Presentación y proyección del documental: "La Guerra de Flandes y el Camino Español"
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- Escrito por: Rafa
Estimados amigos:
La Asociación de Historia Militar "El Gran Capitán", la Asociación de Estudios Históricos Austrias Mayores y la Librería "Tercios Viejos: El rincón de la Historia" (como entidades colaboradoras) se felicitan (congratulan es una mala traducción del inglés) en invitar a todos sus socios y amigos a la presentación y proyección del documental: "La Guerra de Flandes y el Camino Español" que tendrá lugar el próximo jueves, 15 de noviembre a las 19 h en la sede del IHCM, realizado por el Instituto CEU de estudios históricos y en el que intervendrán Enrique Bohigas, Alonso Bullón de Mendoza y Julio Albi.
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Mongoles cabalgando las olas; la Armada de Kublai Kan. (III) El combate naval y La conquista del Imperio Song
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- Escrito por: Flavius Stilicho

Angus Mcbride; mongoles asediando una ciudad del norte de China. Se puede ver un fundíbulo de tracción en acción. Los mongoles ya tenían sobrada experiencia en la guerra de sitio pero Xiangyang iba a suponer todo un reto.
3. Combate naval.
Dos decretos Song de 1129 nos informan del tipo de armamento que debían portar las naves de guerra. En el 1º se mencionan corazas, garfios, “shou pao” (alguna suerte de granada de mano), arcos y ballestas. Un 2º decreto habla de jabalinas, espolones de hierro, proyectiles de piedra, fundíbulos, “huo pao” (bombas de pólvora), flechas de fuego y otras armas, así como menciona que las naves de guerra deben equiparse con mecanismos contraincendios.
La táctica predominante de los navíos de guerra parece haber sido la del intercambio de proyectiles. Asimismo una función común de las naves era la de dar “fuego de apoyo” a las tropas terrestres. A bordo se llevaba una dotación de arqueros y ballesteros. Cerca de la mitad de la tropa de combate de un escuadrón eran tiradores y en ocasiones se daba una proporción mayor como en una batalla del siglo XII en donde se habla de una fuerza embarcada de 1000 ballesteros y 500 lanceros.
Además de tiradores, aquellas naves aptas para ello portaban piezas de artillería que venían a ser los mismos modelos que los usados en tierra: fundíbulos, balistas...
Además de los proyectiles más o menos comunes, los soldados y artilleros chinos tenían a su disposición un catálogo bastante variado y llamativo para la época. Por un lado eran comunes los proyectiles a base de pólvora: “lanzas de fuego”, “flechas de fuego”, bombas de mano y bombas tanto incendiarias como explosivas lanzadas desde piezas de artillería. Algunos de los proyectiles eran meramente incendiarios ya que sí se usaba una fórmula de pólvora baja en nitrato no se producía explosión.
Algunas de las bombas explosivas podían contener en el interior de sus carcasas otros elementos como cal, metralla, ladrillo triturado (que generaba un polvo cegador)... En algunas ocasiones se habla de proyectiles que dispersan drogas venenosas, como sucedió en los combates del lago Dongting (1135) y que los rebeldes fracasaron en copiar ya que fueron incapaces de fabricar los recipientes apropiados.
La armada Song incluso podía poner en práctica cortinas de humo. Durante unas maniobras de 1183 al lado de una isla se nos narra como los escuadrones presentes emplearon bombas de humo denominadas “de cinco colores” y cuando el humo se disipó los navíos, ya no estaban a la vista.
El uso del fuego para destruir naves enemigas era bastante común, a pesar de los riesgos para las naves propias, y no se limitaba al uso de proyectiles incendiarios sino que también era frecuente el uso de brulotes en forma de balsas y botes cargados de productos inflamables.
A nivel defensivo las naves, además de parapetos y alcázares para proteger a soldados y marineros, podían incorporar pieles endurecidas de animales como refuerzo e incluso a veces piezas de metal, hablándose de naves “con costados de hierro”. También se podían aplicar una serie de medidas para prevenir ataques incendiarios como aplicar una capa de barro e incluso sistemas más elaborados como tuberías de bambú para bombear agua.
Aunque de vez en cuando hay referencias a “espolones”, proas recubiertas de hierro o a naves embistiéndose, no parece que se utilizaran espolones en el sentido del Mediterráneo clásico ya que las naves chinas con su falta de quilla no eran apropiadas para un espolón al estilo de un trirreme griego.
Tal vez el abordaje no fuera la táctica preferida pero sin duda tenía que ser común ya que el intercambio de proyectiles no sería siempre con vistas a incendiar la nave enemiga. Por lo que sabemos los soldados a bordo llevaban más o menos la misma equipación para el combate cuerpo a cuerpo que llevarían en tierra.
Se podían usar garfios para sujetar la nave enemiga de cara al abordaje, aunque en al menos una ocasión, en 1130, un almirante Song utilizó garfios atados a cadenas para enganchar y remolcar las naves enemigas, de tal manera que los ballesteros Song pudieran seguir metódicamente barriendo las cubiertas enemigas.
Vamos a encontrar combates en que se habla de cientos y miles de naves. Dejando aparte las posibles exageraciones de los cronistas chinos, hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces no se dan explicaciones de la composición de las armadas, y las cifras pueden incluir desde pequeños botes hasta grandes navíos. Además muchas de las operaciones eran acciones conjuntas con el ejército por lo que buena parte de las naves podían ser meros botes o naves de carga para el transporte de suministros y equipamiento sin papel en el combate en sí y requisados de los puertos cercanos. Hay que recordar que Marco Polo se asombró del enorme tráfico comercial fluvial que recorría el Yangtsé.
eGC TV: El final de la Primera Guerra Mundial.
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- Escrito por: Rafa
En este programa de Tiempos Modernos nuestro co-administrador Rafael Rodrigo analiza ese periodo.
Hace ahora 100 años terminó la Primera Guerra Mundial. El conflicto más devastador que había asolado Europa en todo su historia, y que había rebasado las fronteras del continente, exportando la guerra a medio mundo. Pero, sobre todo, el conflicto que cambió para siempre la historia del mundo y, particularmente, de Europa.

Puedes ver el programa pinchando en el siguiente enlace:
La batalla de Coronel (1ª Parte): La travesía del Escuadrón de Asia Oriental de la Kaiserliche Marine
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- Escrito por: Lutzow
En 1891 el Imperio Qing decide fortificar el pequeño pueblo de Qindgao, en el Norte de China, que ubicado en la península de Shangdon, dominaba la bahía de Kiautschou. A finales del siglo XIX el Imperio Alemán mantenía un “Escuadrón volante” en Asia formado por una fragata blindada y dos pequeños cruceros, que dependía de la buena voluntad de británicos, chinos o japoneses para poder fondear en Hong Kong, Shangai o Nagasaki, lo que motivó que el embajador alemán en China informase a su patria que “nuestros barcos no pueden errar eternamente como personas sin hogar”. La queja fue atendida y en la primavera de 1896 von Tirpitz recorrió la costa china en busca de un apostadero para el Escuadrón de Asia Oriental, llegando a la conclusión de que la bahía de Kiautschou resultaba el lugar más apropiado. No tardó el gobierno alemán en hacer una propuesta para comprar el territorio, conocedor de la debilidad del Imperio Chino tras su derrota el año anterior en la Guerra Sino-Japonesa, pero su oferta fue rechazada. Con von Tirpitz encargado de formar una nueva y poderosa Armada por encargo del Káiser el interés por China quedó en segundo plano, pero una “afortunada” coincidencia se dio el 1 de Noviembre de 1897, cuando dos misioneros alemanes fueron asesinados en la provincia donde la Kaiserliche Marine había puesto sus ojos. Para el Káiser Guillermo II era una oportunidad que no se podía dejar pasar, el Escuadrón de Asia Oriental fue enviado a Tsingtao, los infantes de marina desembarcaron y tomaron la plaza, y ante el hecho consumado el Imperio Chino se avino a firmar una concesión de 99 años, en los mismos términos que los británicos en Hong Kong.

Mapa de la Península de Shangdon y la Bahía de Kiautschou.
Podcast: La División Azul.
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- Escrito por: Rafa.Rodrigo (kappo)
La 250.ª División de Infantería, más conocida como División Azul , fue una unidad de voluntarios españoles que formó una división de infantería para luchar contra el bolchevismo durante la Segunda Guerra Mundial. Entre 1941 y 1943, cerca de 50.000 soldados españoles participaron en diversas batallas, fundamentalmente relacionadas con el sitio de Leningrado.
Nuestro Co-administrado Rafael Rodrigo Fernández (profesor y doctor en Historia) conversa con Antonio Cruz, Ignacio Pasamar y otros amigos de HRM ediciones y Antena Historia sobre los falsos mitos y las realidades históricas de la División de Voluntarios Españoles.
Como siempre esperamos que os guste.

Puedes escuchar el programa pinchando en el siguiente enlace:
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