivamente optimista (se necesitaría mucho esfuerzo para restaurar la antigua prosperidad de África), cosa no compartida por todos los miembros de su Corte, como el prefecto del pretorio Juan de Capadocia que alegó que supondría un gran gasto y riesgo por ser una expedición tan lejana, quizás por motivos espurios, ya que supondría revisar las cuentas de la Tesorería; aunque intervino un obispo (posiblemente uno de los exiliados) diciendo que Dios se lo había encomendado.Mientras el reino vándalo se desmoronaba por sí solo. La Tripolitania se sublevaba dirigida por Prudencio, y las fuerzas bizantinas (posiblemente unas pocas tropas limitanei de Libia Superior) enviadas por Justiniano, mandadas por Tatimut, la ocupaban sin lucha.También en Cerdeña estallaba la rebelión dirigida por el gobernador Godas, que al darse de cuenta de la posible guerra, decidió actuar por su cuenta proclamando la independencia como rey de la isla, y pidiendo ayuda a Justiniano que preparó un contingente de 400 hombres dirigidos por Cirilo.Ambas operaciones eran maniobras de diversión pero parecían seguir el plan de la ofensiva del 468, es decir dos acciones de fijación contra la periferia del reino vándalo (Tripolitania y Cerdeña de nuevo) seguida del golpe final contra su corazón.

 Campaña.

Para la ofensiva Justiniano puso al mando de la expedición principal a Belisario y  fue reunido en Constantinopla un importante contingente y barcos.Se reunieron 500 transportes tripulados por 30.000 marinos (cilicios, egipcios y jónicos) y una escolta de 92 dromones con 2.000 tripulantes (a la vez soldados) bajo el mando de Calónico de Alejandría.El ejército estaba formado por:-Bizantinos (procedentes lógicamente de los ejércitos praesentalis) y foederati (estos mandados por Doroteo y Salomón):10.000 infantes bajo el mando supremo de Juan de Epidamno, tenía como comandantes a Teodoro Ctéano, Terencio, Zaido, Maricano y Sarapis y5.000 jinetes mandados por Rufino, Aigán, Barbato y Papo.-400 hérulos dirigidos por Faras.-600 hunos maságetas bajo el mando de Sinión y Balas.-Las fuerzas personales de Belisario (bucelarios), más de un millar.La flota zarpó en junio del 533, cruzando el Helesponto y dirigiéndose a doblar Grecia por el sur. En Abido Belisario hizo empalar a dos hunos por asesinar a un compañero mientras estaban borrachos, imponiendo a todo el ejército la misma disciplina y la sobriedad en la campaña. En Metone (en el sur del Peloponeso), se declaro una epidemia debido, según Procopio, al mal estado del pan que por la corrupción de Juan de Capadocia en vez de haber sido cocido adecuadamente convirtiéndolo en una especie de galleta, fue menos cocido para ahorrar leña, salario de los trabajadores y harina; eso supuso unos 500 muertos.El viaje fue retrasado por calmas y vientos adversos, incluso se les habían estropeado las reservas de agua potable, pero al final alcanzaron Sicilia, anclando en Caucana (Porto Lombardo). Allí Belisario se informó de la situación de los vándalos y pudo comprar víveres, gracias al gobierno ostrogodo de la reina regente Amalasunta, hija de Teodorico, deseosa de congraciarse con Justiniano para reforzar su poder en el reino, y posiblemente aún enemistada con los vándalos por el incidente de su tía.Mientras Gelimer había picado en las acciones de diversión, y aunque no se había atrevido a intervenir en la Tripolitania, si había enviado a su hermano Tzazón (un competente militar como se verá) con 120 barcos y 5.000 hombres a Cerdeña donde tomó Caranalis (Cagliari) y mató a Godas. Al mismo tiempo envió una delegación a reunirse con el rey visigodo Teudis para lograr su ayuda, teniendo en cuenta que el reino ya no estaba bajo tutela ostrogoda.Tras pasar por Malta la flota bizantina arribó a Caput Vada (Ras Kaboudiah o Ra´s Kabüdiyah), allí se hubo una reunión de oficiales para determinar el plan estratégico. Unos defendían bordear la costa en los barcos hasta Cartago alegando que era un riesgo separarse de ésta, que carecía de un buen puerto por lo que una posible tormenta podía dañarla e impedir que apoyara al cuerpo expedicionario y que se carecía de agua en tierra y de una ciudad fortificada donde guarecerse. Belisario alegó que se corría mayor riesgo con las tormentas si las tropas estaban embarcadas, que podían obtener los víveres gracias a la población, que los soldados temían un combate naval contra los vándalos (lo que demuestra el poder naval vándalo) y que se construirían trincheras para tener una protección.Al final se impuso el plan de Belisario, en el que probablemente pesaría el recuerdo de los sucesos del 468, donde no se había desembarcado al ejército, lo que había sido un desastre, al atacar los vándalos con brulotes en llamas en medio de la noche. Por tanto se actuó con rapidez, el ejército desembarcó (serían los últimos días de agosto) y se estableció una cabeza de playa defendida por trincheras con una empalizada al mejor estilo romano.El avance fue bastante lento, unos 14,5 Km por día, pasando la noche en ciudades o en campamentos fortificados a la usanza romana, atravesando Silecto, Leptis Minor, Adrumeto (hoy Susa), Grase (a 63 Km de Cartago); mientras la flota bordeaba el Cabo Bonn pero sin penetrar en Cartago hasta que se le diera aviso. El ejército logró abastecerse de la población local que los recibió de buen grado, incluso recibió los caballos del correo, sobre todo porque Belisario había impuesto la disciplina entre sus hombres prohibiéndoles actuar contra la población local y hacer saqueos.

Mientras Gelimer que se encontraba con una importante fuerza en Hermíone (posiblemente a 140 Km de Cartago, en la región de Makthar, en la cordillera del Atlas, puede que estuviese operando en ese momento contra las tribus moras), al enterarse de la noticia se pone en marcha agrupando todas las fuerzas móviles que tiene en dirección a Cartago para interceptar a Belisario a la vez que ordena a su hermano Amatas, en Cartago, reunir todas las tropas disponibles y salir hacia el sur para reunirse con él y llevar a cabo la ejecución de Hilderico y sus partidarios.

 

 Batalla de Ab Decimum.

Belisario durante su avance había adoptado un despliegue que diera cobertura al núcleo de su ejército desde 3 lados (el mar cubría el flanco derecho), así:-Juan de Armenia en descubierta con 300 bucelarios iba en vanguardia a como mínimo 200 m del ejército.-En su ala izquierda marchaban también a cierta distancia los 600 hunos de Sinión y Balas.-En retaguardia iba Belisario con sus bucelarios por temor a que Gelimer atacase por ahí.

Gelimer por el contrario había trazado un plan muy inteligente, consciente de que se encontraba en inferioridad numérica; pues si los vándalos contaban con 20 ó 25.000 hombres (teniendo en cuenta que es difícil pensar en que haya aumentado mucho su población desde su llegada a África ya que se dio un descenso general de población en la zona a causa de la presión mora y la ruina, además de las recientes derrotas ante los moros), de ellos habría que restar los 5.000 enviados con Tzazón, las fuerzas de guarnición en Córcega, las Baleares y en regiones lejanas de su reino (Mauritania, Septem,...) que no podrían llegar a tiempo, y los hombres que debió dejar para cubrir su repliegue desde la Cordillera del Atlas y para proteger otros sectores; es posible que Gelimer tuviera unos 9.000 hombres montados (pues era preciso moverse rápido por lo que la infantería quedaría atrás) y Amatas puede que reuniera más de 2.000, de los que debería dejar algunos para guarnecer Cartago.

Así Gelimer ordenó a su hermano Amatas alcanzar Décimo (a 10 millas de Cartago, unos 13 Km) para hacerse con el estratégico desfiladero (donde un pequeño contingente podría bloquear en ese cuello de botella a las superiores fuerzas bizantinas, obligándolas a dar un rodeo por el oeste y así perder tiempo) y a su sobrino Gibamundo con 2.000 hombres debería adelantarse para caer desde la izquierda sobre los bizantinos y posiblemente para que sirviera también de contingente de enlace con Amatas. Según este plan se trataba de una maniobra por líneas exteriores para converger sobre las fuerzas de Belisario que serían sorprendidas desde varios lados si intentaban combatir a una de las columnas vándalas. Pero toda división de las tropas es peligrosa porque da la posibilidad al enemigo de vencerlas por separado.

El día 13 de septiembre Juan de Armenia se acercaba a Décimo, Juan se había adelantado demasiado respecto al grueso del ejército pues mientras Belisario se preparaba para acampar a 6,5 Km de allí. A mediodía Amatas llegaba a Décimo, pero sólo con un puñado de hombres pues había ordenado que el resto le fuera siguiendo, lo que indica que la reunión de sus fuerzas en Cartago era incompleta, no todos estarían preparados para salir, eso puede deberse a que pasó un tiempo hasta que Gelimer supo de la invasión bizantina y más hasta que sus mensajeros llegarán a Cartago por lo que Amatas no tuvo tiempo para reunir a todas las fuerzas (posiblemente las más sedentarias y de guarnición pues Tzazón y Gelimer tendrían las fuerzas más móviles y mejores).

Por tanto, intentó alcanzar el desfiladero a toda prisa para defenderlo, y escogió Décimo como punto de agrupación de sus fuerzas, y de reunión con las otras tropas, pero se trataba de una posición demasiado expuesta, hubiera sido mejor haberse concentrado en el propio desfiladero, además Amatas no envió exploradores, pero lo mismo hicieron el resto de jefes militares de ambos bandos durante esta confusa batalla.

Juan de Armenia al llegar a Décimo se encontró al pequeño pelotón vándalo y lo atacó muriendo en el combate Amatas, Juan se dejó llevar (con bastante imprudencia) y en vez de asegurar el desfiladero embistió hacia delante a los destacamentos vándalos que iban llegando pero que se encontraban en una inferioridad numérica (pues al no haberse producido una concentración inicial, los combatientes iban llegando por decenas o varias decenas), táctica (pues carecían de mando) y cualitativa (bucelarios de Belisario contra tropas de reserva, de segunda línea vándalas). De ese modo los arrollaron hasta las puertas de Cartago.

Paralelamente a unos 7 Km de Décimo (quizás en el lago de Túnez) los 600 hunos chocaron de bruces contra Gibamundo y sus 2.000 soldados que se sorprendieron mucho al toparse con individuos de un pueblo tan lejano, eso junto a la excelente habilidad de los hunos como jinetes les proporcionó una rápida victoria, pues los vándalos rompieron filas a la primera embestida, Gibamundo murió junto a la gran mayoría de sus hombres.

 

 

 

Mientras Belisario había perdido contacto con el enemigo y con el resto de sus fuerzas (no sabía que pasaba con los contingentes de vanguardia y de flanco, con lo que los había perdido para la batalla que se avecinaba), así que tras fortificar el campamento donde se quedó la infantería (por tanto en la batalla los bizantinos opusieron realmente 7.000 hombres a los 11.000 vándalos), ordenó a su caballería foederati avanzar para informarse de que sucedía, éstos alcanzaron el desfiladero, descubrieron lo ocurrido y pidieron refuerzos.

       Librería "Tercios Viejos: El rincón de la historia" - El Gran Capitán

 

El Gran Capitán. Historia Militar.