La batalla por Fort Pillow (1864)
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- Escrito por: JACKSON

Forrest llegó a Fort Pillow a las 10:00 el 12 de abril. Para entonces, Chalmers ya había rodeado el fuerte. Una bala perdida golpeó el caballo de Forrest, derribando al general y golpeándolo. Este sería el primero de los tres caballos que perdió ese día. Desplegó francotiradores en el terreno más elevado que dominaba el fuerte, llevando a muchos de los ocupantes a su línea de fuego directa. El Mayor Booth fue muerto por una bala de francotirador y Bradford asumió el mando. A las 11:00, los confederados habían capturado dos hileras de cuarteles a unos 150 m del extremo sur del fuerte. Los soldados de la Unión no habían logrado destruir estos edificios antes de que los confederados los ocuparan y sometieron a la guarnición a un fuego asesino.
El fuego de rifles y artillería continuó hasta las 3:30, cuando Forrest envió una nota exigiendo la rendición: "La conducta de los oficiales y hombres que guarnecen Fort Pillow ha sido tal que les da derecho a ser tratados como prisioneros de guerra. Exijo la rendición incondicional de toda la guarnición, prometiendo que serán tratados como prisioneros de guerra. Mis hombres acaban de recibir un nuevo suministro de municiones, y desde su posición actual pueden asaltar y capturar fácilmente el fuerte. Si mi demanda es rechazada, no puedo ser responsable de el destino de tu comando ". Bradford respondió, ocultando su identidad, ya que no deseaba que los confederados se dieran cuenta de que Booth había muerto, solicitando una hora para su consideración. Forrest, que creía que las tropas de refuerzo llegarían pronto por el río, respondió que solo permitiría 20 minutos, y que "si al vencimiento de ese momento el fuerte no se rendia, lo asaltaré". Bradford rechazó esta oportunidad con una respuesta final: "No me rendiré". Forrest luego ordenó a su clarín hacer sonar la carga.
El modo alemán de hacer la guerra, Citino.
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- Escrito por: Rafa
En nuestra apuesta por historiadores de referencia, volvemos a contar con Robert M. Citino y uno de sus más exitosos ensayos, EL MODO ALEMÁN DE HACER LA GUERRA, de la Guerra de los Treinta Años al Tercer Reich, precursor de otro ensayo publicado por Ediciones Salamina, De la Blitzkrieg a Tormenta del desierto: La evolución de la guerra a nivel operacional.
Partiendo de la Prusia del Gran Elector y de Federico el Grande que surge como gran referente del modo posterior alemán de hacer la guerra, en este nuevo volumen Citino nos conduce en una marcha arrolladora a través de 300 años de historia militar germano-prusiana y su pensamiento operacional en un intento de analizar el «por qué» del estilo alemán de librar una guerra operacional. Es un recorrido excepcional desde Federico el Grande y las maniobras oblicuas hasta llegar al siglo XX y como su estilo de lucha contribuyó finalmente a la derrota del Tercer Reich, sumergiéndonos en el análisis de grandes batallas de la tradición germano-prusiana como Fehrbellin, Mollwitz, Hohenfriedeberg, Rossbach, Leuthen, Zorndorf, Jena, Eylau, Leipzig, Waterloo, Koniggratz, Mars-la-Tour, Saint Private, el Marne, Tannenberg, Lodz, y campañas como el Plan Blanco (Polonia), el Plan Amarillo (Francia) y la Operación Barbarroja.

Aggressors: Ancient Rome El nuevo juego de estrategia 4X de Slitherine nos trae de vuelta al mundo antiguo - ¡Vae victis!
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- Escrito por: Rafa

Franco y Gibraltar en 1940
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- Escrito por: Rafa.Rodrigo (kappo)
El dominio sobre el tráfico marítimo que cruzaba por el Estrecho de Gibraltar fue una de las prioridades del Ejército español durante muchos años. Con las baterías situadas en la zona del Protectorado de Marruecos, unidas a las de Ceuta y la zona de Tarifa se tenía la opción de cerrar el tránsito de buques de guerra de otras naciones si así se quisiese. Si bien la artillería de costa en la España de posguerra necesitaba de sustanciales mejoras, lo cierto es que entre las baterías desplegadas y el uso de la fuerza aérea se podría bloquear el paso por el Estrecho si así hubiese sido necesario. Sin embargo, la base británica en Gibraltar representaba un importante escollo en ese objetivo, por lo que en caso de que España participase en la Segunda Guerra Mundial sería necesaria su neutralización y captura.
Los planes sobre un ataque al Peñón siempre estuvieron presentes en el Estado Mayor español. Así, en septiembre 1935, unas maniobras militares británicas para defenderse de un ataque por parte española provocó que el Estado Mayor realizase un plan de ataque sobre Gibraltar que fue presentado a Franco, entonces jefe del Estado Mayor, en diciembre de 1935[1]. En mayo de 1939 el general Pedro Jevenois, autor de varios informes durante los años anteriores sobre el Peñón como el “Proyecto de defensa del Estrecho de Gibraltar” y “Plan de defensa de la costa Sur”, fue nombrado presidente de la Comisión de Defensa de la Costa Sur. Varios de los miembros de esta comisión fueron enviados a Alemania durante el verano de 1939 para estudiar de primera mano las fortificaciones de la antigua frontera checa, la línea Bohemia, y las impresionantes defensas de la Línea Sigfrido.
Documento secreto que muestra la artillería de costa en el Estrecho en 1940
Fuente: AMC-FV: 117-181
Rumanía, 1944 El martillo de Stalin golpea los Cárpatos
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- Escrito por: Rafa

En abril de 1944, el Heeresgruppe Südukraine de Ferdinand Schörner se encontraba en una situación crítica, asfixiado por el imparable empuje del Ejército Rojo desde el este y abocado a definir sobre la marcha nuevas líneas de contención que permitieran, al menos, ganar tiempo y planificar un repliegue organizado hacia el corazón del Reich. Aquella primavera, la apisonadora soviética puso sus ojos en la Rumanía de Antonescu y, concretamente, en los pozos petrolíferos de Ploieşti, una de las pocas fuentes de combustible que aún nutría a la Panzerwaffe.
La necesidad imperiosa de conservar las plantas de crudo rumanas obligó a Hitler a enviar al reino algunas de sus mejores unidades, sobresaliendo la Grossdeutschland de Hasso von Manteuffel, el «barón Panzer», quien, partiendo de los principios de movilidad y maniobrabilidad, conseguiría frenar el avance del II Frente Ucraniano de Konev en Moldavia y Besarabia. Esta importante victoria táctica perdería valor en agosto cuando, dispuestos a rendir Rumanía –país clave en términos geoestratégicos para el futuro dominio de los Balcanes– los frentes ucranianos de Malinovskii y Tolbukhin acometieron la Segunda Ofensiva de Iaşi-Chişinău.
Resueltos los problemas de aprovisionamiento, derivados del excesivo estiramiento de las vías de suministro durante 1943 y 1944, y lanzada el mes anterior la decisiva Operación Bagration –clave para que el OKH decidiera retirar del reino formaciones de peso como la propia Grossdeutschland–, la STAVKA concedió absoluta prioridad a la campaña rumana movilizando para su ejecución cerca de un millón de hombres, mil cuatrocientos carros de combate, mil ochocientos aviones y dieciséis mil piezas de artillería. La insostenible presión militar soviética, unida a las precarias condiciones en que se hallaban los defensores germano-rumanos –en inferioridad numérica y con una fuerza acorazada muy limitada–, terminaron precipitando la caída de Antonescu y desencadenando un giro político que abriría al Ejército Rojo las puertas de Ploieşti, los Cárpatos y Transilvania.
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