¿Quiénes Vivían en Palestina?
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- Escrito por: Juan Manoel
Jaljin Gol: La primera victoria de Zhukov
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- Escrito por: Rafa.Rodrigo (kappo)

Durante el verano de 1939 Japón y la Unión Soviética mantuvieron una breve pero sangrienta disputa a lo largo de la frontera entre Mongolia y Manchuria. El resultado fue una estrepitosa derrota japonesa que alejó al Imperio nipón de un futuro enfrentamiento con la URSS. Un camino que les llevaría hasta Pearl Harbour. El culpable de todo ello fue un entonces desconocido pero prometedor oficial soviético Georgi Zhukov.
Antecedentes
Desde 1919 los japoneses tenían estacionado en Port Arthur al Ejército de Kwantung, integrado por las algunas de las mejores unidades del Ejército Imperial japonés (EIJ), esta unidad fue la más firme defensora de la continuación de la expansión japonesa en China y la URSS, era la facción partidaria de “Atacar por el Norte”. En 1931 provocaron el incidente de Mukden, que proporcionó la excusa perfecta para la invasión de Manchuria y la creación de un Estado satélite, Manchukuo, al frente del cual instalaron al último emperador de la dinastía Manchú, PuYí. En julio de 1937 se produjo un nuevo incidente en el puente de Marco Polo, a las afueras de Pekín. Pese a ocupar rápidamente Pekín, Shanghai y Nanking el incidente se convirtió en una larga guerra contra China que no concluiría hasta 1945.
Por su parte la URSS, durante los años veinte, había ocupado la Mongolia exterior que proclamó su independencia en 1924 bajo tutela soviética. En 1931 el Ejército Rojo disponía de seis divisiones de infantería encuadradas en el Ejército Especial del Lejano Oriente. En 1936 se creaba la República Popular de Mongolia (RPM) firmando con la URSS un tratado de asistencia mutua y aumentando la presencia militar soviética. La firma en junio del pacto anti-komintern entre Alemania y Japón llevó a un acuerdo entre Stalin y Chiang Kai-shek, lider del Kuomintang chino, a partir de agosto de 1937 los rusos comenzaron a enviar aviones, unos 225 Polikarpov I-15 e I-16, para ayudar a China a repeler la agresión nipona, además de cerca de 450 pilotos y asesores. Se puede decir que la URSS y Japón mantenían desde entonces una guerra no declarada. En septiembre de 1937 la Unión Soviética envió a la RPM al 57º Cuerpo especial de fusileros integrado por la 36ª División de infantería motorizada, la 6ª Brigada de caballería, la 11ª Brigada acorazada y las Brigadas blindadas 7ª,8ª y 9ª.
El primer incidente serio se produjo durante el verano de 1938 en Changkufeng/Lago Khasan. Durante ese mes el embajador japonés en Moscú, Mamoru Shigemitsu, se entrevistó con el ministro de Asuntos Exteriores Maxim Litvinov y le solicitó el desalojo por parte rusa de los territorios en disputa a lo largo de la frontera de Manchuria. La frontera nunca se había delimitado formalmente y los territorios eran de reducidas dimensiones. Sin embargo, la tensión entre ambos países creció y entre el 9 y 14 de julio los soviéticos ocupaban la colina de Changkufeng en la frontera entre Siberia y Corea. La zona era un punto especialmente sensible, ya que se encontraba a apenas 50 millas de Vladivostok. El comandante de la 19ª División de infantería del EIJ, el teniente general Suetaka, ordenó al 75º Regimiento del coronel Sato tomar al asalto la colina en disputa, así como la cercana de Shatsaofeng, también ocupada por tropas rusas. El ataque se produjo en la noche del 30 al 31 de julio. Desde la colina los japoneses podrían amenazar las comunicaciones soviéticas con su base naval de la bahía de Posyet. Entre el 2 y el 9 de agosto los rusos bombardearon con unos 120 cañones y obuses de forma constante las posiciones japonesas en ambas colinas, además su aviación realizó hasta 700 salidas de combate para apoyar varios asaltos de infantería apoyada con carros que fueron rechazados por las tropas niponas. Pero la 19ª División no podía mantener ella sola la posición, por ello el 11 de agosto se llegó a un acuerdo para que los japoneses se retirasen de las colinas en disputa. El incidente les había costado a los japoneses 1.439 bajas, 526 muertos y 913 heridos. Por su parte los soviéticos debieron sufrir unos 1.200 muertos, poco más de 4.000 heridos de diversa consideración y además la pérdida de 96 tanques, según fuentes japonesas.
Messerschmitt Bf 109 G-10, el bastardo de la familia
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Concurso de Citas 23ª Ed. "Cayo Mario"
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LIBRO (NOVEDAD): Blancos contra rojos. La Guerra Civil rusa
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Evan Mawdsley
La Revolución de octubre de 1917 en Rusia fue un acontecimiento que sobrecogió al mundo y fue el desencadenante directo de la no menos sobrecogedora Guerra Civil rusa que enfrentó al nuevo poder soviético y las fuerzas antibolcheviques, a la revolución y la contrarrevolución, a rojos contra blancos. La Guerra Civil rusa provocó cerca de siete millones de muertos y devastó el Imperio de los zares para dar lugar, con el definitivo triunfo de los bolcheviques, a la Unión Soviética, un nuevo poder que marcaría la historia contemporánea.
El relato ameno y magníficamente detallado del profesor Evan Mawdsley ofrece una síntesis completa de este vasto y complejo fenómeno, haciendo hincapié en el aspecto menos conocido por el gran público, particularmente español: las operaciones militares desarrolladas en el corazón y en la periferia del Imperio ruso, sin por ello obviar la lucha por el poder, las maniobras políticas y las implicaciones internacionales del conflicto.
Como resultado de un conocimiento profundo de la historiografía sobre la Revolución y la Guerra Civil rusa, Mawdsley proporciona un análisis equilibrado, que mantiene plena actualidad a la luz de las nuevas fuentes que siguen proporcionando los archivos de la Federación Rusa. Para ello hace un recorrido cronológico y geográfico por los diferentes y distantes teatros de operaciones en los que el poder soviético tuvo que combatir a sus enemigos. Sus conclusiones ofrecen, no solo un análisis de las causas de la victoria bolchevique y del fracaso del movimiento blanco, sino que plantean las relaciones entre la tradición autocrática rusa, el proceso revolucionario y la guerra civil para comprender el advenimiento del estalinismo y la posterior evolución de la Unión Soviética.
Cien años después del comienzo de la lucha entre rojos y blancos, podemos disfrutar, por fin en castellano y en una edición ilustrada con fotos en buena medida inéditas, de este libro que acierta a explicar un momento crucial en el devenir del mundo, cuyos efectos siguen sintiéndose hoy.
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