6.2 Potencia de fuego y movilidad
El Leo-1 monta un cañón de 105mm similar al del M60, por lo que tendría los mismos problemas para penetrar frontalmente al T-64. Este en cambio puede destruir al Leo desde todas las distancias de combate, si se trata de la versión B esta distancia llega a 4kms. Los Leo-1 iniciales no tenían estabilización en el cañón hasta la versión A1, y sólo conseguirían igualar a los soviéticos con el Leo-2.
No obstante el Leo-1 tiene algunas ventajas, si se compara el Leo-1 al T-64A el primero tiene un telémetro TEM-2A más avanzado que el TPD-2-49, y la óptica llega a 20 aumentos, mientras que en la del carro soviético sólo llega a 12. Sin embargo esta ventaja se ve anulada en gran parte por el relieve de Europa Central, donde la visibilidad rara vez supera los 2kms. De hecho el Leo-2 también monta óptica de 12 aumentos.
A estas distancias el arma del T-64 puede disparar “al ojo”, conocido como “battlefield range”, en la que se pone la mira delante del objetivo y se dispara sin preocuparse de la elevación. La distancia en este modo para el 2A46 es de 2125 metros.
Si se comparan versiones más avanzadas, como el Leo-1A1 y el T-64B, se puede decir que el FCS 1A33 supera al EMES-12, ya que el primero tiene entre otros mejor estabilización, capacidad de lanzar misiles y sensores de viento. El EMES 12 es algo superior en visión nocturna, con 800 metros de alcance frente a 600. A pesar de todo en esta época este tipo de sensores eran muy rudimentarios y sensibles a las condiciones meteorológicas, y en general se utilizaban bengalas para que grupos de tanques hiciesen fuego contra un blanco. Esto sólo cambiaría con la llegada de las cámaras térmicas, pero en el Leo-1 sólo se instalaron en la versión A5, que data de 1987, cuando el T-64 fue retirado de la producción.
En movilidad el Leo-1 supera al T-64, su relación peso/potencia: 19.5CV/ton frente a 17.5-18.5CV/ton.
6.3 Desenlace
En general se puede decir que el T-64 es un carro superior, sobre todo en su variante B. El Leo-1 se ve lastrado por su filosofía de diseño, y su escaso blindaje limita las posibilidades ofensivas del carro. Este déficit hace difícil la utilización del Leo-1 en operaciones de contraataque, y sobre todo de ruptura; aunque lo cierto es que la OTAN no hubiese tenido muchas posibilidades de lanzar este tipo de acciones en caso de conflicto bélico.
A pesar de que el Leo-1 supera al T-64 en algunos parámetros no tiene la combinación de potencia de fuego, movilidad y protección del modelo soviético. De hecho, es más que probable que en un “meeting engagement” tuviese problemas con un T-62, por no mencionar un T-64.
7 T-64 frente a otros tanques OTAN
Los Leo-1 y M60 no eran los únicos carros operados por la OTAN. Los británicos operaban el Chieftain, aunque sólo disponían de unos cientos en el teatro europeo. Este modelo era muy respetado por los soviéticos, que decidieron montar un cañón de 125mm para contrarrestar el blindaje frontal de este carro. El Chieftain además estaba muy bien armado, llevaba un cañón de 120mm, más potente que el estándar de 105mm.
Los primeros modelos, aparecidos en 1967, no montaban un telémetro sino que utilizaban una ametralladora con unas propiedades balísticas muy similares a la del cañón. Si la ametralladora impactaba entonces el cañón más o menos podría. Más adelante, a mediados de los años 70, se monto un FCS denominado IFC “Improved fire control system”, con un telémetro láser. Finalmente, a principios de los 80 se instaló un termal TOGS, aunque éste no estaba estabilizado para permitir el tiro en movimiento.
El motor era el tendón de Aquiles del Chieftain. Su motor L30 policarburante fue una fuente de problemas durante gran parte de su vida, y con 650/750CV en sucesivas versiones se quedaba un poco corto para un peso de casi 54 toneladas, dando una relación peso/potencia máxima de sólo 13.5Cv/ton. El hecho de que el motor tuviese que operar constantemente a máximas revoluciones causaba gran número de averías. En este apartado el T-64 tenía una clara ventaja.
De todas maneras el Chieftain es con claridad el adversario más peligroso del T-64, su blindaje es comparable al del T-64A y es capaz desde penetrarlo desde distancias tácticas. A pesar de todo el T-64A consigue lo mismo desde algo más de distancia, y su dirección de tiro esta estabilizada. El Chieftain tiene una óptica con más aumento, x15 frente a x12. El T-64 tiene unos visores IR con más alcance, y su conductor no debe de ponerse unos NVG (“night vision goggles”) para conducir. De todas maneras, como se ha mencionado antes, el uso de visores IR en esta época era muy rudimentario, por lo que la ventaja no es muy relevante. La cadencia del Chieftain era también más baja, 2-3 dpm frente a 8-12, pero esto no suele ser útil más que en algunas situaciones.
A mediados de los 70 la ventaja del T-64 se hubiese incrementado con la llegada de la versión B, con más blindaje y su FCS 1A33 con capacidad de lanzar misiles AT, lo cual da la posibilidad de destruir al Chieftain desde 4kms. El modelo británico incorpora la dirección de tiro IFCS, mucho mejor que la original pero que sigue por detrás en capacidades. El blindaje no es modificado hasta la aparición del kit Stillbrew, a mediados de los 80, que se aplica junto al termal TOGS. En este época el Ejercito Rojo ya dispone de la variante BV, superior en la mayoría de parámetros pero que carece de termal, por lo que el Chieftain tendría ventaja en condiciones de mal tiempo y de noche.
Foto 9: T-64B retirándose de Alemania.
A pesar de que no hubo combates entre ambos, sí que los hubo entre los Chieftain Mk5 y T-72M1 iraquíes en condiciones similares. En este conflicto el T-72 fue en general superior al Chieftain, que destacó por ser capaz de aguantar proyectiles de 100, 115 y hasta de 125mm en el arco frontal.
El último tanque de los países OTAN era el AMX-30, modelo francés comparable al Leo-1. La comparación en este caso sería similar. El T-64 es ampliamente superior en potencia de fuego y protección, siendo capaz de destruir al AMX-30 desde cualquier distancia. El AMX-30 es superior en movilidad, pero su problemática transmisión dio muchos problemas durante su vida operativa. Eso si, su armamento secundario era claramente superior, ya que está equipado con un cañón de 20mm, muy útil para hacer frente a IFV y APC.
8 En combate
A pesar de haber sido diseñado para una guerra total a gran escala, el T-64 sólo entró en un combate una vez, y fue a escala regional en un combate un tanto extraño. El hecho de que el carro no fuese exportado impidió que participase en conflictos de los años 70 y 80.
El combate ocurrió tras la desintegración de la URSS, en Mayo de 1992. En Moldavia, una republica ex-soviética situada entre Ucrania y Rumania, se libraba una guerra civil. Por un lado estaban los moldavos y por el otro la minoría rusa en la zona este del país, que autoproclamaron la republica de Dniester. Los rusos, que obviamente apoyaban a la minoría rusa, tenían apostado el 14° Ejercito, aunque sólo tenían unos 10000 soldados.
Durante la guerra civil los militares rusos “prestaron” T-64 a los separatistas, aunque la versión oficial es que fueron robados de una base. El número varia entre 8 y 18. Estos tanques eran ejemplares de entrenamiento, probablemente pertenecientes a la 59° división de la guardia. Al estar destinados a adiestrar las tropas no tenían algunos equipos como la radio, y blindaje ERA, a pesar de que tenían los “ladrillos” instalados. Las armas tampoco estaban calibradas, y las milicias sólo tenían experiencia con T-55/62, y no tuvieron tiempo de familiarizarse con el muy diferente T-64.
Los separatistas utilizaron los T-64 para lanzar varios contraataques contra los moldavos. Cuando se une un personal sin entrenamiento a unos tanques no operativos, el resultado no suele ser muy bueno, y eso es lo que ocurrió en este caso. Ocho T-64 atacaron un puente sobre el rió Dunai y fueron emboscados por cañones AT de 100mm “Rapira”, que abrieron fuego contra los flancos. Cuatro T-64 fueron impactados, en uno de ellos un obús perforante atravesó las ruedas y el chasis, pasando a través del cargador. Otro recibió 2 impactos HEAT en el lateral de la torreta, y la tripulación murió al estar las escotillas cerradas y no poder evacuar. El tercero quedó inmovilizado al ser alcanzado en las orugas. El cuarto fue alcanzado en el compartimiento del motor, y su tripulación murió ametrallada al intentar evacuar el vehiculo.
A pesar de sufrir un 50% de pérdidas el ataque tuvo éxito y los moldavos se retiraron de su posición. Posteriormente los T-64BV se utilizarían en otros combates, y al final fueron decisivos en esta desconocida guerra.
T-64
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