Españoles en Moscú.
Cuando llegan a Moscú, ya solo quedan 300 hombres disponibles. Pero no todos habrían caído en combate. De los 500.000 hombres iniciales se calcula que solo 100-150.000 soldados franceses llegaran a ver Moscú. Las causas serian el cansancio, las enfermedades, el hambre y el espantoso calor del verano ruso.
Son acantonados cerca del palacio del gobernador de la ciudad, y se les destina a proteger los convoyes del ataque de los cosacos en la vía Smolensko-Moscú. Los cosacos, a pesar de su leyenda eran pésimos combatientes, pero no tenían igual en el tipo de guerra irregular que se estaba llevando a cabo. Antes de la retirada, junto a los bávaros, son los encargados de quemar todo lo que el ejército francés no puede llevarse consigo. Incendian cientos de carromatos del tren de suministros cargados de municiones. Después tendrán que enterrar a los cadáveres de sus camaradas.
En la retirada los soldados españoles prestarán servicio en el puesto de mayor peligro, en la retaguardia con el Mariscal Ney. Principe del Moscowa ,“Bravo entre los bravos” , “El último francés en abandonar Rusia”. Los españoles se distinguirán en Krasnoe, donde aún tomarán 2 cañones al enemigo a pesar de contar solo con 35 combatientes a las ordenes del general Ricart. Las condiciones, las mismas que ha popularizado la leyenda, son espantosas.
El acoso por parte de los rusos es continuo y lo que queda del ejército francés se va deshaciendo entre las nieves.
Tras el cruce del río Beresina , Gallardo de Mendoza, recientemente integrado en el regimiento tras huir de España, afirma: “ Hay tantos tullidos que asusta”, “De 6.000 hombres solo volvieron a Francia unos 100”. La primera cifra de efectivos para el José Bonaparte es simple fantasía, puesto que implicaría mayores efectivos que todos los prisioneros de Dinamarca. Señala como el Teniente Corbalán no consigue saciar su apetito atrasado hasta engullir seis kilos de pan.
Su testimonio es interesante por que indica que el regimiento fue reforzado en Lituania tras su salida de Rusia.
Después de Rusia.
A pesar del excelente papel del regimiento, Napoleón lo limita ahora a unos 1.200 hombres basándose en el batallón de reserva que había permanecido en Amberes y sin incluir veteranos de Rusia. Podemos suponer que algunos de los supervivientes terminasen integrándose en el, o acogiéndose a las fortalezas francesas aisladas en Polonia y norte de Prusia. De todas maneras al llegar a Erfurt solo se comprueban 802 plazas. Lo mandará el mayor Dimpré. El propio Napoleón considerará necesario advertir que se extreme la vigilancia para impedir deserciones. Gallardo de Mendoza recuerda que durante una revista, ante los gritos de “ ¡ Viva el emperador!”, el regimiento al completo guarda silencio.
En la división del General Bonnet, nº 22, y bajo el mando del mariscal Marmont, C.E VI, combatirán de nuevo con valor en las batallas de Lutzen y Bautzen, dentro de las campañas de 1813 que culminarán en la derrota de Leipzig. 5 legiones de honor darán cuenta de su arrojo frente al enemigo, pero Napoleón ya no se fía de los cuerpos extranjeros. Hasta su disolución definitiva con la primera caía del imperio serán reducidos al papel de meros zapadores y apartados de la batalla. Sus bajas son de nuevo sensibles ya que la campaña de 1813 consiste básicamente en el aplastamiento de los ejércitos napoleónicos por una impresionante coalición de todos sus enemigos, por fin unidos tras el desastre de Rusia.
Organización y uniformidad.
Un regimiento tipo francés disponía, a nivel teórico, de 108 oficiales y 3.862 soldados. Aunque es natural que dadas las dificultades de reclutamiento para el José Bonaparte estas cifras no se completasen jamás. En teoría debería disponer de servicios auxiliares, tales como capellanes y médicos, y también banda de música. Sabemos que los soldados españoles se distinguían por su religiosidad, y los mandos franceses trataron de contentarlos a ese respecto. Del mismo modo, sus costumbres desenfadadas sorprendían a los franceses tanto como sorprenderían a los alemanes en 1941. Por desgracia, los galos pondrán coto a la exuberancia española con fusilamientos sumarios.
Los testimonios nos hablan de uniformes blancos en 1811, a pesar de que ese color había sido desterrado de la infantería francesa en 1807. Pero el José Bonaparte era un regimiento extranjero, al fin y al cabo, y podría por tanto conservar el color blanco como tradicional en los ejércitos españoles, igual que otras fuerzas bajo mando francés conservaron sus colores tradicionales. (9) Al fin y al cabo nunca recibió una numeración correlativa con los regimientos de línea franceses.
La mayor parte de los oficiales pudieran haber sido franceses, pero en todo caso existía un número elevado de mandos entre los prisioneros españoles. Hay que considerar que muchos fueron capturados al encontrarse ausentes, celebrando el aniversario de Bonaparte, y que las actitudes favorables a Francia y al progreso que representaba calarían con mayor facilidad entre las clases cultas que entre una tropa analfabeta.
Epilogo:La paz.
Al parecer casi todos los soldados supervivientes pudieron regresar a España si así lo desearon. No ocurrió lo mismo con los oficiales que fueron considerados traidores por Fernando VII. Algunos años después, durante la intervención de la Santa Alianza en defensa del absolutismo, muchos de estos oficiales entrarían en la península con la expedición francesa. Como dato anecdótico, cuando se funde la legión extranjera para la campaña de Argelia, uno de sus batallones será integramente español.
Resulta curioso que la gran mayoría de los que aceptaron el juramento solo obtuviesen como beneficio de su traición la muerte en Rusia. Para los que se mantuvieron fieles a España, tras un cautiverio mas o menos aceptable, llegó al final la libertad.
NOTAS:
1- Esta dinastía, concluida con la reina Victoria, tuvo su origen en el pequeño territorio del mismo nombre. Durante la mayor parte del periodo Napoleónico se mantuvo bajo ocupación francesa, pasando después a una rama colateral de la dinastía. De allí partió Jorge I para acceder al trono de Inglaterra a principios del XVIII. Estos soldados también serían recordados por un suceso cargado de vergüenza para ellos: Durante la campaña peninsular serán el único cuadro de la infantería británica que ceda al asalto de la caballería francesa. De todas formas, combatirán en todas las campañas de Wellington, incluida Waterloo.
2- Los mamelucos tenían su origen en los prisioneros tomados por Napoleón durante su campaña en Egipto. De hecho, su propio asistente personal, Rustem, era de este origen. Como dato anecdótico señalaremos que las tropas representadas en el famoso cuadro de Goya, “la carga de los mamelucos”, son junto a estos, los Dragones de la Emperatriz. Teniendo en cuenta que era imposible conseguir nuevos refuerzos el regimiento no dejó de nutrirse de reclutas europeos. En 1814 sus últimos miembros serian linchados por el pueblo de Marsella, aunque se ha afirmado que durante la conquista de Argelia algunos antiguos jinetes de esta unidad servirían como interpretes en el ejército francés. De hecho existió incluso una pequeña unidad formada por nativos de Santo Domingo, así como otra compuesta de tártaros lituanos.
3- La organización militar borbónica establecía dos tipos de unidades: Los regimientos de “línea” o profesionales, destinados al combate y al servicio en el extranjero, y junto a estos los regimientos provinciales, que solo servían unos cuantos días al año e intervenían únicamente en su provincia de origen. En 1808 se hallaban movilizados con ocasión de las guerras contra la convención francesa y José Bonaparte debió tener que reorganizarlos desde cero con sus fieles.


































