Pero sin saber nada de los que estaba pasando, Gelimer llegó al desfiladero sin ver el campamento debido a los pliegues del terreno, allí atacó y arrojó a los foederati y a sus primeros refuerzos de la colina dominante y los hizo huir, éstos tropezaron con Uliaris que mandaba 800 bucelarios, a 1,25 Km, y el pánico provocó una desbandada que sólo logró frenar Belisario.
La situación era grave, Gelimer era dueño del desfiladero y tenía una posición dominante con 9.000 hombres bastante frescos; mientras aunque las fuerzas de Belisario estaban poco dañadas, su infantería estaba lejos y su caballería (incluso sus fuerzas personales de élite) estaba parcialmente desmoralizada por la huida anterior, además Juan de Armenia y sus agotados bucelarios habían quedado aislados y los hunos tampoco podrían reunirse con él en un breve plazo.
Pero Belisario tomo una audaz decisión sabiendo que no podía esperar y lanzó a sus tropas (inferiores en número) al ataque; contaría con un factor clave: Gelimer quedó desconsolado al conocer la muerte de sus parientes y de tantos hombres, estas muertes también provocarían la confusión y miedo entre sus fuerzas.
De esa manera los desorganizados y sorprendidos vándalos no pudieron resistir la embestida y huyeron desperdigándose hacia el este, a Numidia.

Al anochecer el Juan y los hunos volvieron y al día siguiente llegó la infantería.
Efectos de la batalla.
La batalla no había sido costosa para Belisario, posiblemente apenas varias decenas de bajas, como mucho un centenar o dos. Y se encontraba con las puertas de Cartago abiertas. Así acampó ante ella al día siguiente a la batalla, por si había una trampa y para evitar un saqueo nocturno, y entró el 15 de septiembre (los vándalos que no huyeron se refugiaron en las iglesias, luego Belisario les garantizaría su vida), llamando a la flota para que viniese (Calónimo y algunas naves ya habían saqueado el puerto de Mandracio, al que los habitantes habían quitados las cadenas).
Mientras para los vándalos la derrota les había supuesto entre 1.500 y 4.000 bajas (las tropas de Gibamundo habían sido destrozas (aunque dudo que murieran todas) y habría que saber cuantos hombres de Amatas tomaron realmente parte en la batalla; pero los hombres de Gelimer estaban prácticamente intactos); y un grave choque psicológico y desmoralizador para su ejército. Además habían perdido la capital, la única ciudad fortificada y sede, lógicamente, del tesoro real y principal arsenal naval del reino; con lo que Belisario disponía de una vital base de operaciones.
Pero los vándalos aún no estaban derrotados completamente, y la guerra continuaría.
Recuperación vándala.
Tras la derrota de Ab Decimum y la caída de Cartago los vándalos habían huido hacia el este. Gelimer consiguió fijar como punto de concentración la llanura de Bula (a 144 Km de Cartago). Allí acudieron los restos de los ejércitos vándalos y todas las fuerzas disponibles, vaciando el resto de guarniciones del reino.
También pidió auxilio a los moros aliados, acudiendo sólo unos cuantos. Y envió mensajeros a su hermano Tzazón que estaba en Cerdeña con 5.000 soldados expertos y que acababa de vencer a Godas y recuperar Cerdeña.
Si bien sus enviados a Hispania fracasaron debido a su tardanza en comunicarse con el rey Teudis, pues para cuando llegaron ante él, ya sabía lo sucedido en Décimo por tanto optó por una prudente neutralidad en el conflicto.
Al mismo tiempo llevó a cabo una campaña para ganarse a la población romana mediante sobornos y ofreció dinero a los campesinos por cada soldado bizantino que mataran (si bien éstos atacaban a los sirvientes y esclavos pues era menos peligroso que enfrentarse a un guerrero armado) con el fin de desgastar a Belisario mediante una guerra de guerrillas; y se realizaron varias escaramuzas.
Mientras Belisario fortificaba la ciudad de Cartago y recomponía sus fuerzas (no hay que olvidar que entre las de la batalla y las causadas por enfermedad en el viaje había perdido más de 500 soldados); afortunadamente recibiría el refuerzo de Cirilo y sus 400 hombres destinados a Cerdeña que al enterarse de la situación en la isla (el fin de la rebelión) y en África se desviaron hacia Cartago.Asimismo Belisario recibió a los enviados de las tribus moras, que entendiendo quién podía ser el nuevo poder en África, reconocieron la soberanía bizantina a cambio de mantener el estado de cosas, a lo que Belisario, ante la necesidad de evitar más enemigos, acepta y les entrega distintivos de poder.
Los vándalos de Tzazón reembarcaron disimuladamente, para evitar la reactivación de las revueltas, en Cerdeña y navegaron dos días hasta desembarcar en Oued el Kebir, desde allí por tierra se reunieron en Bula con Gelimer.
Éste tras reunir todas las fuerzas (posiblemente en octubre o noviembre) se dirigió a Cartago, hostigando a los bizantinos, haciéndose con las vías de comunicación y destruyendo el acueducto que era el principal suministro de agua de la ciudad, aunque no se emplearon a fondo en realizar una táctica de tierra quemada pues esperaban recuperar su control. Posteriormente retrocederían para instalarse en una posición menos expuesta a 25 Km de Cartago en Tricamarum (quizás en Oued Chaffroun).
También trató de corromper a los soldados de Belisario y a la población para que se pasaran a su bando, sobre todo con los germanos y hunos (estos últimos se encontraban disgustados pues deseaban volver a sus tierras y pensaban que iban a ser destinados a África como guarnición).
Si bien Belisario consiguió neutralizar algunas conjuras y tras tratarlos con consideración y honores prometió a los hunos maságetas que retornarían a su país tras la guerra.
Belisario retoma la ofensiva.
Y así el 13 de diciembre, considerando sólidas las defensas, Belisario arengó a sus tropas e hizo salir a Juan de Armenia con el grueso de la caballería para localizar la posición del enemigo y realizar algunos choques menores, mientras él salía a la mañana siguiente con la infantería y 500 jinetes.
Lógicamente Belisario dejaría una guarnición para proteger Cartago, pero como disponía de las fuerzas de la flota podía confiarles a ellos la defensa (a los soldados de los dromones), aún así sería natural que dejase algunos soldados del ejército de tierra para reforzarles. Por tanto teniendo en cuenta las bajas sufridas, los refuerzos recibidos,... se podría estimar que Belisario partió con un máximo de 16.500 hombres, probablemente menos.
Aunque el contingente huno sería dudoso pues no deseaban intervenir de forma activa y estaban dispuestos a unirse al bando vencedor en la esperada batalla.
Belisario llegó cerca de Tricamarum, posiblemente al atardecer del 14 de diciembre y allí acampó. Cerca estaba el ejército vándalo, que teniendo en cuenta las bajas en la anterior batalla, los refuerzos recibidos (moros y vándalos de otros puntos) y que es razonable pensar que al menos quedarían minúsculas guarniciones (a parte de los no movilizables) en sus posesiones; posiblemente sumaran unos 20.000 ó quizás unos pocos miles más.
Batalla de Tricamarum.
En la mañana del 15 de diciembre tras animar a sus tropas Gelimer y Tzazón las hacen salir del campamento donde se quedan las mujeres, niños y riquezas, algo muy a la usanza germana de llevar a las familias en sus campañas militares, quizás en este caso se trata de un arcaísmo de su anterior vida nómada (pero es un hecho que confirma que cuando llegaron a África debieron traer sus familias durante la expedición militar) o que simplemente era un lugar más seguro para ellos teniendo en cuenta que el resto del reino quedó sin casi guarniciones y con una población romana y mora hostil.
Se desplegaron a la hora del desayuno al otro lado de un pequeño arroyo:
-En las alas los jinetes vándalos mandados por sus quiliarcas.
-En el centro Tzazón con más tropas vándalas.
-En retaguardia los aliados moros y posiblemente la infantería vándala.
-Gelimer actuaría como mando móvil muy probablemente a la cabeza de los miembros de su guardia personal.
Los bizantinos se dispusieron al otro lado: -En la izquierda la caballería foederati.
-En el ala derecha la caballería romana (Aigán, Papo, Barbato,...).
-En el centro los bucelarios mandados por Juan de Armenia y Belisario y sus 500 jinetes.
-En segunda línea la infantería.
-Los hunos estarían en una posición separada, en espera de acontecimientos.
Parece que los imperiales habían montado dos campamentos, uno más lejos del campo de batalla (el de la infantería, que había que tenido que recorrer los 25 Km en un día), pues Belisario y sus fuerzas llegan para unirse al despliegue ya establecido por la caballería. Y el campamento de los vándalos también se encontraba a cierta distancia del lugar del combate, parece que fueron éstos los que se acercaron al campamento de la caballería de Belisario para luchar.
Los ejércitos permanecieron inmóviles varias horas, sin que ninguno se decidiese a atacar.
Al final Juan de Armenia, por orden de Belisario, con algunos bucelarios cruzó el riachuelo para tantear a las tropas vándalas del centro e intentar atraerlas, si bien estos rechazaron el ataque realizaron una excelente persecución sin dejarse llevar, y sin cruzar el cauce de agua, mientras Juan se replegaba hacia su campamento (que no debía estar cerca).

En Marrón los campamentos. En Azul los vándalos. Con asterisco el rey vándalo y su guardia. En Rojo los imperiales. En Verde los hunos, habían adoptado una posición separa posiblemente en un ala, puede ser la derecha o la izquierda.
Juan repitió su actuación con más hombres con idéntico resultado lo que dice bastante de la disciplina del ejército vándalo, que Tzazón imponía a su centro.


































